El estigma de la cruz en "Hijo de Hombre" de Augusto Roa Bastos
(1ª Parte)

Rosa Audubert


 

   

Un pueblo y sus hombres.

Itapé es, dentro de la novela de Roa Bastos, un pueblo que reproduce en chico las características del país en grande; y réplica exacta de muchos pueblos latinoamericanos que, a las puertas del año dos mil, desconocen el progreso y lo que es vivir dignamente.

El hombre cotidiano, sometido a las presiones diarias, acorralado por las reglas de una sociedad que cada vez requiere más de él y de su esfuerzo, se ve obligado al cambio permanente de máscaras que fragmentan su personalidad total y lo convierten o lo disgregan en una serie de personalidades diferentes.1

Ese sujeto, fragmentado ya por fuera, no tiene tiempo para el placer personal2 y su visión del mundo se transforma, entonces, en una visión escatológica y caótica, en la cual apenas se divisa el camino, y el horizonte se convierte en un laberinto sin atajos ni salidas. Es entonces cuando comienza su escisión interior, a partir de la lucha denodada entre lo que su conciencia racional le requiere y lo que su inconsciente puja por dejar salir3, lucha denodada de quienes, como dice Jung: "...eligieron el camino consciente inadecuado a la potencialidad de su inconsciente...".4

Esta fragmentación del hombre y una visión escatológica parecerían recorrer la novela de Roa Bastos, plagada de alusiones a los relatos bíblicos, así como también de un tono eminentemente profético en algunos párrafos, sobretodo del primer capítulo.

Es, a todas luces, notorio, el refuerzo de la cruz como significante fuerte, de repetición excesiva dentro de la novela, repetición que parecería convertirla en el eje en torno al cual gira toda la historia narrada en Hijo de hombre. Este refuerzo, unido a todo el campo semántico del sacrificio de todo un pueblo "crucificado" y alegóricamente análogo no sólo a los padecimientos del pueblo de Dios, sino a la figura de Cristo-hombre, me llevaron a profundizar sobre el estigma de la cruz con el que aparentemente fue marcado el pueblo de la ficción y tratar de capturar no sólo el mensaje que, a partir de las técnicas utilizadas se intenta acercar, sino aquel sentido hermético que se esconde detrás de un texto cuya expresión, más allá de lo alegórico parecería eminentemente profético.

 

Intertextualidad bíblica en Hijo de Hombre

El mito atraviesa la historia de la humanidad desde sus orígenes y se constituye, siguiendo a Mircea Eliade, en la historia ejemplar a partir de la cual se organizan los ritos, ceremonias etc. que buscan reactualizar periódicamente la "historia sagrada".

Desde mi punto de vista, lo mítico, se emparentaría más con lo religioso que lo "místico"5, en el sentido de que aquel cuenta una historia sagrada, mientras que ésta revela los caminos secretos, las lógicas particulares y los simbolismos cosmogónicos por los cuales se convierten en historia sagrada.

Mircea Eliade, al hablar de lo sagrado y lo profano6 hace algunas apreciaciones interesantes acerca de dos categorías importantes en la constitución del mito: el espacio y el tiempo. Al primero lo divide en no homogéneo y homogéneo; y al segundo en tiempo sagrado o litúrgico y profano, que corresponde a la duración temporal ordinaria.

Dice Eliade que: "...para el hombre religioso el espacio no es homogéneo; presenta roturas, esciciones (...) la experiencia religiosa de la no-homogeneidad del espacio constituye la experiencia primordial, equiparada a la fundación del mundo..."7, razón por la cual, a diferencia del profano, el espacio sagrado tiene un valor esencial para el hombre religioso que necesita crear un punto fijo, el centro, la orientación previa que permita la refundación del mundo, mencionada anteriormente. Este centro o punto fijo; este espacio sagrado, se concretaría en el templo o un objeto y el lugar que este ocupa.

Algo similar ocurriría con el tiempo que, en su concepción sagrada, intenta reactualizar los mitos a partir de los rituales en las fiestas religiosas, cortando, a intervalos, la duración del tiempo profano.

Parecería, entonces, que en las culturas modernas, el espacio y tiempo sagrado y profano se encontrarían mejor delimitados que en aquellas otras con cierto grado de primitivismo.

La realidad americana, la juventud de América como territorio prácticamente virgen influye, inevitablemente, en el hecho de que convivamos, todavía con los rituales y las ideas míticas de los aborígenes que habitan nuestros suelos, ajenas por completo a nuestra mentalidad occidental y cristiana. El espacio entre lo sagrado y lo profano se tornaría, en consecuencia, reducido con respecto a la civilización y cultura occidentales, y también crea la sensación de que estamos viviendo todavía aquellos tiempos míticos.8

Ciertamente los arquetipos que acarreamos en el inconsciente colectivo, producto de la historia de la humanidad, influyen en estas culturas transformadas, a su vez, por el imperio de culturas superiores que intentan dominarlas, con lo cual lo cristiano y lo pagano terminan inevitablemente confundidos.

Eliade aclara también que": ...lo sagrado se manifiesta como algo diferente de lo profano..."9 y agrega que:"...Se trata siempre del mismo acto misterioso: la manifestación de algo completamente diferente, de una realidad que no pertenece a nuestro mundo, en objetos que forman parte de nuestro mundo natural, profano..."10; con lo cual podría deducirse que lo sagrado (espacio-objeto-tiempo) es construido por alguien que ve en ellos la manifestación de la potencia divina.

Lo postulado hasta aquí podría servir como base teórica para comprender algunas características particulares que describe el texto, acerca de la vida religiosa de los habitantes del pueblo de la ficción.

En efecto, dice el narrador al describir algunas de esas situaciones:

"...Los itapeños tenían su propia liturgia, una tradición nacida de ciertos hechos no muy antiguos pero que habían formado ya su leyenda...".

y que, de alguna manera, justifican la confusión e incertidumbre presentes en el texto tal como se explicita en el siguiente ítem.

 

Confusión e incertidumbre.

Al analizar las características de la estructura externa e interna de la novela de Roa Bastos, debe hacerse hincapié en la confusión e incertidumbre reinantes en el texto e instaladas, desde la técnica, en la novela. Confusión e incertidumbre que se vuelven a dar en esta dimensión que denominaré "mítica", como intentaré sustentar a partir del análisis de la intertextualidad bíblica en el texto del autor mencionado al comienzo del párrafo.

En efecto, Hijo de... se encuentra desbordante de imágenes cuya analogía con las estampas bíblicas es mas que evidente; sin embargo, a la hora de buscar un orden resulta difícil ubicarlas en el Antiguo o Nuevo Testamento o descartarlas del contexto de las Sagradas Escrituras por asemejarse a rituales o creencias paganas provenientes de los pueblos primitivos que habitaban América (en este caso los guaraníes). En este sentido, la confusión es total: lo hebráico, lo cristiano y lo pagano parecerían entremezclarse en una sucesión desordenada que, desde mi punto de vista, corroboraría desde otra dimensión hermenéutica lo postulado en el capítulo anterior.

No debería extrañar esta circunstancia teniendo en cuenta que, después de la conquista, nuestros pueblos se vieron fuertemente evangelizados por los misioneros jesuitas que traían a los aborígenes de América la Palabra de Dios; pueblos que, por otra parte, tenían sus propias creencias y siguieron manteniéndolas y respetándolas aún convertidos al cristianismo.

Los pueblos de la ficción: Itapé, Sapukai, Tacurú Pucú, son pueblos oprimidos por el yugo de una dictadura casi permanente y la historia bíblica es una historia de la liberación del hombre que puede ser abordada desde diferentes enfoques; pero también en las creencias indígenas existen rituales que buscan, en un plano netamente espiritual, la refundación del mundo y el renacimiento del hombre como formas de liberación de las opresiones terrenales en el acercamiento a lo divino.

Algo de esta historia debe haber intentado capturar el autor, pero cabe preguntarse si fueron tomadas del Antiguo o del Nuevo Testamento, y, además, qué ritos paganos fueron tomados o pueden colegirse, ya que esto tiene importancia en la construcción de un significado mítico-simbólico.

Dado que los cuestionamientos frente al texto son infinitos, y que desarrollarlos en toda su extensión excedería los límites propuestos por el trabajo, el objetivo fundamental de este capítulo será, a partir del análisis de las intertextualidades reiteradamente mencionadas, demostrar que el estigma de la cruz está presente en el texto, también desde esta dimensión hermenéutica.

Puesto que hablábamos de confusión e incertidumbre, y teniendo en cuenta que todo aparente desorden esconde un orden11, intentaré determinar analogías y correspondencias que ayuden a recuperar la armonía oculta tras la mezcla, para, una vez reconstruida establecer la función que dicha intertextualidad cumple en la construcción de un sentido simbólico en la novela, desde lo mítico.

 

La historia bíblica en "Hijo de hombre".

La mayor parte de la novela por no decir la totalidad se apoya en historias y personajes ejemplares del Antiguo Testamento. No obstante, la cruz y la mención de Cristo están fuertemente marcadas a lo largo del texto con lo cual es posible también encontrar fragmentos que recuerdan al Nuevo Testamento.

A fin de que la exposición resulte más clara me ajustaré al siguiente ordenamiento:

  1. Analogías con el Antiguo Testamento

  2. Analogías con el Nuevo Testamento

  3. Creencias o rituales paganos

La complejidad del objetivo propuesto impone la casi seguridad de que sólo después del análisis ordenado se obtendrá un panorama del que se pueda extraer una respuesta para algunos de los cuestionamientos expuestos oportunamente. Con ella, seguramente resultará más fácil entender el sentido mítico simbólico del texto de Roa Bastos.

Analogías con el Antiguo Testamento.

Ya desde el epígrafe, con la cita de Ezequiel, el autor mismo nos introduce en la esfera del AT; y, desde allí, parecería incitarnos a indagar un poco más en las relaciones que este profeta bíblico citado en el epígrafe pueda tener con la historia que desarrolla en la novela.

 

La cuestión del título.

Hijo de hombre es un título, desde el punto de vista bíblico, ambiguo, por cuanto puede hacer referencia tanto al Nuevo como al Antiguo Testamento; puede referirse a Jesús como al profeta Ezequiel, tal como lo demuestran los siguientes fragmentos tomados de uno y otro texto:

Dice Jesús al reprochar a sus compatriotas la falta de fe:

"...Porque llegó Juan, que no come ni bebe y ustedes dicen:

¡Ha perdido la cabeza!. Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ¡Es un glotón y un borracho, amigo de pecadores y publicanos!. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras..."
     Mc. 11, 18-19

"...Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo no se le perdonará ni en este mundo ni en el futuro..."
     Mt. 12, 32.

Dice Ezequiel:

"...Cuando me habló, un espíritu entró en mí y me hizo permanecer de pie, y yo escuché al que me hablaba. Él me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los israelitas, a un pueblo de rebeldes que se han rebelado contra mí; ellos y sus padres se han sublevado contra mí hasta el día de hoy..."     
Ezequiel Cap. 2, 1-4

Ezequiel y Jesús, Antiguo y Nuevo Testamento hacen referencia al título de la novela; sin embargo, podría marcarse una sutil diferencia entre ambas referencias.

Cuando Jesús habla se menciona a sí mismo como el hijo del hombre; mientras que a Ezequiel es Dios quien al hablarle al profeta lo llama: Hijo de hombre.

Desde el plano morfológico, ese cambio de la preposición a la contracción es altamente significativo, puesto que nos advierte que el profeta es caratulado como hijo de un hombre, mientras que Jesús se llama a sí mismo hijo de la raza humana, asumiendo así su carácter de Hijo de Dios hecho hombre para morir por la humanidad según la hierofanía cristiana.

En otro sentido esta sutil diferencia informaría que el título nos ubica, indiscutiblemente en el Antiguo Testamento.

 

"Hijo de hombre" y "Exodo": dos capítulos que actúan como referentes directos del AT y como cadena de posibles relaciones con el resto.

Algunos capítulos fueron titulados por el autor de forma tal que la relación con el A.T es inmediata.

 

1.- "Hijo de hombre": Los profetas y Job.

Al primer capítulo Hijo de hombre le caben las aclaraciones del ítem anterior, pero, además, tiene un tono eminentemente profético que llevan a conjeturar su cercanía a los libros que relatan la historia del pueblo de Dios.

Narrado por Miguel Vera contiene los relatos de Macario Francia "la memoria viviente del pueblo", que junto con Gaspar Mora son dos personajes interesantísimos que esconden, desde mi punto de vista muchas claves para la interpretación del texto desde el punto de vista mítico.

El personaje de Macario es interesante por dos razones: por su nombre y por el arquetipo que parecería representar.

a) El nombre.

Si hiciéramos el anagrama de su nombre, Macario es Oír a Cam y dentro de la historia de padecimientos y sometimientos del pueblo de Dios, este hijo de Noé tiene una importancia, desde mi punto de vista, capital.

Cuenta la historia bíblica que Noé se embriago y quedó dormido, en esta situación, y, además, desnudo, fue sorprendido por su hijo Cam, padre de Canaán, quien inmediatamente después fue a contárselo a sus hermanos.

Al enterarse Sem y Jafet cubrieron al padre y salieron de la tienda de espaldas a él para no ver su desnudez.

Al despertar Noé y enterarse de lo sucedido maldijo a su hijo diciendo: "¡Maldito sea Canaán! Él será para sus hermanos el último de los esclavos".

Es sabido que los relatos bíblicos y, especialmente el Génesis no pueden ser leídos literalmente por tratarse de textos que, por explicar cuestiones de difícil comprensión, están escritos en un estilo simple y llano que esconde, siempre, un sentido simbólico. En este sentido, el traductor aclara la interpretación que debe darse a este relato de la forma que cito a continuación: "...Los tres hijos de Noé representan en este relato yahvista a las tres grandes familias en que los antiguos hebreos dividían el mundo habitado. El punto esencial del relato es la bendición de Sem y la maldición de Cannaán. El primero es el antepasado de Israel; el segundo personifica a los habitantes de Palestina que fueron despojados y subyugados por los israelitas. La maldición alcanza a una cultura cuya religión era para los israelitas sinónimo de corrupción e inmoralidad..."12

Curiosamente, y conforme se avanza en la lectura de las Sagradas Escrituras, se advierte que el país de Canaán es un lugar donde comienza a gestarse el nacimiento del pueblo de Dios, un lugar en el que los israelitas se sentían extranjeros. Lugar de asentamiento de Abraham, Isaac y Jacob, patriarcas a los que Dios les habla, por primera vez, de la tierra prometida.

Muchas son las conjeturas que podrían hacerse al respecto frente a un pueblo que muestra a un cura que no permite la entrada de Cristo por considerarlo hereje; sin embargo, a mi criterio, oír a Cam es mirar el pasado y sobre esos "ecos y reflejos" construir el futuro para un pueblo errante y oprimido, tanto como lo fue el pueblo israelita antes de la llegada de Moisés.

 

El profeta.

Citado por el autor en el epígrafe, Ezequiel es el profeta al que Dios se dirige diciéndole Hijo de hombre. Es el que anuncia el castigo de Jerusalén, pero también el que habla del retorno de la misericordia divina, de la persistencia y de la restauración mesiánica. Su teología es una teología de la esperanza cuyas ideas gravitan en torno al binomio condenación-salvación, y busca fraguar la conciencia de un resto fiel que será el heredero de la instauración definitiva del reino mesiánico, que requiere un cambio de actitud que afecte a la interioridad de la persona.

Fue ante todo un elegido al que el Señor estableció como un presagio para el pueblo de Israel, y él puso en evidencia ante los exiliados en Babilonia que había un profeta en medio de ellos. Su función fue semejante a la del vigía encargado de dar el grito de alerta ante peligros inminentes.

Dice Macario Francia:

"...el hombre, mis hijos (...) tiene dos nacimientos. Uno al nacer, otro al morir... Muere pero queda vivo entre los otros, si ha sido cabal con el prójimo. Y si sabe olvidarse en vida de sí mismo, la tierra come su cuerpo pero no su recuerdo..." (p.37)

El capítulo 18 del Libro de Ezequiel contiene su doctrina de la responsabilidad individual, haciendo, en el último versículo referencia a la muerte.

Dice el profeta:

"...Conviértanse y apártense de todas las rebeldías, de manera que nada los haga caer en el pecado (...) Conviértanse, entonces y vivirán..."
(Ez. 18,30-32)

Como puede observarse, aunque con palabras diferentes el sentido es el mismo.

"El profeta, más que nadie, es el observador que ve y comprueba la flexión que se va produciendo entre el sendero de la ley y el rumbo que, en realidad, esta tomando todo el conjunto de una nación unida en la historia y la religión. (...) Son personas poco o nada tenidas en cuenta por el poder y los poderosos de cualquier clase. Son personas que desamparadamente conocen que es lo que está sucediendo y qué es lo que va a suceder. Claman en el vacío contra la indiferencia general y sufren al ver el desarraigo de una masa con su supuesto sentido común"13

Esta definición de lo que es un profeta nos pinta a Macario de cuerpo entero.

La voz de Macario es la voz de un profeta, sus frases están cargadas de alegorías y plagadas de símbolos. Algo intenta advertir sobre el futuro del pueblo, pero como en las profecías del AT es necesario comprender los símbolos para entender el alcance de sus palabras, que por lo sustentado suficientemente pertenecen al terreno de la mística y serán trabajados oportunamente.

 

Gaspar es Job.

Otro de los de los personajes interesantes de trabajar es Gaspar Mora, sobrino de Macario, un hombre bueno y humilde que, sin embargo, carga con la pesada desgracia de su enfermedad: la lepra.

Si bien en un primer momento se conecta más fácilmente con el N.T., por razones que analizaré oportunamente; al recabar información relacionada con el AT, Gaspar nos lleva a Job.

Incluido en los Libros Sapienciales y poéticos, el Libro de Job, mezcla de varios géneros literarios, contiene un mensaje primordial a partir de la historia de un hombre justo, sometido a duros sufrimientos, no merecidos: pérdida de los animales de sus hijos y su propia enfermedad.

Dice el comentario introductorio al Libro de Job: "Este es el mensaje primordial del libro: la creación entera es un misterio y parte de ese misterio de la creación es el misterio del dolor. Ante esto Job solo puede balbucear "Antes te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos" y esto (...) lo dice Job (...) porque después de haber sufrido, Job, el hombre, tiene un conocimiento de Dios que no tenía antes...".14

Intentaré confrontar algunas semejanzas de las muchas que existen entre el personaje bíblico y Gaspar Mora.

" ...Cayó del cielo fuego de Dios que abrasó las ovejas y los pastores y los devoró. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia..." (Job 2,16)

Por su parte, el narrador de Hijo de... afirma al hacer referencia a Macario Francia:

"Él decía "ivagá-rata" con lo que la intraducible expresión fuego-del-cielo designaba al cometa y aludía a las fuerzas cosmogónicas que lo habían desencadenado (...)A él no le interesaba el cometa, sino la relación con su sobrino leproso..."(p.18).

La analogía entre el relato bíblico y el texto de Roa Bastos es sorprendente, pero mucho más si prestamos atención a la última oración citada de lo dicho por Miguel Vera, y lo ponemos en comparación con la siguiente cita de la Biblia.

"...Y el señor dijo a Satán: ahí lo tienes, en tus manos (...) Satán salió de la presencia del Señor e hirió a Job con una llaga maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza..."(Job 2,6-8)

Job había enfermado de lepra igual que Gaspar; y entonces sí se entiende que el narrador diga que María Rosa, la chipera "entendía que esa distancia era cada vez más larga para sus pies llagados".

En otro fragmento del libro de Job dice textualmente:

"Job con un cascote de teja fue a sentarse sobre las cenizas.

Su mujer le dijo: ¿Todavía vas a mantenerte firme en tu integridad? Maldice a Dios y muere de una vez. Pero él respondió: "Hablas como una mujer insensata"..." (Job.2,8-10)

Al leerlo, es inevitable recordar el episodio en el que el narrador, al referirse a Macario, nos cuenta que:

"...Su retraimiento era completo cuando alguna mujer se colaba en el ruedo. Nunca habló de Gaspar delante de ellas, a saber por qué (...) si se hallaba cerca del fuego, Macarioescupía sobre las brazas..."

Esta aversión que no se entiende demasiado ¿no se justificaría mucho más si se la pensara a la luz de los párrafos citados de la Biblia?

El primer capítulo, en consecuencia, recuerda, por el tono y por las caracterísiticas de estos personajes a los Libros de los Profetas y a los Libros Sapienciales.

 

2.-"Exodo": Tierra y libertad.

El cuarto capítulo: "Exodo" es literalmente el nombre del segundo libro del Pentateuco.

Dice la Introducción al mismo: "...Exodo quiere decir salida (...) los relatos del Éxodo se mueven entre dos coordenadas geográficas precisas: Egipto y el Sinaí. Allí se desarrollaronlos acontecimientos que hicieron de Israel el pueblo de Dios: la salida de Egipto, el paso del Mar Rojo y la Alianza del Sinaí (...) el libro del éxodo ocupa un lugar prominente entre todos los libros de la Biblia, y ha sido llamado con razón el Evangelio del Antiguo Testamento....".15

La construcción del capítulo sigue un orden muy similar al del Libro del Exodo, aún cuando los episodios no se ajustan con total exactitud al relato bíblico; éste comienza describiendo la opresión de los israelitas, el nacimiento de Moisés, la marcha por el desierto y termina con la creación del culto y la construcción del arca que recordará permanentemente la alianza de los hombres con Dios e inmediatamente trataré de mostrar en la confrontación de ambos textos la similitud antes mencionada.

Dice el libro que cuenta la liberación de Israel de la opresión de los egipcios.

"...Entonces los egipcios pusieron a Israel a las órdenes de capataces para que lo oprimieran con trabajos forzados. Así Israel construyó para el Faraón las ciudades de almacenamiento de Pitóm y Ramsés. Pero a medida que aumentaba la opresión más se multiplicaba y se expandía. (...) Por eso los egipcios redujeron a los israelitas a la condición de esclavos, y les hicieron insoportable la vida, forzándolos a realizar trabajos extenuantes: la preparación de la arcilla, la fabricación de ladrillos y toda clase de trabajos agrícolas..." (Ex. 1, 11-15).

Dice el narrador de Hijo de...:

"Como canchador o como imagianaria se desempeñaba a satisfacción de los capataces (...) sin mezquinar el cuerpo al trabajo, sin reparar en las agotadoras jornadas de 14 o 16 horas. (...)

El habilitado, el comisario y la cadena de capataces y capangas, a lo largo y a lo ancho del yerbal, todos se pusieron muy activos, más torvos y exigentes que nunca..."

Curiosamente, la profesión de Casiano antes del yerbatal era la de fabricante de ladrillos, otra imagen que nos lleva a pensar en la relación: pueblo de Dios = pueblo de la ficción.

En el segundo capítulo del Éxodo dice lo siguiente:

"...Un hombre de una familia de Leví se casó con la hija de un levita. La mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era muy hermoso, lo mantuvo escondido durante tres meses...".

En este capítulo también tenemos noticias del nacimiento de Cristóbal Jara, primogénito del matrimonio.

"...De rodillas en el toldito de palmas, Casiano levanta al crío. Queda un momento tembloroso, aferrado al trozo palpitante y dormido de su propia carne, cuyo nacimiento ha frustrado la primera huida y ha metido su cuello en el cepo. No quiero que nazca aquí...Pero aquí ha nacido, en el fondo del yerbal, como ese canto que había podido escapar, pero que ahora suena de nuevo en la boca nefanda..."

Es interesante hacer hincapié en las similitudes que tiene Moisés con Cristóbal Jara. Ambos parecen predestinados a cumplir una misión:

Dice la Biblia:

"...En medio de la opresión, los descendientes de Abraham, clamaron al Señor y el Señor acordó de su Promesa y suscitó un Libertador.(...) Moisés asume y cumple su misión, no sin grandes dificultades.(...) se enfrentó al Faraón para exigirle la liberación de su pueblo. En esa lucha, el Faraón representaba los intereses mezquinos que se oponen a la libertad de los hijos de Dios..."16

Dice el narrador al referirse al episodio en el que Cristóbal lleva a Miguel Vera a hablar con los revolucionarios que preparan una montonera:

"...Cristóbal Jara, impasible como en todo, servía de baqueano al forastero, inconsciente quizá de que traficaba con algo que un sueño insensato había dejado en el monte como un vigía muerto: o acaso sabiéndolo a su modo y orgulloso de mostrar a los demás esa inútil cosa sagrada que tocaba a su sangre..." (Hogar)

"...Cristóbal Jara miraba en silencio el croquis.

-Monte y desierto- agregó el mayor- Todo sector dominado por el enemigo , que está pujando por hacer llegar refuerzos a Boquerón.

(...) Y que podía ser el destino para Cristóbal Jara, sino conducir su obsesión como un esclavo por un angosto pique de la selva o por la llanura infinita colmada con el salvaje olor a libertad. (...)

Seguir adelante olvidándose de sí mismos. (...) No sabían nada, ni siquiera tal vez lo que era la esperanza. Nada más que eso: querer algo hasta olvidar todo lo demás.

(...) Alegría, triunfo, derrota, sexo, amor, desesperación, no eran más que eso: tramos de la marcha por un desierto sin límites..." (Misión)

Aún podrían hacerse algunas comparaciones más.

Dice el narrador:

"...el pequeño crío lactante transformado en niño, en muchacho, en hombre, a través de léguas y leguas y años y años y ayudándolos también a empujar con sus primeras fuierzas el arca rodante destrozada, inmune sin embargo a la locura de su progenitor, como los hijos de los leprosos o los sanos del pueblo que no estaban condenados necesariamente a contraer el mal, puesto que las defensas del ser humano son inagotables y se bastan, a veces, para anular ciertos estigmas al parecer irremediables..."(Hogar)

Es Moisés el encargado de construir el Arca que acompañará, en su pesada marcha, a los israelitas hasta la Tierra Prometida.

En otro capítulo de la novela se puede leer el siguiente párrafo:

"...Cualesquiera de estos árboles pudieron ser el Arbol de la Vida y el Arbol del Bien y del Mal, y no sería difícil que en la laguna de po’i se hubieran bañado Adan y Eva, con los ojos deslumbrados por las maravillas del primer jardín. Si el cosmógrafo o el teólogo de Chuquisaca tuvo razón, estas serían las cenizas del Edén, incinerado por el Castigo, sobre los cuales los hijos de Caín peregrinan ahora trajeados de kaki y verdeoliva.

De aquellos lodos salieron estos polvos..." (Destinados)

Como pudo observarse por algunas referencias hechas en el análisis, si bien los capítulos mencionados guardan relación directa con el Antiguo Testamento, otros, en cambio, ocultan su relación con la primera sección de la Biblia; sin embargo, la lectura minuciosa saca a la luz algunos episodios que remedan personajes e historias que le pertenecen mucho más que al Nuevo Testamento, tal como puede observasrse en las citas hechas anteriormente, que pertenecen no sólo a Éxodo, sino a Misión, Destinados y Hogar.

En el título de este apartado se hace mención al hecho de que estos dos capítulos analizados actúan como cadenas que relacionan al resto con el A.T.; en este sentido, y, quizás, en un breve gráfico sea más fácil observar esas correspondencias:

Éxodo es, en realidad, el capítulo que actúa como eslabón de posibles relaciones a partir de los personajes protagonistas del mismo.

En efecto, la familia que sale del yerbatal simboliza, por ser la célula de la sociedad, a todo un pueblo; por tratarse de una determinada condición social (mensú) Casiano representa a todos los oprimidos de su misma clase.

El nacimiento de Cristóbal, como primigeniamente el de Moisés, estaba signado por una misión. Y el pueblo del que se sienten parte responsable es un pueblo destinado a los padecimientos del desierto. Todo este cúmulo de capítulos se convierten en "ecos de otros ecos, sombras de otras sombras y reflejos de otros reflejos"

De tal forma, la relación directa o indirecta, mediante una red de vínculos, del texto con el A.T. queda debidamente sustentada con estos pocos ejemplos de los muchos que sería posible consignar.

 

"Madera y carne": El doctor es Elías, antecedente inmediato de Jesús en el A.T.

A diferencia de todos ellos, "Madera y carne" parecería, por título y contenido, estar más cerca del N.T; sin embargo, hay algunas particularidades que surgen de la lectura minuciosa que merecen ser consignadas para saber si, decididamente, la relación es tal como aparece superficialmente:

  1. En primer lugar se impone destacar que en el personaje del "doctor"17 parecerían converger varios personajes bíblicos, y, entonces, más que hablar de una semejanza o correspondencia resumiría fragmentos (ecos o reflejos, diría Miguel Vera) de muchas otras.
  2. Es un personaje complejo al igual que María Regalada, personaje que no será trabajado, sin embargo, por no ser pertinente a las intenciones de este capítulo.

Sin poder hacerse referencia a una cita en particular, los relatos, en "Madera y carne", tienen mucho que ver con las historias de Los Reyes y, particularmente con la historia de Elías, un profeta cuyo desempeño en el A.T. se refleja con la nitidez de un espejo en la vida de Jesús en el N.T.

Elias dice a Acab, rey de Israel reprimiéndolo:

"Así habla Yahvé de Jesabel: "Los perros comerán a Jezabel cerca del muro de Jezrael. El que de la casa de Acab muera en la ciudad será comido por los perros, y el que muera en el campo será comido por las aves del cielo..." (Reyes 1, 21)

Un comentario al respecto: Elías había predicho la muerte de Acab, y cuando lavaron el carro de combate del rey los perros lamieron la sangre flotante y las rameras se lavaron en ellas.

Veamos ahora que sucede en la novela de Roa Bastos, donde por el narrador nos enteramos que un perro era la única compañía del "doctor", un perro que, después de su desaparición va:

"...solo, lento y neblinoso, husmeando por el camino un rastro que sólo él entiende, que ya no está acompañado por el olor de su dueño...".

Una mujer espera al perro "en el cruce de caminos".

"...Esto es lo que la hermana a la muchacha y al perro y los identifica en eso que se parece mucho a una obsesión y que no es tal vez sino una resignada y silenciosa manera de aceptar los hechos sin renunciar a la espera..."

Es Elías quien degüella a los falsos profetas de Baal y, también, autor de muchos milagros.

Un sin fin de imágenes degolladas aparecen en el rancho del doctor:

"...La María Regalada fue la primera en descubrir las imágenes degolladas.

No se atrevió a tocarlas por temor de que sangrasen a través de sus heridas la sangre negra del castigo de Dios..."

"...La María Regalada yacía inerte; apenas alentada ya débilmente. La puso sobre una mesa y rasgó sus ropas. El extranjero se lavó cuidadosamente las manos y lavó el sitio donde haría el tajo. Retiró el cuchillo del agua hirviendo y sajó el vientre moreno que latía al sol de la patralera.

(...)Nadie lo quería creer. Lo cierto fue que la María Regalada sanó. Las mujeres vieron la herida que empezaba a cicatrizarse con seis estrellitas a cada lado."

Como Elías desaparece misteriosamente.

"...No lo supo cuando las vio por primera vez, la noche de la víspera en que el Doctor iba a desaparecer con el mismo misterio con el que llegó..."


NOTAS

  1. "...la vida es siempre, hasta cierto punto, un desfile de máscaras (...) el sujeto nunca puede brindarse a sus semejantes con la totalidad de su personalidad; es decir, con la combinación de conciencia e inconsciencia ..." Progoff, Ira.. "Individuos dentro del individuo". La Psicología de Carl Jung. Edit Paidós. Buenos Aires, 1967.

  2. "(...) todo aquel que se construya para si una persona demasiado buena tendrá que pagar su precio en irritabilidad (...) Puesto que personifica la actitud consciente la persona debe apoyarse firmemente sobre lo inconsciente, pues de otro modo no estaría segura, pudiendo caer con facilidad en una condición particularmente propicia para el conflicto entre los opuestos dentro de la psique. En una situación semejante, uno de los opuestos se ve obligado a ascender desde dentro; exactamente lo mismo que si lo inconsciente suprimiera al yo con una fuerza igual a aquella que arrastró al yo dentro de la persona (...)" Progoff, Ira. Ibidem. Cfr. p. 112.

  3. "...Mientras las cualidades fuertes se intensifican en la conciencia, el lado más débil, inadaptado, se retrotrae hacia lo inconsciente. Ahí forma en torno suyo una constelación, y cuando factores psíquicos apropiados envían a lo inconsciente la cantidad de libido necesaria, sale a la superficie bajo la forma de un complejo autónomo. Este complejo autónomo contiene el lado más débil de la personalidad -su parte oscura-..." Progoff, Ira. Ibidem. Cfr. p. 113.

  4. "(...) Lo inconsciente tiende a expulsar los elementos consientes que se oponen a sus exigencias (...)" Progoff, Ira. Ibidem . Cfr. p. 150

  5. "...mientras que el mito se emparentaría mucho más con lo religioso al referir historias consideradas sagradas, lo místico, en cambio, revelaría los caminos secretos, las lógicas particulares y los simbolismos arcaicos que les permitieron a aquellos constituirse en historias sagradas. De esta forma, lo mítico es el "que", lo místico es el "como y el por qué...". Audubert, Rosa Cristina. "Mística y arte. Análisis hermenéutico tridimensional"

  6. Eliade, Mircea. Lo sagrado y lo profano. Edit. Labor S. A. Colombia, 1994.

  7. Eliade, Mircea. Op. Cit.

  8. "...Los mitos primitivos reflejan aún un estado primordial. Se trata, a lo más, de sociedades en las que los mitos están aún vivos y fundamentan y justifican todo el comportamiento y la actividad del hombre...". Op. Cit. Cfr. P.11

  9. Eliade, Mircea. Op. cit. Cfr. P. 18

  10. Eliade, Mircea. Op. cit. Cfr. P 19

  11. Foucault, Michel. "... desorden que hace centellar los fragmentos de un gran número de posibles órdenes en la dimensión sin ley ni gramática de lo eteteróclito...".. Las palabras y las cosas. Edit. Siglo XXI. México. 1995.

  12. El libro del Pueblo de Dios. Ediciones Paulinas. Madrid, 1993

  13. CDRom Enciclopedia completa de grandes profecías.

  14. La Santa Biblia. "Introducción al Libro de Job". Op cit. Cfr.p 667

  15. La Santa Biblia. "Introducción al Éxodo". Op.cit. p 87.

  16. Libro de la Palabra de Dios. "Introducción al Éxodo". Op. Cit. P 89

  17. El subrayado es mío.

 

© Rosa Audubert 2001
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero19/estigma1.html