Espéculo

Reseñas, críticas y novedades

 


    Miguel Catalán


    El sol de medianoche

 

EL MUNDO Y SUS PARADOJAS

Existen escritores cuya obsesión por explicar las contradicciones del mundo y de la vida de los hombres recorre toda su obra como una constante de la cual resulta imposible alejarse. Esta tendencia, que se inicia, en el mundo clásico, con Heráclito, pasa por Schopenhauer, en la edad moderna, y llega hasta Kafka, Borges, Cortázar, Arreola o Monterroso, entre las mejores muestras del S.XX, significa la consideración del mundo como un ámbito lleno de dobles apariencias en donde el sentido se difumina como una gota de agua en el océano.

En esta tradición de paradójicas apariencias en la que las cosas no son lo que parecen se inserta la obra de un singular escritor, Miguel Catalán, autor circunscrito en una tierra de nadie que participa de dos ámbitos aparentemente contradictorios pero que él consigue conciliar con gran fortuna. Catalán se dio a conocer en 1994 con Pensamiento y acción, ensayo sobre el pragmatismo de John Dwey al que le seguiría Proceso a la guerra (1997) o el reciente Diccionario de falsas creencias (2000), todo ello unido a la práctica novelística que ha dado sus primeras muestras en Te morirás sin saberlo (1996) y El último Juan Balaguer, obra de inminente aparición.

Con El sol de medianoche Miguel Catalán ha conseguido aunar el artificio literario a la esencia de las contradicciones lógicas que rigen el mundo. El libro recoge ciento once paradojas que cubren lo más variopinto del cotidiano vivir de los hombres y de la absurda existencia a la que todos nos vemos sometidos día a día, poniendo de manifiesto la imposibilidad humana de luchar contra dicho género de paradójica realidad. Los hombres dudan hoy de lo que un día creyeron, el amor y el odio son “dos hermanos gemelos que vivieron bajo un mismo techo”, la envidia consiste en anular las virtudes ajenas y en resaltar sus defectos, los sueños que no se convierten en realidad se transforman en pesadilla, “el contrato social consiste en beneficiar a todos perjudicando a cada uno”, y el mundo que siempre está lleno de hombres que se creen estrellas se apaga cada noche cuando el cielo cae tras el horizonte. De este modo, en el libro de Catalán cuestiona los más diversos ámbitos de la sociedad y encontramos, por ello, una visión irónica de la realidad unida a una amable crítica, coincidente con el pensamiento postmoderno, acerca de las clases dirigentes en España que aparece motivada por curiosas razones: “En nuestro país la importancia de una autoridad se mide por la cantidad de cosas que no hace”. Lo mismo ocurre con el mundo de los artistas, especialmente el de los escritores. Así, los lectores que son criticados en las novelas no se ven retratados en ellas a causa de su incapacidad por reconocer los vicios que les hacen aparecer en ellas. Los artistas se fundamentan en la diferencia mientras que los críticos en sus semejanzas, los amigos van y vienen con el tiempo mientras que los enemigos se acumulan, y las personas ilustres no muestran más que zafiedad y mala educación.

Miguel Catalán ha conseguido un libro inteligente, excelente manifestación del libro caprichoso, del texto que con algún gesto borgiano apunta a las llagas del engreimiento y la soberbia humanas, un texto intelectualista, pero que, sin embargo no rehuye de una trasparente amenidad compartida con la facilidad con la que se leen sus páginas.

LUIS VERES

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/catalan.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2002