VARIACIONES EN TORNO A “EL CUERVO” DE POE

Amparo P Gutiérrez
Traductora y Filóloga
st0180@acett.org


 

Decía Borges que todo gran escritor crea sus propios precursores. Sin pensar que Poe necesite ser creado, como antecesor, por nadie, sí quisiera que me permitieran compartir ciertos hallazgos de una de mis labores de traducción. Con el escaso margen de tiempo acostumbrado, me pedían que tradujese al castellano, por enésima vez, el famosísimo “The Raven” (El Cuervo). No contaba con buenas versiones anteriores (como la del profesor Pujante, o la de Julio Cortázar) que pudiera consultar ipso facto. No obstante, logré consultar unas pocas versiones actuales y anónimas, al castellano, publicadas en sendas páginas Web, además de las magníficas versiones al francés que, en su día, hicieran Baudelaire y Mallarmé. (1) Y, al advertir su gran complejidad, recordé dos poemas escritos por dos contemporáneos nuestros, que se le asociaban por algún motivo: el primero, titulado “William Wilson”, es obra de Leopoldo María Panero; el segundo, “El Cuervo: Variación en Clave Menor”, de la ensayista y poeta argentina Julieta Gómez Paz.

Recordemos que “El Cuervo” tuvo un enorme éxito y fue encomiado, entre otros, por Longfellow, Emerson, Baudelaire (2) … El tema es mínimo: en una noche de tormenta y de lluvia, un estudiante oye que dan golpes primero a su ventana, luego a su puerta; abre, creyendo tener visita. Se trata de un pobre cuervo extraviado, atraído por la luz de la lámpara. Ese cuervo domesticado ha aprendido a hablar con otro dueño, y la primera palabra que por casualidad sale de su pico es “Nevermore” (Nunca más)

Releamos algunas de las primeras estrofas:

(…)

Deep into that darkness peering, long I stood there wondering, fearing,

Doubting, dreaming dreams no mortals ever dared to dream before;

But the silence was unbroken, and the stillness gave no token,

And the only word there spoken was the whispered word, ''Lenore!''

This I whispered, and an echo murmured back the word, ''Lenore!''-

Merely this, and nothing more.

Back into the chamber turning, all my soul within me burning,

Soon again I heard a tapping somewhat louder than before.

''Surely,'' said I, ''surely that is something at my window lattice:

Let me see, then, what thereat is, and this mystery explore-

Let my heart be still a moment and this mystery explore;-

'Tis the wind and nothing more.''

Open here I flung the shutter, when, with many a flirt and flutter,

In there stepped a stately raven of the saintly days of yore;

Not the least obeisance made he; not a minute stopped or stayed he;

But, with mien of lord or lady, perched above my chamber door-

Perched upon a bust of Pallas just above my chamber door-

Perched, and sat, and nothing more.

Then this ebony bird beguiling my sad fancy into smiling,

By the grave and stern decorum of the countenance it wore.

''Though thy crest be shorn and shaven, thou,'' I said, ''art sure no craven,

Ghastly grim and ancient raven wandering from the Nightly shore-

Tell me what thy lordly name is on the Night's Plutonian shore!''

Quoth the raven, ''Nevermore.'' (3)

Lo que de inmediato llama la atención es el estribillo “Nevermore” y la repetición íntegra o parcial de la cuarta en la quinta línea, aunque sean diferentes en cada estrofa.

Y ahora, el poema “ Ann Donne: Undone” (4) de nuestro contemporáneo Panero (hijo):

Tantas veces tus pasos he creído escuchar

William Wilson, tus pasos, detrás de mí, a lo largo de los interminables Corredores

Desnudos como el Invierno

Como el invierno propicios a fantasmas y a Ecos,

Tantas veces, tantas veces tus pasos he creído escuchar

William Wilson, detrás de mí

En los interminables Corredores como la sombra del Castillo

a que éstos conducen

Su anticipación, su Espejismo

Como la sombra de los Verdaderos Espejos

A que éstos conducen,

Espejismo nacido de la fiebre

En los interminables Corredores donde crece la Fiebre

Unica vegetación, única Flor

en el reino de la piedra desnuda,

Desnuda como el Invierno,

En el reino del Musgo, del amarillo jaramago,

de la Amapola que crece sobre la piedra desnuda como el Invierno,

Tantas veces tus pasos, William Wilson,

Tantas veces tus pasos he creído escuchar

Estos pasos que son el Eco de mis pasos,

Esta Sombra que es la sombra de mi sombra.

La Amapola es la Flor que crece en los Glaciares

Es la Flor sólo aroma,

Color y tallo hechos de aire,

La Flor que no dará Fruto

Porque la única Flor fecunda sabemos que no crece,

Lejana y fría en el Salón de los Espejos.

La Amapola es la Flor que nace de la caridad del Diablo

para con los Sedientos, para con aquellos que han de elegir

Entre la Amapola o el Hielo, o la lejana visión del Salón de los Espejos.

Mas la Amapola se deshace con inocente crueldad en las manos de los Sedientos

Y sólo nos queda caminar, continuar la Cadena de nuestros pasos,

Porque sólo esta Cadena puede salvarnos de la interminable Caída,

Porque sólo esta Cadena puede por fin llevarnos, a lo largo de los interminables

Corredores

Desnudos como el Invierno

Al lugar al que como Arcos se tienden nuestros pasos,

Que no es otra cosa que la Huella de nuestros pasos,

Que no es otra cosa que el Salón de los Espejos.

Las Cadenas del Demonio se deshacen antes de tocarlas

Y no es verdad que yo escuche tus pasos,

Que yo los haya escuchado alguna vez,

William Wilson, tus pasos, tantas veces,

En los interminables Corredores donde crece la Fiebre

Unica Flor, la Amapola que crece

Sobre la piedra desnuda como el Invierno,

La Amapola que es Muerte y conduce sólo a la Muerte

Fuera de nuestra Salvación, de nuestra única posible Salvación,

Que son los Carruajes vacíos en el Crepúsculo, moviéndose

en dirección a mi esperanza, moviéndose en direc-

ción al Salón de los Espejos,

Mientras que la Amapola nos hace olvidar el Camino

Y convierte el Castillo en Laberinto.

No es verdad que ahora los escuche,

No es verdad y es verdad la sonrisa de la Esfinge

Porque la única verdad es aquello que no es verdad

Y la única esperanza en la Tierra aquello que está

Fuera del Mundo y en el Mundo

Fuera del Mundo y de la Tierra.

No es verdad William Wilson,

WILLIAM WILSON NO EXISTE

O al menos no es Aquel que nos salvará de la Ceniza

Pues es él mismo quien nos conduce a la Ceniza:

Las Cadenas del Demonio se deshacen con inocente crueldad

en las manos de los Sedientos.

Efectivamente, vemos que tanto Poe como Panero emplean con maestría la repetición (a veces progresivamente acumulativa) de palabras, y de frases enteras, que en el caso de “El Cuervo” forman un estribillo a cada una de las estrofas, que se acumula y añade al aldabonazo del “Nevermore”… y que tanto en uno como en otro poema consiguen un efecto inquietante y fatídico. Y, a la vez, hacen avanzar el discurrir de modo lógico e implacable. Impecable. Las referencias intertextuales comprimen el tejido del poema, dándole coherencia, reverberan: son ecos. Y, en el caso de Panero, ecos de ecos, a su vez, ya que el William Wilson a quien dedica su poema es el mismo personaje creado por Poe, en su cuento homónimo, el terrible alter ego con quien nos enfrentamos en un duelo mortal. El narrador del poema de Panero sabe que, paradójicamente, William Wilson “no existe”, no sólo por ser un ente ficticio ya creado por Poe, sino porque está interpretando el poema de Poe, y poniéndose en el lugar de la locura del primer narrador, que consiste en dar vida, en su imaginación, a un doble inexistente fuera de su imaginación y para los demás.

Un vínculo temático bastante obvio entre ambos poemas son las alusiones y referencias, más o menos explícitas, al uso de los opiáceos. Como ya señaló Baudelaire, el uso del opio confiere una especial riqueza retórica a algunos poemas y otras obras de Poe. La influencia de esta adicción del poeta en su percepción nos permite entender mejor, por ejemplo, la siguiente estrofa de “The Raven”:

Then methought the air grew denser, perfumed from an unseen censer

Swung by Seraphim whose footfalls tinkled on the tufted floor.

''Wretch,'' I cried, ''thy God hath lent thee- by these angels he hath sent thee

Respite- respite and nepenthe, from thy memories of Lenore!

Quaff, oh quaff this kind nepenthe and forget this lost Lenore!''

Quoth the raven, ''Nevermore.''

cuya versión aproximada sería:

Luego el aire se hizo denso, con el perfume de un incensario

mecido por serafines de leve andar musical.

“¡Miserable! -imprequé-; ¡Tu Dios estos ángeles envía

en señal de tregua, para que bebas el filtro que a Leonor te hará olvidar!

¡Bebe, bebe el dulce filtro que a la bella Leonor te hará olvidar!”

Dijo el Cuervo: “Nunca más”

y cuyas palabras clave, en este sentido, “respite and nepenthe “ serían traducibles la primera por tregua, como el francés “répit”, y la segunda, como en francés “néphèntes”, por “bálsamo”, “filtro”, “sedante”, procedente del griego (“exento de dolor”) a través del latín nepenthes, sedante hecho de una planta, y también traducible por “nepente”, en su acepción de bebida que los dioses usaban para curarse las heridas o dolores, y que además producía olvido, como las aguas del Leteo. (5)

Y en el poema de Panero, William Wilson es un espejismo nacido de la fiebre y de la Amapola, la “Flor que nace de la caridad del Diablo”, la que “nos hace olvidar el Camino/ Y convierte al Castillo en Laberinto” (6).

Misterio, estupefacción, trance, hipnosis…. Y en ambos poemas, un efecto singular, violento y repetido, que anula todo lo que puedan decir las palabras empleadas. Un sonido monótono que tiende a abrumarnos, o a crear un estado de éxtasis en el que la vista, el oído y la conciencia quedan igualmente encantados.

En cuanto al poema de Julieta Gómez Paz (7), constituye una variación muy interesante en torno “The Raven”, a mi parecer, desde el punto de vista semántico. Se transcribe íntegramente, a continuación:

“EL CUERVO”: Variación en Clave Menor

Lejos del tiempo, lejos,

érase una vez

Un demonio alado, un cuervo, o un demonio

que había venido a rondarnos

y a robarnos la realidad

Soñamos que era inmortal, y que había venido a posarse

sobre el pálido busto de Palas, justo encima del umbral

de una alcoba envuelta en humo

Soñamos que despertábamos

y aprendíamos otra vez a ser humanas

y

que no éramos hijas de un demonio, ni explorábamos

el misterio, ni esperábamos que nos abrieran las ventanas

para poder entrar en la alcoba y posarnos

frente a algún desconocido

con quien hablábamos a solas, aunque él se empeñase

en llamarnos Nevermore

Soñábamos que despertábamos sin ser Nevermore

deseando subir con los ángeles

a los infiernos

donde él murmuraría en tonos graves

anhelaría nuestras caricias

nos daría diferentes nombres aunque fuésemos siempre

una

igual y múltiple a la vez, Nevermore…

En este poema, las referencias intertextuales están explícitas desde el mismo título (“variación”), y abarcan algunos de los mismos elementos que conforman el cosmos del poema original (demonio alado, cuervo, pálido busto de Palas, justo encima del umbral, alcoba, humo, misterio, ventanas, posarse…Nevermore). Sin embargo, algo crucial ha variado: el narrador no es la primera persona del singular sino un plural “nosotras”. La principal característica del “nosotras” es el sueño, tanto, que se definen por lo que sueñan que no son: “Soñamos que despertábamos/ y aprendíamos otra vez a ser humanas/y/ que no éramos hijas de un demonio, ni explorábamos el misterio, ni esperábamos que nos abrieran las ventanas/para poder entrar en la alcoba y posarnos/frente a algún desconocido/con quien hablábamos a solas, aunque él se empeñase en llamarnos Nevermore”

Este “él”, con quien hablan a solas las hijas del demonio, es el narrador y personaje (el melancólico estudiante) del poema de Poe. Sin embargo, la complejidad del poema de Julieta Gómez Paz no acaba aquí. Todo en él es ambiguo, desde la frase “Nevermore” que en el original no pronuncia el melancólico estudiante sino el cuervo… pues el nombre de la amada muerta es “Leonor”. Es decir, si en Poe la única palabra humana que resuena en el silencio es el nombre por el que se evoca (y tal vez invoca) a la muerta:

“But the silence was unbroken, and the stillness gave no token,

And the only word there spoken was the whispered word, ''Lenore!''

This I whispered, and an echo murmured back the word, ''Lenore!''-

Merely this, and nothing more.”

En esta “Variación” se atribuye al humano el lúgubre refrán que pronuncia el cuervo, “Nevermore”; ellas (“nosotras”) escuchan al “desconocido” llamándolas por un único nombre, que no es Leonor sino “Nevermore”.

Así pues, en la “Variación” de la poeta argentina, el estudiante es ahora ese “él”, a quien se refiere “nosotras” como objeto del deseo o del anhelo:

“Soñábamos que despertábamos sin ser Nevermore

deseando subir con los ángeles

a los infiernos

donde él murmuraría en tonos graves

anhelaría nuestras caricias

nos daría diferentes nombres aunque fuésemos siempre

una

igual y múltiple a la vez, Nevermore…”

Ellas son hijas de un demonio, por tanto hijas del primer demonio alado, o cuervo, que se menciona en el poema, y que no es el mismo a quien se nombra como “él “. Y además, asumen sus características (las del cuervo):

“ni esperábamos que nos abrieran las ventanas/para poder entrar en la alcoba y posarnos/frente a algún desconocido/con quien hablábamos a solas…”

El no ser se transforma en ser: ellas no entran en una alcoba para posarse frente a algún desconocido, pero lo que termina afirmándose es que hablaban a solas con ese desconocido, aunque se ponga en duda el grado de realidad o veracidad de esa acción (“soñábamos”). Hay, pues un intercambio o trastrocamiento de roles y funciones, y se difuminan las fronteras entre objeto y sujeto, entre destinatario y receptor, y entre los mismos mensajes: “Nevermore” /”Leonor”

Al haberse convertido el cuervo, como interlocutor y oyente, en una amalgama femenina (“nosotras… hijas de un demonio”), que además se enamora del hablante (del desconocido “él”) el poema arroja una nueva luz sobre la situación original, el filtro de la ironía que proporciona una mujer del siglo XX, impregnada del estilo simbolista y modernista.

Volviendo al pre-texto de este breve artículo, resta decir que el haber leído a Panero me ayudó a comprender mejor qué recursos podían emplearse para “retraducir” con cierta justicia el poema de Poe, y a pensar que una cabal comprensión de la poética de Poe ayudaría a realizar lo inverso ( al verter al inglés los poemas de Panero). Espero que esto sirva, como sugerencia, a algún otro lector.

 

NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA

(1) “El Cuervo” (“Le Corbeau”) traducido por Baudelaire y Mallarmé puede leerse en versión íntegra en
http://pages.globetrotter.net/pcbcr/corbeau.html
A continuación en la misma página figura también la versión original íntegra.

(2) Véase Charles Baudelaire, Edgar Allan Poe, (trad. Emilio Olcina Aya), Editorial Fontamara, Barcelona, 1979.

(3) Traducción de las estrofas citadas de “The Raven”:

“Mudo, trémulo, en la sombra por mirar haciendo empeños,
quedé allí forjando ensueños que jamás soñó mortal,
y en ese silencio atroz, superior a toda voz
sólo se escuchó el nombre que en voz baja a aquella hora murmuré
y que el eco repetía, repetía como un soplo aquel nombre que en voz baja murmuré
Sólo eso, ¡y nada más!

“A mi estancia regresé con el alma en frenesí,
Pronto oí llamar de nuevo, con más fuerza oí llamar:
"Algo hay en mi persiana, estoy seguro,
esta vez veré quién llama,qué misterio habrá detrás…
Que mi corazón se calme y sabré qué misterio habrá detrás
¡Será el viento y nada más!”

“Mas al abrir la persiana se coló por la ventana,
agitando su plumaje, un negro cuervo, solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un instante,
con porte envarado y grave fue a posarse en el umbral,
sobre un busto de Palas fue a posarse, justo encima de mi umbral.
Fue, posóse y nada más.

“La ebúrnea ave trocó mi ensueño triste en sonrisa
por la austeridad y el decoro de su apariencia.
“Ese penacho rapado no te convierte en cobarde,
viejo cuervo desterrado de la plutoniana orilla, dime
¿cuál es el nombre de tu linaje en la noche de Plutón?”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

(Traducción de Amparo P Gutiérrez)

(4) En Poesía 1970-1985, página 57, Visor, Madrid, 1993, extraído de Así se fundó Carnaby Street (1970)

(5) Véase en este sentido el cuento “Ligeia”, de Poe, entre otros. Las referencias y alusiones al hachís y los opiáceos son constantes en su obra.

(6) Como afirma Emilio Olcina Aya en su introducción al citado libro:

“La técnica literaria y la concepción del arte se corresponden, tanto en Poe como en Baudelaire, con una concepción de la naturaleza humana eterna dentro de su temporalidad. La idea del Mal, de la perversidad considerada como una de las fuerzas motrices elementales del espíritu humano y como principio artístico, no significa ya, como en los románticos, una mera superación de la moral; se convierte en una representación de la degeneración de la raza humana dentro de una versión no religiosa del mito de la pérdida del Paraíso.”

(7) Julieta Gómez Paz fue profesora de filosofía en Buenos Aires, poeta integrante de la generación del 30, exégeta de Alfonsina Storni, y traductora memorable, entre otros, de Elizabeth Barret Browning. “El Cuervo”, Variación en Clave Menor”, figura en Jardín de Espera, Editorial Vinciguerra, Buenos Aires, 1990.

 

© Amparo P. Gutiérrez 2002
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/eapoe.html