Profecía y luz en la poesía de Maya Islas

 

Mireya Robles


 

En este estudio nos ocuparemos de un poemario de Maya Islas titulado Sombras-Papel.

En la necesidad de vivir en el lugar que le corresponde —el plano poético donde habita el ensueño—, Maya Islas se desdobla escapando espiritualmente a esa región etérea mientras que físicamente transita por este mundo dentro de un desajuste provocado por las limitaciones de responsabilidades que tiene que cumplir, pero que nada tienen que ver con sus intereses esenciales: "Hay un tiempo inventado de horas libres, /y la ausencia hace de las responsabilidades/ cosas viejas,/sin importancia,/ áridas y flacas.../ a este mundo donde trato de habitar/ y nunca puedo".(11)* Para recibir su inspiración, muchas veces se traslada a otro siglo, al siglo anterior, donde las calles retienen su historia en el temblor de las pisadas: "farol despreocupado/ con su lengua caliente en la noche,/ un adoquín se tiembla el polvo,/ carga la experiencia." (31) La urgencia de cumplir un destino se ve amenazada por la limitación del tiempo. Tiene por delante, toda una obra que realizar; tiene que crear y crecer ella misma en su misión. Tiene que lograrse dentro de una medida temporal que puede resultar insuficiente: "Las cartas, los poemas, me recuerdan/ el poco tiempo para dar mi nombre,/ labrarme.../ echarme el vino,/ yo misma, madurarme".(12) No se trata de un destino que tiene su razón de ser en el aspecto poético solamente, sino en la palabra que lleva en sí un mensaje que ha de guiar a esos seres que van a reencarnar en la 'tierra pálida', es decir, en la tierra de luz, en la era de Acuario. De nuevo, se enfrenta a la limitación temporal, a la urgencia de dejar su obra en esta reencarnación antes de que la sorprenda la muerte: "el apuro de querer hacer algo/ antes de que nazca el hermano de mi tierra pálida,/ y yo deje de sentir/ el dolor humano de la noche".(15)

La configuración ambiental se va dando en el poemario mediante la integración de varios elementos que incluyen regresiones temporales. Regresa temporalmente a Chichén Itzá y recuerda el cenote o pozo donde se arrojaban las víctimas que se sacrificaban a los dioses y hace referencia a las excavaciones que tuvieron lugar en el cenote, las cuales comenzaron cuando Edward H. Thompson compró Chichén Itzá y que se realizaron con el propósito de buscar oro y joyas: "He recogido los ojos en el agua,/ el jade en el hueso,/ la belleza del muerto en el cenote/ con su mareo-polvo de encontrado".(29) Se han fundido aquí diversas experiencias vividas en México bajo el sol de Yucatán, donde se encuentra Chichén Itzá: los ojos en el agua, es decir, en el cenote o pozo cuando éste estaba lleno de agua; los muertos sacrificados en el cenote, ataviados, quizá, bellamente; el polvo revuelto del cenote ya seco, durante la búsqueda de riquezas. Pero también se refiere, entre línea y línea, a los trabajos de jade incrustado en el hueso, típicos de la región de Monte Albán. En el museo de Santo Domingo, en la ciudad de Oaxaca, pueden verse calaveras incrustadas en jade, procedentes de la tumba número 7 de Monte Albán, descubierta por el arqueólogo mexicano Alfonso Caso en 1932.

Las estructuras arquitectónicas juegan un importante papel en la ambientación. Se levantan como representantes de lo sólido creado por el hombre, pero se sintetizan con el elemento simbólico íntimo —ríos invisibles—. Esta síntesis se intensifica cuando las estructuras arquitectónicas se humanizan o toman otras características de la naturaleza: "La casa niña de plumaje animal"; "la piedra con hambre". Nos presenta, además, una equivalencia entre el macrocosmos y el microcosmos, a la vez que una interrelación de pensamiento y geometría: "de los monólogos/ odio los ecos rebotando hacia mí misma,/ formando arcos de epitelios en las calles-trillos,/ ovaladas de espera finita".(11) La equivalencia se efectúa cuando se toma el concepto de epitelios —interpretado como piel— en función de calles-trillos: caminos que existen en el macrocosmos y que encuentran su correspondencia en los caminos que también existen en el microcosmos, en el ser. Por otra parte, el pensamiento, al materializarse, pierde su dispersión etérea pasando a ser arquitectura, pasando a ser algo limitado por la forma. Resulta así que la creación en su punto de origen es más libre que en su momento de realización, es decir, cuando cobra forma expresada.

Maya Islas reconoce en su fuente creadora un antiguo origen que hay que buscar en otra reencarnación en la que ya se prometió crear un universo ('mil lagunas'), promesa que quedó sin cumplir porque le faltó el tiempo.

La palabra toma a veces una personificación en la cual se hace una con la poeta. Podríamos llamarle el yo-palabra, que adopta un movimiento oscilante que va de dentro hacia afuera para abrirse a la naturaleza, al cosmos, a la vida misma.

Para entrar en el camino de luz que lleva a la perfección y desde el que puede ser guía para los demás, tiene primero, que obtener la sabiduría mágica o divina simbolizada por la serpiente o Crotalus. Para mayor información sobre la simbología de la serpiente, hemos de remitir al lector a la obra de don José Díaz Bolio titulada La Serpiente Emplumada, eje de culturas. En ella nos señala el autor que el símbolo de la Serpiente Emplumada, serpiente de cascabel, Crotalus Durissus Durissus, de origen maya, tiene por base "la sabiduría mágica o divina". 1 Sabemos que las teorías mistagógico-esotéricas que señala don José Díaz Bolio sobre la Serpiente Emplumada, han tenido una gran influencia en Maya Islas, acentuándose aún más al conocerlo ésta personalmente en la ciudad yucateca de Mérida en el verano de 1976. Citamos a continuación algunos datos que pueden resultar aclaratorios:

...el hombre avanza en su cultura y el concepto de la serpiente evoluciona. En efecto, este ser de poder tan terrible —superior a cualquier otro animal en su poder mortal—, este ser que se muestra también en la celeste forma del rayo (cuya rapidez iguala), cuando es crótalo aventaja al hombre en una sabiduría que resulta semi-divina: la de medir el tiempo, añadiendo a su cola un cascabel por cada año de vida. Ahad-Tzab-Can, gran serpiente cascabel, animal sabio, divino o mágico, poseedor de una ciencia a la cual el hombre aspiraba, sin llegar aún. 2

Una vez lograda esta primera meta por un rígido proceso de superación, ya le es posible a la poeta entrar en el camino de una forma natural como si fuera el de los quehaceres sin importancia que tienen lugar en el plano cotidiano: "el cuerpo se hizo rosca en la vida/ se hizo Crotalus/ (y como ella, sabia)/ se ha entrado en el camino,/ como esas simples cosas que se cumplen a diario:/ un paseo,/ lavarse los dientes,/ acordarse de Palenque porque allí viví una vez/ y fui mimada".(12) Es de notar que dentro de esta línea de cotidianidad, ha tomado relieve, de pronto, un detalle cósmico, una dimensión profunda: el recuerdo de una de sus reencarnaciones que tuvo lugar en la región maya de Palenque.

Benavides menciona la siguiente prédica de un hindú que, basándose en los Vedas, repite las palabras de Krishna: "Dios reside en el interior de todo hombre, pero pocos saben encontrarlo".3 Nos parece oportuno comparar aquí las palabras de Krishna —quien vivió hace más de cuatro mil años—, con estas palabras de la Biblia que aparecen en el capítulo III del Exodo, versículos 13 y 14: "Y dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros, si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé? Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado a vosotros".

Brunton, citando a los Yoguis, dice: "cuando uno encuentra al Yo superior, su actual residencia está en el corazón. Es en el corazón donde encontramos el átomo que constituye para nosotros la puerta por donde conocemos al Yo cósmico".4 Dios está dentro de nosotros y podemos decir YO SOY porque llevamos dentro la potencialidad de perfección y porque procedemos de sus Emanaciones y a El volveremos como espíritus de luz una vez que hayamos cumplido nuestro karma y se cierre nuestro ciclo de reencarnaciones. Nos parece oportuno en este punto, mencionar la teoría de las Emanaciones que aparece en la Cábala según la comenta Christian Ginsburg: Es condición absoluta del alma volver a la Fuente Infinita después de desarrollar el germen de perfección que indeleblemente lleva en ella. 5

Vemos claramente el reconocimiento de la naturaleza divina en el ser humano cuando Maya Islas dice: "Hermano,/ eres cualquier cosa en este pecho,/ casi-Dios, menos-hombre.../ así viaja tu luz con mi tierra".(35) Aunque reconoce, —no sin dolor—, que las debilidades humanas son un impedimento para alcanzar la meta de perfección y que el intento de superación a veces se eleva para caer antes de haberse logrado: "¿por qué no aprendes el lenguaje de los dioses?"(34) En un momento de meditación —"yace mi mente"—(27) rastrea el proceso evolutivo del ser humano, sus luchas y fracasos, su muerte repetida: "ciervo desnudo/ hueso/sol/ y en el fracaso/ la tierra con tu polvo".(27)

Maya Islas nos presenta el génesis, el inicio de su propio camino:"Amé las piedras/ y busqué la palabra". Pero su misión no podría cumplirse si no se tiene en cuenta la participación del universo astral; sin la intervención del tercer ojo. La senda de luz se va encontrando en la verdad esotérica: "Hoy sigo descubriendo los nuevos caminos:/ tres átomos-semilla,/ mis triángulos inversos/ por esas cosas esotéricas/ dormidas/ que resbalan imágenes/ en el café de las cuatro...".(13) Los átomos-semilla son puntos focales en los cuerpos del ser. Paul Brunton se refiere al átomo de vida: "El divino átomo del Yo Superior, el alma que vincula al hombre con Dios, está oculto bien profundamente en el cuerpo humano, en el lado derecho del corazón".6 Los otros dos átomos se encuentran en el plexo solar y la glándula pineal. Es importante en este estudio, hacer también mención de los chakras. Explica Leadbeater que la palabra chakra viene del sánscrito y que significa 'rueda'. Los chakras son, pues, siete vórtices de energía localizados en la superficie del doble etérico del ser humano, sirviendo de conexión de esta energía entre los distintos cuerpos del ser humano distribuidos en siete puntos: la glándula pineal, la pituitaria, la tiroides, el hígado, el corazón, el bazo y los órganos sexuales. Los 'triángulos inversos' que aparecen en los versos citados, se refieren a la estrella de David, descrita por Benavides como "un símbolo que pertenece por entero al alma."7 "Es la interpretación simbólica de dos mundos: el espiritual y el material entrelazados. Es el verbo, la luz y la vida".8 Es de observar que una vez más en estos versos, la poeta integra un momento cotidiano con otro de profunda carga filosófica: 'cosas esotéricas'; 'resbalan imágenes en el café de las cuatro'.

Para Maya Islas, venir a cumplir una reencarnación equivale a salirse bruscamente del espacio etéreo a una tierra cuya dureza puede romper el estado de ensoñación donde habita el ideal libre de obstáculos. El nacimiento es, pues, "el brusco salto/ hacia un Yo de papel donde no hay sueño;" (15) pero es a la vez el vehículo que nos sirve para lograr la evolución espiritual. Teniendo esto en cuenta, podemos comprender la cita de Pablo Neruda que encabeza un poema que Maya le dedica al poeta chileno: "Yo no descanso/ en esta latitud:/ acabo de llegar,/ quiero seguir el viaje".(16) Nos parece apropiado detenernos a analizar cómo se efectúan estas apariciones y ausencias del ser humano en el mundo físico y la relación que en las mismas guardan la materia y el espíritu. Nos informa Benavides que el "espíritu se mantiene ligado al cuerpo físico por un fluido vital que recibe el nombre de 'Hilo de plata'".9 Y añade que "esta forma fluídica permanece unida al individuo hasta mucho antes de nacer el niño por medio de lo que se ha llamado hace siglos, 'Cordón de Plata' o 'Cinta de Plata'. Cuando el cuerpo duerme y el espíritu se aleja, este 'Cordón de Plata' se adelgaza y estira casi indefinidamente pero sin llegar a reventarse, pues de ocurrir esto, sobrevendría la muerte".10

Max Heindel se refiere a la relación del cordón de plata con los átomos-semilla: "El cordón plateado ha nacido y crecido del átomo-simiente del cuerpo denso (localizado en el corazón)".11 "Cuando llega el momento que marca el término de la vida en el mundo físico y el cuerpo denso ya no puede ser de ninguna utilidad, entonces el Ego sale por la cabeza llevando consigo la mente y el cuerpo de deseos, así como lo hace todas las noches durante el sueño".12

En algunos de los versos vemos integradas dos realidades: la astral y la del mundo físico. Cuando nos dice: "y el ojo sigue su acostumbrada resonancia/ de eco liebre/ atajando las distancias de este sueño/ vegetal/ a ser libre entre las grietas del mundo"(17) se refiere por una parte, a la visión del ojo físico como símbolo de una búsqueda de libertad (representada por la liebre); escapando hacia una fórmula que le permita acortar la distancia que la separa del ideal tan puro como la naturaleza no contaminada (el 'sueño vegetal'), para así poder sobrevivir en este mundo. Por otra parte, se refiere también al ojo astral o tercer ojo, mediante el cual nos comunicamos con el mundo astral.

En ...entonces seremos dioses, Benavides explica: "La Yoga nombra chakra frontal, a lo que en medios esotéricos se le conoce con varios nombres, por ejemplo: 'Ojo Astral', 'Sexto Sentido', 'Sitio del Alma', según lo llamaron varios filósofos". "Ese órgano, en el pasado fue un ojo frontal que sirvió al ser humano para darle supremacía sobre las otras especies animales".13

En The Secret of the Atomic Age, Vera Stanley Alder, hablando de los distintos tipos de éteres que habitan el espacio, menciona uno de ellos —que llama Reflecting Ether—, compuesto de átomos que actúan como cámaras fotográficas y que almacenan los datos de todo lo que ocurre.14 Cuando Maya Islas nos habla de la región espacial donde "se cuentan las piedras que han tirado/ los que están podridos"(18) se refiere a que muchos de los seres que se sienten con derecho a juzgar a los demás (los que han tirado las piedras), son en realidad, jueces falsos, porque son más culpables que aquéllos a los que están juzgando. Pero esos falsos jueces no se dan cuenta de que en Akash se están contando las piedras que tiran, se está asentando toda una historia de la cual tendrán que responder. Rodolfo Benavides explica que en Akash, el destino del mundo y de los espíritus está escrito,15 y que este Akash o libro akásico es un medio que tiene la naturaleza de "conservar exacta memoria de todo lo que ocurre, lo mismo sea en lo grande que en lo pequeño".16

La poesía de Maya Islas configura una voluntad de destino que se cumple desde un ámbito de fraternidad en sabia benevolencia de profeta: "abro las manos/ y dejo llegar el agua virgen a la tristeza/ que se hace abierta por tu anhelo/ de dormir en los muslos de la madre primera".(35) No solamente le duele nuestro intento frustrado de regresar a las formas más puras de la naturaleza, sino que quiere darse totalmente para abrirnos caminos de luz: "Se chorrea tu vida como los ríos/ y se hace largo el lecho que buscaste/ para abrirte estrellas por la conciencia./ Yo camino primero,/ abriendo las yerbas a tus pies descalzos,/ porque después de todo/ ése es mi oficio".(35) Su palabra se hace dinamismo, génesis que da lugar a la animación de la naturaleza, sintetizando lo corporal-espiritual para hacer tangibles las abstracciones que se convierten en seres anatómicamente funcionales, capaces de reproducirse y proyectarse hacia la madurez: "Se abrieron los polvos,/ el largo recorrer de la casi-mañana;/ el cuerpo arrastra un hijo-miedo,/ detrás viene una ternura, que se hace ternura/ (muchas veces)/ como el feto, hombre".(39)

Nos llega de otros siglos alumbrados con lámparas de gas, su autodefinición esencial: "Yo soy/ el poeta de la luz amarilla".(54) Pero es también poeta de la luz infinita y eterna, porque Maya Islas se hermana a la palabra, la habita, y nos lleva a compartir su expresión dolida a veces, y esa voz tan suya, que nos alumbra: "con mi palabra sola/ de búsqueda,/ abriendo un surco hacia los sueños.../...hacia el rastro de la vida.../ mi larga luz/ que viaja/ un camino por los astros".(57)

 

Notas

* Las citas de Sombras-Papel han sido tomadas de la edición de 1978, Ediciones Rondas, Barcelona. Junto a la cita aparecerá el número de la página entre paréntesis. Los números que aparecen en las citas que no pertenecen a Sombras-Papel, corresponden a los de las notas en las que se dan los datos referenciales.

1 José Díaz Bolio, La serpiente emplumada, eje de culturas, p. 12.

2 Ibid., pp. 10, 11.

3 Rodolfo Benavides, ...entonces seremos dioses, p. 120.

4 Paul Brunton, La realidad interior, p. 244.

5 Christian D. Ginsburg, The essenes. The Kabbalah, pp. 145, 146.

6 Brunton, op. cit., p. 99.

7 Benavides, op. cit., 329.

8 Ibid., p. 330.

9 Ibid.

10 Ibid., pp.231, 232.

11 Max Heindel, El cuerpo vital. El cuerpo de deseos. p.61.

12 Ibid., p. 62.

13 Benavides, op. cit., p. 215.

14 Vera Stanley Alder, The Secret of the Atomic Age, p. 40.

15 Benavides, op. cit., p. 27.

16 Ibid., p. 30.

 

BIBLIOGRAFIA

Alder, Vera Stanley. The Secret of the Atomic Age. New York: Samuel Weiser, 1974.

Benavides, Rodolfo. ...entonces seremos dioses. México, D.F.: Editores Mexicanos Unidos, S.A., 1975.

La santa biblia y el nuevo testamento, antigua versión de Casiodoro de Reina (1569), revisada por Cipriano de Valera (1602). Londres: Sociedades Bíblicas Unidas, 1954.

Brunton, Paul. La realidad interior (versión española de la novena edición inglesa por Néstor Morales Loza). Buenos Aires: Editorial Kier, S.A., 1975, segunda edición.

Díaz Bolio, José. La serpiente emplumada, eje de culturas. Mérida, Yucatán: Registro de Cultura Yucateca, 1965, tercera edición.

Ginsburg, Christian D. The Essenes. The Kabbalah. New York: Samuel Weiser Inc., 1974.

Heindel, Max. El cuerpo vital. El cuerpo de deseos. Buenos Aires: Editorial Kier, S.A., 1964.

Islas. Maya. Sombras-Papel. Barcelona: Editorial Rondas, 1975.

Leadbeater, C. W. The Chakras. Wheaton, Illinois: The Theosophical Publishing House, 1977.

 

© Mireya Robles 2002
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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