Tres aforismos críticos sobre el punto esencial
del realismo del tiempo en la epistemología

 

Gastón E. Giribet
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
y Universidad de Buenos Aires
gaston@iafe.uba.ar


 

Resumen: La recurrente aparición de argumentos sofísticos en la línea argumental de los defensores de la imagen realista del tiempo representa, de suyo, el blanco central del embate crítico de sus detractores.

 

Xavier Zubiri y el sofisma del tiempo desnudo

¿Qué sensación nos produce vernos frente a la conclusión de Xavier Zubiri: “si el tiempo produce una cierta desilusión cuando se filosofa sobre él, esto no es, precisamente, culpa de la filosofía; es culpa del tiempo. Porque la verdad es que el tiempo, de todos los caracteres de la realidad, es el menos real”1?

Con cuánto ímpetu pronunció su conclusión, con el mismo con el que la adelanta en las preliminares de su ensayo; con qué ímpetu escudriñó en la topología, en la geometría diferencial, en los espacios de Riemann; con cuánto ímpetu tapó los resquicios que viejos filósofos faltos de su rigor dejaron de ver; con qué ímpetu desnudó al tiempo.

Nos dice que no es esencial hablar de la dirección que en el tiempo toman los fenómenos físicos mientras se habla de la dirección de los momentos mismos del tiempo. Hace esto a la vez que utiliza el término físico para significar real; y reconoce, a la vez, que la irreversibilidad del tiempo es inexorablemente necesaria.

Con ímpetu se despoja al tiempo de sus ropajes reales en el ensayo de Zubiri, con qué ímpetu se desnuda al tiempo, para luego reírse de él y aún con la bandera del rigor en alto concluir su desnudez.

La presencia del sofisma en la línea argumental de quienes defienden la gran variedad de imágenes realistas del tiempo es recurrente y representa, de suyo, el blanco central del embate crítico de sus detractores; no necesariamente idealistas éstos.

Los sofismas se distribuyen, así, de manera casi uniforme entre los defensores del nominado realismo del tiempo.

 

Karl Popper y el subjetivismo

No me es fácil concebir a Karl Popper como un defensor del objetivismo en ciencia, ni considerarlo como aquél que preconiza el realismo; es más cómodo verlo como el que arremete contra el subjetivismo, y considerarlo el oponente del idealismo gödeliano2.

En Quantum Theory and the Schism in Physics3, Popper trata el tema de la objetividad y la subjetividad de la Mecánica Estadística. En el desarrollo del tema, lo que pretende ser una rigurosa aplicación de la teoría de la medida a la física estadística en defensa de su interpretación objetiva, se ve enmascarado por un feroz y repentino ataque crítico a la interpretación subjetivista. El desarrollo de esta crítica hace caer a Popper en una contradicción evidente, ya que él no había podido exponer su visión objetiva sin recurrir a las palabras “perceptibles” y “apreciablemente” , las cuales está lejos de emplear con el sentido de rigor que merece la teoría de la medida que pretende manejar.

En efecto, hubiera sido más feliz y provechoso para Popper desarrollar su punto en lugar de atacar de tal manera a la interpretación subjetivista; propio esto de quien llama Parménides a Albert Einstein en una conversación y se jacta de hacerlo.

 

De la escuela de Bruselas

Está en boga jactarse de profesar un realismo del tiempo, quizás esto sea así desde que Popper aseguro que “la realidad del tiempo y del cambio le parecían ser el punto esencial del realismo.”

Estos filósofos atacan las interpretaciones subjetivistas del tiempo que se encuentran, según ellos nos cuentan, detrás de la teoría subjetiva de la información y la teoría subjetivista de la entropía4, entre otras.

Pero es posible, también, ser realista y defensor de una descripción objetiva del mundo -físicos realistas- sin perder la subjetividad. Los partidarios del realismo de Bruselas así lo hacen; lo hacen afirmando una subjetividad intrínseca en la naturaleza.

Así, éstos exorcizaron a la física de elementos subjetivos, pero vienen a describir de la forma más realista y objetiva una subjetiva naturaleza que ellos así conciben. Así, el tiempo que tanto veneran estos físicos, no es en absoluto un regalo sino una plaga. Es ahora lo subjetivo puesto en la naturaleza misma como verdad intrínseca. Y vale aclarar que esto es independiente de las confusiones típicas entre impredecibilidad intrínseca e impredecibilidad generada por falta de precisión que ellos, como muletilla, combaten tan arduamente.

Así, los realistas del tiempo de Bruselas caen tarde o temprano en las contradicciones que están implícitas en poner a su tiempo en el lugar que hoy a la mañana ocupaba la eternidad. Así declaran que es “el tiempo es anterior a la existencia”. Así es como se manifiesta explícitamente la presencia del sofisma.

G.G.

 

Notas:

[1] Xavier Zubiri, Espacio, Tiempo, Materia, 1996.

[2] Karl R. Popper, Búsqueda sin término, Una autobiografía intelectual, 1977.

[3] Karl R. Popper, Quantum Theory and the Schism in Physics, From the Postscript to the Logic of Scientific Discovery, 1985.

[4] Karl Popper, Búsqueda sin término, Una autobiografía intelectual, 1977; The Library of Living Philosophers, 1974.

 

© Gastón E. Giribet 2002
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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