San Camilo,1936 de Camilo José Cela
y Capital del dolor de Francisco Umbral
(Hacia un análisis semiótico-intertextual) (I)

Angélica Corvetto-Fernández
fercor@gamma.telenordia.se
Universidad de Lund


"Tengo la impresión, al leer esta página,
de que ya he leído algunas de las palabras que figuran en ella,
y recuerdo frases casi idénticas que he visto en otra parte…"[i]

 

Es posible que, desde el punto de vista teórico, existan para el fenómeno de la intertextualidad, definiciones más ajustadas ( algunas del mismo Eco) que la que arriba presentamos. Pero seguramente ninguna de ellas poseerá para el lector el sabor de dejá vu, de algo experimentado y concreto, que revela esta frase extraída ella misma de una novela. Es el texto en sí, quien aquí nos habla de su propia naturaleza, de su capacidad casi ontológica de ser leído por y de leer él mismo a otros textos. En un tiempo indefinido en el que, como propone Borges, Kafka es leído por sus precursores.

"De pronto comprendí que a menudo los libros hablan de libros, o sea que es casi como si hablasen entre sí."[ii]

Es a éste diálogo inter libris al que queremos acceder. Como vecinas curiosas deseamos colocar una copa contra la pared de la biblioteca y escuchar esa íntima conversación; puede que tierna, feroz o simplemente contradictoria. Crítica viene de criticar que en su acepción más común es un término poco edificante y bastante chismoso. Podemos justificar nuestra intromisión, entonces, en esa sacra conversación de los textos, alegando que tan sólo es un vicio que nos viene de lejos. Pero cuidado porque la biblioteca es:

"…el ámbito de un largo y secular murmullo, de un diálogo imperceptible entre pergminos, una cosa viva, un receptáculo de poderes que una mente humana crea, incapaz de dominar, un tesoro de secretos emanados de innumerables mentes, que habían sobrevivido a la muerte de quienes los habían producido, o de quienes los habían ido transmitiendo."[iii]

Así que no importa cuanto nos esforcemos en escuchar; nuestra comprensión de ese misterioso diálogo deberá ser, por necesidad, siempre incompleta.

Se parte desde la experiencia de esa impresión de ya haber leído en otra parte lo que en determinado momento estamos leyendo. Quizás las mismas palabras u otras semejantes aplicadas a un concepto igual o paralelo. Algo que al momento nos permite percibir con mayor claridad lo que hemos leído o a la inversa, al recordarlo, nos ayuda a comprender mejor lo que leemos. Puede ser una sensación imprecisa o una certeza, pero siempre nos obliga a retroceder, recapacitar, buscar en nuestra memoria o en los anaqueles de la biblioteca esa voz sutil sobreponiéndose, sugieriedo, formando ecos.

El resultado de esa escucha será inevitablemente otro texto. Un texto virtual se irá formando con los hilos que provienen de aquellos que nos conmovieron. Un tercer texto en este papel y otros textos: un cuarto, un quinto, etc. en la mente de los que nos lean.

Pero ya es tiempo de presentar a los protagonistas de esta historia: los dialogantes, discrepantes y discutidores textos.

San Camilo 1936 de Camilo José Cela. Fue escrito en 1969 y dada la multitud de historias y personajes que lo pueblan es imposible o por lo menos muy difícil contar su argumento. Digamos a tono preliminar que la acción transcurre en Madrid durante los días anteriores y posteriores a la sublevación del 18 de julio de 1936.

Francisco Umbral publicó Capital del dolor en 1995. Este libro es una especie de bildungsroman donde el protagonista Paulo de dieciocho años vive su proceso de maduración en los años de la guerra civil en España.

A primera vista, aparte del fondo temático, estos textos no parecieran tener demasiado en común. Pero si el tema de la guerra civil es tópico en la novelistica española del siglo XX. ¿Qué tienen entonces de especial en su diálogo estos dos determinados textos? ¿cómo conversan? Lo que a su vez implica ¿qué se dicen? ¿cómo estructuran lo que se dicen? Dejémosles conversar y nos lo dirán ellos.

El método utilizado en nuestra escucha, es el de una lectura sincrónica y paralela. Semiótica, tratando de elucidar los distintos códigos que en ella se articulan, y de interpretar el mensaje literario en cuanto discurso estético imbuído de sentido.[iv]

Deseamos explicar cómo los textos articulan el sentido en lo que dicen y en lo que se dicen mutuamente.

Que la lectura sea sincrónica significa que desde un primer momento, hemos querido poner entre paréntesis todos aquellos elementos que rodean al propio texto (autor, época, circunstncias sociales externas, etc.). El subtexto, como lo llama Reis o las circunstancias de la enunciación según Eco. Ésto no quiere decir de ningún modo que esos factores no sean importantes, lo son y mucho según los niveles de comprensión que se adopten. Pero para nuestro análisis no resultan relevantes pues es la simultaneidad lo que hace la lectura dialéctica, lo que permite a los textos comunicarse entre sí, libres de limitaciones extratextuales y convertirse entonces en sujetos de su propio coloquio. Por todo esto hemos suprimido prioridades (cronológicas p.ej.) y les hemos dado un tratamiento paralelo. La lectura de los ejmplos que presentamos es reversible. Y no es necesario leer un cierto texto antes que el otro. Si bien por razones de orden, están distribuidos en la página de determinada manera.

Para realizar nuestro análisis nos hemos servido del modelo que Umberto Eco presenta en Lector in fábula [v]. Éste originariamente no fue creado para la lectura intertextual, sino para determinar los niveles de cooperación textual del Lector Modelo. Pero dada su gran flexibilidad y el hecho de que esté basado en una concepción del texto como un sistema de "nudos" o de "juntas"… en las cuales…se espera y se estimula la cooperación del Lector Modelo[vi] resulta una herramienta adecuada al tipo de estudio que nos proponemos.

Un modelo es siempre un artefacto y la adaptabilidad es la mejor de sus condiciones. Para adaptar el sistema a nuestros fines hemos considerados esos nudos o junturas en los textos que analizamos y tratado a cada texto como posible Lector Modelo del otro.

Como el L. M. no es una persona empírica, sino una abstracción metodológica (metatextual al fin) de la misma substancia lingüística de la que son creados los textos, creemos de buena fe que nuestra asimilación no puede ser contradictoria. Pues un esquema metatextual como tal puede articularse de distintas maneras según el tipo de proyecto teórico al servicio del que se encuentre.[vii] Para concretizar la representación formal de este proceso, nos hemos valido principalmente de los mismos textos. Dejándoles conversar y dejando que el lector los oiga, que es el mejor modo de comprobar si nuestras interpretaciones son escrupulosas y en realidad aciertan.

 

Comenzando por el principio con los títulos se empieza.

En su Apostilla al "Nombre de la rosa", Umberto Eco advierte que el título de una obra es la clave para su interpretación. También nos previene que un título existe para deslumbrar la mente.[viii] Siguiendo su advertencia partimos de los títulos:

En lo que respecta al libro de Cela la situación que se nos presenta no es sencilla. Nos encontramos ante un título de tapa: San Camilo,1936.[ix] Pero al abrir el libro nos viene al encuento una extensión del mismo:

Visperas, festividad y octava de San Camilo del año 1936 en Madrid.

Y en la página siguiente encontramos el epígrafe:

18 de julio, San Camilo de Lelis, celestial patrono de los hospitales.

Hasta aquí un lector por demás ingenuo se preguntará si está frente a una obra religiosa; uno más advertido, percatándose del año, sospechará que puede tratarse de la guerra civil española ya que ésta cronológicamente se inicia el 18 de julio de 1936, con la extensión a la península del pronunciamiento militar del día anterior en Melilla.

Desde el punto de vista semiótico ambos lectores han activado dos formas del código temático para enfrentarse al texto. El uno habrá apelado a lo que podemos llamar subcódigo religioso, el otro al histórico. Y si bien estamos de acuerdo con el segundo no podemos sin más, desautorizar al primero. Ambos partieron de los datos presentados por el texto en forma manifiesta. Un texto que se brinda ya en su título como un reto u oferta a la interpretación. Actividad ésta en la cual, por necesidad, habrán de tenerse en cuenta todos los factores emergentes.

La sinopsis del título de tapa es como tal ambigua: San Camilo, 1936. Y puede ser interpretada de distintas maneras.

La coma marca una ausencia, una caída, un vacío. Podemos suponer que se trata de un caso de aposición: Entonces una primera transformación interpretativa nos daría: San Camilo es 1936. También podríamos decir que se trata de una oposición y en este caso: San Camilo vs. 1936 diría justamente lo contrario de la primera atribución.

Pero ¿tienen estas dos versiones sentido? Desde el punto de vista lógico no, pues estamos relacionando individuos de clases distintas (santos con años). Aunque consideradas a nivel simbólico la perspectiva cambia.

¿Quién es, o mejor fue San Camilo[x]? Un monje italiano que vivió en el siglo XVII (1550-1614) y fundó una orden hospitalaria que muchos consideran precursora de la Cruz Roja. Lo más interesante de su hagiografía es la presencia de una herida sin cura; causa de su conversión y por lo menos agente, de su santidad.

Ya dijimos que 1936 está por razones históricas como significante de Guerra Civil española, cuyo código semántico necesariamente abarca semas como dolor, herida, muerte. Esto hace que ambas inferencias resulten simbólicamente coherentes. San Camilo es 1936, el año en que una herida en la sociedad española se hace manifiesta, con su carga de dolor y pena. San Camilo es lo contrario, no es 1936, ya que el poder sanativo del santo es anulado por el destructivo de la guerra. El vacío tenaz prevalece, rebelde.

Si pasamos a la ampliación del título en la página de cabecera vemos que se refiere a la fiesta u octava [xi] de San Camilo. Índice de que se trata así de un tiempo sagrado, un ab origen e in illo tempore de excepción, inserto en un determinado fragmento del continuo empírico espacio-tiempo: Madrid, el año 1936.

La idea de festividad apunta al ritual, acto o serie de actos que repiten litúrgicamente ese illo tempore originario. Se suspenden en cierto sentido las leyes de la normalidad vigente para lo que ahora se entiende como tiempo latréutico de perdón y reconciliación con Dios. Mircea Eliade señala que in illo tempore todo era posible: las especies y las formas no estaban fijadas eran fluidas y el retorno a este estado primordial señala el fin de la temporalidad.

También la Guerra Civil puede ser considerada un tiempo de excepción, aquel en el que las leyes (en el sentido de diké, la legalidad vigente y aún la más fundamental: themis, el orden cósmico o derecho natural que rige a los hombres) son puestas en suspenso; lo que implica un retorno a la informidad del caos. El caos en sí, no es negativo sino tan sólo desordenado. En él fuerzas contradictorias "fluyen", sin cauce, es función del ritual encauzar estas fuerzas en favor de la renovación temporal y humana.

El illo tempore de la octava es un illo tempore cristianizado, que se instituye en vistas a la reconciliación con el Dios cristiano: suspende así el juicio y propicia el perdón. Metafisicamente vista, la guerra por su parte pone en crisis las bases de este ritual, libera las fuerzas negativas y propicia su fracaso.

Esa complejidad y riqueza de sentido, se ve confirmada en el epígrafe: San Camilo significa efectivamente 18 de julio, es sí mismo y su contradicción.

Una metonimia elegida para señalar el inicio de la Guerra Civil, la cual al comprender no sólo el día, sino la festividad completa, incluirá en su expansión las vísperas, es decir, los antecedentes inmediatos, el día de la asonada y la octava, sus consecuencias más próximas.

Pero de hecho la fiesta de San Camilo, según el calendario litúrgico de la Iglesia Católica, cae el 14 y no el 18 de julio. ¿Cómo explicar este desfasaje de cuatro días en la información que proporciona un texto, por otra parte tan bien calculado y elaborado?

La explicación más sencilla es pensar que ha sucedido un reajuste en el calendario y suponer que efectivamente en 1936 y aún quizás en 1969, cuando Cela escribió la novela, el día de San Camilo era el 18 y que después haya sido anticipado al 14 por razones que ignoramos. Por otra parte, se puede también considerar la incoherencia de datos como un lapsus, interesante de analizar desde una perspectiva psiconalítica.Lo que nos llevaría a recurrir a códigos extratextuales no relevantes para los fines específicos de este trabajo.

Por lo tanto decidimos zanjar la cuestión salomónicamente: el mundo de San Camilo, 1936 es un mundo narrativo y no real [xii] . Como tal, los elementos que lo componen, en este caso la fecha, no tienen porque cohincidir exactamente con su referente. A efectos de la ficción y su composición estética, aceptamos entonces que en el mundo que crea Cela, la festividad de San Camilo tiene lugar el 18 de julio, sin necesidad de mayores inferencias.

En el segundo título que nos atiende, el de la novela de F. Umbral Capital del dolor,[xiii] la complejidad continúa persiguiéndonos. Ya desde la misma tapa. Pues debajo del gran titular en letras rojas, leemos en caracteres negros más pequeños:

La novela de los caudillos agrarios y las Falanges de Castilla; y prosigue aún más abajo:

La guerra civil, íntima y cruel, en la pequeña ciudad.

Se trata otra vez de las expansiones de un sintagma condensado al extremo, que desplieguan la breve frase nominal de cabecera. Como si ambos autores, tanto Cela como Umbral, quisieran extraer la quintaescencia de su mensaje concentrando sus elementos en una matriz nuclear e irreductible, para después controlar su potencial semántico con repliegues adicionales de sentido.

La capital de la que se nos hablará aquí, no es la Madrid que invoca el título de Cela, sino la pequeña ciudad de los caudillos agrarios y las falanges. El término capital no significa entonces población donde reside el gobierno de una nación o los organismos administrativos de una provincia, distrito etc. sino importancia tal que no se puede descuidar o desdeñar. (M. Moliner) y en esa capitalidad reside el dolor, aflicción, padecimiento, pena, (M.M.) que la Guerra Civil produce.

Si comparamos ambos títulos descubriremos, además del paralelismo formal (condensación -expansión semántica), una cohincidencia en el tiempo (1936/ La guerra civil)[xiv] y una oposición en el espacio (Madrid/pequeña ciudad) que a nivel de código ideológico resulta fundamental pues Madrid (S.C.) fue no sólo la capital de España, sino de la República del principio al fin de la guerra. Mientras que la capital de C.deD. es el centro de acción del polo opuesto (caudillos agrarios, falanges) del conflicto.

Debemos observar además que mientras que la estrategia semántica de S.C. nos invita a dar, por así decirlo, un salto vertical en la interpretación hacia un nivel metafísico trascendente, C.deD.se expande en el terreno más horizontal de un código de referente histórico.

Esto no significa que los hechos narrados, o los cuadros extraídos del contexto, sean más o menos fieles a éste, sino es tan solo un simple indicador de su procesamiento. Es decir de la intención del tipo de exégesis, que cada uno pone de manifiesto.

El hecho de que en ambos se haya tenido que recurrir a procedimientos semánticos complejos para establecer el título, pone en evidencia que el tema elegido no es neutro. No se trata de un simple cuadro histórico de referencia; cuyos elementos han sido digeridos y neutralizados por la codificación, sino que éstos perduran, aún vivos, en la sociedad a la que se refieren.

Cuando utilizamos aquí la palabra tema, lo hacemos en el sentido que Eco le da como equivalente de topic [xv], es decir como respuesta a una pregunta que el lector podría formular en términos rudimentarios, como “¿de qué trata ésto? “por ejemplo. En la línea de topic, tema se refiere a una abducción por parte del lector, una hipótesis que éste arriesga frente a las marcas semióticas que le presenta el texto (puesta en relieve de ciertos sememas del título referidos a una fecha determinada: 18 de julio de 1936,p.ej.) o “…la expresión manifiesta (guerra civil ) que dice precisamente de qué quiere ocuparse el texto.”

Un producto literario se caracteriza frente a otro tipo de texto por su complejidad. Ésta radica en el peso específico que los vacíos ejercen en su composición. No todo lo que un texto literario dice está expresamente dicho. Pero no por eso tampoco, deja de estar presente. Lo no dicho es lo actualizable en la interpretación, lo que es necesario poner de manifiesto para revelar la riqueza significativa del texto. El autor ha calculado estos vacíos estratégicamente. Son parte del valor expresivo del texto.

Para actualizar estos espacios y articularlos al discurso, es posible proponer macroproposiciones, que se obtienen por abstracción, una vez realizada la lectura completa. Esta operación nos permite establecer un nivel de coherencia interpretativa o isotopia. [xvi] Eco aclara que si bien isotopía y topic parecen coincidir… el topic es un fenómeno pragmático, mientras que la isotopía es un fenómeno semántico [xvii]. En este caso será función de la isotopía (o isotopías), permitirnos la lectura oracional (a través de las macroproposiciones) del desarrollo temático.

San Camilo 1936 Capital del dolor

1. La guerra civil fue una catástrofe

1. La guerra civil fue una catástrofe

2. Provocada por grupos extremistas ( tanto de derecha como de izquierda) que desestabilizaron a la República creando el caos y provocando un alzamiento militar.

2. Originada:
a- en condiciones de injusticia y opresión social.
b-Y que fue aprovechada por ciertas clases sociales para adquirir o conservar privilegios a costa de las clases oprimidas

3. Como la guerra civil tuvo sus raíces en la misma naturaleza humana puede volver a repetirse

3. Las condiciones que originaron la guerra civil aún existen y por lo tanto es posible decir que en cierto sentido la guerra no ha terminado.

  

 

A partir de un mismo topic cada texto estructura sus isotopías de modo diferente, hasta alcanzar conclusiones opuestas o al menos contrastantes. Ahora, texto en mano, nos toca rehacer el camino por el cual es posible llegar a cada una de ellas.

La primer macroproposición es la misma para ambos. Los dos consideran la guerra como una catástrofe. Usamos el término en su sentido original griego de katastrophé: derribo; trastorno; ruina; destrucción/ sumisión; fin; desenlace; muerte; con acento en su raíz strophé: volver; katas-strophe: poner patas para arriba; revolver. Esta conclusión a primera vista parecería obvia: una guerra es una catástrofe.

Sin embargo, el asunto no es tan simple. Si vamos a S.C. por ejemplo, los personajes de izquierda ven la guerra como una oportunidad para hacer la revolucion social: La Engracia…ha sonado la hora…la hora de que el pueblo haga justicia… y Jesualdo …peor que la guerra es el temor a la guerra… Los jóvenes falangistas de C.deD. por su parte la ven como una oportunidad de alinearse con los grandes fascismos europeos, nacientes, y sobre todo con el nazismo de Hitler.

Estas son muestras de otros modos de ver la guerra que a nivel actancial aparecen en los mismos textos. La macroproposición en cambio es una abstracción de la totalidad de lo dicho y lo no dicho (pero sugerido) en los contenidos manifiestos.

En cuanto al lexema /catástrofe / que ponemos en común para esta isotopía en ambos textos, debe entenderse éste según una distinción que se explicita en las proposiciones siguientes.

En el caso de S.C. se trata de un fenómeno de tipo metafísico, que tiene lugar fundamentalmente en el plano espiritual humano. Se lo explica de modo freudiano como proceso del deseo; el deseo sexual puede convertirse en deseo de muerte, deseo de matar:

"El paladar le pica a cualquiera…la necesidad de cometer un asesinato se siente en el paladar… te laten las sienes y el sexo, y el sexo desde la flacidez hasta la erección gratuitas pasa por todos sus estados altenativamente…"

Aquí ya resulta imposible diferenciar ambos aspectos, lo que pondría en evidencia más la ambigüedad de lo sexual, que la ambivalencia del mismo deseo. Que no se trata de una simple explicación psicológica lo comprobamos unas páginas más adelante cuando cambia el código y la explicación ahora es de nivel ético:

"Tu eres culpable, todos los españoles somos culpables, los vivos, los muertos y los que vamos a morir…" (pag.83)

La universalidad del juicio y el hecho de que alcance a los muertos (del pasado y del futuro) es un indicador de que hemos traspasado el plano de lo natural para pasar al metafísico. Al final del capítulo la operación se completa con la transición a un tercer código, el teológico:

"…sí, los enemigos del alma son tres pero el peor de todos es el demonio que disfrazado de moneda se posa en los paladares y desata los apetitos de la muerte…" (pag.105)

En C.deD. la Guerra Civil es fundamentalmente

"…una guerra de ricos contra pobres." (pag.210)

con lo cual permanece en el nivel de los desarrollos históricos:

"…el levantamiento era una cosa de las extensas clases medias españolas, que donaban el fondo de sus consolas isabelinas para matar comunistas." (pag.85)

Lo que le da su carácter de catástrofe es el hecho de convertirse en una feria de muertos,

"…adonde la gente bien se desplaza a media tarde para ver morir un lienzo de obreros, de anarquistas, de presos, de rojos, de artesanos, de ferroviarios, de intelectuales y catedráticos que desde el 31 se habían manifestado por la República." (pag. 114)

"La guerra no es más que un ir y venir del cementerio…" (pag.192)

Para fundamentar la segunda macroproposición nos remitimos en primer lugar a la dedicatoria de S.C. al principio del texto:

"A los mozos del reemplazo del 37, todos perdedores de algo: de la vida, de la libertad, de la ilusión, de la esperanza, de la decencia."

Al ser previa al texto, esta dedicatoria arroja luz sobre la estrartegia total del mismo. La voluntad del autor (considerado como Autor Modelo, es decir, como estrategia discursiva y no como sujeto empírico) ya que ésta es su voz y no la del narrador, apunta a igualar posiciones en la culpa y el padecimiento. Lo que también se confirma en los distintos niveles discursivos del texto:

"…si la mecha de la revolución social se prende al mismo tiempo que la de la suversión militar España acabará ardiendo como una pavesa,…, la república puede morir asesinada por unos extremistas como por otros…la libertad está amenazada de muerte por tirios y troyanos, si el gobierno pierde el gobierno de la calle la república naufragará en un mar de sangre…"

"…la república está más que perdida y entre unos y otros acabarán matándola…" (pag.93)

Toda la estructura formal además, con su búsqueda de simetría y equilibrio, vendrá a corroborar esta visión de reciprocidad ecuánime, con el poder connotativo de lo no dicho.

Es de notar entonces que como antecedente inmediato de la guerra en S.C. aparecen las muertes simétricas del teniente Castillo y de Calvo Sotelo; repartiéndose así las culpas salomónicamente: un asesinato de extremistas de derecha vs. un asesinato de activistas de izquierda.

La primera parte de la segunda isotopía en C.deD.es una expansión del contenido de su concepción de la katastrophé como suceder histórico. Es decir, la lucha de clases es el motor de la guerra. El primer hecho de guerra en el relato de C.deD. es anterior a la sublevación militar y no es en nada equitativo sino socialmente motivado. Pepe el chico fuerte de las falanges mata a Isidorín, el hijo del obrero ferroviario obligándole a correr por las tapias cuando éste sufre de vértigo:

"…Isidorín ha muerto porque su padre es un ferroviario de la ugeté."(pag.47)

"La cosa no terminaba con el "asesinato" de Isidorín. Porque a Paulo le seguía pareciendo un asesinato." (pg.55)

En cuanto a la segunda parte se refiere sobre todo al papel de las falanges como corredores de movilidad social; su capacidad de promocionar a los miembros relegados (pobres) de la baja burguesía a puestos y alianzas de mejoramiento social:

"…pobre hombre sin rostro a quien de pronto le habían dado un protagonismo personal y social."(pag.130)

"Mariate, la principesa casadera del gran comercio local, que siempre había sido reticente(su familia)con los amores de Federico, ahora se luce con él en el paseo…(pag. 210)

"…esta guerra para que tu puedas casarte con Mariate y ascender de clase y de fortuna." "A ese chico, militar o falangista, la guerra lo ha convertido en héroe y el amor de la pareja ya es posible y glorioso" (pag.211)

"…las guerras se hacen en el mundo para que los jóvenes enamoradizos y trepadores de clase media puedan casarse con las principesas de la vieja aristocracia industrial." (pag.213)

La tercera isotopía refleja las conclusiones que cada autor saca de su modo particular de estructurar el topic. Para poder interpretar esta instancia no basta ya con los códigos textuales, de los que el ideológico resulta fundamental, sino que hay que apelar a códigos extratextuales ( psicológicos o sociológicos) y analizar en profundidad la condiciones de la enunciación.

En su superficie lingüística, el texto se nos presenta tal y como fue escrito, es decir, como una sucesión de artificios expresivos que habrá que actualizar para poder llevar a cabo su interpretación. Antes de que dicha operación haya tenido lugar, el texto puede considerarse incompleto. Pues como cualquier otro mensaje, su expresión resultará vacía mientras no se la ponga en conección con los códigos (lingüísticos, retóricos, etc.) que dan cuenta de ella

 

San Camilo,1936 (S.C.)

A nivel de su manifestación lineal este texto aparece como una estructura bidimensional de tipo espacio- temporal:

En una primera visión de conjunto (espacial), se desplega como un tríptico con dos paneles laterales y un cuerpo central. Las tres partes tienen aproximadamente la misma extensión. Los extremos a su vez, se muestran divididos simétricamente en cuatro capítulos (sectores, según la metáfora visual) cada uno.Estos también presentan una extensión más o menos semejante. Como cierre, a modo de predela, un epílogo de 10 páginas termina de encuadrar el texto. El efecto es de riguroso equilibrio.

Pasando de la globalidad espacial a la unilinialidad y direccionalidad que exige el acto temporal de la lectura, el texto se divide en tres partes según el desarrollo de las fiestas de San Camilo.

A.- Vísperas
Dividido en cuatro capítulos numerados

B.- El día de San Camilo
Capítulo único.

C.- La octava de San Camilo
Dividido en cuatro capítulos numerados

D.- Epílogo.

A nivel discursivo el texto se construye como un collage de distintos elementos y registros:

Fragmentos narrativos

Fragmentos representativos (dialogos directos)

Discurso abstracto; reflexiones generales con valor de verdad fuera del tiempo y espacio.

Discurso personalizado de relación existencial (primera segunda persona verbal)

Fragmentos de discurso publicitario

Fragmentos de informativos radiales o periodísticos.

En general todas estas formas se presentan yuxtapuestas y/o superpuestas sin embragues lingüísticos o marcas (signos de puntuación) que los cordinen o relacionen. El efecto es de multiplicidad, instantaneidad y gran dinamismo.

A nivel de la fábula no se encuentra una historia única sino una red de historias; algunas directamente relatadas entre sí vía actantes o situaciones, otras solo indirectamente relacionadas a través de lugares o tiempos, pero todas homogeneizadas por los efectos que el topic: Guerra Civil, ejerce sobre ellas.

Sería tarea ímproba y no especialmente fructífera para nuestro propósito, hacer como sugiere Eco y formular sobre la base de las estructuras discursivas una serie de macropoposiciones que hagan síntesis de la acciones pertinentes a la fábula. Pues estas historias son múltiples y entre todas componen una fábula demasiado compleja. Pero como …una fábula es una isotopía narrativa [xviii] siempre es posible leer en el mismo plano de coherencia semántica las entidades que, a nivel discursivo, aparecen en su multiplicidad literal. Para ello seleccionamos el espacio-tiempo, como clave unificante de la lectura y elemento catalizador de la fábula. Pues es en el desplazamiento y la ordenación de los distintos espacios, donde tiene lugar el curso de los acontecimientos que en orden cronológico constituyen el topic: Guerra Civil española.

La primera notación acerca del espacio la tenemos en la ampliación del título, en la primera página …en Madrid, en Madrid se desarrollarán todas las historias porque éste es el centro elgido para desplegar los sucesos de aquella fatal semana de 1936. Si nos tomásemos el trabajo de hacer un relevamiento topográfico con todos los sitios nombrados en el texto, obtendríamos el mapa de la ciudad, tal como debía verse en esos tiempos. Tan detallada es la mención de calles, plazas y lugares. Madrid no es mero escenario, es protagonista e intérprete. Los distintos ámbitos se separan del conjunto total porque dan un sentido a los acontecimientos que tienen lugar en ellos.

Lo mismo sucede con el tiempo:

Las vísperas: abarcan del 12 al 17 de julio; en esos días suceden los hechos que en el texto son considerados como desencadenantes inmediatos de la guerra. El 12 es asesinado el teniente Castillo, miembro del Cuerpo de Asalto de la Guardia Republicana y conocido izquierdista, por grupos falangistas. El 13 es secuestrado y asesinado el diputado derechista José Calvo Sotelo por los compañeros del anterior. El día 17 se subleva el ejército en Melilla.

El espacio dominante en esta etapa es el prostíbulo. Allí se da cita la heterogénea variedad de actores que pueblan el texto. El prostíbulo en su calidad de lugar público se constituye en un minimadrid, es el lugar de todos: políticos de izquierda y de derecha; las clases aristocráticas y medias, y aún las más bajas, que las mismas prostitutas representan. Allí se comentan las noticias y lo que va sucediendo, los indicios de la guerra. Es el sitio a donde va la gente, esa especie de actor colectivo que irá tomando relieve a medida que pasa el tiempo.

Sin embargo, el término prostíbulo es una abstracción. No se trata aquí de un lugar unitario sino de una magnitud repartida entre las distintas casas con domicilio y personal propio, independientes, a las que se agregan otros sitios homologables por las actividades que en ellos se desempeñan ( mueblé, hotel, palcos, fondas,etc.) y algunas casas de familia donde practicar el estupro con la servidumbre es frecuente. A este espacio central aunque repartido, se vienen a agregar otros espacios secundarios como soportes que amplían el espectro: la estación, el cine y en especial su retrete, la calle, el café. Todos ellos lugares donde la gente se encuentra obtiene noticias y hace comentarios sobre lo que sucede.

Una vez producidos los hechos del 12 y 13 de julio la acción se va centralizando cada vez más en el cementerio, donde se llevan a cabo ambos sepelios. La perspectiva cambia, el cementerio no es como el prostíbulo el lugar a dónde la gente va, sino aquel al cual acabará yendo, como consecuencia de lo que está ocurriendo. La acción se metamorfosea en una danza macabra que se despliega del sexo a la muerte.

El día de San Camilo: el 18 de julio la sublevación es un hecho. Pero aún no se conocen ni la extensión de sus alcances ni sus posibles consecuencias.Es una larga jornada que comienza antes de las siete de la mañana y que el narrador va marcando como un reloj que señala la hora de los aconteceres hasta muy entrada la madrugada.

El espacio se hace móvil, ahora lo centraliza la radio, que es el lugar donde, virtualmente, suceden los hechos para los oyentes. Mientras la sublevación se va ampliando y recortando, el gobierno reacciona y actúa. La gente se repliega por miedo a sus casas o sale a la calle a movilizarse y pedir armas. La acción va cuajando y se dividen las aguas.

La octava: Los días inmediatamente posteriores al levantmiento, el conflicto ya es un hecho consumado. Lo que en un principio se inició como un golpe de estado se convierte enseguida en una guerra en regla que, por la participación de civiles armados de ambos lados, excede los límites que los militares quisieran imponerle. El tiempo se descronologiza y fluye simplemente con el fluir los acontecimientos.

El espacio móvil repartido en las calles se concentra en el cuartel de la montaña, cuyos mandos se sublevan contra el gobierno y donde se concentran civiles armados de derecha. El espacio se divide en un dentro y un fuera. En la zona adyacente se concentran las milicias populares, guardias civiles y cuerpos militares leales al gobierno. El sitio y toma del cuartel centraliza la acción. Directa o indirectmente en relación a este suceso, que se resuelven las distintas anecdotas de las historias que conforman la fábula.

Una vez sometido el cuartel por las fuerzas republicanas la acción se va transladando del sitio del enfrentamiento al depósito de cadáveres en un movimiento similar y paralelo al que en Las vísperas lleva la acción del prostíbulo al cementerio. Ahora se trata del reconocimiento de los cuerpos sin vida de ambos bandos. De donde, aunque no esté dicho, el lector puede inferir (en un paseo inferencial[xix]) que la acción volverá al cementerio completando así el cuadro.

Epílogo: La acción se diluye y con ella el espacio y el tiempo. En un ámbito imaginario que comprende el largo recitado del tío Jerónimo como un hipotético cierre, proyectándose a un futuro desconocido y hacia una España incierta.

De este modo, aunque muchas de las historias han quedado definitivamente cerradas a causa de la muerte, la fábula misma, de modo indeterminado, como conjunto de todas las historias, queda abierta.

 

Capital del dolor” (C.deD.)

En su manifestación lineal este texto se presenta dividido en un breve prólogo y dos partes de extensión desigual:(trece capítulos (133 páginas) la primera; doce capítulos (83 páginas) la segunda.

A nivel de discurso se alternan narración, descripción y representación. La ausencia de coordinantes es de carácter excepcional. Salvo algunos tozos de poesía, no se incluyen discursos extratextuales en estilo directo. En sus distintos registros el discurso aparece por lo general mediatizado por el protagonista, pero se producen también casos de discurso abstracto y personal, emitido directamente por la voz del narrador.

A nivel de la fábula nos encontramos con una historia central en la que se enganchan distintas historias secundarias relacionadas con ésta a través del protagonista. También en este caso el topic: Guerra Civil española, resulta catalizador principal de las distintas historias.

El protagonista es Paulo, un adolescente de la aristocracia provinciana de Castilla, que experimenta su paso a la edad adulta durante los tiempos de la guerra. Su iniciación sexual, sus amores clandestinos y la formación de su pareja, conforman el tronco principal de la fábula que se ramifica en las historias particulares de sus amigos y allegados. Su dilema es si tomar o no partido en la contienda y de qué lado hacerlo.Desea convertirse en periodista y por fin lo consigue pero su posición extremadamente liberal, literaria y frívola dejan abierto su destino en una España que después del triunfo de Franco se presenta amenazante y siniestra. El final queda abierto a las presuposiciones del lector.

Todas estas propuestas son legítmas y algunas ni siquiera excluyentes. Ninguna es confirmada pero tampoco negada por el texto.

En cuanto al tiempo, su desarollo es pausado. Aunque marcado cronológicamente por el paso de los meses, al centralizarse en la evolución interior del personaje aparece psicologizado. De modo que resulta extensible o contráctil, según los efectos que los hechos externos tengan en la conciencia individual. Un tiempo será el de aquellos que se deciden inmediatamente por tomar partido, otro el de los que dudan en definirse, otro el de Paulo siempre vacilante. Otro también el de aquellos que permanecen al margen.

El espacio está tratado como espacio público bar, prostíbulo, calle, teatro, la cárcel. Se concentra en lugares clave: la estación en donde se lleva a cabo la huelga ferroviaria y donde se producen los primeros enfrentamientos; el bar Cantábrico que cataliza el fluir de las ideas, opiniones, temores, etc; el teatro Calderón donde muere un pasado de aristocrático ensueño y nace el presente vulgar y violento; la plaza de toros donde tiene lugar una simbólica resistencia.

El espacio no se presenta tan rigurosmente distribuído como en S.C. sino que más bien fluye intermitente según las escenas, por eso su papel narrativo es menos central y más fenoménico. Hay lugares sin embargo que escanden la acción adquiriendo relieve: Tablares, donde empieza la guerra con la muerte de Isidorín, mucho antes del alzamiento y termina con la separación definitiva de Paulo y su amigo Pepe; el cerro San Cristóbal, el Frondor, cocheras, las catacumbas bajo la casa de Paulo, el patio de la cárcel, el cementerio: son los lugares donde se llevan a cabo los fusilamientos, donde se conduce a los que van a morir, se los ve morir, y donde finalmente se acumulan los muertos.

Salvo el asalto al cuartel, donde la escena de muerte sucede a una lucha y en consecuencia es plural, los fusilamientos en S.C. más que actualizados son potenciales, por lo que la escena de muerte es más bien individual. En C.deD. en cambio, la escena individual queda sumergida en medio de la masacre.

Desde el punto de vista del análisis intertextual, es muy difícial equiparar las fábulas de ambas obras. Pues aunque semejantes a grandes rasgos, están estructuradas de modo diferente. Aquí resulta interesante remitirnos a las intenciones del Autor Modelo, que el texto patentiza en su engranaje. Es la diferencia en la intención la que origina las diferencias estructurales. Esta intención no debe entenderse como la del sujeto empírico que escribe la novela, sino como las inteciones que se expresan en una estrategia que el texto o enunciado contiene virtualmente y que se hacen patentes al leerlo. Recordemos siempre que …la cooperación textual es un fenómeno que se realiza entre dos estrategias discursivas, no entre dos sujetos (Eco) [xx]

Mientras en S.C. el autor entiende desplegar la sociedad madrileña que actúa y padece en el momento que él elige para su relato, donde los jóvenes representan apenas una corriente en un mar social mucho más extenso.El de C.deD., en cambio, quiere centrarse en la juventud y su evolución como escenario principal; dejando al resto de la sociedad de fondo, en un segundo puesto. El diálogo entre ambos autores deberá buscarse entonces no en la fábula global sino a otros niveles.

 

Notas:

[i] Eco, U. El nombre de la rosa, Barcelona, Lumen,1980, pag. 285

[[ii] ib..

[[iii] ib.

[iv] Reis, Carlos, Fundamentos y técnicas del análisis literario, Madrid, Gredos, "Biblioteca románica Hispánica", 1989, pag. 279

[[v] Eco, Umberto, Lector in fábula, Barcelona, Lumen,1999

[vi] ib. pag. 96

[vii] ib. pag. 97

[viii] Eco,Umberto, P/S till Rosens namn, Värnamo, Bromberg, 1985, pag. 11 (la traducción es mía)

[ix] A partir de ahora usaremos para nombrar esta obra las siglas: S.C

[x] Como ya adelantáramos dejamos de lado toda posible indagación autobiográfica como la que implicaría la cohincidencia con el nombre del autor.

[xi] Según María Moliner: espacio de ocho días que dura una fiesta o conmemoración religiosa; último de esos días.

[xii] Ver Mundos Narrativos, más adelante.

[xiii] A partir de ahora usaremos para nombrar esta obra las siglas C. de D.

[xiv] Aunque S.C. explicita una perspectiva de apenas ocho días, mientras que C. de D. deja entrever el ciclo completo de la guerra.

[xv] Op. cit. 1999, pag.125

[xvi] término semántico acuñado por Greimas, que lo define como: "un conjunto de categorías semánticas redundantes que permiten la lectura uniforme de una historia". Greimas, Algirdas J., Du sens, Paris, Seuil, 1970, pag 188.

[xvii] Op.cit., 1999, pag. 131

[xviii] Eco,1999 op.cit., pag.149

[xix] Previsiones que el Lector Modelo hace para cubrir los vacíos del texto (Eco,1 999, op. cit. pag.157)

[xx] Eco ,U., 1999, op.cit. pag. 156

 

Angélica Corvetto-Fernández. Argentina, residente en Suecia.
Profesora en Letras. Universidad del Salvador Buenos Aires
Doctorante de la Universidad de Lund.
Magister en Ciencias de la Literatura (Litteraturvetenskapliga Institutionen) Universidad de Lund.
Magister en Español (Romanska Institutionen-Spanska) Universidad de Lund

 

© Angélica Corvetto-Fernández 2002
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/sc_1936.html