Realismo literario e intención social
en un cuento de los Millares Cubas

 

Juan J. del Rey Poveda
C.E.O. Leoncio Rodríguez (Tenerife)


 

   
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Para Oroncio Luis Dorta.

 

Los hermanos Millares Cubas, de Gran Canaria, tuvieron una sensibilidad especial hacia graves problemas de su época, sobre todo hacia la pobreza. Igual que otros realistas, su literatura trata de representar estas lacras con un objetivo: crear un estado de opinión entre los lectores que intentara mejorar las condiciones de vida de la gente necesitada.

Nuestro objetivo es analizar La venta de Perico, un cuento que los dos hermanos escribieron a fines del siglo XIX (1894) y que trata un solo tema: la pauperización extrema a que podía llegar una familia canaria.

La venta de Perico narra la tragedia de una familia típica de la época: una mujer casada y con dos hijos, enferma en cama y que depende económicamente del dinero que le envía su marido, emigrante en Uruguay. Además, con ellos vive la abuela, que también está delicada. El problema es que no les queda ni dinero ni comida y, entonces, la madre decide vender lo único que poseen: un gallo. Pero es tan viejo y flaco que nadie lo comprará. Y con el lloro de madre y abuela finaliza este breve cuento.

Por tanto, el argumento es sencillo, por tratar un único tema. Y precisamente lo más importante es el tema, porque era esencial para los escritores realistas o naturalistas. No olvidemos que Zola preconizaba el objetivo moral de la literatura, es decir, la reforma de la sociedad. Y España, más que otros países europeos, presentaba graves problemas sociales: pobreza, desnutrición, caciquismo, analfabetismo, etc. Los hermanos Millares Cubas retratan todo esto en su marco geográfico, en su ambiente: Canarias. Comunidad que, como el resto de España, padecía hambre, enfermedades y todo tipo de lacras.

Como escribió Zola, "estamos en el momento del exacto estudio del medio". Los escritores realistas estudian el entorno en el que viven y con él y el lenguaje literario crean su literatura. De este modo lo hicieron los Millares Cubas. Y esto es moderno porque trabajaron con la realidad contemporánea que les tocó vivir.

¿Cómo construyen La venta de Perico? Al querer estudiar la pobreza la sitúan en el medio que conocen: Canarias. Por tanto, personajes y todo lo demás (descripción de espacios, modo de hablar, costumbres, etc.) pertenecen a este espacio geográfico. La descripción ("Un estado del medio que determina y completa al hombre") es uno de los pilares importantes de la literatura realista, ya que gracias a ella se puede representar el mundo. Ella nos proporciona mucha información y sirve para colocar a los diferentes personajes en sus respectivos medios. Por ejemplo, la abuela no se atreve a llamar a una casa al sentirse "intimidada por el frío recogimiento del anchuroso patio, embaldosado de mármol, y por la majestad de las galerías". Es un contraste típico del realismo, cuyo objetivo es denunciar las grandísimas desigualdades sociales.

El contraste es un elemento constructivo muy utilizado en este cuento. Como dijimos, sirve para contraponer -y, por tanto, denunciar- el mundo de los ricos con el de los pobres. Por ejemplo, la cueva de la familia versus las casas lujosas. Además, el contraste se usa para retratar la realidad social: la zapatería donde trabajan los obreros versus una casa magnífica. O el choque entre un personaje y la naturaleza, como cuando se ponen en relación la serenidad del crepúsculo y las campanas de la catedral frente al gran cansancio de la anciana.

Por lo que respecta a los aspectos descriptivos, echamos en falta en el cuento una descripción de la cueva donde habita la familia y no sabemos por qué no la hicieron. Quizás porque el lector de la época no la necesitaba. La cuestión sería grave si la razón fuera que les parecía demasiado arriesgado para su literatura describir un espacio tan humilde. No olvidemos que a veces los escritores realistas no se atrevían a describir todo, debido a su ideología burguesa y a prejuicios lingüísticos.

Aunque las descripciones son objetivas, siguiendo las ideas de Maupassant y otros escritores realistas, tienen una clarísima intención: conmover al lector. Veamos un ejemplo: "Bajó los empinados callejones del risco, pisando con sus pies negros y descalzos las piedras grises y redondas, que aún conservaban el fuego del sol del mediodía". Esta descripción no puede ser más realista y objetiva. Simplemente se trata del caminar de una persona por un risco. Pero el sintagma "pies negros y descalzos" que andan por las piedras calientes hace reaccionar a cualquier lector. Y esto es lo que hay debajo de una descripción tan objetiva: una intención retórica de impresionar al lector. Se trata, pues, de denunciar la miseria de estas clases proletarias (recordemos que Juana es lavandera y su marido emigrante).

Se ha escrito que "Entre las adquisiciones más notables del pensamiento estético del siglo XX se halla la idea del arte como comunicación". Esta idea ya se practicaba entre los escritores realistas del XIX, porque consideraban que la literatura tenía una función social o moral. Los hermanos Millares en su cuento están comunicando a sus lectores un estado de cosas, una situación de injusticia brutal. De este modo, la literatura ya no tiene sólo la función estética, sino la social. Y esto se observa desde las primeras líneas del relato, cuando se plantea la lamentable situación de una familia. El afán de explicar ("Como ya no quedaba ni un céntimo [...] y como en las tiendas [...]") persigue una finalidad didáctica: a qué extremos llega esta pobre gente. Todas las explicaciones son importantes para ver qué comunica el cuento. Por ejemplo, al escribir que el hijo mayor "no pasaba de seis años", los Millares intensifican la tragedia y conmueven todavía más al lector. Porque un niño mueve más a lástima que un adulto, al no poder valerse por sí mismo. Otro caso ocurre cuando se dice que la madre estaba en cama "hacía muchos meses". Este dato es muy importante e insiste, como todo, en la desgracia que están soportando. También es interesante analizar la ocultación del gallo que van a vender, "para evitar los comentarios de la vecindad". La familia tiene miedo al qué dirán y prefiere esconder su desgracia. Y, así, explicación tras explicación se insiste en la terrible situación a la que ha llegado.

Otro ejemplo llamativo es el hecho de que la abuela anda descalza y pisa sobre las piedras "que aún conservaban el fuego del sol del mediodía". Ir sin calzado es muy malo, pero al añadir lo del calor, al lector se le cae el alma a los pies. Esto impactaba al lector si tenía un poquito de sensibilidad social, como la tenían los Millares.

Al igual que las explicaciones, algunas descripciones insisten en la tragedia. Veamos una: "Y salió la vieja, encorvada la espalda". El lector se imagina el sufrimiento de una persona mayor intentando buscar recursos para que su familia pueda comer. O "cada paso que daba le sonaba hondamente en el pecho asmático".

El final del cuento, como era de esperar, intensifica el problema: "las dos mujeres sollozaron quedamente en las tinieblas". Y este sollozo no puede sino conmover al lector.

Varios procedimientos lingüísticos y uno tipográfico (el uso de cursiva) están orientados por los hermanos Millares a conmover. Vamos a enumerarlos:

  1. Mediante la repetición de palabras importantes, como "cueva" y "risco", que sitúan el medio donde vive la familia, tan pobre que ni casa propiamente dicha posee. Las tres palabras que aparecen en cursiva ("risco", "gofio" y "eso") subrayan también las dificultades por las que pasan los protagonistas.

  2. La aparición de numerosos adjetivos con significado negativo: "oculto", "negros y descalzos", "infeliz", "viejo" (y en femenino), "flaco", "oscura", "arrugada y sucia", "negro", "macilenta", "descolorida", "aburrido", "sucio", "perdida" (y en masculino), "asmático", "estrecha y polvorosa", "frío", "entumecido".

  3. Utilización de adverbios de negación, conjunciones copulativas negativas, adjetivos y pronombres negativos: "no" (que aparece nueve veces), "ni" (en dos ocasiones), "ninguna" (una) y "nadie" (dos veces).

  4. Uso de adverbios de modo: "tristemente", "hondamente" y "furiosamente".

  5. El verbo sollozar.

Se ha escrito que "Galdós y Clarín predicaron que la observación debe ser el fundamento de la renovada novela de su tiempo". Y esta observación pone sobre la mesa los personajes, los espacios y el resto de elementos narrativos. Siempre vistos desde el punto de vista objetivo.

Normalmente, los escritores realistas colocan al comienzo de la novela o cuento los antecedentes que sirven para explicar lo que está sucediendo. En el cuento que nos ocupa aparecen al principio. El problema es la falta de dinero ("Como ya no quedaba ni un céntimo de la onza que Felipe había mandado hacía tres meses de Montevideo") y de ayuda ("como en las tiendas de la vecindad se resistían a fiarle"). La escasez de recursos se debe a la enfermedad de la madre: "su madre, desde la cama, que guardaba hacía muchos meses". También a que los hijos son muy pequeños y no pueden trabajar: "Felipillo y Antonio (el mayor no pasaba de seis años)". La pobreza se representa por la casa donde viven ("la cueva"), la falta de zapatos ("pisando con sus pies negros y descalzos") y el fin de los alimentos ("ya no quedaba ni un puñado de gofio"). Se trata, pues, de una familia sin ingresos, muy pobre.

¿Interviene el narrador en el cuento? Es un narrador omnisciente, pero no interviene en la acción. Deja que actúen los personajes y él sólo narra las acciones exteriores y las interiores (lo que piensan y sienten los personajes). Así pues, es objetivo, describe y no da juicios de valor. Hace como una fotografía de lo que observa, tanto del medio exterior como del interior. No moraliza directamente, aunque sí indirectamente, porque la exposición de los hechos supone una selección que él realiza. En el cuento, como en la novela, "estamos todos nosotros con nuestras flaquezas y nuestras virtudes retratados con fidelidad, y puestos en movimiento en una serie de sucesos que no son ni más ni menos que estos que nos están pasando ordinariamente uno y otro día en el curso de nuestra agitada vida", como escribió Galdós. Así ocurre en La venta de Perico, que es un retrato fiel de una familia que está pasando grandes apuros. Por la gravedad de su situación, "los personajes se graban en la memoria del lector con gran viveza". Esto es lo que querían los hermanos Millares, su intención.

Nuestros autores canarios, como el resto de escritores realistas, han perdido el miedo a retratar al pueblo más humilde, el que sufre enormes necesidades y sobrevive como puede. Todavía en 1870 Galdós defendía que los personajes que no pertenecían a la clase media "parecen como de segundo término, o completamente ripiosos". Pero esta idea se fue superando poco a poco y a fines de siglo los escritores retrataban a las clases pobres.

Un pensamiento de don Benito, expresado también en 1870, y que perduraría en la escritura realista, es que en el hacer literario se trataba sólo de "referir y expresar, no de desarrollar tesis morales". Y esto lo cumplen a rajatabla los Millares, aunque sabemos que debajo de las palabras siempre existe alguna intención.

Algo queremos decir de la estructura del cuento, que consta de 20 párrafos. El desarrollo es perfectamente cronológico y lógico:

Primer párrafo: tema (planteamiento del conflicto)

Segundo y tercer párrafos: captura del gallo.

Cuarto párrafo: petición de la madre.

Del quinto al séptimo párrafos: la abuela en camino.

Del octavo al decimoquinto párrafos: intentos de vender el gallo.

Del decimosexto al vigésimo párrafos: regreso y decepción de las dos mujeres.

Este desarrollo permite la legibilidad del relato, su fácil lectura y comprensión.

Por lo que respecta al tema y a la extensión de cada párrafo, tenemos que manifestar lo siguiente:

  1. El planteamiento del problema abarca el primer párrafo. Esto es lógico, igual que su breve extensión (5 líneas).

  2. La captura del gallo (párrafos 2º y 3º) es algo más larga (8 líneas), porque incluye una descripción y una presentación y reacción de los dos hijos ante la captura.

  3. La petición que le hace la madre a la abuela es el párrafo cuarto (5 líneas) y es pequeña porque va al grano, y porque la anciana no responde nada.

  4. Los párrafos 5º al 7º abarcan el recorrido hasta el pueblo (14 líneas). Es más o menos largo, ya que hay descripciones, pero siempre pequeñas.

  5. Los párrafos 8º al 15º son los intentos fallidos por vender el gallo. Son 44 líneas. En ellos abundan las descripciones de personajes y espacios. Es la parte central del cuento.

  6. Los párrafos 16º al 20º representan el regreso a la cueva y el lloro de las dos mujeres por el fracaso. Son 27 líneas. El final del relato es estratégico. Tiene que expresar algo que haga reflexionar al lector. La última frase no puede ser más emotiva y triste: "las dos mujeres sollozaron quedamente en las tinieblas". El hambre que van a pasar es algo que lamentará un lector mínimamente sensible.

Por tanto, parece que tenemos una estructura tripartita: planteamiento del problema, intentos de venta y decepción. Una estructura que facilita la lectura y la intención de los autores.

La venta de Perico es un breve retrato de una familia canaria condenada al hambre. El argumento proporciona su carácter moral. Porque en la sociedad española de fines del XIX, en teoría "cristiana", no se practicaba el mandamiento de dar de comer al hambriento. Los hermanos Millares, debajo de la objetividad de su escritura, lanzan una denuncia contra una sociedad deshumanizada.

 

Notas:

[1] Cuento que aparece en Luis y Agustín Millares Cubas, Obra escogida. Prólogo de Sebastián de la Nuez. Las Palmas de Gran Canaria: EDIRCA, 1985. Todas las citas textuales pertenecen a esta edición.

[2] Émile Zola, El naturalismo. Selección, introducción y notas de L. Bonet. Barcelona: Ediciones Península, 1972, pág. 203.

[3] Émile Zola, op. cit., pág. 203.

[4] Maupassant escribió que "Los partidarios de la objetividad [...] pretenden, por el contrario, darnos la representación exacta de lo que sucede en la vida; evitan cuidadosamente toda explicación complicada, toda disertación sobre los motivos, y se limitan a hacer pasar delante de nuestros ojos los personajes y los sucesos". En Émile Zola, op. cit., pág. 137.

[5] Francisco Brioschi y Costanzo di Girolamo, Introducción al estudio de la literatura. Trad. De Carlos Vaíllo. Barcelona: Ariel, 1988, pág. 291.

[6] John W. Kronik: "La retórica del realismo: Galdós y Clarín", en Yvan Lissorgues (ed.), Realismo y naturalismo en España en la segunda mitad del siglo XIX. Actas del Congreso Internacional celebrado en la Univ. de Toulouse-Le Mirail del 3 al 5 de noviembre de 1987. Barcelona: Anthropos, 1988, pág. 53.

[7] Cita tomada del libro de Iris M. Zavala, Ideología y política en la novela española del siglo XIX. Salamanca: Anaya, 1971, pág. 325.

[8] Iris M. Zavala, op. cit., pág. 326.

[9] Iris M. Zavala, op. cit., pág. 326.

[10] Iris M. Zavala, op. cit., pág. 327.

 

© Juan J. del Rey Poveda 2002
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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