Espéculo

  Reseñas, críticas y novedades

 

 

Mar Cruz Piñol

Enseñar español en
la era de Internet

La WWW y la enseñanza del español
como lengua extranjera

     

"Nuevos modos de aprender, nuevos modos de enseñar"

Dolores Soler- Espiauba
Consejo de la U.E. (Bruselas)
dol.soler@skynet.be

Basado en la tesis doctoral “El español a través de Internet”, presentada por la autora en la Universidad de Barcelona en 2001 bajo la dirección de la doctora Emma Martinell y ajustado a una categoría de lectores más amplia y esencialmente interesada por los aspectos didácticos del ELE, este libro aporta, con extraordinaria claridad y notable metodología, una nueva visión bien estructurada, progresiva, documentada, rigurosa, experimentada y sobre todo personal, de muchos aspectos de la enseñanza con ordenador, que aún siguen cohibiendo o simplemente “impresionando” a muchos profesores. El libro va acompañado de una Web complementaria donde aparecen la completísima bibliografía, las citas, las Webs mencionadas en el libro y la base de datos con el corpus, así como de un útil glosario de términos relacionados con Internet y con las nuevas tecnologías. Se accede a dicha Web a través del apartado de presentación del libro en la página de Ediciones OCTAEDRO:

Ante los temores manifestados por numerosos docentes de que el texto digital acabará matando al libro, cita la autora la frase de Umberto Eco (1996): “En la historia de la cultura, nunca nada ha acabado con nada. En todo caso, lo ha cambiado profundamente”. Según especialistas como Aguirre (1997) el texto digital refuerza por el contrario el mundo de lo impreso, estableciendo asímismo nexos (hipertextos) próximos a otros medios (TV, cine, radio, pintura, etc.). Y ante otros temores de que este tipo de enseñanza acabe con la función presencial del profesor, insiste Cruz Piñol en que, si bien las nuevas tecnologías favorecen el autoaprendizaje, no desplazan el papel del profesor, que sigue siendo esencial y que puede utilizarlas en un contexto de clase tradicional.

Una vez disipados dichos recelos, el docente deseoso de mantenerse al día y de mejorar la calidad de su enseñanza podrá recorrer el interesante camino que le irán abriendo las páginas de este libro y que será tan útil para su formación como para la didáctica del ELE.

La primera parte del trabajo está centrada en los tres pilares de la red: la hipertextualidad, los hipermedios y la comunicación electrónica entre personas. Se presentan aquí los resultados de algunos estudios sobre la aplicación del hipertexto a la enseñanza en general y a la didáctica de lenguas extranjeras en particular. Más adelante se exponen las múltiples posibilidades que para la enseñanza de idiomas representa el hipermedio (suma del hipertexto y los multimedios) y por último, se dedica un extenso espacio al uso de Internet para la comunicación entre personas. Se destaca asimismo la notoria ausencia de artículos y monografías que muestren los resultados de la aplicación de Internet a la enseñanza del ELE.

La segunda parte está dedicada al análisis exhaustivo de 207 Webs, fruto de siete años de rastreo (Base de datos 2000 en la Web Enseñar español en la era de Internet) y constituye un catálogo novedoso y útil, tanto para los profesores como para los aprendices, paciente y metodológicamente confeccionado por la autora mediante la aplicación sistemática de 120 preguntas, siempre las mismas, a cada una de las Webs analizadas.

El capítulo de conclusiones es por sí solo particularmente interesante, ya que constituye un concentrado resumen de todos los puntos esenciales de la obra, perfectamente sintetizados.

Volviendo a la primera parte, en el esencial capítulo dedicado a la intertextualidad (pág. 31) describe la autora la diferencia entre textos lineales y textos hipertextuales, refiriéndose a la diferente actitud con que deberán ser abordados por parte del escritor, pero también del lector, que tiene la oportunidad de “jugar” con el hipertexto (pág. 30) y cita a Bellver (1996) que en su Leer y escribir después de los libros aconseja “desaprender lo que aprendimos al aprender a escribir textos lineales con un hilo único”. La hipertextualidad establece claramente nuevos códigos y todo factor repercute en el sistema que se transmite en un soporte hipertextual.

Accede el lector más adelante a varias páginas dedicadas a los enlaces o links, aunque bajo la advertencia de evitar los tres grandes peligros del hipertexto: Desorientación y Pérdida, Desbordamiento cognitivo y Conocimiento superficial e insuficiente. Para ello nos presenta la autora los diez mandamientos de Ben Schneiderman (1989) (pág.39) para elaborar un hipertexto y para evitar que el usuario se quede perdido en el hiperespacio, añadiendo la regla de oro de José Antonio Millan (pág.38): “No informatizar ninguna actividad porque sí, sino cuando pueda ofrecer alguna ventaja a los alumnos o a la enseñanza”. El valor no está en el medio en sí mismo, sino en el uso que de él se haga, añade muy oportunamente Mar Cruz.

Insiste la autora en el interés de los multimedios en la creación de cursos formativos y, entre otros, en los programas dedicados a alumnos disminuidos, como los que elabora la ONCE, pero a condición de que en la elaboración de dichos programas, sobre todo en los de enseñanza de lenguas, se cuente con un equipo interdisciplinar de filólogos, pedagogos, informáticos y lingüistas computacionales y de que dichos programas sean sometidos a un riguroso período de pruebas antes de su puesta en funcionamiento.

A lo largo de su trabajo y a la luz de sus resultados, lamenta la autora la poca atención prestada por los creadores de materiales a la lingüística computacional y sobre todo el escaso aprovechamiento de los recursos de Internet para la comunicación entre personas, en favor de una excesiva cantidad de ejercicios de corrección automática de corte muy tradicional.

Especialmente interesante nos parece el capítulo dedicado al correo electrónico y su utilización en el aula de ELE, aunque se subraya aquí una vez más la escasa presencia de bibliografía en español a este respecto. Se trata de un nuevo tipo de discurso, que está recuperando la escritura, prácticamente perdida últimamente, sobre todo entre los jóvenes. Todas las características del género epistolar se reproducen en el correo electrónico, aunque muestra simultáneamente grandes semejanzas con la oralidad, con la vitalidad de la lengua hablada (exclamaciones, mayúsculas, estilo coloquial). Es pues un híbrido entre la oralidad y la escritura y constituye una gran ayuda para el estudiante, especialmente para el estudiante tímido que no interviene oralmente, aunque la “sensación de invulnerabilidad que tiene el autor cuando los mensajes se preparan en la soledad y privacidad” (pág. 78) puede llevar a una excesiva franqueza o agresividad que a veces se observa en ciertos foros y que debe ser neutralizada por el moderador. En este capítulo presenta la autora interesantes proyectos sobre la aplicación del correo electrónico a la enseñanza del ELE, realizados por universidades estadounidenses y dedica un importante espacio al trabajo de pionera de la profesora Mireia Trenchs (1998) en una escuela neoyorquina: (E-mails a una maestra. Correu electrònic i aprenentatge de llengües). Cita igualmente la conclusión de la profesora González Bueno (Universidad de Kansas, 1998): “El correo electrónico en una L2 favorece la participación y la organización espacio-temporal en la comunicación, así como la cantidad y calidad de los contenidos” (pág. 89). Termina exponiendo otra gratificante experiencia llevada a cabo con su participación personal en la International House de Barcelona (1998), poniendo en contacto durante cierto tiempo a sus estudiantes, a través de Internet, con nativos de España y Chile. Se cierra el éxito de todos estos estudios con una invitación a proseguir la investigación y a que los profesores interesados comuniquen el resultado de sus experiencias.

En la Segunda parte, como decíamos, expone Mar Cruz su análisis de 207 Webs en conexión, con la pretensión de valorar y no de evaluar el interés de cada una en la enseñanza del ELE. Es decir, de detectar los materiales y contenidos realmente útiles para el profesor y el aprendiz. Las preguntas se van escalonando a partir de la identificación y localización del autor/es, pasando por el idioma en que se presentan, el perfil del profesor y del alumno a quienes van dirigidas, la variedad de español estudiada, índice de páginas literarias o de recursos, diccionarios, conjugadores y gramáticas en línea, niveles, ejercicios en línea (fonéticos, léxicos, morfosintácticos, ortográficos, etc.), posibilidad de comunicación con el responsable de la página, enfoque metodológico, opciones del menú, iconos, vídeo, emisión de voz, sistemas para las respuestas y para la corrección, fechas de actualización, acceso gratuito (en su mayoría) o de pago (excepciones).

La presentación de los resultados de dicho análisis exhaustivo se hace con una extrema claridad y rigor. Constata Mar Cruz que la gran mayoría de las Webs proceden de los EEUU y sólo 67 se presentan en español (aunque considere que la presencia del español es cada vez mayor en este campo de Internet). La preferencia por el español peninsular o americano se sitúa en zonas muy concretas de Europa, Norteamérica, Japón o Australia y el interés por la cultura de uno u otro lado del Atlántico aparece bastante equilibrado, por ello se sorprende la autora ante la doble ignorancia que reflejan ciertos autores de Webs españolas al desconocer la realidad del mundo hispanohablante y al ignorar que muchos aprendices de español se interesan por esta lengua atraídos por la cultura de la América hispanohablante (pág. 120)

El análisis lingüístico de las Webs acusa ciertas deficiencias de tipo tecnológico, sobre todo el lo referente a fonética. Los ejercicios léxicos y morfosintácticos siguen a menudo vías excesivamente tradicionales, concediéndose un excesivo espacio a las conjugaciones, en detrimento del sistema prepositivo, por ejemplo. Y sobre todo, no siempre poseen el aspecto comunicativo que sería de desear y los recursos de la lingüística computacional están muy a menudo ausentes.

Creemos que esta obra constituye para el profesor de ELE un valioso instrumento de trabajo, al mismo tiempo que le ayuda a clarificar conceptos y le abre nuevas vías para una didáctica más completa y moderna, favoreciendo el aprendizaje autónomo, aunque sin suprimir por ello la enseñanza presencial y estimulando la creación de materiales que favorezcan comportamientos comunicativos, mediante un buen soporte de ingeniería lingüística. Como termina diciendo Mar Cruz Piñol, el destinatario último de tantos esfuerzos, si están bien canalizados, será siempre el estudiante.

 

Contenido:

Introducción

Sobre la Web Enseñar español en la era de Internet

Primera parte:
Nuevos modos de aprender, nuevos modos de enseñar

Capítulo 1
La lectura hipertextual junto a la lectura lineal

Capítulo 2
Los multimedios junto al hipertexto

Capítulo 3
El correo electrónico y la escritura

Segunda parte:
Materiales para el ELE en Internet:
Análisis de 207 Webs útiles para la enseñanza del ELE

Capítulo 4
El método para el análisis

Capítulo 5
Los resultados obtenidos a partir del análisis

Conclusiones

Epílogo

Glosario

Contenido de la Web


Actualizado: 9/01/2003


 El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero22/mcruz.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2003