Ética y estética
en la investigación literaria

Inger Enkvist
inger.enkvist@rom.lu.se
Departamento de Lenguas Románicas, Universidad de Lund


 

   
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Inger Enkvist, catedrática de español de la Universidad de Lund, Suecia, trabajó durante tres años en un proyecto de investigación junto con Ángel Sahuquillo, de la Universidad de Sodertorn, también en Suecia, en un proyecto titulado ”Identidad e ideología en la literatura hispánica: un estudio basado en la obra de Juan Goytisolo”. El resultado más interesante no fue los aspectos estudiados de la obra del autor sino el descubrimiento de cómo funciona el mundo universitario y en particular el mundo de la investigación literaria.

"Ethics and aesthetics in literary research" summaries the main findings in a three-year project on the work of the controversial Spanish writer Juan Goytisolo. The most astonishing result was the realization about the temptations and limitations of literary research: many researchers do not have sufficient knowledge about Goytisolo's work to be able to formulate a stand; others do not want to criticize an author chosen by them because they identify with him in one or several respects; also, a number of the best critics navigate with great care in the U.S. academic world, being most conscious of not stepping beyond the boundary of the "politically correct".

Palabras clave: literary research - bias - Goytisolo - politically correctness

 

Cada vez más áreas dicen que su actividad es un tipo de ”investigación”. Ahora se dice que un profesor ”investiga” cuando evalúa el resultado de la enseñanza y se dice que los alumnos de la primaria ”investigan” cuando consultan una enciclopedia. Detrás de un ”informe de investigación” puede haber en realidad un trabajo hecho a petición de una empresa o de una oficina estatal, quizá confeccionado por una empresa de relaciones públicas, y en el que está claro desde el comienzo cuál va a ser el resultado. Este uso de la palabra investigación disminuye el prestigio también de las investigaciones sistemáticas e independientes basadas en una evaluación pormenorizada de las fuentes. Desgraciadamente hay también ejemplos dentro del mundo de la investigación de procedimientos que no se merecen el nombre de investigación. La intención de este artículo no es decir que la investigación sobre la literatura es peor que otra investigación sino mostrar algunas dificultades que están presentes no sólo en la investigación literaria sino también por ejemplo en el periodismo cultural. Ser consciente del problema ayuda a entender mejor las características de los ensayos sobre la literatura. Las reflexiones que siguen provienen de un proyecto de investigación sobre el autor español Juan Goytisolo.

Juan Goytisolo tiene ahora unos setenta años. Empezó a escribir durante los años cincuenta, y al principio su obra se situó dentro de la corriente del realismo social con un fuerte énfasis político. Al comienzo de los sesenta se había trasladado a París, se movía entre grupos intelectuales de izquierda, y como casi todos los escritores de lengua española, saludó la revolución cubana con júbilo. También en los años sesenta, su vida y su obra experimentaron un giro cuando se aceptó a sí mismo como homosexual y descubrió su atracción por los hombres árabes a la vez que podía observar que se perseguía a los homosexuales en los países comunistas como Cuba. Se alejó del comunismo, aprendió el árabe y se mudó a Marruecos aunque no dejó el contacto con Francia y España, países en los que ha publicado su amplia obra. Dejó atrás el realismo social, empezó a interesarse por los experimentos formales, y la última parte de su obra ha sido caracterizada por la fragmentación típicamente postmoderna y por los temas musulmanes. Publica con regularidad artículos de opinión tanto en España como en Francia, y su tema favorito son las deficiencias del occidente.

 

Elecciones éticas y estéticas

Estudiando la obra de Goytisolo y los textos críticos publicados sobre ella, queda claro que los investigadores y los periodistas que escriben sobre su obra se encuentran ante un número de elecciones éticas y estéticas. Si los investigadores no se preguntan qué es lo más característico de la obra del autor sino qué aspecto de la obra les interesa más a ellos, o qué aspecto entienden mejor, se producen efectos curiosos. Según mi manera de ver, el aspecto esencial para entender a Goytisolo es su desarrollo de ”típico” intelectual europeo de izquierdas a una persona que ataca al mundo occidental a la vez que defiende la tradición árabe y la mística musulmana. Entre los artículos escritos sobre Goytisolo, no pocos tratan de rasgos secundarios que se encuentran en la obra pero que no son los rasgos más llamativos. Un ejemplo de las consecuencias de un tratamiento parcial de una obra es cuando un investigador escribe sobre algunas técnicas narrativas, utilizadas por Goytisolo, que también se encuentran en otras obras. El investigador podría dar énfasis al hecho de que Goytisolo como Cervantes utiliza la idea de hablar de manuscritos "encontrados". Asociando a Goytisolo con Cervantes, el crítico ”eleva” a Goytisolo al nivel de Cervantes, y así el crítico ayuda a construir una imagen de Goytisolo como escritor de excelente calidad. Éste es un ejemplo de la dimensión ética de la investigación.

El investigador puede elegir un enfoque de investigación muy estrecho para parecer muy “científico”, aunque en un área restringida. La investigación literaria, como todas las disciplinas humanísticas y sociales, tiene un complejo de inferioridad hacia las ciencias naturales y quiere parecer tan ”científica” como posible. Un método para lograr esto ha sido el de investigar de manera muy sistemática algún detalle que se deje sistematizar, por ejemplo la presencia de ciertas formas lingüísticas, aunque la investigación no profundice mucho la comprensión de la obra. En otras palabras, se abandona la descripción humanamente importante a favor de una investigación estrecha y quizá poco interesante pero irreprochable desde un punto de vista metodológico. Una elección de este tipo no es sólo una elección metodológica sino también ética, especialmente si se trabaja con un autor como Goytisolo.

El estudio de la obra de Goytisolo muestra claramente que los investigadores dentro del campo de la literatura son muy conscientes de lo políticamente correcto. Ante alguien tan particular como Goytisolo, hay por lo menos tres actitudes posibles:

- Una es partir de la idea de que Goytisolo es un escritor radical y que por eso el investigador que trabaje sobre su obra es también radical. Reproduciendo y comentando las opiniones del autor, el investigador se muestra "comprometido" y ”hace algo”. Dentro de los estudios sobre Goytisolo este grupo es relativamente grande.

- Otra actitud, menos frecuentes, es que aunque los investigadores ven que el mundo narrado de Goytisolo tiene características bastante curiosas no quieren “mojarse” en una discusión de tinte político. La solución puede ser el escribir textos largos y lingüísticamente bien trabajados donde el cuestionamiento está tan envuelto que alguien no experto no lo nota. Ante sí mismos y ante colegas observadores, los investigadores pueden decir que han mencionado los aspectos en cuestión a la vez que escapan de toda polémica. Esta táctica caracteriza a algunos de los investigadores más prestigiosos del campo, y es notable el alto nivel de la elaboración lingüística de estos textos. Se podría decir que estos investigadores convierten en estético el trabajo científico, compitiendo con los escritores en cuanto al estilo literario. Los investigadores entregan a sus lectores un material estético más que un análisis para ayudar a pensar.

- El tercer grupo es muy reducido y abarca a las personas que tratan de encontrar la ”llave” a esta obra tan complicada, eligiendo estudiar la visión del mundo de Goytisolo, preguntándose a qué corrientes de pensamiento pertenece la actitud del autor. Un ejemplo es el investigar si es cierto que Goytisolo defiende a los árabes y a los musulmanes como él pretende. Los investigadores occidentales del campo de la literatura no suelen saber mucho del tema árabe y musulmán, y por eso es frecuente que acepten las declaraciones del propio autor, lo cual les lleva a escribir en sus textos, por ejemplo, que Goytisolo defiende a los árabes y a los musulmanes, basándose en las declaraciones del propio autor. Sin embargo, si el investigador compara los textos de Goytisolo con los de escritores e investigadores árabes y musulmanes que viven en sus países de origen o en Europa, ve que Goytisolo se encuentra bastante aislado ya que no suele subrayar la importancia de la enseñanza, de la investigación, de la democracia, del desarrollo técnico y económico, y tampoco pide una disminución del peso de la religión en la vida pública. Por eso, no es seguro si es correcto decir que Goytisolo defiende a los árabes y a los musulmanes. Más bien defiende a ciertos intereses árabes y musulmanes frente a otros, a la cultura musulmana tradicional frente a una modernización. Goytisolo no suele hablar a favor de la libertad de las mujeres o del derecho de los jóvenes a una buena educación. Tampoco se asocia su nombre a las protestas contra la ejecución de homosexuales por ejemplo en Irán. Todo esto quiere decir que algo aparentemente inocente como el ”sólo” trasmitir las declaraciones de un autor puede también tener una dimensión ética. El investigador corre el riesgo no sólo de transmitir una falsedad o una media verdad sino también de ”elevar” al rango de una afirmación científica la evaluación de un autor de sí mismo. Obviamente, los que corren este riesgo en primer lugar son los investigadores sin mucha experiencia.

 

El querer, el saber y el tener el valor de adoptar una actitud crítica

Dentro de nuestro proyecto, estudiamos artículos publicados en los EE.UU. y en España y algunos también de Inglaterra, de Francia, de América Latina y de Alemania. El país dominante en el estudio de la literatura en lengua española son los EE.UU., país en el cual se producen doctores en español a un ritmo acelerado, en el cual hay muchos puestos docentes y donde muchas universidades financian la publicación de revistas especializadas en el campo de la literatura en lengua española. En nuestro caso fue obvio que el número de buenos artículos realmente críticos es bajo, si con crítico se entiende que el autor del artículo quiere, sabe y se atreve a poner en cuestión la obra del autor o los artículos de otros críticos. Con otras palabras, se puede cuestionar cuánto contribuyen los autores en cuestión a hacer avanzar el conocimiento sobre la obra del autor.

Los autores de los artículos quizá no quieren criticar al autor, en primer lugar porque muchos investigadores sólo examinan la obra de escritores cuya obra les gusta. Así, los artículos de investigación se convierten en enumeraciones de ejemplos de la excelencia del autor estudiado más que en estudios críticos. Ciertos investigadores intentan hasta convertirse en amigos del autor para tener acceso a materiales no publicados o entrevistas ”en exclusiva”. Quizá ilustren el artículo con una foto de sí mismos con el autor.

Los investigadores quizá no saben criticar al autor por no tener suficientes conocimientos. Se necesita mucho tiempo para poder escribir un artículo crítico bien argumentado sobre la obra de un autor que ha escrito mucho, que ha cambiado de estilo y que mezcla elementos de áreas muy diferentes. Muchos artículos sobre la obra de Goytisolo son más bien resúmenes de los textos del autor o de los textos de otros investigadores, y no merecen el nombre de investigación. No pocas veces, el lector de un artículo se pregunta después de la lectura qué es lo que el autor del artículo ha querido decir. Es difícil no pensar que el verdadero motivo para el artículo es poder mostrar otra publicación más en el sistema de ”publish or perish” en el cual se mueven los investigadores. Esta reflexión se convierte en certidumbre estudiando la presencia de Goytisolo en el conocido banco de datos estadounidense MLA, el más importante para la crítica universitaria de la literatura española. En este banco de datos se ve que la mayoría de los autores que han escrito sobre Goytisolo no han publicado más que un artículo sobre él. ¿Qué profundidad de análisis habrán alcanzado? Otra pregunta que se hace el lector es si vale la pena poner sumas importantes en catalogar y hacer accesible electrónicamente cantidades grandes de artículos de un interés marginal. Hemos aumentado la cantidad y la accesibilidad más que la calidad. Si es suficiente leer diez artículos bien investigados y escritos sobre Goytisolo para entender su obra, no estamos en mejor sino en peor situación ante la presencia de las 385 referencias que contenía el MLA en el mes de julio de 1996. Ya que los mejores investigadores suelen citar a otros buenos investigadores y no mencionar a los otros, sería práctico sólo leer a los mejores investigadores. La dificultad, claro, es saber cuáles son los buenos, algo que sólo lo saben los especialistas. En dos palabras, los jóvenes estudiantes necesitan la ayuda experta del profesor para saber con qué empezar, y eso a pesar de todos los bancos de datos.

Quizá los investigadores no se atreven a criticar al autor. Entre un número muy grande de artículos sobre Goytisolo, hay un puñado, no más, de textos que realmente cuestionan los presupuestos de la obra de Goytisolo y de sus propias declaraciones. Uno está escrito por un marxista que subraya que Goytisolo no es tan radical política y socialmente como quiere dar a entender. Una feminista afirma que Goytisolo escribe como si las mujeres no existieran o por lo menos no contaran para nada. Un investigador homosexual recuerda que las descripciones de Goytisolo de fornidos hombres árabes dotados de atributos masculinos de impresionante tamaño no necesariamente son progresistas sino que se podrían asociar al sexismo y al racismo.

En el simposio internacional con el cual se dio final a nuestro proyecto de investigación, fue muy interesante observar a los investigadores más famosos de las grandes universidades estadounidenses e inglesas. Resultaron ser todo lo brillantes que se podía esperar: inteligentes, rápidos, con conocimientos profundos sobre la obra del autor, con una excelente capacidad expresiva en varias lenguas y con ”antenas sociales” bien desarrolladas que les hicieron captar inmediatamente los ambientes y los matices. Una observación deprimente fue que esas mismas personas se encontraban totalmente bloqueadas por saber exactamente lo que ”debían” decir o no para hacer avanzar su propia carrera universitaria. Son jugadores en un área que es el mundo universitario norteamericano, y no dejan nunca de tenerlo presente. El pasar algunos días juntos con ellos despierta dos preguntas, a saber, por qué el sistema dentro del cual actúan permite que su brillantez se convierta en un fin en sí mismo y por qué ellos mismos aceptan de no alcanzar ninguna meta realmente importante con esta misma brillantez que han desarrollado.

 

Otras tendencias cuestionables

El estudio universitario de la literatura ha sido dominado durante varias décadas por diferentes teorías culturales de Francia y de los EE.UU. El famoso critico búlgaro-francés Tzvetan Todorov ha ilustrado esta situación en forma de anécdota en L´homme dépaysé. En los años 60, cuando visitó los departamentos de literatura en los EE.UU., la pregunta central era: ”¿Qué significa este texto?” Cuando volvió una década más tarde, cuando la corriente del "reader response" era muy fuerte, se decía que un texto podría significar cualquier cosa, dependiendo de la competencia y de los conocimientos del lector. Otros diez años más tarde, cuando la deconstrucción había ”prendido”, se decía que todos los textos se contradecían y que los textos no tenían ningún sentido preciso. Todorov comenta que los dos últimos modelos de pensamiento convierten en inútiles tanto la lectura como el estudio de la literatura. Todorov no es más que uno entre muchos observadores que creen que los estudios sistemáticos han sido relegados en la Universidad a favor de diferentes ideologías políticas o identitarias.

¿Cómo ha sucedido esto? Con la deconstrucción llegó la costumbre de tratar al autor como a un sospechoso y la obra como “pruebas”. Los investigadores empezaron a colocarse mentalmente en un nivel por encima de los autores, a intentar descubrir los prejuicios o las contradicciones en la obra de los autores. No pocas veces utilizan los investigadores su propia experiencia personal para examinar la pureza ortodoxa del autor en el área que interesa al investigador, por ejemplo el Tercer Mundo, las minorías o las mujeres. El ejercicio parece tener por finalidad que el investigador demuestre lo inteligente y políticamente correcto que es - pero a costa del autor. Otra tendencia es el estudiar la cultura popular, y también allí se colocan los investigadores por encima de su objeto de estudio. En mi propio caso, me vi colocada en una situación similar a la de los deconstruccionistas ya que descubrí que era importante hablar de las posiciones ideológicas de Goytisolo, a la vez que estoy criticando en este texto a los colegas que seleccionaban en Goytisolo sólo el aspecto de su obra con el cual simpatizaban y hacían caso omiso de los otros.

Es natural que el investigador busque un campo de investigación que le interese pero una tendencia actual llama la atención, a saber el seleccionar para la investigación un aspecto de una obra que también es algo así como una “prolongación” del propio investigador. En el simposio internacional ya mencionado fue evidente que los participantes habían elegido su tema de esta manera. Un investigador de intereses estéticos habló de la descripción paisajística en Goytisolo; una mujer nacida en Marraquech habló de esta ciudad en la obra de Goytisolo; un marroquí habló del tema árabe; un marxista habló del tema de la solidaridad; y un homosexual habló del tema homosexual. Esta tendencia puede tener un lado positivo, a saber que el investigador tiene conocimientos previos y una comprensión en parte automática por el tema ya antes de empezar la investigación. Sin embargo, quizá sean más grandes los peligros. Los rasgos que interesan al investigador pueden adquerir proporciones demasiado grandes en la descripción. También uno se puede preguntar en qué medida la investigación lleva al desarrollo de la capacidad del propio investigador si siempre busca más o menos los mismos rasgos. Finalmente, es muy difícil tener una discusión abierta y profunda si el investigador se identifica personalmente con su objeto de estudio, ya que la discusión sobre el objeto se convierte en una discusión sobre el investigador. En otras palabras, el investigador podría utilizar al autor para proyectar su propia persona más que para intentar poner en claro algún rasgo en el autor. Quizá sería mejor hacer lo contrario de lo que se ve ahora, a decir, animar a los investigadores a estudiar algo que sea diferente de ellos como personas.

 

La investigación necesita tiempo y amplios conocimientos

Si no hubiéramos tenido varios años para el proyecto, no habríamos podido llegar al resultado que obtuvimos. El leer y entender la obra del propio autor y la investigación sobre la obra fue trabajo de un año, trabajando a medio tiempo. Sólo durante el segundo año llegó una fase con un intenso trabajo analítico propio. No fue hasta el tercer año cuando pudimos realmente formular nuestros resultados y empezar a publicar. Entonces llegó también la hora del simposio final. La redacción de los artículos panorámicos y la traducción de los textos para publicación en otros países han seguido durante el cuarto y el quinto año después del comienzo de la investigación.

Nuestro proyecto ilustra la importancia de tener suficiente tiempo, ya que nuestro autor no es quien parece según los manuales. Al pedir la beca de investigación, pensamos que era un ”típico” intelectual europeo de izquierda. Nos habíamos hecho esta idea leyendo sobre todo la primera parte de su obra y la descripción que dan los manuales y enciclopedias sobre el autor. El estudio ha mostrado que su imagen ”radical” fue construida por la editorial francesa Gallimard, porque a mediados de los años 50, la editorial quiso lanzar a un escritor joven y antifranquista, y se fijaron en uno de los primeros libros de Goytisolo. Desde entonces tanto Goytisolo como sus diferentes editoriales han tenido interés en guardar esta imagen oficial que es problemática si se piensa en el contenido de su producción más reciente. El autor cuida mucho lo que se dice sobre él en los medios de comunicación, y ya que pocos periodistas tienen un conocimiento profundo de su amplia y contradictoria obra, Goytisolo tiene buenas posibilidades de controlar lo que se dice sobre él. Para penetrar esta ”pared” y ver que el objeto de estudio es casi diametralmente opuesto a lo que se suele creer, se requiere tiempo y perseverancia. Se trata de querer, saber y atreverse a ver cómo es el objeto de investigación.

 

Inger Enkvist - Ángel Sahuquillo Los múltiples yos de Juan Goytisolo. Un estudio interdisciplinar. Diputación de Almería, 2001.

Tzvetan Todorov. L´homme dépaysé. París, Seuil. 1996.

 

© Inger Enkvist 2003
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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