Poemas póstumos por Jaime Gil de Biedma:
un retrato de su último fracaso

Tiffany D. Gagliardi
University of Otago (Nueva Zelanda)


 

   
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“Es decisivo para el hombre la forma en que experimenta el fracaso: el permanecerle oculto, dominándole al cabo sólo fácticamente, o bien el poder verlo sin velos y tenerlo presente como límite constante de la propia existencia, o bien el aceptarlo honradamente en silencio ante lo indescifrable. La forma en que experimenta su fracaso es lo que determina en qué acabará el hombre”.
- K. Jasper

 

Hace pocos años la vida del poeta Jaime Gil de Biedma se extinguió, pero no sin dejar en su ausencia unos indicios de su fin. Estos indicios son sus últimos poemas, que se publicaron, por primera vez en 1968, en la primera edición de Poemas póstumos. Múltiples republicaciones de los poemas han resultado en varios artículos sobre la importancia del orden en que aparecen los poemas en cuanto al significado que contribuye a la vida de Gil de Biedma. Esta tesis, en contraste, se concentrará no en el orden de publicación, sino en el significado de algunos de estos últimos poemas en relación con la experimentación existencial que se nota en la evolución de la poesía de Jaime Gil de Biedma.

Sin duda la primera cosa que se destaca de los Poemas póstumos, si no el título del libro mismo, es el contraste en tono marcado por su publicación. Antes de escribir sus poemas finales, la poesía de Gil de Biedma se caracterizaba por las descripciones vívidas y a veces chocantes de su vida personal. Juan Malpartida describe la lectura de su poesía en términos de una visita no anunciada a la casa del poeta. “Lo lógico es que este allí y, aunque no siempre nos hable, le vemos monologar y poner en escena tal vez para él mismo, algún episodio de su vida ya difunta, y por lo tanto, irremediable.” (74) El resultado de su estilo es una poesía lineal, sucesiva que pinta la realidad de la experiencia personal. La falta de una forma bien estructurada en la mayoría de su poesía es indicativa del tono informal y conversacional de su escritura. La vida joven de Gil de Biedma es la del flâneur baudaleriano que se detiene frecuentemente en lugares habituales donde se reúne con sus amigos, el grupo que compone la famosa Escuela de Barcelona de los años 50 y 60.

Durante las tres primeras décadas de su vida, Jaime Gil de Biedma escribía poemas que se conformaban con las características modernistas, en el sentido anglo-sajón, de esta escuela literaria. Los amigos íntimos del poeta (Carlos Barral, Angel Valente, Angel González, Claudio Rodríguez, Francisco Brines), seguían las tendencias iniciadas por Wordsworth y Coleridge: poesía de experiencia que frecuentemente es tema de sí misma, la presencia de una tensión entre aspiraciones revolucionarias y tentaciones religiosas, el uso de la ironía, y la búsqueda de un tiempo mítico. Las obras de estos años constituyen la primera época de su escritura en la cual se ve un tiempo lleno de esperanzas respecto a la posibilidad de unos cambios de la realidad social y personal. (Cañas, 104)

A la edad de 35, un cambio radical de perspectiva transformó la poesía de Gil de Biedma. Poemas póstumos ilustra el total desencanto que sentía el poeta y el cinismo que corroyó sus ilusiones juveniles. El hilo del nihilismo posmoderno entrelaza cada composición del libro reforzando la desesperación del poeta. La fecha de publicación, 1965, es significativa porque subraya el valor de los versos de Don Juan de Byron que abren el libro, y en particular los siguientes:

Too old for youth, -- too young, at thirty five,
   To herd with boys, or hoard with good threescore, ——

Este año evidentemente encontró a Gil de Biedma en plena crisis de juventud. El resultado de este estado fue el suicidio de “Jaime Gil de Biedma”, el alter-ego del poeta por el cual se experimenta la vida dentro de su poesía anterior. En sus poemas “Contra Jaime Gil de Biedma” y, más tarde, “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma”, el poeta aniquila a este personaje poético del pasado por un rechazo mesurado de su doble ser. Como explica Antonio Cabanilles en su libro La ficción autobiográfica: la poesía de Jaime Gil de Biedma, los restantes poemas, aparecidos en 1968, son, pues póstumos. Las restantes “personas” llegarán a la edad madura, esa edad en la que, según el otro Jaime Gil de Biedma (el poeta), no pasa nada importante, excepto aprender a ser un encajador.

Paul Ilie ha examinado este tipo de auto-destrucción como fenómeno sociológico en su artículo, “Autophagous Spain and the European Other”. Ilie propone que España es un “self-eater” que se destruye a sí misma en un nivel individual y nacional.

The self destructive posture of Spanish intellectual life goes forward under writers who shake off the sloth and ruins about them, take inspiration from Spain’s newly fabricated European identity, and quickly find their self- doubt turning inward again and swallowing up their energy. The latest instance of this process occurs under the Francoist regime in the 1960’s, and it is illustrated by the most systimatically Europeanized atmosphere of Spain’s inner exile: the Barcelona of Goytisolo,... and Gil de Biedma.(28)

Los escritores de la Escuela de Barcelona ilustran la angustia de identidad que sufren no solamente como individuos sino también como españoles. Ilie concluye, “writer and society together suffer an internal digestion of the “other self”, which is reflexive of the yearning for sameness with the Other”. (28) Aunque el argumento de Ilie es persuasivo, es importante reconocer la íntegra importancia del aspecto personal de la autofagia de Jaime Gil de Biedma. Es decir, la reconciliación que experimenta el poeta con la senectud y la autofagia como un modo de obtener una cierta paz en tal estado.

Poemas póstumos caracteriza por una vuelta a los temas personales del poeta y efectivamente por un desinterés por cuestiones sociales y políticas. Ilie alude a esta “historionic indifference” como la fase más nihilística de la autofagia. (34) La muerte del alter-ego joven del poeta demuestra una desaparición simbólica del personaje juvenil y la fundamental victoria de la realidad de las circunstancias sobre lo ilusorio de la vida. En los poemas “No volveré a ser joven”, “Artes de ser maduro”, “De senectute” y “De vita beata”, el poeta contempla su vida, y quizá más importante el paso de la edad. Mediante un examen de esta poesía se ve claramente no solamente la resolución a la cual llegó Jaime Gil de Biedma en cuanto a su madurez sino también se nota el cambio de perspectiva que ocurre dentro de su producción literaria.

“No volveré a ser joven” es en sí mismo una afirmación de la conclusión de Jaime Gil de Biedma al llegar a la edad de treinta y cinco. El poema corto ilustra el reconocimiento de la falsedad de la vida ilusoria y una aceptación de la realidad. En la juventud siempre se espera la gloria de los años adultos y la expectación de “marcharme entre aplausos”, pero con la madurez viene una realización de la seriedad de la vida. Con el tiempo, lo ilusorio se convierte en “la verdad”. El “envejecer, morir” que solamente aparecía como “dimensiones del teatro” o realidades ficticias vienen a ser “el único argumento de la obra” - la única cosa definitiva. La mortalidad le muestra su cara inevitable a Jaime Gil de Biedma y él se reconcilia con esta verdad al rechazar su inocencia y aceptar su marcha hacia la tumba.

Hay cierto progreso que existe entre “No volveré a ser joven” y el poema “Artes de ser maduro” que ilustra un goce de la senectud que crece con los años de Gil de Biedma. La primera estrofa del poema describe la todavía fuerte sensibilidad erótica del poeta. Encuentra la “vieja tentación/de los cuerpos felices” que le excitan pero que no corresponden “con la edad que ya tengo”. Un cuento de pescadores ha inspirado las excitaciones del poeta y le hacen contemplar los años pasados como “libros leídos” o “obras de otro momento”. El poeta siente una nostalgia por las pasiones: las ansias, el llorar, las noches inquietas, el lujo, la elegía, la historia. La última estrofa concluye con un cambio de ritmo que relocaliza el poeta dentro de sus circunstancias. A pesar de las tentaciones de “sus fantasmas en blue jeans”, hay una paz que les ha remplazado en la vejez. Gil de Biedma admite “envejecer tiene su gracia” que es igual a la gracia de la juventud pero de “una segunda naturaleza”. La madurez no marca el fin de la diversión pero se caracteriza por un “placer curioso”. Aunque sus años jóvenes se le han escapado, el poeta disfruta de sus memorias y del tempo nuevo de su vida.

Dos de los últimos poemas que escribió Jaime Gil de Biedma durante su vida cierran su libro Poemas póstumos. “De senectute” y “De vita beata” son intimaciones sobre los momentos finales de su vida. Sin la llegada de la muerte y carente de la fuerza para actuar, el poeta existe entre un ser sin un vivir. Quizás es en estos poemas en los que el lector siente más la experiencia de fracaso que es la muerte en la poesía de Jaime Gil de Biedma.

El epígrafo, ”Y nada temí más que mis cuidados”, del poema “De senectute”, es adoptado de los versos de Góngora y sirve como el eje del poema. El poema ilustra la tendencia intertextual encontrada en la poesía de Gil de Biedma no solamente en su epígrafo sino también en su tono manriqueño. En el primer verso del poema, Gil de Biedma expresa el sentimiento de estar viviendo después de su tiempo, “No es el mío, este tiempo”. Aunque se identifica con el sonido del “latir de pájaros/afuera en el jardín” el significado de ello “no dice ya lo mismo”. La llegada de la mañana, “Me despierto”, no trae la gloria del nuevo día sino un gran temor, “es que amanece”. Sus años avanzados le encuentran sin “ni un momento feliz. Ni un arrepentimiento/”. El poeta tiene que apelar a Dios para lograr “la force” y el “courage” de continuar. Al final de la cuarta estrofa se repite el epígrafe así subrayando lo peor de la senectud. El temor de sus cuidados define sus días y los marcan en contraste con el fervor de sus días juveniles. El verso final resume la desesperación de su estado. “De la vida me acuerdo, pero dónde está.” Esta conclusión recuerda de los versos medievales del ubi sunt manriqueño.

Los ocho versos que constituyen “De vita beata” dibujan lo que es existir en la vejez para Gil de Biedma. Los primeros tres versos se distinguen un poco del estilo claro del poeta por la incorporación de dos metáforas cargadas con una crítica nacional. La “vita beata” existe dentro de “un viejo país ineficiente,/ algo así como España entre dos guerras/ civiles”. La ineficiencia de su cuerpo, su inhabilidad de funcionar bien, está expresada en términos del atraso de su país. Los “dos guerras civiles” simbolizan los dos polos de la existencia -el nacer y el morir. Así es que dentro de estos dos polos, “en un pueblo junto al mar” se encuentra al poeta. En contraste con los poemas anteriores del libro, el poeta ya no contempla el pasado porque no tiene “memoria ninguna”. La vida consiste más en una serie de cosas no hechas “No leer,/ no sufrir, no escribir, no pagar cuentas” que en algo activo. El último verso del poema describe el estado final -el fracaso inevitable- del poeta, “entre las ruinas de mi inteligencia.”

La importancia de la cita de K. Jasper en cuanto a la poesía de Gil de Biedma es entender la manera en la cual el poeta se acerca a la muerte. Poemas póstumos es la historia del crisis existencial de un poeta que ocurre en la frontera entre la juventud y la madurez. Las muertes diarias que conducen a la muerte definitiva toman la forma de palabras escritas por la mano de un hombre cada día más consciente de su fin. La pérdida de la juventud y la incesante marcha hacia la muerte son temas fundamentales para una comprensión de la segunda etapa posmoderna de la escritura de Jaime Gil de Biedma.

 

Bibliografía

Aullón de Haro, Pedro. La obra poética de Gil de Biedma. Madrid: Editorial Verbum. 1991.

Cabanilles, Antonio. La ficción autobiográfica: la poesía de Jaime Gil de Biedma. Valencia: Universitat de Valencia. 1989.

“Gil de Biedma y su paseo solitario entre las ruinas”. Dionisio Cañas. Revista de Occidente. Madrid. 1990 July - August, 110-111.

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Corona Marzol, Gonzalo. Aspectos del taller poético de Jaime Gil de Biedma. Madrid: Ediciones Júcar. 1991.

“Gil de Biedma y la generación novísima”. José Luis Jiménez-Frontín. Insula. Madrid. 1990 July-Aug. 45:523-524.

——“Entre ‘sociales y novísimos’: El llegado poético de Jaime Gil de Biedma”. Quimera. Barcelona: 1983, 32, 52-63.

Gil de Biedma, Jaime. Volver. ed. Dionisio Cañas. Madrid: Ediciones Cátedra. 1990.

——Antología Poética. ed. Javier Alfaya. Madrid: Alianza Editorial. 1981.

——Las personas del verbo. Barcelona: Editorial Seix Barral. 1982.

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“La poesía de Jaime Gil de Biedma”. Pere Gimferrer. Insula. 1990 July-Aug. 45:523-524.

“Autophagous Spain and the European Other”. Paul Ilie. Hispania. CO: 1984 Mar., 67:1, 28-35.

“Las personas del verbo”. Juan Malpartida. Cuadernos Hispanoamericanos. Madrid: 1991. Apr. 490:73-81.

“Intertextual Strategies in the Poetry of Jaime Gil de Biedma”. Margaret Persin. Revista Canadiense de Estudios Hispánicos. Ottawa: 1987, 11:3,573-590.

Riera, Carme. La Escuela de Barcelona: Barral, Gil de Biedma, Goytisolo: el núcleo de la generación de los 50. Barcelona: Editorial Anagrama. 1988.

“El oficio de escribir: entrevista con Jaime Gil de Biedma”. Gracia Rodríguez. Quimera. Barcelona: 1983, 32, 46-50.

 

© Tiffany D. Gagliardi 2003
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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