Comentario lingüístico del texto
Le brache di San Griffone de Masuccio Salernitano

César Besó Portalés
I.E.S. José Rodrigo Botet, Manises (Valencia)


 

   
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El propósito de este trabajo es analizar un texto de un autor menor de la literatura italiana del siglo XV, desde el punto de vista lingüístico, es decir, abordando el texto como un “todo” o un corpus del cual podemos extraer conclusiones significativas sobre el estado de la lengua italiana del quattrocento, por contraste con el italiano normativo actual. Aunque el apartado más interesante -y original- de nuestro trabajo corresponde al propio análisis del texto, el apartado 5, no hemos querido dejar de lado el contexto histórico y cultural en el que se inserta el texto, así como una aproximación somera a la figura de Masuccio Salernitano y del novellino. Creemos, con ello, ofrecer una visión más completa que permite entender mejor la investigación propiamente lingüística.

 

1. CONTEXTO HISTÓRICO Y CULTURAL DEL QUATTROCENTO: ACONTECIMIENTOS MÁS IMPORTANTES EN LA HISTORIA, LA LITERATURA Y LA CULTURA

1. Acontecimientos políticos.

La división de Italia en ciudades-estados y pequeñas señorías tiende a desaparecer, porque son absorbidas en los Estados regionales de régimen principesco u oligárquico. Emergen en el panorama político las ciudades de Venecia, Florencia y Génova. El Piemonte está bajo la influencia de Francia. Los Estados Pontificios adolecen gravemente de las consecuencias de los cismas. El reino de Nápoles junto con Cerdeña caen bajo la influencia de la Corona Aragonesa. Sin embargo, el sentimiento de rivalidad entre los estados es tan fuerte que no permiten reaccionar en común cuando las coronas de Francia y España vendrán con pretextos dinásticos a empadronarse de tierras italianas y a dirimir en la península italiana sus propias disputas.

2. Vida cultural.

El entusiasmo por el Humanismo, que se desenvuelve principalmente desde Florencia, se enciende por toda Italia. Se mira al descubrimiento del mundo clásico y tal reconquista es, al mismo tiempo, causa y efecto de una renovada fe en las fuerzas humanas y en su capacidad de construir una convivencia civil y un nuevo sentimiento sobre la importancia del hombre en el mundo. El término humanismo es adoptado de la expresión ciceroniana studia humanitatis, con la que los intelectuales de este siglo bautizaron sus investigaciones filológicas, su esfuerzo en reconstruir e interpretar correctamente los textos antiguos y a encontrar lo que de humano y de verdadero hay en ellos, con el fin de penetrar más adentro en los problemas del hombre y contribuir a su formación moral. La expresión studia humanitatis, por lo tanto, es entendida como el conjunto de disciplinas literarias y filosóficas capaces de expresar plenamente las facultades espirituales del hombre. Lo que caracteriza el espíritu de toda la educación humanística es la exigencia en la formación del hombre de forma integral, buen ciudadano y, si es preciso, buen soldado, pero, al mismo tiempo, hombre culto, hombre de gusto que sabe gozar la belleza y sabe degustar la vida. El sentimiento de los bienes terrenales se hace ahora más vivo, se tiene una mayor conciencia del valor de la personalidad humana: el hombre es considerado no como una de las cosas creadas, sino como lo más bello e importante que ha creado Dios, y por ello ha sido dotado de inteligencia, para que le sea permitido penetrar en la realidad que Dios le ha puesto alrededor. A partir de aquí aparece una exaltación orgullosa del ingenio humano, de la inteligencia del hombre en particular que obra en el mundo que Dios ha creado, pero que él ha enriquecido y perfeccionado con su propio trabajo. El reino humano es, por tanto, el reino del trabajo humano, y el hombre es el árbitro de los acontecimientos de la historia, pero no por esto se debe creer que los hombres de la nueva época nieguen a Dios. El Humanismo se contrapone al rigor ascético de la Edad Medieval, no al Cristianismo. Los humanistas sienten la necesidad de una religiosidad más íntima y de una moral no catequística, sino que busque la libertad de su espíritu. El Quattrocento, en conclusión, inicia el distanciamiento de la filosofía de la teología y la autonomía de la ciencia, de la historia, de la política y del arte.

La introducción en Italia de la prensa es quizás el más admirable fruto del Humanismo. Mientras que el libro es manuscrito, está destinado a una o a poquísimas personas, pero cuando los editores comienzan a producir cientos de ejemplares para la imprenta, se preocupan de ser comprendidos por su público, y piensan en presentar los libros con un aspecto gramatical correcto y coherente, y con palabras ampliamente inteligibles. Ésta es la vía por la que la industria del libro promocionó fuertemente la aceptación de una norma común, ya sea en la gramática como en el léxico, contribuyendo a una mayor estabilidad y uniformidad de la lengua. No obstante, los libros escritos en latín continúan siendo mucho más numerosos que los que se escriben en lengua vulgar.

3. La literatura en el Quattrocento.

El entusiasmo por el estudio de los clásicos se refleja en una producción literaria erudita y crítica. Cada manuscrito es leído, copiado y contrastado con otros ejemplares para encontrar la lección más exacta y cercana al texto original. Los humanistas ponen todo tipo de cuidado en el estudio de la palabra y del lenguaje. Resurge así la filología, el estudio intenso para devolver a las voces antiguas toda su pureza. Con el romano Lorenzo Valla se introduce un método basado en una consideración crítica e histórica de la lengua latina; sus obras deben entenderse con la finalidad de liberar el latín de toda impureza medieval.

El amor por los clásicos arrastra a los estudiosos a la imitación. Los humanistas, considerando a los antiguos como creadores de modelos perfectos, defienden que no les queda a ellos más que proseguir el camino ya señalado e intentar acercarse lo más posible a la perfección. Además de las traducciones e imitaciones, merecen particular atención los estudios históricos y epistolográficos.

Entusiasmados por el estudio de los clásicos, los humanistas desprecian la lengua vulgar. La literatura en vulgar se desarrolla junto a los escritos en latín, repitiendo formas, temas, motivos desarrollados en el siglo anterior. Aparecen imitadores de Petrarca y también de Boccaccio, como Masuccio Salernitano. Conviene destacar, no obstante, autores importantes en lengua vulgar del Quattrocento como son: Lorenzo dei Medici, Angelo Poliziano, Luigi Pulci, Matteo Maria Boiardo, el susodicho Masuccio Salernitano y, sobre todo, Jacopo Sannazaro.

 

2. SITUACIÓN LINGÜÍSTICA: ESTADO DE LA LENGUA ITALIANA EN EL QUATTROCENTO. PRINCIPALES HECHOS QUE SE REFIEREN A LA LENGUA.

1. Estado general.

Si examinamos conjuntamente el estado de la lengua italiana durante el Quattrocento, notamos una diferencia notable entre la primera y la última parte del siglo. En los primeros decenios, el vulgar es menospreciado en la escritura de forma general, frente al latín exaltado por el triunfante humanismo. El uso del vulgar se reduce a funciones modestas, prácticamente auxiliares del latín. De este modo, en la Toscana la norma se hace más indulgente y ecléctica, por no decir anárquica. El uso hablado del florentino acepta nuevas formas del toscano occidental y meridional, y el uso escrito las acoge conjuntamente con las tradicionales, fijadas por la literatura del siglo anterior. A esta relajación coadyuvan distintos factores: demográficos -el asentamiento en la ciudad de Florencia de masas de toscanos periféricos-; literarios -la ausencia en la primera mitad del siglo de grandes personalidades artísticas; y sociales -el aumento del público lector-. Por esta razón se denomina a este período como la crisis del siglo XV de la lengua vulgar: quien quiere ser elegante escribe en latín, porque la elegancia está reñida con quien escribe en vulgar. De esta forma se observa que en los textos sin pretensiones la lengua se desarrolla franca y sin manierismo, pero si quien escribe tiene la más modesta preocupación literaria, de repente aparecen abundantes latinismos.

No obstante, si se desprecia para los usos literarios el vulgar, para los usos prácticos va poco a poco adquiriendo vigor. Los humanistas, en su esfuerzo de mejorar el latín “corrupto” de la Edad Medieval, terminaron por disminuir la utilidad práctica del latín, ya que, en definitiva, acabó siendo comprendido tan sólo por escasísimas personas cultas, pasando a ser una lengua desconocida para la mayor parte de la población. Y como los nuevos gobernantes tuvieron necesidad del beneplácito del pueblo, algunos de ellos favorecieron abiertamente un más amplio uso y difusión del vulgar. Así, el Humanismo acabó con la rehabilitación del vulgar, si bien lo hizo de forma indirecta. Pero este vulgar, repleto de latinismos, no estaba en grado de contentar a los escritores más maduros y más exigentes de los últimos decenios del siglo. Con estos escritores triunfa lo que se ha llamado el “humanismo vulgar”.

La vida cultural del Quattrocento, por lo tanto, se desarrolla en las dos lenguas. Todos los escritores saben más o menos el latín. Pero mientras que en el primer período del Humanismo encontramos que el latín es usado de forma preferente, más tarde sucede que muchos escritores ejercitan con pericia las dos lenguas. Hay que resaltar asimismo que las traducciones del latín al vulgar son ya muy numerosas, pero con muchas imperfecciones. Tampoco hay que olvidar, sin embargo, que existe una cierta cantidad de versiones del italiano al latín. Durante toda la etapa humanista es constante la simbiosis entre latino y vulgar, como queda demostrado por las numerosas disputas entre defensores y opositores de ambas lenguas. Por lo demás, las discusiones no se refieren al vulgar en sí, sino al uso que hicieron de él los tres grandes escritores: Dante, Petrarca y Boccaccio. Los motivos que dieron lugar a diputas entre los escritores fueron cuatro: se discutió la superioridad de una o de la otra lengua, latín o vulgar, en cuanto al ámbito en el cual podían ser empleadas; el argumento más importante de la tesis favorecedora del vulgar fue que el vulgar era capaz, junto al latín, de expresar altos conceptos. Un segundo criterio era el del valor intrínseco: se sostenía que la perfección de una lengua estuviera no en su materia sino en su uso. El tercer criterio fue el de la autonomía, es decir, se intentaba debelar el prejuicio de que el italiano fuese una corrupción del latín. El último criterio fue el de la regularidad, si bien se le concedía al latín una mayor estabilidad, mientras que la lengua vulgar era mutable. Sin embargo, en los últimos decenios del siglo el vulgar acogió en sí las experiencias humanistas, y adquirió confianza fijándose en los tres grandes escritores del siglo anterior, que, a fin de cuentas, habían constituido siempre el argumento principal para los defensores del vulgar.

En lo que respecta al nombre de la lengua, todavía se usan promiscua y casi indiferentemente los términos de vulgar, florentino, toscano o italiano. No se han producido todavía las discusiones que esclarecerían (o enturbiarían la cuestión sin aclararla, tal vez) las diferencias. Hay que resaltar, finalmente, el esfuerzo del Humanismo vulgar de fijar las reglas para la lengua y las primeras recopilaciones lexicográficas.

2. La norma lingüística.

La gran amplitud en la oscilación consentida a los escritores es bastante duradera en el Quattrocento, y sólo al final del siglo se comienza a evidenciar la influencia unificadora de la imprenta. Muchas de las costumbres en el uso gramatical y léxico se abrieron en varias direcciones. Quien escribe puede libremente recurrir al modelo del latín o al modelo de los tres grandes escritores toscanos. En general, se tiende a eliminar las peculiaridades demasiado dialectales, pero la libertad de la que goza cada escritor determina que el ámbito de la elección estilística sea mucho más amplio en relación con el de la norma estable. Las tendencias en los distintos niveles son:

2.1.Grafía:

La grafía en los manuscritos y en las primeras impresiones es muy inestable. Para un mismo fonema tenemos varias grafías, por ejemplo: degno, degnio, dengno, dengio. La fortísima influencia humanística lleva a un predominio de grafías de tipo etimológico, particularmente notables en la Italia septentrional y meridional, por ejemplo el nexo ci más vocal alterna con ti más vocal: ocio-otio, gracia-gratia. Importantes oscilaciones ofrecen las geminaciones consonánticas al interior de la palabra, especialmente en los compuestos con ad-, ob-, sub- en los tipos: abbiamo, fuggire, etc. En general, la pronunciación sirve de guía, pero no siempre es así. También es incierta la representación gráfica de los fonemas debido a fonética sintáctica, por ejemplo, los refuerzos del tipo: a nnoi. En este período falta todavía el apóstrofe y se escribe: lanima. Frecuentemente no se utilizan todavía los signos para indicar la posición del acento y, en lo que respecta a los signos de puntuación, la gramática humanística conocía el uso de tres signos distintos: punto, coma y punto y coma.

2.2 Fonética:

La diptongación está de forma prevalente en los escritores toscanos en palabras como pruova, rispuose. Abundan las -i- protónicas, por ejemplo: filice, piggiore, sicondo. El fenómeno más interesante de este período es la reacción popular a la ingente aceptación de latinismos, especialmente en aquellos grupos en los que no existía correspondencia en el sistema fonológico toscano, por ejemplo, el grupo au se sustituye con al o a. Es usual la vocal protética delante de los grupos con s, sc, y gn, por ejemplo: escriptura, ischiava, ignicco. Delante de los pronombres enclíticos -lo, -la, etc., la r del infinitivo se puede asimilar: coprilla, trovalle.

2.3. Morfología:

En el nombre encontramos con mucha abundancia, en la serie en -a plurales en -i: le porti, le bianche areni; en la serie en -ca tenemos muchos ejemplos latinizantes en -ce: catolice, domestice; en la serie en -co, -go encontramos oscilaciones entre velar y palatal; en la serie en -e son frecuentes los plurales invariables junto a los en -i: coteste febbre, le gente.

En el artículo son muy frecuentes el con plural en e; y menos il con plural en i. También lo con plural li va perdiendo fuerza frente a gli. Es muy usual, no obstante, la supresión latinizante de esta “palabra vacía”.

En el pronombre se divulgan lui, lei como sujetos, a pesar de las resistencias de los puristas.

En el verbo, en el presente en la primera persona del plural no han desaparecido del todo las formas anteriores a la expansión de -iamo: avemo, cognoscemo. En el imperfecto, la desinencia en -o de la primera persona es una innovación con relación a la de -a del siglo anterior. En el futuro, son frecuentes las alteraciones debidas a combinaciones fonéticas varias con la raíz verbal: uccidrò, proverrò. En el pretérito perfecto simple, se mantiene alguna forma diferente de las que después prevalecerían: bebbi, missi. En la tercera persona del plural existen amplias oscilaciones: dissero, disserono, dissono, disseno. En el subjuntivo presente, en la tercera conjugación, puede aparecer la vocal -i, por ejemplo: primera persona del singular: ricognoschi. En el imperfecto del subjuntivo, en la tercera persona del singular, aparece igualmente lavorasse y lavorassi. Conviene destacar, finalmente, que algunos participios son distintos de los que prevalecerían después. Y en cuanto a los auxiliares, la forma reflexiva todavía no exige essere.

2.4. Sintaxis:

En la sintaxis, las huellas de la influencia del latín es el fenómeno de mayor relieve. Está bien viva la construcción apositiva con di apoyada con el artículo: il cittadino di, il traditore di. El superlativo puede ser reforzado por intensivos: la più ottima. Muy frecuente es también el simple quale con valor de che. Lo mismo que la elipsis de che, ya como pronombre relativo, ya como conjunción declarativa. Las construcciones con infinitivo se extienden en escritos literarios y es fácil encontrar el subjuntivo por influencia del latín en varios tipos de proposiciones dependientes.

2.5. Léxico:

En lo que respecta al léxico, según la cultura de los escritores y su origen, el corpus del léxico puede ser muy diferente. Los toscanos siguen su propio uso vivo y recurren ampliamente al latín y a las tres coronas del siglo anterior: Dante, Boccaccio y Petrarca. Los escritores de otras regiones se esfuerzan por evitar los vocablos de su vernáculo nativo, recurriendo al latín o a los tres grandes escritores mencionados. Los campos semánticos en los que es más difícil la tendencia unificadora son los prácticos, para indicar, por ejemplo, los objetos domésticos, los nombres de las plantas y alimentos. En la formación de nuevos vocablos, se recurre a los habituales procedimientos, por ejemplo, la derivación directa desde adjetivos o participios: foribondare. Entre los sufijos más fértiles están -ale, -ile, -ardo, -esco-, -eggiare. En lo que atañe a los latinismos, se pueden reconocer tres niveles de interferencia entre latín y el vulgar. El primer nivel está constituido por la reescritura culta de palabras corrientes que da lugar a latinismos marcados, por ejemplo: planitie en lugar de piano o pianura. En un nivel distinto se sitúan los latinismos raros, descubiertos con la finalidad de señalar la palabra preciosa y precisa, por ejemplo: discolo. El tercer nivel es el más radical, ya que es el que resulta más extraño para la estructura misma del vulgar. Consiste en la introducción de formas latinizantes homónimas de formas vulgares, por ejemplo: se vide en lugar de si vide.

 

3. BREVE INTRODUCCIÓN BIOGRÁFICA DEL AUTOR.

Tommaso Guardati, llamado Masuccio Salernitano, nació alrededor de 1410. Por el apelativo que él se dio, por las referencias abundantes que a menudo hace sobre Salerno como su ciudad, se debería deducir que Masuccio nació a Salerno, aunque tampoco habría que excluir otras posibilidades. De todos modos, Salerno fue la ciudad donde vivió su adolescencia y su juventud, y donde estudió. No siguió nunca un curso regular de estudios, no obstante aprendió ciertamente el latín suficiente que era necesario para poder ser admitido en las oficinas públicas. De hecho, se sabe que en la corte de Nápoles tuvo algún oficio transitorio que le permitió hacerse conocer y valorar por el rey Fernando o del duque de Calabria. A tal época se remontan los contactos, cada vez más profundos, que él contrajo con los humanistas de la corte aragonesa. De estos contactos surgió la amistad que estrechó con Boffillo del Giudice, del cual recibiría Masuccio la idea de componer relatos breves. En 1463, Masuccio se convirtió en secretario de Roberto San Severino, príncipe de Salerno. Muchos de los actos oficiales de San Severino se deben, muy probablemente, a la mano de Masuccio. En 1475, mientras organizaba sus relatos y preparaba la edición, le sobrevino la muerte.

 

4. BREVE INTRODUCCIÓN AL TEXTO.

El novellino de Masuccio Salernitano fue publicado póstumamente a Nápoles en 1476. La aspiración del libro era la de hacer una prosa de arte que emulase la ornada solemnidad y la entonación retórica del estilo de Boccaccio, con el fin de conseguir una medida intermedia entre el rigor clasicista y las exigencias de la lengua oral. Para este fin, Masuccio busca tonos y situaciones característicos del Decameron, pero a diferencia del gran modelo, en el Novellino predomina más el moralista y el misógino al artista, y no se consigue nunca eliminar la rigidez de los esquemas morales. No obstante, aunque no podamos hablar de una obra maestra, hay que destacar el notable interés histórico del Novellino, por la feliz pintura del ambiente napolitano que se desprende de su lectura.

El libro consta de 30 relatos cortos divididas por temas en cinco décadas. Cada década está precedida por un prólogo, del mismo modo que cada relato está precedido por un exordio de dedicación a un personaje de la vida política y cultural, y sigue, para cerrar, un comentario del autor. En cuanto a la división temática, la primera década ilustra los vicios de los religiosos; la segunda las burlas a los celosos; la tercera, la naturaleza voluble y defectuosa de las mujeres; la cuarta alterna casos tristes con casos jocosos; la quinta la magnificencia de los príncipes. El relato aquí analizado, Le brache de San Griffone, es el tercero del Novellino, y como los otros nueve de la primera parte tiende a descubrir la sucia vida de ciertos religiosos, con el propósito de meter en guardia a los seglares contra las artes de los malos religiosos.

En lo que respecta al estilo narrativo, el corpus de la lengua se ve nutrido de un alto porcentaje de elementos dialectales, que se mezclan, por el contrario, con los arcaísmos, que forman parte del esfuerzo del autor de construir una lengua literaria más noble. En Masuccio, las formas anticuadas son acogidas conscientemente y son preferidas a las dialectales, que también son usadas de vez en cuando para hacer más vivaz y franca la prosa. Masuccio usa, alternativamente, un estilo que tiende a imitar a los clásicos, en los relatos de argumento trágico, un estilo popular en las narraciones con trasfondo cómico, y un estilo intermedio en las narraciones de carácter amoroso, entre las que se encuentra Le brache di San Griffone. De este modo, mientras que en el primer tipo de estilo será posible percibir el escritor retórico, en los relatos de estilo veloz e inmediato se verá el escritor más personal. En los relatos de tonalidad intermedia Masuccio Salernitano se muestra descriptor y equilibrado presentador de hechos y personajes.

 

5. ANÁLISIS LINGÜÍSTICO.

1. GRAFÍA:

Edición: el texto que analizamos es una edición crítica. La grafía no está íntegramente modernizada, pero ha habido una adaptación en cuanto a los acentos, las mayúsculas, la puntuación, la separación de palabras y la resolución de las abreviaturas del manuscrito original.

Representación de los fonemas palatales, velares dentales: en este texto se usa con normalidad la grafía actual: alcun, brache, reliquia, gostato, conduce, amici, magnifico, muglie, veggia, Campisciano, senza.

Consonantes dobles: aparecen con normalidad: solenne, processione, accompagnato, appellar, nettar, porrai, ammorbati, veggia. Muchas palabras, sin embargo, no aparecen con el refuerzo consonántico con el que se escriben hoy en la lengua actual: cità, legiadra, Idio, matina, feminile, fiso, capone, racontatogli, raconciare, inanzi, publica, etc. Por el contrario, las palabras que comienzan con el prefijo con- del latín aparecen con el refuerzo sistemático: commodità, commandamento.

Agrupamientos de líquidas: en el toscano y en la lengua literaria italiana, los nexos /pl/, /bl/, /gl/ y /fl/ del latín palatalizan la líquida /l/. En Le brache di San Griffone se cumple esta regla de forma regular, pero se pueden encontrar ejemplos en los que se respeta el grupo latino: esemplo, clarissima, etc. Debemos entender una influencia latinizante, dado que coexisten estas formas con otras evolucionadas según la regla general: chiaro, chiaramente.

Sonorización: hay muchos ejemplos en los que las grafías y indican /gw/ y /g/ respectivamente. La conservación de esta grafía se debe, de nuevo, a la influencia latinizante: seguente, sequace, esequiremo, luoco, secretamente, etc.

Otros fenómenos: aparece en pocas palabras una etimológica: augmentazione, augmento. También por influencia del latín se ve la palabra omne en la que el grupo representaba seguramente /nn/.

2. FONÉTICA:

Vocalismo átono: sustitución de las vocales átonas:

Evolución /e/ > /i/: en posición protónica. Éste es un fenómeno que, aun no siendo desconocido en otras áreas románicas, es con todo característico, en el ámbito de las grandes lenguas románicas, del italiano. Dentro del dominio lingüístico italiano es típico de varios dialectos, pero sobre todo del toscano y de la lengua literaria italiana. Sin embargo, en las regiones del sur de Italia esta i está también difundida en un radio muy amplio. En el texto que analizamos aquí, Le brache di San Griffone, este rasgo está presente en numerosas ocasiones: disiderio, notivoli divozione, diliberare, ligato, etc. A la tendencia hacia la sustitución de la /e/ protónica con /i/ se sustraen algunas palabras; por ejemplo, el prefijo re- no se ha transformado todavía en el actual ri-: rengraziando, remediare, etc. Lo mismo sucede con la preposición de. Otro ejemplo que discrepa con la norma actual aparece con la conjunción nodemeno. En resumen, vemos que en la lengua italiana ha habido una lucha continuada entre la tendencia que mantiene la e y la que la cierra un grado en la serie vocal palatal hacia i.

Evolución /o/ < /u/: en posición protónica es un fenómeno paralelo a /e/ > /i/ en la misma posición. Sin embargo, está menos difundido. En el texto de Masuccio Salernitano aparecen algunos ejemplos: sulamente, muglie, fussero, etc.

Evolución /u/ > /o/: más extraño pero que puede surgir en alguna palabra antigua, como gostato. Es más interesante la reacción latinizante a este fenómeno, que mantiene la /u/ del étimo latino: miraculi, populo.

Vocalismo átono: caída de las vocales átonas:

Síncope: la caída de la vocal intertónica es un importante fenómeno de la fonética histórica, tanto del latín como de los romances. La síncope se explica por la fuerza articulatoria. La mayor fuerza se realiza con la articulación de la vocal sobre la que recae el acento principal, mientras que se realiza una fuerza menor por la articulación de las vocales sobre las que recae el acento secundario. Las intertónicas, finalmente, son las que necesitan la menor fuerza articulatoria. Por lo tanto, la sílaba intertónica, entre el acento secundario y el principal, o a la inversa, será la primera a resentirse de la falta de la fuerza articulatoria. Eso significa que la vocal de la sílaba intertónica podrá caer. El italiano centromeridional hace parte de la zona más o menos conservadora, en lo que respecta a la síncope. Se contrapone así a la Italia septentrional y a la lengua francesa, en las que la síncope es mucho más frecuente y radical. En nuestro texto, el fenómeno de la síncope se manifiesta en la evolución de la desinencia verbal de la tercera persona del plural del passato remoto (pretérito perfecto simple, en español): diparterno ‘dipartirono’, senterno ‘sentirono’, parterno ‘partirono’, incominciarno, etc. Es también muy usual la síncope del pronombre medesmo ‘medesimo’. No obstante, hay que resaltar también la forma no sincopada de lepori, que en el italiano actual da ‘lepri’.

Apócope: la caída de la vocal final átona sigue en el texto las condiciones generales del toscano y de la lengua literaria, que son las siguientes: si la vocal final está precedida de una /l/, /n/, /r/, y en algunos casos raros de /m/; si la palabra en cuestión no se encuentra en una pausa; si la vocal no es un morfema nominal de género o de número. En nuestro texto nos encontramos con muchos ejemplos: pensier, convien, lor, star, volenter, etc. Es normal también la apócope Santo Griffone > San Griffone. Y lo mismo con los verbos: fe’ ‘fece’; di’ ‘dice’, etc., y en los artículos: a’ compagni, de’ veri amici, etc.

Elisión: el contacto por fonética sintáctica de dos vocales provoca la supresión de una de las dos, que gráficamente se representa con el apóstrofo: ch’io, ogn’altra, mill’altre, com’io, ch’era, senz’altra, etc.

Vocales finales: las vocales finales de las palabras del texto siguen el sistema toscano y el del italiano literario y no encontramos rasgos destacados en el texto que analizamos. El italiano tiene un ritmo intensivo paroxítono, es decir, la mayoría de las palabras del léxico italiano posee el acento de intensidad sobre la penúltima sílaba. Por este motivo hay que destacar que en nuestro texto aparece en las desinencias de los verbos de tercera persona del singular del passato remoto una e epentética: lascioe, menoe, bascioe, etc., que determina que estas palabras se pronuncien como llanas.

El último rasgo del vocalismo átono que se debe meter en relieve es la i protética que aparece en: la historia, prótesis que incluso hoy es todavía aceptada en la secuencia: artículo femenino singular + /s/ líquida.

Vocalismo tónico: diptongación de /e/ y /o/ abiertas. El fenómeno de la diptongación es, junto al de la aparición de las consonantes palatales, el rasgo característico que diferencia la fonética vulgar de la latina. En lo que respecta al vulgar italiano, se postula la diptongación en sílaba libre en /je/ y /wo/, mientras que en sílaba cerrada continúan como vocales abiertas. El romanista alemán F. Schürr relaciona la diptongación de e, o abiertas con la metafonesis, es decir, con la influencia de las vocales finales -u, -i sobre la vocal tónica, por ejemplo: LAETUS > LETU > lieto. El fenómeno de la metafonesis se da en los dialectos meridionales, en los que la evolución se da paralelamente tanto en sílaba abierta como en sílaba cerrada, es decir, la diptongación en /je/ y en /wo/ acaece sistemáticamente. El toscano, no obstante, no conoce la metafonesis y, como indica Tekavcic, es precisamente ésta una de sus principales características específicas, el hecho de que los diptongos se limiten tan sólo a sílabas abiertas. En el texto que analizamos se encuentran, por una parte, formas sin diptongar: omini, volenter, levrere, ottene, vene, etc.; por otra parte, aparecen formas diptongadas, a las cuales corresponden formas modernas sin diptongación: priego ‘prego’, niego ‘nego’, siegua ‘segua’, etc. En algunos casos, aparecen en el texto oscilaciones sobre la misma palabra: viene/vene; uomo/omini; lieta/letissima (aunque en estos casos exista una alternancia que corresponde a sílaba tónica / sílaba átona). Aparece también un caso de diptongación en sílaba cerrada: fuorsi ‘forse’.

Otro elemento destacable en el vocalismo tónico es la presencia en algunas palabras -especialmente en los participios- de vocales cerradas /i/, /u/ en casos en que el italiano actual ha evolucionado a /e/, /o/ respectivamente, por ejemplo: secundo, produtta, promisso, priso, ditto, etc.

Consonantismo:

Sonorización: frente a la sonorización recurrente en los dialectos italianos septentrionales, o de lenguas románicas como el catalán, francés, castellano, los dialectos italianos meridionales muestran la conservación de las oclusivas sordas intervocálicas del latín incluso ahí donde el toscano sonoriza, Quizás por influencia de los dialectos meridionales se explica que Masuccio Salernitano escriba en el texto que analizamos: secretamente, equalmente, strata, patre, sequente, sequace, luoco, esequire, etc., donde no se ha producido la lenición de la consonante oclusiva. No obstante, es mucho más probable que se trate también de una influencia en la grafía de los étimos latinos. De todos modos, el caso de strata parece una ultracorrección. La caída de la consonante labiodental fricativa sonora /v/ aparece en el texto en la desinencia del imperfecto de indicativo, por ejemplo: dicea, avea, attendeano, aveano, avìa, parea.

Evolución /dg/ > /y/. Es un rasgo típico de la Italia meridional y semejante al yeísmo en el dominio del castellano. En nuestro texto encontramos la forma maiore ‘maggiore’, que puede deberse a este rasgo.

Reduplicación. Dos fenómenos conviene citar: reduplicación por respeto al étimo latino: commodità, commandamento, etc. El prefijo CON-, permite que nuestro autor reduplique la consonante que sigue. Otra reduplicación por influencia latina es la de la palabra prattica ‘prattica’. Es sistemática también la reduplicación en el adverbio cossì ‘così’. Por otra parte, no se produce el fenómeno en palabras en las que el toscano ha reduplicado; hay muchos ejemplos: cità, legiadra, matina, feminile, amaistrato, Idio, racontoe, fabro, raconciare, inanzi, publica, capone, etc. Como Masuccio Salernitano no era toscano, no podía conocer la pronunciación toscana, que sí conserva estas consonantes dobles.

Otros rasgos. Hemos encontrado una forma assaglita ‘assalita’, en la que se ve una palatización de la /l/. Otro fenómeno común en la época que estudiamos es la alternancia y , de forma que la interdental se convierte en palatal: impazzo ‘impaccio’. Se puede destacar asimismo el mantenimiento de una /g/ etimológica en palabras como augmento (en otros textos de la época se puede leer augumento), cognobbe (con fonema palatalizado, como nuestra ñ). O la adición de una /g/ epentética en pagura.

3. MORFOLOGÍA:

Nombre:

Formación del plural: en nuestro texto tenemos nombres y adjetivos en -e, cuyo plural lo forman con la desinencia homófona -e: le infinite altre notivoli parte; ultre le prenotate ragione; tra le notivole cità; le nostre voglie son sì conforme. Esta desinencia es bastante frecuente en la lengua literaria medieval y todavía aparece en textos toscanos posteriores. Según Rohlfs, se puede admitir que la -e continúe directamente la desinencia latina -es. La mayor difusión de -e en el plural de las palabras de género femenino respecto a las de género masculino está conectado al hecho de que esta -e se conserva mejor después del artículo plural femenino (le), que termina con la misma vocal, mientras que precisamente es el artículo masculino el que empuja fácilmente hacia masculinos tipo cane a un plural en -i. En nuestro texto encontramos también le genti, con un cambio de -e a -i, que se produce progresivamente en la lengua literaria hasta la lengua de hoy. Esto se debe a la tendencia a distinguir la forma del plural de la del singular. La evolución -e > -i se produce primero por analogía en las palabras masculinas y después, sucesivamente, se extiende a las femeninas.

Concordancia: la concordancia del nombre con el participio es admisible en la norma actual, pero poco frecuente (no así la concordancia del participio con los pronombres objeto, que es normativa y obligatoria). En el texto de Masuccio Salernitano se encuentran concordancias del nombre con el participio de forma sistemática: le brache che avìa poste al capo del letto.

Adjetivo:

Superlativo: el superlativo orgánico en -issimo, del latín, es profusamente usado en el texto que analizamos: gelosissimo, sottilissimo, brevissimo, mirabilissimo, letissimo, etc. Como hemos indicado repetidamente, nuestro escritor humanista intenta siempre imitar lo más posible las construcciones latinas.

Indefinido: destaca en nuestro comentario lingüístico el uso de las formas antiguas niuno, niuna: niun modo; niuna persona. Aparece también una forma antigua: veruno ‘nessuno’.

Numeral: aparece en el texto el numeral dui, muy frecuente en el Quattrocento y que convivía con el actual due.

El adjetivo se usa muy frecuentemente con funciones del adverbio: da dui contrari venti era de tale accidente il suo cervello continuo (continuamente) combattuto; ogne mio dolore sostenuto mi fu per quelle immediate (immediatamente) tolto.

Artículo:

El paradigma que presenta el artículo en el texto es más complicado que el actual: masculino: singular: il, lo, l’, ‘l; plural: i, gli. Femenino: singular: la, l’; plural: le.

Así pues, se observa que había distintas formas a disposición del escritor y cuyo uso era, además, bastante libre. Con respecto a il, lo mantenía en los primeros textos toscanos un uso más amplio que ahora. En origen, las dos formas estaban determinadas por la fonética de la frase. La primera (incluso en la forma aferética ‘l) era originariamente usada sólo después de final vocálica, delante de consonante simple, mientras que lo se usaba después de cualquier final y delante de cualquier inicial. En nuestro texto, no obstante, la forma il, resultado de añadir una i protética a la antigua ‘l es dominante claramente. Aparece lo todavía en formas que hoy no toleran este artículo: lo frate, lo onore. El artículo ‘l ha desaparecido prácticamente, y aparece únicamente después de alguna conjunción o preposición: che’l marito, sotto’l campo, e’l compagno, se’l dolore. La variante l’ funciona como hoy delante de vocal: l’onnipotente. En el plural masculino, a partir de la forma antigua común li, se desarrollan sucesivamente dos variantes: por un lado i, por el otro gli. La relación entre i / gli ha cambiado desde la lengua antigua hasta hoy. En el italiano antiguo gli estaba menos limitado que i, mientras que hoy i es la variante menos limitada y gli se reserva a determinados contextos. En nuestro texto, vemos junto a formas como i frati y gli cani. En lo que respecta al femenino, el desarrollo ILLA > la; y ILLE > le, junto con la variante l’, nacida por elisión y, por lo tanto, homófona a la variante masculina, es la evolución que ha permanecido hasta hoy.

Artículo más posesivo: hay construcciones en el texto que no respetan el uso normativo del artículo más posesivo: avia imposto e ordenato che de loro conservazione (...) guardar si dovesse; la grandissima gelosia del suo marito; como una de sue famose reliquie, etc.

Pronombre:

Personal:

Tónico: lei, nui, vui, loro. Las formas vui y noi de la literatura toscana son, según Rohlfs, importadas de Sicilia. Además, son muy frecuentes también en la Italia meridional, en los dialectos calabrés, napolitano o salentino.

Átono:

Las formas meco, seco: son formas pronominales compuestas con el enclítico cum. Se ven frecuentemente en la lengua literaria.

Los pronombres objeto átonos de las dos primeras personas del singular aparecen en el texto con las formas me, te, tanto en posición enclítica como proclítica: cognoscendote, cognoscome, te potremo. Como el resultado normal en la Toscana y en la zona meridional es mi, ti, quizás debamos pensar en una influencia de los dialectos septentrionales, en los que las formas características son me, te.

La tercera persona del singular (del acusativo). El complemento directo pronominal aparece con la forma il, desarrollada a partir de ILLU, que tenía el mismo éxito que il artículo. Y como éste, también la forma il con función pronominal era originariamente ligada a la posición preconsonántica, después de final vocálica, por ejemplo: respuose che lei volentere il farebbe; Per altra volta il serbaremo. Debemos resaltar un uso poco frecuente del pronombre la y otro del pronombre li: Maestro Rogero (...) se’l dolore gli avìa data multa noia la domandava. Aquí, el pronombre la funciona como objeto directo, en un uso parecido al laísmo en castellano. (...) che gli donasse udienza il supplicoe. Aquí el pronombre il tiene el uso de complemento indirecto del verbo supplicoe.

La tercera persona singular (del dativo). El desarrollo normal de ILLI en posición proclítica debería ser en el toscano li para ambos géneros. Esta forma la encontramos en nuestro texto: la donna (...) parendoli omai tempo retornarsi a le campagne. La forma gli actual se retrae, de hecho, a este li. La norma actual usa en el femenino le, derivado de un analógico ILLAE. Pero puesto que ILLI servía en latín igualmente para el femenino como para el masculino, la forma gli ha conservado también significado femenino. El uso de gli para ambos géneros lo encontramos en el texto: in cotal forma gli respuose (a lei); gli avia già la conversazione interditta (a lei); gli mostrava (a lei).

Formas aglutinantes: es posible encontrar en nuestro texto el pronombre átono amalgamado con alguna preposición, conjunción o adverbio: il marito sel crede; Io nol niego, etc.

Relativo: el relativo presenta dos formas: che, quale, ésta última es usada en muchas ocasiones en nuestro texto sin artículo.

Demostrativo: se debe destacar el uso en nuestro texto de formas típicamente toscanas que provienen de la siguiente evolución: ECCO + ILLUI > costui; ECCO + ISTUI > colui. Aparecen también en el texto colei, coloro, que son formas paralelas a las de lei, loro.

Verbo:

Rasgos fonéticos: la fonética explica muchas formas verbales del texto diferentes a las usadas hoy. Estos rasgos han sido explicados en el apartado de fonética, al que nos remitimos. Ejemplos: fussero, ditto, diparterno, avviarno, se appicoe, se dimenticoe, fe’, etc.

La alternancia /je/ /e/; /wo/ /o/ es un fenómeno fonético que atañe especialmente a algunas formas verbales: ottene, vene, priego, siegua, respuose, niego, etc.

Presente:

Indicativo: la primera persona plural: el latín vulgar abandona el acento proparoxítono de la tercera conjugación por lo que, en analogía con otras conjugaciones, LÉGIMUS pasa a LEGÉMUS. Los desarrollos de las lenguas neolatinas se basan, pues, en las desinencias -AMUS, -EMUS y -IMUS, que dan -amo, -emo, -imo. No obstante, en Toscana la más antigua lengua literaria muestra un fuerte predominio de la desinencia en -iamo, analógica a la del subjuntivo, en lugar de -amo. Masuccio Salernitano escribe sólo una forma con la desinencia -amo: recorramo. Todas las demás están igual que el italiano actual.

Verbos irregulares: En el verbo essere observamos una forma de primera persona plural semo y otra de segunda persona del plural site. La forma actual siamo proviene del latín HABEAMUS. Por semo se puede pensar al latín SIMUS < SUMUS, que se puede suponer también para la zona meridional de Italia. Sobre el verbo potere aparece en el texto la forma antigua para la segunda persona del singular puote, a partir de la cual se formará la actual, abreviada, può. Finalmente, en el paradigma del presente de indicativo de dovere se llegan a formar hasta cuatro variantes del lexema o raíz: dev-, debb-, dov-, dobb-. En el texto de Masuccio Salernitano hay una vacilación entre un debbiamo y un dovemo para la primera persona del plural.

Subjuntivo: el rasgo de mayor relieve es la palatización del lexema verbal del verbo vedere: VIDEAM > veggia. Esta palatización (lo mismo que la de la primera persona del indicativo VIDEO > veggio) es la evolución usual. Las formas actuales con el lexema ved- se dan por analogía con el resultado de otras formas verbales del paradigma: VIDES > vedi; VIDET > vede; VIDETIS > vedete, etc. Aparece también la forma deggia, paralela a la de veggia.

Imperfecto: las formas avìa, dormìa, dicea, aveano, attendeano, parea, vedea han sido explicadas en el apartado de fonética. A partir de una desinencia como -EBA(M) tenemos la siguiente evolución: > -eva (/b/ > /v/ en posición intervocálica) > -ea (caída de la consonante sonora intervocálica) > -ia (la vocal en hiato se cierra). Las formas de la primera conjugación no ofrecen esa evolución, y así tenemos, por ejemplo: disiderava, y hay alguna forma de la segunda conjugación que tampoco sigue el proceso susodicho, como persuadeva.

En el subjuntivo, para la primera persona tenemos la desinencia -i: me condussi del italiano de hoy. La lengua antigua usaba todavía en la primera persona la desinencia fonéticamente regular -e, pero Masuccio Salernitano no la utiliza.

Pretérito perfecto simple (passato remoto):

En la clase -are se ha creado una desinencia que, aunque la vocal característica es /a/, presenta /o/ por atracción de la desinencia -ò de la tercera persona del singular. En nuestro texto hay sólo un ejemplo de esta desinencia: incominciorono.

El verbo rendere presenta las formas literarias: rendiò, rendé.

El verbo irregular potere sigue el modelo del verbo stare y hace el passato remoto con la desinencia en -ette: possette.

El verbo credere, en cambio, hace el perfecto simple crese ‘credette’.

Futuro y condicional: el problema más importante en la estructura morfemática del futuro y del condicional se da por las transformaciones que sufre el segmento correspondiente al infinitivo. Los cambios son tres:

La sustitución de la /a/, vocal característica de la desinencia del infinitivo, con /e/, en los verbos de la clase en -are: PORTARE HABEO > *PORTARA(I)O > porterò, en la lengua actual. En el texto todavía no se ha producido el último paso, y así tenemos: mostrarò, tornarò, trovarai, menarò, trovarebbe, etc.

La síncope de la vocal característica de la desinencia: en el italiano de hoy aparecen formas como andrò. Masuccio Salernitano, en cambio, muestra formas no sincopadas: goderò, andarà, andarò.

La asimilación de los nexos resultantes de la síncope en determinados casos: por ejemplo, el verbo potere presenta en nuestro texto la asimilación del grupo /tr/: porrai, porrei.

En el toscano literario el condicional en -ia, que proviene del latín, se encuentra en clara minoría con respecto a las formas en -ei, Pero con el verbo essere Masuccio Salernitano usa frecuentemente la desinencia en -ia: occoltaria. Hay que destacar, asimismo, la desinencia -ono del condicional, que se encuentra en potrebbono.

Imperativo: para la segunda persona del plural se aprecia en nuestro texto una desinencia en -i: veniti.

Formas no personales:

El infinitivo del verbo potere presenta otro lexema: posser.

El gerundio del verbo fare aparece como fando.

El participio del verbo nascondere se ve como nascoso.

Adverbio:

El pronombre adverbial ne: en los textos antiguos se usa mucho más que hoy, como ocurre en el texto de Masuccio Salernitano: volendonele lui portare ‘volendo lui riportarle via con se); condurnele in chiesa (ne = di casa); ne lo conduce a casa (ne = di là). Estos usos no están admitidos en la normativa actual.

Formas dialectales o arcaicas: or, ove, unde, indarno, cossì, fora / fuora, cotal. Aparece un poi con el sentido de ‘dopo’: non poi longo tempo. Aparece la forma manco con el valor de ‘meno’: non manco che de’ disonesti. Finalmente, se destaca el uso de insiemi, es decir, con desinencia plural en -i, como si fuese un adjetivo.

Adverbios latinizantes que aparecen en nuestro texto: summamente, massimamente: ve supplico summamente...; correndo massimamente l’onor de l’ordene.

Preposición:

Aparece la forma de en lugar de la forma actual di porque todavía no se ha concluido el proceso de cerrazón de la /e/ átona en /i/.

La preposición contracta puede presentar apócope: de’ veri amici. La preposición contracta col aparece también de forma muy usual.

Conviene destacar igualmente la aparición de una preposición arcaica: insino.

Vacilación entre de / da;: Vedendo quelle de una sola macchia contaminate; (...) che al marito tal fantasia del capo traesse. La normativa actual en estos casos postula el uso de da.

De partitivo: en la expresión più de bisogno.

Conjunción:

Antiguas: como, fuorsi, nondemeno, unde.

Ausencia de unión gráfica: poi che; ciò è; a ciò che.

El grupo a tal che, con sentido final.

4. SINTAXIS:

Influencia latinizante: se intenta emular construcciones del latín:

Orden de las palabras: el verbo normalmente lo encontramos al final de la oración: “Lume de’ retorici e specchio de’ poeti appellar ti potremo”; “Parmi che tal ordene esequire si deggia”. Es muy usual también la inclusión del complemento entre el verbo y el participio en un verbo compuesto, o entre el verbo modal y el infinitivo: “Non sulamente dagli estrani ma da amici e parenti gli avia già la conversazione interditta”; “La fante (...) gli fece dentro a lor piacere intrare”.

El relativo quale. A veces sustituye sin artículo la forma che: “(...) la natura, quale avendote con tante e sì angeliche belezze produtta (...)”. “(...) vedendo quelle da una sola macchia contaminate, quale facilmente nettar si puote”.

Es posible también encontrar oraciones de relativo sin el pronombre relativo: “(...) le reliquie ho meco portate”. “gli dirai che mandi per la reliquia me lasciò”.

Formas nominales del verbo: infinitivo, gerundio, participio: en el texto se encuentran abundantes construcciones verbales en forma no personal:

Oraciones de infinitivo: “La muglie dice il frate averla con certe reliquie liberata”. “La muglie dice esser state di San Griffone”. “Non essendo lupo non conviensi de la sua pelle foderarsi il tuo mantello”. “Il maestro Rogero (...) non meno del veder esser cominciati a venir frati a sua cosa fu dolente che del nuovo accidente de l’amata donna”. “Disse felicissimo potersi tener colui, che de lo amore d’una sì vaga giovanetta fusse fatto digno”.

Oraciones de ablativo absoluto: “E fatta sonar la camapanella a capitulo, congregati insiemi tutti i frati, e narrato loro (...)”. “La donna, tornata in casa, (...)”.

Oraciones de gerundio (también con los usos del gerundivo latino): “Cognoscendote da tante singularissime vertù accompagnato, vedendo quelle de una sola macchia contaminate (...)”. “Il marito credendo, udito che salutifero remedio a sì incurabile infirmità si era già trovato, non poco fu contento, rengraciando Dio e San Griffone”.

El uso de estas construcciones produce el alargamiento exagerado del período oracional. Las frases se concatenan unas con otras en una sucesión que parece que no tenga fin. Veámoslo con un ejemplo: “La fante, anche con poco piacere del cominciato lavoro remossa, aperta la camera, e chiamate le genti che in sala attendeano, dicendo che la sua madonna era per la Dio gracia quasi del tutto guarita, laudando tutti e rengraziando Idio e San Griffone, gli fece dentro a lor piacere intrare”. “E camminando, sentito il suo buon cane or là or qua andar fuora de la scapola, recordandosi aver la catena al capo del letto dimenticata, dolente ultre modo, al compagno revoltatosi, il successo accidente gli raccontoe”.

Otras construcciones: hay alguna construcción que recuerda más la sintaxis latina que la vulgar, por ejemplo, el uso de essere + dativo: “Si persuadeva che’l fare de’ frati agli uomini non altramente fussi che a’ pulli quando se castrano”.

Pronombres personales átonos: en el texto predomina el uso enclítico de los pronombres átonos, sobre todo porque se cumplen las reglas de la ley Tobler-Mussafia, es decir, las posiciones en las que es obligatoria la enclisis son:

Si el verbo se encuentra después de una pausa: “Il frate (...), andatosene de botto al guardiano (...)”.

Si el verbo se encuentra después de las conjunciones e, ma: “(...) e cognoscome esser del tutto liberata”.

Finalmente, hay que resaltar el uso de los pronombres con los participios, hecho muy propio de la lengua antigua, pero que es posible asimismo en el italiano moderno: “il fatto racontatogli”. “con la bella giovane abbraciatose”.

5. LÉXICO:

En general, hay una oscilación entre el prurito latinizante y el uso de expresiones y vocablos populares, como corresponde al “estilo bajo” al que pertenece nuestro texto.

Expresiones hechas: aparecen algunas expresiones arcaicas o populares:

de continente”: ‘immediatamente’: “gli persuase che de continente s’andasse in casa de ditto maestro”. “e cognosciuto de continente quelle esser de frati”.

per ogne debito”: ‘per mio assoluto dovere’: “a quello cercare e volere e per ogne debito disiderare son costretto”.

a pieno”: ‘pienamente’: “La discreta fante, inteso a pieno quanto la donna in effetto disiderava...”.

a pieno populo”: ‘davanti a tutti’: “Si trovava a pieno populo”.

in prattica”: ‘per affari’: “Il maestro Rogero andò in prattica”.

Formación de palabras: con algunas palabras se usan sufijos diferentes de los que han triunfado en la norma actual: mancamento ‘mancanza’; vecchiezza ‘vecchiaia’; mestiero ‘mestiere’; dominichino ‘dominicano’.

Latinismos: en un texto humanista como es el nuestro hay infinidad de latinismos. Mostramos algunos ejemplos: precipicio, insula, suspicione, omne, sentencia, causa ‘cosa’, in promptu ‘subito’.

Arcaísmos, dialectalismos, regionalismos: Masuccio Salernitano presenta un léxico bastante rico en lo que respecta a los registros de la lengua. Usa igualmente palabras de la tradición literaria como palabras del toscano popular y dialectal. Mostramos una lista:

Bizzoco: ‘perteneciente a una antigua secta herética italiana’. De etimología desconocida, en la actualidad se prefiere usar bacchettone.

Ratto > RAPIDUM: adjetivo o adverbio literario: ‘veloce, rapido’.

Corame > *CORIAMEN: ‘cuoio lavorato’.

Infermo, infermare > INFIRMUM: voz culta, como se encuentra en Dante. En la actualidad se usa malato.

Salutifero > SALUTIFERUM: ‘ventajoso para la salud o la moral’, como se encuentra en Boccaccio. Ha llegado a nosotros por vía culta.

Vespero > VESPERUM: ‘hora del día en la que el sol va declinando’. Hoy se usa vespro, que es más popular.

Matrice > MATRICEM ‘útero’. Es una voz culta que se encuentra en Dante.

Iddio: ‘Dio’. Voz usual a finales del siglo XIII, en el Novellino. En la zona de la Toscana, Dio más vocal se pronuncia Ddio, que es identificiable con Iddio. Otra interpretación es la de que la forma que analizamos equivalga a il Dio.

Messere: ‘Título honorífico atribuido durante un tiempo a juristas y jueces’. Proviene etimológicamente del francés antiguo y del provenzal. Es una forma que ha permanecido en algunos dialectos italianos como título obsequioso.

Pigliare: ‘prendere’. Es un vocablo familiar que se usa todavía hoy.

Carbuncolo > CARBUNCULUS: ‘rubino’. Antiguo y literario es una voz que aparece a menudo en Masuccio Salernitano.

Accaglione > *ACCASIO -ONIS (latín vulgar): ‘cagione’, ‘causa’. Voz antigua que aparece también frecuentemente en Masuccio Salernitano.

Pergolo: ‘púlpito de una iglesia’. Como las anteriores, es voz antigua que aparece en Masuccio Salernitano.

Conviato: ‘commiato’. También muy recurrente en el corpus de Masuccio Salernitano.

Lassare: ‘lasciare’. Derivado del francés laisser (siglo XII).

Disiare: ‘desiderare’. Voz antigua y literaria.

Pagura > PAVOR, -ORIS: ‘paura’.

Ingannamondo: ‘quien vive engañando al prójimo’. Voz compuesta de ingannare y mondo.

Mancamento: derivado de mancare. Es antiguo y literario.

Mestiero: ‘mestiere’. Antiguo y popular toscano.

Brache > BRACA o BRACAE: ‘calzoni’, ‘mutande’, como se encuentra en Boccaccio. Voz antigua y usada jocosamente.

Uschio: ‘uscio’.

Trascorrere: ‘trascuratezza’.

Sparavieri: ‘sparvero’.

 

6. CONCLUSIONES

El texto Le brache di San Griffone se encuadra en la literatura vulgar que pergeñó el Humanismo: una literatura sin pretensiones que intentaba imitar a los grandes escritores del Trecento. Por otra parte, las características lingüísticas que aparecen en él corresponden con el estado de la lengua italiana del Quattrocento.

Hemos visto, en la parte introductoria, que el Humanismo, entusiasmado en el estudio de los clásicos grecolatinos, no valora el uso de la lengua vulgar en la literatura elevada. El vulgar es lícito sólo en el estilo bajo, al que pertenece nuestro texto. No obstante, la influencia del latino en Masuccio Salernitano es ingente, como hemos podido verificar.

En lo que respecta a la norma lingüística, podemos resumir a continuación los conclusiones más destacables:

En la grafía, hemos de tener en cuenta que nos encontramos con una edición crítica, no paleográfica, de modo que la representación de los fonemas del italiano es prácticamente la misma que hoy.

En la fonética aparece como rasgo más destacado la tendencia toscana a cerrar las vocales átonas en posición protónica, como se manifiesta en el texto. También la diptongación de las vocales e, o abiertas en sílaba libre.

El comentario morfológico es el más interesante desde el punto de vista de la gramática histórica. Hay muchos rasgos que marcan una época concreta: el antiguo plural en -e de nombres y adjetivos; el paradigma no acabado de regularizar del artículo; los distintos alomorfos del pronombre personal átono (especialmente el de tercera persona); las constantes oscilaciones en los verbos, entre las formas etimológicas, provenientes del latín, y las analógicas, creadas para conservar la simetría y regularidad en el paradigma verbal.

En el comentario sintáctico conviene resaltar la influencia latinizante, como el rasgo de mayor relieve.

Finalmente, en el estudio del léxico, a partir de la gran variedad de expresiones y términos populares o dialectales, que conviven junto con los cultismos, se corrobora la simbiosis entre el latín y la popularidad del vulgar tal y como se presenta en la literatura de estilo bajo del Quattrocento.

 

7. BIBLIOGRAFÍA

1. Edición:

-SALERNITANO, MASUCCIO: “Le brache di San Griffone”, en Novelle italiane. Il Quatrocento (al cuidado de G. Chiarini), Milán, Garzanti, 1982, pp. 384-398.

2. Historia de la literatura:

-BRANCA, V.: Dizionario critico della letteratura italiana, Turín, UTET, 1986.

-PANOZZO, U.: Belle lettere. Storia e antologia della letteratura italiana dalle origini ad oggi, Turín, Paravia, 1972.

-VENDETTIS, L.: La letteratura italiana, Bolonia, Zanichelli, 1988.

3. Historia de la lengua:

-DEVOTO, G.: Il linguaggio d’Italia, Milán, Rizzoli, 1974.

-MIGLIORINI, B.: Storia della lingua italiana, Florencia, Sansoni, 1960.

-TRIFONE, P. - SERIANNI, L.: Storia della lingua italiana. Vol. I: I luoghi della codificazione. Turín, Einaudi, 1993.

4. Gramática histórica:

-ROHLFS, G. Grammatica storica della lingua italiana e dei suoi dialetti. Turín, Einaudi, 1970, 3 vol.

-TEKAVCIC, P. Grammatica storica dell’italiano. Bolonia, Il Mulino, 1974, 3 vol.

 

© César Besó Portalés 2004
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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