Estudio de las variedades dialectales en E/LE:
el caso del extremeño

Irene Sánchez Carrón*
parejo27@teleline.es


 

   
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RESUMEN DEL ARTÍCULO
  En el estudio de Español como Lengua Extranjera (E/LE) no suele prestarse atención al estudio de las variedades dialectales porque las diferencias lingüísticas no impiden en general la comunicación. Pero, cuando se trabaja con alumnos en situación de inmersión en zonas que se apartan de la variedad estándar, es necesario ofrecer algunas nociones sobre los rasgos lingüísticos diferenciadores. Este es el caso del extremeño. Por tanto, conviene que los alumnos de E/LE tengan unas nociones básicas y claras de los rasgos más relevantes del extremeño y de las razones geográficas e históricas que los han originado, lo que facilitará en gran medida su aprendizaje. En la última parte de mi estudio se ofrecen algunas propuestas didácticas sobre el tema.

SUMMARY
  When studying Spanish as L2 geographical varieties of languages are seldom taken into account, as the different features don’t stop —generally speaking— communication. But when we are teaching students in an area where the language presents differences with that consider “standard “ Spanish, it is necessary to offer students some information about those language features that make the difference. This happens with the language spoken in an area called Extremadura. It is important that students of Spanish L2 know something about those features and about the geographical and historical reasons behind the linguistic process. In the final part of my study some exercises to be done in the classroom are suggested.

 

Los alumnos de E/LE en situación de inmersión son conscientes de que en muchas zonas de España se hablan variedades lingüísticas que se apartan de lo que es considerado español estándar. Por español estándar entendemos la variedad utilizada en la zona centro de España que, por razones históricas y políticas, ha alcanzado mayor prestigio y que, por esas mismas razones, ha sido tomado como modelo para elaborar la normativa lingüística y la mayor parte de los materiales didácticos de aprendizaje del español como lengua extranjera. Algunos materiales didácticos incluyen muestras de lengua de diferentes zonas geográficas, pero en la mayoría de los casos son ejemplos esporádicos para mostrar que el idioma no es un bloque homogéneo sino que presenta variedades geográficas cuyos rasgos se aprecian sobre todo en la pronunciación y en el léxico.

No es este un tema al que se preste demasiada atención en los libros de texto ni en la enseñanza de español a extranjeros, quizá porque hay otros muchos temas que tratar y porque los rasgos regionales dificultan pero no impiden la comunicación. La experiencia nos dice que, en situaciones de inmersión, es un tema que surge con frecuencia en clase de español, sobre todo si estamos en zonas donde no se habla la variedad estándar de nuestro idioma.

Esta situación se da claramente en Extremadura, ya que en esta comunidad se habla una variedad lingüística que se aparta ligeramente de la que se habla en la zona centro de nuestro país. Y decimos “se habla” porque es en la oralidad donde se perciben diferencias sustanciales. Por lo general, dichas diferencias no se manifiestan en la escritura, a no ser que el autor transcriba fielmente la pronunciación por motivos varios o haga uso de algún término léxico propio de la región en contextos concretos (1). Podemos decir que, a la hora de abordar la variedad lingüística extremeña —siempre con el objetivo de facilitar la tarea de comprensión a nuestros alumnos de ELE— debemos centrarnos en las diferencias de pronunciación y de entonación, en algunos rasgos morfosintácticos y en aspectos léxicos que pueden surgir y crear dificultades. Nuestro objetivo no es formar expertos en Dialectología ni abordar en profundidad cuestiones de Historia de la Lengua, sino proporcionar nociones básicas y herramientas útiles para diferenciar lo que pertenece a la lengua estándar de lo que pertenece a la variedad extremeña.

No vamos a estudiar la rica variedad lingüística de nuestra región (2); sólo mostraremos las diferencias generales del extremeño con respecto al español estándar, centrándonos en aquéllas que son fácilmente perceptibles para los alumnos de E/LE y al mismo tiempo relevantes para la comprensión de los mensajes. Tampoco podemos detenernos en el estudio de los orígenes y procedencia de los distintos fenómenos, cuestiones estas abordadas por los especialistas en Dialectología e Historia de la Lengua. Nuestro estudio debe aprovechar los avances y descubrimientos de esos investigadores para solucionar problemas reales a los que se enfrentan los alumnos de E/LE en situación de inmersión en la comunidad extremeña.

Para comprender los caracteres principales de la variedad extremeña debemos tener en cuenta, por un lado, la situación geográfica de la región y, por otro, los hechos históricos que condujeron a la conformación del mapa político de España.

Geográficamente, nuestra región limita al norte con zonas castellanas, al oeste con Portugal y al sur con Andalucía. Como ya señaló Zamora Vicente, podemos considerar que en Extremadura no se habla un verdadero dialecto, sino que estamos ante “hablas de tránsito” que, sobre la base del dialecto castellano, muestran rasgos leoneses al norte, portugueses al oeste y elementos propios de las hablas meridionales al sur (3). Todos estos rasgos se han ido extendiendo en unos casos y reduciendo en otros hasta casi perderse. Es importante hacer ver a nuestros alumnos extranjeros que con los medios de comunicación de masas y la formación escolar basada en la lengua estándar muchos rasgos de la variedad extremeña que estaban vivos hasta hace no muchos años han desaparecido o están a punto de desaparecer.

Si las razones geográficas son importantes, no menos lo son las históricas. Para explicarlas podemos recurrir a fuentes variadas sobre la historia de Extremadura (4) o al resumen que sobre el tema proporciona Manuel Ariza Viguera en “La Historia lingüística de Extremadura” (5). El autor se remonta a las lenguas prerrománicas para iniciar un recorrido histórico que continúa con el momento fundamental de la Romanización (6) y la llegada de los pueblos germánicos y árabes, cuyas aportaciones son notables en la toponimia y en la onomástica. No obstante, tras la Romanización, el momento decisivo para comprender nuestra identidad y realidad lingüística es La Reconquista. Según Manuel Ariza, en este momento podemos decir que verdaderamente se inicia la historia de la variedad lingüística extremeña, cuyos rasgos se explican por la forma en que se llevó a cabo la repoblación del espacio que hoy ocupa la Comunidad.

Es importante que nuestros alumnos conozcan que el propio nombre de la Comunidad Autónoma, “Extremadura”, procede de este momento histórico. Para algunos autores el topónimo designa los “extremos del Duero”, aunque esta teoría es rebatida por Gonzalo Martínez Díez, quien señala que el término surgió como un nombre abstracto derivado de “extremo” con el sufijo vulgar -ura. Para este autor el término tenía el sentido de “tierra fronteriza” y en su origen va peregrinando de unas zonas a otras, de norte a sur, siguiendo el avance de la Reconquista, hasta fijarse en la actual Comunidad Autónoma que lleva este nombre (7). Manuel Ariza explica cómo para la etimología popular, sin ningún fundamento científico, el topónimo contiene las ideas de “tierra de extremas temperaturas” y “dura, difícil de cultivar”. El profesor se inclina por la procedencia “Extremus Dorii” (8).

El hecho de que la Reconquista y Repoblación se llevaran a cabo en diversas fases y por gentes de variedades dialectales distintas, castellanos y leoneses, ha tenido influencia en las diferencias lingüísticas dentro de la propia región. En sendos estudios monográficos sobre el tema, Ángel Bernal Estévez (9) y Juan Luis de la Montaña Conchina (10) han analizado cómo se fue poblando y conformando la región entre los siglos XIII y XV. Analizando la población del espacio que hoy conocemos como Extremadura, Ángel Bernal concluye que existía un gran despoblado en una franja vertical al este que iba desde el Valle del Jerte a la Serena. Como señala el autor, “nos encontramos aquí con un gran desierto demográfico, salpicado de torres vigías o castillos defensivos, que definen la zona como marginal y fronteriza dentro del reino aftasí” (11). De la segunda mitad del siglo XII a 1212 la Reconquista avanza hasta el Tajo. Las zonas más al este de Extremadura son repobladas por gentes venidas de Castilla. Para facilitar las tareas repobladoras se funda la ciudad de Plasencia con colonos venidos de la vecina Ávila a través del corredor del Valle del Jerte (12). Como señalan los dos investigadores, al lado de los pobladores cristianos se asientan también importantes colectivos mudéjares y judíos (13). Alrededor de Plasencia, fundada en 1181, se van consolidando pequeños núcleos rurales en los valles del Ambroz, Jerte y en la Vera que han pervivido hasta nuestros días. Después de la batalla de las Navas de Tolosa (1212) se da un nuevo avance en la Reconquista, esta vez por parte del reino de León. Una vez que los cristianos consiguen llegar al Guadiana, la Reconquista avanza en gran medida por el papel desempeñado por las Órdenes Militares que facilitaban y organizaban la repoblación de las diferentes zonas (14).

En este momento histórico fundamental se da la convivencia de cristianos, judíos —que se asentaban sobre todo en las poblaciones del norte— y musulmanes, más numerosos en la mitad sur (15). Como explica Alberto González Rodríguez, muchos núcleos de población eran ocupados por los cristianos una vez que los árabes se habían marchado, pero en otros casos los árabes permanecían en el lugar, eso sí, privados de sus casas y bienes. El investigador ofrece ejemplos como Magacela, Quintana, Zafra y Hornachos, entre otros (16). Juan Luis de la Montaña, por su parte, afirma que “la colonización cristiana no supuso una imposición ni una ruptura con las formas de vida desarrolladas por judíos y musulmanes que permanecieron al frente de sus propiedades tras la conquista. Casas viviendas, tierras y actividades fueron generalmente respetadas” (17). El estudio de la toponimia es de gran ayuda para rastrear la influencia que dejaron los árabes en la región (18).

Este breve recorrido histórico muestra que Extremadura queda situada entre dos áreas de influencia y que la lengua comparte rasgos castellano-leoneses y rasgos meridionales. El problema, como apunta el profesor Ariza, es “precisar el origen de un hecho lingüístico por coincidir el leonés y el castellano en su empleo” (19). De ahí que, como dijimos, el extremeño haya sido considerado tradicionalmente habla de “tránsito” (20). Por otro lado, la situación geográfica de Extremadura explica que la influencia del portugués se proyecte en zonas fronterizas de la región. En este sentido, hay que citar enclaves importantes como la comarca de Trevejo, en la zona noroeste de Cáceres, donde se habla el “mañego”, y la zona de Olivenza, población que ha pertenecido unas épocas a Portugal y otras a España.

Consideramos importante proporcionar estas breves notas históricas a nuestros alumnos de E/LE a fin de que lleguen a comprender y situar en su contexto las peculiaridades histórico-geográficas que explican la variedad extremeña. Una vez hecho esto, podemos analizar sus rasgos lingüísticos (21).

 

1. Rasgos fonéticos:

1.1 Tratamiento de las vocales

Como señala Mª Ángeles Álvarez Martínez, el tratamiento de las vocales en la variedad extremeña no presenta diferencias importantes con respecto al castellano común. Tan sólo se aprecia “una tensión articulatoria mayor en las vocales tónicas, que provoca cierto alargamiento en su duración; y en cuanto a las átonas, se constata el fenómeno de la relajación” (22).

El fenómeno más relevante es que las vocales /a/, /e/, /o/ se pronuncian cerradas en singular y se abren en plural. Este fenómeno se produce al desaparecer la aspiración de la /-s/. En este rasgo la variedad extremeña está emparentada con las hablas meridionales, ya que el fenómeno afecta a amplias zonas del andaluz. En general, los alumnos de E/LE perciben la pérdida de la aspiración al final de la palabra pero no la apertura de las vocales que acompaña al fenómeno.

Es interesante que los alumnos sean conscientes de otro fenómeno propio de muchas zonas del español que se da sobre todo en el noroeste y centro de la provincia de Cáceres, aunque hay que decir que se trata de un rasgo bastante residual. Nos referimos al cierre de las vocales átonas /o/ y /e/ en posición final que se transforman en /u/ y en /i/ respectivamente. Como decimos, es un rasgo que tiende a desaparecer en todas las zonas del español por la influencia de la formación académica y por la unificación lingüística que imponen los medios de comunicación. Sin embargo, es posible apreciar el rasgo en personas de mediana y avanzada edad con escasa formación académica de algunas zonas rurales (23).

1.2. Tratamiento de las consonantes.

Muy pocos son los rasgos distintivos que caracterizan la variedad extremeña en lo que al tratamiento de las consonantes se refiere. Además, se trata de fenómenos que, en su mayoría, se extienden por amplias regiones del mundo hispánico.

Un rasgo de gran vigencia es el “yeísmo” o pronunciación del sonido correspondiente a la grafía “ll” como /y/. Este fenómeno se extiende cada vez más, de forma que son ya pocas las zonas donde los hablantes distinguen los dos sonidos. Es interesante, como señalan varios investigadores (24), las diferentes realizaciones de la /y/, que en algunas zonas se pronuncia con un sonido africado similar al que corresponde a la grafía “ch”, mientras que en otros la articulación se caracteriza por el rehilamiento o semirrehilamiento. Tal vez estas diferencias articulatorias resulten difíciles de apreciar para nuestros alumnos y sea suficiente con hacerles ver el yeísmo.

Un fenómeno con el que todavía podemos encontrarnos, aunque pierde vigencia, es la neutralización de /l/ y /r/ en posición implosiva. En la región predomina la realización /r/, aunque en zonas del norte de Cáceres predomina la realización /l/ (25).

Igualmente pierde vigencia la aspiración de h procedente de /f-/ inicial latina y j castellana, fenómeno señalado por todos los investigadores como diferenciador de la variedad extremeña. Así, se conserva el dicho “El que no dice jigo, jacha, jiguera no es de mi tierra” para señalar esta peculiaridad. Aunque los hablantes perciban este rasgo como propio y se conserve en algunos términos concretos, sobre todo en la zona de Badajoz (jarto, jediondo, jondo, jato), ya son pocos los hablantes que dicen jigo o jacha.

Otros dos fenómenos relacionados con la aspiración son la realización de la /-s/ implosiva en medio de palabra y en posición final y la forma de pronunciar el sonido fricativo velar sordo del castellano, /x/. Estos dos fenómenos, propios de las hablas meridionales, sí tienen total vigencia en la actualidad y es importante familiarizar a nuestros alumnos con ellos, para facilitarles la comprensión del habla.

 

2. Rasgos morfosintácticos

Algunos rasgos que hasta hace poco han caracterizado la realidad lingüística extremeña desaparecen progresivamente, en tanto que otros gozan de gran vigencia. Seguidamente ofrecemos una lista de algunos rasgos morfosintácticos del extremeño, extraídos del estudio de Antonio Salvador Plans ya mencionado. Puede ser un buen ejercicio pedir a nuestros alumnos que actúen como investigadores e intenten recoger ejemplos de estos fenómenos, que sin duda les saldrán al paso en el habla de la calle. Veamos los rasgos:

1. Género femenino en nombres masculinos: la calor, la color, las tirantas.

2. Género masculino en nombres femeninos: un cerillo, el sallo.

3. Anteposición del artículo al determinante posesivo: la mi casa, la tu finca, el su muchacho.

4. Anteposición del artículo a los nombres propios: la Juana, el Pepe.

5. Uso del partitivo del antiguo genitivo latino: una poca de agua, unos pocos de tomates.

6. Pervivencia de las formas fuertes del pretérito indefinido de indicativo: trajon, dijon, puson.

7. Inclusión de la preposición de entre algunas formas verbales y los infinitivos que suelen acompañarlas: le vi de venir, le mandó de fregar el suelo, le hizo de recoger la ropa, no quiero verte de sufrir.

8. Combinación de varias preposiciones: ir a por algo, venir de por algo.

9. Uso de formas arcaicas y vulgares en algunos adverbios: asín, asina, enantes, endelante, aluego, entoavía, malejo, malejino.

10. Formación de los diminutivos en -ino, -ina, -ín: perrino, guapina, muchachín.

11. Utilización de haber con el significado de tener y de ser: No habíamos ni un duro, Habíamos por lo menos cincuenta personas.

12. Leísmo y laísmo por toda la región, predominando el fenómeno del laísmo: La di las gracias. La compré un regalo.

13. Uso de caer como verbo transitivo con el significado de “derribar”: Cayó la botella y se rompió.

14. Uso de quedar como transitivo con el significado de dejar, abandonar: Me he quedado las llaves en casa.

15. Uso de entrar por meter: Entra el regalo en la bolsa.

 

3. El léxico

El estudio del léxico, que plantea grandes dificultades a los investigadores, es posiblemente el terreno más interesante para nuestros alumnos de E/LE, ya que resulta llamativo descubrir cómo algunos objetos reciben denominaciones distintas. Parece haber áreas léxicas bastante definidas: norte, sur y zonas de influencia portuguesa. En algunos casos se puede llegar incluso a la incomunicación. Veamos algunos ejemplos:

Entró por la puertafalsa.

Me pones media blanca.

Toma la segureja.

A la cesta se le ha roto el garabato.

Lo puse en el doblao.

Lo puse en el terminao.

Una buena herramienta para promover la investigación en el aula puede ser la consulta del Diccionario extremeño de Antonio Viudas Camarasa (26).

Tras estudiar los rasgos más sobresalientes de la variedad extremeña, sería interesante promover entre nuestros alumnos el deseo de investigar ciertos fenómenos lingüísticos. Como sugerencias, proponemos las siguientes actividades:

1. Analizar los cuatro mapas sobre la formación de Extremadura que aparecen en la obra Origen del nombre de Extremadura de Gonzalo Martínez Díez (ver notas 7 y 8) para estudiar la conformación política de Extremadura desde la Edad Media hasta 1822 en que se crean las actuales provincias de Cáceres y Badajoz.

2. Recoger en el entorno ejemplos de los rasgos estudiados.

3. Trabajar con textos poéticos de Gabriel y Galán y Luis Chamizo (27). Analizar los rasgos dialectales y verter los textos a castellano estándar.

4. Realizar audiciones de material musical de carácter folklórico (Manantial Folk, por ejemplo, o cantaores flamencos de la tierra) y analizar sus rasgos dialectales.

5. Promover la visita a distintas partes de la región y analizar las diferencias lingüísticas de sus habitantes, que sin duda son considerables (28).

En conclusión, consideramos que el tratamiento de variedades dialectales en E/LE puede resultar beneficioso por varios motivos:

-El mero hecho de observar con curiosidad la lengua va a resultar enormemente provechoso para el aprendizaje de español, que al fin y al cabo es de lo que estamos hablando.

-Promoviendo actividades de carácter etnográfico (29) animaremos a nuestros alumnos a relacionarse con hablantes nativos y a interiorizar los usos lingüísticos a la vez que les damos nociones para interpretar la realidad social de la que la lengua es siempre un reflejo. Los alumnos van a conocer usos y costumbres, actividades curiosas de la zona, modos de celebrar acontecimientos, etc.

-Al tratarse de una observación de base lingüística, nuestros alumnos van a afianzar sus conocimientos en varios niveles: fonético, morfológico, sintáctico y léxico.

Para terminar, y a modo de agradecimiento, consideramos importante llamar la atención acerca de la gran utilidad que, en nuestra opinión, tienen los trabajos realizados por los especialistas de Historia, Historia de la Lengua y Dialectología en campos que están en desarrollo, como el español para extranjeros. El arduo trabajo llevado a cabo por estos investigadores y sus descripciones de fenómenos históricos y lingüísticos pueden ser de gran ayuda para los profesionales que enseñan español y sienten que enseñar y aprender un idioma no puede limitarse a realizar ejercicios repetitivos o a escenificar situaciones más o menos reales, sino que dominar una lengua es también conocer a fondo ese rico caudal que refleja la idiosincrasia del pueblo que ha hecho de ella su forma de expresión.

 

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) La variedad extremeña sólo encuentra representación en la escritura en literatura de tipo regionalista que busca reflejar por escrito los rasgos fonéticos. Es el caso de parte de la obra de autores como Gabriel y Galán y Luis Chamizo.

(2) Para describir la variedad extremeña de forma general contamos con el breve estudio de VIUDAS CAMARASA, A., ARIZA VIGUERA, M., y SALVADOR PLANS, A., El habla en Extremadura, Mérida, Editora Regional, 1987. Véase también ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Mª. Á., “El Extremeño” en Manuel Alvar (coor.), Manual de dialectología hispánica. El español de España, Barcelona, Ariel, 1996, págs. 171-182. Al lado de estas descripciones generales son numerosos los estudios, muchos de ellos tesis doctorales, dedicados al análisis de rasgos, sobre todo léxicos, de zonas concretas. Como ejemplos citamos BARROS GARCÍA. P.,, El habla de Arroyo de San Serván, Tesis doctoral, Granada, 1974; BECERRA PÉREZ, M., Léxico de la agricultura en Almendralejo (Badajoz), Badajoz, Diputación provincial, 1992; MONTERO CURIEL, P., Vocabulario de Madroñera (Cáceres). Cáceres, Universidad de Extremadura, 1995; CASTAÑO FERNÁNDEZ, A. Mª., Los nombres de la Serena, Mérida, Editora Regional de Extremadura, 1998; GONZÁLEZ SALGADO, J. A., Cartografía lingüística de Extremadura. Origen y distribución del léxico extremeño, Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 1999. En esta última obra el investigador ha analizado el léxico de 58 localidades extremeñas, 30 de Cáceres y 28 de Badajoz.

(3) ZAMORA VICENTE, A., Dialectología Española, Madrid, Gredos, 1979.

(4) Para información general sobre la historia de Extremadura véanse CARDALLIAGUET QUIRANT, M., Historia de Extremadura, Badajoz, Universitas, 1993; RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, Á., (coor.), Historia de Extremadura, Badajoz, Universitas, 1985. Por sus excelentes ilustraciones y su calidad, es recomendable la obra en dos tomos de V.V. A.A., Extremadura, la historia, Mérida, Hoy, 1997. Es posible extraer materiales para extranjeros de obras de carácter informal como LARREY, J., Historia de Extremadura: de las cavernas a la discoteca, Grafisur, 1985; CALZADO COSTUMERO, F., Vengo de Extremadura: un cómic de la historia de Extremadura con mucho arte, Mérida, Dirección General de Promoción Educativa, 1999.

(5) ARIZA VIGUERA, M., “Historia lingüística de Extremadura”, en VIUDAS CAMARASA, A. y otros, op. cit., págs. 49-55.

(6) CERRILLO MARTÍN DE CÁCERES, E., Los romanos en Extremadura, Mérida, Editora Regional, 1985.

(7) MARTÍNEZ DÍEZ, G., Origen del nombre de Extremadura, Badajoz, Diputación de Badajoz, 1985.

(8) ARIZA VIGUERA, M., “Onomástica” , en VIUDAS CAMARASA, A. y otros, op. cit., págs. 57-60.

(9) BERNAL ESTÉVEZ, Á., Poblamiento, transformación y organización social del espacio extremeño. (Siglos XIII al XV), Mérida, Editora Regional, 1998.

(10) MONTAÑA CONCHINA, J. L., La Extremadura Cristiana (1142-1350). Poblamientos, poder y sociedad. Cáceres, Universidad de Extremadura, 2003.

(11) BERNAL ESTÉVEZ, Á., op. cit., pág. 22.

(12) Ibídem, pág. 24. También en MONTAÑA CONCHINA, J. L., op. cit., pág. 62.

(13) BERNAL ESTÉVEZ, Á., op. cit., pág. 74. También en MONTAÑA CONCHINA, J. L., op. cit., pág. 453-458.

(14) Para información general sobre el papel de las Órdenes Militares en la Reconquista y Repoblación, véase CARDALLIAGUET QUIRANT, M., op. cit. , págs. 93-119; BERNAL ESTÉVEZ, Á, op. cit.; MONTAÑA CONCHINA, J. L., op. cit., sobre todo págs. 67-73.; MARTÍN MARTÍN, J. L. y GARCÍA OLIVA, M. D., Historia de Extremadura. Tomo II. Los tiempos medievales, Badajoz, Universitas, 1985; RODRÍGUEZ BLANCO, D., La Orden de Santiago en Extremadura, ss. XIV-XV, Badajoz, Diputación, 1985; Extremadura, la historia, Mérida, Hoy, 1997, págs. 147-232.

(15) Véanse los mapas que aparecen en CARDALLIAGUET QUIRANT, M., op. cit. , pág. 101. y en MONTAÑA CONCHINA, J. L., op. cit., pág. 458.

(16) GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, A., Las poblaciones de la Baja Extremadura, Badajoz, Caja de Ahorros de Badajoz, 1993, págs. 111-129.

(17) MONTAÑA CONCHINA, J. L., op. cit., pág. 453.

(18) Para información sobre los árabes en Extremadura, además de las obras CARDALLIAGUET QUIRANT, M., op. cit., MARTÍN MARTÍN, J. L. y GARCÍA OLIVA, M. D., op. cit. ,de carácter general, véase TERRÓN ALBARRÁN, M., Extremadura musulmana. Badajoz 713-1248, Badajoz, Comisión Ejecutiva VII Congreso Nacional de Regantes, 1991.

(19) VIUDAS CAMARASA, A. y otros, op. cit., pág. 53.

(20) ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Mª. Á., op. cit., pág. 172.

(21) Seguimos los estudios de SALVADOR PLANS, A., “Principales características fonético-fonológicos” y “Rasgos morfosintácticos” en VIUDAS CAMARASA, A. y otros, op. cit., págs. 25-37 y 39-47, así como la descripción de ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Mª. Á., op. cit. págs. 171-182.

(22) ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Mª. Á, op. cit., pág. 174.

(23) Ibídem, pág. 174, nota 13, sobre todo FLORES DEL MANZANO, F., “Modalidades de habla extremeña en la Sierra de Gredos”, en ARIZA, M., CANO, R., MENDOZA, J. Mª., NARBONA, A., Actas del II Congreso Internacional de Historia de la Lengua, Pabellón de España, Madrid, 1992, t. II, pág. 129.

(24) ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Mª. Á., op. cit., pág. 178, notas 23-26.

(25) FLORES DEL MANZANO, F., op. cit., pág. 129.

(26) VIUDAS CAMARASA, A., Diccionario extremeño, Cáceres, Universidad de Extremadura, 1980.

(27) GABRIEL Y GALÁN, Obras Completas, Badajoz, Universitas, 1996. CHAMIZO, L., El Miajón de los Castúos (Rapsodias Extremeñas), Madrid, Espasa, 1998. Esta edición, a cargo de A. Viudas Camarasa, incluye el “Vocabulario de voces extremeñas”, de utilidad para trabajar con los alumnos de ELE.

(28) Cada vez van apareciendo más materiales audiovisuales sobre diferentes zonas de la región que pueden ser interesantes para las clases de E/LE. Por su carácter general destacamos Extremadura: ayer y hoy. Patrimonio cultural de Extremadura, Madrid, Cultural, 2000. Contiene cuatro cintas de vídeo.

(29) Para la importancia de la etnografía en la enseñanza de idiomas, véase BYRAM, M., y FLEMING, M., Perspectivas interculturales en el aprendizaje de idiomas. Enfoques a través del teatro y la etnografía, Madrid, Cambridge, 1998.

 

* Irene Sánchez Carrón. Licenciada en Filología Anglogermánica por la Universidad de Extremadura. Licenciada en Filología Hispánica por la U.N.E.D.. Experta en Enseñanza de Español para Extranjeros por la Universidad Antonio de Nebrija. Profesora de Español para Extranjeros en el Centro de Adultos “Abril” de Badajoz.

 

© Irene Sánchez Carrón 2004
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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