Redes virtuales y mutaciones comunicacionales

Dênis de Moraes


 

   
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Resumen
El ciberespacio inaugura una nueva ecología comunicacional. Hay un enorme hipertexto, formado por interconexiones, que se auto-organiza y se retroalimenta permanentemente. Es un conjunto de significaciones donde los hiperdocumentos y las personas están en contacto. Por eso organizaciones no-gubernamentables y entidades civiles están utilizando cada vez más la web como instrumento para hacer reinvindicaciones y promover movilización por los derechos de la ciudadanía.

Abstract
Cyberspace gives birth to a new communicational ecology. There is a huge hypertext created by interconnections, which is self-organized and suffers permanent feedback. It is an ensemble of meanings, where both hyperdocuments and people are in contact. Therefore, non-governmental organizations and civil entities use the web more and more as an instrument to make claims and to promote mobilization for civil rights.

 

1. Internet y la revolución multimedia

El comienzo del siglo XXI puede ser definido como la era de los flujos infoelectrónicos. Tiempo de aceleración tecnologica sin precedentes. Las máquinas digitales operan con circuitos y sistemas de hipervelocidad impresionantes. La busca voraz por fluidez se basa en la evolución galopante de las redes virtuales, que a todo instante disponibilizan informaciones de acceso inmediato en un ambiente de usos conpartidos y interactividades.1 La revolución multimedia llegó más temprano de lo que imaginábamos y se concreta a partir de un lenguaje digital único, habilitado para integrar procesos, redes, plataformas y sistemas, multiplicando la generación de productos y servicios. La digitalización forja la base material para la hibridación de las infraestructuras indispensables a la transmisión de datos, sonidos y imágenes.

El centro de las mutaciones se desplaza cada vez más para la convergencia entre tecnologías digitales, multimedia y realidad virtual. Las señales de audio, video y datos antiguamente procesados de forma independiente pasaron a ser tratados del mismo modo después de digitalizados, componiendo un inconmensurable conjunto de bits, con amplio espectro de difusión. Según investigación de la Universidad de California en Berkeley, divulgada en mayo de 2001, si el volumen de materiales informativos digitales producidos a cada año en el mundo fuese almacenado en disquetes serian necesarios 3,2 millones de kilómetros de longitud para colocarlos lado a lado2. La Internet está en el centro de la revolución multimedia. Con centenas de billones de documentos disponibles, la megared precipita cambios de paradigmas. La vehiculación inmediata y abundante no sólo delinea modos singulares de producción y consumo de datos, imágenes y sonidos, como propicia un realineamiento en las relaciones de los individuos con los canales de comunicación. La imagen clásica de los aparatos de divulgación en el ápice de la pirámide y de los receptores confinados en la base está rompiéndose en la arquitectura de los espacios descentralizados de la Web.

El ciberespacio funda una ecología comunicacional: todos comparten un colosal hipertexto formado por interconexiones generalizadas que se autoorganiza y se retroalimenta continuamente. Se trata de un conjunto vivo de significados, en el cual todo está en contacto con todo: los hiperdocumentos entre si, las personas entre si y los hiperdocumentos con las personas. A partir de la hipertextualidad la Web coloca la memoria de todo dentro de la memoria de todos.

En los encadenamientos del hipertexto cada actor inscribe su identidad en la red a medida que elabora su presencia en el trabajo de selección y de articulación con las áreas de sentidos. El principio subyacente es el de que cualquier parte de un texto almacenado en formato digital (caracteres por softwares específicos) puede ser asociado automáticamente a las unidades textuales almacenadas del mismo modo. El clic sobre las palabras subrayadas instruye el ordenador a activar el acceso oculto por detrás del link proyectando en la pantalla el asunto requerido siendo que puede que esté en el mismo documento o en otras bases de datos. El usuario tiene la alternativa de saltar de una fuente a otra en un itinerario sin comienzo ni fin. Los textos se deslizan por la pantalla en ritmo secuencial en un conjunto de interferencias individuales y colectivas.

El hipertexto se ve entonces como un texto modular, leído de manera no secuencial, compuesto por fragmentos de información que incluyen “links” que nos están vinculados. El recorrido no linear faculta nuevas posibilidades de intervención por parte de los lectores. El hipertexto digital aumenta considerablemente el alcance de las operaciones de lectura. Pierre Lévy subraya: ”Siempre en un proceso de reorganización, (el hipertexto) propone una reserva, una matriz dinámica a partir de la cual un navegador-lector-usuario puede crear un texto en función de las necesidades del momento. Las bases de datos, sistemas periciales, hojas de cálculo, hiperdocumentos, simulaciones interactivas y otros mundos virtuales constituyen potencias de textos, de imágenes, de sonidos o también de cualidades táctiles que las situaciones particulares actualizan de mil maneras."3 Lo digital recupera así la sensibilidad en el contexto de las tecnologías somáticas (voz, gestos, danza) manteniendo el poder de registro y de difusión de los medios de comunicación.

La relación entre el discurso y otras expresiones no verbales flexibiliza y valoriza la estructuración de los textos. La articulación del discurso a imágenes, mapas, diagramas y sonidos se procesa tan facilmente cuanto a su relación con otro fenómeno verbal. George Landow entiende que se deben abandonar los actuales sistemas apegados a nociones como centro, margen, hierarquía y linealidad substituyéndolas por las de multilinealidad, nudos, nexos y redes. La lectura linear - en cuanto no haya sido suprimida ni pueda venir a serlo por simple pretensión del emisor- se convierte “en una faceta de la experiencia del lector individual”, en el curso de una trama ahora multidimensional y, en tesis, infinita. Con la posibilidad de firmar nexos ya sean programados, fijos o aleatorios, o una combinación de ambos.4 No existen más recursos únicos y definitivos para la lectura.

 

2. Ecosistema interactivo y mutaciones comunicacionales

En la pantalla cibernética los sites se caracterizan como infomedios interactivos: almacenan, procesan y distribuyen datos y imágenes oriundos de diversas ramas del conocimiento. La pragmática de la Internet deshace la polaridad entre un centro emisor activo y receptores pasivos. Las interfases tecnológicas instituyen un espacio de transacción cuyo soporte técnico, en proceso constante, proporciona comunicaciones intermitentes, precisas y ultrarrápidas en una interacción entre todos y todos y no más entre uno y todos. En el ciberespacio cada uno es potencialmente emisor y receptor en un espacio cualitativamente distinto. No es por sus nombres, posiciones geográficas o sociales que las personas se agregan y si de acuerdo con bloques de interés en un paisaje común de sentido y saber.5 Por otro lado el carácter descentralizado de la Internet generaliza la circulación de contenidos sin sumisión a estructuras hierárquicas. Antiguas intermediaciones presumiblemente válidas para todo el tejido sociocultural no representan más escalas inevitables. En el ambiente virtual, con un mínimo de competencia técnica, los usuarios pueden actuar a un tiempo como productores, editores y distribuidores de informaciones.

Bajo tal prisma la Internet sería un vivero de infomedios diferenciados de los macrosistemas mediáticos en los siguientes puntos:

1) Al menos hasta el presente no hay centros directivos ni comandos decisorios en la Web;

2) La comunicación en la Internet se funda en una reprocidad con dimensión comunitaria (el teléfono es recíproco pero no suministra una visión de lo que ocurre en el conjunto de la red). Las emisoras de televisión y de radio son polos desde donde las informaciones parten y son distribuidas. Aunque se tome en consideración el despunte de soluciones interactivas existe una separación nítida entre los núcleos emisores y los destinatarios aislados unos de los otros. En la Internet hay una prerrogativa de participación de los receptores incluso en colectividades desterritorializadas;

3) El carácter interactivo y multiplicador de la comunicación virtual rompe con límites demarcados por instituciones hegemonónicas y por los medios de comunicación. Textos, sonidos y imágenes circulan en gran cantidad por la Internet si la obligación de ser sometidos a filtros de evaluación (consejos consultivos, editores). Con la diversificación de los polos de enunciados se produce una redistribución de los datos menos condicionados por el peso histórico de la prensa y de las industrias culturales;

4) En la Internet se desmorona el concepto de reservar la exposición pública a nombres sacramentalizados por el mercado, por los medios de comunicación o por las instancias académicas. El principio motriz del ciberespacio - la disponibilidad en línea - contraría la lógica de la contracción diversificando las matrices enunciadoras. Los sites se perfilan lado a lado en una corriente horizontal y ilimitada de nudos. Atraviesan nuestras retinas en pie de igualdad desde el punto de vista de la logística de los accesos. De cualquier lugar pueden ser conectados 24 horas al día. Lo que se altera son la parcela individual de identificación con el índice temático, los enfoques adoptados y la programación visual;

5) Son inexistentes en la Web padrones de programación o rutas preestablecidas de lectura. El individuo escoge y consume lo que quiere en los horarios, en las frecuencias y bajo los ángulos de abordaje de su preferencia. En cuanto la televisión, la radio y el periódico ordenan las noticias en función de sus directrices editoriales y ideológicas las redes informatizadas nos estimulan a buscar los datos ambicionados;

6) La navegación generalmente es orientada por motores de búsqueda que localizan en la increible diversidad de la red sites afines con las palabras llaves indicadas. Cabe a los internautas la postura activa y crítica de cribar el material bruto resultante de las investigaciones en sus áreas de interés;

7) Las relaciones entre las fuentes informativas y los usuarios de la Internet son móviles, interrumpidas, retomadas y actualizadas. La acción puede ser continua a pesar de la duración discontinua como en la comunicación con contestador o e-mail. La fricción depende del agenciamiento de entradas y salidas aunque los flujos sean ininterruptos y deslocalizados.

La cibercultura mundializa modos de organización social contrastantes sin beneficiar pensamientos únicos. Congrega fuerzas, ímpetus y deseos contradictorios con la peculariedad fundamental - apuntada por Pierre Lévy - de universalizar sin totalizar. En la dirección aquí indicada, la totalidad tiene que ver con la descontextualización de los discursos que permite el dominio de los significados, el ansia por el todo, el intento de instaurar en cada lugar unidades de sentido idénticas, La noción de totalidad busca bloquear la variedad de contextos y los múltiples segmentos que en ellos deberian intervenir.

El ciberespacio se configura como un universal indeterminado sin controles aparentes, sin lugar ni tiempo claramente asignables. Conceptuando totalidad como “unidad estabilizada de sentido”, Lévy lo contrapone a la vitalidad de la cibercultura que “inventa una forma de sucitar una presencia virtual de la humanidad delante de si misma, diversa de la imposición de una unidad de sentido”. El monolitismo semántico se diluye en la medida en que la universalidad del ciberespacio favorece la aproximación de los seres humanos en un medio ubicuo paradojicamente operado por una tecnología real.

En el ciberespacio las partes son fragmentos no totalizables, esto es, no sujetas a un todo uniformalizador de lenguajes y concentrador de poderes que anula inevitables disparidades de interpretación. Las relaciones entre las partes se reinventan en densidad y en extensión sin que unas se sobrepongan o subyugen a las demás. Delante de esta dinámica de micrototalidades emergentes la inmanencia mítica y autoritaria del todo conoce la variable de la tensión. Cabe a la capacidad cognitiva de los individuos determinar como se van a articular las conexiones en los acervos digitales. La Web invierte la ley de los medios de comunicación convencionales: el valor de uso se obtiene de la relevancia de cada conexión y no por del consumo de denominadores comunes indispensables a la cohesión de la audiencia en masa.

 

3. Real y virtual, una dialéctica posible

Es importante resaltar que no concebimos el ciberespacio como una esfera autónoma, divorciada de las realidades socioculturales6. Aunque la praxis virtual esté pautada por especificidades hay una relación de complementaridad con lo real, viabilizada por la progresiva convergencia tecnológica. Lo virtual es una existencia potencial, que tiende a actualizarse. La actualización envuelve creación, lo que implica producción innovadora de una idea o de una forma. Lo real a su vez corresponde a la realización de posibles establecidos y que en nada cambian en su determinación o en su naturaleza. La virtualización debe ser entendida como “un cambio de identidad, un translado del centro de gravedad ontológico”. El sujeto evoluciona de la situación actual a un campo de interrogación que le obliga a imaginar coordenadas como respuesta a una cuestión particular.7 Marc Guillaume muestra las convergencias posibles entre los padrones clásicos de interacción social y las redes electrónicas: “La red social preexistente puede mejorar su desempeño a través de la red técnica pero esta última no puede por si misma crear una red social. Está claro también que el buen uso de los medios conmutativos pasa por complementaridades y hibridaciones permitiendo combinar automatismos y inteligencia humana, rapidez de información y vagar en la asimilación y formación”8

Los procesos de significación no se anudan, se añaden y muchas veces se mezclan. El periodismo impreso coexiste con la televisión, los multimedia y la realidad virtual, así como la prensa no suprimió los manuscritos. El libro fue combatido por los epígonos de la cultura elitista de la Edad Media. Los beneficios de la impresión mecánica no se impusieron de inmediato. Durante mucho tiempo dividió la escena con los pergaminos hasta que se consolidó como medio que permite una circulación social rápida, barata y amplia. Las sociedades usan distintas tecnologías al mismo tiempo. Una forma de comunicación existente o emergente no subsiste sin la otra: la tendencia es la covergencia de procesos y prácticas a partir de innovaciones que desencadenan una reorganización del sistema a fin de garantizar la sobrevivencia en ambientes de constantes modificaciones y reciclajes.9 Los soportes son empleados en función de su uso social. La escritura manual se relaciona con la comunicación personal, en cuanto el ordenador es utilizado con frecuencia en el trabajo de diversas maneras y para la información y el entretenimiento a través de las redes informáticas, del CD-ROM y de juegos electrónicos. Para el contacto instantaneo a distancia el teléfono fijo o desde un móvil continúa insuperable. Otras circunstancias piden el fax o pager o la carta registrada o, cada vez más, el correo electrónico.

No será otra la lógica tecnocultural que más temprano de lo que se espera presidirá la existencia entre los medios impreso y digital. En plena ascensión del ciberperiodismo con noticias al segundo y recursos audiovisuales para atraer usuarios en tiempo real, el periodismo impreso continúa competitivo en el mercado de la información, con publicaciones diversificadas para públicos masivos o segmentados.

El buen desempeño de los periódicos convive con las transformaciones que se operan en el sector de la comunicación. Las antiguas empresas periodísticas se reestructuran cada vez más como organizaciones multimedias. Los megagrupos siguen ahora el padrón multisensorial de la corporación-red, esto es, explotan solas o en alianzas estratégicas ramas conexas de información y entretenimiento. Recurren a sinergias capaces de asegurar diversidad productiva, conjugar know how, renovar continuamente los parques tecnológicos y internacionalizar las bases consumidoras. Con economía de escala racionalizan costes, reducen riesgos y pérdidas aumentando sus márgenes de rentabilidad y lucro.

Entran en declinio las empresas con especializaciones únicas y circunscritas a bases regionales. Estas correspondian a otro espacio-tiempo en que las tecnologías no se sobreponian a mapas, calendarios y husos horarios; los flujos de información eran infinitamente menos convulsivos; los mercados no se interconectaban en tiempo real; los estilos de vida no violentaban identidades socioculturales; la competitividad no se reducía a corporaciones globales; y no estaba vigente el imperativo radical de generar, a cualquier precio, demandas de consumo a lo largo y ancho del planeta.

Por tanto la hora es de hibridaciones tecnológicas, inversiones compartidas y flexibilidad operacional. Las empresas se adaptan rápidamente a la digitalización procurando aprovechar las oportunidades abiertas por la convergencia multimedia y en especial por la Internet. No será por otra razón que el Forum Mundial de los Escritores, promovido por la Asociación Mundial de Periódicos, indicó, entre los presupuestos que guiarán las planificaciones en el área de los medios impresos, los itemes siguientes: a) predominancia de la tecnología digital en todo el proceso de producción (captación, procesamiento, distibución y almacenamiento) de contenidos; b) generación de nuevos contenidos y servicios informativos digitales; c) acuerdos y alianzas en proyectos que exploren el comercio electrónico a partir de activos creados por los medios de comunicación (bases de datos de servicios comunitarios y directorios temáticos para consultas pagas); d) utilización de nuevas herramientas digitales que faciliten el flujo de producción de contenidos que combinen diferentes tecnologías (por ejemplo softwares de automatización del proceso editorial para las lenguas digitales)10. Se nota la preocupación con sinergias entre sistemas y circuitos como también la prioridad en invertir en actividades correlatas.

A pesar de todo esta reorganización tecnológica no necesitamos abandonar lel placer de la lectura de páginas impresas para navegar por homepages y publicaciones electrónicas - son viajes sensibles, distintos, cada cual con sus recorridos y gozos, con la ventaja adicional de que una complementa la otra. Podemos disfrutar simultaneamente de experiencias en el ámbito de lo real y de lo virtual - experiencias, vale insistir, que ninguna de las modalidades proporcionaría por si sola. Por ejemplo leer un texto de Julio Cortázar con ventanas simultaneas para consulta de estudios críticos sobre su legado o para conocer fotos de sus estadías en Paris y Buenos Aires.

Subrayar la posibilidad de hibridaciones no significa que deseamos olvidar la lectura muy más agradable del libro impreso. Leer una pantalla no es y nunca será lo mismo que leer un libro. La argumentación de Umberto Eco es precisa: "Después de haberme pasado doce horas ante la computadora, mis ojos están como dos pelotas de tenis y siento la necesidad de sentarme en mi confortable sillón y leer un diario, o quizás un buen poema. Opino, por lo tanto, que las computadoras están difundiendo una nueva forma de instrucción, pero son incapaces de satisfacer todas aquellas necesidades intelectuales que estimulan."11

Debemos realzar que la cibercultura no se superpone a las culturas preexistente ni las aniquila. La dialéctica activa desdoblamientos y remisiones; en lugar de divisiones y estacas demarcatorias se establecen los nexos, los bricolajes y las hibridaciones. Es exactamente lo que testimoniamos en la Internet. Su ecosistema multimedia revela alto grado de adaptación a un tipo de comunicación que combinando modelos de la prensa escrita (periódicos, revistas) con la dinámica audiovisual (sonidos, dibujos, animaciones electrónicas), delinea configuraciones peculiares. Un portal puede aunar y disponibilizar al mismo tiempo televisión, radio, video, DVD, música, cine, noticiario en tiempo real, archivos sonoros, juegos, libros, revistas, periódicos, fotografias, arte interactiva, museos, postales en 3D, publicidad on line y comercio electrónico. Practicamente todos los medios de comunicación en una única plataforma digital.

En el vértigo de los nudos, un número cada vez mayor de informaciones será producido, vehiculado, leído y analizado en una prueba elocuente de las intersecciones posibles entre lo real y lo virtual, dentro de un conjunto de ambientes integrados y autoajustables, bajo la primacía de la inteligencia humana. ?Por qué aislar las variables electrónicas de los tesoros impresos? Olvidemos las referencias inmutables, el apego a las creencias enraizadas que generalmente conducen a dogmatismos. Optemos por una dialéctica de fertilizaciones mútuas entre lo real y lo virtual.

Sería al final un equívoco encarar la Internet como un mercado paralelo y estanco, disociado de los demás medios de comunicación y de las coyunturas sociales. No interligarla a aquellas instancias equivalería a entenderla como el fin y no como un medio para alcanzar metas mayores. Habría el riesgo de, paulatinamente, perder significado histórico y importancia cultural. Su pujanza proviene de cooperaciones de todo tipo.

 

4. Una nueva ética en las interacciones

Una de las piedras angulares de la Internet reside en el hecho de constituir una esfera pública no sujeta a regulamentos externos. Los estatutos éticos de las comunidades virtuales se esbozan en el interior de sus cosmos productivos por motivos cooperativistas y coordenaciones de calidad y vocaciones individuales. Los códigos informales de conducta no provienen de fuera de las instancias de poder; deben ser aceptados por consenso y adaptados a las prácticas y tradiciones de los grupos.

La inexistencia de un comando central no impide que las colectividades construyan sus estructuras de conocimiento. Pierde vigencia aquello que conceptuamos como universal totalizante: el mundo de la producción masiva y de la distribución estandarizada donde cada individuo es visto como unidad consumidora bajo la mira de investigaciones mercadológicas, sondeos de opinión y curvas estadisticas. Las comunidades virtuales reorganizan a todo instante las masas de datos disponibles on line mediante conexiones transversales y interactivas.12 En la órbita de la red mundial de ordenadores fluctuan instrumentos privilegiados de inteligencia colectiva, capaces de, gradual y procesalmente, fomentar una ética por interacciones asentadas en principios de diálogo, cooperación, negociación y participación. La cibernética se infiltra en los grupos y listas de discusión, conferencias electrónicas y chats. Esas constelaciones de células independientes o interdependientes ultrapasan fronteras institucionales, geográficas y socioculturales intercomunicando en varios idiomas, nacionalidades, razas y niveles de escolaridad13. En ausencia de un orden totalizante personas, grupos o entidades se mueven en la Web de acuerdo con sus valores y conveniencias consignadas en elecciones individuales o comunitarias. Los usarios forman comunidades autónomas de tamaños substantivos y predispuestos a respuestas de estímulos asociativos. Debemos percibirlas como moléculas y partículas que otorgan valores en un campo abierto al reparto de gustos y aspiraciones.

El diferencial de la Internet consiste en el hecho de que las comunidades virtuales en cuanto cuerpos orgánicos definen y objetivan valores éticos y códigos informales de conducta. Tales reglas no provienen de fuera de las estructuras de poder; deben ser aceptadas por consenso y adaptarse a las prácticas y tradiciones de los grupos. Colectivos virtuales privilegian coexistencias régidas no más por principios genéricos y si por el ideal de armonia de perspectivas individuales, en el seno de grupos afines, favoreciendo la realaboración sistemática de premisas y competencias.

La singularidad de disponer, en cualquier espacio-tiempo, de variadas actividades y expresiones de vida sin someterlas a hieraquías de juicios y idiosincrasias genera otro fenómeno sociocultural. En la Internet se aprofundizan las experiencias de defensa de la ciudadanía y de los derechos humanos, de promoción de valores éticos, de revalorización de la sociedad civil como espacio político.

El ciberespacio vin a dinamizar esfuerzos de intervención de movimientos sociales y organizaciones no gubernametales (ONGs) en el escenario público. En el ciberespacio las ONGs son estimuladas a producir manifestaciones en diferentes momentos y locales determinados sin, con todo, estar presas a un lugar o tiempo en particular. Con esta perspectiva las entidades componen redes de organismos independientes relacionados por aparatos tecnológicos con el objetivo de repartir competencias, recursos y costes. Las entidades civiles se valen de la Internet en cuanto canal público de comunicación libre de reglamentos y controles externos para diseminar informaciones y análisis que conducen al fortalecimiento de la ciudadanía y al cuestionamiento de hegemonias constituidas.

La Internet ofrece al activismo social nuevas herramientas de intervención como las campañas virtuales, el correo electrónico, grupos de discusión, foros, salas de conversación, boletines, manifiestos on line, murales, anillos de sites y árboles de links. Es una arena complementar de mobilización y politización sumándose a asambleas, paseatas, actos públicos y panfletos. Un ejemplo de esta unión de posibilidades: algunas ONGs reproducen en sus sites los artículos de sus periódicos impresos, a veces, con traducciones o en dos idiomas. Un vehículo convencional continúa válido y necesario; lo que se pretende es ampliar la circulación, junto a entidades correlatas del mundo entero, a bajo coste, algo impensable en cuaquier otro vehículo debido a los gastos astronómicos.

El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil considera que la Internet proporciona a la causa de la reforma agraria “un amplio canal de comunicación con la sociedad” pero no por eso dejó de imprimir mensualmente un millón de ejemplares de su periódico Sem Terra. El periódico, de cuatro páginas a color, comenzó a circular en octubre del 2000. Se distribuye por el país en los acampamientos donde la Internet aún no llegó y en los ambientes sindicales, políticos y intelectuales. La homepage del MST (

El coordenador del MST Neuri Rosseto argumenta: “Una cosa es leer una noticia sobre la política de privatizaciones en un medio de comunicación controlado o influenciado por el gobierno que tiene todo el interés en promoverlas y otra es leer esa misma noticia bajo la óptica de quien se opone a tal política. Una homepage elaborada por las fuerzas progresistas posibilita y mucho la divulgación de sus puntos de vista. Los medios de comunicación masiva funcionan como una especie de filtro entre lo que debe ser noticiado, destacado, desfigurado y ocultado. La Internet rompe con esta intermediación. A través de ella podemos divulgar los acontecimientos en nuestra perspectiva.”14 La organización en red acerca los individuos y agrupaciones que comparten visiones de mundo, sentimientos y deseos. Las redes se distinguen como lugares de convergencia de múltiples minorias y comunidades marginalizadas o de colectivos de investigación y de trabajo educativo y artístico. Las llamadas a la participación individual y colectiva sobrepasan las barreras geográficas, atropellan husos horarios y desconocen padrones de programación. Los intercambios se tornan rápidos y accesibles. El ciberespacio alimenta campañas y aspiraciones a distancia al compás de causas que se globalizan (combate al hambre, defensa del desarrollo sostenido, preservación del equilibrio ambiental, derechos humanos, democratización de los medios de información). La Internet facilita una difusión de amplio alcance de las luchas contra las desigualdades sociales y por una mejor cualidade de vida. Basta ver la extraordinaria divulgación en la red de todas las recientes manifestaciones (Seattle, Nice, Praga, Washington, Genoa, Barcelona, Ciudad de México, Porto Alegre) contra el neoliberalismo y el Fondo Monetario Internacional.

 

5. Ciberciudadanía y el riesgo de nuevas exclusiones

La ausencia de dictámenes gubernamentales es decisiva para que la Internet se consolide como un canal planetario de informaciones y ideas. Implica protegerla de comandos centrales y de estatutos reguladores que afecten a su autonomia. Debemos empeñar fuerzas para que se localice fuera del alcance de direcciones morales y prisiones de cualquier especie especialmente de aquellos ambicionados por las estructuras de poder discrecional. Significa, en suma, rehusar cualquier camisa de fuerza que sofoque su extraordinaria gama de diversidades.

Críticos moralistas se agarran a la convicción de que el caos de la Internet dispensa responsabilidades individuales y grupales estimulando la permisividad. Pero hay que indagar: ¿como esperar una pureza infinita si la sociedad contemporánea está llena de abusos insoportables por metro cuadrado (desempleo estructural, brutal concentración de renta, desigualdades sociales, corrupción)? ¿Por qué la Internet siendo una proyección de la inteligencia humana, con interfases cada vez más próximas entre las mentes y las tecnologías, deberia ser la excepción?

Está claro que eventuales abusos, actitudes deletereas (insultos, pornografías y intromisiones sin cabales) y delitos que comprometen el ejercicio de la ciberciudadanía precisan ser impedidos y punidos. Instancias gubernametales, policiales y jurídicas comienzan a especializarse en la investigación y represión de prácticas ilícitas y crímenes digitales.

Para asegurar la libertad de la red es necesario cohibir con rigor los fraudes y el terrorismo sin por ello institucionalizar régimenes de censura y falta de respeto a la privacidad. Las legislaciónes sobre protección del consumidor y derechos de propiedad intelectual en la Web deben ser aperfeccionados teniendo en cuenta las peculariedades de cada país o región. Pero en nombre de la represión a crímenes digitales no se puede atropellar los fundamentos de la ciudadanía especialmente la libre manifestación de ideas.

La Internet constituye una vida comunitaria regulada por interacciones y no por leyes, decretos y porterias. Lejos de eximir los individuos de deberes éticos el ciberespacio propone una coexistencia autorregulada. Lejos de padronizar conductas en base a una “mayoria moral” (normas y interdicciones al servicio de las totalidadades dominantes) la ciberética se apoya en reglas y valores consensuados establecidos por las células de usuarios respetando la pluralidad de contextos, los proyectos sociales y por encima de todo la libertad de expresión.

Otra exigencia es combatir la infoexclusión de poblaciones de baja renta sobre todo en los paises periféricos. Son esenciales políticas públicas adecuadas y eficientes para ampliar los accesos y los usos sociales, culturales, educativos y políticos de de las tecnologías de comunicación. Hoy el acceso permanece concentrado en capas de mayor poder adquisitivo y en los paises más desarrollados - lo que extiende a la Internet desigualdades sociales del mundo concreto. Ignacio Ramonet adverte para el riesgo grave de la concentración de las riquezas y de la exclusión social repetirse en escala digital: "Dos cifras resumen la injusticia: el 19% de los habitantes de la Tierra representa el 91% de los usuarios de Internet. La brecha digital aumenta y acentúa la tradicional brecha Norte-Sur como asimismo la desigualdad entre ricos y pobres (recordemos que el 20% de la población de los países ricos dispone del 85% del ingreso mundial). Si nada se hace, la explosión de las nuevas tecnologías cibernéticas desconectará definitivamente a los habitantes de los países menos adelantados, especialmente los del África negra (apenas un 1% de los usuarios de Internet, entre ellos muy pocas mujereres)."15 El informe “Perspectivas Económicas Globales y Paises en Desarrollo”, publicado en diciembre del 2000 por el Banco Mundial, preve que la distancia entre paises ricos y pobres en cuanto al acceso a la Internet va a perpetrarse en la próxima década. Según el documento los dos principales obstáculos a la masificación de la Web en las naciones periféricas son el descompás en las telecomunicaciones y informática y la escasez de “capital humano” y de servicios complemetarios necesarios al uso de tecnologías avanzadas.

El Banco Mundial no se refiere ni siquiera una vez a la descomunal concentración de poder y riqueza de los paises desarrollados ni a las graves desigualdades socioeconómicas que generan el atraso y la pobreza en el Tercer Mundo. Se limita a hablar de los desequilibrios entre ricos y pobres en el comercio electrónico - como si esto ocurriese por efecto mágico y no por un orden global perverso y excluyente. Para alcanzar la infoinclusión el relatorio vislumbra la alternativa de accesos a la Internet por satélite, cable y teléfonos móbiles- lo que en el caso actual de los paises en desarrollo equivale a un espejismo o a un simple cuento de hadas. Por lo menos el presidente del banco, James Wolfensohn, reconoce que el acceso a la red mundial de ordenadores es tan importante para el futuro de los paises pobres como las inversiones en necesidades básicas tipo vivienda y saneamiento. “Las comunidades pobres no quieren simplemente un puñado de dinero y si una posibilidad de acumular conocimientos a fin de estar aptas a desarrollarse por si mismas. Y no hay vehículo más eficaz para la difusión de conocimientos que la Internet.”16

 

6. Por una conciencia planetaria

Las formas dialógisticas que interrumpen en el ciberespacio comienzan a poner en jaque la remitente metáfora del Big Brother, que por décadas dominó la teoria crítica en el campo de la comunicación. Los medios de comunicación siempre encarnaron - y aún encarnan - aquella siniestra figura dado su poder casi absoluto de privilegiar las informaciones que juzga relevantes. La supremacia de los medios tradicionales persiste y probablemente persistirá aunque no haya como negar que inquietudes sociales y resistencias a la lógica dominante se propagan por la Internet sin ingerencia de gobiernos y corporaciones empresariales o militares.

El modelo comunicativo de la Internet contribuye a reducir la dependencia de los canales tradicionales de comunicación con su crónica desconfianza de los movimientos comunitarios. El mosaico de la Web refuerza así los campos de resistencia a la concentración de los medios permitiendo que ideas humanistas se expresen en el perímetro del espacio político desterritorializado.

Manuel Castells subraya la importancia estratégica de “utilizar el enorme potencial de la Internet por ejemplo para revivir la democracia no en cuanto substitución de la democracia representativa por medio del voto y sí para organizar grupos de conversación, plebiscitos indicativos y consultas sobre distintos temas diseminando informaciones en la sociedad.”17 Significa realzar la sociedad civil como espacio político por excelencia haciéndola resurgir del declinio impuesto por la hegemonía neoliberal.

El cuadro de expectativas y esperanzas aquí delineado no debe entretanto alimentar ilusiones. En primer lugar porque necesitamos madurar proposiciones de comunicación electrónica y conciliarlas con demandas del público blanco. En segundo lugar porque nos deparamos con un fenómeno al mismo tiempo hiperveloz (debido a la expansión de la tecnología) y lento (por causa de los hábitos culturales y políticos no siempre fáciles de actualizar). En tercer lugar porque los usos y apropiaciones de la Web son diferenciados, no forman un todo coheso y armónico por más que redes y colectivos virtuales fortalezcan afinidades.

No se trata por consiguiente de transformar la Internet en fuente de todas las virtudes. Mucho menos de soñar con un Eldorado digital habilitado a suplantar el poderio de los grandes medios de comunicación. Seria tontería subestimar el predominio de las corporaciones multimedias en el actual escenario de transnacionalización y oligopolización de las industrias de información y entretenimiento.

Al resaltar la consolidación de la Internet queremos llamar la atención para las potencialidades que se entreabren en el ambito virtual fundadas en prácticas interctivas y no submetidas a los mecanismos de selección de los medios de comunicación. Rapidez, disponibilidad ininterrumpida y descentralizada, estímulo a la libertad de creación, nuevos recorridos de lectura por los hipertextos, espacios cooperativos en grupos de discusión, correo electrónico y salas de conversación en tiempo real, accesos directos, contenidos on line ilimitados - estos son algunas diferencias que caracterizan la pragmática de expresión y difusión de la Web. Como resalta Naomi Klein, en la red las movilizaciones ocurren sin burocracia y con una hierarquía minima, por medio de una cultura de cambio de informaciones constante, interactivo y sin mayor complejidad operacional, que ayuda a reforzar los vínculos entre los movimientos sociales contra-hegemónicos.18

Hay mucho que hacer para universalizar las conexiones y los usos sociales de la Web. Es urgente movilizar la sociedad civil mundial en formación para la necesidad de establecer políticas públicas que contengan la onda de mercantilización desenfrenada que alcanza la Internet. No será nada fácil teniendo en cuenta: a) el poderío de los conglomerados que explotan la economia digital y sus fortísimos lobbies; b) la hegemonia del discurso neoliberal que implica como contrapartida no declarada la sistemática deslegitimación ideológica de formulaciones alternativas o contestatarias, a la supremacia del mercado en la regulamentación de la vida contemporanea; c) la dificultad de establecer marcos reguladores democráticos en un medio fluido y multifacético como la Web.

Otro gran desafio es tornar determinados websites más conocidos de los internautas lo que implica expandir alianzas y intercambios; divulgar intensivamente las páginas junto a sectores de la sociedad tanto por medios convencionales como por boletines y eventos electrónicos; realizar conferencias y seminarios sobre estratégias comunicacionales para la Internet; y aprimorar los programas de busca y los árboles de links para simplificar la localización de las informaciones deseadas.

Además de una mayor percepción pública de las páginas por lo menos tres desafíos tendrán que ser enfrentados: 1) la definición de estrategias de comunicación que aprovechen las vertientes creativas y interactivas de las tecnologías multimedias; 2) el aumento substancial del número de usuarios lo que depende de la superación de travas económico-financieras (costes de ordenadores, modems, líneas telefónicas, proveedores de acceso); 3) una mejor formación para internautas y activistas con simplificación de los procedimientos informáticos, cursos y entrenamientos.

Esto es que las competencias humanas permanecen esenciales en una era de acelerado progreso técnico. En este sentido no hay porque discordar de Dominique Wolton - un crítico de la comunicación electrónica - cuando muestra la importancia de intermediarios cualificados para instruir y capacitar la navegación por los inmensos continentes de saberes, datos y conocimientos de la Web.19 Pensar lo contrario seria admitir ingenuamente que el ambiente high tech se sustenta por automatismos o fascinios. El aluvión informacional de la Internet no subsiste sin el discernimiento crítico de la inteligencia humana que lo concibió y no cesa de renovarlo.

La diferencia de la Internet consiste en vincular libremente principios, deseos y pleitos en una escala nunca antes soñada. La arena virtual se insinua pues como ámbito de representación para que contrapoderes cívicos germinen en la dirección apuntada por Félix Guattari:

“Necesitamos fomentar con éxito una nueva conciencia planetaria que se apoye en nuestra capacidad colectiva para la creación de sistemas de valores que escapen a los presupuestos morales, psicológicos y sociales del capitalismo los cuales se centran apenas en el beneficio económico. La alegria de vivir, la solidaridad y la compasión por los otros son sentimientos en vias de extinción y que deben ser protegidos, reavivados y impulsados en nuevas direcciones. Los valores éticos no nacen de imperativos ni de códigos transcendentales. Exigen una participación existencial basada en una inmanencia que se debe reconquistar continuamente.”20 Sin ignorar los obstáculos que se interponen, pienso que la Internet tiende a afirmarse como uno de los principales medios para la construcción de una cultura de solidaridad social basada en una ética de reciprocidades entre los sujetos comunicantes. Digo uno de los principales medios para reiterar que no entiendo el ciberespacio como una esfera disociada de los embates sociales concretos. ¿Cómo pensar en transformaciones radicales sin referencias objetivas a las tradiciones sociales?

Vuelvo a decir que percibo una relación de confluencia, de incremento y de sinergia entre lo concreto y lo virtual resultante por un lado de la progresiva hibridación tecnológica y por otro del sumatorio de posibilidades que ninguna de las partes aisladamente alcanzaria. Juzgo perfectamente viable combinar los instrumentos de acción políticocultural que ambos ofrecen sin perder de vista que es en el territorio físico, socialmente reconocido y vivenciado, que se teje el imaginario del futuro.

 

Notas:

[1] Ver Milton Santos. A natureza do espaço: técnica e tempo, razão e emoção. 2ª ed. São Paulo: Hucitec, 1997, p. 218-219.

[2] Mirella Domenich, “A era da obesidade da informação”, Valor Econômico, Rio de Janeiro, 7 de mayo de 2001, p. 8.

[3] Pierre Lévy. A inteligência coletiva: para una antropologia do ciberespaço. Lisboa: Instituto Piaget, 1997, p. 72.

[4] Consultar George P. Landow. Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología. Barcelona: Paidós, 1995, p. 14, 15, 16 y 135.

[5] Pierre Lévy. O que é o virtual? São Paulo: Editora 34, 1996, p. 113.

[6] Empleo los términos ciberespacio y cibercultura en las aceptaciones propuestas por Pierre Lévy. Ciberespacio es el nuevo medio de comunicación que emerge de la interconexión mundial de las redes de ordenadores. Engloba no solamente la infraestructura material de la comunicación digital como también el oceano de informaciones que abriga al mismo tiempo los seres humanos que por él navegan y lo alimentan”. Cibercultura designa el conjunto de técnicas materiales y intelectuales, de prácticas, de atitudes, de modos de pensar y de valores que se desarrollan paralelamente al crecimiento del ciberespacio. Consultar Pierre Lévy. Cyberculture. Rapport au Conseil de l´Europe. Paris: Odile Jacob, 1997, p. 17.

[7] Ver Pierre Lévy. O que é virtual?, ob. cit. , p. 17-18.

[8] Marc Guillaume. L'empire des réseaux. Paris: Descartes & Cie., 1999, p. 72.

[9] Ver Roger Fidler. Mediamorphosis: understanding new media. Califórnia: Pine Forge Press, 1997.

[10] Consultar Elizabeth Saad Corrêa. “Arquitetura estratégica no horizonte da terra cognita da informação digital”, en Revista USP, São Paulo, deciembre de 2000/ febrero de 2001, p. 105-106.

[11] Umberto Eco. "¿Cambiará Internet el modo en que leemos?". Página 12, Buenos Aires, 7 de diciembre de 2003.

[12] Ver Pierre Lévy. World philosophie. Paris: Odile Jacob, 2000, p. 28-38.

[13] Sobre grupos de discusión y comunidades virtuales leer: Howard Rheingold. Les conmunautés virtuelles. Paris: Addison Wesley-France, 1995; Sherry Turkle. Life on the screen: identity in the age of Internet. Nueva York: Touchstone, 1997.

[14] Entrevista de Neuri Rosseto al Autor, 13 de agosto de 1998. El MST pretende interligar sus principales acampamientos pero depende de recursos financieros y de conexiones que dispensen líneas telefónicas fijas (la solución tal vez venga con el perfeccionamiento de la tecnología wireless, por teléfono móvil, satélite o radio).

[15] Ignacio Ramonet. "Le nouvel ordre Internet". Le Monde Diplomatique, enero de 2004, p. 1.

[16] El relatorio del Banco Mundial está disponible en

[17] Manuel Castells en entrevista a René Lefort, “El nuevo papel del ciudadano ante la revolución de Internet”, Correio da Unesco, octubre de 1999.

[18] Naomi Klein. Cercas e janelas: na linha de frente do debate sobre globalização. Rio de Janeiro: Record, 2003, p. 44.

[19] Leer Dominique Wolton. Internet et après: une théorie critique des nouveaus médias. Paris: Flammarion, 1999, p. 115 y 206.

[20] Félix Guattari, “Pour une refondation des pratiques sociales”, Le Monde Diplomatique, octubre de 1992

 

Dênis de Moraes es doctor en Comunicación y Cultura por la Universidad Federal de Rio de Janeiro y profesor del Programa de Posgrado de Comunicación de la Universidad Federal Fluminense, en Brasil. Es autor entre otros libros de Por uma outra comunicação: mídia, mundialização cultural e poder (2003), O concreto e o virtual: mídia, cultura e tecnologia (2001), O Planeta Mídia: tendências da comunicação na era global (1998) y Globalização, mídia e cultura contemporânea (1997). Correo electrónico: denisdemoraes@yahoo.com.br

 

© Dênis de Moraes 2004
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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