Las identidades y culturas de las Autonomías en la Red:
un espacio para el pluriculturalismo

Cristina Sánchez-Conejero
Universidad de California, Santa Barbara


 

   
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Globalización e internet son dos fenómenos que se encuentran indiscutiblemente relacionados dada la actual visión de mundo universal y la “transnacionalización de la cultura” (4) de la que habla Jaime Fierro en Globalización e identidad nacional. Esta visión de mundo universal donde al mismo tiempo caben todo tipo de particularismos o localismos culturales se manifiesta mejor que nunca hoy día en el espacio de la red, lo cual confiere un componente extremadamente innovador a la cuestión de la identidad. En el presente estudio llevo a cabo en un primer apartado el análisis de las múltiples identidades que emergen en la red, así como puntualizo en que medida se diferencian estas identidades de las identidades nacionalistas de las autonomías.

A partir de aquí, reflexiono en un segundo apartado acerca de la pregunta: ¿de qué manera afecta la cuestión de la identidad nuestra noción de cultura? Identidad global equivale, en cierto modo, a cultura global, fenómeno que se puede observar si analizamos cómo se presentan ambos conceptos, el de identidad y el de cultura en las webs de las universidades de las autonomías como centros difusores de cultura. Muchas de éstas muestran ya no sólo una tendencia a la globalización de los estudios culturales, sino que además, se basan totalmente en el soporte de la red, convirtiéndose en universidades virtuales que rompen con todo tipo de barreras de espacio, tiempo, raza, lengua y religión, al mismo tiempo que revolucionan el concepto tradicional de comunicación cultural.

1. Manuel Castells nos recuerda en La sociedad red como el

Internet se originó en un audaz plan ideado en la década de los sesenta por los guerreros tecnológicos del Servicio de Proyectos de Investigacion Avanzada del Departamento de Defensa estadounidense (Advanced Research Projects Agency, el mitico DARPA), para evitar la toma o destrucción soviética de las comunicaciones estadounidenses en caso de guerra nuclear...

El resultado fue una arquitectura red que, como querían sus inventores, no podía ser controlada desde ningún centro, compuesta por miles de redes informáticas autónomas que tienen modos innumerables de conectarse... (32-33)

Este interés en dispersar la información de modo que ésta no pueda “ser controlada desde ningún centro” no sólo ha revolucionado nuestra visión de mundo, sino que además ha dado lugar a la explosión de identidades múltiples en el individuo de la era global actual. Se ha pasado así de una identidad exclusivista a una identidad plural más en acorde con la globalización, entendiendo este término en palabras de Andrés Fink como “la intensificación de las relaciones sociales que se extienden por todo el mundo y que vinculan puntos distantes...” (17).

Para empezar, en lo que al ámbito de las autonomías se refiere, la red ha proporcionado la posibilidad de una identidad global mediante la destrucción de las barreras que tradicionalmente han limitado las identidades del nacionalismo español y los nacionalismos periféricos. Si éstas han basado sus señas en el carácter específico de la lengua, raza, religión y afiliación a un territorio, la nueva identidad global de la red facilita la pertenencia del individuo a identidades múltiples independientemente del carácter específico de la raza, religión, territorio o lengua. Estos dos últimos factores son especialmente importantes en lo que se refiere a la representación de las identidades de las autonomías en la red.

De este modo, una de las mayores contribuciones del internet en el intercambio de culturas que supone la globalización es la destrucción de las barreras geográficas tanto en lo referente al acceso de información como en la comunicación, lo cual conlleva a un concepto nuevo de identidad ageográfica. Como Tim Bernes-Lee apunta en Weaving the Web,

whether a group can advance comes down to creating the right connectivity between people -in a family, a company, a country, or the world. We’ve been trying to figure out how to create this for years. In many ways, we haven’t had to decide, as geography has decided for us... The diversity of culture we’ve had also has stemmed from two-dimmensional space... People didn’t have to decide how large their groups would be or where to draw the boundaries. Now that the metric is not physical distance, not even time zones, but clicks, we do have to make these decisions. The Internet and the Web have pulled us out of two-dimensional space. (200)

Este distanciamiento de un espacio de dos dimensiones hacia uno pluridimensional cobra especial importancia en la España de las autonomías. En éstas, a través de la red, el factor geográfico ya no cuenta como seña de identidad, sino que en su lugar, ésta se encuentra marcada por otros rasgos como los llamados “grupos” o “comunidadades”. A este respecto, Manuel Castells nos recuerda en La sociedad red como “la comunicación a través del ordenador engendra un vasto desliegue de comunidades virtuales” (48). Estas “comunidades virtuales” van sustituyendo cada vez más a las comunidades nacionalistas en la España de las autonomías. Es decir, las identidades nacionalistas “española”, “gallega”, “vasca” y “catalana”, están siendo reemplazadas por unas identidades de intereses comunes, como se puede observar en los grupos o “comunidades virtuales”1. Estas “comunidades virtuales” apuntan hacia una identidad colectiva, ya sea de “arte y espectáculos”, “ciencias”, “deporte y ocio”, “música” o “sociedad”, por citar algunos de los grupos que ofrece Yahoo. Como señala Lyotard en The Postmodern Condition, “a self does not amount to much, but no self is an island; each exists in a fabric of relations that is now more complex and mobile than ever before” (15). Así, las “comunidades virtuales” se presentan como grupos cuya identidad se encuentra marcada por intereses comunes independientemente de la procedencia o afiliación geográfica de los individuos que los componen. En el caso de Yahoo, incluso el grupo de “zonas geográficas” se caracteriza por una identidad colectiva ageográfica, pues los individuos que chatean en estos grupos lo hacen desde países distintos y con frecuencia en lenguas diferentes. Terra ofrece categorías parecidas a las de Yahoo, siendo la de “España” la que más me interesa aquí por la marcada ironía de su nombre. “España”. ¿Significa ésto que sólo son ciudadanos españoles los que chatean en este grupo? Segun la breve descripción del mismo -“conoce a gente de todos los rincones del país”- parece ser que sí. Sin embargo, la realidad cibernética demuestra una vez más lo contrario: son muchas las personas que chatean en estos grupos que no son de España y, en numerosas ocasiones, no es el español la lengua usada en su comunicación. Otro dato interesante, siguiendo con Terra, es que en la mayoría de las salas de chat de Galicia, el País Vasco y Cataluña, es el español versus el gallego, vasco y catalán la lengua en que se comunican los cibernautas, ya que muchos de los individuos que entran a estas salas no son gallegos, vascos o catalanes y/o no conocen estas lenguas. Pero hoy día se sigue trabajando -especialmente desde las universidades de las tres comunidades autónomas históricas- para asegurar la completa normalización del gallego, vasco y catalán en España, y de ahí al resto del mundo con el objeto de llegar a una conciliación entre lo local y lo global.

Lo mismo ocurre con la identidad colectiva y la identidad individual, que no son excluyentes, ya que el concepto de identidad en la red no se basa en un sistema de oposiciones binarias marcado por la diferencia siguiendo el estructuralismo de Saussure, sino que por el contrario, es un sistema de rasgos comunes aparte de los diferentes el que define la identidad del individuo. El ejemplo perfecto sería la identidad ideal del personaje de Mikel en La muerte de Mikel de Imanol Uribe al que hago referencia en el tercer capítulo de esta tesis. Mikel no comprende, por ejemplo, cómo su homosexualidad lo descarta de otros grupos sociales como es el de su partido político vasco. En el espacio de la red, no sólo se puede ser homosexual y pertenecer a una infinidad de grupos (políticos o no), sino que además, uno se puede identificar como español y, en numerosas ocasiones, también como gallego, vasco y catalán. Como apunta Manuel Castells, “la afirmación de la identidad no significa necesariamente incapacidad para relacionarse con otras identidades” (48). Esto no quiere decir que la red o la globalización sean la solución a los problemas de la desigualdad en el mundo. Pero, como señala Trejo, “el ciberespacio, al menos hasta ahora, manifiesta una pluralidad mayor que la del mundo real” (qtd. en Cano 259).

Ahora bien, uno de los fenómenos que surge paralelamente a esta pluralidad de identidades en la red es la invención de las mismas dado el carácter anónimo de la comunicación en el espacio cibernético. Estaríamos ante identidades virtuales versus identidades reales, más propias de la “hiperrealidad” a la que se refiere Baudrillard. El anonimato en la comunicación a través de las salas de chat o las páginas web personales serían factores que facilitan la formulación de estas identidades virtuales. Robert Burnett y David Marshall subrayan en Web Theory cómo

information and communication technology shapes our perceptions, distributes our pictures of the world to one another, and constructs different forms of control over the cultural stories that shape our sense of who we are and our world. The instant we develop a new technology of communication... we at least partially reconstruct the self and its world... (61)

En definitiva, el internet ha dado lugar a un concepto nuevo de identidad que se caracteriza por una gran inestabilidad debido a la rapidez de creación y recreación de identidades que facilita el espacio de la red. Como apunta Jorge Cano en La vida en globo, “nada es seguro, todo está sujeto a una movilidad exasperante y el lugar del ser humano es relativizado al máximo... En el clima de la posmodernidad, la historia es sustituida por lo efímero” (183-184). Esto se debe a que en la postmodernidad, no existe un interés en crear Historia -con H mayúscula-, ya que como el propio Lyotard señala en The Postmodern Condition, es una “incredulity towards metanarratives” (xxiv) lo que conforma la base del postmodernismo. Y la Historia forma parte de estas “metanarrativas”.

Por tanto, el espacio de la red se presenta oportuno para la creación y difusión de estas identidades efímeras que forman parte de las “pequeñas narrativas” como las denomina Hans Bertens refiriéndose a Lyotard: “‘little narratives’-small-scale, modest systems of belief that are strong enough to guide us, but are always aware of their provisional nature and their local rather than universal validity” (143), ya que, como argumenta Lyotard, “who decides what knowledge is, and who knows what needs to be decided?... who decides the conditions of truth?“ (9, 29). Ante esta ausencia de una única verdad, emerge una gran diversidad de identidades en la postmodernidad y la era global. La creación y recreación o actualización de páginas web personales donde el sujeto se puede (re)inventar a sí mismo sería un ejemplo de ello. Otro caso ilustrativo sería el de los nicks en las salas de chat donde, al igual que las páginas web personales, el sujeto se puede inventar a sí mismo cuantas veces quiera al mismo tiempo que puede presentar identidades múltiples. De este modo, la identidad cibernética es una identidad efímera, antimetanarrativa y, en muchas ocasiones, virtual2.

Algunos críticos como Mark Handley y Daniel Barrett señalan la desorganización estructural como una de las características negativas del internet. El primero afirma junto con Jon Crowcroft en The World Wide Web que el internet es “a great tangled web of information” (31). El segundo describe el internet en Net Research de la siguiente forma:

The internet is a jumble of facts, opinions, stories, conversations, arguments, artwork, mistakes, trivia, and one-of-a-kind knowledge. There’s little organization or consistency. (1)
[...]
    The internet isn’t conveniently organized. It’s too big, and it’s constantly being modified by thousands of people who don’t know each other. (23)

Resulta, sin embargo, que es esta aparente desorganización en el internet lo que asegura la inexistencia de una “metanarrativa” en el espacio cibernético. Al no existir un orden establecido explícito, las identidades y culturas en la red pueden multiplicarse a elección del individuo -ya sea de forma virtual o no-, acentuando de este modo su carácter plural. Es así como el sujeto puede mantener su propia identidad individual en lo que Manuel Castells denomina la “sociedad red” global.

Un gran número de investigadores en la actualidad han resaltado el carácter universal del inglés en el espacio de la red, lo cual supondría, en cierto modo, un claro límite lingüístico que hasta cierto punto restringiría la creación de identidades plurales en el internet. Es cierto que el inglés es la lengua que impera en el cyberespacio. Ahora bien, conviene recordar que el espacio cibernético es uno incluyente, que aparte del inglés admite muchas otras lenguas3. Además, en un gran número de casos, el inglés sirve como lengua franca de comunicación. Mark Poster, en su artículo titulado “Postmodern Virtualities”, apunta lo siguiente al respecto:

the dominant use of English on the Internet suggests the extension of American power as does the fact that e-mail addresses in the US alone do not require a country code. The Internet normalizes American users. But the issue is more complex. In Singapore, English serves to enable conversations between hostile ethnic groups, being a neutral ‘other’. (615)

Este carácter de “neutral other” del inglés en Singapur es el mismo que se observa en el caso del español a traves de la comunicación cibernética en la España de las autonomías, donde con frecuencia el español es usado -junto con o en lugar del gallego, vasco y catalán- como lengua franca como ya vimos en el caso de las salas de chat de Terra. Pero en realidad, no podemos hablar propiamente de “español” como lengua dominante de la comunicación cibernética en las autonomías, ya que en el cyberespacio, la comunicación via chat cuenta con su propia lengua. Esta lengua, que aquí denominaré “chat”, aunque parte del español, cuenta con elementos diferentes de éste y específicos de ella misma. Se trata básicamente del uso de un lenguaje abreviado -con frecuencia mediante el uso de acrónimos-, una ortografía diferente, sonidos, símbolos y emoticons variados que acompañan la conversación y que juntos conforman la lengua chat. Observémoslo en los siguientes ejemplos de Terra:

 

TERRA, SALA MADRID (ESPAÑA), 29 JUNIO, 2003, 2-2:30 PM HORA DE CALIFORNIA
 
<NSQP18>[Heyhey] Tu eNTRaBaS Ya aCe MuCHo a TeRRa, No ? [. . .]
<NSQP18>[Heyhey] CReo Que aSTa eSTaBaS CuaNDo Se MoNTo eL oTRo SeRVeR aLTeRNaTiVo De TeRRa [. . .]
<xikiyo>weno weno ke viene otra semana nuevaaaaaaa
<anuskita>OLAAAAAAA
<NSQP18>[Heyhey] Yo TaMBiéN eSTaBa PeRo CoN oTRo NiCK [. . .]
<anuskita>paipapi ppi xulo
<anuskita>....
<nietz>xikiyoooo
<xikiyo>carpar ande estas????? [. . .]
<FELISIN>k pasa mujeres como estais? [. . .]
<AlbertoGermany>nietz bist du ein schwanz esser?? [. . .]
<dragon_hipontes>eeeeeeeeeeoooooooo [. . .]
<pablito18>olaaaaaaaaaaaaaaaa [. . .]
<NSQP18>Que WeNo [. . .]
<DEMON><censored> e usado mayusculas y no me an echado [. . .]
<DEMON>ala a usar mayusculas jajaja [. . .]
<BRuJiTa25>iHOLA A TOD@SSS [. . .]
<anuskita>ALGUIN K VENGA DE MARXA PARA ALICANTE [. . .]
<nietz>[AlbertoGermany] te vas a ganar un iGNORE mONUMENTAL
<nietz>JAJAJAJA
<DEMON>[albertogermany] eres mu pesado tio [. . .]
<nietz> (#Madrid) Se ha elegido a albertogermany como BUFON DEL CANAL por aclamacion popular 164 votos contra 0 [. . .]
<dragon_hipontes>KIERO HABLARRRRRRRRRRRRRR [. . .]
<ss_77>kiero ablar kon algien [. . .]
<VaLLeKaNa_>TRANKILO

 

Este lenguaje chat no es exclusivo del español, sino que aparece en la comunicación via red en todas las lenguas, incluyendo el inglés4. El cyberespacio, por tanto, ha dado lugar a un nuevo código de comunicación, el lenguaje chat. Pero también ha revolucionado nuestras nociones tradicionales en cuanto a raza, religión y territorio como elementos constituyentes de la identidad, ya sea individual o colectiva. Emerge así un nuevo concepto de identidad, donde la red, en palabras de Robert Burnett y David Marshall, es “an active site for the production and construction of identity” además de “a flourishing location for the negotiating of new boundaries and delineations around identity” (78).

Como Manuel Castells argumenta en La sociedad red,

en un mundo de flujos globales de riqueza, poder e imágenes, la búsqueda de la identidad, colectiva o individual, atribuída o construída, se convierte en la fuente fundamental de significado social... la identidad se está convirtiendo en la principal, y a veces única, fuente de significado en un periodo histórico caracterizado por una amplia desestructuración de las organizaciones, deslegitimación de las instituciones, desaparición de los principales movimientos sociales y expresiones culturales efímeras. (29)

Este periodo al que se refiere Castells es la era de la postmodernidad donde, como anunció Lyotard, ya no existen las “grandes narrativas” del siglo XIX, hecho que facilita la existencia de identidades plurales en el marco de la globalización y, a partir de ahí, la integración de culturas “centrales” y culturas “periféricas” en el conglomerado de la red. Veámoslo a continuación.

 

2. El concepto de identidad se encuentra estrechamente relacionado con el concepto de cultura. Ya en The Idea of Culture, Terry Eagleton argumenta como “culture is . . . a matter of self-overcoming as much as self-realization. If it celebrates the self, it also disciplines it, aesthetic and ascetic together” (5-6). Esta celebración del yo es posible sólo en base a un “otro” que refleje la diferencia identitaria. Manuel Castells define el concepto de identidad en torno a esta diferencia: “entiendo por identidad el proceso mediante el cual un actor social se reconoce a sí mismo y construye el significado en virtud sobre todo de un atributo o conjunto de atributos culturales determinados, con la exclusión de una referencia más amplia a otras estructuras sociales” (48). Estas “otras” estructuras sociales representarían otras culturas donde el individuo que define su identidad en base a estas sufriría una experiencia de alienación. Es en este sentido que John Bodley afirma en “Culture” como “self-identity usually depends on culture to such a great extent that immersion in a very different culture... can cause a feeling of confusion and disorientation. Anthropologists refer to this phenomenon as culture shock” (3).

Resulta, sin embargo, que en la era global en la que vivimos, estos “cultural shocks” están de moda, consecuencia, en gran medida, de la difusión de los límites entre “hig culture” y “low culture” en la postmodernidad. Existe un claro interés por parte de culturas diversas acerca de otras culturas, que en la actualidad se refleja en el comercio intelectual de la red o en lo que Fredric Jameson denomina “export and import of culture” (58) para definir el fenómeno de la globalización. A este respecto, Claudio Rama escribe en El capital cultural que

los pueblos tienden a consumir productos culturales precedentes de otros pueblos. No sólo cuando hay rasgos e identidades culturales comunes vinculadas muchas veces a los procesos de migración y transculturalización, sino aun cuando no existiendo ninguna comunidad cultural común, hay un interés de los consumidores por las manifestaciones culturales de otros pueblos. Esta es la demanda cultural recíproca. Las comunidades tienden a consumir productos culturales de otras sociedades, vía el turismo o vía importaciones, no en función de los precios o de la escasez, sino en base a sus propias necesidades de variedad cultural, de su propia tendencia a la diversificación de su consumo cultural y a la búsqueda de satisfacción personal a través del conocimiento. (190)

Este interés intracultural y comercio internacional de productos culturales es una muestra del carácter flexible y la adaptabilidad del concepto de cultura desde los primeros usos del término5.

El mundo de la postmodernidad y la era cibernética en que vivimos refleja este hecho, el cual se encuentra en plena concordancia con las identidades efímeras de la red. La idea de cultura hoy día es una totalmente opuesta a las “grandes narrativas” de las que hablaba Lyotard, ya que escinde los límites que tradicionalmente han existido entre “high culture” y “low culture”. Así se explica, por ejemplo, la actual explosión de estudios culturales (o Cultural Studies) que se centran no sólo en las obras y disciplinas canonizadas por la Historia, sino también y especialmente en aquellos discursos que durante mucho tiempo han sido recluídos al margen del canon. Aquí entrarían también la teoría Queer, estudios feministas, Black Studies, así como la reciente teoría web o Cyberculture Theory.

Esta última teoría me parece de especial importancia en la actualidad por ser el espacio de la red el más postmoderno en el sentido pluricultural de la palabra. Las culturas de todo el mundo hoy día dialogan entre sí en el espacio de la red en un intento de “satisfacción personal a través del conocimiento” como argumentaba Claudio Rama además de un enriquecimiento por parte de las culturas dialogantes. Por tanto, la dialéctica antagonista el uno/el otro no existe entre las culturas cibernéticas. En su lugar, ésta ha sido reemplazada por una actitud generalizada de comunicación intercultural y de reconocimiento por parte de las propias culturas de su naturaleza de eslabón en la composición de la cultura global. La cuestión principal en este contexto global es, en palabras de Julia Kristeva en Strangers to Ourselves, “shall we be, intimately and subjectively, able to live with the others, to live as others, without ostracism but also without leveling?” (2).

El espacio de la red proporciona un medio adecuado para ello. El propio término “internet” apunta hacia la naturaleza intercultural del cyberespacio dada la comunicación interactiva dentro del mismo por cibernautas de todo el mundo, lo cual implica la cultura red, definida por Robert Burnett y David Mashall como “the manner in which the Web represents, enacts, and supports the network society and how its users construct a space that exemplifies the fragmentation of the postmodern and the flows of information that loosely underwrite a sense of dispersed globalization and identity” (211). Esta construcción de un espacio para la expresión de identidades y culturas en la red da lugar a las relaciones de poder a las que se refiere Foucault a lo largo de toda su obra. Entendiendo el término “poder” según la definición de Foucault como “a productive network which runs through the whole social body...”, en la era postmoderna y cibernética este poder se manifiesta a través de un interés -en lugar de rechazo- en el conocimiento de otras culturas, que según Claudio Rama está vinculado a la “búsqueda de satisfacción personal”, pero además, como el propio Foucault argumenta mediante su asociación poder/conocimiento, este interés por saber de otras culturas se encuentra conectado a las relaciones de poder por parte de los cibernautas, en tanto que es este conocimiento de otras culturas lo que les permite reconocerse como seres postmodernos6.

En este sentido, cabe resaltar el papel de la red como espacio donde se producen relaciones de poder entre individuos de culturas diversas. Lo importante es que, en el entorno cultural de la red, todas las culturas forman parte de estas relaciones de poder, evitando así la centralización del mismo en una “gran narrativa”. Uno podría aludir que la red en la era de la globalización y la posmodernidad es una de estas “grandes narrativas” o, para usar el término de Foucault, un “episteme” que delimita el conocimiento en nuestra era y, por tanto, circunscribe las relaciones de poder entre individuos que negocian su identidad en un espacio determinado. Sin embargo, un espacio es necesario para la articulación de estas identidades, y lo atractivo de la red en la postmodernidad es su carácter antidogmático hacia la noción de verdad. En el espacio de la red no existe una sola verdad aceptable. Como subraya Linda Hutcheon, “there are only truths in the plural, and never one Truth” (109).

Es decir, el espacio de la red es uno abierto que reúne a una pluralidad de culturas. Tiene su propio código -la lengua chat-, pero éste no es exclusivo, ya que existe paralelamente a todas las lenguas del mundo. Además, en el caso de las lenguas minoritarias o aún no completamente normalizadas, como es el caso del gallego, vasco y catalán, la red supone el espacio necesario para el impulso y promoción de estas lenguas. Ejemplo de ello sería el aumento del número de páginas web destinadas al aprendizaje de estas lenguas como podemos observer en los siguientes URLs: www.abalde.com/mpm/rabade/curso/rabade.htm en el caso del gallego, www.geocities.com/aprendeeuskera en el vasco y www.ub.es/slc/es/esslink.htm para el aprendizaje del catalán. Este último URL pertenece a la Universitat de Barcelona, que junto a otras universidades de las autonomías, se muestra muy involucrada en la difusión de la cultura en la red.

Esto me lleva a resaltar el papel de las universidades como centros difusores de cultura al que se refiere Manuel Castells en La sociedad red:

las dos fuentes de la red, el sector militar/científico y la contracultura informática personal, tienen una base común: el mundo universitario... En España, a mediados de los noventa, el contingente mayor de usuarios de Internet provenía de las redes infomáticas construídas en torno a la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Politécnica de Cataluña... Este proceso de difusión centrado en la Universidad es significativo porque tiene el mayor potencial para extender tanto los conocimientos prácticos como los hábitos de la comunicación a través del ordenador. (388)

Al hablar de universidad como centro difusor de cultura en la red es necesario destacar, junto a la universidad como entidad física, la creciente importancia de las universidades virtuales que, al carecer del componente físico de las universidades tradicionales, rompen con las barreras de espacio, tiempo, raza, lengua y religión con frecuencia asociadas a éstas. Estas universidades virtuales facilitan, sin duda alguna, la pluralidad de identidades y culturas de los estudiantes que la componen, ya que en ellas no existe una metacultura ni una metalengua, sino lo que Hans Bertens describe como “pequeñas narrativas”. El conocimiento que nos proporcionan las universidades en la red -virtuales o no- en la actualidad se caracteriza por esta naturaleza de “pequeñas narrativas” . A continuación, he seleccionado tres casos de universidades en Galicia, País Vasco y Cataluña para ilustrar el carácter plural y antimetanarrativo de la(s) cultura(s) de las autonomías en la red7.

Caso 1: Universidade de Santiago de Compostela, USC (www.usc.es)8

Uno de los rasgos más destacados de la USC en la red es su naturaleza intercomunicativa con organismos e instituciones internacionales a través de la “intensificación de las relaciones sociales que se extienden por todo el mundo” a las que se refiere Andrés Fink. Este carácter intercomunicativo tiene por objeto la promoción de una cultura global basada en un tráfico de culturas a modo de “pequeñas narrativas”. Así, el gabinete de relaciones exteriores de la USC ofrece una gran variedad de programas, cursos, becas, ayudas y proyectos con el propósito de fomentar una cultura global.

Con respecto a estos programas, cabe mencionar el de Sócrates-Erasmus, ISEP, Tempus, Alfa, Lingua, Jean Monnet, etc. Estos dos últimos son de especial importancia, ya que 1) Lingua promociona la enseñanza y aprendizaje de todas las lenguas oficiales de la Unión Europea y 2) Jean Monnet, como nos informa la web de la USC, es un programa creado por la Comisión de las Comunidades Europeas que “se dirige a facilitar la implantación de nuevas enseñanzas sobre la integración europea en las universidades”. El carácter multicultural de estos programas se complementa con proyectos como el Grupo Compostela de Universidades, al cual pertenecen más de 80 universidades de dieciocho países europeos y cuyos objetivos principales, según los datos de la web de la USC, se resumen en:

Fortalecimiento de los cauces de comunicación entre las universidades adscritas.

Organización de las actividades para el estudio y debate de cuestiones de carácter europeo.

Fomento de la movilidad como base para el conocimiento de las culturas y lenguas europeas.

En lo referente a este deseo de fomento plurilingüístico, es de notar que la propia página web de la USC se presenta en gallego, español e inglés9. Existe también un plan de normalización linguística (www.usc.es/~snlus/pnl.htm), pero no con el objeto de suplantar el español con el gallego, sino con el propósito de normalizar la situación de este último a efectos de que el gallego se pueda usar de manera bilingüe junto con el español en el campus de la USC. El Plan de Normalización Linguística de la UCS está al tanto de las actitudes lingüísticas de sus alumnos y, basando sus datos en O idioma na Universidade de Santiago de Compostela, nos informa cómo "sobre o modelo linguistico preferido para a docencia na USC, os estudiantes optan maioritariamente polo bilingue en galego e castellan (42%)" (17).

Este modelo bilingüe se puede apreciar claramente a partir de la creación de la USC virtual (http://virtual.usc.es), que de momento ya incluye cursos en las dos lenguas, al mismo tiempo que cuenta con proyectos para otros cursos, entre los que probablemente se incluirán los cursos de lenguas (además del gallego), al igual que observamos en la USC (no virtual). Estas lenguas serán imprescindibles para la enseñanza y el aprendizaje en el espacio de la red, asegurando así la naturaleza plurilingüística a través del sistema de "pequeñas narrativas" que componen la cultura cibernética10.

Caso 2: Euskal Herriko Unibertsitatea/Universidad del País Vasco, UPV (www.ehu.es)

Con el propósito de asegurar la naturaleza plurilinguística de la cultura en la red, la UPV se encuentra con el euskera como lengua claramente minoritaria como principal reto. Mikel Aizpuru nos informa en “El euskera en la Universidad del País Vasco (1974-2000)” cómo

el debate fundamental de la Universidad entre 1981 y 1985 fue el de los Estatutos. En lo que respecta al euskera, se tomaron como referencias el Estatuto de Autonomía del País Vasco (1979) y la Ley Básica de Normalización del Uso de Euskera (1982), que habían consagrado el bilingüismo y el derecho de los estudiantes a cursar sus estudios en cualquiera de las dos lenguas oficiales... Se planificó entonces el desarrollo de la enseñanza en lengua vasca... Los Estatutos generaron un amplio ámbito de acción: el Vicerrectorado de Euskera, la Comisión de Euskera, el Instituto de Euskera y el Gabinete Técnico, así como la Comisión de Euskera de cada centro. (2)

En efecto, un plan de acción se hizo necesario para llevar a cabo la normalización del euskera, y la universidad, dado su carácter multidisciplinario y de institución de intercambio cultural, se presenta como uno de los lugares más adecuados para ello. La página web del Vicerrectorado de Euskera de la UPV (www.ehu.es/euskera-orria/cas/presenta/texto.htm) nos informa de una gran cantidad de incentivas y proyectos destinados a la normalización del euskera, entre los que se encuentran un programa de becas y subvenciones para alumnos que preparen sus tesis en euskera, cursos de euskera tanto para alumnos como para personal administrativo y de servicios -muchos de ellos en la red -como "A Brief Grammar of Euskara" de Itziar Laka (www.ehu.es/grammar/), publicaciones en euskera, etc.

Junto con estas medidas, la UPV se muestra consciente de la importancia de la comunicación con universidades de todo el mundo como vía adicional para el impulso de la lengua vasca. De este modo, el departamento de Relaciones Internacionales de la UPV cuenta con programas y convenios con universidades europeas y norteamericanas. La página web de las Colaboraciones UPV/EHU-Estados Unidos de América (www.ehu.es/rrii/cont_eeuu.htm), por ejemplo, nos informa cómo "a través de este convenio, numerosos estudiantes estadounidenses, y también europeos, se desplazan a la UPV/EHU para ampliar su conocimiento del idioma español, lengua y cultura vascas". Es en este contexto bilingüe español-vasco que la UPV trata de normalizar la lengua vasca. Los Estatutos de la UPV/EHU y el II Plan de Normalización del Uso del Euskera en la UPV/EHU (www.ehu.es/euskara-orria/cas/normativa/texto1.htm) hacen referencia constantemente a este contexto bilingüe de la normalización del euskera porque no se trata de reeplazar una lengua (el español) con la otra (el euskera). Como dijo Linda Hutcheon, "postmodernism does not move the marginal to the center. It does not invert the valuing of centers into that of peripheries and borders..." (69)11

Este contexto bilingüe puede apreciarse también en la Universidad Virtual de la UPV/EHU (www.sc.ehu.es/scwfacvi/index.htm), aunque todavía queda mucho por hacer en este campo para alcanzar el grado de pluralidad que se puede observar en otras universidades virtuales como la de Cataluña (UOC), ya que, en palabras de Josu Aramberri, webmaster de la Facultad Virtual de la UPV/EHU, “el problema principal es que en nuestra universidad sólo se están empleando este tipo de recursos para las asignaturas optativas de libre elección, que las pueden cursar sólo los alumnos de la UPV/EHU en enseñanzas regladas. Es decir, alumnos presenciales, que parte de sus materias las toman por sistemas de este tipo”12.

Caso 3: Universitat de Barcelona, UB (www.ub.es)

De los tres casos de universidades presentados en este studio, la UB parece ser la más comprometida en el intercambio cultural dentro del espacio de la globalización, entendiendo este término según la definición de Fredric Jameson como “the export and import of culture” (58). Ello se debe, en gran medida, a una mayor disponibilidad de recursos provenientes de la Generalitat con el objeto de fomentar la lengua y cultura no sólo de Cataluña, sino a nivel mundial para asegurar así el componente pluricultural de la era global. Un gran número de estos recursos se manifiesta en proyectos cuyo soporte básico es la red, no sólo en las páginas de la UOC (la Universitat Oberta de Catalunya o Universidad Virtual de Cataluña), sino también y con frecuencia en la UB.

Al igual que en la USC y la UPV con el gallego y el vasco respectivamente, la UB, según nos informa los datos de esta universidad, “tiene como lengua propia el catalán...”, aunque “en lo que respecta a la docencia, se utilizan las dos lenguas oficiales. Es norma de la UB que el profesorado y el alumnado tengan el derecho de elegir la lengua en la cual quieren expresarse” (www.ub.edu/slc/es/escat2.htm)13. Además, la UB fomenta la educación y el conocimiento de otras lenguas europeas. Se trata de lo que la Generalitat de Catalunya, en su "Informe sobre política linguística 2001" describe como un "interés que en la promoción de las lenguas -la nuestra, pero también la de los demás- tiene la ciudadanía de Cataluña" (161). Así, nos encontramos con páginas web que ofrecen enlaces informativos sobre la lengua catalana -como CATHOY (www.cathoy.com) o la de "Enlaces hacia otras webs de información sobre la lengua catalana" (www.ub.edu/slc/es/eslink.htm)- conjuntamente con páginas web que contienen enlaces sobre otras lenguas -sería el caso de "Enlaces hacia otras webs de información sobre diferentes lenguas".

De este modo, el “Informe sobre política linguística 2001” de la Generalitat resume en su VIII capítulo los objetivos del Año Europeo de las Lenguas en dos puntos principales: 1) “la salvaguarda de la diversidad linguística de Europa” y 2) “el fomento del multilingüismo” (154), objetivos muy ligados al espacio de la red no sólo en la UB sino también en las directrices de otras iniciativas y proyectos como son la Universidad Virtual de Cataluña (UOC, www.uoc.edu) y el Projecte Internet Catalunya (PIC, www.uoc.edu/in3/pic/esp/index.html) dirigido por Manuel Castells e Imma Tubella14. Con respecto a la UOC, ésta, además de ser lo que Gabriel Ferraté, rector de la Universidad, describe como una "institución pionera en el mundo en el uso intensivo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en educación superior...", se presenta como modelo ejemplar de conciliación y puntos de encuentro entre globalización y pluriculturalismo a través de internet. El primer principio fundamental de la UOC nos informa de ello:

la UOC es una Universidad abierta al mundo. Mantenemos contacto con las principales redes de conocimiento de ambito internacional, impartimos formación por todo el mundo en diferentes idiomas y transferimos nuestro modelo de Universidad, lo que permite integrar valores locales y globales de manera simultánea.

Aquí entrarían el PIC como ejemplo de proyecto vinculado a la integración de lo local y lo global dado su enfoque interdisciplinario así como Artnode (www.uoc.edu/artnodes.esp) -definido en su página web de presentación como "un espacio centrado en el estudio de las intersecciones entre el arte, la ciencia y la tecnología que se articula en la red. . . ." - debido a la combinación de "grandes" y "pequeñas narrativas" en el mismo espacio. Ambos proyectos, el PIC y Artnode forman parte de la UOC, lo cual da muestra, una vez más, del diálogo que mantiene esta Universidad entre lo local y lo global, la "high culture" y la "low culture", de modo que todos los discursos o narrativas de la postmodernidad encuentren su espacio en la red a modo de eslabones o "pequeñas narrativas" en la cultura de la era global.

En este estudio he tratado de presentar el carácter flexible de los conceptos de identidad y cultura no sólo a lo largo de la Historia, sino especialmente en el ámbito de la red, lo cual ha revolucionado nuestra noción tradicional de ambos términos, debido a que la red permite la creación de un infinito número de identidades y una afiliación a culturas diversas. Ahora bien, esta pluralidad de identidades y culturas en la red no está exenta de retos. Por ejemplo, trasladando estas ideas a las esferas culturales del cine y la literatura, mientras que el carácter antimetanarrativo de la red asegura un diálogo más plural, las nuevas identidades y culturas globales de la red tienen en estos dos campos ciertas implicaciones que en este estudio he dividido en tres apartados :1) producir literatura y/o cine; 2) enseñar literatura y/o cine; y 3) estudiar o investigar literatura y/o cine. Veamos a continuación en los siguientes tres apartados algunos de los principales aspectos tanto del cine como de la literatura que están siendo revisados o transformados a la luz de las nuevas identidades y culturas de la era global y cibernética:

1) producir literatura y/o cine: uno de los debates actuales más polémicos en torno a la producción de literatura y/o cine en la actualidad es, sin lugar a dudas, el de cantidad vs calidad. Dada la rapidez de publicación, la eficacia, el mayor número de audiencia debido a la ausencia de límites geográficos y el considerable abaratamiento en el coste de publicación, son millones el número de páginas web que se cuelgan cada día de la red. Ahora bien: este gran número de publicaciones se produce a expensas, en muchas ocasiones, de la calidad tanto de la creación como del análisis crítico en los dos campos, cine y literatura. A este inconveniente se suma el carácter fugaz de los URLs de muchas revistas literarias y cinematográficas en la red, cuyos cambios constantes son vistos con frecuencia como una gran desventaja repecto a la tradicional copia impresa. Además, en el caso de la literatura, la noción de autor resulta asimismo revisada ya que, como apunta Ernst Grabovszki en “The Impact of Globalization and the New Media on the Notion of World Literature”,

since the web represents an open medium unlike the book (i.e. the text of a book cannot be altered whereas the “text” on the web can continuously be modified and ‘updated’), the author in certain cases may lose the clear and unequivocal ownership of his/her “’text’ . . . The web offers the possibility and, indeed, opportunity to change, complete, modify, vary, etc., a text, thus participants in the process become its (co-)authors”. (4-5)

Por lo que respecta al cine digital, en la actualidad, todavía es menor el número de películas de este tipo que las producidas con los medios convencionales. Aun así, aunque en muchos casos la calidad de estas películas digitales es mucho mayor en comparación con películas no digitales, no debemos perder de vista los efectos no sólo técnicos y de formato, sino también de contenido del cine digital. Para empezar, el mayor inconveniente de este tipo de cine en la actualidad es su alto coste. Como señala Jordi Alonso en “Cine digital. El futuro ya esta aquí”,

el cine digital es caro ahora, por ser algo muy nuevo, y ésto es debido a que no se ve muy claramente el futuro de los formatos, por los que los costes de amortización de los equipos se tienen que plantear a corto plazo y salen muy altos. El coste del transfer a cine es ciertamente excesivo. Los costes bajarán cuando haya más trabajo de este tipo que hacer. La ley de la oferta y la demanda nunca falla. (1)

De hecho, las nuevas tecnologías están afectando ya no sólo la produccón, sino además a otras áreas como el aprendizaje. En palabras de Lyotard, “the miniaturization and commercialization of machines is already changing the way in which learning is acquired, classified, made available, and exploited” (4). Así, una vez que se abaraten los precios de los equipos digitales, mayor será el número de usuarios que cuenten con este tipo de tecnología, tanto para estudiar como para crear películas digitales y, en contrapartida, dado este fácil acceso a la teconología digital, mayor será también el número de películas por parte de directores que no sigan los patrones convencionales de la industria cinematográfica de Hollywood. Desde este punto de vista, la mayor ventaja del cine digital consiste no sólo en mejoras de ahorro de tiempo, presupuesto económico o innovaciones tecnológicas que menciona Jordi Alsonso: “se ahorra tiempo en cuanto a los cambios de chasis”, “los costes de producción se reducen” o “con el cine digital no hay cambios de color con el tiempo. La imagen no se degrada por el uso (polvo, ralladuras). No hay vibración de los frames en la proyección. La imagen es mucho más estable y más nítida” (2-3). Aparte de estas ventajas, el cine digital potencia una mayor diversidad de contenido en las películas, ya que los usuarios de los medios digitales podrán no competir con la tecnología de Hollywood (digital o no) pero una vez que bajen los costes de estos equipos, sí podrán acceder de una manera más fácil a una tecnología que les permita ofrecer discursos anticonvencionales o antimetanarrativos de una manera más eficaz y que además alcanzarán a una mayor audiencia.

2) enseñar literatura y/o cine: en el caso de la literatura, la red como nuevo medio de producción literaria obliga a un replanteamiento en las clases de literatura en cuanto a nociones básicas como la reciente mencionada sobre el autor y, además, creación, producción y publicación, ya que la red ofrece posibilidades distintas a las de la edición impresa. En palabras de Steven Tötösy en “The New Knowledge Management”, “with hypertext the traditional way of teaching by means of lectures is - while not necessarily replaced - certainly given an expansion in several ways, because of the range of textual and visual possibilities that hypertext can handle” (7). Estas nuevas posibilidades del hypertexto no sólo textuales y visuales, sino también sonoras, ofrecen nuevos recursos pedagógicos al profesor, que puede hacer uso de éstos en combinacion con las clases o conferencias más tradicionales. Estos nuevos recursos presentan , sin embargo, otro tipo de inconvenientes en la clase, siendo uno de los más graves el de los casos de plagiarismo por parte de muchos estudiantes en las humanidades, que con frecuencia hoy día hacen uso de páginas web como spaknotes.com o de google simplemente para buscar ensayos. Steven Tötösy explica a este respecto cómo “in first -year English literature courses the occurrence of students submitting papers simply copied from materials available on the web or simply purchase of papers from sites providing such a service is increasing exponentially” (3).

En el caso del cine, el espacio de la red ha supuesto un gran número de ventajas, siendo una de las principales el rápido crecimiento de conocimiento sobre esta área debido al hecho de que en la actualidad el profesor de cine ya no depende exclusivamente del vídeo o dvd para proyectar sus películas, sino que cuenta además con el internet -al que pueden acceder los dos, profesor y alumno-, donde es cada vez mayor el número de directores que escogen este medio para sus obras y proyectos cinematográficos. Ejemplo sería el director Bigas Luna, que según nos informa el ABC declaró en abril del 2003 que “los analfabetos del siglo XXI serán ‘aquellos que no sepan comunicarse a través de la imagen’”. Consciente de las nuevas posibilidades que brindan las nuevas tecnologías, el director lleva a cabo el Taller Bigas Luna (www.tallerbigasluna.com), cuyo objetivo, como nos informa la página web del taller, "es la creación y desarrollo de historias para ser contadas a través de imágenes", pero sin perder de vista el aspecto de las nuevas tecnologías, ya que "en la era digital el abanico de posibilidades de la narración visual se está ampliando contínuamente". Por esta razón, "el Taller utiliza las nuevas tecnologías para potenciar todas las etapas del proceso creativo en la generación de una historia desde el punto de vista del Director". En resumidas cuentas, el cine digital emerge como un medio innovador que proporciona adicionales vías pedagógicas al profesor y posibilidades alternativas tanto de formato como de contenido al estudiante de cine.

3) estudiar o investigar literatura y/o cine: el primer reto con el que se encuentra el investigador de cine o literatura en la red es la configuración estructural de información en la red, cuya clasificación no tiene nada que ver con la de las bibliotecas convencionales. Según Daniel Barrett, no existe una clara organización o estructura en el internet y, por lo tanto, encontrar información en este medio no siempre resulta una tarea fácil. El autor compara el internet con “a huge collection of libraries scattered around the world”, cada una de ellas con “its own method for organizing and accessing information” (30). Además, “there’s no roadmap to get from one library to another” (30). Barrett continúa discutiendo cómo “an organized view like Yahoo’s imposes order on the chaos and provides a structure for your search. But it’s not the structure” (23). Es cierto que Yahoo, como muchas otras páginas web, impone un orden que en realidad no es la estructura del internet. Pero esto no significa que no exista una estructura. La estructura del internet no es una superficial, sino una estructura profunda no explícita por medio de guiones, secciones y letras como ocurre en páginas como Yahoo. Se trata, en realidad, de una estructura basada en información gratificante proporcionada rápidamente. Este acceso rápido de información, junto con la considerable reducción de costes, ha llevado a muchos editores a publicar sus revistas en el internet. Es sabido que en las ciencias la investigación mediante el uso de las revistas en internet es práctica común. En las letras, el número de estas revistas es menor en la actualidad pero sigue en aumento y, hoy día existen revistas que sólo se publican en internet. Ejemplo de ello son CiberLetras (http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/), CLCWebjournal (http://clcwebjournal.lib.purdue.edu) o Espéculo (http://www.ucm.es/info/especulo/), revistas que ofrecen la ventaja del fácil y rápido acceso a la información dado su medio digital. Es de notar que a pesar de su formato en la red, estas revistas cuentan con un comité de editores y un proceso editorial al igual que ocurre en la mayoría de las ediciones impresas, asegurando así la calidad de la información que se ofrece al lector, aunque esto no significa que todas las revistas en la red presenten un comité, proceso editorial o incluso la misma calidad, precisión de información o exactitud de datos. Por lo tanto, la red ofrece un mayor abanico de posibilidades para el investigador, que cuenta con un acceso más eficaz y rápido a la información, pero al mismo tiempo debe ser lo suficientemente cauto en cuanto a la selección de esta información, ya que hasta el momento, la creciente cantidad de la misma en la red no siempre asegura la calidad.

La clave está en hacer frente a estos retos pero al mismo tiempo con cuidado de no llegar a convertir el espacio de la red en una “gran narrativa”. Con todo, a pesar de las mencionadas implicaciones del espacio digital, cabe mencionar que éste ha sido acogido de manera muy positiva, especialmente por las literaturas y cines minoritarios. En la España de las autonomías este hecho resulta de extremada importancia, ya que bajo la dictadura Franco impuso un concepto único de cultura basado en la censura. En palabras de Jo Labanyi en “Culture and Modernity: The Case of Spain”, “if Francoism exercised particularly strict control over popular and mass forms of cultural expression, this was because Nationalist intellectuals were well aware of the importance of culture as a tool of national unification...” (3)

Esta idea de cultura franquista sería simplemente un gran discurso, una de las “grandes narrativas” a las que hace referencia Lyotard. El espacio de la red en las autonomías ha permitido la formulación antiparadigmática de identidades, especialmente en aquellos sectores marginales o minoritarios de la población como los inmigrantes, mujeres, homosexuales, y las llamadas comunidades autónomas históricas (Galicia, País Vasco y Cataluña). Paralelamente, la red admite una pluralidad de discursos en la era de la postmodernidad que va desde el feminismo hasta la teoría Queer, los estudios postcoloniales, estudios internacionales y, como no, los estudios culturales. De cara al futuro cabe esperar un aumento creciente de universidades virtuales que fomenten este tipo de cultura(s) en la red porque, como apunta Germán Gullón en “El hispanismo ante la España autonómica”, “lo esencial es entender que el mundo de las culturas tiene múltiples protagonistas, que se relacionan en condiciones de igualdad, con lo que se abandona el imperialismo impuesto por el dirigismo decimonónico” (22-23).

 

Notas

[1] Nótese como estas “comunidades virtuales” se encuentran categorizadas según los intereses comunes de los cibernautas. Terra, por ejemplo, ofrece grupos o “comunidades virtuales” como “actualidad”, “alimentación”, “amigos”, “coches”, “cultura y ciencia”, “música”, etc.

[2] Robert Burnett y David Marshall mencionan en Web Theory una nueva teoría que se ocupa de analizar estas identidades cibernéticas. Es lo que ellos llaman “cyberculture theory”, que definen como “an emerging area of study that focuses on the transformation of identity in an increasingly virtual world” (204).

[3] Robert Burnett y David Marshall señalan en Web Theory como “according to the World Lingo Web site roughly two-thirds of Web content is in English. However, in terms of users internationally, 43 per cent of users do not use English at all while online (World Lingo 2002; Global Reach 2001)” (79).

[4] Para mayor información sobre el lenguaje chat en el caso del inglés, véanse las definiciones y listas de emoticons y acronyms ofrecidas por Robert Burnett y David Marshall en Web Theory, 53 y 55.

[5] Para mayor información sobre el concepto de cultura, véase The Idea of Culture de Terry Eagleton.

[6] Para mayor información sobre la asociación poder/conocimiento de Foucault, véase Power/Knowledge y Discipline and Punish, donde Foucault señala cómo

power and knowledge directly imply one another . . . there is no power relation without the correlative constitution of a field of knowledge, nor any knowledge that does not presuppose and constitute at the same time power relations . . . In short, it is not the activity of the subject of knowledge that produces a corpus of knowledge . . . but power-knowledge, the processes and struggles that traverse it and of which it is made up, that determines the forms and possible domains of knowledge. (465-466)

[7] He preferido ofrecer ejemplos de las comunidades autónomas históricas dada la mayor diversidad lingüística y cultural de las mismas.

[8] Todos los datos informativos de los casos 1, 2 y 3 han sido tomados de las webs de las respectivas universidades (virtuales y no virtuales).

[9] Lo mismo ocurre en la UPV y la UB, que presentan sus páginas web en las dos lenguas oficiales además del inglés.

[10] Junto con la explosión de proyectos plurilingües, el cyberespacio ha revolucionado el concepto de investigación no sólo en la USC, sino en todas las universidades de las autonomías, facilitando el acceso a revistas electrónicas y buscadores y acelerando el proceso de préstamo interbibliotecario. Este hecho vuelve a resaltar la flexibilidad del concepto de cultura, que en la actualidad se caracteriza por un rápido tráfico de la misma a escala internacional.

[11] Véanse los artículos 241, 243 y los puntos 1 de los artículos 247 y 248 pertenecientes al capítulo 1 del título VIII-“Del uso de las lenguas oficiales”- de los Estatutos de la UPV/EHU.

[12] Conversación mantenida via email con Josu Aramberri entre el 9 y 11 de julio del 2003.

[13] Para mayor información sobre el uso del catalán en la UB, consúltese el apartado de “preguntas frecuentes” en www.ub.es/slc/es/faqes.htm

[14] En la actualidad, la Generalitat se encuentra muy actualizada y a favor sobre el potencial del espacio de la red en la promoción del multilinguismo y el pluriculturalismo. Véase al respecto el capítulo XI del “Informe sobre política linguística 2001” titulado “Las nuevas tecnologías e Internet” (94-102) en
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© Cristina Sánchez-Conejero 2004
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero27/identid.html