El descubrimiento de un escritor perdido
La obra narrativa y poética de Luis Larios Vendrell

Nancy J. Thompson


 

   
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Luis Larios Vendrell comenzó a escribir durante su periodo estudiantil en el Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid, y posteriormente en varias revistas universitarias hasta su salida definitiva de España en 1965. Después de breves estancias en Francia, Irlanda, y Escocia se traslada a los Estados Unidos donde reside en la actualidad. A poco de instalarse en el Reino Unido comenzó a escribir crítica literaria en inglés en una revista de Liverpool. En América sus publicaciones profesionales incluyen un diccionario de terminología médica en Inglés-Español (el primero en su género), un libro de gramática española, y un libro de texto que acompaña al popular programa para aprender castellano de la cadena de televisión PBS llamado Destinos.

Otro aspecto no muy conocido de Luis Larios se encuentra en otros dos libros publicados hasta la fecha: Poesía íntima y Fin de semana y otros cuentos que, aunque de distintos géneros, revelan la personalidad de su autor. En la presente ocasión, queremos charlar con él sobre su carrera literaria y sus proyectos.

Nancy Thompson: Hablemos primeramente de poesía, ¿cuándo y por qué comenzaste a escribir?

Luis Larios Vendrell: De chico leía mucho. Es una afición que indiscutiblemente aprendí de mi padre. En una clase de literatura leíamos a Garcilaso de la Vega en un momento de mi vida en que me creía abandonado de la mujer amada. Por eso mis primeras poesías fueron ya tristes lamentos. Al salir de España, y sobre todo durante mi residencia en Irlanda del Norte, aumentó de manera considerable esa tristeza combinada ahora con una angustiosa nostalgia. Desde entonces he escrito poesía como una manera de superar momentos difíciles, una forma de enfrentamiento personal con las decepciones y las realidades de la vida.

N.T: ¿Tu poesía es entonces esencialmente confesional?

L.L.V: Indiscutiblemente lo es. Por eso el libro se titulaba: Poesía íntima. No creo en la poesía que se escriba por encargo. Me horroriza ver esas competiciones, tan frecuentes en los pueblos y capitales de España, en los que el tema está decidido por adelantado. Siempre que he escrito poesía, he estado movido por un acontecimiento exterior, jamás he podido sentarme a la mesa y decirme por ejemplo: Creo que esta tarde voy a escribir un poema sobre la vendimia en La Rioja.

N.T: ¿Qué importancia concedes a la rima, el ritmo y la musicalidad en tu poesía?

L.L.V: A la rima en sí ninguna importancia. Creo que me preocupa más un cierto ritmo interno en el poema y una ligera - tal vez - musicalidad. Lo más importante, en mi opinión, es el mensaje concreto que el poema quiere expresar ante el lector. El lenguaje es un vehículo de comunicación, y la poesía embellece ese vehículo pero manteniendo como su misión fundamental la transferencia de un mensaje. Creo que la literatura tiene como obligación la presentación de ese mensaje sin el cual no tiene sentido ni escribir ni el arte en sí.

N.T: Habiendo salido de España por tu oposición a la dictadura ¿por qué tu poesía tiene tan pocas referencias políticas?

L.L.V: Creo que los comunistas han sido los que han defendido esa unión entre las letras y el Partido. Yo nunca fui comunista. Por otra parte no creo que el artista deba subordinar su trabajo a unos ideales políticos. Reconozco el valor de algunas poesías de Neruda y Vallejo, por ejemplo, pero cuando se convierten en portavoces de un ideal político, dejan simplemente de interesarme.

N.T: ¿Pensabas desde un principio publicar tu poesía?

L.L.V: Definitivamente no. De hecho no he sido muy cuidadoso y entre mis viajes y lo descuidado que soy, he perdido más de la mitad de mi obra, que no pude llegar a encontrar cuando preparé Poesía íntima. Recuerdo ahora un largo poema titulado “Castilla muerta” en el que trataba de recoger la barbarie de nuestra guerra civil en ambos lados, solidarizándome exclusivamente con el hombre, y lamentando cómo ha sido engañado. Me parece recordar que se publicó en algún sitio pero, como te digo, entre mi descuido, y el hecho que muchas revistas no avisan a los autores de la publicación de sus obras, no tengo la menor idea.

N.T: ¿Qué imagen crees que se desprende en tu poesía de la mujer idealizada?

L.L.V: No sé hasta qué punto esa mujer está idealizada. En realidad en cada poema estaba pensando en una persona concreta, con cualidades y defectos específicos. El tema unificador quizás sea, en la mayor parte de mis versos, el amor que no ha llegado a realizarse. El destino juega con nosotros y muchas veces nuestras vidas siguen caminos completamente imprevisibles.

N.T: Juliana Trejo te ha criticado que los personajes femeninos en tu libro de narrativa están prácticamente ausentes o son totalmente secundarios.

L.L.V: En realidad el personaje femenino estaba muy poco representado en Fin de semana y en eso tenía toda la razón. De hecho ese comentario me abrió los ojos y he incluido a la mujer en el libro que estoy terminando. La revista Turia publicó “Natalia” hace un año, y en este libro que estoy terminando hay también otro titulado “Elizabeth Burton” en el que el personaje principal es una mujer, y norteamericana.

N.T: ¿Cómo se titulará tu nuevo libro y cuál es su temática?

L.L.V: No he decidido si titularlo:”Estampas” o “Asesinato en Long Beach”. Dejaré ese asunto en manos de la editorial. La razón es que he vuelto al cuento “noir”, que ocupa casi la mitad del libro. Otro aspecto diferente es que en este nuevo libro la acción transcurre casi exclusivamente en los Estados Unidos.

N.T: ¿Cuál sería la característica principal de tus narraciones policíacas?

L.L.V: Todo comenzó con “Jorge Santayana, Inspector”. En ese cuento, el inspector protagonista que vive en un imaginario país de la América Latina investiga un asesinato. Se encuentra con toda clase de dificultades y se sospecha que el autor pudiera haber sido un alto dirigente del partido en el poder. Lo que me interesa más no es la resolución del crimen, sino el estudio del personaje y la presentación del entorno en que vive. Lo mismo ocurre en “Esperando a Gehorghe” en que Ion, el protagonista, espera a este misterioso Gehorghe por razones que nunca llegamos a descubrir. Al final, es acusado por las autoridades rumanas de un crimen que no ha cometido, y nadie parece haber descubierto la verdad. “Asesinato en Long Beach”, por otra parte, es el más ambicioso de mis cuentos noir y presenta por primera vez a un detective chicano que vive aquí en Los Ángeles. Me interesa presentar el mundillo (tanto familiar como profesional) en que vive Marco Montes. Al final su secretaría es la que descubre al culpable. Este personaje me está animando, cada vez que leo el cuento, a preparar otros, ya que no ha habido jamás detectives chicanos. Un elemento que no he mencionado, y me parece importante, es la falta de ejemplaridad de mis personajes. No son en absoluto modelos cinematográficos. Dudo que Holywood los vaya a recoger en sus películas. Marco Montes es un hombre maduro de unos cincuenta años, que fracasó dentro del Departamento de Policía y que se ha hecho detective privado pues es lo único que sabe hacer. Es hijo de lo que ahora se llama madre soltera, que en aquella época tenía otro nombre más desgarrador y cruel. Lo cierto es que toda su vida ha sentido el peso del padre ausente, y la madre que tiene que sobrevivir en una sociedad que nunca llegó a entender. El propio Marco sigue siendo un poco extranjero en este país donde esencialmente ha pasado toda su vida, a pesar de la tan cacareada integración que según las autoridades existe

N.T: ¿Cuál es la temática de tus cuentos que se desarrollan en España y su diferencia con los americanos?

L.L.V: Después de más de treinta años en este país es imposible que la presencia de los Estados Unidos no apareciera en mi obra. España es ya casi un recuerdo en la memoria del pasado. En “El balcón” combino, sin embargo, los dos mundos: un profesor de la Universidad de Barcelona visita Los Ángeles y aquí se encuentra accidentalmente involucrado en un atentado terrorista. En “Charnego”, por otra parte, me enfrento con el despertar de un joven segoviano que se encuentra en Barcelona y allí se siente totalmente desligado de todo. Siempre me han interesado las situaciones y las personas que no encajan dentro del mundo en que tienen que vivir. Quizás será porque yo mismo siempre me he sentido que no formaba parte de la sociedad en la que vivo.

N.T: Noto, por lo que me has dicho, que el suicidio no parece estar presente en las narraciones de tu nuevo libro. ¿Estoy equivocada?

L.L.V: No, en absoluto. Escribí la mayor parte de las narraciones de Fin de semana en unos momentos emocionalmente muy duros para mí, donde veía pocas oportunidades para el futuro. Creo que de ahí proviene el pesimismo que muchos han notado ya. Como escritor, o más bien explorador literario, mi deber es buscar nuevos horizontes y no quedar estancado en una misma temática, libro tras libro. Creo igualmente que, con la madurez literaria del segundo libro, se va uno apartando de las experiencias personales, y explorando nuevas avenidas. Creo que con este libro, en el que tengo muchas esperanzas, voy a quedar más satisfecho.

N.T: ¿Con que escritores te sientes más identificado?

L.L.V: Desde luego me siento totalmente distanciado del mundo de la narrativa latinoamericana en general. Eso del realismo mágico es un concepto con el que no me identifico en absoluto. Con la llamada literatura de los nuevos “valores” chicanos en este país, me siento totalmente ajeno; su temática me parece estancada y sus personajes obsesionados en la mayor parte de las narraciones por unas situaciones que ni me interesan ni me apasionan. Su estilo, por otra parte es algo híbrido aunque representativo de una sociedad que no me dice absolutamente nada y que no tiene valor para mí.

N.T: ¿Cuál es la mayor ventaja de tu vida aquí y el mayor inconveniente?

L.L.V: Evidentemente una gran ventaja es haber obtenido una cátedra que me permite escribir lo que quiero, y no tener que preocuparme porque mis libros sean comercialmente un éxito o no. El mayor inconveniente, por otra parte, es el vivir lejos de la lengua y de mis lectores. Creo que si escribo lo hago para un publico lector español esencialmente. Lamentablemente me faltan personas con las que comentar aspectos técnicos del oficio de escribir.

N.T: ¿Tenía entendido que se preparaba ya una versión al inglés de Fin de semana?

L.L.V: Una editorial, de cuyo nombre no quiero acordarme, me ha mandado una versión de uno de mis cuentos en inglés para que la viera y estudiara el contrato que me ofrecían. Seleccionaron: Un día de mayo en el que se incluye un poema de León Felipe donde se menciona: “una casa solariega y blasonada”, términos muy difíciles de traducir para el lector americano. En otro lugar, se mencionaba: “el cielo azul zuluaguesco de Segovia” concepto que, realmente, no sé cómo se podría verter al inglés para que un americano lector entendiera lo que quería decir.

He traducido a varios autores americanos al castellano y una buena traducción es algo dificilísimo porque debes saltar las diferencias culturales y sumergirte en el mundo de la lengua en que lo estás traduciendo. Evidentemente la traducción palabra por palabra no tiene dificultad alguna, o muy pocas. Lo más difícil es medir la profundidad del significado de cada palabra y preguntarse: en una situación así ¿diría un personaje español esto?

N.T: Deduzco, por esto, que no buscarás que tu libro Poesía íntima se traduzca?

L.L.V: Si la prosa es difícil de traducir, la poesía requiere un esfuerzo sobrehumano. He traducido algunas cosas de Robert Frost de las que me siento satisfecho; recuerdo ahora: El sendero no tomado, pero, en líneas generales, trato de no traducir poesía.

N.T: ¿A qué autores norteamericanos has traducido?

L.L.V: Además de Robert Frost, a Raymond Carver, Joyce Carol Oates, y Ann Beatie. Creo que tengo por ahí alguna que otra traducción también de James Joyce de su libro Dublinenses.

N.T: ¿Qué planes tienes para el futuro?

L.L.V: Por el momento terminar el libro. Me falta el proceso final de retocar algunas cosas, cambiar pequeños detalles, y mandarlo a la imprenta. Creo que después de eso, el siguiente paso será una novela.

N.T: Muchas gracias, y buena suerte.

 

© Nancy J. Thompson 2004
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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