Acercamiento a la poesía de José Antonio Santano

Erasmo Hernández González
Aula Biblioteca Mira de Amescua
Universidad de Granada
ibnhazam@hotmail.com


 

   
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Con este artículo pretendo ayudar a la difusión de la obra poética de José Antonio Santano, un interesante poeta andaluz. Mi trabajo se compone de sendas críticas breves de sus libros con la reproducción de algunos poemas, de una crítica de conjunto, de su posible encuadre generacional y de unos apuntes biobibliográficos sobre el autor.

 

LIBROS PUBLICADOS

En Profecía de otoño (1994), su primera obra, encontramos la galería de recuerdos de la infancia en Baena, la dificultad del amor y la certeza de la soledad y la muerte; abundan las descripciones; presenta tres partes (De la memoria, Del amor, De los silencios); los poemas (treinta) son breves (de ocho a veinte versos) con técnica libre y suelen superar las catorce sílabas. Leamos:

Que el tiempo se detenga, ahora,
en este justo instante.

Bendito incienso que perfuma
la estancia y nubla los sentidos.
Trasera puerta parroquial
donde la infancia
ración de leche en polvo espera. Primeras
“vaquillas” a la escuela, mientras cómplice
el río Las Tablas bañaba los deseos.

Aún acecha el otoño en cada calle: San
Bartolomé, Doctora, Cava, Mesones, Alta
y Plaza Vieja. Fuego
desprendían los ojos desde el alto y barroco
campanario de la iglesia. Descalabra
el aire las sonrisas, enmudecen
los grávidos ecos de las vegas.

Añejo perfume de misal sobre la mesa.
El rosario de las ocho, las novenas. Cantos
en corro junto a magnas candelas.
El vendedor de madroños, almezas, majoletas;
y en las noches de clara luna
esperpento de voz que anuncia:
¡Hojaldres calientes!
Gatos en los tejados. Descarnadas
sandías como farolas o luciérnagas.
Que el tiempo se detenga, ahora,
cuando invoco tu nombre y me desangro.

En Íntima heredad (1998) los temas son la infancia, el tiempo y el elogio a Iponuba (asentamiento iberorromano en el término de Baena) con muchas descripciones; con mayor riqueza formal que en el libro anterior por el uso de encabalgamientos abruptos; los poemas (veintiséis) son breves (de ocho a veinte versos) con técnica libre y aparecen los endecasílabos. Leamos:

Aquellas tardes de lluvia y relámpagos
cayendo sobre la tensa esperanza
y mi dolor novicio, como clavos,
como el silencio en la herida más honda.

Aquellas tardes de luto y campanas
enredándose a las sombras y el tiempo
que vive prisionero en tus rodillas
cansadas por el peso de la vida,
aún maduran densamente carnales
en cada otoño junto a ti alojado.

Aquellas tardes grises y decrépitas,
galopando feroz el sufrimiento
en la raíz trenzada de tu ausencia,
de tu pecho tierno y encendido, preso
de la tierra, los años, la memoria,
para mí siempre eternas las quisiera.

En Exilio en Caridemo (1998) se rompe con el orden anterior y nace el poeta del mar, del viento y del azul, que relaciona la experiencia amorosa con el paisaje almeriense, con mayor libertad expresiva y menor dolor que en los libros anteriores; cuenta con dieciséis poemas que superan la veintena de versos libres. Leamos:

Del tiempo vivido en el deslumbrante azul de Genoveses

Todo es azul. Me extingo en el azul.

Sólo quiero ser azul,
como esos ojos que me visionan
lejanos y tardíos,
como esos labios de fuego y piedra
que a mineral me saben,
como esas manos de terciopelo
posadas en la frente
de aquel verano que presagiara
a orillas de tu nombre,
mi lento deambular hacia el sollozo.

No sé por qué ni cómo
me hallo en tu plácida comarca,
desamparado, exhausto,
perdido,
huyendo del áspero pasado,
de todo cuanto vida
perfuma este doloroso instante
que se adentra en mi pecho
y me quema la sangre, me consume.

No sé por qué ni cómo
exploré tu cuerpo aquella tarde
si sólo tu silencio,
incesante y trémulo,
rondaba
mi carne en despedida.

En La piedra escrita (2000), su tercera entrega sobre Baena, asistimos a una elegía por su cuñado José Miguel, y continúa con el repaso melancólico de los meses y los años, desde 1957 a 1998; tiene tres partes (Proemio, De letras [Tierra sudario] y Números [El vuelo de los años]); y usa el verso libre en los veintinueve poemas (de ocho a veinte versos). Creo que en este libro Santano aporta mayor variedad lírica, por el excelente manejo de la alternancia entre versos breves y largos, que recuerdan las estrofas polimétricas del barroco. Leamos:

1957

Recuerdo que nací. Y ya es bastante.

La lluvia humedece las aceras.
Un autobús teñido de verde
transporta famélicos viajeros.
El Corte Inglés anuncia rebajas
al paso cansino del peatón
que cruza cabizbajo la noche.

Recuerdo que nací. No sé dónde.

La calle es un desierto de espejos,
soledades, furcias, vagabundos
escarbando en cubos de basura;
un mar de crímenes, violaciones;
cenáculo de vates frustrados
y hediondos.

Espectros de cera.

Recuerdo que nací. No sé cuando.

En Suerte de alquimia (2003) presenta la estructura tripartita (Tierra, Fuego, Lluvia), se centra en la esencial tierra, en el dolor amoroso y en la soledad, y avanza formalmente, por el uso intencionado del endecasílabo en todo el libro (veinticinco poemas de ocho a veinte versos), que implica la intensificación de los recursos poéticos por la dificultad que supone adaptarse a este verso. Además se nota un tímido paso del yo al nosotros. Leamos:

Dejadme ser esclavo de la noche
y que esparza mis pecados al viento.

Dejad que el vuelo áureo de la aurora
cubra mis cansados años y frente
con las últimas aguas del invierno.

Dejad que retornen las dulces sombras
y el embrujo del árbol de la muerte,
que su alargado tronco sea infierno
o cárcel donde enterrar mis cenizas.

Dejadme estar con ellos: los cadáveres.
Dejadme pasear por sus silencios
y compartir morada y mesa, danzas;
largas noches de luna y parlamento,
pasajeros y olvidados amores;
refrescarme por siempre en estos patios
que el cielo contamina con el índigo
encaje milenario de la espera.

Dejadme soñar con la muerte,
                                       vivaz
y que transmite en mí profunda herida
hasta sentir el hielo de la noche
en mi vieja y desazonada carne.

 

TEMAS Y FORMAS

La tradicional distinción de la Estilística entre temas y formas, tan útil para los comentarios escolares, es un punto de partida para demostrar que en Santano hay una estrechísima relación entre su intimidad (con todos sus matices atormentados) y su expresión (culta, romántica y surrealista).

Las muchas relecturas de sus libros, el conocimiento del paisaje que es evocado y la relación personal con el autor permiten al crítico valorar mejor las claves de esta poesía hermética y tan diferente de la de los más conocidos miembros de su generación (Juaristi, Trapiello, Linares, Bonet, Andréu, Valverde, García Montero...).

El orden de publicación no se corresponde con el orden de composición, y hay una perfecta coherencia temática y formal apreciable en el estudio según el orden de composición.

Los tres primeros libros (Profecía de otoño, Íntima heredad y La piedra escrita) son los capítulos de una trilogía de dolor y frustración, de una vida en un pueblo del sur que atenaza y destruye la personalidad de una persona sensible, y provoca la interiorización de la realidad, que es difícilmente reconocible (la cima del mundo clasista del señorito y la Andalucía del llanto), y se sublima en una escritura hermética (vocabulario muy culto, imágenes surrealistas, versos largos cercanos a la prosa como en las silvas barrocas), que dificultan el reconocimiento de la sociedad a la que critica y a la que ama.

Esta paradoja anima (del latín anima, alma) estos poemarios. Este choque entre memoria y silencio se resuelve en las dulces descripciones de la tierra en la que nació, en la certeza de la muerte y en la rehabilitación amorosa del autor.

En estos libros hay un claro romanticismo (paisaje, soledad, muerte, memoria...), neosurrealismo (revitalización formal de la metáfora de la Generación del 27 y de Cántico) y una preocupación formal basada en el orden (libros divididos en tres secciones gemelas, poemas muy trabajados, de similar extensión, y con repetición de motivos y figuras retóricas).

En Exilio en Caridemo aparece el cambio de paisaje, por el cambio de residencia a Almería, que afecta fuertemente a los temas y a las formas. Esto es otro síntoma del romanticismo del autor, que se abre a la luz, al mar, al viento, a la libertad del Mediterráneo, al optimismo, y se refleja en la menor tensión de sus versos, que fluyen con más paz, con un vocabulario más sencillo, con un menor control de las composiciones y con el reconocimiento de la realidad de Almería, la poética Caridemo. ¿Por qué exilio? ¿Un dulce exilio?

En Suerte de alquimia resuenan los temas y las formas de los primeros libros, pero podemos reconocer la sociedad urbana, con sus contradicciones y con su egoísmo. El poeta pasa del yo reconcentrado a un nosotros tímido y dolorido, que esta vez no es redimido por el amor, difícilmente apreciable en la crueldad urbana.

Observamos por tanto en su producción el tránsito del romanticismo de los primeros libros al existencialismo, de lo que deducimos este inconformismo vital que se repite desde las primeras producciones y el dolor de la propia existencia, a la que el amor no logra redimir. La única solución se encuentra en la inmersión en la naturaleza: los cerros de Baena y el mar desierto de Almería.

¿Salvación común a la de Vicente Aleixandre? ¿Salvación panteísta, materialista, elemental (agua, tierra, aire y fuego) y esencial de un ser incomprendido en el universo incomprensible? ¿Salvación del campesino que agarra la tierra de la que ha nacido y a la que volverá?

 

ENCUADRE GENERACIONAL

¿Pertenece Santano al grupo de autores de su edad, de los nacidos en los años cincuenta que empiezan a publicar a finales de los setenta y principios de los ochenta?

El marbete de Poesía de los Ochenta es cómodo para explicar a los alumnos tales o cuales características, pero no responde a una realidad grupal o generacional como ocurrió con García Lorca, Alberti, Salinas, Diego y otros durante un corto periodo de años, allá por el atardecer de los años veinte. Ahora Juaristi, Trapiello, Linares, Bonet, Andréu, Valverde, García Montero y otros, aunque sean de edades y formación académica y cultural similares, han escrito y escriben desde motivaciones diferentes, con estilos diferentes y en constante evolución poética y metapoética.

Santano sigue un camino propio, muy distinto al de sus compañeros generacionales:

Las raíces poéticas de Santano se hunden en Bécquer y Antonio Machado: sentimentalismo, soledad, silencio y vivencias rurales. Este árbol crece al cobijo de las influencias de Carlos Clementson, Justo Jorge Padrón y otros de los disidentes [Sánchez Zamarreño, 1989, 59] de los novísimos [Castellet, 1970]. De estos disidentes Santano recibe la lírica intimista, humanizada y la narratividad de sus versos largos cuajados de imágenes neosurrealistas, abandonando el habla coloquial y sublimando la experiencia.

Después nace el estilo propio: desde el sentimentalismo y romanticismo de Profecía de otoño e Íntima heredad hasta el existencialismo y poesía de la experiencia de La piedra escrita y Suerte de alquimia, con esa isla de optimismo que es Exilio en Caridemo.

Santano se educó en un pueblo del sur, estudió en la Universidad y volvió a sus orígenes, por tanto la lejanía de los grupos poéticos y de los cenáculos literarios implica su autodidactismo y esa tendencia cultista e incluso conservadora de sus formas, aunque no en sus temas. Este rasgo coincide con las apreciaciones de algunos críticos que dicen que los autores de los años ochenta tienen una visión conservadora de la poesía [Mayhew, 1994, 131], sin observar las tendencias renovadoras como la poesía cívica, el neosurrealismo, el erotismo desde la mujer y los nuevos enfoques culturalistas; además muchos poetas se desentienden de grupos literarios o simplemente no pueden acceder a ellos por diversas circunstancias (lejanía, falta de contactos...) [Cano Ballesta, 2001, 27].

La poesía de Santano evoluciona con naturalidad, sin reflexiones metapoéticas o existenciales conscientes, hacia la poesía de la experiencia, igual que otros autores de su generación. La poesía de la experiencia es la consecuencia de la soledad del hombre contemporáneo, lejano de la religión, de la filosofía y de la ideología, que el poeta mezcla con sus vivencias, para obtener sus propias verdades y emociones [Gil de Biedma, 1994, 51]. Es un tipo de poesía urbana que acoge a la mayoría de los poetas más reconocidos de los años ochenta, con García Montero, Marzal, Juaristi, Salvago, Mengíbar, Prado, etc.

En cambio, Santano en estos libros no desarrolla otras posibilidades interesantes como la poética del silencio, que busca la brevedad, la concisión y la condensación expresivas en la que destacan Jover, Valente, Siles y Amorós [Debicki, 1997, 259-260]. Tampoco la rehumanización poética, autobiográfica, urbana e incluso ligera con habla coloquial que se aprecia en Juaristi, Gallego, Dionisia García... [Sánchez Zamarreño, 1989,60]. Ni la otra sentimentalidad, con Salvador, García Montero y Egea, quienes pretenden acercar el arte a la vida, fundiendo intimidad y experiencia [Calles, 1991, 93-94], a éstos se pueden añadir L. Muñoz, B. Prado, I. Mengíbar y los citados Juaristi, Marzal, Salvago, Suñén, Wolfe, Riechmann, Marzal, Mesa Toré, etc., esta sentimentalidad entra quizás en la poesía de la experiencia [D’Ors, 1994, 59]. No prueba la tendencia neoclásica y helénica con alusiones a lo clásico para revelar los sentimientos y contradicciones del poeta, son entre otros María Sanz, Leonor Barrón, Marzal, Botas, Salvago, Andréu, Luque, etc. [Cano Ballesta, 1998, 16-18]. No intenta la poesía postmoderna que mira a escritores del pasado e intenta resucitar el esplendor modernista, pero se le parodia como hacen Salvago, Gª Montero, Marzal, Juaristi, etc. o se le admira como hacen Benítez Reyes, Mesa Toré, etc. [García Martín, 1988, 23-24]. No sigue el neosurrealismo que aporta Blanca Andréu, con Iglesias, Rabanal, etc. [Lanz, 1997, 72-74]. Ni la poesía social con Padua, González, Vaz, Moya, Orta, Aguaded..., con carácter narrativo, coloquial, impúdico y político [Stabile, 1999, 39].

La obra de Santano, compuesta por cinco libros, avanza segura y personal en este rico arrecife de corrientes poéticas, en el que también debemos citar el empuje de las mujeres (alcanza esplendor en el motivo del erotismo con Ana Rossetti [Ugalde, 1990,119]; y en la gran cantidad y calidad de títulos [Balcells, 2003] y citamos aleatoriamente entre las jóvenes a Tina Suárez, Ana Merino, Irene Sánchez, Verónica García), y de los jóvenes (como García Casado, Mayor, Rey, Gragera, Reyes, etc. [Munárriz, 2003], que se abren paso con fuerza y muestran un descarado eclecticismo en formas y temas).

Finalmente este crítico aspira a que la obra de Santano alcance el reconocimiento que merece y que el poeta se atreva a experimentar nuevas formas y temas, pues a su edad (47 años) se abre un interesante horizonte de madurez personal y lírica, en el que la experiencia puede modelarse conscientemente de muy diversos modos poéticos.

 

APUNTES BIOBIBLIOGRÁFICOS

José Antonio Santano nació en Baena el 11 de mayo de 1957. Es Graduado Social por la Universidad de Granada y Técnico Superior en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares. Es funcionario de la Junta de Andalucía en Almería.

Cuenta en su haber con los siguientes premios de poesía:

- "Luis Carrillo de Sotomayor", en Baena, en 1989, 1991 y 1993.

- "Barro", en Sevilla, en 1993.

- "Ciudad de El Ejido", en Almería, en 1995.

- Accésit del "Rosalía de Castro", en Córdoba, en 1995-1996 y 1998.

- Finalista del "Premio Nacional de la Crítica", en 2000.

- Finalista del “Premio de la Crítica de Andalucía”, en 2004.

Es autor de libros y publicaciones que no son de poesía:

- Canción popular en la villa de Baena (1986)

- "Aproximación a la historia del carnaval de Baena", Carnavalenda, 1993.

- Grafías de pasión (1998). Sobre la Semana Santa de Baena.

- Árbol de bendición (2001). Antología literaria al olivo.

Sus libros de poesía son:

- Profecía de otoño (1994), Sevilla, Barro.

- Íntima heredad (1998), Córdoba, Casa de Galicia.

- Exilio en Caridemo (1998), Almería, Instituto de Estudios Almerienses.

- La piedra escrita (2000), Salobreña, Alhulia.

- Suerte de alquimia (2003), Salobreña, Alhulia.

Alterna la poesía con colaboraciones en revistas, en prensa (fue fundador y director del Periódico Independiente La Razón) y televisión. Ha dirigido y presentado en Canal SI-Televisión, de Almería, el programa cultural Fin de siglo y Millenium. Es miembro del Departamento de Arte y Literatura del Instituto de Estudios Almerienses, organismo dependiente de la Excma. Diputación de Almería. En la actualidad dirige la revista literaria de carácter mensual Cuadernos de Caridemo de Almería.

 

BIBLIOGRAFÍA

BALCELLS, J.M. (2003), Ilimitada voz. Antología de Poetas Españolas, Cádiz, Universidad.

CALLES, J.M. (1991), “Una nueva sentimentalidad en la poesía española contemporánea”, España Contemporánea, IV, 85-96.

CANO BALLESTA, J. (1998), “Poesía de la experiencia y mitos helénicos”, Ínsula, 620-621, 1998, 16-18.

————(2001), Poesía española reciente (1980-2000), Madrid, Cátedra.

CASTELLET, J.M (1970), Nueve novísimos poetas españoles, Barcelona, Barral.

DEBICKI, A.P. (1997), Historia de la poesía española del siglo XX. Desde la modernidad hasta el presente, Madrid, Gredos.

D’ORS, M. (1994), En busca del público perdido. Aproximación a la última poesía española joven (1975-1993), Granada, Impredisur.

GARCÍA MARTÍN, J.L. (1988), La generación de los ochenta, Valencia, Consorci d’Editors Valencians.

GIL DE BIEDMA, J.(1994), El pie de la letra. Ensayos completos, Barcelona, Crítica.

LANZ, J.J. (1997), “La poesía de Blanca Andreu”, Zurgai, Bilbao, julio, 72-76.

MAYHEW, J.(1994), The Poetics of Selfconsciousness. Twentieth-Century Spanish Poetry, Lewisburg, Bucknell University.

MUNÁRRIZ, J. (2003), Veinticinco poetas españoles jóvenes, Madrid, Hiperión.

SÁNCHEZ ZAMARREÑO, A.(1989), “Claves de la actual rehumanización poética”, Ínsula, 505, 55-60.

SANTANO, J.A. (1994), Profecía de otoño, Sevilla, Barro.

———— (1998), Íntima heredad, Córdoba, Casa de Galicia.

———— (1998), Exilio en Caridemo, Almería, Instituto de Estudios Almerienses.

———— (2000), La piedra escrita, Salobreña, Alhulia.

———— (2003), Suerte de alquimia, Salobreña, Alhulia.

STABILE, U. (1999), “El paisaje urbano en la poesía onubense contemporánea”, Voces del extremo, Huelva, Fundación Juan Ramón Jiménez.

UGALDE, S. K. (1990), “Subversión y revisionismo en la poesía de Ana Rossetti, Concha García, Juana Castro y Andrea Luca”, en B. Ciplijauskaité (ed.), Novísimos, Postnovísimos, Clásicos. La poesía de los 80 en España, Madrid, Orígenes.

 

© Erasmo Hernández González 2004
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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