Editorial


Propiedades culturales

Se observa en el desarrollo de esta Sociedad de la Información la existencia de una tensión, la creada entre la extensión global de las comunicaciones y las cada vez más restrictivas condiciones a la difusión. Parece que cuanto mejores son las condiciones para la difusión de la Cultura, más trabas se ponen. Esto es la lógica consecuencia de la creciente e imparable mercantilización cultural que afecta a todos los sectores y ámbitos.

La Cultura es comunicación; no tiene sentido sin ella. Se fundamenta en transmitir y compartir. La Cultura no son objetos, sino procesos en los que esos mismos objetos culturales son solo el inicio dinámico de una relación que une; porque la Cultura es lo que une.

Hay mucha gente empeñada en definir la Cultura en los mismos términos de una propiedad, algo no muy diferente a un terreno o un mueble. Hoy existen propietarios de ideas, de palabras, de imágenes..., hasta de genes.

Son los lectores los que hacen a un libro grande; no los críticos ni los académicos ni los editores. Son las generaciones que leen, se prestan, intercambian, se recomiendan esos libros y nos los dejan perderse en el olvido.

Con el acto mismo de convertir lo cultural en objetos mercantilizados -sin otro fin que el lucro-, los desprecian los mismos que los producen. Esperemos que los poderes públicos atiendan a aquellos a los que se deben, y pongan freno a este desenfreno legalista y criminalizador. En caso contrario, la auténtica Cultura buscará sus propios caminos alternativos. Ejemplos ya se pueden encontrar.

Joaquín Mª Aguirre
Editor


El URL de este documento es http:/www.ucm.es/info/especulo/numero28/28editor.html