Espéculo

  Reseñas, críticas y novedades

 

 

José García Templado

Ni es cielo ni es azul
Estética de la recepción.
Ensayos de semiótica escénica,
narrativa y publicidad

  

 

El principio de economía estético que rige la creación dramática o literaria se une al valor críptico de algunas obras, que encierran ideas que hay que descubrir. Mallarmé incorporó este hecho a los fundamentos del movimiento que se denominó Simbolismo y, mucho antes, más pragmático, Voltaire ya había advertido que “el secreto de aburrir al público era contarlo todo”.

Lo que aporta este libro es la forma de inferir y conocer lo que no está expreso en el lenguaje teatral o en el discurso literario, clave para la construcción del sentido. En el lenguaje escénico intervienen la totalidad de las estructuras semióticas, estructuras de signos, cuya relación quedará patente en el análisis de textos, que aquí se efectúa siguiendo métodos acreditados en Semiótica (ciencia de los signos) y Narratología: método temático, biográfico-psicológico, estructural genético, etc., en su aplicación práctica, recogiendo los términos técnicos en un glosario que facilita la comprensión.

El libro describe el carácter poliédrico de la creación dramática: complejidad de la comunicación, teatro de autor, teatro colectivo, actualización de piezas y temas para que muestren la vigencia de las ideas (Llovet/Marsillach, Víctor García, Alfonso Sastre, Ángel Facio), incorporación de las nuevas tecnologías al montaje o a la propia concepción de la obra (Bieito, Bajo Ulloa, Els Joglars, La Fura, Piscátor).

Las inferencias que proporciona el lenguaje escénico se clasifican bajo distintos criterios: “global”/”parcial”; “homoestructural”/”heteroestructural”; “metafórico-simbólica”. Estos tipos resultantes no son incompatibles y sí, frecuentemente, complementarios. La “camisa” de Lauro Olmo o “la escalera” de Buero, junto a la utilidad práctica que les da la acción, van a ser el “símbolo” “global” de una indigencia endémica, como la “caja de caudales” ideada por Nieva para Las moscas de Sartre produce una inferencia “parcial” y “homoestructural” (sólo afecta a la estructura icónica). Contrariamente, cuando la cama que aparece en Macunaíma pasa a ser piragua por la ficción de remar de sus ocupantes, la inferencia se produce con la participación de dos estructuras sígnicas, icónica y kinésica (movimiento) y es, por tanto “heteroestructural”.

El personaje ausente no siempre es fácil de determinar: Puede ser una abstracción, producto del delirio o la imaginación, proceder de objetos inanimados, estar localizado entre bastidores o constituir una simple elisión estilística. El análisis de piezas de Antonio Gala, Jesús Campos, Muñoz Hidalgo, Ignacio Amestoy y un amplio etcétera, proporcionan abundantes ejemplos, cuyos signos determinan la presencia del ausente.

Los efectos especiales en el teatro difieren frecuentemente del sentido que el cine ha impuesto. Se incluyen, por ejemplo, en el teatro, los “efectos de inmersión”, definidos por R. Domenech a propósito de ciertos recursos empleados por Buero Vallejo. Se estudian en tres amplios sectores: “efectos de luz”, “efectos audioacústicos” y “teatro total/teatro de ambiente (environmental theatre)”. Las variedades de cada sector se analizan en obras de Sanchís Sinesterra, Buero Vallejo, Alberto Miralles, Jesús Campos, Rodríguez Méndez, Martín Recuerda o en el montaje de Kaspar de Peter Handke, realizado por José Luis Gómez. Un capítulo especialmente dedicado a El sueño de la razón, quizá la obra maestra de Buero, se estudia como modelo de la utilización de efectos especiales en función del sentido del drama. No se elude la polémica sobre la excesiva espectacularidad que puede desviar la atención a las ideas expuestas en el texto, aunque, si el montaje no las traiciona, pueden quedar potenciadas.

Los tres últimos capítulos están dedicados al mito. Intentan demostrar la idea del autor sobre la capacidad de adaptación del mito a los cambios sociales, técnicos o ideológicos. Se estudia el mito de Fausto, desde el período mitoide del Faustbuch, que Marlowe eleva a la categoría mítica, hasta la postmodernidad, con las adaptaciones de Grotowski y La Fura dels Baus (Fausto 3.0) de La trágica Hª del Dr. Fausto de Marlowe y el Fausto de Goethe, respectivamente. Y se sigue, así mismo, el paralelismo con el mito de Don Juan y la asimilación que a él se hace de la figura de Miguel de Mañara, en distintas épocas y manifestaciones. La fuerza mítica del destino enlaza los mitos griegos con manifestaciones de diversas épocas y acaba con el análisis del mito de Orestes en Esquilo (La Orestiada) y Sartre (Las moscas). El método estructural genético diseñado por Goldman nos hace ver en Esquilo lo inexorable del destino, que en Sartre es símbolo de la libertad.

El análisis de dos cuentos, que muestran sus significados ocultos y las inferencias del discurso publicitario, hoy imprescindibles para comprender los spots, muestran cómo los métodos de análisis empleados son eficaces en cualquier tipo de discurso.

José García Templado


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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2005