Espéculo

  Reseñas, críticas y novedades

 

 

José Manuel Pedrosa (Ed.)

La autoestopista fantasma
y otras leyendas urbanas españolas

  

 

Variantes urbanas

Dra. Pilar Vega Rodríguez
Facultad de Ciencias de la Información
Universidad Complutense de Madrid

La primera conclusión del libro sobre las leyendas urbanas de José Manuel Pedrosa, profesor Titular en la Universidad de Alcalá de Henares y autor de múltiples estudios sobre el folklore, es que ni son urbanas ni modernas esas narraciones de hechos extraordinarios acaecidos en mitad de la más rotundamente materialista de las civilizaciones. Se emplea la terminología de leyenda, narración traída y llevada de boca en boca que alude específicamente a la concreción geográfica y cronológica de los hechos y urbana, es decir, referida a las nuevas condiciones materiales de la convivencia humana, la urbe. Pero lo cierto es que la terminología no es del todo precisa aunque se trate de la más usada por los folkloristas y que quizá sería preferible ocuparse de una conducta tan humana y sencilla como es la difusión del rumor. Este canal que lleva y trae historias, agudamente empleado por las agencias de publicidad para gestar a sus héroes —ha demostrado J. Campmany— se vale del encarecimiento de la palabra en la consciencia de que existe en el ser humano el impulso irresistible de hacerse con la atención de un grupo de narratarios. Mediante el rumor hasta la existencia más anodina y desprovista de emociones puede convertirse en el eje de atención de una audiencia y cautivar, suspender, maravillar. Por medio del verbo, la narración de un hecho sorprendente y casi increíble pone en circulación rumores de muy diversa índole, Los relativos a las carnes dispensadas en restaurantes fueron el objeto de sospecha de las antiguas carnecerías de los Siglos de Oro y motivaron la befa y prevención hacia los pasteleros.

Quizá ésta sea la razón por la que han migrado a lo largo del tiempo y el espacio esas células narrativas breves, de tradición oral, llámense cuentos, leyendas o mitos, deslinde del que se ocupa José Manuel Pedrosa en las páginas iniciales de su libro. En todas estas unidades si bien puede contrastarse una diversa actitud e intencionalidad del narrador no es menos cierto que integran estos materiales los mismos motivos característicos, reconocibles pese a las variantes que conlleva la transmisión oral. Las narraciones de hechos extraordinarios continúan su travesía por el espacio y el tiempo fundamentalmente, a través de la confidencia de un narrador autorizado, sobrio, fiable, que en estilo cercano certifica hechos sorprendentes pero plausibles y cuya contemporaneidad demuestra el propio contexto de la narración. Pero la sustancia de lo narrado se mantiene inalterable en relación a lo referido antaño. José Manuel Pedrosa se remonta al origen de varias de estas historias que circulan modernamente entre nuestros iguales, como en el caso de la que da nombre al libro, “La autoestopista fantástica” cuyo origen puede retraerse nada menos que hasta la dinastía Jin en la China del siglo III-V. Tras el detenido análisis de esta leyenda sobre el fantasma que se aparece en las vías marginales de las ciudades más distantes del globo, ya sea en México, Perú, Holanda, Panamá, Guatemala, Suecia, Gran Bretaña, Alemania, Madagascar, Egipto, Guinea Conakry, Brasil o Estados Unidos, muestra José Manuel Pedrosa el proceso característico de intermisión entre lo folklórico y lo literario que ha tenido lugar en todos los tiempos. Así pues, son urbanas estas leyendas, en cuanto se alejan de las tradiciones previas a la formación de las urbes, pero no por ellos menos legendarias o populares, puesto que emergen de las tradiciones de los nuevos subgrupos de la población, fuertemente ligados entre sí, propietarios de nuevas formulaciones folklóricas y autores de las nuevas formas de tradición oral que más tarde difunden todos los medios de comunicación.

Las nuevas leyendas urbanas muestran discursos actualizados de los viejísimos motivos de las historias de horror. Con la misma prevención y temor con que antiguamente se contaron las historias de aparecidos hoy se toca en estas leyendas idénticos motivos de la tradición fantástica: la muerte, la locura, el horror. Las células narrativas orales no sólo no se han extinguido en la sociedad de la comunicación de masas sino que han adoptado nuevos ropajes adoptando en el mismo equipaje lo legendario y lo urbano, lo que se cuenta y sólo pocas veces se lee. Nuestros conocidos próximos o quizá quienes les son a ellos bien cercanos no venden estas historias por algo aplastantemente verídico. Como ocurre en los relatos fantásticos el narrador de estas historias aparece debidamente autorizado (se trata de un narrador imparcial, cercano, fiable, y muchas veces escéptico) y los hechos referidos, en los que intervienen seres de otro mundo o al menos personajes difícilmente humanos, acaecen en lugares poco transitados, solitarios, lejanos a la comprobación. Las leyendas urbanas encierran como todos los relatos fantásticos un mensaje didáctico, la prudencia de no tentar a la suerte, de no entablar familiaridades con aquellos que no son desconocidos y, en suma, de no violentar las normas que garantizan la tranquilidad del individuo y las comunidades.

J.M. Pedrosa ofrece en su libro una muestra representativa de todas las variantes y alusiones relativas a motivos tradicionales en el folklore de nuestros días. Su libro es de indiscutible novedad al ofrecer el parangón hispano de motivos originales y también de otros coleccionados en repertorios anglosajones. En el contexto de la leyenda urbana difundida en España, Antonio Ortí y Joseph- Sampere ya habían publicado con Martínez Roca en 2000 una interesantísima colección (Leyendas urbanas de España) que obtuvo gran acogida de lectores (seis ediciones en Martínez Roca y dos en Círculo de Lectores). El método seguido por José Manuel Pedrosa para la trascripción de las leyendas urbanas es el de reproducir exactamente la narración de la leyenda, sin ningún tipo de aderezo literario o propósito ajeno al del narrador, captando lo que se llama el rumor ambiente y con los datos pertinentes al informador(lugar de procedencia, edad, sexo, etc). Así mismo se establecen categorías de motivos de las leyendas, variantes y tipos, muy útiles para el cotejo con versiones literarias y para la comprobación de que, tal como hicieron antaño Thompson, y modernamente Chevalier, existen categorías diferenciadas en la transmisión de motivos de las leyendas urbanas.

22/04/2005
revisado: 29/9/2005


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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2005