Espéculo

  Reseñas, críticas y novedades

 

 

María Ángeles Maeso

Vamos, vemos

  

 

Ángel Luis Luján

Ángeles Maeso es una de esas voces que de manera un tanto secreta pero segura va haciéndose oír en este panorama ensordecedor de la literatura española actual. Es autora de tres libros de poesía (Sin regreso, Trazado de la periferia y El bebedor de los arroyos), ha aparecido en influyentes antologías de poesía femenina como Las diosas blancas, Ellas tienen la palabra e Ilimitada voz, y recientemente hemos visto publicada su novela Perro (Huerga y Fierro, 2004), concentrada, dura y necesaria, escrita en un lenguaje brillante y tenso. Ahora nos presenta una nueva entrega poética con el juguetón título de Vamos, vemos. Efectivamente, la autora nos propone un juego; un juego muy serio que comienza con la ascensión de la niña al desván de la infancia. Allí, esa niña de pueblo se encuentra con los múltiples fantasmas que pueblan la niñez y que, transformados, se convierten en miedos de adultos. Todo el libro se sitúa en esa coordenada imaginativa donde a través de diversos objetos y animales campesinos se va construyendo una imagen a la vez lúdica y crítica de la realidad, una imagen que abre el espacio de la fantasía sin dejar de adoptar nunca una postura preocupada. No se trata de una memoria nostálgica y evocadora (aunque también) sino de un mirar adelante desde las esencias de lo que se puede entender como marginal desde una visión urbana de la poesía. De ahí que el verso de la autora se sitúe al lado del de Antonio Gamoneda, Claudio Rodríguez y el propio León Felipe, al que se homenajea con el premio.

El primer poema, "Poética", el mejor del libro en mi opinión, expone esa idea de la poesía como una vuelta a los orígenes, el subir al desván con los miedos y con la canción que surge para espantar los miedos. Sus largos versículos lo sitúan muy efectivamente a medio camino entre el verso libre y el poema en prosa. El tema de la vuelta a la raíz coloca a este poema y a todo el libro en una línea muy cercana a la poesía de Seamus Heaney con toda su mitología del mundo arcaico de la infancia, que es también una infancia de la humanidad. El poema "Sacos de semillas petrificadas" guarda parentesco con aquellos poemas de Heaney sobre los fósiles de las charcas y las tierras pantanosas. Los poemas sobre animales recuerdan a su vez a ciertas zonas de Rilke, como en "Las grullas" donde comprobamos que el mundo animal pone en evidencia limitaciones humanas como la falta de libertad y de vuelo.

El lenguaje es claro y límpido, como corresponde a la concepción de la poesía como un deseo de comunicación, pero a la vez preciso en su imaginería, y fiel a la vertiente de juego por la que trascurre el libro. La ambigüedad de la palabra "Vamos", que se repite como un leit motif a lo largo del poemario nos enseña cómo la lectura debe ir desgranando significados que no siempre están fijados. "Vamos" es, por una parte, una interjección de ánimo, pero por otra también una expresión de incredulidad o de sorpresa. El juego del lenguaje es fundamental en esta poesía que busca la fundación. Se trata unas veces de un lenguaje que mimetiza, y así denuncia, otros lenguajes, como por ejemplo el que en el poema "Aquí" no se atreve a decir la muerte. En otras ocasiones la multiplicación de las preposiciones ("Abantos") muestra la imposibilidad de responder al absoluto enigma de la tierra, de "lo vivo y lo muerto", o la letanía de los verbos latinos en "Asuntos internados" que da la medida de la alienación de cierto sistema educativo. Pero donde queda más clara la centralidad del lenguaje como fuerza para explorar una realidad que a la vez desnuda al ser humano y le pide que participe en ella es en "Camisa de fuerza", donde se establece un juego alegórico con las personas pronominales.

Se trata de un libro que ante la imposibilidad de instalarse definitivamente en lo idílico, juega en esa zona ambigua donde nada es del todo seguro, donde es necesario hablar aún de las realidades más terribles, las que destruyen lo natural, como ese "Trigo genéticamente manipulado para una sola cosecha", o, en una estrategia contraria, las que otros quieren hacer pasar por cosas naturales y sin explicación como "La pobreza", que es "urgente contestar", cosa que Mª Ángeles Maeso hace sin estridencias, con la razón de quien mira y quien avanza creando.

24/04/2005


 El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero29/vamosvem.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2005