Reseñas:


Humberto Maturana R.

La realidad:
¿objetiva o construida?

I. Fundamentos biológicos de la realidad

Introducción de Javier Torres Nafarrate. Barcelona, Anthropos, 1995. XXVII p. 162 p.
Coedición Universidad Iberoamericana (México) y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Guadalajara (México)

Contenido:

Introducción. Invitación a la lectura de la obra de Maturana, por Javier Torres Nafarrate.

Parte Primera

Fundamentos biológicos de la realidad


Parte Segunda

Evolución


En determinadas épocas, se elige resaltar las diferencias que separan al hombre de la Naturaleza; otras, en cambio, prefieren resaltar las similitudes, tomándola como modelo. "Espíritu-encerrado", "Hombre-máquina" o "Bestia humana", los seres humanos mantenemos una visión de nosotros mismos que se deriva de la visión que tenemos de la Naturaleza y viceversa. En cualquier caso, la relación que se establece no es con la Naturaleza en sí, sino con aquello estamos capacitados para saber/conocer de ella. Es decir, la Naturaleza que vemos y explicamos es la que estamos en condiciones de poder ver y explicar. La Naturaleza, generosa, nos devuelve nuestro conocimiento, y espera paciente nuestra próxima teoría.

La Ciencia ha cambiado. No sólo el conocimiento, sino la forma de contemplarse a sí misma. Este aspecto es determinante porque supone la revisión de unos postulados que se habían pensado inmutables. La Ciencia se ha hecho más "humilde", ya no busca verdades eternas, sino plantearse problemas cuyas respuestas generan otros nuevos problemas.

Humberto Maturana R. es un biólogo chileno cuyas teorías han tenido gran eco en distintos ámbitos y no necesariamente científicos. Sus implicaciones llegan a terrenos como la teoría del conocimiento, la ética o la teoría de la comunicación, entre otras. Javier Torres Nafarrate, el autor de la introducción de la obra, señala que "la teoría de Maturana es uno de los pensamientos más asombrosos de finales de este siglo" (p. XXVII).

Este volumen es el primero de una selección de trabajos de Matura y recoge lo básico de su pensamiento. En ellos podemos encontrar los conceptos claves y sus derivaciones y aplicaciones.

El pensamiento de Maturana tiene su punto central en el concepto de "autopoiesis":

(...) los seres vivos son verdaderos remolinos de producción de componentes, por los que las sustancias que se toman del medio, o se vierten en él, pasan participando transitoriamente en el interrumpido recambio de componentes que determina su continuo revolver productivo. Es esta condición de continua producción de sí mismos, a través de la continua producción de recambio de sus componentes, lo que caracteriza a los seres vivos, y lo que se pierde en el fenómeno de la muerte. Es a esta condición a la que me refiero al decir que los seres vivos son sistemas autopoiéticos, y que están vivos sólo mientras están en autopoiesis. (Biología del fenómeno social, p. 5)

Los seres vivos tienen dos "dominios operacionales": el que llamaríamos interior, el de su "dinámica estructural", su fisiología, y el del "entorno", que se manifiesta en unas "conductas" determinadas. Desde esta perspectiva, "la historia individual u ontogenia de todo ser vivo transcurre, o se da, constitutivamente como una historia de cambios estructurales que siguen un curso que se establece momento a momento determinado por la secuencia de sus interacciones en el medio que lo contiene" (Origen de las especies por medio de la deriva natural, p. 110). Los sistemas vivos, todos los organismos, de los más simples a los más complejos, "son sistemas estructuralmente determinados, y nada externo a ellos puede especificar o determinar qué cambios estructurales experimentan en una interacción; un agente externo, por lo tanto, puede sólo provocar en un sistema vivo cambios estructurales determinados en su estructura" (Biología de la experiencia estética, p. 43). Esto significa básicamente que son los organismos los que modifican su propia estructura. Los elementos exteriores no pueden producir modificaciones de las estructuras; las estructuras se van modificando, pero por medio de cambios desde el interior. No es el entorno el elemento que modifica la estructura, ya que los cambios son cambios que provienen del interior.

Esta ideas de "determinismo estructural" y "autopoiesis" se extienden más allá del ámbito orgánico tradicional y afectan a la teoría del conocimiento y a la teoría social. Conceptos como "emoción" o "conversación" pasan a integrarse en los diferentes niveles orgánicos y sociales:

a) Una cultura es una red de conversaciones que definen un modo de vivir, un modo de estar orientado en el existir tanto en el ámbito humano como no humano, e involucra un modo de actuar; un modo de emocionar, y un modo de crecer en el actuar.

b) Los distintos sistemas de convivencia que constituimos en la vida cotidiana se diferencian en la emoción que especifica el espacio básico de acciones en que se dan nuestras relaciones con el otro y con nosotros mismos. Así, tenemos: i) sistemas sociales, que son sistemas de convivencia constituidos bajo la emoción amor, que es la emoción que constituye el espacio de acciones de aceptación del otro en la convivencia. Según esto, sistemas de convivencia fundados en una emoción distinta del amor no son sistemas sociales; ii) sistemas de trabajo, que son sistemas de convivencia constituidos bajo la emoción del compromiso, que es la emoción que constituye el espacio de acciones de aceptación de un acuerdo en la realización de una tarea. Según esto, los sistemas de relaciones de trabajo no son sistemas sociales; iii) sistemas jerárquicos o de poder, que son sistemas de convivencia constituidos bajo la emoción que constituye las acciones de autonegación y negación del otro en la aceptación del sometimiento propio o de otro en una dinámica de orden y obediencia. Según esto, los sistemas jerárquicos no son sistemas sociales (Ontología del conversar, p. 31)

Schmidt, el editor de Maturana en alemán, nos dice Torres Nafarrate, señala que a "todo aquel que desee un mejoramiento del actual sistema social, le haría bien pensar que sin un cambio de las disposiciones cognitivas, no es posible ningún cambio social y político. Las revoluciones sociales presuponen revoluciones culturales" (p. XVIII).

Para Maturana, el lenguaje es el ámbito de lo "humano":

...todo quehacer humano se da en el lenguaje, y lo que en el vivir de los seres humanos no se da en el lenguaje no es quehacer humano; al mismo tiempo, como todo quehacer humano se da desde una emoción, nada humano ocurre fuera del entrelazamiento de lenguajear con el emocionar, y, por lo tanto, lo humano se vive siempre en un conversar. Finalmente, el emocionar en cuya conservación se constituye lo humano al surgir el lenguaje, se centra en el placer de la convivencia en la aceptación del otro junto a uno, es decir, en el amor, que es la emoción que constituye el espacio de acciones en el que aceptamos al otro en la cercanía de la convivencia (Ontología del conversar, pp. 28-29)

La riqueza del pensamiento de Maturana excede el ámbito de las ciencias, o quizá sería más acertado señalar que el conocimiento es global y sólo está separado por la estructura racionalizada que le hemos creado estableciendo ámbitos separados. El conocer, para Maturana, es un proceso natural que, cuando sigue determinadas fórmulas y convenciones metodológicas, es considerado por la sociedad como científico. Es decir el carácter "científico" proviene de los "criterios de validación de las explicaciones científicas" establecidos. El distanciamiento objetivante buscado por la ciencias hace que los científicos no sean necesariamente los más sabios. Dice Maturana

El camino de la ciencia moderna no es el camino de la sabiduría de vivir en los mundos en que habitamos los seres humanos, aunque no forzosamente lo tiene que contradecir. El camino de la sabiduría, al igual que el camino de la comprensión, la preocupación y la responsabilidad por las consecuencias de nuestras acciones en los mundos que los seres humanos ponemos de manifiesto y vivimos, deben ser cultivados en especial si es que han de tener alguna presencia en nuestra vida diaria (La ciencia y la vida diaria: la ontología de las explicaciones científicas, p. 89)

Joaquín Mª Aguirre


Reseñas