El signo de lo aéreo y los aviones
en la poesía y la prosa de Gabriela Mistral

Antonieta Rodríguez París

Profesora de Literatura en la Universidad San Sebastián
Puerto Montt- Chile


 

   
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Gabriela Mistral, chilena, Premio Nobel de Literatura en 1945, nació en una región del norte de Chile que se caracteriza por la limpidez de sus cielos, tanto así que cerca de valle del Elqui, la patria chica de la escritora, se ubica el cerro Tololo que tiene uno de los observatorios astronómicos más importantes del mundo

Mirar el cielo es algo habitual en la tierra en que nació la poeta, lugares como Montegrande y Vicuña fascinan a quienes los visitan y por lo mismo Gabriela nunca olvidó su querido valle, ni sus montañas, ni sus cielos.

Profesora por vocación y necesidad tempranas recorrió casi todo el largo país que la vio nacer haciendo clases en escuelas y liceos. Reconocida pronto por sus cualidades literarias y pedagógicas viaja a México invitada por el gobierno de ese país para participar en la Reforma Educacional el año 1921. Por entonces sus poemas habían aparecido en diarios y revistas de Chile y del extranjero, así como también artículos en prosa sobre temas pedagógicos, literarios, artísticos, sociales y sobre la condición de la mujer en es época.

Solo en 1922 y gracias a la ayuda del profesor español Federico de Onís que impartía clases en la Universidad de Columbia en Nueva York, se publicó su primer libro de poemas DESOLACIÓN. Desde allí sus viajes la llevaron a Europa, a Norteamérica, Sudamérica, el Caribe y a Chile ocasionalmente. Ella reconocía que estos constantes viajes la hacían vivir en pleno vagabundaje.

En Europa conoció y compartió con los grandes intelectuales de la época, entre ellos a don Miguel de Unamuno, a quien admiraba profundamente. Fue representante de Chile ante el Instituto de Cooperación Intelectual de la Liga de las Naciones y luego cónsul de Chile en varias ciudades del Viejo Mundo. Por el año 1935 estando en España, después de una visita a Avila escribe un artículo titulado “El cielo de Castilla”. Que comienza así: “Una de las cosas perfectas entre las que se posan sobre la bandeja de este mundo es el cielo de Castilla, cristal de cristales, unas veces claro dulce, otras claro duro” y agrega más adelante “en un día limpia los ojos del mal mirar y el mal percibir y los rehabilita. Se ha llegado de veras, al reino de las metáforas de Santa Teresa y aquello que nos cubre es una piedra preciosa, el diamante que ella contó”. La Mistral aconseja al viajero mirar al cielo y no solo a la meseta y añade: “La escalera de los sueños, tiene el ancho del cielo mismo- todo el cielo es escala-” [1]

En Chile necesitamos subir a un volcán cordillerano de 2.000 metros de altura, por lo menos, para sentir lo que dice Gabriela, en cambio en Castilla basta con 800 metros.

Y como bien anota el profesor Luis Vargas Saavedra al comentar este texto de Gabriela: “Ante Castilla rechaza la costra telúrica, y sólo acepta el cielo. Al revés Azorín, Ortega y Gasset, Baroja, Unamuno y García Lorca descubrieron fascinados, la belleza de los pueblos, los ríos, las piedras y los chopos; ninguno alzó la cabeza para treparse al cielo como Gabriela Mistral”. [2]

Esa “escalera de los sueños” de la que ella habla provocó la reflexión que sigue.

Gabriela Mistral aparece para el común de los lectores como un ser apegado a la tierra, a la cordillera y los valles. También al mar, aunque haya quien afirme que en Chile, el poeta del mar es Pablo Neruda. Para completar la trilogía no falta quien destaque a Vicente Huidobro como el poeta de lo alado del vuelo, de los aeroplanos.

Sin embargo para el poeta D’Annunzio “ las alas impalpables son las que vuelan más lejos " [3]. Y creo que así son las alas de Gabriela.

En este comentario he seguido el estudio de Gastón Bachelard "El aire y los sueños" [4], así se puede considerar que la Mistral “ ES UN POETA DE LA SUBSTANCIA AEREA", tal como postula el estudioso sobre Shelley, Rilke, D'annunzio, Keats, William Blake, Michelet, V. de Milosz y otros. Pero también es una mujer que se adapta a los tiempos y acepta los adelantos tecnológicos como los aviones

En una lectura casi minuciosa de la obra de nuestra Gabriela notamos que en su poesía están presentes: la armonía visible de los signos del cielo, los seres del aire, el viento, la luz, los pájaros, el vuelo, los árboles y hasta los aviones, pero sobre todo hay que destacar a los ángeles y arcángeles, "término que aparece en la BIBLIA tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento con el significado de enviado, nuncio, mensajero” [5] y que gradualmente pasó a indicar a cualquier criatura celestial. Son seres alados, buenos, protectores, aparecen con frecuencia en la obra mistraliana, en LAGAR II hay un poema titulado "Arcángeles" [6]. Esta poesía como tantas otras, es una muestra de la religiosidad de Gabriela Mistral que ha sido estudiada y destacada por académicos y críticos.

Bachelard habla de la poética de las alas y anota que” Lo que es bello primitivamente, en el pájaro es el vuelo Para la imaginación dinámica el vuelo es una belleza primera” [7]. El profesor Oroz ha detallado en sus "Estudios mistralianos" [8] las veces que Gabriela cita a las aves y a los pájaros en sus obras poéticas. Se advierten citas de albatros, del alción que es más conocido como Martín pescador, del búho, de la calandria, la cigüeña, la codorniz, del colibrí, de la garza, la gaviota, las golondrinas, el mirlo, la paloma, la torcaza, la perdiz, el petrel, el tordo, la tórtola y otros que se distinguen más por su plumaje que por su vuelo.

Hay que destacar un poema titulado “Alondras” del libro “ Ternura “que coincide con lo expresado por Bachelard: ”En el espacio poético, la alondra es un corpúsculo invisible al que acompaña una onda de alegría” [9]. La Mistral escribe”:

“Saben no más los pobres ojos
Que pasó toda la bandada
Y gritando llaman “¡Alondras!”
A lo que sube, se pierde y canta.” [10]

El estudioso agrega que" la vida espiritual está caracterizada por su operación dominante: quiere crecer, elevarse. Busca instintivamente la altura,” [11] y en Gabriela a pesar de su tendencia a la caída, al abismo del dolor y hasta la profundidad de la tierra del cementerio, debemos reconocer la "NOSTALGIA INEXPIABLE" de la altura.

Las imágenes de ascensión y de caída se encuentran según Bachelard, con frecuencia en O. V de Milosz, poeta al que Gabriela admiraba y podemos encontrar ejemplos de estas imágenes en "DESOLACION" aunque no sean muchas. En “TALA “ se agregan unas cuantas más pero en “LAGAR “ y “ LAGAR II “ las imágenes aéreas son numerosas y más contemporáneas, como sucede en el poema "Campeón finlan­dés”, donde Gabriela escribe a propósito de la heroica defensa de Finlandia frente a la Unión Zoviética durante la 2a. guerra mundial,

“ y caen los aviones en sesgo de vergüenza “ [12]

Las nubes se encuentran entre los objetos poéticos más oníricos y de esa manera se manera se encuentran también en los libros de la Mistral (Desolación, Tala. Lagar, Ternura, Poema de Chile, Lagar II.) Del mismo modo se puede considerar al árbol como aéreo "No puede explicarse en forma más condensada el gesto del árbol, su carácter vertical esencial, su carácter aéreo, suspendido. Es tan derecho, que estabiliza incluso el universo aéreo”, agrega Bachelard [13]. Las alusiones a los árboles son también frecuentes en la obra de nuestra poetisa. Durante mi infancia mi hermano y yo jugábamos a los aviones en los árboles del campo a donde íbamos a veranear, él cumplió su sueño de volar, en su avión lo sorprendió la muerte muy cerca del cielo y yo siempre he querido volar con las palabras. El árbol ayuda al poeta a vivir una vida aérea, sentencia Bachelard [14].

Gabriela Mistral escribe en Lagar II,

"y en la parada Eternidad
con tierra y memoria ancladas,
ver subir mi pino de Alepo
íntegro y verde rama por rama" [15].

Lo que alguna vez fue para nosotros un juego, para ella es un camino a la eternidad.

Por otra parte hay que destacar las estrellas, los astros, las constelaciones, a éstas últimas en"Poema de Chile"; la poetisa le dedica un texto completo, que finaliza con estos versos:

“Acuario, el dueño de fuentes,
Es el Aguador del Cielo.” [16]

"El mundo de las estrellas toca nuestra alma, es un mundo de la mirada" [17] como el amor. El "Poema de Chile”, al que el profesor Santiago Daydí Tolson [18], califica como el último viaje de Gabriela tiene mucho de onírico y de vuelo, tanto así, que comienza con los siguientes versos:

"Bajé por espacio y aires
y más aires, descendiendo,
sin llamado y con llamada
por la fuerza del deseo" [19]

Consideremos como mejor nos parezca al hablante lírico de este "Poema de Chile". Ya sea como un fantasma o como un alma en pena, o como un ser incorpóreo, lo que está claro, es que es un ser alado que bajó a la tierra, para acompañar a un niño indio chileno en esta peregrinación a lo largo de nuestro país.

Entre los artículos en prosa de Gabriela Mistral quiero hacer mención a cuatro de ellos, en los que se alude expresamente a los aviadores o a los aviones.

Uno de éstos está dedicado a ROALD AMUNDSEN quien quiso conquistar por primera vez el Polo Norte, pero fue ganado por el norteamericano PEARY, en "una batalla de cablegramas más que de hielo como anota Gabriela con su peculiar franqueza. AMUNDSEN conquistó en cambio el Polo Sur pero insatisfecho con esta hazaña logró también llegar al polo norte: “ya eran los tiempos del aeroplano, pensó que el pájaro resollante estaba hecho más que para cualquier otra empresa para ésta. Instrumento atrevido para tarea fantástica” [20] escribió la Mistral en 1928.

En mayo de 1931 escribe de CHARLES LINDBERGH: "Él se lanza hacia Europa en el "Espíritu de San Luis”. Bonito nombre el del avión, aunque se refiera solo a un estado político, casi se llama Espíritu Santo, es decir casi acierta con el patrono verdadero de la aviación y casi lo define. Y como va derecho, en un golpe de ala hacia la tierra latina, le viene bien la advocación del Santo francés y del más fino santo francés...” [21] Gabriela conoce personalmente a LINDBERGH y tiene la oportunidad de compartir una cena con él, en casa de unos amigos comunes y de su conversación con el aviador anota: "Habla del único viaje racional a cualquier parte, que es el aéreo, habla sin anotar ni la dificultad, ni la seguridad, sino de las posibilidades del asunto" [22] y recoge en forma textual una frase del piloto: "yo quise volar para ver toda la tierra que no puede disfrutarse entera sino desde allá arriba y no acabaré hasta que no la haya volado de parte a parte" [23]. No cabe duda de que LINDBERGH hubiera cumplido con lo que le dijo a Gabriela sino hubiera sufrido la tragedia que le cambió sus sueños.

En agosto de 1931,Gabriela hará su primer viaje en avión, experiencia que recoge en un artículo titulado: "Un vuelo sobre las Antillas". , el texto comienza con estas palabras:

"Digan lo que digan de la obligada fealdad de la máquina, a estas luces rosadas de las seis de la mañana en San Juan, yo miro -hermoso y bien hermoso- el aeroplano de mi primer vuelo. Aquí está, en la competente desnudez del aeródromo, al centro del campo, sin cosas que distraiga de verlo y de gozarlo, desnudo de la desnudez metálica, que es la mejor, iluminado y luminoso, con las alas en alto y los pies de rueda posados, como no lo hace el pájaro, y, antes de usarlo, yo lo miro y lo toco al mirarlo porque me gusta querer lo que me va a servir. Los tres motores ya ronronean y el ruido cubre el ámbito; su resollar me coge a mí antes de cogerme la pisadera. Tan bonita es su esbeltez que se le olvidan contextura de fierro y peso; tan apropiadamente blanco que se toma toda la luz difusa de la montaña a medio subir" [24].

Ella continúa anotando que sólo la necesidad ha vencido ese "miedo romántico rural" que ella tenía de volar. Nos cuenta lo que ve desde el aire, la isla de Puerto Rico y luego el Mar Caribe. Nos explica que la tierra se ve reducida a pizarra con palotes y cuadrados infantiles y que esa misma tierra que ella creía tan ancha no se ve más que como "garabateo de ríos que se vuelven hilachas y de sembradíos en rombos primarios" [25].

Pero por último termina por aceptar el hecho de que los viajes en avión, le permiten pasar de un país de América a otro como de un barrio al otro barrio. Su breve relato tiene algo de legendario, nos transporta a la época heroica de la aviación y su descripción del avión está llena de ternura.

En el mes de Julio de 1945, en Río de Janeiro, GM asiste a una emotiva y simbólica ceremonia aeronáutica, bautizar con el nombre de Magallanes a un avión que la Cía. Nacional de Aeronavegación Brasilera adquiría para sus cuadrillas voladoras. Ella comienza así su discurso: “La Compañía Nacional de Navegación Brasilera adquirió este avión color aurora, ni grande no pequeño, suficiente como el cuerpo en la adolescencia. La Compañía responde así a la campaña aeronáutica que lanzó el patriotismo mágico por creador, de Assis Chateubriand. El Excmo. Sr. Salgado Filho, primer vigía del aire brasilero, ha querido ceder al luso mayor esta cifra 48 B de sus escuadrillas voladoras. Y nosotros estamos aquí para ver

"Bautizar el último hijo de Santos Dumont. El bautismo tiene siempre sentido: es entregar algo a su elemento esencial.” [26]

El discurso habla del navegante descubridor del estrecho, que pagará su triunfo con la muerte al que compara con un petrel del mar y finaliza su intervención diciendo: “Pueda Magallanes recibir con gozo estas alas parientes de sus velas, este leño ardiente y este acero enjuto de su avión, ya que sus carabelas no tenían mucho más grosura de materia, pues todo era en ellas espíritu, lo mismo que en el avión del Brasil” [27].

Lo aéreo y los aviones están presentes en la obra de G.M. a lo largo de toda su obra en uno de los últimos poemas de LAGAR II, titulado "ACCION DE GRACIAS", Gabriela presiente que hay un vuelo final que la llevará al valle del Elqui.

"Gracias te doy por el tordo vehemente
que canta ... el alba ... y al crepúsculo
allá en mi valle
que me ama y espera
y a donde he de volar porque
él es mío" [28].

Todo el bagaje de sabiduría adquirida, sin menguar por eso la fuerza y potencia de su inspiración se advierten en los textos de Gabriela que hemos comentado, ella siempre tuvo los pies bien puestos en la tierra, pero también siempre estuvo dispuesta a elevarse por encima de todas las dolorosas circunstancias que la rodearon.

"Mientras para un terrícola todo se dispersa y se pierde al abandonar la tierra, para un aéreo todo se reúne, todo se enriquece al ascender" [29].

 

Notas.

1) Vargas S. Gabriela Mistral,”Recados para hoy y mañana”.

2) Op.cit.

3) Citado por G. Bachelard en “El aire y los sueños”

4) Bachelard, Gaston “el aire y los sueños”

5) Santidrián, Pedro R. “Diccionario Básico de las religiones”

6) Mistral, Gabriela “Lagar II”

7) Bachelard. Op. Cit

8) Oroz, Rodolfo “Estudios Mistralianos”

9) Bachelard, G. Op. cit.

10) Mistral, Gabriela. “Poesías completas”

11) Bachelard. G. Op. cit.

12) Mistral, Gabriela “Poesías completas”

13) Bachelard, G. Op. cit.

14) Bachelard. G. Op. cit.

15) Mistral, Gabriela, “Lagar II”

16) Mistral, Gabriela “Poema de Chile”

17) Bachelard. G. Op. cit.

18) Mistral, Gabriela “Poema de Chile”

19) Daydí-Tolson, “El último viaje de Gabriela Mistral”

20) Roque Esteban Scarpa, “Gabriela piensa en...”

21) Roque E. Scarpa. Op. cit.

22) Roque E. Scarpa, Op.cit.

23) Roque E. Scarpa, Op. cit.

24) Roque E. Scarpa, “Gabriela anda por el mundo”

25) Roque E. Scarpa. Op. cit.

26) Quezada, Jaime "Gabriela Mistral. Una escritura recadera"

27) Quezada, Jaime, Op. cit.

28) Mistral, Gabriela, “Lagar II”

29) Bachelard, G. Op. cit.

 

BIBLIOGRAFÍA

1.-BACHELARD, Gastón. “El aire y los sueños”. Breviarios, Fondo de Cultura Económica. Colombia. 1993.

2.- DAYDI- TOLSON, Santiago. “El último viaje de Gabriela Mistral” Editorial Aconcagua. Stgo. De Chile. 1989

3.- MISTRAL, Gabriela. “Poesías completas”, Biblioteca Premios Nobel. 2ª edición. Aguilar. Madrid. 1962

4.- MISTRAL, Gabriela, “Lagar II”, DIBAM.Biblioteca Nacional. 1ª edición. Stgo.de Chile. 1991

5.- MISTRAL, Gabriela, “Poema de Chile”, Editorial Pomaire. Stgo. De Chile. 1997.

6.- “Gabriela piensa en ...”, Selección de prosas y prólogo de Roque Esteban Scarpa., Editorial Andrés Bello. Stgo. De Chile. 1978.

7.- Gabriela anda por el mundo, Selección de prosa y prólogo de Roque Esteban Scarpa, Editorial Andrés Bello. Santiago de Chile. 1978

8.- OROZ, Rodolfo, “Estudios Mistralianos de Rodolfo Oroz”, Alfredo Matus Olivier. Editor. Instituto de Chile. 1ª edición. Stgo. De Chile. 1995

9.- QUEZADA, Jaime, “Gabriela Mistral. Una escritura recadera”, Editorial La Noria. 1ª edición. Santiago de Chile.1998.

10.- SANTIDRIAN, Pedro R., “Diccionario básico de las religiones”, Editorial Verbo Divino, España. 1993

11.- VARGAS Saavedra, Luis, “Gabriela Mistral, Recados para hoy y mañana”, (textos inéditos)- Tomo I, Editorial Sudamericana. Santiago de Chile. 1999.

 

© Antonieta Rodríguez París 2005

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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