Un estudio de la ironía
en el capítulo IX de la primera parte del Quijote

José María Gil

Universidad de Mar del Plata y CONICET
(Argentina)


 

   

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1. Importancia de la ironía en el Quijote

1.1. Acerca de la definición de ironía

La definición y el análisis de un recurso expresivo tan usado como la ironía pueden resultar tareas no del todo sencillas.

Se afirma de la ironía que es la “figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice” (RAE 1992: 1189). Ésta es quizá la concepción más aceptada o difundida. Sin embargo, basta considerar algunos ejemplos de enunciados que pueden considerarse irónicos para darse cuenta de que esa definición es, por lo menos, estrecha. Dice el irónico narrador inicial de Don Quijote, aquél que no quería acordarse del nombre del lugar donde vivía Alonso Quijana:

Y puesto que aunque los conocía no los sabía leer, anduve mirando si parecía por allí algún morisco aljamiado que los leyese, y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua le hallara. (Don Quijote, I, IX).

Aquí, el narrador no quiere decir que le fue difícil encontrar un traductor del árabe. Quiere decir que en ese lugar (el Alcaná de Toledo) había muchos árabes y también muchos judíos (hablantes de “otra mejor y más antigua” lengua). Puede interpretarse que el enunciado es irónico porque desvaloriza el lugar donde se encuentran los manuscritos sobre la vida de don Quijote: su objetivo final es desacreditar el origen del historiador Cide Hamete Benengeli.

Algo similar ocurre en este pasaje:

“Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en la historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha”. (Don Quijote, I, IX).

Los manuscritos árabes que lee el moro traductor no quieren decir que Dulcinea fuera mala para la tarea de salar puercos. Tampoco quieren decir que Dulcinea es una dama delicada. Aquí, la intención es poner en evidencia que las imágenes de don Quijote se contradicen duramente con la verdad del mundo real.

En síntesis, ejemplos del estilo son los que demuestran que la definición tradicional de la ironía resulta, en principio, poco operativa.

1.2. El estudio de la ironía en el Quijote

Lo que coincidimos en denominar ironía parece uno de los recursos expresivos fundamentales del Quijote. Después de haber enviado el resumen de esta ponencia una amiga me hizo notar que el crítico Harold Bloom da a la ironía un valor primordial en la obra de Cervantes.

Aunque Cervantes siempre se muestra cauteloso a la hora de aparecer como un buen católico, no leemos Don Quijote como si fuera una obra devota. Es de presumir que Cervantes fue cristiano viejo, no descendiente de judíos conversos ni nuevos cristianos, aunque tampoco podemos estar seguro de sus orígenes, al igual que no podemos conjeturar con precisión cuáles eran sus opiniones. Caracterizar sus ironías es una tarea imposible; pasarlas por alto también es imposible (Bloom 1994: 140; la bastardilla no está en el original).

La sentencia final de Bloom es al mismo tiempo un freno y un estímulo con el que muy bien pueden coincidir los que admiren la obra de Cervantes. Entender algunos de los aspectos del uso de la ironía permitirá explicar por qué el Quijote nos hace reír y por qué nos confunde. Del mismo modo, la comprensión de las ironías quijotescas servirá para definir este recurso, que va más allá de la literatura y se integra con muchos otros en la “comunicación ordinaria”.

Este trabajo intenta poner a prueba la definición de la ironía que se da en el marco de la teoría de la relevancia de Sperber y Wilson (1986). Básicamente, estos autores sostienen que la ironía constituye un recurso mediante el que un enunciado de carácter polifónico desaprueba el significado literal de otro enunciado.

Para esa tarea de contrastación se analiza el capítulo IX de la primera parte del Quijote, pasaje fundamental en la obra de Cervantes. En efecto, este capítulo no sólo hace manifiesta la ruptura del narrador con la aparición del “sabio” “galgo” Cide Hamete Benengeli. También constituye un magnífico ejemplo del uso reiterado de lo que se suele se llamar ironía y permite entender que los enunciados irónicos difícilmente puedan interpretarse como simples emisiones en las que “se quiere decir lo contrario de lo que se dice”.

 

2. Definición y análisis pragmalingüísticos de la ironía

Se maneja aquí la definición de la ironía propuesta en el marco de la teoría pragmalingüística de la relevancia. Esta teoría es resultado del trabajo conjunto del francés Dan Sperber y de la inglesa Deirdre Wilson, cuyo objetivo es presentar un modelo teórico que explique la comunicación humana. Ellos suponen un principio universal, la relevancia, que rige toda interacción comunicativa. Ese principio se sostiene en la ostensión (el hecho de hacer manifiesta alguna cosa) y en la inferencia (los procesos cognitivos o mentales). Por ello el trabajo de Sperber y Wilson se encuadra en la psicología cognitiva, i.e., la rama de la psicología que supone que la mente funciona de manera análoga a la de una computadora. Esta visión no es mecanicista sino todo lo contrario: supone que el hombre construyó las máquinas a imagen y semejanza de las estructuras mentales con las que viene dotado.

Otro supuesto fundamental es que los procesos cognitivos (i.e., los procesos mentales) tienen como finalidad la obtención del mayor efecto cognitivo en relación con el menor esfuerzo de procesamiento.

De manera general, el principio de la relevancia expresa que todo enunciado presupone su relevancia. Esto significa que todo enunciado lleva consigo el presupuesto de que es el más apropiado que el hablante pudo haber producido, y también lleva consigo la garantía de que su procesamiento permitirá al oyente un beneficio en términos informativos.

Los conceptos relevancia y relevante significan pertinencia. Para Sperber y Wilson un enunciado es relevante porque transmite información nueva que se relaciona de alguna manera con la información que posee el hablante y además comunica la intención de informar. Ese proceso ostensivo-inferencial hace posible que el oyente incremente su conocimiento del mundo y suponga que valga la pena tratar de entender lo que los otros le dicen. No parece exagerado afirmar que, así como Chomsky presenta una explicación de la gramática universal, Sperber y Wilson hacen lo propio con la comunicación humana. Los dos programas de investigación se basan en procesos cognitivos que quizá puedan entenderse como complementarios: gramática universal y pragmática universal.

En el contexto de la teoría de la relevancia, la definición tradicional de ironía ("expresión donde se quiere decir lo contrario de lo que se dice") no resulta satisfactoria porque permite tanto incluir emisiones absurdas como dejar de lado ejemplos de enunciados que se consideran irónicos y en los que no hay una inversión semántica de ese tipo.

Sperber y Wilson plantean que la ironía es un caso de enunciado de eco (polifónico) que desaprueba el enunciado que reproduce. La idea de que la ironía es un enunciado de carácter desaprobatorio permite establecer una relación directa con la escritura de Cervantes, tal como vimos en los ejemplos del comienzo. En efecto, la ironía no puede definirse en términos tradicionales como aquella expresión donde se quiere decir lo contrario de lo que se dice. Por ejemplo, si digo en este momento:

(1) Esta mesa se va caer

para querer decir que la mesa está muy firme y no se va a caer, estoy dando un ejemplo que satisface la definición tradicional de ironía. El ejemplo presenta una situación absurda, pero destaca el hecho de que la ironía tiene que definirse en otros términos.

Así, Sperber y Wilson dicen que la ironía es un enunciado de eco que desaprueba el enunciado que reproduce (1986: 241). En efecto, los enunciados (2) y (3.a) desaprueban ostensiblemente un enunciado ajeno. (Para el ejemplo 3 recuerdo que las campañas de Racing no suelen ser buenas).

(2) ...la batalla había terminado y los reyes rivales estaban haciendo lo que ellos describían como celebrar su victoria con tedeums en sus respectivos campos... (Voltaire, Cándido; citado por Sperber y Wilson 1986: 241).

(3) (a) Jugó bien Racing.
         (b) Sí, jugó bárbaro.

El ejemplo (2) es irónico no porque el escritor quiera decir que ambos reyes ganaron o que ambos perdieron, sino porque desaprueba la exaltación de la guerra. Algo similar ocurre con (3.b) donde el hablante desacredita la opinión de su interlocutor.

En una publicación reciente, se destaca que la definición de la ironía como “un enunciado polifónico de carácter desaprobatorio” ha causado una importante cambio de enfoque en el estudio pragmalingüístico de los recursos retóricos. Hacia el final del libro aparece un debate dedicado a la ironía (Carston y Uchida 1998). En ese debate varios autores discuten con Sperber y Wilson acerca de la posibilidad de que existan enunciados irónicos no ecoicos (Seto 1998), de ejemplos complejos que necesitan clarificación (Hamamoto 1998) y de tropos asociados a la ironía (Yamanashi 1998).

Una pregunta crucial para la teoría de la relevancia es si todo enunciado irónico supone una desaprobación abierta. En este sentido, vale preguntarse si la ironía resulta siempre agresiva o si conviene diferenciarla de lo que tradicionalmente se llama sarcasmo. En este sentido, vale la pena analizar diferentes ejemplos.

En los casos más comunes de ironía, la fuente reproducida (i.e., la fuente de la cual el enunciado se hace eco) es vaga. La ironía puede ser amistosa si el hablante y el oyente no mantienen una relación social distante.

(4) (En un día de viento, Juan, después de ver a su amiga María con el pelo revuelto le dice:) Te ves bárbara con tu nuevo peinado

Para que el enunciado sea irónico (y antes de ello, ecoico) no es necesario que el enunciado reproducido y aprobado se haya emitido previamente. La ironía suele crear, como una implicatura, el enunciado del que se hace eco y desaprueba.

A veces la ironía presenta una (aparente) disociación entre la opinión reproducida y el estado de cosas manifiesto.

(5) (El profesor entra al aula y ve que se encuentra terriblemente desordenada; entonces dice:) Me encantan los chicos que mantienen el aula en orden.

En ciertos casos que para Sperber y Wilson (1998: 290) son bastante marcados, la ironía desaprueba un enunciado negativo. Como menos por menos da más, la ironía es "apreciativa".

(6) (El profesor, que sabe que María es una alumna responsable y prolija, le devuelve a María el trabajo aprobado con un diez y le dice): Tu trabajo está tan mal como siempre.

Los diversos ejemplos que consideramos permiten identificar lo que se llama sarcasmo como un tipo particular de ironía. Efectivamente, el sarcasmo sería un tipo de ironía donde se desaprueba fuertemente un supuesto que el oyente valora.

(7) (El profesor, que sabe que Juan es un alumno cuyos trabajos no han sido buenos, le devuelve a Juan el trabajo reprobado con un dos y le dice): Tu trabajo es un formidable aporte para la lingüística moderna.

Hay ciertos casos en los que la ironía permite que el hablante busque atenuar la desaprobación de un supuesto ajeno y generar un efecto más o menos humorístico que afloje la tensión.

(8) (El profesor, que le entrega a Pedro un examen cuya nota es un tres, le dice a Pedro): Tu trabajo tiene algunas fallas.

A partir de estas definiciones se intenta efectuar un análisis propio de los enunciados irónicos del capítulo en el que aparece Cide Hamete Benengeli.

 

3. Análisis de los recursos irónicos en el capítulo IX de la primera parte del Quijote

En este trabajo se efectuó un análisis minucioso del texto con el fin de caracterizar los enunciados irónicos del capítulo IX. Por supuesto, el pasaje es globalmente irónico porque en él sabemos que la “verdadera” historia es la traducción de un relato del sabio Cide Hamete Benengeli. Una de las mayores ironías es que el narrador inicial destaca que traductor e historiador pertenecen a una estirpe de mentirosos.

3.1. Segmentación del texto en oraciones y proposiciones subordinadas

El capítulo tiene 85 oraciones y 113 cláusulas subordinadas (con verbos conjugados y no conjugados). Por su extensión y por su carácter preparatorio, este análisis no puede incluirse en el cuerpo del trabajo pero puede consultarse en el apéndice.

3.2. Reconocimiento y catalogación de las ironías del texto

Al menos unas 34 de las 85 oraciones sirven como realización de enunciados irónicos. La proporción es más significativa cuando se tiene en cuenta que los enunciados carentes de fuerza irónica son los que narran sucesos puntuales de la batalla entre don Quijote y el vizcaíno. En este apartado se efectúa el reconocimiento y la catalogación de las ironías del capítulo IX, que han sido agrupadas en cuatro temas fundamentales: la pelea entre don Quijote y el vizcaíno, los elogios retóricos, la documentación histórica y Dulcinea.

Los casos de enunciados irónicos de esos cuatro temas se relacionan con dos aspectos pragmalingüísticos fundamentales de la ironía: la cancelación y el enunciado desaprobado. La “cancelación” de la ironía es la expresión que explicita qué quiere decir el enunciado. El efecto de una ironía se anula si se aporta la información implicada. Esto es lo que ocurre, en parte, cuando se explicita qué quiere decir el hablante. El simpático personaje de dibujos animados Homero Simpson es un verdadero experto para cancelar las ironías que él mismo intenta producir.

(9) (Homero está muy enojado con Moe, el cantinero, porque éste le ha robado la fórmula de un trago exitoso que permite ganar mucho dinero).

Marge (la mujer de Homero): Homero, deberías sentirte feliz porque, aunque no ganas dinero, mucha gente es feliz con lo que inventaste.

Homero: ¡Oh, sí! Soy el duendecito mágico que reparte sueños y felicidad. ¡Qué bueno que soy! Laralala. (Se va, cierra la puerta y vuelve). Por cierto, estoy siendo sarcástico. (El ejemplo está tomado de Gil 1999: 219).

Aquí, Homero cancela el efecto de su ironía al expresar qué quiso decir. En resumen, toda ironía se puede cancelar cuando se explicita cuál es su efecto. Se cancela porque precisamente ya no vale como ironía: su contenido implícito se ha hecho explícito.

Por otra parte, conviene recordar que los enunciados irónicos son ecoicos. Por eso se reconstruye el enunciado (generalmente implícito) que el enunciado irónico está reprobando. Como podrá advertirse, en muy pocos casos el enunciado reprobado es la negación o lo contrario del enunciado irónico.

3.2.1. La pelea entre don Quijote y el vizcaíno

Oración

Expresión literal
(enunciados con formas oracionales)

Cancelación

Enunciado reprobado

1

Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron

La batalla fue más bien ridícula. Don Quijote no es cobarde, pero está sobredimensionado por lo ridículo del contexto.

La batalla fue estupenda. El vizcaíno es gallardo. Don Quijote tiene peleas dignas de los libros de caballería.

2

Dejamos en la primera parte desta historia al valeroso vizcaíno y al famoso don Quijote con las espadas altas y desnudas, en guisa de descargar dos furibundos fendientes, tales, que si en lleno se acertaban, por lo menos se dividirían y fenderían de arriba a abajo y abrirían como una granada

Los combatientes están furiosos; pero lo insólito de la pelea hace que la furia parezca desproporcionada.

Don Quijote y el vizcaíno son dos caballeros comparables a los de los libros de caballería.

5

Parecióme cosa imposible y fuera de toda buena costumbre que a tan buen caballero le hubiese faltado algún sabio que tomara a cargo el escrebir sus nunca vistas hazañas, cosa que no faltó a ninguno de los caballeros andantes, de los que dicen las gentes / que van a sus aventuras, porque cada uno dellos tenía uno o dos sabios, como de molde, que no solamente escribían sus hechos, sino que pintaban sus más mínimos pensamientos y niñerías, por más escondidas que fuesen;

La historia de Don Quijote es disparatada o ridícula. No pudo haber un sabio prestigioso que se dedicara a estudiar su vida.
 
El recurso de los sabios omniscientes es un artificio inverosímil o poco eficaz.
 
La expresión nunca vistas hazañas es ambigua y, por ello, irónica. Que las historias de Don Quijote son nunca vistas es verdadero.

Don Quijote es un caballero cuya gloria se compara a la de los héroes de las novelas.
 
Las novelas de caballería son obras verdaderas o verosímiles.
 
El enunciado reprobado es que sus aventuras sean verdaderas hazañas. Esta combinación de lo literal y lo figurado parece confirmar la idea de Bloom de que nunca sabemos bien qué es lo que Cervantes quiso decir.

41

Estaba en el primero cartapacio pintada muy al natural la batalla de don Quijote con el vizcaíno, puestos en la mesma postura que la historia cuenta, levantadas las espadas, el uno cubierto de su rodela, el otro de la almohada, y la mula del vizcaíno tan al vivo, que estaba mostrando ser de alquiler a tiro de ballesta.

El dibujo presenta una descripción muy viva de la ridícula pelea entre don Quijote y el vizcaíno.

El vizcaíno es un caballero gallardo e imponente.

44

Estaba Rocinante maravillosamente pintado, tan largo y tendido, tan atenuado y flaco, con tanto espinazo, tan hético confirmado, que mostraba bien al descubierto con cuánta advertencia y propiedad se le había puesto el nombre de Rocinante.

A pesar de que se cree un caballero gallardo, don Quijote monta un animal de muy mala apariencia.

Rocinante es el caballo más esbelto del mundo (enunciado de don Quijote).

59

Puestas y levantadas en alto las cortadoras espadas de los dos valerosos y enojados combatientes, no parecía sino que estaban amenazando al cielo, a la tierra y al abismo:

Los combatientes están furiosos; pero lo insólito de la pelea hace que la furia parezca desproporcionada.

Don Quijote y el vizcaíno son dos caballeros comparables a los de los libros de caballería.

60

tal era el denuedo y el continente que tenían.

62

el cual fue dado con tanta fuerza y tanta furia que, a no volvérsele la espada en el camino, aquel solo golpe fuera bastante para dar fin a su rigurosa contienda y a todas las aventuras de nuestro caballero;

Ídem

Ídem

63

mas la buena suerte, que para mayores cosas le tenía guardado, torció la espada de su contrario,

Don Quijote no puede perder porque es el protagonista de una historia que nos hará reír.

La historia de don Quijote es digna de un relato extenso y solemne.

64

de modo que, aunque le acertó en el hombro izquierdo, no le hizo otro daño que desarmarle todo aquel lado, llevándole, de camino, gran parte de la celada, con la mitad de la oreja;

La meiosis (hipérbole invertida) es irónica porque don Quijote sí quedó dañado: el vizcaíno le lastimó la oreja.

La pelea es comparable a las de las novelas de caballería.

66/
67

¡Váleme Dios, / quién será aquel que buenamente pueda contar ahora la rabia que entró en el corazón de nuestro manchego, viéndose parar de aquella manera!

Otra vez, la furia de don Quijote es desproporcionada para el contexto.

El enojo de don Quijote es comparable al de los protagonistas de las novelas de caballerías.

68

No se diga más sino que fue de manera, que se alzó de nuevo con los estribos, y apretando más la espada en las dos manos, con tal furia descargó sobre el vizcaíno, acertándole de lleno sobre la almohada y sobre la cabeza, que, sin ser parte tan buena defensa, como si cayera sobre él una montaña, comenzó a echar sangre por las narices y por la boca, y por los oídos, y a dar muestras de caer de la mula abajo, de donde cayera, sin duda, si no se abrazara con el cuello;

Los combatientes están furiosos y don Quijote hiere gravemente al vizcaíno: nuevamente, lo insólito de la pelea hace que la furia parezca desproporcionada.

Don Quijote y el vizcaíno son dos caballeros comparables a los de los libros de caballería.

73

Estábaselo con mucho sosiego mirando don Quijote,

Parece que el sosiego se contradice con la tensión de la escena.

Don Quijote es comparable a los caballeros andantes de las novelas.

80

A lo cual don Quijote respondió con mucho entono y gravedad:

Otra vez, parece que el tono grave se contradice con la tensión de la escena.

Don Quijote es comparable a los caballeros andantes de las novelas.

 

3.2.2. Los elogios retóricos

Oración

Expresión literal
(enunciados con formas oracionales)

Cancelación

Enunciado reprobado

8

echaba la culpa a la malignidad del tiempo, devorador y consumidor de todas las cosas, el cual, o la tenía oculta o consumida.

Aquí el autor juega con el discurso de las frases hechas.

Las frases hechas (como la referida al tiempo) son siempre ingeniosas o verdaderas.

9

Por otra parte, me parecía, pues entre sus libros se habían hallado tan modernos como Desengaños de celos y Ninfas y pastores de Henares, que también su historia debía ser moderna.

Lo dicho anteriormente es falso. Esta reprobación de lo que se ha dicho también parece característica de Cervantes.

La oración 8. La historia de don Quijote no es antigua y, por ello, no es propia de un tiempo heroico. Como mucho, tiene 18 años.

55

cosa mal hecha y peor pensada, habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rancor ni la afición, no les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.

Aquí el autor otra vez juega con el discurso de las frases hechas. Se trata de un elogio retórico de la historia que sirve para sugerir que Benengeli es mentiroso o que no siempre los historiadores son honestos.

Las frases hechas (como la referida al tiempo) son siempre ingeniosas o verdaderas.
 
La Historia es una ciencia desarrollada por personas honestas.

 

3.2.3. La documentación histórica

Oración

Expresión literal
(enunciados con formas oracionales)

Cancelación

Enunciado reprobado

6

no había de ser tan desdichado tan buen caballero, que le faltase a él lo que sobró a Platir y a otros semejantes.

Parece difícil que un caballero tan ridículo como don Quijote tuviera un sabio prestigioso que escribiera su historia.

Don Quijote es un caballero cuya gloria se compara a la de los héroes de las novelas

7

no podía inclinarme a creer que tan gallarda historia hubiese quedado manca y estropeada.

La historia es ridícula.

Don Quijote es un caballero cuya gloria se compara a la de los héroes de las novelas

11

Esta imaginación me traía confuso y deseoso de saber real y verdaderamente toda la vida y milagros de nuestro famoso español don Quijote de la Mancha, luz y espejo de la caballería manchega, y el primero que en nuestra edad y en estos tan calamitosos tiempos se puso al trabajo y ejercicio de las andantes armas, y al desfacer agravios, socorrer viudas, amparar doncellas, de aquellas que andaban con sus azotes y palafrenes, y con toda su virginidad a cuestas, de monte en monte y de valle en valle;

La Mancha es una región muy poco literaria como para tener tradición caballeresca.
 
Don Quijote no tiene el éxito de los caballeros de las novelas.
 
La virginidad parece una carga.

Don Quijote es el representante más destacado de la caballería manchega.
 
Don Quijote cumple con los objetivos de los caballeros andantes.

12

que si no era que algún follón, o algún villano de hacha y capellina, o algún descomunal gigante las forzaba, doncella hubo en los pasados tiempos que, al cabo de los ochenta años, que en todos ellos no durmió abajo de tejado, y se fue tan entera a la sepultura como la madre que la había parido.

Los libros de caballería son ridículos porque sostienen que antes había mujeres que perdían la virginidad porque las forzaban villanos o gigantes.

Según las novelas de caballerías, en el pasado había muchas mujeres que morían vírgenes.

13

Digo, pues, que por estos y otros muchos respetos es digno nuestro gallardo don Quijote de continuas y memorables alabanzas,

Don Quijote no es merecedor de alabanzas.

Don Quijote es merecedor de continuas y memorables alabanzas.
 
Nótese que éste es uno de los (pocos) casos en los que el enunciado reprobado es el enunciado literal.

14

y aun a mí no se me deben negar (las alabanzas), por el trabajo y diligencia que puse en buscar el fin desta agradable historia;

Yo (el autor) no soy merecedor de elogios por encontrar esta historia.

Yo (el autor) soy merecedor de elogios por encontrar esta historia.

21

(en el Alcaná de Toledo) no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante,

En el Alcaná de Toledo había muchos árabes. El enunciado parece desvalorizar el lugar donde se encuentran los manuscritos sobre la vida de don Quijote: su objetivo final es desacreditar el origen del historiador Cide Hamete Benengeli.

La historia de don Quijote proviene de gente digna y confiable, los árabes.

22

pues aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua , le hallara.

En el Alcaná de Toledo también hay muchos judíos (hablantes de "otra mejor y más antigua" lengua).

La historia de don Quijote proviene de gente digna y confiable, los árabes. (Podría provenir de los judíos).

32

haciéndolo ansí, volviendo de improviso el arábigo en castellano, dijo que decía: Historia de don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo.

La historia de don Quijote no tiene como autor un sabio de prestigio sino un "sabio" árabe (lo que para la creencia general hará que la obra resulte menos confiable).

El autor de la historia de don Quijote es un prestigioso historiador.

40

Pero yo, por facilitar más el negocio y por no dejar de la mano tan buen hallazgo, le truje a mi casa, donde en poco más de mes y medio la tradujo toda, del mesmo modo que aquí se refiere.

La obra que tienen ante sí los lectores es la versión de un traductor (que, además, sea tal vez poco confiable dada su condición de moro).

La historia de don Quijote proviene de fuentes confiables y prestigiosas.

51

Si a ésta se le puede poner alguna objeción cerca de su verdad, no podrá ser otra sino haber sido su historiador arábigo, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos;

La historia de don Quijote no tiene como autor un sabio de prestigio sino un "sabio" árabe (lo que para la creencia general hará que la obra resulte menos confiable).

El autor de la historia de don Quijote es un sabio prestigioso y sincero.

52

aunque, por ser tan nuestros enemigos, antes se puede entender haber quedado falto en ella que demasiado.

La historia de don Quijote no tiene como autor un sabio de prestigio sino un "sabio" árabe (lo que para la creencia general hará que la obra resulte menos confiable).

Las mentiras de Benengeli no hacen honor a la buena fama de don Quijote.

54

pues cuando pudiera y debiera estender la pluma en las alabanzas de tan buen caballero, parece que de industria las pasa en silencio;

La historia de don Quijote no tiene como autor un sabio de prestigio sino un "sabio" árabe (lo que para la creencia general hará que la obra resulte menos confiable).

Las omisiones de Benengeli no hacen honor a la buena fama de don Quijote.

57

si algo bueno en ella faltare, para mí tengo que fue por culpa del galgo de su autor, antes que por falta del sujeto.

La historia de don Quijote no tiene como autor un sabio de prestigio sino un "galgo" árabe (lo que para la creencia general hará que la obra resulte menos confiable).

El autor de la historia de don Quijote es un sabio respetable.

 

3.2.4. Dulcinea

Oración

Expresión literal
(enunciados con formas oracionales)

Cancelación

Enunciado reprobado

29

"Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha".

Los manuscritos árabes que lee el moro traductor no quieren decir que Dulcinea fuera mala para la tarea de salar puercos. Tampoco quieren decir que Dulcinea es una dama delicada. Aquí, la intención es poner en evidencia que las imágenes de don Quijote se contradicen duramente con la verdad del mundo real.

Dulcinea es la dama más hermosa y delicada que existe (enunciado de don Quijote).

83

y es que este caballero me ha de prometer ir al lugar del Toboso y presentarse de mi parte ante la sin par doña Dulcinea, para que haga dél lo que más fuere de su voluntad.

Don Quijote se cree en verdad un caballero andante con una dama a quien rendir tributo.

Dulcinea, la dama de don Quijote, vive en el Toboso.

 

4. Conclusiones

El análisis llevado a cabo en el punto 3 permite extraer una serie de conclusiones sobre el estudio de la ironía desde la teoría de la relevancia y sobre el estudio de este recurso en el Quijote.

1) Los enunciados irónicos efectivamente generan como implicatura (inferencia en el oyente o lector) otro enunciado, cuyo valor de verdad se reprueba. Como puede advertirse en los ejemplos, la ironía no proviene de que se quiera decir lo contrario de lo que dice a nivel literal.

2) El estudio de la ironía parece relacionarse fuertemente con la explotación de las entradas léxicas y enciclopédicas de los conceptos de los enunciados. En efecto, es el conocimiento del mundo que tiene el lector (los supuestos enciclopédicos que se manejan) lo que permite entender que la palabra gallardo o la condición de árabe de Benengeli funcionan irónicamente. La ironía constituye uno de los recursos comunicativos en los que se dice una cosa y se quiere decir otra. En este sentido, el análisis de la ironía puede efectuarse muy favorablemente desde un enfoque pragmalingüístico y cognitivo como el que provee la teoría de la relevancia, porque al menos en principio se describe la manera en la que se relacionan lo literal y lo figurado. Finalmente, el procesamiento de los enunciados irónicos no difiere de los otros tipos de enunciados, ni siquiera de aquellos en los que se quiera decir lo mismo que se dice (generándose así una explicatura). La búsqueda de la relevancia lleva a los lectores y a los oyentes a buscar la interpretación que resulte más adecuada.

3) El discurso irónico de Cervantes provoca que el lector nunca transite camines seguros. Las implicaturas generadas por la ironía del Quijote son previsiblemente débiles y no garantizan una interpretación segura como la que pretende darle Homero Simpson a su mujer Marge en el ejemplo (9). Las contradicciones propuestas por Cervantes son, como vimos, permanentes. Dice el primer narrador acerca de la versión de Benengeli:

Si a ésta se le puede poner alguna objeción cerca de su verdad, no podrá ser otra sino haber sido su historiador arábigo, siendo muy propio de los de aquella nación ser mentirosos;

Con esto quiere decir que la historia de don Quijote no tiene como autor un sabio de prestigio sino un “sabio” árabe, lo que para la creencia general de la época hará que la obra resulte menos confiable. Así se reprueba (irónicamente) este enunciado: El autor de la historia de don Quijote es un sabio prestigioso y sincero. Sin embargo, el narrador pasa a decir:

aunque, por ser tan nuestros enemigos, antes se puede entender haber quedado falto en ella que demasiado. Y ansí me parece a mí, pues cuando pudiera y debiera estender la pluma en las alabanzas de tan buen caballero, parece que de industria las pasa en silencio; cosa mal hecha y peor pensada,

Ahora el enunciado que se reprueba es éste: Las mentiras de Benengeli no hacen honor a la buena fama de don Quijote, que se contradice con aquellos que desvalorizaban el supuesto prestigio del héroe manchego. Nótese lo difícil o desestabilizador que es caracterizar la ironía en el Quijote. Los enunciados desaprobados se contradicen entre sí. La obra de Benengeli no es confiable porque su autor es árabe. Pero don Quijote aparece, al mismo tiempo, como personaje ridículo (por haber sido motivo de un sabio árabe) y como personaje digno de reivindicación (porque un árabe miente o retacea datos).

Del mismo modo, el primer narrador juega con el discurso de las frases hechas. Se trata de un elogio retórico de la historia que sirve para sugerir que Benengeli es mentiroso o que no siempre los historiadores son honestos.

cosa mal hecha y peor pensada, habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rancor ni la afición, no les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.

El elogio retórico de la Historia no parece inocente. El enunciado que se reprueba es La Historia es una ciencia desarrollada por gente honesta. Si lo que escribo en este párrafo es cierto, no puedo menos que enojarme con el pérfido crítico de “Pierre Menard autor del Quijote”, que se niega a reconocer la ironía de Cervantes al tiempo que atribuye a su amigo Menard una visión original de la historia, entendida como la interpretación de lo que pudo haber sido.

Para terminar con el análisis de las contradicciones de Cervantes: el relato da a entender que la historia de don Quijote proviene de gente indigna y nada confiable, los árabes. Aun podría provenir de los judíos. Es obvio que no se puede concluir que Cervantes o el Quijote sean “racistas”. Simplemente, como sugiere Harold Bloom, el texto juega con las creencias de la época. De hecho, con su origen dudoso y con sus derrotas a cuestas, don Quijote termina siendo un personaje admirable. De esa contradicción imposible de resolver pero también imposible de pasar por alto, nace tal vez la ironía más sublime de Cervantes.

 

Referencias

Borges, J. L. (1941) “Pierre Menard autor del Quijote”, en Obras Completas (1923-1972), Bs. As: Emecé, 1974.

Bloom, H. (1994) El canon occidental, Barcelona: Anagrama.

Carston, R. y Uchida, S. (eds.) (1998) Relevance Theory. Applications and implications, John Benjamins: Amsterdam & Philadelphia.

Cervantes Saavedra, M. de (1605) Don Quijote de la Mancha, Barcelona: RBA Editora, 1994. Edición, prólogo y notas de Martín de Riquer, de la Real Academia Española. Tomo 1: Primera Parte.

Hamamoto, H. (1998) "Irony from a cognitive perspective". En Carston, R. y Uchida, S. (1998), pp. 257-270.

Gil, J. M: (1999) Introducción a las teorías lingüísticas del siglo XX, Mar del Plata: Melusina.

Real Academia Española (1992) Diccionario de la Lengua Española, Madrid: Espasa Calpe. Tomo 2.

Seto, K. I. (1998) "On non-echoic irony". En Carston, R. y Uchida, S. (1998), pp. 239-256.

Sperber, D. y Wilson, D. (1986) Relevance. Communication and Cognition, Cambridge: CUP.

Sperber, D. y Wilson, D. (1998) "Irony and relevance: A reply to Seto, Hamamoto and Yamanashi". En Carston, R. y Uchida, S. (1998), pp. 283-294.

Yamanashi, M.A. (1998) "Some issues in the treatment of irony and related tropes". En Carston, R. y Uchida, S. (1998), pp. 271-282.

 

© José María Gil 2005

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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