Géneros de la peregrinación
en el cine de Alfonso Cuarón y Miguel Hermoso

Javier Domínguez García

Utah State University


 

   
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Los road movies suelen funcionar casi siempre una metáfora de la vida. El pasado atrás, el futuro delante y de por medio un montón de curvas, túneles y puentes que negociar. Películas como Fugitivas y Y tu mamá también son producciones hispanas que adoptan, desde ambos lados del hemisferio sur, el arquetipo de este género norteamericano para mostrar la soledad y el aislamiento del individuo dentro de una sociedad que presenta pocas alternativas de movilidad social o económica. Es dentro de esta crítica a la globalización cultural impuesta por la acumulación de valores capitalistas que nuestras protagonistas, Toni y Luisa, tienen que valerse por ellas mismas en un viaje que se articula en el encuentro metafórico con el pasado y que culmina con el auto-reconocimiento de una identidad propia del sujeto alienado y en donde las ansiedades y los deseos más íntimos pueden ser negociados.

Fugitivas es el tercer film de Miguel Hermoso, se estrenó en el año 2000 y en realidad es una síntesis de sus dos películas anteriores. Habla del mundo de la delincuencia y drogadicción como en Truhanes (1983) y es un road movie al igual que la esencia de Cómo un relámpago (1996). Pero sobre todo es un drama trágico con algunos toques cómicos que nos hacen reflexionar sobre un mundo agónico en el cual nuestras protagonistas están obligadas a sobrevivir durante el precario camino de la vida.

Y tu mamá también fue presentada un año después por el director mexicano Alfonso Cuarón, este filme también es su tercer largometraje y sigue, al igual que Fugitivas, la estructura de los road movies. Esta vez, Alfonso Cuarón decidió filmar una película hispana hasta la médula en su tierra natal, México, tras los anteriores filmes estadounidenses La Princesita (1995) y Grandes Esperanzas (1998). Los protagonistas masculinos de Y tu mamá también, Tenoch y Julio, son dos jóvenes mexicanos, inseparables amigos de diferente clase social pero de similar ideología libertina, que en una reunión familiar conocen a Luisa, una atractiva y sensual mujer española esposa del primo de uno de los muchachos. Para impresionarla la invitan a un imaginario viaje que Tenoch (Diego Luna) y Julio (Gael García) supuestamente van a emprender pero que no tenían planeado todavía. Ella no les hace mucho caso al principio, sin embargo, debido a la falsedad de su relación matrimonial, así como a la precaria situación de su salud, Luisa decide aceptar la invitación que la llevará a través de un viaje por México a la mítica playa de Boca del Cielo, recorriendo los escenarios más íntimos de su sexualidad con los dos muchachos.

Y tu mamá también comparte con Fugitivas no solamente la estética yla estructura narrativa de un road movie, sino que a la misma vez ambos filmes se enfrentan en términos de ruptura con la tradición cinematográfica española y mexicana. Tanto Fugitivas como Y tu mamá también ponen de manifiesto sus métodos cinematográficos estadounidenses. Allí, donde Amores perros rompe con cierto clasicismo narrativo y estético, el road movie de Alfonso Cuarón prefiere valerse de esos mismos modelos clásicos para contar su historia, recurriendo incluso a todos los géneros que le puedan ser de utilidad (comedia, melodrama, etc.). Fugitivas forma parte de un emergente y envidiable, desde cualquier punto de vista, cine andaluz, que al contrario de Solas de Benito Zambrano, vuelve a los clásicos del género hollywoodense y se sirve de los cánones cinematográficos para asentar con decisiva firmeza la denuncia social de una sociedad española donde los marginados están siempre obligados a desplazarse con un ritmo frenético que se expresa en el filme a través del flamenco y el cante jondo.

Ambas películas encuentran su mayor similitud estética en la inteligente sutileza con la que pretenden mostrar una mirada realista y sin aditivos turísticos de la Andalucía flamenca y al México profundo. La representación escenográfica de los dos filmes intenta situarse fuera el imaginario turístico y de la representación popular, construyéndose como escenarios vivos y realistas que están rodeados de enormes tristezas no siempre presentes en el imaginario turístico. Recordemos el personaje de Raimundo, magistralmente interpretado por Juan Diego en Fugitivas, y que insiste en ser llamado maestro del flamenco pero que se nos presenta como un ser totalmente arruinado por la vida y las experiencias del espectáculo andaluz. Un personaje totalmente empobrecido y alcoholizado que rechaza a su hija de siete años mientras deconstruye la novelesca imagen del cantaor romántico sensible a la experiencia y el sufrimiento de humano. Raimundo es un hombre dañado por la vida y dispuesto a dañar la de su hija, a quien después de conocerla por primera vez la rechaza de por siempre sin escrúpulos, mostrándole la cara más oscura de la sociedad que lo ha creado.

Y tu mamá también nos introduce a un país, México, en el que la corrupción política y empresarial abunda sin medida, y cuyas consecuencias son padecidas por la gran mayoría del pueblo. Es un país en el que los extremos -ricos y pobres, aborígenes y mexicanos, civiles y militares- conviven, pero siempre al límite de la tolerancia. El género narrativo del road movie en el filme de Alfonso Cuarón adopta como subtexto la estructura de la peregrinación personal de la protagonista. Mientras Luisa recorre los paisajes más íntimos de su vida, estos se muestran yuxtapuestos a las escenas que elevan a categoría de protagonista las diversas representaciones de México, observadas silenciosamente por Luisa a través de los cristales del automóvil. México se muestra como una secuencia de escenarios estáticos que reflejan momentos importantes en la búsqueda de identidad por parte de la protagonista. Dentro de esta coyuntura se nos presentan escenas de una boda, la autoridad militar, un entierro, etc. No obstante, el alegórico viaje a la Boca del Cielo no se detiene, ni siquiera comenta estas escenas, simplemente las observa y prosigue hacia el encuentro final de la vida con la muerte, donde ambas confluyen en la presencia del mar. Dentro de esta peregrinación personal en busca de una identidad, México se nos muestra como el escenario de pasiones y sufrimientos que metafóricamente reflejan la existencia de Luisa.

Fugitivas nos induce desde el principio a la casualidad y causalidad de la que depende la movilidad social del individuo así como su progreso económico en España, siendo el atraco a una Administración de Lotería Nacional la única alternativa de cambio presente para estos personajes discriminados por la sociedad de consumo española y que vagabundean al límite de sus posibilidades: un chulo, un yonkie, un maníaco de la violencia y una prostituta que quiere deshacerse de su hija.

Como en cualquier road movie que se precie, Fugitivas y Y tu mamá también nos introducen los cambios de escenario y fotografía a través de las transformaciones y evoluciones que sufren los protagonistas a lo largo del viaje. Junto a la niña de Fugitivas descubrimos el pasado de Toni, huérfana y desarraigada como ella, una chica dura que ha tenido que aprender rápido en la vida para protegerse de los demás, un personaje terriblemente solo y que según ella no necesita a nadie para vivir. Junto con la niña de siete años, Toni huye tratando de dar con el paradero del padre de la niña pero simultáneamente reencontrándose con su propia identidad y la imagen omnipresente de su padre que se le presenta alegóricamente a través de Raimundo, el padre de la niña. Toni termina expresando su intensa agonía y odio hacia su propio padre en la brutal paliza que proporciona a Raimundo. Casi podemos ver y sentir a Toni pegando a su padre si pudiese encontrarlo algún día

En el filme de Alfonso Cuarón cabe destacar, sin lugar a dudas, la sobresaliente fotografía de Emmanuel Lubezki que sirve para ilustrarnos lo que es capaz de producir el cine mexicano cuando decide romper con los esquemas conservadores de la industria y poner de manifiesto la esencia de un México en constante dinamismo social y económico, pero muy limítrofe, al mismo tiempo, en sus expectativas de alcance social. Esto es evidente en el filme de Cuarón, cuando la llegada de la industria turística acaba con la magnificencia y plenitud de la playa de Boca del Cielo.

Y tu mamá también es una de las mejores muestras de este dinamismo. Alfonso Cuarón ha regresado a México para contarnos una historia estructurada en el género estadounidense del road movie pero profundamente arraigada en una síntesis de contenido que retrata fielmente la identidad de una generación mexicana que vive en un mundo repleto de binarismos y contradicciones, producido por el encuentro entre la influencia de la cultura hollywoodense y las tradiciones conservadoras nacionalistas.

En ambas películas cabe destacar la soledad sufrida por los personajes como el catalizador del road trip por donde ellas recorrerán las memorias de su vida y las ansiedades de un futuro solitario e incierto. Mientras que en Y tu mamá también la infidelidad conyugal y la necesidad de encuentro con la propia identidad actúan como detonantes del road trip, en Fugitivas, son el abandono por parte del novio y del padre las metáforas con las cuales se muestra la traición y la búsqueda de una identidad aislada de toda figura masculina, convirtiendo a los dos personajes femeninos en fugitivas de la sociedad y de su propia identidad. El viaje, entonces, pasa a ocupar el centro de ambos relatos y con ello los filmes transitan por todos los estados emocionales que la vida tiene reservados para aquellos individuos que están aprendiendo a vivir desde la soledad y la desesperación: confusión, cambio, asombro, inspiración, miedo e inseguridad.

A partir de aquí, la persecución está servida en Fugitivas: un viaje al sur con una banda de desalmados que siempre pisan los talones a las dos fugitivas y un duelo interpretativo entre la niña que no miente, no roba y no mata, y la chica sola y sin esperanzas. Las dos juntas recorrerán las carreras andaluzas hasta el Puerto de Santa María, donde terminan la geografía española, las carreteras y la posibilidad de escapar de una sociedad que las tiene atrapadas y aisladas al mismo tiempo. Es en la misma estructura de escapismo y búsqueda interior que los dos muchachos mexicanos de Y tu mamá también viajan junto a Luisa interminables kilómetros desde el interior del país hasta su encuentro con la indescriptible belleza de unas playas solitarias y vírgenes al fin de la carretera en Boca del Cielo.

La música cálida y apasionada acaricia los paisajes sureños de México y Andalucía, así como el entramado de una escapada repleta de descubrimientos y viajes interiores. Fugitivas es un viaje, un desesperado viaje de esos en los que no hay tiempo ni para tomar aliento. Lo que va quedando atrás es mejor olvidarlo, lo que viene es una incógnita. Y tu mamá también, es un viaje hacia el interior del alma mientras el personaje de Luisa peregrina hacia lo más íntimo y personal del camino, el encuentro con su muerte. Alfonso Cuarón y Miguel Hermoso nos narran la historia de dos mujeres que viajan desde la inseguridad de la capital hasta la serenidad del mar, como metáfora donde confluye la muerte y la vida, en donde ellas buscan su lugar en un mundo repleto de incertidumbres, engaños y sufrimientos.

Ambos viajes están acompañados con una banda sonora sensacional que produce una melodía frenética y constante en Fugitivas, incitando a huir hasta del propio ritmo: no hay sosiego en la melodía, no hay tiempo para ella. Pero Fugitivas es también un viaje hacia el sur, desde los sonidos fríos y duros de la capital a los más cálidos producidos por la música andaluza y el cante jondo (no por eso menos inquietantes). Niña Pastori debuta como actriz con una pequeña intervención, interpretando tres canciones y reforzando esa mirada social del paisaje andaluz que tan bien presentó el filme de Benito Zambrano. La escena del espectáculo flamenco es de importante trascendencia en el filme ya que es allí donde Toni se reconoce a sí misma frente a la agonía y desesperación del espectáculo, identificando lo más profundo de sus sentimientos y desesperación con el desgarro y la emoción que produce en ella el cante jondo.

También merece una mención especial la selección musical de Y tu mamá también que incluye temas de Mala Rodríguez, Frank Zappa y Molotov, sirviéndonos de contrapunto preciso para el desarrollo de las imágenes que componen el film en un tiempo que va demarcando la cuestión dramática de un modo casi imperceptible pero fundamental para el desarrollo narrativo de la historia.

Y tu mamá también es, si uno se detiene a observarla con atención, una película bella que habla a su vez de la belleza. De una belleza contenida en la raíz misma de la vida y que sólo puede ser descubierta cuando -paradójicamente- el personaje se vuelve consciente de la muerte y decide asumirla en la metáfora que representa el encuentro con el mar en La Boca del Cielo. No es casualidad que sea Luisa durante el viaje la que repita con tanto entusiasmo la frase “en este país se respira vida,” refiriéndose a México. Justamente ella que es consciente de su muerte y de su peaje por la vida.

Para concluir, cabe mencionar que Y tu mamá también no se reduce solamente a los aspectos hasta ahora mencionados en este ensayo, sino por el contrario también trata de mostrar la temática del road trip como el viaje hacia la madurez de dos jóvenes adolescentes de diecisiete años que, en un viaje por las carreteras mexicanas, descubren -en compañía de una mujer once años mayor que ellos- no sólo su sexualidad, sino también los aspectos más esenciales de la vida: amistad, amor, traición, desengaño, y muerte. Julio y Tenoch son dos amigos de la infancia unidos por una amistad que está por encima de todas las cosas, incluyendo sus propias diferencias sociales, ya que según nos informa la voz en off cada uno de los personajes representa un mundo social diferente.

La voz en off del narrador (Daniel Jiménez Cacho) irrumpe en el relato bloqueando toda otra fuente sonora de interpretación. Su función es la de un comentarista. Su aparición imprevista en cualquier momento brinda información sobre los personajes, determinada situación u otro tipo de datos que, si bien pueden parecer superfluos, van ayudando en la construcción del sentido narrativo

Lo que en mi interpretación fue un ejercicio de road movie, se convierte por obra de unos magníficos directores y guionistas en unos filmes sobre los márgenes, los márgenes de México DC, los márgenes de la sociedad consumista española, de los habitantes de las provincias. Los márgenes de las prácticas de sexo dominante, los márgenes de la vida y de la muerte, y, sobre todo, los márgenes de la hipocresía, el abandono y todo lo que ocurre tras las cortinas del Mundo Feliz.

 

© Javier Domínguez García 2005

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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