La lexicología contrastiva español-italiano

Armando Francesconi

Universidad de L’Aquila (Italia)


 

   
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La lexicología estudia la confrontación entre léxico nativo y léxico extranjero. R. Lado [1] ha detectado siete categorias de relaciones entre las palabras de dos idiomas distintos:

1) palabras semejantes por forma y significado: español tres, italiano tre, inglés three, alemán drei, holandés drie, greco treis, sánscrito tráyas;

2) semejantes por forma pero distintas por significado. Son los llamados falsos afines [2]. Es la polisemía el punto de salida de esos ‘falsos amigos’ [3]. Son vocablos exactamente iguales por su forma pero distintos por significado: el español asilo no es el italiano asilo (institución educativa que acoge a niños de tres a seis años) que en español será jardín de infancia calcado del alemán Kindergarten. Los afines ilusorios (deceptive cognates) son las palabras transparentes de Doppagne [4]: inglés actual (‘real’, ‘efectivo’), francés actuel (‘del momento presente’), holandés aktueel, español actual, italiano attuale. El significado de su estado original se ha mudado en uno o en ambos idiomas, como por ejemplo el inglés disgrace (‘afrenta’) frente al italiano disgrazia o al español desgracia, el inglés library (‘biblioteca’) y el italiano libreria. Vocablos, pues, ligeramente distintos en la forma y con significados que coinciden sólo en parte: el español criollo no se traduce al francés con ‘créole’, ni los términos españoles habitación y cama con los italianos ‘abitazione’ e ‘camera’ , la oficina no es el it. ‘officina’ (taller) sino ‘ufficio’, que a su vez no es el oficio porque éste al italiano se traduce con ‘mestiere’. El compromiso español se puede traducir al italiano con ‘compromesso’, pero a menudo lo encontramos en textos de relaciones internacionales con el significado de ‘impegno’ (esp. acuerdo, promisa). Coordinación puede ser en italiano tanto ‘coordinamento’ como ‘coordinazione’, pero no ocurre lo mismo con adaptación ‘adattamento’ o con agrupación ‘raggruppamento’. [5]

También algunos adverbios en -mente presentan correspondencias semánticas no del todo exactas. El adverbio talmente casi ha desaparecido en el español estandard, su uso queda reducido al lenguaje popular y tiene un significado distinto de su homónimo italiano. El español talmente equivale a exactamente tal, exactamente igual, cabalmente, mientras el italiano puede corresponder al adverbio ‘proprio’. He aquí dos ejemplos propuestos por René Lenarduzzi : [6]

“(esp.) gritaba talmente como si lo estuvieran torturando.

(it.) urlava proprio come se lo stessero torturando.

(esp.) Jugaba y reía talmente como un niño pequeñito.

(it.) Giocava e rideva proprio come un bambino piccolo.”

A tal propsósito resultan interesantes incluso los adverbios (it.) ‘bellamente’/ (esp.) bellamente; (it.) ‘sicuramente’/ (esp.) seguramente. El italiano ‘bellamente’ ya no tiene el significado equivalente a las expresiones ‘con bella maniera’, ‘in modo garbato’ y ha adquirido otros más prosaicos, mientras la froma española los conserva. Por ejemplificar:

“(it.) Rise bellamente dei miei rimproveri.

(esp.) se rió jactanciosamente de mis reproches.

(it.) Se ne stava bellamente sdraiato.

(esp.) Estaba allí tranquilamente en la cama.” [7]

Cuando estos homónimos o parónimos pertenecen a las categorias verbales surgen complicadas disimetrías que las méas de las veces huyen del concepto de ‘falsos amigos’. En efecto, si en estos contrastes la oposición se basara sólo en el plano del significado no sería suficiente. Un claro ejemplo es el del binomio atacar/ ‘attaccare’. En general se puede decir que los dos verbos tienen formas y significados análogos (Los soldados atacaron el campamento enemigo/’i soldati attaccarono l’accampamento nemico’), pero el verbo italiano posee otras acepciones:

“que permiten clasificar ese binomio como ‘falso amigos’”. Véase por ejemplo:

Attaccare un quadro Colgar un cuadro

Attaccare l’influenza Contagiar la gripe

Attaccare un discorso Empezar una charla/conversación

Attaccare un bottone Coser un botón. “ [8]

El verbo fomentar tiene en español la acepción de aumentar la actividad o intensidad de algo sobretodo en las relaciones políticas y sociales (fomentar el turismo; fomentar la solidaridad), mientras que en italiano tiene como primera y típica acepción la negativa de “incitar al odio y a las pasiones”. [9]

Prender es más bien ‘pegarse una cosa a otra’ que el it. ‘prendere’ (esp. coger; tomar):

Ilusión que las alas tiende/ en un frágil moño de tul/

y al corazón sensible prende/su insidioso alfiler azul.

Illusione che le ali tende/ in un fragile nastro di tulle/

E al cuore sensibile si attacca/ la sua insidiosa spilla azzurra. [10]

Entre ‘iniziare’ e iniciar la disimetría no es semántica sino sintáctica. El verbo italiano puede ser transitivo, intransitivo y pronominal, en cambio el verbo español puede ser transitivo y pronominal pero no intransitivo:

“Así en italiano son aceptables los enunciados:

Il presidente ha iniziato la riunione con un discorso

La riunione è iniziata con un discorso del presidente

Mientras que en español es aceptable una estructura análoga le primer ejemplo; pero no al segundo:

‘El presidente inició la reunión con un discurso’

*’La reunión inició con un discurso del presidente.’ “[11]

Otros homónimos o parónimos interlingüísticos que presentan contrastes que no afectan exclusivamente al significado son : sonar/ ‘suonare’; servir/ ‘servire’; [12] cambiar/ ‘cambiare’; flotar/ ‘flottare’; felicitar/ ‘felicitarsi’; ecc.

El verbo español denunciar se puede traducir al italiano por ‘denunciare’. No ocurre lo mismo con el verbo ‘denunciare’ italiano, ya que, para algunos de sus usos, no siempre el homónimo español denunciar es adecuado: it. ‘la denuncia dei redditi’= esp. la declaración de la renta; it. ‘In Italia, in teoria ogni volta che si ha un ospite per più di due giorni andrebbe denunciato in commisssariato’ = esp. En Italia, teóricamente cada vez que uno tiene un invitado durante más de dos días habría que declararlo en la comisaría.

El verbo ‘ordinare’ italiano, en algunos contextos, no traduce al español ordenar: ‘ordinare un libro’ = pedir/ encargar un libro; ‘ordinare la cena’= pedir/ encargar la cena.[13]

Sin embargo, son más complejos los casos en que ciertos verbos pronominales italianos no lo son en español y viceversa: ‘riposarsi’/ descansar; ‘aderire’/ adherirse; ‘diventare’/ convertirse; ‘crollare’/ derrumbarse; ‘dimettersi’/ dimitir; ‘ammalarsi’/ enfermar; ‘morire’/ morirse; ‘divorziare’/ divorciarse; ‘sposare’/ casarse; ecc.

3) semejantes por su significado pero distintas por sus formas. Son, a menudo, palabras aisladas como por ej.: esp. alcanzar; fr. Atteindre; Hol. Bereiken; ingl. to reach; it. raggiungere;

4) distintas por forma y significado (no corresponden sus concepciones de la realidad). Por ej. el americano first floor corresponde a la planta baja y no, como en español y en italiano, al primer piso. El referente es el mismo pero tiene una función distinta en el idioma de llegada;

5) distintas por tipo de construcción o composición. Son palabras de particular construcción morfológica, véase el esp. murciélago/it. ‘pipistrello’; it. ‘farfalla’/ fr. Papillon; it. ‘donnola’/ fr. Belette y esp. comadreja;[14]

6) semejantes por significado primario pero distintas por connotación. El significado nuclear es idéntico (igual denotación), pero el significado contextual, los matices añadidos por la situación social y cultural, mudan el valor semántico concreto de la palabra o de la expresión. El adj. grueso se usa en determinados dialectos españoles como un cumplimiento por una persona graciosa, conque ha perdido su significado connotativo originario;

7) semejantes por significado, pero con restricciones debidas a su distribución geográfica. En muchas regiones españolas y en los países iberoamericanos se han formado unos lenguajes coloquiales o slang [15] cuya conociencia queda restringida a determinados grupos de personas. El lunfardo [16], que la policía llama ‘lenguaje canero’, tiene un vocabulario suyo incluso en el interior del popular.

En general, los diccionarios bilingües no prestan particular atención a las equivalencias léxicas que resultan útiles en situaciones comunicativas. Éste, en cambio, es el problema por resolver: distinguir entre lexema y palabra texto (text word): “ Il y a deux phénomènes bien distincts, la signification du mot pris isolément, tel qu’il peut figurer dans le dictionnaire et sa signification dans la chaîne du discours, à l’intérieur d’un énoncé particulier.”[17]

Por eso, considerando que la palabra nunca aparece en posición aislada, ya que el lenguaje es una totalidad indivisible y las palabras, pues, tendrán una actitud a la significación, hay que añadir a las siete categorias de Lado:

1) las palabras aparantemente monosémicas, pero que esconden un enriquecimiento polisémico por sus connotaciones, o sea, se cargan de tonos emotivos debidos sea a la onomatopeya secundaria sea al contexto que las rodea. Con frecuencia se hace un uso estilístico de palabras connotadas con la intención de reproducir un color local. En sus cuentos Rulfo emplea voces regionales como tejocote y guango, de las cuales no es indispensable conocer el exacto significado. El contexto mismo lo desvelerá. Su tarea es la de matizar el lenguaje con voces regionales y no folklóricas;

2) las palabras llaves, que exprimen una sociedad, un sentimiento, una idea. Éstas son indisolublemente atadas a la cultura que las produjo (culture bond) como es el caso del italiano tamponamento o de los españoles hidalgo y sobremesa. [18] En el caso italiano el término no se puede entender plenamente si uno no tiene una conociencia, si bien mínima, de las constumbres de conducir de los italianos. Por lo que concierne a los dos términos españoles no se intuye su significado completo ni sus matices, si no los colocamos el primero en el contexto histórico-cultural de su época (el gentiluomo italiano no es lo mismo que el hidalgo) y el segundo en la tradición española de quedarse a charlar a la mesa después de comer y que todavía resiste en las provincias; [19]

3) palabras sustancialmente idénticas pero que, en un idioma, están en competencia semántica con otras, o sea, se reduce a una unidad lo que en un idioma estaría diferenciado. Por ejemplo, el español distingue entre pez y pescado mientras el italiano tiene sólo ‘pesce’. Por el contrario el esp. caza/lo cazado en it. puede ser ‘caccia, cacciagione (en general)’ y también ‘selvaggina (liebres, ciervos y no pájaros)’. Collar se divide en ‘collare’ y ‘collana’ mientras que a su vez ‘collana’ es también colección (en italiano no falta ‘collezione’, pero se puede aplicar a los sellos, a los cuadros, a otros objetos y no a una serie de publicaciones de una editorial). El it. ‘nipote’ se divide en esp. en sobrino/a y nieto/a, mientras los italianos fratello e sorella se unen en hermano/a. Los españoles cualidad y calidad se unen en el it. ‘qualità’, y coordinación se divide en ‘coordinamento’ y ‘coordinazione’. La totalidad del campo semántico del esp. noche corresponde en italiano a ‘sera, notte’; fr. ‘soir, nuit; al. ‘Abend, Nacht’.

El adjetivo italiano ‘bello’ es mucho más usado que su homólogo español bello y eso no porque la forma española tenga un nivel semántico más elevado. De hecho, el adjetivo italiano cubre no sólo el campo semántico de la belleza, sino también el de la bondad (en sentido cualitativo), en cambio en español esos dos campos se distinguen: ‘Comprati un bel quaderno’/ Cómprate un buen cuaderno; ‘Il bello è che…’ / Lo bueno es que…; ‘È una casa molto bella’ / Es una casa muy bonita; ‘Sul più bello’/ En lo mejor.

Ocurre también que la esfera cubierta en español por el adjetivo bueno es cubierta en italiano por ‘buono’ y ‘bello’: Es un buen médico; es una buena profesora; Aldo es muy bueno en francés.

El pronombre demostrativo español ese se usa normalmente para indicar el objeto o la persona lejos de quien habla y cercanos al que se habla (sería el it. ‘codesto’ que ya no se usa), por eso, a veces, substituye a los italianos ‘questo’ y ‘quello’ mal empleados: esa idea no me convence/ ‘quest’idea non mi convince’; aquel diccionario no es mío, esa gramática es mía/ ‘quel dizionario non è mio, quella grammatica è mia’; ¿Es tuyo ese libro?/ ‘È tuo questo (codesto) libro?’.

Se pueden reducir a unidad incluso las locuciones, las perífrasis y las estructuras gramaticales: ‘venire a sapere’ se reduce en esp. a enterarse; ‘voler bene’ a querer; ‘cadere per terra’ a caerse; ‘farsi la barba’ a afeitarse. En cambio, las construcciones españolas ponerse nervioso, echar en cara, ponerse (caer) enfermo, dar vergüenza se reducen en it. a ‘innervosirsi’, ‘rinfacciare’, ‘ammalarsi’, ‘vergognare’ ecc. (véase el inglés in a hurry y el it. ‘in fretta e furia). En la construcción comparativa de igualdad italiana el segundo término de paragón puede ser introducido sea por quanto sea por come: ‘tanto…quanto/ ‘tanto…come’, en español se utiliza como (tanto…como) y no cuanto.

Hasta los verbos pueden tener distinta distribución en los dos idiomas: el verbo ‘sentire’ en su acepción de ‘percibir por el oído’ tiene como equivalente el español sentir, pero el paradigma español dispone también del verbo oír que posee el mismo significado y es de uso más frecuente. De hecho, sentir usado en la acepción análoga de oír tiene que ser acompañado por un complemento directo en el que sea explícito o implícito la noción de rumor, alboroto, sonido (sentí pasos en el techo), por estructuras con infinitivos (anoche no te sentimos entrar), pero su uso es anómalo con un pronombre en función de complemento directo: *no te siento; *Usted, ¿me siente? [20]

El verbo italiano ‘ricordarsi’ se divide en español en dos correspondencias: una con el verbo acordarse + de (No me acuerdo de cómo se va hasta allí; me acordé del paraguas que le había prestado; otra con recordar, transitivo, que tiene restricciones desde el punto de vista estilístico ( Recordé el paraguas que le había prestado; ¿Recuerdas lo que pasó allí?; Te recuerdo que mañana tiene que madrugar.)

Los verbos ‘chiedere’ y ‘domandare’ - más o menos intercambiables en el uso- son en español dos verbos distintos, no intercambiables, pedir y preguntar. ‘Avere’ se divide en tener y haber, ‘essere’ en ser y estar, mientras el esp. acentuar se divide en los italianos ‘accentare’ y ‘accentuare’.

4) huecos interlingüísticos. Pueden ser lingüísticos como el término francés ‘soirée’ que falta en español y nos obliga a escoger entre noche o velada, y metalingüísticos. La saudade del portugués evoca un sentimiento que no se puede decir en otros idiomas, y éste es un caso en que en la lengua de llegada no tenemos un correspondiente;

5) los sinónimos. Presuponiendo que en un idioma no existen verdaderos sinónimos, podemos disolver el equívoco que los considera signos que tienen la misma denotación, pero con connotaciones distintas. En efecto, más que hablar de términos ‘connotados’ sería mejor considerarlos ‘opciones léxicas’ que darán lugar a diferentes registros lingüísticos.

Borges con sútil ironía argumentaba sobre los sinónimos: “(…) palabras que sin la incomodidad de cambiar idea, cambian de ruido” [21] y avisaba evitarlos porque tienen la desventaja de sugerir diferencias imaginarias. Maison Elvira Dolores nos hace notar como la prosa concisa y económica de Borges en Funes el memorioso mal soporte la sinonimia:

“k) ‘Yo volvía con mi primo Bernardo Haedo de la estancia de San Francisco. Volvíamos cantando, a caballo, y esa no era la única circunstancia de mi felicidad’.

‘Stavo tornando con mio cugino Bernardo Haedo dalla tenuta San Francisco. Tornavamo cantando, a cavallo, e questa non era la sola ragione della mia felicità’.

(…) La circunstancia de una felicidad no es, obviamente, la razón de una felicidad. El término utilizado por Borges no es, ni intenta, ser un sinónimo de ‘razón’; apunta también aquí, como en otros términos a lo primordial, a una connotación que remite a su riqueza etimólogica, a su condición de ‘accidental’.” [22]

Coseriu observa que en el sistema los sinónimos pueden referirse a una única invariante, mientras en la norma tenderán cada vez más a rechazarse el uno con otro, pasando a ocupar áreas semánticas distintas:

“(…) terco no es lo mismo que obstinado, ligar no es lo mismo que atar, permanecer no es exactamente quedar, tomo no tiene los mismos empleos que volumen; del mismo modo, se dice perro rastrero y no can rastrero, mientras que en la astronomía se dice can mayor y no Perro mayor.” [23]

El esp. aceite (voz árabe), no es oleo (voz latina), gozo, placer, gusto, deleite, ocupan espacios distintos. Un día, algún día, cualquier día, cierto día, no son estrictamente sinónimos. Los sinónimos tienen, pues, el mismo significado fundamental, pero verdaderos sinónimos no existen: hay siempre algo que huye y hace que sea imposible una perfecta correspondencia entre los significados (véase en it. porzione di torta y no sezione di torta; frazione di numero y no porzione di numero o sezione). Puede darse sinonimia aproximativa (porzione, sezione, frazione), absoluta (tra e fra) y territorial (anguria, cocomero, popone d’acqua).

Generalmente, cualquier sinónimo léxico (chiarire/risolvere; questione/faccenda) está más lejos del sentido que los sinónimos gramaticales (è impossibile risolvere il problema, o il problema è impossibile da risolvere, non si può risolvere il problema, ecc.).

Para muchos casos de sinonimia léxica (hay idiomas como el inglés, ricos en sinónimos: quick, fast, speedy, rapid, swift),es aconsejable consultar el diccionario y luego examinar de nuevo la palabra en su contexto lingüístico, referencial e incluso comunicativo.

Un idioma, de todas maneras, no sería natural sin sus infinitas sinonimias parciales: la faccia -il viso- il volto; crepa-fessura-fenditura; la bugia- la menzogna, dire una bugia- mentire; accadere-avvenire-capitare-succedere; capire-intendere-comprendere; mutare-cambiare; acquisire e acquistare, divenire e diventare. [24]

En italiano son más frecuentes que en español los vocablos que difieren ligeramente a nivel fónico-gráfico: denaro-danaro; comprare-comperare; pronunzia-pronuncia; oliva-uliva; devo-debbo; dovei-dovetti; sedei-sedetti; vendei-vendetti; venderono-vendettero; perderono-perdettero; perduto-perso. Es el fenómeno inverso de la polisemia, o sea, la polimorfia, distintas formas y estructuras que en el discurso tienen la misma función, como las variantes: sparire-scomparire; intorno-attorno; pericolo-periglio; persino-perfino;

6) los correlativos y los antónimos. A menudo parece que hay una lógica en la correlación y en la antinomia, pero en español si una sala donde se come se llama comedor, una sala donde se bebe no se llama *bebedor; a origen oscuro corresponde origen ilustre, y no *origen claro; los contrarios normales de implacable, imperturbable, impasible, no son *placable, *perturbable, *pasible; el contrario de muchaca imposible no es una *muchacha posible; a un hombre bien no corresponde *un hombre mal.

A las parejas equivalentes hacer/deshacer (‘fare’/’disfare’); envolver/desenvolver (‘incartare’/’scartare’); enrollar/desenrollar (‘arrotolare’/srotolare’), se oponen en español numerosos derivados que usan prefijos sin equivalentes en italiano: andar/desandar; quedar/desquedar (coloquial), merecer/desmerecer; cumplir/incumplir, ecc. Además, el español las más de las veces usa estos derivados para crear nuevas palabras; de hecho a la oposición italiana utile/inutile el español añade el verbo inutilizar, a legale/illegale el verbo ilegalizar. En efecto, como señala Francisco Matte Bon, en muchos casos el uso de los prefijos no es análogo en los dos idiomas y por eso el mecanismo de transferencia no es tan automático. Frente a los italianos ‘cucire’/’scucire’ tenemos en español coser/descoser; ‘abbottonare’/’sbottonare’, abrochar/desabrochar; ‘cuocere’/’scuocere’, cocer/recocer; ‘campana’/’scampanato’, campana/acampanado. [25]

 

Notas

[1] R. Lado, Lingustic across Cultures.

[2] Francisco Matte Bon los llama falsos amigos evidentes y cita algunos ejemplos universalmente conocidos: manzana=mela, melanzana=berenjena; salir=uscire, salire=subir; aceite=olio, aceto=vinagre; burro=asino, burro=mantequilla. Véase Matte Bon, F., “Análisis de la lengua y enseñanza del español en Italia” en red ELE, n° 0, marzo 2004, p. 3.

[3] En determinadas épocas literarias los autores españoles se servían de estas palabras polisémicas para sus juegos verbales, en efecto, las agudezas de Quevedo consisten en eso. El autor en el Buscón juega con los doble sentidos producidos por palabras como servicio que vale ‘certificado de servicio’ y ‘orinal’; cardenal ‘cardenal’ y ‘lívido’; saco ‘saco’ y ‘capa y traje ancho’ . A veces este juego semántico puede resultar intraducible como ocurre en otro texto de Quevedo (Visita de los chistes en Obras Completas vol. I): “Y es cierto que son diablos los Médicos, pues unos y otros andan trás los malos y huyen de los buenos, y todo su fin es que los buenos sean malos y los malos no sean buenos jamás”..

[4] Doppagne, A., “Une méthode d’acquisition du vocabulaire espagnol”, en Linguistica Antwerpiensia, 1, 1967, pp. 105-126. Citado en G. Francescato, “Polisemia differenziale e traduzione”, en La traduzione.Saggi e studi, p. 229.

[5] Son los falsos amigos parciales de Matte Bon, palabras casi idénticas en ambos idiomas pero que no se utilizan en la misma manera. Hay que escoger entre las diferentes acepciones de una palabras para encontrar el equivalente en el otro idioma: (it) carta= (esp.) papel, carta -naipe-, tarjeta-de crédito, de visita, etc. (esp.) carta= (it) lettera-correspondencia-, carta-naipe-. (it) mirare=(esp.) apuntar a un blanco-, aspirar a - (esp.) mirar= (it.) guardare. Cfr. op. cit., pp. 3-4.

[6] Véase Lenarduzzi, R., “Interferencias en el aprendizaje del español en alumnos italófonos; el lexema verbal”, en Lo spagnolo d’oggi: forme della comunicazione. Atti del XVIII Convegno AISPI (Siena, 5-7 marzo 1998), II, Bulzoni, Roma, 1999, p. 246.

[7] Ibidem, pp. 131-135. Véase también las parejas: (it) grandemente/ (esp.) grandemente; (it.) praticamente/(esp.) prácticamente; (it) veramente/ (esp.) verdaderamente; (it) ovviamente/ (esp.) obviamente ; (it) fortunatamente/ (esp.) afortunadamente; (it.) sfortunatamente/ (esp.) desafortunadamente; (it.) finalmente/ (esp.) finalmente.

[8] Véase Lenarduzzi, R., op. cit., p. 246.

[9] Véase Morelli, M., “Enseñar a interpretar”, En obras, Ediciones del Paguro, Salerno, 2001, pp. 56-57.

[10] Español e italiano tienen un patrimonio lingüístico común, pero las semejanzas son a menudo ilusorias y pueden engañar mayormente. Un extenso repertorio de estos ‘falsos amigos’ entre italiano y español lo encontramos en el libro de Franco Meregalli (Semantica pratica italo-spagnola, Istituto Editoriale Cisalpino, Varese-Milano, 1955) y en el diccionario de Sañé S. y Schepisi G. (Falsos amigos al acecho, Zanichelli, Bologna, 1992).

[11] Lenarduzzi, R., op. cit., p. 247.

[12] “ (…) las limitaciones en el uso del verbo servir español son decididamente mayores. (…). Así, por ejemplo, es frecuente que en las tiendas italianas los dependientes se dirijan a los clientes con la pregunta la stanno servendo? En estas situaciones el español tiende a rechazar el verbo servir y prefiere atender; ¿Le están atendiendo?. Por otra parte, el verbo servire italiano puede expresar conceptos que su equivalente español no acepta. Es lo que sucede con el enunciado per fare questo dolce servono due uova, tre etti di farina, un po’ di burro, etc. En la traducción de este enunciado, el español no puede utilizar servir: para hacer esta tarta se necesitan dos huevos, trecientos gramos de harina, un poco de mantequilla, etc. Simplificando un poco el problema, estas observaciones pueden resumirse de la siguiente manera: esp. servir­-it. servire; esp. necesitar -it. aver bisogno di; it. servire- esp. servir/necesitar/atender/etc.” . cfr. Matte Bon, F., op. cit., p. 4-5.

[13] Ibidem, p. 5.

[14] Son palabras motivadas morfológicamente que se han formado por derivación y composición. Véase las italianas arcobaleno, capovolgere, portacarte, cecità, las españolas sacacorchos, comedor, tenedor, y las inglesas preacher, butterfly, ecc.

[15] El maestro de los estudios cervantinos don Francisco Rodríguez Marín, en su estudio preliminar a la ‘novelita’ Rinconete y Cortadillo, ha demostrado que Cervantes conocía bien la lengua de germanía, las costumbres, los ‘estatutos’ de aquella gente rara (cofradía de ladrones) del hampa sevillana. En efecto, Cervantes vivió en Sevilla y con toda seguridad conoció a aquellos tipos a los cuales luego dará voz en sus novelas.

[16] Es el argot porteño. Cfr. Borges, J.L. y Clemente, J.E., El lenguaje de Buenos Aires, Emecé, B.A., 1968, pp. 66-69.

[17] Cfr. Todorov, T., “Signifiance et sens”, en Mélanges linguistiques offerts à Emile Benveniste, Louvain, Peeters, p. 509.

[18] A tal grupo pertenecen vocablos de amplia difusión como el portugués saudade, los alemanes gemütlich, kitsch, Stimmung, Weltanschauung; los franceses blasé, parvenu, esprit; los italianos novella, sonetto, aggiornamento, soprano, los ingleses gentleman, lobby, cosy y unos monosílabos característicos como kick, nudge, prod, nag, slam, ecc.

[19] “ In senso proprio sobremesa significa ‘tappeto da tavolo’; una lámpara de sobremesa è una ‘lampada da tavolo’. Viene comunemente usato in senso figurato per indicare le conversazioni del dopo-pranzo’. Cfr. Calvi, M.V., Didattica di lingue affini. Spagnolo e italiano, Guerini, 1995, p. 106, nota 4. A tal propósito Emilio Lorenzo nos señala una lista de palabras de inequivocable sabor español : “(…) hemos podido advertir la peculiaridad de palabras españolas como escarmentar, caber, sinvergüenza, tardar, estrenar, chapuza, sinsabor, estropicio, algarabía, juerga, querencia, hombría, desvivirse, ensimismarse, desatino, etc..”. Cfr. E. Lorenzo, El español y otras lenguas, Sociedad General Española de Librería, S.A., Madrid, p. 25.

[20] Cfr. Lenarduzzi, R., op. cit. p. 247.

[21] Borges, J.L., ”El idioma de los argentinos” , en El lenguaje de Buenos Aires, Emecé, Buenos Aires-Barcelona, 1968, p. 21.

[22] Cfr. Maison, E.D., “Notas a una traducción de ‘Funes el memorioso’”, en Estudios sobre la traducción, Ed. LAR, Madrid, 1983, pp. 60-61.

[23] Cfr. Coseriu, E., “Sistema, norma y habla”, en Teoría del lenguaje y lingüística general, Gredos, Madrid, 1962, pp. 87-88. Trad. it. L.F. degli Uberti, “Sistema, norma e ‘parole’”, en Teoria del linguaggio e linguistica generale. Sette studi, Laterza, Bari, 1971, pp. 74: (…): terco ‘caparbio’, infatti, non è lo stesso che obstinado, ligar ‘legare’ non è lo stesso che atar ‘annodare’, permanecer ‘rimanere’ non è esattamente quedar ‘restare’, tomo non ha gli stessi usi di volumen; parimenti, si dice perro rastrero ‘cane da ferma’ e non can rastrero, mentre in astronomia si dice Can Mayor ‘cane maggiore’ e non Perro mayor.

[24] Véase también: cominciare/iniziare; usare/utilizzare, impiegare, usufruire, servirsi; dare/ donare, fornire; permettere/ consentire; cosa/ oggetto; portare/ condurre; mettere/porre, collocare; utente/utilizzatore; ditta/azienda; funzione/funzionalità; riferire/ relazionare; motivo/motivazione; problema/problematica; tema/tematica, etc.

[25] Cfr. Matte Bon, F., “Análisis de la lengua y enseñanza del español en Italia”, en red ELE, n°0, marzo 2004.

 

© Armando Francesconi 2005

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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