El “valor” de la letra:
las versiones especulares en Nombre Falso


Mariangel Di Meglio

Universidad Nacional de Mar del Plata UNMP (Argentina)


 

   
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“Para modelar una obra maestra, para tejer
un traje capaz de durar un siglo, es necesario
sentir, pensar y escribir”.

                                           Piglia, Ricardo [1]

 

Ricardo Piglia, dueño de una poética muy particular, inaugura una nueva esfera de la literatura nacional donde las cláusulas maniqueas de lo emergente y lo residual, se borran para dar lugar a un nuevo espacio donde la literatura se proyecta de un modo heterogéneo e híbrido tanto conceptual como estilísticamente.

El presente trabajo intentará ejemplificar lo afirmado anteriormente poniendo en juego (y en tela de juicio o análisis) una novela corta del mismo autor, titulada “Nombre Falso”.

Como primera instancia analítica debemos preguntarnos: ¿en qué consiste, en tanto forma discursiva, un homenaje?. Bajo el título de “Homenaje a Roberto Arlt”, el lector se enfrenta a un texto que se aparta del modelo de lo que suele designarse como homenaje: en lugar del típico discurso laudatorio que ofrece una semblanza biográfica o crítica de un personaje, la obra de Piglia nos aproxima a la figura de Roberto Arlt de una manera compleja e inusual..

El análisis que aquí se propone sentará su marco de apertura en el abordaje de la relación Piglia - Arlt y Piglia - Borges (es decir, la relectura de la tradición) pero también intentará abordar ciertos ejes temáticos articuladores del texto que interiormente cuenta con dos sub - estructuras organizadoras de dicho relato: el “Homenaje a Roberto Arlt” donde se plantea el conflicto ideológico de la propiedad de la palabra; y el “Apéndice: Luba” donde las identidades autorales se difuminan y se entremezclan mediante el uso de “máscaras”.

De esta manera intentaremos abordar ciertos ítems temáticos trascendentes en este texto tales como: el uso de los géneros y la coexistencia en diálogo de diversos registros discursivos; junto con el retrato del artista en relación con la firma y la propiedad de un texto.

Si consideramos que el mismo se denomina “Nombre Falso”, como premisa básica intuimos que el mismo se articula o sienta sus bases en dos conceptos muy “delicados” para su abordaje: la cuestión del nombramiento en relación con la autoría; y la falsedad recurrente en todo el relato pigliano.

Así, como núcleo englobador de dichos ítems y como hipótesis de trabajo, plantearemos entonces que lo que se pone en juego en la novela en cuestión es una conceptualización de la literatura presentada meramente como una forma de circulación económica. Una vez planteada esta hipótesis de trabajo, podemos pasar al plano analítico - descriptivo del mismo.

Como primera instancia debemos esbozar dicha relación entre Ricardo Piglia y Roberto Arlt a la que aludíamos anteriormente. El “homenaje” que se propone en este texto se reduce en última instancia a un “informe” o a un “resumen” de la búsqueda de una supuesta obra inédita de Roberto Arlt, cuya “propiedad” (que traducimos como autoría) está en juego: “Esto que escribo es un informe o mejor un resumen: está en juego la propiedad de un texto de Roberto Arlt; de modo que voy a tratar de ser ordenado y objetivo” (Piglia, 89). Lo que en realidad se presenta es, en apariencia, un texto de Arlt que ha quedado inserto en el marco de un relato mayor y paródico, que narra las circunstancias de su hallazgo y publicación. No obstante, la relación y los límites entre estos dos discursos (la narración del hallazgo y la narración “inédita” de Arlt) son muy complejos.

Dicha complejidad puede ser observada a partir de la inclusión de diversos géneros discursivos dentro del relato mayor (el género epistolar, las conversaciones telefónicas, la transcripción de un poema en cita a pie de página, entre otros), y también, a partir de la inserción de ciertos personajes tales como Rinaldi y Kostia que complican la jerarquía de los dos relatos principales y ponen en tela de juicio la autoridad sobre el texto. Así, la propia escritura del relato con su superposición de voces que borran su individualidad, proyecta sobre sí el debate acerca de la autoría que genera el “homenaje”.

En esta relación Arlt - Piglia podemos ver como éste último pone en juego en el texto en cuestión, ciertos postulados arltianos, jugando con ellos y requiriendo así, la participación de un lector “activo” conocedor de ambas poéticas. En principio, se desvanece la función institucionalizada del crítico literario. El mismo actúa como una entidad económica que otorga un valor al texto para permitir su entrada al mercado. En la narración, la inserción de la obra literaria en el circuito comercial queda representada en la actitud del crítico que adquiere mediante el dinero los inéditos de Arlt.

Sin embargo, incluso este nivel de transacción se quiebra en el relato por la negativa de Andrés Martina a aceptar dinero a cambio del cuaderno de apuntes de Arlt o en la devolución del dinero recibido por parte de Kostia. De este modo, aún la propiedad material de los papeles se complica. No sólo resulta ambiguo quién es el autor del relato póstumo, sino también quién es el dueño de la materialidad de los papeles.

Otro de los postulados que se quiebra es el de la pureza con que la sociedad burguesa define la obra de arte, debido a que los papeles arltianos no contienen sólo un relato, sino también un conjunto de anotaciones de fórmulas, listas de libros y documentos que advierten sobre la búsqueda del invento de las medias engomadas: “Entre las páginas del cuaderno había una carta y la memoria escrita por Arlt para solicitar la patente de su invento de las medias engomadas” (Piglia, 109). De esta manera evidenciamos una estrecha unión entre el texto y las condiciones de su producción que nos llevan a franquear el límite entre la narración de lo utilitario y el relato literario.

Pasando a la cuestión genérica de la cual hablábamos al iniciar este trabajo, podríamos llegar a postular que la primera parte de “Nombre Falso”, es decir “Homenaje a Roberto Arlt”, es un texto que oscila, de modo reflexivo, entre el ensayo crítico - teórico y el género policial. A ello cabe añadirle un último género instaurado y más precisamente, popularizado por Borges [2]: la reseña de textos apócrifos. Lo que en este texto se pone en juego es una afirmación que enuncia Edgardo Berg muy acertadamente: “Borges y Arlt como escrituras paralelas y simétricas, eso es lo que postula Piglia en “Homenaje a Roberto Arlt” al cruzar y entreverar los postulados del ensayo borgeano “El escritor argentino y la tradición” con el relato arltiano “Escritor fracasado”. [3]

Reformulando la línea borgeana del género policial, Piglia coloca al crítico literario en el centro de la escena policiaca y detectivesca. Dicho sujeto tradicionalmente aparece como el policial que puede descubrir “la verdad”. Sin embargo, el narrador / crítico / detective del “Homenaje a Roberto Arlt” posee una localización mucho más ambigua que la del detective del policial clásico debido a que su vinculación con la ley es dudosa y no transparente. El crítico se convierte así en un “criminal”: “Por fin cuando se dice - como Arlt - que todo crítico es un escritor fracasado, ¿no se confirma de hecho un mito clásico de la novela policial?: el detective es siempre un criminal frustrado (o un criminal en potencia) (...) En más de un sentido, el crítico es también un criminal” (Piglia, 123). De esta manera y mediante dicha aseveración, el narrador (figura que analizaremos a la brevedad) realiza también una confesión velada.

Cabe mencionar que la cita textual transcripta con anterioridad corresponde a una nota a pie de página en el texto en cuestión. Resulta pertinente aclarar ello debido a que a lo largo de todo el relato correspondiente a las dos partes que organizan y dividen “Nombre Falso”, la cita a pie de página cobra un importante lugar y es un espacio de enunciación (no marginal ni desechable) donde se revelan verdades ocultas. La misma, estrechamente vinculada con los textos apócrifos borgeanos, no opera siempre como precisión o como lugar de la autorización erudita (por esto se entiende la recurrencia a la “cita de autoridad”), sino como superficie de una trama propia que cuestiona, parodia, ironiza o critica algunos supuestos de la trama principal en el texto en cuestión.

En la nota al pie, Piglia maneja diversos materiales, desde la referencia a ediciones apócrifas, como la supuesta edición de las cartas de Roberto Arlt, con selección, prologo y notas de Emilio Renzi [4], hasta referencias a textos “reales” de cuyos contenidos y testimonios se nutre la trama, tales como el texto de Juan Carlos Onetti que se refiere a Kostia y Arlt y que Piglia cita:

Juan Carlos Onetti (...) dice: “Entonces supe que Kostia era un viejo amigo de Arlt, que había crecido con él en Flores, un barrio bonaerense, que probablemente haya participado en las aventuras primeras de El juguete rabioso. Antes había señalado: “Kostia es una de las personas que he conocido personalmente, hasta el límite de intimidad que él imponía, más inteligentes y sensibles en cuestiones literarias”. (El texto de Onetti fue incluido por Jorge Lafforgue en Nueva narrativa latinoamericana 2, Buenos Aires, Paidós, 1972, p. 386). (Piglia, 110).

Por su parte, el narrador (quien también se da su lugar en las notas a pie de página), en su relación con Kostia, establece una dicotomía nítida, de índole moral, entre su “trabajo” y la “irresponsabilidad de un borracho”: dicotomía entre “la verdad” y “la mentira”, “la propiedad” y “el robo”, “el bien” y “el mal”, tópicos clara y típicamente arltianos. De este modo, el crítico (experto en la obra de Arlt), se muestra totalmente distanciado (no contaminado) de su objeto de estudio a tal punto que el mismo afirma: “Tenia la sensación de que Kostia había intentado ocultar el relato de Arlt durante todos estos años. Me sentía como el detective de una novela policial que llega al final de su investigación: siguiendo rastros, pistas, yo había terminado por descubrirlo” (Piglia, 123). De este modo, la posición del crítico / detective / narrador queda establecida como lugar de la “verdad”, y por lo tanto, situada en el marco de lo legal.

Siguiendo esta línea, no debemos perder de vista la función jerárquica que cobra la segunda parte de la novela corta en cuestión, el Apéndice “Luba”, en cuanto a que en la misma se develan ciertas cláusulas ocultas a lo largo del relato que lo clarifican. Refiriéndose a esta segunda instancia del relato, Edgardo Berg afirma:

“Luba”, el relato inédito de Arlt, no es otra cosa que la “traducción” y reescritura del texto de Andreiev. ¿Quién no recuerda las travesías de reescritura de Pierre Menard?. Doble homenaje, las escrituras de Arlt y de Borges como dos espejos invertidos pero paradójicamente simétricos. [5]

En el apartado “Homenaje a Roberto Arlt” se manifiestan ciertos signos que nos permiten pensar en la afirmación de Berg quien ve a “Luba” como “reescritura” del texto de Andreiev titulado “Las Tinieblas”. En principio, en los días en que Arlt supuestamente escribió el cuento había leído o pensaba comprar “Las Tinieblas” de Andreiev, como consta en una lista escrita en su cuaderno. En segundo lugar, y como dato principal, en la caja de metal que aparece al final de la historia, en la que se halla el manuscrito incompleto de “Luba”, se encuentra también “un ejemplar de Las Tinieblas de Andreiev: “En medio del polvo y pegoteados en una sustancia gomosa que parecía caucho líquido, había tres billetes de un peso: varias muestras del tejido de las medias engomadas; un ejemplar de “Las Tinieblas” de Andreiev; (...)” (Piglia, 129). Al parecer, éste fue el único texto de la lista que Arlt pudo comprar y que había leído en esos días en los que “supuestamente” había escrito “Luba”.

Con estos datos podemos pensar que Arlt reescribió el cuento de Andreiev, y ello se hace aun más evidente en la siguiente nota al pie, donde el crítico incluye las variaciones sintácticas según se fueron haciendo sobre la marcha:

Hemos transcripto este párrafo según aparece en su versión definitiva en el original del relato. En el cuaderno, en cambio, respetando las variantes que Arlt iba anotando sin tachar a medida que avanzaba la escritura, el texto se lee como sigue: Eran las once diez de la noche: demasiado temprano. Llegaba demasiado temprano: eran las diez de la noche. La sala con luces y cubierta de espejos reflejaba la gran sala blanca con sillones dorados y espejos a lo largo de las paredes donde ya estaba dispuesto ya dispuesta para recibir a los visitantes (...). (Piglia, 108).

Ante este panorama de múltiples escrituras y re - escrituras, podemos pensar en el papel de Piglia, creador de toda esta compleja trama, como personaje que elabora tal ficción para publicar un cuento bajo el nombre de Arlt que no había sido escrito por él. Así, el crítico (o “escritor fracasado” según la concepción arltiana), justifica su lugar, su función y su relación con la “ley” y la “verdad” en un proceso dual: sigue las huellas de su objeto al mismo tiempo que borra las suyas.

De esta manera no se trata entonces, del tradicional recurso narrativo del relato dentro del marco de otro relato, sino más bien de una relación múltiple de relatos que se entrelazan en algún punto. Son relatos que se copian entre sí y se generan mutuamente.

Finalmente, el último relato que devela el misterio de la reescritura (tal como lo venimos afirmando), es el cuento “Luba” que figura a modo de “Apéndice” en Nombre Falso. El cuento de Andreiev se modifica con la inclusión de ámbitos propios argentinos y de americanismos, entre otros.

A su vez, ciertas temáticas arltianas reaparecen. Al respecto, Jorge Fornet afirma:

En “Luba” reaparecen algunos de esos elementos, como el del uso de las mascaras (que estaba en el original de Andreiev) y el del dinero falso (que es introducido por Piglia). En cuanto al primero, el más importante, está en los dos personajes protagónicos. Ella, la prostituta, finge ser “una mujer honrada”; él, el anarquista, finge ser “un experimentado hombre del mundo”. Pero hay más: la máxima falsificación que ella ejerce (...) está en su propio nombre, mientras que él se encuentra “habituado, gracias a su doble vida, a ocultar sus verdaderos sentimientos como si fuera un actor en el escenario de un teatro”. [6]

Tanto “Luba” como “Homenaje a Roberto Artlt” pueden ser leídos como historias del plagio y la falsificación, y para ello, cabe recordar que estos dos relatos se hallan inscriptos en uno mayor titulado “Nombre Falso”. Dicha “falsedad” o “falsificación”, tanto de dinero, “¿Sabes Luba?. Con esta plata vas a empezar una nueva vida, vos también. Es plata falsa, pero eso no importa: nadie va a notar la diferencia” (Piglia, 150); como de nombres que ocultan identidades: “No me llamo Luba - dice ella, apretando la valija contra su cuerpo -. Mi verdadero nombre es Beatriz Sánchez” (Piglia, 153), revelan un texto que falsea los limites de la infranqueable escritura y crítica literaria.

En este sentido, y recurriendo nuevamente a las palabras de Jorge Fornet, el mismo afirma acertadamente:

Entramos así en un juego de espejos que multiplica las imágenes: Arlt plagia a Andreiev, Kostia plagia a Arlt (para protegerlo) y Piglia plagia a Kostia (al publicar el cuento ocultando que se trata de una falsificación). Todo ello va enmarcado, además, dentro de la ficción creada por el verdadero Piglia, el autor real de toda esta historia. [7]

De esta manera, una multiplicidad de historias y ficciones se entrecruzan para dar lugar a un relato mayor en donde, y retomando nuestra hipótesis de trabajo, la literatura, y más precisamente la letra, figura como moneda de cambio y de circulación: “Admitió que tenia el cuento pero trató de convencerme de que no debíamos publicarlo: habló y argumentó, sencillamente porque quería conseguir que yo le diera más dinero. Eso lo comprendí enseguida: lo que no fui capaz de descubrir era que Kostia, antes que nada, es un ladrón, o mejor, un simple estafador(Piglia, 123)

 

Notas:

[1] Piglia, Ricardo. “Nombre Falso” en Nombre Falso. Buenos Aires: Seix Barral, 1994. Pp. 109. (Todos los datos corresponden a esta edición).

[2] Al encontrarse el narrador con Kostia, éste último le devela cierta poética de Arlt y del escritor argentino, íntimamente relacionada con la de Borges:

Lea “Escritor fracasado”: eso es lo mejor que Roberto Arlt escribió en toda su vida. La historia de un tipo que no puede escribir nada original, que roba sin darse cuenta: así son todos los escritores en este país, así es la literatura acá. Todo falso, falsificaciones de falsificaciones. Arlt se dio cuenta que tenia que escribir sobre eso, metido hasta la garganta. Mire - dijo -, haga una prueba, compare “Escritor fracasado” con ese cuento de Borges, con “Pierre Menard”: son la misma cosa. El tipo que no puede escribir si no copia, si no falsifica, si no roba: ahí tiene el retrato del escritor argentino (...). (Piglia, 101).

[3] Berg, Edgardo. “Ricardo Piglia, lector de Borges”, en Iberoamericana n° 69, 1998. Pp. 49.

[4] “Las cartas, numeradas 12, 14, 15, 16, 21, 27, 43, 39, 40, 41 y 45, fueron incluidas en Roberto Arlt, “Correspondencia”. Selección, prologo y notas por Emilio Renzi. Buenos Aires, Editorial Tiempo Contemporáneo, 1973” (Piglia, 91).

[5] Berg, Edgardo. “El relato ausente. (sobre la poética de Ricardo Piglia”, en Elisa Teresa Calabrese y otros. Supersticiones del linaje. Genealogías y reescrituras. Rosario: Beatriz Viterbo, 1996. Pp. 143.

[6] Fornet, Jorge. “Homenaje a Roberto Arlt o la literatura como plagio”, en Nueva Revista de Filología Hispánica, n° 1. Tomo XLII. Pp. 135.

[7] Fornet, Jorge. Op. Cit. Pp. 141.

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Berg, Edgardo. “Ricardo Piglia, lector de Borges”, en Iberoamericana n° 69, 1998.

Berg, Edgardo. “El relato ausente. (sobre la poética de Ricardo Piglia”, en Elisa Teresa Calabrese y otros. Supersticiones del linaje. Genealogías y reescrituras. Rosario: Beatriz Viterbo, 1996.

Fornet, Jorge. “Homenaje a Roberto Arlt o la literatura como plagio”, en Nueva Revista de Filología Hispánica, n° 1. Tomo XLII.

Piglia, Ricardo. “Nombre Falso” en Nombre Falso. Buenos Aires: Seix Barral, 1994.

 

© Mariangel Di Meglio 2005

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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