Los problemas de traducción de términos dialectales,
regionalismos e idiolectos:
el caso de “Il mare colore del vino” de Leonardo Sciascia
y sus traducciones al castellano y al catalán

Marcella La Rocca

Universidad de Palermo (Italia)
marlarocca@libero.it


 

   
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El presente trabajo es el resultado de un estudio comparativo entre el cuento de Leonardo Sciascia, “Il mare colore del vino” publicado en el volumen que lleva el mismo título (1973), y sus traducciones al castellano “El mar del color del vino” (Poljak, 1990) y al catalán “ el mar de color de vi” (Prat i Ribas, 1987).

El cuento que nos ocupa es un claro ejemplo de texto marcadamente regional: Sciascia reproduce en ésta como en otras obras el ambiente siciliano a través de las situaciones narradas, de la caracterización de los personajes y, sobre todo, de la elección de una variedad lingüística regional, diseminada de términos dialectales y de verdaderos calcos léxicos y sintácticos del dialecto siciliano. La traducción de esta obra comporta, por tanto, la necesidad de recurrir a varias estrategias que permitan resolver los diferentes problemas de traducción que surgen en este tipo de textos, intentando cumplir, al mismo tiempo, con la función de intermediación entre dos lenguas y dos culturas muy diferentes.

En el presente trabajo, el cuento de Sciascia y sus traducciones se han analizado en el plano literario, semiótico y lingüístico, evidenciando las diferencias entre las dos traducciones y tratando de justificar las estrategias utilizadas por los traductores.

 

Características editoriales y contexto de producción

Il mare colore del vino” forma parte de una colección de cuentos, escritos entre 1959 y 1972 y recopilados para su publicación por el mismo autor en 1973. La composición de estos cuentos, por tanto, acompañó la obra literaria de Sciascia, desde cuando se dedicaba a escribir “Il giorno della civetta”, hasta la publicación de “Il contesto”. Los cuentos que componen el volumen tienen en común con las obras más extensas el estilo controlado y la evidente pasión de Sciascia por su tema casi exclusivo: Sicilia (cf. Siciliano, E., 1999:62). El mismo autor, por otra parte, admite en el prólogo a la reedición de 1967 de Le Parrocchie di Regalpietra:

«Tutti i miei libri in effetti ne fanno uno. Un libro sulla Sicilia che tocca i punti dolenti del passato e del presente, e che viene ad articolarsi come la storia della continua sconfitta della ragione e di coloro che nella sconfitta furono personalmente travolti e annientati» (Sciascia, 1996: 5)

La traducción al castellano de Ana Poljak se publicó en 1990 en una edición económica (Alianza Editorial, El libro de bolsillo). No presenta notas del traductor ni introducción. El nombre de la traductora figura, junto con el título original de la obra y las noticias relativas a la publicación en la página siguiente a la que lleva el nombre del autor y el título del libro en castellano.

La traducción al catalán, publicada en 1987 por la Editorial Eumó, con una ayuda del Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, fue realizada por Enric Prat i Ribas, cuyo nombre figura en la primera página del volumen, debajo del título en catalán y del nombre del autor. En la mayoría de los cuentos que componen el volumen, el traductor agrega sus propias notas explicativas al final del relato.

 

Análisis macroestructural: el texto original

“Il mare colore del vino”es el relato de un viaje en tren, de Roma a Catania, hecho por el ingeniero Bianchi, un italiano del norte, que no había estado nunca en Sicilia, y que se encuentra en el mismo compartimiento con una familia siciliana y con una chica que viaja con ellos.

Todos los personajes están claramente delineados y caracterizados: la pareja de maestros sicilianos, que no paran de hablar y de importunar al viajero que ocupa su mismo compartimiento; los niños descarados y siempre en movimiento; la joven, reservada y tímida, pero al mismo tiempo aguda observadora; el ingeniero amable y atento, que analiza con agudeza y verdadero interés la realidad siciliana que se desvela ante sus ojos.

El pretexto del viaje permite al autor presentar una visión crítica de la sociedad de la época, tocando temas muy frecuentes en sus obras, como la corrupción de los políticos y funcionarios públicos, la mafia, la ceguera de la sociedad siciliana ante esta realidad, las desigualdades sociales, culturales y económicas entre norte y sur y el pesimismo de los sicilianos, entre otros (Cf. Puccio, 1998: 1068-1071).

El punto de vista del autor, además que por el narrador omniscente, está representado por dos personajes: en primer lugar, el protagonista, el ingeniero del norte, que observa la realidad de forma clara y objetiva, sin dejarse desviar por la belleza del paisaje y del mar de Sicilia. En algunos casos narrador y protagonista parecen confundirse, y el narrador renuncia a su posición omniscente para expresar sus opiniones a través del protagonista. Pero incluso cuando mantiene su posición de narrador omniscente, el relato parece filtrado por el punto de vista del protagonista. En otros casos la focalización del narrador pasa por el punto de vista de la joven siciliana, que representa la visión de los jóvenes, mas realistas y conscientes que sus padres, pero aún muy ligados a usos, costumbres y modos de interpretar la realidad heredados de sus mayores (Cf.Van der Voort: 1991: 68).

A estas visiones se contrapone la que el autor atribuye a sus típicos personajes sicilianos, al mismo tiempo pesimística y soñadora, ciega ante la evidencia, y amargamente consciente de los males que afligen a esta región. En esta obra esta visión está representada por dos personajes: un padre de familia, maestro de escuela, que había sido, por su propria admisión, partidario de la independencia de Sicilia, y por su esposa, también maestra, religiosa y atenta a las convenciones sociales.

 

Análisis macroestructural: las traducciones

Analizando las traducciones en el plano macroestructural es posible evidenciar algunas modificaciones aportadas por la traducción castellana que alteran el mensaje del texto original. Estas alteraciones son frecuentes y coinciden con pasajes fundamentales en los que se tocan los temas característicos de las obras de Sciascia.

A continuación se presentan dos pasajes en los que estas alteraciones del mensaje resultan evidentes:

«Ma sì, è un fatto: in Svizzera in ogni bambino tu vedi lo svizzero che diventerà; in Grecia l’individuo, l’uomo… Ed anche in Sicilia, immagino: questi due bambini…»

«Sono luoghi in cui non c’è l’educazione: non ci sono regole, tecniche, abitudini educative; ci sono gli affetti: e credono, i greci, i siciliani, che non ci sia problema nella vita che l’affetto non possa risolvere» (Sciascia, 1973: 40).

«Pero sí, es un hecho: en Suiza en cada niño puedes ya ver al hombre suizo que serà más adelante; en Grecia el individuo, el hombre... Y también en Sicilia, me figuro: estos dos niños...»

«Son lugares en los que no existe la educación: no hay reglas, técnicas ni hábitos educativos. Hay afectos, y griegos y sicilianos creen que en la vida no existe más problema que el afecto.» (Sciascia, 1990: 38).

«Però és que sí, és un fet: a Suïssa en cada nen hi veus el suís en què es convertirà; a Grècia, l’individu, l’home... I també a Sicília, m’imagino. Aquests dos nens...»

«Són llocs en què no existeix l’educació: no hi ha regles, tècniques, hàbits educatius; hi ha afectes. Els grecs i els sicilians creuen que no hi ha cap problema a la vida que l’afecte no pugui resoldre» (Sciascia, 1987: 45).

En este ejemplo, notamos que, aunque ambas traducciones introducen modificaciones al texto original, éstas alteran el mensaje de la obra original sólo en el caso de la traducción al castellano. En efecto, en el texto en lengua original el mensaje central de la primera parte de la afirmación presentada reside en la importancia que dan los suizos, a la hora de educar a sus hijos, a la formación del futuro miembro de la comunidad, a lo que se contrapone la importancia que se da, en cambio, en Grecia y en Sicilia, a la formación del individuo. De esta primera afirmación deriva la segunda: los niños suizos son educados por medio de reglas, técnicas y principios educativos, mientras los sicilianos y los griegos se educan por medio del afecto de sus padres. Esta opinión del protagonista, que, como hemos dicho, es al mismo tiempo la voz del autor, resulta falseada en la traducción al castellano con la introducción del verbo poder y del adverbio ya (puedes ya ver), que focalizan la atención del lector sobre el hecho actual de poder “prever” lo que el niño será de mayor, alterando completamente el foco del texto original. En la segunda parte del ejemplo el sentido de la afirmación del protagonista resulta totalmente modificado, y el afecto, de ser la solución a los problemas pasa a ser el problema.

La traducción al catalán, en cambio, respeta el mensaje original, aportando sólo modificaciones impuestas por la diferente estructura de la lengua catalana (hi veus; m’imagino; existeix; no hi ha; ).

En el siguiente ejemplo la traducción de Poljak alterara el sentido general del texto de forma aún más evidente:

«- Il petrolio? ... Mi creda: se lo succhiano - disse il professore - se lo succhiano... Si ricorda di Musco nel San Giovanni di Martoglio? Teneva una lampada ad olio davanti all’immagine del Santo: veniva un vicino e si asciugava l’olio: E così finisce col petrolio: una canna lunga da Milano a Gela, e se lo succhiano… I devoti, si capisce, quelli che per la Sicilia si preoccupano, si accorano… Meglio non parlarne.

- Ma se questo accade, o accadrà, non crede che la colpa sia anche dei siciliani?

- Certamente: siamo fatti così, aspettiamo che il frutto ci cada in bocca, dall’albero, quand’è

- maturo.

- Ma, mi scusi, se siete fatti così, io non vedo cosa abbiate da guadagnare a far da soli.

- Non siamo fatti così - disse la ragazza.- è che ci piace far credere di noi le cose peggiori: come quelli che immaginano di avere tutte le malattie, e provano sollievo a parlarne.» (Sciascia, 1973: 51).

«¿El petróleo?... Créame: se lo chuparán - repitió el profesor -, se lo chuparán... ¿Recuerda a Musco en el San Giovanni de Martoglio?Tenía una lámpara de aceite delante de la imagen del santo; llegaba algún vecino y le robaba el aceite de la lámpara: veni qualche divotu, o qualche divota, con farso inganno, e s’asciuca l’ogghiu d’alampa... Y así pasará con el petróleo: un tubo largo, desde Milán a Gela, y se chuparán el petróleo... Los devotos, claro está, aquellos que se preocupan por Sicilia, los que la toman en serio... Mejor no hablar.

- Pero si esto ocurre ahora u ocurrirá en el futuro, ¿no cree que la culpa es también de los sicilianos?

- Por supuesto que sí. Así somos: esperamos que nos caiga en la boca el fruto desde el árbol, cuando esté bien maduro.

- Pero, disculpe usted, si son así, no veo qué tendrían que ganar si lo hicieran todo por si mismos.

- No somos así - dijo la muchacha -. Lo que ocurre es que a todos les parece bien creer de nosotros las peores cosas: como aquellos que tienen todas las enfermedades y sienten alivio al hablar del asunto.» (Sciascia, 1990: 51).

«-Petroli? Em pot ben creure, ens el xuclen - va dir el professor -, ens el xuclen... Se’n recorda de Musco, en el San Giovanni de Martoglio? Tenia una llàntia d’oli davant de la imatge del sant; venia un veí i eixugava l’oli. . I així acaba el petroli, una palla llarga, des de Milà fins a Gela, i el xuclen... Els devots, és clar, els que es preocupen per Sicilia, s’hi encaparren... Val més que no en parlem.

- Però si passés això, o si ha de passar, no creu que els sicilians hi tenen també part de culpa?

- I tant, som fets així, esperem que la fruita de l’arbre ens vingui a caure a la boca, quan és madura.

- Però, perdoni, si són fets així, no veig qué hi podrien guanyar estant sols.

- No som fets així - va dir la noia -. És que ens agrada fer creure les coses pitjors de nosaltres mateixos. Com els que es pensen que tenen totes les malalties i se senten reconfortat si en parlen.» (Sciascia, 1987: 56).

En este caso las modificaciones van desde una simple anticipación del sentido de la frase en siciliano citada en el texto (le robaba el aceite de la lámpara), a un error de transcripción (d’alampa), hasta verdaderas alteraciones del sentido general del texto.

En el texto hay un claro paralelismo entre los “devotos” de Martoglio, que, con falsos engaños le chupaban el aceite de la lámpara a Musco, y los “devotos que se preocupan por Sicilia”. Este paralelismo permite comprender el carácter irónico de la afirmación que sigue: los devotos que se preocupan de Sicilia son, en realidad, los mismos que la explotan fingiendo interés por su futuro. La traducción de “s’accorano” con “ la toman en serio”, además de ser inexacta, no permite comprender la ironía de la afirmación, que presenta la típica visión de desconfianza en las istituciones que Sciascia atribuye a sus personajes sicilianos.

En la última parte del pasaje hay una modificación aún más evidente en la traducción de la afirmación hecha por la muchacha siciliana. La joven pone en discusión cuanto dicho por el maestro de escuela sobre el modo de ser de los sicilianos, comparando la costumbre siciliana de hablar mal de si mismos con lo que hacen los hipocondríacos, que siempre están hablando de sus supuestas enfermedades. Los defectos de los que los sicilianos se acusan, por tanto, para el personaje son sólo imaginarios, como las enfermedades de los hipocondríacos. Como hemos dicho antes, el personaje de la muchacha representa la visión de la juventud siciliana, más realista y conciente que sus mayores, y aquí tiene la función de ayudar al protagonista, que no conoce aún esta realidad, a no dejarse engañar por la visión pesimista del maestro de escuela. Por tanto, podemos reconocer una focalización del narrador a través de este otro personaje.

La traducción al castellano atribuye a otras personas indeterminadas (todos) la costumbre de hablar mal de los sicilianos, además, traduciendo “immaginano di avere” con “tienen”, elimina la alusión a los hipocondríacos y cambia totalmente el sentido de la comparación.

También en este caso, en cambio, la traducción al catalán resulta acertada y perfectamente aderente al texto original, introduciendo sólo modificaciones que no afectan al sentido general del texto.

 

Análisis microestructural: los aspectos linguísticos del texto original

Pasando al análisis lingüístico, hay que relevar que el texto original presenta algunas peculiaridades que resultan muy importantes a la hora de realizar comparaciones entre las dos traducciones. En efecto, aunque el lenguaje utilizado es llano, escueto, esencial, a veces incluso coloquial, la construcción sintáctica presenta algunas características en las que reside, justamente, el estilo típico del autor (Cf. Alonso Martín, 1976: vx).

En primer lugar, desde el punto de vista formal, el texto presenta párrafos muy largos, interrumpidos únicamente por comas, guiones o dos puntos; las oraciones, y, a veces, los sintagmas nominales, resultan yuxtapuestos, coordinados o subordinados con el uso de pocas conjunciones o nexos (parataxis asindética y sindética y subordinación adjetiva). Los signos de puntuación, utilizados de forma muy singular, adquieren aquí un valor no sólo sintáctico, sino semántico y estilístico, dando la posibilidad de segmentar la frase en unidades de sentido, y, al mismo tiempo, marcando el ritmo del texto. Todas estas características, típicas del registro informal, dan al texto la apariencia de la lengua hablada, impresión reforzada por el recurso a la suspensión y por el uso de expresiones coloquiales y vulgares (cf. Sobrero, 1993: 40-56, 75-77).

En segundo lugar, encontramos un uso frecuente de inversiones sintácticas como la posticipación del verbo, la dislocación a la izquierda del objeto directo, los complementos o el adjetivo, y la inversión entre sujeto y verbo . Todas estas alteraciones del orden sintáctico tienen una función muy clara de caracterización regional, ya que son verdaderos calcos de la estructura sintáctica discursiva del siciliano. La misma función cumplen las conjunciones en principio de interrogación (che...), características del siciliano y del italiano regional (cf. Leone, 1982: 133; Sobrero, 1993: 127).

El léxico utilizado es claro y esencial; en algunos casos encontramos expresiones coloquiales, términos de uso regional y calcos del siciliano. El texto presenta, además, algunos antropónimos, junto a topónimos y nombres de alimentos típicos.

Por último, encontramos diferentes registros lingüísticos, que van desde el registro formal de las partes descriptivas y de algunas conversaciones entre adultos, al registro informal utilizado entre adultos y niños o en el ámbito familiar, y el registro coloquial, a veces con expresiones vulgares, utilizado por los niños.

 

Análisis microestructural: las traducciones

Las dos traducciones analizadas tratan de forma diferente las características lingüísticas del texto, llegando a soluciones muy diversas y no siempre compatibles con su función de intermediación entre la obra original y un público que pertenece a un diferente contexto lingüístico y cultural .

La traducción al castellano tiende a “normalizar” el texto, interrumpiendo los períodos demasiado largos, modificando los signos de puntuación, eliminando las alteraciones del orden sintáctico y sustituyendo los términos referidos a alimentos típicos con otros que no pertenecen al contexto en que se ambienta el cuento, sino al de la lengua meta. Deja, sin embargo, en la lengua original los nombres de persona y la mayoría de los nombres geográficos, con excepción de los que tienen un correspondiente de uso común en castellano (Nápoles).

La traducción catalana, en general, mantiene la estructura sintáctica del original, respetando, cuando es posible, la puntuación del texto, aunque en algunos casos también rectifica las alteraciones del órden sintáctico. En cuanto a los nombres de persona opta por dejarlos en la lengua original; lo mismo hace con los términos referidos a alimentos típicos, que, en este caso, evidencia en cursiva, dando la traducción en nota a pie de página. En fin traduce los topónimos más concidos (Napols) y deja en lengua original los demás, aunque también se nota una cierta alternancia entre traducción y lengua original (Gerla, Gela).

A continuación se transcribe un ejemplo de estas diferentes formas de tratar el texto desde el punto de vista lingüístico:

«In verità, dei treni diretti al sud, questo è il meno affollato: in seconda classe sono pochi i viaggiatori che non trovano posto a sedere; e in prima, specialmente nella vettura per Agrigento, è possibile avere uno scompartimento tutto per sé - basta spegnere la luce, tirare le tendine e distribuire i bagagli e i giornali sui sedili: almeno fino a Napoli, e se volete essere prudente fino a Salerno. Superata Salerno, potete mettervi a dormire, magari in canottiera o addirittura in pigiama, che nessuno verrà a cercar posto proprio nello scompartimento vostro. » (Sciascia, 1973: 27).

«En verdad, de los trenes directos hacia el sur, éste es el que lleva menos gente. En segunda clase pocos son los viajeros que no encuentran asiento libre. En primera, y en especial en el coche que va hasta Agrigento, es posible hallar un compartimiento completamente vacío; basta con apagar las luces, correr las cortinillas y distribuir maletas y periódicos sobre los asientos al menos hasta Nápoles o, por prudencia, hasta Salerno. Una vez pasado Salerno, te puedes echar a dormir, en camiseta o incluso en pijama, que nadie irá a buscar sitio en tu mismo compartimiento.» (Sciascia 1990: 25).

«En realitat, dels trens directes cap al sud, aquest és el que va menys ple: a segona classe hi ha pocs viatgers que no trobin lloc per seure; i a primera, especialment en el vagó cap a Agrigento, és possible tenir un compartiment per a un tot sol -només cal apagar el llum, córrer les cortines i distribuir equipatge i diaris per tots els seients: almenys fins a Nàpols, i si voleu ser prudents, fins a Salerno. Un cop passat Salerno, podeu posar-vos a dormir, en samarreta o fins i tot en pijama, que ningú no vindrà a buscar lloc en el vostre compartiment.» (Sciascia, 1987: 33).

Como se nota en el ejemplo, en la traducción al castellano se han modificado los signos de puntuación, agregando nexos (que va hasta), o suprimiéndolos ( e in prima). El texto catalán, en cambio, aporta una única modificación: una coma que cierra el inciso, y cuya omisión sería gramaticalmente incorrecta.

En la traducción castellana, además, se pasa del pronombe “voi” (se volete...), que es una forma de cortesia utilizada mayormente en el italiano regional, al “tú”, lo que comporta un cambio de registro y crea un contraste con la forma impersonal de la primera parte, que no existe en el original.

También en este caso la traducción catalana resulta más aderente al texto y al registro lingüístico del original y no aporta modificaciones sustanciales.

En el segundo ejemplo que se presenta a continuación, caracterizado por el uso de yuxtaposiciones de sintagmas nominales y parataxis asindética, las diferencias entre las dos traducciones son también evidentes:

«Marito e moglie insegnavano alle elementari; ed anche la ragazza, ma non ancora da titolare, per incarico. Era venuta a Roma, la famiglia, perché un fratello della moglie, Ministero della Difesa, gruppo A, una potenza nel ramo pensioni, si era sposato con una di Roma: ragazza seria, di ottima famiglia, il padre Ministero Pubblica Istruzione, gruppo A; la sposa laureata in lettere, insegnante in una scuola privata; bella ragazza, alta, bionda. Si erano sposati proprio quel giorno, a San Lorenzo in Lucina: bella chiesa; non quanto quella di Sant’Ignazio, ma bella.» (Sciascia, 1973: 29).

«Marido y mujer enseñaban en una escuela primaria, y también la muchacha, aunque todavía no era titular, estaba contratada. La familia había ido a Roma porque un hermano de la mujer, funcionario del Ministerio de Defensa, categoría A, muy importante en la sección de pensiones, se había casado con una romana: una chica seria, de óptima familia, hija de un funcionario del Ministerio de Instrucción Pública, categoría, A; la esposa era licenciada en letras, enseñaba en un colegio privado, una muchacha guapa, alta, rubia. Se habían casado ese mismo día, en San Lorenzo de Lucina, bonita iglesia; no tanto como la de Sant’Ignazio, pero bonita.» (Sciascia, 1990: 27).

«Marit i muller eren mestres de primària; i també la noia, però ella encara no titular, interina. La familia havia anat a Roma perquè un germà de la dona, Ministeri de Defensa, grup A, una eminència en qüestiò de pensions, s’havia casat amb una romana: una noia seriosa, de familia excellent, el pare Ministeri d’Instrucció Pública, grup A; la dona llicenciada en lletres, professora en una escola privada; una noia maca, alta, rossa. S’havien casat aquell mateix dia a San Lorenzo in Lucina, una església molt maca, no tant com la de Sant’Ignazio, però maca.» (Sciascia, 1987: 34-35).

En este caso la traducción castellana mantiene los signos de puntuación del original, pero corrige todas las omisiones que caracterizan el texto. Una vez más, en cambio, la traducción al catalán respeta, en general, el estilo del texto, eliminando sólo las dislocaciones y las inversiones.

Las modificaciones aportadas desde el punto de vista léxico resultan, en el caso de la traducción al castellano, funcionales a la normalización del texto, ya que eliminan las elipsis (il padre Ministero di Pubblica Istruzione - hija de un funcionario del Ministerio...; la sposa laureata in lettere, insegnante in una scuola... - la esposa [....] enseñaba en un colegio...). En la traducción al catalán, en cambio, sólo se encuentran modificaciones léxicas dictadas por cuestiones estilísticas de la lengua meta (... insegnavano alle elementari - ... eran mestres de primária).

En el último ejemplo que se presenta a continuación es posible notar el diferente tratamiento desde el punto de vista del léxico:

«Mentre il treno scivolava lungo il marciapiede, il grido - sfogliate sfogliate - incuriosì Nenè. Il padre gli spiegò che si trattava di un dolce di pasta a sfoglia e di crema. Nenè con entusiasmo, e col solito garbo, ne chiese uno. L’ingegnere offrì l’aranciata a Lulù e la sfogliata a Nenè. Tanta gentilezza verso i bambini provocò un’ondata di ringraziamenti e una formale presentazione: professor Miccichè, ingegnere Bianchi.

Nenè, che già al primo morso aveva mostrato invincibile disgusto, come la bottiglia di spumante al varo di una nave, sulla festa della presentazione lanciò la sfogliata: evidentemente mirando alla testa di suo padre e per poco mancandola.

- Facchino - dissero padre e madre insieme.

- E una porcheria- disse Nenè - voglio un cannolo.

- Un cannolo? Disse il professor Miccichè. E come lo trovo, alla stazione di Napoli un cannolo?

- Me ne fotto: io voglio un cannolo - disse Nenè svelando una inclinazione al linguaggio forte fino a quel momento, dall’ingegnere, insospettata.» (Sciascia, 1973: 33-34).

«Mientras el tren se deslizaba a lo largo del andén, el grito de «hojaldres, hojaldres» provocó la curiosidad de Nené. El padre le explicó que se trataba de una pasta de masa en láminas muy delgadas y rellena de crema. Nené,con entusiasmo y su habitual gracia, pidió una. El ingeniero ofreció naranjada a Lulú y hojaldre a Nenè. Tanta gentileza para con los niños provocó una oleada de agradecimiento y una presentación formal: profesor Miccichè, ingeniero Bianchi.

Nenè, que al primer mordisco había mostrado un disgusto irresistible, arrojó, como la botella de champaña a la proa de una nave, la pasta de hojaldre contra la fiesta de presentación: apuntando evidentemente a la cabeza de su padre, falló por poco.

- Grosero - dijeron el padre y la madre a una.

- Es una porquería - declaró Nenè -, quiero un canutillo.

- ¿Un canutillo? - dijo el profesor Miccichè -. ¿Y cómo encontraré un canutillo en la estación de Napoles?

- Me importa un carajo: quiero un canutillo - declaró Nenè, revelando una inclinación al lenguaje basto que hasta ese momento, el ingeniero había ignorado.» (Sciascia, 1990: 32).

«Mentre el tren lliscava per l’andana, el crit de «sfogliate, sfogliate» va encuriosir Nenè. El pare els va explicar que es tractava d’un dolç de pasta fullada i crema. Nenè, entusiasmat i amb la gràcia habitual, va demanar-ne un. L’enginyer va oferir la taronjada a Lulú i la sfogliata a Nenè. Tanta gentilesa envers els nens va provocar una onada d’agraïments i una presentació formal: professor Miccichè, enginyer Bianchi.

Nenè, que ja des de la primera mossegada havia mostrat un disgust invencible, enmig de la festa de la presentació, com l’ampolla d’escumós en el bateig d’un vaixell, va llençar la sfogliata: apuntant evidentment al cap del seu pare, i fallant per poc.

- Poca-vergonya - van dir pare i mare plegats.

- Es una porqueria - va dir Nenè - , vull un cannolo.

- Un cannolo? - va dir el professor Miccichè -. I on vols que el trobi, a l’estació de Nàpols, un cannolo?

- Tant me fot: vull un cannolo - va dir Nenè revelant una inclinació al llenguatge gruixut que l’enginyer fins aquell moment no sospitava.» (Sciascia, 1987: 39-40).

Los ejemplos presentados permiten evidenciar, por un lado, las dificultades léxicas con que se han enfrentado los traductores y, por otro, las diferentes soluciones adoptadas.

Ya se ha dicho antes del diferente tratamiento de los términos relacionados con platos regionales. Aquì encontramos dos ejemplos significativos: “sfogliate” y “cannolo”. La traducción al castellano substituye el primer término con una generalización: “hojaldre”, dando lugar a la necesidad de una ulterior modificación en la oración siguiente, en que se aclara el significado de “sfogliata” con “pasta sfoglia”. En este caso el traductor introduce una larga y detallada definición, para no repetir el término “hojaldre”. El segundo término también es traducido con un equivalente: “canutillo”, aunque, no habiendo ninguna explicación accesoria, se pierde el contenido socio-cultural del original.

La traducción catalana, en cambio, deja ambos términos en lengua original, entre comillas y en cursiva, y, en el caso de “cannolo”, también aclara el significado en una nota explicativa.

Otra diferencia evidente entre ambas traducciones se nota en el tratamiento de las expresiones coloquiales y vulgares. Este tipo de expresión resulta muy atenuado en el original por su fuerte caracterización regional y por su alta frecuencia en el uso coloquial y familiar del siciliano y del italiano regional. [1]

También encontramos en el ejemplo una expresión vulgar (“me ne fotto”) y dos expresiones utilizadas para sancionar la actitud del niño y su lenguaje (facchino, forte). La primera expresión es un calco del siciliano “mi nni futtu”, que significa “no me importa nada”. En siciliano y en italiano regional esta expresión en realidad no tiene un carácter vulgar. Es tan común que en el vocabulario siciliano encontramos varias expresiones derivadas de este mismo verbo. Esto es evidente también por el hecho que en todo el cuento ésta es la única expresión vulgar admitida, mientras en todos los otros casos en que el mismo personaje da muestras de su lenguaje poco correcto hay siempre una intervención por parte de otros para impedirle que hable, o se censuran las palabras con puntos suspensivos. La traducción al castellano ( me importa un carajo ) acentúa el carácter vulgar de esta expresión, mientras la catalana (tant me fot) mantiene inalterada la expresión. De las dos expresiones “sancionadoras”, la primera es un calco del siciliano “facchinu”, de uso corriente en el registro coloquial y familiar con el significado de “maleducado”, mientras la segunda es un eufemismo, que en el original da un tono de cortesía y hasta de simpatía a una afirmación del narrador, que en realidad coincide con el punto de vista del protagonista.

La traducción castellana utiliza para ambas expresiones un registro más formal, optando por dos términos con una carga semántica de juicio moral (grosero, basto) y modificando de esta forma el registro lingüístico del original. También en este caso la traducción catalana resulta más respetuosa de los registros adoptados por el original, optando por un familiar “poca-vergonya”, para la primera expresión y por el eufemismo “gruixut” para la segunda.

Otra característica que se evidencia en la traducción al castellano es la tendencia a una mayor variedad léxica, que, en el ejemplo, notamos en la alternancia de los verbos de introducción de los diálogos ( decir-declarar) para evitar las repeticiones del original. Se notan, además, algunos cambios en los tiempos verbales (trovo- encontraré, mancandola- falló, insospettata- había ignorado), que influyen en el ritmo general del párrafo, que dá en el original una sensación de movimiento casi visual que se pierde en la traducción. La traducción al catalán, por su parte, presenta también algunos cambios en los tiempos verbales, pero, en este caso, éstos no afectan al ritmo del párrafo, que mantiene las características del original. La primera expresión “E come lo trovo” se sustituye con “I on vols que el trobi”, agregando el verbo “voler”, pero manteniendo el presente del original; la segunda se mantiene (mancandola - fallant, mientras la tercera se modifica, transformando el participio en imperfecto (fino a quel momento [...] insospettata - [...] fins aquel moment no sospitava), que mantiene la sensación de acción en desarrollo.

 

Conclusiones

En conclusión, el análisis realizado, ha permitido evidenciar, en la traducción al castellano, la presencia de varias alteraciones que influyen en la percepción por parte del lector del mensaje de la obra original. Se crea así una verdadera interferencia intercultural, una distorsión en la trasmisión del mensaje de la obra original a un público en lengua castellana.

La traducción catalana, en cambio, resulta, en la selección de términos, de registros lingüísticos, y en todos los recursos, muy respetuosa de la obra, de su autor, y del contexto en que ha sido escrita, cumpliendo, al mismo tiempo, de forma admirable con su función de intermediación entre la obra literaria original y el público catalán.

 

Notas:

[1] Cf. Traina Antonino, Vocabolario Siciliano- Italiano, Reprint.

 

BIBLIOGRAFIA

Alonso Martín, Sintaxis Española, Madrid, 1976.

Puccio Francesco, Testi e intertesti del novecento, vol 3, Fratelli Conte Editori, Napoli, 1998, pag. 1068-1071.

Sciascia Leonardo, Il mare colore del vino, Einaudi, Torino, 1973.

_____ El mar de color de vi, traducción de Prat i Ribas Enric, Eumo Editorial, Vic, 1987.

­­­_____ El mar del color del vino, traducción de Poljak Ana, Alianza Editorial, Madrid, 1990.

_____ Opere 1956-1971, Milano, Bompiani, 1996.

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© Marcella La Rocca 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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