Espéculo

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Lorenzo García Vega

El Oficio de Perder

         

 

César Augusto Terrero Escalante*

Una recomendación para aquellos que se hayan cansado de hojear guiones de Hollywood y fuertes candidatos al Grand Prix de Novela: El Oficio de Perder de Lorenzo García Vega (Jagüey Grande, 1926).

Afortunadamente, la vida es irónica y la del cubano García Vega está plena de esta ironía, cuyo colofón ha sido darle a sus ochenta años un reconocimiento sustentado, en su peor medida, en el esnobismo que este autor ha intentado socavar con su obra.

La sociedad del espectáculo creó la categoría del perdedor para el nivel inferior en su estructura de castas. Nuestra renuencia a ser condenados con esa etiqueta asegura la estabilidad del sistema. Cuando, por una de las tantas perturbaciones fortuitas, la vida de un perdedor se vuelve una atracción para el público, existe un mecanismo automático que lanza la tortilla al aire y la hace caer ofreciendo su cara dorada. No puede permitirse, sobre ningún concepto, que alguien identificado como feliz por un porcentaje representativo del público no pertenezca (quiéralo o no) al vértice superior de la sociedad. El sistema de castas se derrumbaría como una pirámide de naipes.

Lorenzo García Vega fue y es un perdedor porque genética y evolutivamente ha sido configurado para no pertenecer. De eso trata su “novela” “autobiográfica”. García Vega se define a sí mismo como un no-escritor, por lo tanto, él no escribiría un texto que perteneciese a la clase novelas. Ese es el motivo de las comillas del sustantivo. El Oficio de Perder (Colección Asteriscos, Dirección General de Fomento Editorial, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2004, 572 pp.) es una disertación sobre la incapacidad psicológica del protagonista para adaptarse a la mediocridad imperante en todas las manifestaciones del Ser y la Conciencia social. Es una crónica de la nación de los bombines de mármol. Es un ensayo acerca del fenómeno de la creación artística. Es un largo poema donde se deforma el discurso cotidiano para crear un lenguaje que supere la ineptitud para decir lo individual y que tiene la extensión suficiente (el poema) para dar oportunidad a este lenguaje de inmadurar y rozar lo universal. Por su parte, las comillas del adjetivo (autobiográfica) se deben a que estas son memorias. Y no sólo la memoria es traicionera, sino que es imposible evitar que el lenguaje de hoy invente parte de la historia de ayer. El libro se despliega con la simultánea aceptación y eliminación de esas comillas.

Esta obra es un monumento a la divagación como tropos. Decidido a elegir un fragmento en ella que permita resumir el contenido de sus páginas, me arriesgo con este:

“Creo recordar que Borges dijo que para ser poeta lo único que necesitó fue nacer en Buenos Aires, y recuerdo que cuando yo me enteré de esto, pensé que yo también, si es que yo era poeta, sólo debía eso al hecho de haber nacido en un Jagüey Grande...”.

¿Se está burlando de una autoridad o está destilando el elemento trascendente en esa afirmación? No, no es una disyuntiva, es una conjunción de los dos objetivos. Las mayores verdades se dicen en broma. El autor se burla de todo y de todos (incluso del lector, que no debería ofenderse si no le sirve el sayo, y si le sirve debería agradecer el implícito consejo de mudarlo), y con la burla corroe la camisa de fuerza de las ceremonias. En toda ceremonia subyace un culto. Todo culto alimenta un dogma y a sus sacerdotes. Todo dogma justifica una inmovilidad. Toda inmovilidad beneficia a los sacerdotes. Sin ceremonias, Lorenzo se burla y trasciende.

Crear con esas pretensiones y esa falta de pretensiones requiere una esplendidez de equilibrio. Por suerte para nosotros, al desdeñar los cultos existentes, el autor no pretende fundar uno nuevo. Él sólo escribe, porque como lector hay libros que le gustaría leer y que no ha podido encontrar. Para aquellos que ya hace tiempo vienen teniendo dificultades para encontrar una lectura contemporánea que les resulte memorable, una recomendación: El Oficio de Perder de Lorenzo García Vega.

 

[*] Investigador del Instituto de Física de la Universidad del Estado de Río de Janeiro. Ha colaborado con poemas y reseñas en diferentes revistas y sitios literarios como Blanco Móvil, Deriva, Punto de Partida, Espéculo, Ciberayllu, El Otro Mensual, Almiar.

16/04/2006

 

© César Augusto Terrero Escalante 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero32/ofperder.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2006