Sobre perros y hombres: Los relatos de Arthur Bradford

Blasina Cantizano Márquez

Universidad de Almería


 

   
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La narrativa breve norteamericana es un género que actualmente goza de excelente salud literaria, sobre todo por la frescura, técnica y temática, que aporta una serie de escritores jóvenes con un papel esencial en la creación y difusión del relato corto, entre los que están Arthur Bradford (1969), Jhumpa Lahiri (1967), Adam Haslett (1970) o Katherine Shonk (1968). Sobre estos autores por debajo de la cuarentena, Juan Trejo comenta algunas características esenciales,

Iniciados en la escritura tras la caída del “realismo sucio” y los postreros coletazos de los epígonos de la postmodernidad, con un bagaje cultural anclado en la televisión, los cómics y el cine independiente norteamericano de los ochenta… y un estilo característico que se basa en el descarado esfuerzo por evitar algo parecido al estilo (Trejo, 2005:9)

En estos y otros narradores norteamericanos actuales, se aprecia que el relato surge tomando como punto de partida una anécdota, escenario o situación cotidiana que posteriormente sufre un proceso de transformación, adaptación o redefinición literaria. El resultado son historias que, a simple vista, pueden resultar meras descripciones realistas, simple cotidianeidad, pero que en el fondo están cargadas de lirismo y ofrecen varias lecturas posibles. De hecho, por lo condensado de su extensión, por sus limitaciones físicas, el relato es el medio que mejor se adapta a reflejar momentos concretos, fragmentos de realidad cotidiana, “short stories deal with fragments of life. For whenever a fragment is lifted out of the totality of life, this very limitation stamps the work with its origin in the author´s will” (May, 1994:133). Estas breves narraciones de la nueva era pretenden conectar con el alma del lector, con su mundo y sentir inmediatos, según Mary Rohrberger, se trata de una simple combinación: “the plot of the story, however realistic on the surface contains emotional depths relating it to myth and dream and thereby to the lyric” (en Lohafer & Clarey, 1989:19).

Tan estrecha es la relación entre el relato literario y el mundo cotidiano que muchos de ellos parecen ser, o al menos tener su origen, en imágenes o fotografías de un entorno fácilmente reconocible. Ciudades grandes o pequeñas, comunidades de propietarios, supermercados, colegios y hospitales se convierten en lugares comunes para autores y lectores de cualquier parte del mundo. Se trata de relatos sobre vivencias y experiencias que pasan del retrato local a la imagen universal, de la persona anónima al personaje literario.

Teniendo en cuenta la variedad de temas, personajes y estilo de la narrativa breve norteamericana actual, resulta difícil hacer una clasificación apropiada donde queden reflejados todos estos factores. Randall Jarrell lo simplifica mucho en una doble distinción: “… it seems to me that there are two extremes: stories in which nothing happens, and stories in which everything is happening” (en May, 1994:10). Y esto es así realmente, ya que es posible encontrar historias cargadas de actividad, acción y movimiento frente a otras donde nada ocurre, donde la narración parece un simple retrato estático, una fotografía. Siguiendo la teoría de Thomas M. Leitch en “The Debunking Rhythm of the American Short Story” conocemos que “Short story theory has continued to distinguish between two kinds of stories, or two structures of stories, which we might call the anecdotal and the epiphanic” (en Lohafer & Clarey, 1989:131), esta clasificación de relatos atiende específicamente a la forma en la que concluyen, así podrán calificarse como anecdóticos o epifánicos según tengan un final previsible o revelador:

If the climatic revelation in the story comes to one of the characters as a result of his or another character´s actions, the story is anecdotal; and if the story ends with a revelation whereby patterns make the story´s events intelligible, then the story is epiphanic (en Lohafer & Clarey, 1989: 40)

De una forma u otra, como mera experiencia o como sorprendente descubrimiento, la narrativa breve norteamericana es un género literario muy vital que ante todo pretende “to answer to our want as human beings, of mixed earth and spirit” (R. Marler en May, 1994: 169) y es por esto que intenta responder a las necesidades, carencias y temores del lector del siglo XXI. Según ya observara Frank O´Connor en la década de los sesenta: “stories prosper in times of social upheaval, and in places where individuals are alienated. Stories are the cry of the “lonely voice” (en Lohafer & Clarey, 1989:7), y nunca más que ahora, en la encrucijada entre dos milenios y momento de grandes cambios, dentro de una sociedad en constante mutación, el individuo necesita ser oído. Es precisamente por la falta de comunicación del hombre moderno, por la soledad y el excesivo individualismo de esta era que los temas más recurrentes de la ficción actual, según Suzanne Ferguson, tratan sobre

alienation, isolation, solipsism, the quest for identity and integration. The characters, the experiencing subjects, are seen as isolated from others experiencing subjects, with only rare moments of communion or shared experience possible to them (en May,1994: 220)

Dentro de este contexto literario encontramos al joven Arthur Bradford (Maine, 1969) con su primera, y hasta ahora única, colección de relatos Dogwalker (2001), traducida al español con el original título de ¿Quieres ser mi perro? (2004). Su formación académica, iniciada en Yale con una licenciatura en American Studies, continuó con un postgrado en escritura creativa y cine en la Universidad de Texas (1998). A partir de 1999, Arthur Bradford comienza a dirigir cine y publicar relatos en revistas tan prestigiosas como Esquire y McSweeney's, actividades que son sus dos pasiones: “Both of them, writing and documentary film, are the two things that I really wanted to do. I pursued them both because I felt if one wasn't doing well, then I could sort of fall back on the other” (http://www.identitytheory.com/people/birnbaum28.html). Influenciado por el mundo del cómic, los dibujos animados o el cine, Bradford reutiliza su realidad más inmediata en relatos que en algunas ocasiones puede rozar la literatura fantástica y en otras el realismo más absoluto, algo que se pone de manifiesto en su película How´s Your News? (abril, 2002), una mezcla de documental y road movie protagonizada por un grupo de minusválidos. La idea surge de su propia experiencia personal durante nueve años en Camp Jabberwocky, un centro de adultos discapacitados físicos y psíquicos donde Bradford realizaba actividades con video:

We were trying to figure out what would be an interesting thing to do with people who had various disabilities: some can't talk, can't hold a microphone and had various levels of communication. We decided to create a news show where they would interview each other and do reviews of movies (http://www.identitytheory.com/people/birnbaum28.html).

El nexo común de las once historias que componen Dogwalker es, como sugiere el título, la existencia de algún personaje canino o, en su defecto, de alguna persona cuya existencia podríamos calificar como literalmente “perruna”. El interés de esta colección, además de una original línea temática, se centra en la combinación de cierta dosis de surrealismo con una narrativa liviana y nada pretenciosa, siempre entretenida. Algunas de estas historias tienen un evidente componente realista, autobiográfico, apreciable sobre todo en los relatos donde aparecen disminuidos físicos como los que Bradford pudo conocer en Jabberwocky, otras son todo lo contrario, cargadas de imaginación, sinsentido e imágenes oníricas, presentan situaciones y personajes de lo más surrealista, extraídos de sueños inconexos o surgidos bajo los efectos de algunas sustancias prohibidas.

Los originales relatos de esta colección pueden clasificarse en dos grupos diferentes: bien sean realistas o no, bien aparezcan perros o no. Los más reales, las historias posibles, tienen como protagonistas a personajes poco usuales, son individuos sin profesión, estabilidad o recursos que luchan por sobrevivir en unas circunstancias muy particulares, curiosamente en estos relatos los perros no tienen un papel esencial, son meros figurantes. Las narraciones más surrealistas, ficticias e imaginativas, están repletas de canes mutilados, mutantes o híbridos de humano que conviven con mujeres y hombres muy peculiares. Esta doble clasificación puede establecerse también a simple vista, según aparezca o no la palabra “perro” en cada título. Curiosamente, pese a ser de naturaleza tan distinta, todos los relatos coinciden en estar narrados en primera persona por el protagonista principal de la anécdota o acción que Bradford ofrece en cada uno, en algunos se aprecian ciertas situaciones y experiencias comunes a jóvenes actuales: compartir vivienda con extraños, escasez de recursos, consumo de drogas o alcohol, relaciones sexuales, etc., un mundo con el que el joven autor parece estar familiarizado.

 

Relatos de perros

En “Catface”, primer relato de la colección, un excéntrico joven narra sus experiencias al compartir el estudio en el que vive con personajes muy variopintos. Este narrador encuentra un perro de tres patas al que adopta y a través del cual inicia una especie de relación con Christine, propietaria de cachorros deformes, descritos como mutantes. El título corresponde al mote de uno de los personajes secundarios que rivalizará con el protagonista por el amor de la mujer, su nombre real es Gerard, pero su particular fisonomía le hace merecedor de tal adjetivo. Al final del relato, el lector conoce a toda la familia cara-de-gato de este personaje cuando visitamos el circo que dirigen y donde aparecerán los perros mutantes robados a Christine.

El relato “Six Dog Christmas” es de los más simples de la colección, una anécdota simpática sin más. Un joven narrador cuenta cómo guarda en su frigorífico el cadáver de un cachorro, se trata de un favor al adolescente Troy para que su madre no descubra que uno de sus pequeños perros ha muerto. Después de cierto tiempo sin recibir noticias, el narrador secuestra al resto de la camada para llamar la atención del joven, finalmente decide comprarle los cachorros y pasar con ellos la Navidad.

En “Little Rodney”, el lector vuelve a encontrarse con un perro de tres patas, precisamente el que da título al relato. Se trata de una mascota muy peculiar que debe cuidar el narrador mientras sus propietarios viajan. En un despiste, perdemos de vista a Rodney en el parque, seguimos cuando el protagonista encuentra una enorme pitón bajo el coche y piensa que lo ha engullido, con la intención de recuperarlo apalea a la serpiente hasta matarla, justo cuando aparece su propietaria y le informa que estaba embarazada. Rodney aparece por sus propias patas en casa del narrador.

“Dogs” es sin duda el relato más surrealista y macabro de la antología. Comienza cuando el protagonista confiesa sus relaciones sexuales con la perrita de su novia, de cuya relación nace un híbrido humano-canino llamado Víctor, un hombre diminuto que, a su vez, deja embarazada a una monja que habita en un pulmón artificial. La siguiente generación híbrida resulta ser animal en apariencia, pero dotada de cualidades humanas como el raciocinio o la facultad de hablar. Finalmente, el narrador termina viviendo en el campo rodeado de los que son sus nietos.

La última historia de perros es “Roslyn´s Dog”, un relato inspirado ciertamente en las historias de vampiros y sus mordeduras fatales. El narrador es atraído por el perro de su vecina Roslyn, que acaba mordiéndole, poco a poco, asistimos a la transformación de ambos seres: el perro se transforma en hombre y éste en can. Además de esta versión literaria, existe una donde el texto se combina con música e imágenes para deleite de los internautas que accedan a http://www.randomhouse.com/boldtype/1297/bradford/sstory.html

 

Relatos de hombres

En “Mollusks” dos amigos deambulan por un cementerio de automóviles cuando encuentran una gigantesca babosa amarilla dentro de una guantera. El protagonista narra los planes que tiene su amigo Kenneth para sacar rendimiento al hallazgo, cuando llegan a casa Terresa, la esposa de Kenneth, harta de las estupideces de éste, les pide que se deshagan del engendro, lo que consigue en perjuicio de la economía familiar. Este triángulo de protagonistas es todo un ejemplo de los silencios y la falta de comunicación que existe en las relaciones personales actuales: la mujer confiesa al narrador su embarazo, algo que todavía no conoce su marido, quien a su vez no explica el negocio que puede suponer la venta de la babosa. El narrador, por su parte, traiciona la confianza de ambos y en un momento de debilidad de Terresa, pretende no sólo besarla, sino apartarla de su marido para siempre. Todos se relacionan entre sí, en lo que parece ser una relación sana, pero todos guardan algo, todos callan.

La historia de “The Texas School for the Blind” es realista y simple, se trata de una experiencia acaecida al protagonista-narrador en el centro que da título al relato. Marvin, un niño ciego y sordo de once años, es su primera misión pero la experiencia es un desastre, la comunicación entre ambos resulta imposible. Tras un lamentable incidente en el que Marvin se clava unas tijeras, al narrador le encargan el cuidado de los hermanos mejicanos Miguel y Santos, tarea más sencilla porque éstos pueden oír. La falta de comunicación entre el narrador y el pequeño Marvin es abismal, ni siquiera el tacto parece acercarles, la minusvalía del joven es un muro infranqueable entre ambos, tanto es así que cuando pasa a cuidar a los mejicanos, la ceguera ya no supone obstáculo, las frases que cierran el relato son reveladoras, “Their ears worked well. They knew how to communicate. Everything with them would be fine” (Bradford, 2001: 41).

“South for the winter” detalla el intento del protagonista por escapar del frío invierno conduciendo el coche que ha sustraído a Eric, su amigo ciego. Cuando éste conoce la desaparición de su vehículo le denuncia, pero no como venganza sino como señal de atención ante un comportamiento abusivo. En esta ocasión, al igual que en el relato anterior, encontramos a un personaje minusválido que necesita de los demás, el robo a este invidente desprotegido delata la naturaleza mísera, egoísta y aprovechada del protagonista. Bajo la mera historia del coche, subyacen cuestiones como la amistad, la confianza y el egoísmo que despiertan el interés y la conciencia del lector.

En “Mattress” topamos con un grupo de jóvenes que comparten casa, vivencias y cervezas. En esta ocasión el protagonista, junto con uno de estos compañeros, acude a comprar un colchón de segunda mano a casa de una mujer. En el camino, con la conversación y el despiste, pierden tan ansiada compra, por lo que debe volver a dormir en su colchoneta de camping. Por sus actos y comentarios, el lector se hace una idea del tipo de relación que existe entre el narrador y su amigo Blake, el trayecto en furgoneta nos permite conocerles mejor, sus relaciones, pensamientos, etc. La historia termina como empezó: con el protagonista durmiendo prácticamente en el suelo. Nada parece haber cambiado.

Otra vivienda muy particular es la del relato “The House of Alan Mathew”, un personaje tenebroso y oscuro que se dedica a la venta y distribución de marihuana. Cuando el narrador acude a comprar, aprecia que hay alguien encerrado en el armario, se trata de Ricardo, un hombre al que Mathew retiene contra su voluntad. Pasados unos días, el protagonista vuelve para adquirir más droga y Ricardo ya no está. Aunque a simple vista el relato parezca no tener sentido, en realidad ofrece una imagen muy acertada del gran vacío existencial de muchos jóvenes del siglo XXI, personas aparentemente cercanas, amigos circunstanciales que son grandes desconocidos en el fondo, “Alan placed his freaky record son the turnable and we got high on some strong Moroccan weed which smelled like apples” (Bradford, 2001: 41).

Personaje muy peculiar es también el que da título a “Bill McQuill”, inquilino del mismo ático que el narrador. Bill es un hombre extraño, bebe mucho, fuma marihuana, cocina todo lo que encuentra (incluso restos de una bicicleta) y hasta se atreve a secuestrar a su casera. Una noche, borracho, duerme sobre los raíles del tren que lo arrolla, diseccionando su cuerpo en dos mitades. Afortunadamente Bill sobrevive sin piernas, y en esa situación es trasladado a la cárcel. Al igual que en el relato anterior, Bill y el protagonista son conocidos, viven en el mismo lugar, son compañeros de anécdotas y borracheras. Los lazos que los unen son circunstanciales, su relación meramente superficial, no se aprecia verdadera confianza entre ambos, sólo momentos de alcohol, risas y algún que otro estofado. En esta historia, previo al accidente de Bill, los personajes encuentran dos perros arrollados en las vías, la situación es penosa, por lo que deciden acabar con el sufrimiento de los canes. Phylis, la casera, les niega su rifle, prolongando así la agonía de los animales. Este hecho, además de ser premonitorio para lo que vendrá después, es el detonante del odio irracional que siente Bill hacia esta señora, razón por la que posteriormente la retiene y amenaza con matarla. El incidente de los perros, anecdótico en un primer momento, se revela crucial para la vida del personaje, estamos ante lo que Mary Louise Pratt considera como revelación y denomina “momento de la verdad”, contribuyendo así a la definición de epifanía contemporánea: “moment of truth stories focus on a single point of crisis in the life of a central character, a crisis which provokes some basic realization that will change the character´s life forever” (en May, 1994: 99).

En “Chainsaw Apple”, encontramos otra vez a una pareja de amigos que ensayan un truco muy peculiar: uno de ellos sostiene una manzana en la boca mientras el otro le graba sus iniciales con una sierra eléctrica. Cuando llega el momento de la demostración pública, se adelanta una mujer como voluntaria para el truco, lamentablemente sus iniciales no estaban ensayadas y el protagonista le corta la cara con la sierra. Aunque es detenido, es su propia víctima la que paga la fianza. Cuando acude a verla, la mujer se muestra muy cariñosa y le pide salir, evidentemente, el narrador no puede rechazarla. También en esta ocasión los personajes son víctimas del azar, del incidente o la casualidad que va a afectar sus vidas desde este momento en adelante.

En estas historias de Bradford el lector se sitúa ante una realidad concreta y muy particular, la de muchos jóvenes alrededor de la treintena que todavía no tienen un presente definido, deambulan de acá para allá, conviviendo con otros jóvenes con los que poco tienen en común realmente, sustancias como las drogas o el alcohol están siempre presentes en sus reuniones, les facilita la conversación y la risa. Unidos por las circunstancias, por alguna afición o por casualidad, estos personajes comparten vivencias y anécdotas, pero no su verdadero sentir. Lo que muestra el autor es un vacío existencial preocupante, jóvenes con ninguna expectativa de futuro que viven el presente aletargados, sin interés por trabajar, estudiar o progresar. Es un futuro desesperanzador lo que aquí describe Bradford, joven también y conocedor de esta otra realidad al margen de la Universidad o el mundo laboral. Leyendo sus relatos no podemos sino preguntarnos por la intención última del autor: ¿quiere despertar conciencias o sólo ofrecer un retrato acertado de cierto sector de la sociedad actual?, a cada lector le producirá un efecto diferente, algunos simplemente sonreirán ante la estupidez de algunos personajes, a otros les provocará un efecto más intenso, les hará preguntarse cuestiones más profundas relacionadas con el presente inmediato. De una forma u otra, estos relatos no dejarán impasible al lector, lo que parece ser la única intención del autor. Así parece verlo también Juan Trejo, para quien Bradford vacía sus historias “hasta el punto de otorgarle toda la responsabilidad al lector para que encuentre en dichos textos lo que crea conveniente (que perfectamente puede ser la nada más absoluta)” (Trejo, 2005:10).

Con estas historias se pone de manifiesto que, para una mejor comprensión del relato actual, la relación entre el autor, lector y la realidad que les rodea debe ser muy intensa, de forma que los lectores, consciente o inconscientemente, puedan relacionar aquello que leen con la vida misma, puedan apreciar su contenido, según asegura Charles May, “the realistic impulse creates a realistic work only when the impulse succeeds in convincing the reader that the phenomenon described has been, or can be, naturally, socially, or psychologically incorporated” (en Lohafer & Clarey, 1989: 72). Es más, en la mayoría de los casos, y sobre todo por la brevedad de la composición, el autor obvia datos y omite detalles que supone debemos proveer en el momento de la lectura. El papel del lector es más activo que en otros géneros de ficción y en otras épocas, desde un primer momento, se debe intuir, vislumbrar o entrever entre líneas, más allá de lo escrito, es una labor mucho más enriquecedora y activa que la simple lectura. Con el devenir del tiempo y la evolución del género, Burns y Rohrberger observan que

The reader is increasingly called upon to supply the temporal, causal, and overt thematic links formerly supplied by the author. Thus the contemporary reader is required to participate in a kinship relationship with the author (en Lohafer & Clarey, 1989: 41)

La subjetividad del autor, su experiencia y sentir como individuo, debe conectar con el modo de sentir del lector. Entre ambos, emisor y receptor, debe existir complicidad, conocimiento mutuo y cierta subjetividad compartida. Las historias de Bradford, son de alguna manera “realidad alternativa autobiográfica” (Trejo, 2005:9) y es por esta particular forma de entender la realidad por lo que conectarán mejor con un público joven, coetáneo de sus personajes y abierto a las disparatadas y sorprendentes experiencias que ofrece esta antología.

 

Bibliografía

Bradford, A. 2001. Dogwalker. New York: Alfred A. Knopf.

_______ 2004. ¿Quieres ser mi perro?. Barcelona: Mondadori.

Lohafer, S. y J. Clarey (eds.). 1989. Short Story Theory at Crossroads. Baton

Rouge: Louisiana State University Press. May, C. E. (ed.). 1994. The New Short Story Theory. Athens: Ohio University Press.

Trejo, J. 2005. “Últimas noticias… sobre el cuento norteamericano” Lateral enero, 2005: 8-10.

 

www.howsyournews.com (película)

www.randomhouse.com/boldtype/1297/bradford/sstory.html ("Roslyn´s dog")

www.identitytheory.com/people/birnbaum28.html (entrevista con el autor)

 

© Blasina Cantizano Márquez 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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