La construcción histórica y poética de lo popular
en “Rotología del poroto” de Pablo de Rokha

Jorge Moreno Pinaud

Pontificia Universidad Católica de Chile
jfmoreno@puc.cl


 

   
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I

Dentro de las diversas entradas que permite la poesía de Pablo de Rokha y en las cuales es posible determinar ciertas líneas discursivas que recrean imaginarios sociales, las instancias nacionales y populares se presentan como maneras de entender las contradicciones sociales que están insertas dentro del espacio social chileno.

Estas instancias posibilitan concebir lo popular dentro de formaciones sociales regidas por sus propias tradiciones, enmascaradas tras una estética folclorista que desapega la cultura popular de su producción material y de los sujetos que la conciben. Esto es, recrean la cultura popular desde un sitio institucionalizado que es fácilmente digerible para los centros de poder y los discursos hegemónicos y, por ello, lo popular pierde toda valoración como una cultura capaz de tener la misma altura que la cultura elitista.

En ese sentido, la poesía de Rokha intenta desarticular esas identificaciones de lo popular con ciertas manifestaciones hegemonizadas y la abre a múltiples espacios y personajes dentro de las prácticas cotidianas. En la poesía de Rokha las identidades sociales de lo popular se “construyen dentro, y no fuera del discurso… como producidas en sitios históricos e institucionales específicos, dentro de formaciones y prácticas discursivas específicas, por estrategias enunciativas específicas” (Hall 169). Con ello, se logra comprender los discursos que atraviesan pensar lo popular dentro de lugares y situaciones determinadas y cómo estos discursos se apropian de lo popular para establecer sus políticas y sus estéticas a todo el campo social.

De ahí que lo popular en de Rokha intenta ser un discurso poético que esté inserto dentro de prácticas históricas y sociales que instaure una política de liberación social para campesinos y proletarios. Por ello, las instancias populares de su poesía son historizados con discursos políticos, con diversas estéticas y con múltiples situaciones. En cierta medida esta es una característica de la poesía rokhiana:

El discurso poético, fragmentario, impuro, caótico del poeta, se reproduce en una manera de ser y querer ser, que no quiere aceptar el orden, la disciplina ni la parcelación de las estéticas metropolitanas. De este modo, formula un discurso totalizador que incluye lo político, lo social, lo económico o lo histórico, integrándolo a la vida privada y a lo cotidiano con todas las contradicciones que conforman la vida del individuo que categoriza y sufre (Nómez [A] 3).

Esta caracterización de la poesía de de Rokha constituye una manera de entrada al poema que se analizará en este trabajo: “Rotología del poroto”. En este poema, las construcciones discursivas de lo popular se unen a diversos discursos que lo cruzan y que permiten una poesía totalizante, que incluye prácticas cotidianas con formulaciones políticas de la época, con maneras de construir los sujetos populares y hegemónicos. Todo ello, en un poema que cubre y crea escenas caracterizadas por el encuentro con el alimento. Lo que de Rokha realiza en este poema son acontecimientos en “donde espacios, acontecimientos y personajes se exaltan míticamente para mostrar los orígenes y la esencia arquetípica de un mundo oculto bajo el patrioterismo hueco y la banalidad de los símbolos chauvinistas” (Nómez [B] 32). Esto es, formula un discurso donde lo popular se inserta en una historia social y política del país que lo desautomatiza de las prácticas institucionales e identitarias donde lo popular se construye como símbolos de una nacionalidad conservadora y neutralizada socialmente.

Esta neutralización social es quebrada en “Rotología del poroto”, donde un alimento no es exaltado para recrear espacio populares como fotografías de un país alegre y turístico, sino que lleva al alimento a los espacios sociales cotidianos, mostrando las realidades sociales donde el poroto ha sido consumido y los sujetos detrás, sus tradiciones, sus sufrimientos y sus luchas.

Desde aquí, lo que intenta realizar este trabajo es desarrollar un análisis, precario, de “Rotología del poroto” como un discurso que produce espacios y escenas sociales históricas y, por ello, cruzadas por discursos políticos de luchas y contradicciones que muestra a los sujetos participantes de tales luchas.

 

II

La operación poética que de Rokha realiza en “Rotología del poroto” es la construcción de un discurso que contiene una historización del alimento, lo que constituye un espacio identitario que establece una posición social respecto al poroto. Este espacio de identidad establece relaciones sociales en las cuales el alimento es considerado dentro de unas condiciones especificas de producción, es decir, el poroto se establece en cuanto objeto que necesita ser puesto en una escena que contiene experiencias vitales de ciertos sectores sociales.

Estas son las formas en que en el poema el poroto comienza a construir una historia social, en el cual tal alimento funciona como metonimia de las clases pobres y campesinas, esto es, a través del poroto se logra rastrear las múltiples escenas populares que tienen al poroto como centro de una vida social determinada: “ponemos el ‘acento’ en la popularidad exacta, elaborando con el espanto del genio del pueblo y con significado popular todo el material contemporáneo en descomposición cíclica” (de Rokha 338).

De esta manera, el poroto se convierte en una forma de historización que corporiza los lugares sociales y políticos, es decir, establece una línea discontinua en la cual el alimento se convierte en símbolo o decadencia de los sujetos populares: “son famosos e ilustres comidas fiambres en ciudades lluviosas, cuando los/ tejados de Junio y Julio lagrimean la madrugada, y está crujiendo el/ navío del invierno como el pantalón de un Dios apuñalado/ trágicamente” (241). En estos versos que abren el poema, el alimento es rastreado desde un espacio natural y, por eso, intocado, un lugar que muestra unas relaciones no ensuciadas por construcciones materiales del poder, el dinero o el sistema político-económico. Es un lugar mítico que recrea un origen positivo de los espacios sociales.

Este espacio de origen desconocido pero que interioriza el poroto hacia lugares sociales contemporáneos, da comienzo a un trayecto histórico de los cuerpos que han necesitado y necesitan del alimento. Ese espacio originario se materializa en un Chile de antaño: “Cómase con asado al palo, sentado en sillones episcopales, el poroto matri-/ monial de antaño, el poroto de los hogares desaparecidos en la caída/ social de Chile, el poroto patriarca de aldea bueno y malo, como Abraham o Walt Whitman,/ con viejos amigos de la literatura sin complejo de inferioridad ni resentimiento/ y a los que no se les caiga la baba de envidia y el rencor provincial/ encima de los platos” (244).

Desde esta posición, el hablante poético construye un discurso en el cual la Rotología sea un canto de antiguas costumbres arraigadas en la tierra y, por la cual, se disemina un sentido popular al poema: “voy edificando en poesía social/ realista las antiguas amistosidades, los ‘santos’ curados y los/ onomásticos, festejaciones y demoliciones en las que aún no rayaba la/ aurora continental del plato de porotos Pancho Villa” (247). Este discurso que se instaura en cuanto corporeización de una lucha y de unas costumbres que no pueden ser neutralizadas tras un discurso simplista del folclor como trascendencias nacionales y, por lo tanto, construidos como tarjetas postales triunfantes de un país profundamente dividido social y económicamente: “canto su canto ensangrentado y colosal aunque me atore con sangre contra los fusiles, y no les engaño fotografiando la objetividad usada y acostumbrada o el compás del folklore” (de Rokha 338).

La poesía social realista pone los cuerpos sociales como materias poéticas que establecen posiciones políticas y donde el poroto simboliza la construcción de ese discurso. Escoger el poroto en el poema es encontrar lo popular desde instancias micropolíticas, esto es, dentro de una vivencia cotidiana y masiva, por ello, el alimento del pueblo ya no es denigrado por no ser un objeto reverenciado para la literatura, sino que es en este poema una forma de discurso político que sobrepasa lo nacional y se convierte en un aurora continental. Todo pueblo, toda clase social baja en América ha tenido un plato de porotos: es una resignificación de lo popular que el hablante poético intenta, es decir, trata que su discurso no sea una representación desideologizada de lo nacional, sino que, en primer lugar, sea un discurso horizontalizado, que no se una mirada desde arriba y, segundo, que sea un discurso con una ideología clara de lucha y reivindicaciones sociales.

Desde esta posición la discursividad comienza a erigir la figura social degrada en el Chile contemporáneo y el cual es participe y canto de la Rotología: “y el roto desnutrido y azotado, el roto y la mujer del roto y los rotitos y las/ rotitas tremendamente comidas por el piojo roto del roto, que vale/ bastante más que un caballero rico hacendado, aliñan con ortigas la porotadilla miserable” (241). Aquí está el sujeto constructor de una realidad social determinada, el roto es cuerpo de una instancia social que en el poema es historizado por medio del poroto: el alimento del pobre constituye un retrato material de la miseria. En ese sentido, el discurso del poema logra crear una escena en la cual el plato de comida y los cuerpos que lo desean consumir es un cuadro social enmarcado en una historia política determinada de una realidad que ha destrozado los cimientos populares y nacionales de Chile.

Lo que en el poema comienza siendo un lugar mistificado por un origen perdido, un no-lugar no ubicable desde una geografía política, un lugar no histórico, un paraíso idealizado, pero que ahora es un espacio ubicable políticamente y que esta arruinado: “la República está caída, arrodillada, herida,/ y Yanquilandia como una gran yegua furiosa nos patea la cabeza, arañándonos/ las entrañas ensangrentadas,/ grandes, terribles hambres, inciden en Chile, y la rebelión cavando por debajo/ del corazón de las masas,/ escarba la comida para la familia” (246). Este es el nuevo espacio social, donde la escena familiar del roto frente a su plato de porotos no se erige como una instancia alegre, al contrario, es una escena contrariada a una existencia de miseria, en donde el espacio social, el país, ha caído en ruinas y, por lo mismo, el alimento ha sido degradado junto a sus hambrientos consumidores: “Devore el pobre ajenjos de porotos de hospital o de panteón, escupos de/ porotos, andrajos de poroto, insultos de poroto/ en el tarro de basura de las cárceles alucinadas que avanzan mar afuera,/ mientras nos tomamos el poder público con el potencial revolucionario/ de las altas y anchas masas” (247). Lo popular ha dejado de concebirse como un espacio de tradiciones formalizables en símbolos patrios para constituirse en un momento de lucha y de rebelión frente a un orden social que ha degradado las antiguas tradiciones.

Este discurso de poner cuerpo e historia al alimento y mostrar con ello las realidades sociales, despliega una dialéctica de oposiciones políticas, ya que el hablante al tomar un lugar junto a los rotos, a los pobres, dirige su arenga discursiva en contra de aquellos, los otros que constituyen el poder y lo extienden a todo el entramado social:

Los ‘señores’ dicen ‘frejoles’ y sirven a los gañanes los porotos ajusticiados/ del régimen, carne de rifles de fusilamiento,/ gusanos azules llorando pus y parasitosis, y trigo con polvillo en el pan de/ soledad de las Haciendas, el poroto de la desnutrición colosal del campesinado, el poroto presidiario y/ cuartelario y el poroto escolar de la caridad ‘democrática’, que es un/ latigazo de los Estados atrabiliarios como sus patrones (244).

Estos señores que mantienen un poroto hambriento para aquellos por los cuales el hablante poético construye su discurso de la Rotología, son los causantes de la desolación alimenticia y social en el país. Por otro lado, su visión reaccionaria hacia lo popular, que crea toda una tecnología turística y de apología de un poder latifundista, ve en las tradiciones una forma por la cual su poder construye su historia. Por ello, se apropian de las costumbres pero la insertan en una especia de herejía que el propio hablante poético expresa: “Mudados los porotos, con hediondos tallarines urbanos y apatronados, son/ porotos demagógicos/ a los que paladean las asambleas en amarillo y los siúticos que nunca comie-/ ron a la chilena, la pavesa social, la carroña y la bazofia/ devoradora de ‘perros-calientes’ y la cochina y ruin bebida ‘americana’, es/ decir, la basura cosmopolita” (243).

Las posiciones políticas quedan patentizadas a través de los productos alimenticios y las ideologías que los traspasan. La apropiación de alimentos extranjeros no solo representa una sumisión a poderos económicos más fuertes, sino una renuncia a lo propio que se ve desplazado y despreciado por las nuevas costumbres. Por esto, el hablante poético establece su lugar con los sujetos subalternos que representan el opuesto revolucionario que desafía el poder local y la sumisión a poderes internacionales: “nosotros los rotos no comemos el poroto caballero del caballero, sino el guiso/ incendiado y popular, hecho con fierro tremendo de lunfardos ni/ sembrados, ni trillados, ni recosechados,/ el poroto de las batallas y el rotaje y el inquilinaje, de Rodríguez y Bernardo O’higgins” (245). Esta sucesión histórica muestra las verdaderas tradiciones chilenas, lo popular como lucha, como roto. Una historia no remitida a representaciones discursivas, que toman parcelas de lo popular y lo vuelven discurso con un sentido reaccionario de los poderes centrales, de los señores. Ante el desplazamiento de los alimentos, ante la apropiación de tradiciones populares, el plato de porotos constituye una resistencia ante aquella política: “Muy ajoso debe comerse el poroto, ‘picantoso’ y ‘cebolloso’, bañado y/ acomodado en manteca y comentadísimo en huesos chascones, si es/ posible/ el poroto que comemos, como se comía cuando/ éramos los dueños de la Oceanía del Sur” (246).

De esta manera, el hablante poético reconstruye los espacios históricos de luchas políticas y crea un canto popular al poroto: “canto el plato del pueblo al sollozar su antiguo esplendor,/ el poroto roto del roto inmortal, la comida/ y la bebida popular cuya infinita población amarilla emigró a otras comarcas o/ asesinaron los buitres humanos” (248). Finalmente, la misión del hablante es posibilitar un discurso confrontacional que es mediatizado por la comida y que muestra a los sujetos sociales detrás de la escena cotidiana y masiva de comer un plato de porotos.

 

III

La apropiación del poroto en el poema rokhiano constituye una práctica política que desea historizar el alimento junto con crear y presentar espacios sociales resquebrajados por un discurso hegemónico empeñado en estetizar la política para no corporeizar los discursos y, por ello, no permitir una confrontación abierta.

La “Rotología del poroto” no rehuye esta instancia, al contrario, la construye por medio de un discurso que patentiza las tecnologías por las cuales los sujetos populares son encerrados dentro de prácticas institucionalizadas, por ello, una escena como el comer un plato de porotos constituye una manera de salir de la institucionalidad para encontrarse con una cotidianidad sufriente y real.

Lo que Rokha instaura es “la articulación de los distintos contextos donde se gestan los procesos de formación de identidades, la política y la lucha…subraya los distintos tipos de obras culturales que… se desarrollan en el espacio limítrofe entre la cultura popular y la alta cultura, entre la esfera institucional y la calle y entre lo público y lo privado” (Giroux 127). Estas fronteras están presentes en el poema, porque en su totalización de los espacios sociales, se muestra que los discursos no son limpios y dirigidos desde arriba para abajo en la trayectoria del poder, sino que son discursos contaminados, con cuerpo, que muestran las luchas por el poder y las consecuencias de esas prácticas.

En este sentido, “Rotología del poroto” constituye una manera de comenzar a entender las escenas cotidianas y populares más allá de un simple cuadro que reproduce una instancia cómoda y localista de comprender lo popular, sino que reformula ese cuadro, movilizándolo por espacios de producción de sentidos históricos que salen del cuadro conservador y lo introduce en la historia, esto es, de Rokha constituye una historia en cuanto narración del sufrimiento del sujeto popular por medio del poroto: “la historia siempre es relato, pero relato particular, dado que apunta a producir un saber verdadero” (Chartier 67). Esto es lo que está presente en el poema, un relato histórico de la lucha de clases, de sus sujetos, contradicciones, pero desde un ámbito cultural-poético, que desnaturaliza los discursos de y sobre lo popular y lo lleva a un espacio mayor, donde la poesía y la cultura confluyen en producir espacios fronterizos donde la historia toma cuerpo y, por lo tanto, recrea sujetos, instancias de poder, materialización de los discursos y una poesía que desea ser parte de ese espacio.

 

Bibliografía

Corpus

De Rokha, Pablo. “Rotología del poroto” en Epopeya del fuego. Antología de Pablo de Rokha. Santiago: Ediciones de la Universidad de Santiago, 1995.

 

Textos críticos

Chartier, Roger. Escribir las practicas. Foucault, de Certeau, Marin. Buenos Aires: Manantial, 1996.

De Rokha, Pablo. “La épica social americana (fragmento)” en Epopeya del fuego. Antología de Pablo de Rokha. Santiago: Ediciones de la Universidad de Santiago, 1995.

Giroux, Henry. Cultura, política y practica educativa. Barcelona: Biblioteca del aula, 2001.

Hall, Stuart. “¿Quién necesita la identidad?” en Temas, La Habana: nº 37-38, abril-septiembre de 2004. 168-182.

Nómez, Naín. “Unas palabras de presentación” en Obras inéditas de Pablo de Rokha. Santiago: LOM Ediciones, 1999 [A].

——. “Sacralización y marginalidad en la poesía chile. Pablo de Rokha: un patriarca olvidado” en Epopeya del fuego. Antología de Pablo de Rokha. Santiago: Ediciones de la Universidad de Santiago, 1995 [B].

 

© Jorge Moreno Pinaud 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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