Espéculo

  Reseñas, críticas y novedades

 

 

Joaquín Mª Aguirre

14 Cuentos náufragos

      

 

Pilar Vega Rodríguez
UCM

Sobre este primer libro de cuentos de un autor buen conocedor de la teoría literaria, pero que por primera vez pasa de la reflexión a la práctica se han escrito ya, sorprendentemente, varias críticas. Y digo sorprendentemente porque no es fácil hoy en día dejarse ver entre el boscaje de las novedades editoriales, lo cual indica que este repertorio de cuentos ha llamado la atención por su incontestable originalidad. Catorce cuentos náufragos es el título de este libro que- paradójicamente- fue la reflexión de una de las primeras reseñas, ni son catorce, ni cuentos, ni náufragos. Al menos, el primero de los cuentos titulado Prólogo, se antepone a una serie fatídica, trece, y de algún modo sugiere lo que la dedicación literaria puede acabar siendo para el artista. El cuento titulado “Prólogo” que no lo es, se convierte por azar en el cuento prólogo y modaliza el significado de toda la colección haciendo que la vida del escritor Duke Evans acabe por identificarse con lo que él ha narrado en sus obras, ya que los relatos de Evans, a la luz de ese prólogo, significan algo diverso de lo que en principio quiso decir el escritor. El Prólogo no es prólogo sino cuento en el libro de Aguirre, y el cuento se convirtió en prólogo contra el deseo del autor, como hemos sabido. Pero de alguna forma es un relato que anuncia y resume muchas de las cosas que el autor quiere exponer en sus cuentos. Como en el resto de sus cuentos viene impregnado de minúsculos significados. El 4 de julio (Independence Day) envía Duke Evans su manuscrito al editor. Y sin saberlo, en ese día el autor entra en el camino que le independiza de un sistema de vida, una independencia que no se había buscado y que, en absoluto, lo libra del pesar, que le ha sido impuesta como la del náufrago. Muchos de los cuentos siguen esta trayectoria, un hecho inesperado precipita la vertiginosa evolución de la historia hacia consecuencias impensables, y ello a pesar de las decisiones inteligentes y libres que los personajes habían tomado, en este caso, tanto el editor como el autor. Lo cual es una forma estupenda de mostrar la fuerza propia de la literatura, que logra hacer coincidir la vida de Duke Evans con la de los personajes de su obra, “Caminos separados”. En efecto, a partir de la publicación de este libro se rompe su armónica vida familiar y su esposa y él inician caminos separados, como también rompen la confluencia de itinerarios el entorno social y la subjetividad del artista.

Pero además, este cuento supone una confesión de principios o una declaración de las asunciones a las que se ha llegado. El mundo tiene un orden de funcionamiento que poco o nada tiene que ver con la voluntad humana. Las cosas que hacemos con un fin pueden conducirnos precisamente hacia el objetivo contrario. En el cuento de “Los primos chinos”, se alude quizá a esta idea. Sin saberlo, lo que iniciamos como experimento, puede conducirnos a objetivos mucho más ambiciosos de los que nos propusimos. Así pues, el cuento “Prólogo” sirve perfectamente de ejemplo para establecer una poética de la narración de este nuevo escritor de la cual apuntaremos algunas características.

En primer lugar, no ya su cosmopolitismo - y en esto comienza la novedad de este libro- sino su aspiración verdaderamente globalizadora. 14 cuentos náufragos navega todos los mares y atraca en todos los continentes. Las historias toman tierra en África, China, Europa, las Américas, .... en ciudades de provincias y en metrópolis gigantescas. Los personajes provienen de muy distinta condición y mentalidad, desde el indígena incivilizado al estudioso erudito, pasando por el artista de fama y el fracasado, o los ciudadanos anónimos de cualquier edad y sexo.

Los cuentos siguen una pluralidad de géneros: desde el gótico (“La última pieza”), el relato policiaco (“Un caso familiar”), la epístola (“Los pies en el suelo”), lo legendario (“La posición de las estrellas”), la confesión autobiográfica (“El camino del verdugo hacia su víctima”) etc. pero siempre en cada una de estas fórmulas la convención es desarticulada por la fina ironía, el juego con los clichés del estereotipo. En “Un caso familiar”, por ejemplo, la conclusión a la que ha sido llevado el lector -como en el mejor de los relatos de detectives- es sorprendentemente casera y los protagonistas de este caso algo extravagantes para el género policiaco. “El Beso de Júpiter” juega con el molde tan en boga de la ficción sobre vidas de artistas y es narrado por una mujer de pueblo, incapaz de descubrir lo sublime que acontece ante sus ojos. Este relato indaga -como en otros del libro- en el misterio de la creatividad y el genio. ¿Es el artista un farsante? (“La segunda piel”) ¿es posible en la cultura de la réplica descubrir lo inédito? (“Los fuegos literales”) ¿se reserva la creación tan sólo para los sujetos excepcionales? (“Podría sucederte a ti”) ¿de qué depende el éxito y el reconocimiento social del artista? (“Prólogo”) La incapacidad para discernir entre lo valioso y lo vulgar caracteriza por igual a los ignaros y a los sabios. Probablemente dependa de otras cualidades humanas. Quizá por eso es la esposa del doctor Sanders la que adivina el misterio de los gemelos (“Linda y Betty”) y los músicos del parque prescinden del auditorio formal porque solo tocan para las nubes (“Podría sucederte a ti”). Lo que muestran estos cuentos es que hay un destino más allá de nuestros cálculos, que la más sesuda investigación nos arrincona en la perplejidad mientras el sentido común alcanza pacíficamente lo que no entienden los eruditos.

Resulta sumamente original el concepto de lo literario que se deriva de estas páginas. Según declara el propio Aguirre en la entrevista publicada en Espéculo (n. 32, 2006) varios de estos relatos proceden de hechos reales de los que ha tenido noticia bien por la experiencia directa o por el recurso a fuentes escritas. Por ejemplo, “El largo camino del verdugo hacia su víctima” recrea el proceso al libro de Jean Morelli, un hecho real ocurrido en 1563, tal como lo cuenta Rousseau en Las Cartas desde la Montaña (1782), precisamente cuando se acaba de instituir el calvinismo como única facción religiosa (1541). Al lector de este cuento narrado en primera persona se le revela, paulatinamente, por qué en este caso el reo no proferirá una sola queja en el tormento. El pugilato de los dos primos chinos por el mercado de la ciudad nació de la lectura de una noticia publicada en la prensa hace pocos años. La inferencia es clara. Si el autor expresa en sus cuentos la vacilación acerca de la naturaleza del arte, al tomar de la más palmaria realidad el hecho que se convertirá en eje de su relato está haciendo confluir mito e historia. Cualquier suceso puede enfocarse desde una perspectiva inédita que lo convierta en fabuloso. Como decía Chesterton, encontramos en la realidad la más fantástica de las ficciones. En los cuentos de Aguirre el suceso remite a algo que está más allá, que ilumina el otro lado de lo real. Por eso su narración es sintética y metonímica, muestra una parte de la que el lector habrá de deducir el todo, un personaje, una situación, una emoción, que expresan, a su vez, una actitud del narrador con la que es posible identificarse. Unas veces el cuento se detiene en un hecho, y en otras inicia un desarrollo temporal de cierta amplitud cuando el hecho ha de desencadenar un torrente de consecuencias. Y en el fondo, de lo que se trata es de mostrar a través de pocas páginas una metáfora de la vida. Como decía Charles E. May, "la historia misma tal vez busca responder al grito profundo de cada uno de sus personajes: ¿quién soy yo?”( The new short story theories, Athens: Ohio University Press, 1994, 73)

Todo ello lo deja sentir Aguirre entre líneas, con fina ironía, valiéndose de la apelación al lector, o de la reflexión propia, en un estilo transparente que recala en los diversos golfos de los géneros literarios, con una delicada atención a lo perceptivo y confeccionando de modo impresionista, cuadros, estampas, retazos de realidad que son vistos desde fuera hasta que, poco a poco, la explicación se hace evidente. Relatos en los que se alterna sabiamente el ritmo y las estructuras narrativas, del diseño circular (“El árbol de piedra”) al final abierto (“La última pieza”), de la delectación lírica (“Las palabras cercadas de silencio de Yang Huanyi”) al lenguaje prácticamente cinematográfico (“Los primos chinos”).

En definitiva, si los cuentos de Joaquín María Aguirre Romero son náufragos es porque buscan la salvación y el retorno a la socialidad, sino también porque muestran que en la navegación de la propia existencia el naufragio no es una catástrofe sino, por contrario, la oportunidad de recomenzar desde una perspectiva esencial, liberada del automatismo.

28/09/2006

 

© Pilar Vega 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2006