"El pueblo incorpora transformando, no calca ni imita"

María-Elvira Luna-Escudero-Alie

Howard University/The Johns Hopkins U./SAIS
Literature_courses@yahoo.com


 

   
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mayo 2006

Dante Castro Arrasco nació en 1959 en la Provincia Constitucional del Callao, en el Perú. Estudió Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú, y paralelamente Literatura en la Universidad Mayor de San Marcos. Posteriormente hizo estudios de postgrado de Literatura en La Habana, Cuba.

Dante Castro ha publicado hasta el momento varios libros de cuentos y uno de poesía: Otorongo y otros cuentos (1986); Parte de Combate (cuentos, 1991); Ausente medusa de cenizas (poesía, 1991); Tierra de Pishtacos (La Habana, 1993, cuentos); Cuando hablan los muertos (cuentos, 1998) y una segunda edición limeña de Tierra de Pishtacos en 1999.

Sus relatos destacan, además de por estar muy bien escritos, por el aire sombrío, descarnado, y directo con que trata ciertos temas como la violencia y la guerra sucia del Perú. En la coyuntura política actual que atraviesa Latinoamérica, especialmente Sudamérica, con tantos países que han optado por gobernantes de izquierda, de “la nueva izquierda”: Venezuela, Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, la voz de la izquierda se siente con nuevos bríos, y la pluma militante de Dante Castro continúa escribiendo desde el lugar de enunciación de aquellos que carecen de voz.

El tema de la violencia parece ser uno de los mejor tratados en la narrativa de Castro Arrasco, al punto de que podríamos hablar de una épica de la violencia en sus relatos.

De acuerdo al poeta y profesor de literatura peruano Marco Martos: “Todos los cuentos de Dante Castro son de un realismo trabajado en los que se entremezcla la realidad con la fantasía que vive en cada uno de nosotros […]”.

Y el poeta, periodista, catedrático de literatura y crítico literario Ricardo González Vigil ha comentado muy favorablemente también sobre la narrativa de Dante Castro:

“[…] La alternancia en Parte de combate y Tierra de pishtacos es entre los relatos que abordan la guerra sucia de la vorágine subversiva y anti-subversiva desatada en 1980, y relatos que prosiguen la ambientación amazónica con los rasgos presentados en Otorongo, pero aquí con mayor eficacia artística y maduración expresiva. [...] Como denominador común señalaríamos la violencia (contra fieras amazónicas, contra familiares perversos con sus propios descendientes, y contra el orden socio-político injusto) y el culto al coraje, en una especie de ética "heroica" que nos recuerda a Hemingway y Ciro Alegría (familiarizado éste con la selva, la costa y, no se diga, la sierra). Buena muestra de ello es Ñakay Pacha (El tiempo del dolor), una de las primeras narraciones de calidad sobre la guerra sucia que tanto ha enlutado al Perú. […]

Y de acuerdo al poeta y periodista peruano Winston Orrillo: “No obstante ser un autor galardonado en concursos literarios nacionales, y en el internacional de la Patria de Martí, Dante no es un autor que pueda considerarse como integrante del “boom” de la joven narrativa peruana: y la causa es que, la suya, es una obra que se adentra en la dilacerada urdimbre de nuestro tiempo y, de allí, saca personajes y situaciones que no tienen nada que hacer con eso que parece el planteamiento predominante en los autores de la llamada postmodernidad, casi todos ahítos de una condición light que hallamos no sólo feble sino absolutamente descartable (el adalid, por cierto, sería el Jaimito que todos conocen). […]

Pero no creo equivocarme si afirmo que nuestro autor se siente “como pez en el agua”, cuando aborda la temática popular: la suya es la voz de los de abajo, pero tratada con una dignidad por todo lo alto. […].

El talento narrativo de Dante Castro ha sido justamente distinguido en numerosos certámenes literarios peruanos y en el bien conocido Casa de las Américas, de Cuba. Entre los premios y menciones honrosas recibidos por Dante Castro Arrasco figuran: el Premio COPÉ (Petroperú, 1987 y 2002); Premio Inca Garcilaso de la Vega (1988), auspiciado por la Casa de España y la embajada española en el Perú; Premio César Vallejo (1994); Premio "Cuento de las mil palabras", en 1995, 1997 y 1999 respectivamente; Premio Nacional de Educación "Horacio 97", etc. Premio Internacional Casa de las Américas en 1992.

En aras de la libertad de expresión no he eliminado de las respuestas de este buen narrador, nada, ni si quiera ciertos comentarios en contra de Mario Vargas Llosa e incluso de Alonso Cueto. Esto no quiere decir que yo me solidarice con esos comentarios de Dante Castro, al contrario, pues Mario Vargas Llosa y Alonso Cueto son escritores a quienes admiro y respeto muchísimo, y de cuya calidad moral y ética no tengo la menor duda.


-¿Cuál es tu opinión sobre el llamado "Boom latinoamericano" (en realidad iberoamericano)?

En los 60' insurgió una generación nueva de autores nutridos de influencias literarias no tradicionales, ajenas a la tradición hispana, como Joyce o Faulkner. También asistimos a un redescubrirse, un auto de conciencia de los propios escritores latinoamericanos, una introspección para hallar lo propio, lo oriundo, lo que nadie podía hacer excepto nosotros. Lo real maravilloso y el realismo mágico constituyen redescubrimientos de esta generación, revalorando aquello que era común en nuestros pueblos. La novela latinoamericana conquistó para siempre el lugar que había ocupado antes la novela europea y concitará la atención mundial en un determinado momento de la historia de la humanidad, una agonía irrepetible, en el cual tenían importancia hechos trascendentes como la revolución cubana, la resistencia del pueblo de Viet Nam, el París del 68, las luchas anticolonialistas en Asia y África. Se confirmó algo que ya sabíamos -al decir de Neruda-que los españoles se llevaron nuestro oro y nosotros nos quedamos con el suyo: la lengua. La narrativa en castellano tiene su mejor expresión en América Latina. Y como ellos, no devolvemos lo usurpado.

-¿Cómo ves la literatura latinoamericana "post-boom" en el concierto mundial, y qué piensas sobre la llamada "literatura light"? ¿Qué figuras son para ti las más relevantes?

Hay dos escritores post-boom que concitaron especial atención: Manuel Scorza y Alfredo Bryce Echenique. El primero escribió una balada formada por cinco novelas, a la cual llamo el Pentateuco scorziano. Éste se inicia con Redoble por Rancas y termina con La tumba del relámpago. Nadie le exigió a Scorza ser oriundo de la zona andina, ni quechua hablante, pero demostró veracidad citando a sus personajes vivos y por sus propios nombres como sujetos reales del conflicto social. Con un hábil manejo de la prosa y nuevos recursos narrativos revitaliza la tradición narrativa andina. Además es el mejor registro histórico sobre las luchas del campesinado de Cerro de Pasco contra los hacendados y la empresa transnacional minera. El segundo, Alfredo Bryce Echenique, retoma la novela anti-oligárquica allí donde la dejó José Diez Canseco, sobresaliendo con Un mundo para Julius. Esta dupla alcanza su máxima notoriedad gracias a un contexto inédito en el Perú, que es el fin de la república aristocrática, la expropiación del latifundio, la reforma agraria, la nacionalización del petróleo, etc. Los dos novelistas nombrados alcanzaron notoriedad internacional, siendo traducidos a diversos idiomas. Creo que la trágica muerte de Scorza en el accidente aéreo de Barajas, nos privó de un buen inicio para la narrativa de la violencia, el cual se comprometió a hacer. Creo también que Bryce no volvió a hacer una novela del fuste de Un mundo para Julius, por razones que no expondré aquí. Me preguntas sobre la literatura light y sólo puedo responderte que no es literatura, sino sub-literatura, tan insípida, inodora e incolora como hacer el amor con preservativo, fumar cigarrillos con filtro, beber ron con coca cola o tomar café descafeinado.

-Con respecto a la literatura peruana, ¿qué libros te llevarías a "la isla encantada"?

En este momento me inclinaría por llevarme las obras completas de Martín Adán, junto con la poesía de César Moro. La próxima semana o la anterior, tal vez te hubiera dicho otros nombres y obras, pero ahora me siento llamado por los indicados.

-¿Cuáles son para ti los cuentistas latinoamericanos más destacados?

Juan Bosch, Horacio Quiroga, Julio Cortázar, Julio Ramón Ribeyro, Juan Rulfo, Onelio Jorge Cardoso y más. Una de las fortalezas máximas de la narrativa latinoamericana está en el cuento. Nuestra generación, la generación 80', ha contribuido considerablemente a la tradición cuentística peruana y latinoamericana.

-¿Cuáles son en tu opinión los escritores latinoamericanos que han pasado y pasarán la prueba del tiempo?

Aquellos que interpretan el sentir de nuestros pueblos. Aquellos que recogen el legado popular y lo elevan al rango más alto del desarrollo del género literario. Bien dice Mariátegui en su 7° ensayo: "El artista que en el lenguaje del pueblo escribe un poema de perdurable emoción vale, en todas las literaturas, mil veces más que el que, en lenguaje académico, escribe una acrisolada pieza de antología". Ésos son los inmortales, generalmente quienes no gozaron de sus victorias en vida, como Vallejo, pero que perviven hasta hoy. Fíjate que Chocano fue el más afamado en esos tiempos, pero ahora pocos se acuerdan de él. En cambio, muchos recuerdan al poeta universal que nació en Santiago de Chuco.

-¿Qué es para ti la literatura? ¿Es "fuego" como dijera MVLl en su célebre discurso al recibir el prestigioso premio Rómulo Gallegos en 1967?

No me gustaría utilizar una frase prestada, manida, que ya suena a lugar común. Sería como sugerir en la pregunta "célebre discurso" o "prestigioso premio" para que el encuestado responda "ajá". La literatura es un arte sólo cultivable por apasionados, inmanejable por profanos, y altamente subversivo en las manos adecuadas. Las obras literarias, cuando no subvierten, pervierten. Si pervierten es porque dejan de ser literatura, se convierten en sub-literatura, en mercancía de fácil consumo "porque está de moda". En mi caso, el cuento se convierte en el fusil automático ligero, dentro de una guerra irregular contra las aplanadoras de conciencias. O sea, no es fuego; sirve para abrir fuego y dar en el blanco.

-¿A quiénes reconoces tú como a tus "padres literarios"?

Pienso que mis tempranas lecturas de Ciro Alegría, José María Arguedas, César Vallejo, Eleodoro Vargas Vicuña, Francisco Vegas Seminario, Oswaldo Reynoso, Julio Ramón Ribeyro y Francisco Izquierdo Ríos -entre otros- influenciaron decisivamente en mi narrativa. El resto lo puso la experiencia social, lo vivido y acumulado en la memoria.

-¿Piensas como Jean Paul Sartre y Mario Vargas Llosa que un escritor debe estar "comprometido" ("engagé") con su tiempo? ¿Cuál es tu compromiso?

Sartre tiene un excelente libro Qué es la literatura, en el cual fundamenta el compromiso del escritor, pero es de la etapa comunista de Sartre, cuando también él influencia al primer Vargas Llosa que escribe un libro que jamás volvió a publicarse por razones de miseria espiritual, demonios de rencor o simple mezquindad: Gabriel García Márquez, historia de un deicidio. En esos dos libros encontré buena parte de mi sustento teórico acerca del compromiso social del escritor y de la determinación que ejercen los “demonios interiores” en el autor. Pero aparte de estos dos, quien más define mi idea de compromiso es César Vallejo, cuando precisa en El arte y la revolución que " intelectual revolucionario es el que milita y escribe simultáneamente".

-¿Desde cuándo escribes, y por qué lo haces?

Escribía cosas sueltas desde niño, pero le puse a esto seriedad recién a los 25 años. Tengo vocación de narrar anécdotas y gozo cuando otros disfrutan de un cuento netamente oral. Es una forma de establecer puentes de comunicación incluso con gente que no conoces. Si dominas la oralidad, fácilmente llegas a la escritura. La literatura es un arte y un medio privilegiado de comunicación social.

-¿Escribes todos los días, cuando estás inspirado solamente, o tienes un horario específico para escribir?

Eso sería como tener horarios establecidos para hacer el amor. Uno lo hace por raptos de pasión y arrebatos de locura, si es posible en el lugar donde te coge la inspiración. Luego de dar rienda suelta al instinto, viene la racionalidad y te preocupa qué hacer con el fruto de un instante apasionado. Ya lo tienes ahí, delante de tus ojos y no sería honesto voltearle las espaldas. Está vivo, tú lo trajiste al mundo.

-¿Cuánto te demora escribir un cuento? ¿Cuántas veces lo re-escribes?

Depende del cuento. En el cuento se da, más que en la novela, la tiranía del tema. La pulimentación de la forma viene en un segundo round. Hay algunos que he cerrado prontamente con escasas correcciones, sobre todo en mi primera época. Ahora soy más exigente conmigo mismo y prefiero reescribir una página tantas veces sea necesario para que mejore el producto.

-¿Cómo caracterizarías tu estilo narrativo?

Creo tener una prosa ágil y directa, tal como dicen quienes saben más que yo sobre mi obra. Prefiero que ellos se tomen el trabajo de caracterizar mi estilo.

-¿Con qué combinas tu trabajo literario?

No creo que algo combine con el trabajo literario. Toda actividad extra-literaria es un lastre que quita tiempo y energías al escritor. Lo combino obligadamente con trabajos en los cuales no duro mucho tiempo, porque siempre me expulsan al enterarse de mi filiación. Luego vienen en segundo orden mis aficiones extra-laborales, como el deporte cotidiano en la ribera o los viajes de aventura. Las premuras económicas te negativizan a la hora de escribir. Sobrevivir ya es bastante riesgoso...

- ¿Te ganas la vida como escritor?

Eso es imposible en el Perú...

-¿Cuál de tus cuentos es el que te gusta más, el que crees que te salió más "redondo", tu favorito?

Tengo varios que me gustan por ser cuentos redondos, donde nada hay que agregar. Ayer revisaba Cara Mujer y con una ligera corrección, después de 20 años, me pareció fabuloso. Hasta hace muy poco me felicitaban por Pepebotas, el cual me parece que está bien elogiado... Uno que no deja de maravillarme, al extremo que no creo que lo haya escrito yo, sino quien se encarnó en mí, es Ébano de la noche negra.

-¿Tus libros han sido traducidos a otras lenguas, a cuáles? ¿Hay proyectos en este sentido?

Parte de Combate fue traducido al alemán... un cuento de Tierra de Pishtacos, al italiano... No recuerdo más... Son licencias que se toman algunos amigos que están afuera. Por otra parte vienen las tesis sobre mi obra, algunas en idioma extranjero, otras por jóvenes peruanos aquí. Este año se sustentarán tres tesis de licenciatura sobre mi narrativa. Mi familia en EEUU insiste en la necesidad de traducir al inglés mis obras, pero todavía no me abandona ese viejo tabú contra las traducciones, pensando en que perderán la frescura del idioma original.

-¿Puedes enumerar los premios y reconocimientos que has recibido, y decirme cuál de todos ha sido el más determinante para ti y por qué?

Tengo una lista de primeros, segundos, terceros lugares, menciones honrosas, etcétera. Todos y cada uno sirvieron para sacarme del anonimato o solucionar problemas de bolsillo. Los premios sirven al escritor, ni dudarlo. Por ejemplo Bryce Echenique siempre hace valer su condición de premiado en Casa de las Américas, a pesar de haber sido segundo lugar. Este premio mantiene intacto su prestigio y sirve de algo a la hora de presentarse. Fue una alegría inmensa recibirlo y luego fue mi salvavidas para exiliarme cuando Fujimori empezó a cazar cabezas. Pero el que más me cautivó, el que más aprecio, es el Premio Nacional de Educación. Mi familia sabe lo que me costó conquistarlo y la alegría que sentimos cuando nos anunciaron que este premio venía a salvarnos de una catástrofe económica. Además llevaba el nombre del gran luchador magisterial, Horacio Zevallos Gámez, muy significativo para mí.

-¿Qué premio o premios te gustaría ganar en el futuro, es decir cuáles son los premios literarios que para ti son más prestigiosos e importantes?

Todo autor que haya probado alguna vez la melcocha de los premios, quiere seguir ganándolos. Como dije antes, te sacan del anonimato, te ponen ante los ojos del público, publican la obra y encima ganas dinero. ¿Quién se va a oponer a ello? Lo que no me gustaría es ganar un premio dudoso o doloso. Me dicen que los premios más afamados están por ese camino. Si gano algún otro, que se interprete como que estoy expropiando a los ricos, con pleno conocimiento de causa y sin creerme el gran escritor.

-¿Cuál es la relevancia de los premios literarios? Se habla a veces de favoritismos, de comercialización, de autores mediáticos, los premios en tu opinión ¿son útiles para dar a conocer talentos que de otra manera no serían leídos?

Hay premios y premios. Los premios de las grandes casas editoras son prefabricados para darle propaganda a la obra y generar su consumo masivo. Otros premios son accidentados y por eso atractivos, desde la perspectiva de Lezama Lima, quien decía: "sólo lo difícil es estimulante" Me complace haber ganado el Premio Casa de las Américas en 1992 justo después de haberme fajado en 1990 con esa institución por causa de mis reparos contra su amigo Bryce Echenique. Un jurado internacional me premió, aunque mis relaciones con la institución nunca fueron cordiales, no sé por qué. Si los premios pueden obtenerse así, incluso contra las instituciones que los convocan, valen la pena y sirven honestamente para dar a conocer al escritor.

-¿Qué piensas del Premio Nobel? ¿A qué escritores y escritoras latinoamericanos/as o iberoamericanos/as ves con suficientes méritos como para ganar el Nobel?

Después de García Márquez no veo otro escritor latinoamericano contemporáneo que se lo merezca. Le corresponde a las nuevas generaciones parir aquí a un escritor que produzca una obra de connotaciones universales, integradoras y significativas para todo el orbe. Mediante el Premio Nobel no sólo se suele premiar la calidad de la obra, sino la integridad del escritor y su compromiso con el destino de la humanidad. En tal sentido, un escritor que, por ejemplo, justifica el bombardeo de hogares iraquíes o que se opone a las reivindicaciones de los pueblos indígenas, no merece el Nobel.

-Hay una polémica en la literatura peruana sobre los escritores costeños o hegemónicos y los andinos o marginales. ¿Por qué tú que has vivido en Lima siempre; específicamente en el Callao -excepto el tiempo que pasaste en Cuba y tu breve temporada en EE.UU.-que eres abogado graduado de una universidad privada y tan prestigiosa como la Pontificia Universidad Católica del Perú, y que además tienes una licenciatura de literatura de la U. de San Marcos, y una maestría y/o doctorado de literatura de Cuba, te consideras "marginal"? Además de los premios nacionales que has recibido, has sido reconocido con el Premio Internacional Casa de las Américas, y tienes varios libros publicados, por lo tanto no comprendo ¿por qué te auto-ubicas en el grupo de los escritores andinos?, ¿qué tienes tú de andino o de marginal? Y en este sentido, ¿qué piensas de lo que dijo Alonso Cueto, que en el Perú todos los escritores son andinos y todos a la vez son costeños? ¿No es la de Cueto una excelente respuesta para cerrar ese debate inútil? ¿No es acaso el Perú, "todas las sangres"?

¿Es una pregunta o estás tomando parte en la polémica?. Como dije antes, a Scorza nadie le pidió el pasaporte andino y fue un gran escritor neo-indigenista, clasista y revolucionario. Con López Albújar sucede un caso similar y si conoces a mi paisano José Ferrando Mora, te darás cuenta que un chalaco también puede incursionar en el tema andino. Desde luego sólo quienes conocen mis andares podrán ser mis biógrafos. Saben que soy chalaco, amamantado con caldo de cabeza de pescado, pero destetado con leche de vacas contentas en Oxapampa, ceja de selva de Pasco, y en otras épocas con grandes quesos de Sabandía, Arequipa, por citar dos lugarcitos. Mi experiencia infantil, adolescente y juvenil en el campo es considerable frente a la inexperiencia rural de Alonso Cueto y similares. Quienes son del campo, después de leer mis cuentos, siempre me preguntan de dónde saqué tal o cual información, cómo hice si son cosas propias de esas zonas. Esa es la pregunta que deberías hacerme partiendo de informaciones precisas contenidas en mis obras: ¿De dónde las saqué? Si colegas generosos me ubican en lo andino, es porque he hecho narrativa andina, como también amazónica y urbano-marginal. No es el caso de Cueto, quien no tiene proximidad con el universo andino y por lo tanto cometería los mismos errores que Vargas Llosa en "Lituma en los Andes". Es muy difícil narrar sobre aquello que no se conoce. Pasemos a la polémica. En literatura los debates inútiles se agotan rápidamente, pero vemos que tras décadas asistimos al mismo debate que ocupó días y horas a José Carlos Mariátegui, a César Vallejo, a José María Arguedas. En realidad la polémica es entre las literaturas de todas las sangres y la literatura hegemónica. No tienen derecho los comisarios culturales de la burguesía a dar cuenta de un solo tipo de literatura, silenciando otras manifestaciones. El Perú es un país plural, donde cabemos todos. Lástima que los hegemónicos no piensen igual y sustenten su poder en el monopolio de la prensa. Ellos son los excluyentes y todos los demás los excluidos.

-Si pudieras aplicar la tesis de Edward Said planteada en forma tan brillante en su obra crucial: Orientalismo, a la literatura peruana en el marco de ese debate entre escritores costeños o hegemónicos versus los andinos o marginales, ¿qué dirías, quién está "orientalizando" a quién?

Desde luego, la cultura de la clase dominante dirige y orienta ese ensayo de orquesta disonante y atropellado que es la cultura “nacional”. La cultura popular se reproduce en contraposición a la “nacional” o hegemónica, pero no le es del todo ajena. La cultura popular defiende sus espacios con lo propio, pero también domeñando lo que antes era del otro. El pueblo incorpora transformando, no calca ni imita. En épocas de reflujo y fascistización global, se dan grandes retrocesos. En los 90, a la luz del pensamiento único, del fracaso de las ideologías y del fin de la historia, algunos narradores andinos quisieron castellanizarse, hispanizarse, desquechuizarse. Fue un intento de incorporación al mundo occidental y al gran mercado del libro que no rindió resultados. Ninguno salió del ghetto. Me trajo a la mente el discurso arguediano del “aculturado” y después imaginé a un caníbal con levita y sombrero de tongo. Me parece tan terrible como afirmar que la literatura de la emigración es la que dirige el proceso en nuestro país, como dijo el escritor Alfredo Pita. Finalizo diciendo que siempre estamos dentro de un proceso de interrelación social; unas veces convivimos en mutualismo, otras en parasitismo y otras en comensalismo. Se produce este sincretismo cultural que nos caracteriza como nación o si se prefiere, una yuxtaposición de valores culturales.

-Y hablando de Cueto, ¿has leído su hermoso cuento: Pálido cielo? ¿Qué opinas de la representación de Sendero Luminoso en ese cuento?

De “una excelente respuesta para cerrar ese debate inútil” pasamos a “su hermoso cuento”. Es una visión burguesa acerca de la subversión. Es la literatura de los estómagos llenos, carente de verosimilitud y de consistencia. Simplemente no ha entendido lo que pasó en el país, a pesar que escribe sobre estos hechos mucho después que ocurrieron y pudo haberse informado mejor. Imagínate si tuviera un hermano subversivo, que haya sido desaparecido por las FFAA. Imagínate si a su hermana la hubieran violado los sinchis del escuadrón antisubversivo. ¿Escribiría de la misma forma? Todo depende del lugar en que te mordió la historia. Parece que nunca debatió con los alzados en armas o estuvo cerca a un senderista. Un cuento de esa naturaleza merece ser algo más que una sinfonía de palabras. Estamos en un país y en un continente en los cuales ya no es novedoso escribir bonito. Es su toma de posición ideológica antisubversiva lo que más han celebrado sus hermanos putativos de clase.

-Tú has escrito varios cuentos con temáticas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y Sendero Luminoso, y narrados desde la perspectiva de estos grupos terroristas. ¿Consideras tú también al MRTA y a SL formaciones terroristas? ¿Puedes mencionar estos cuentos y explicarme la génesis de uno de ellos?

“Terrorismo” es un viejo término decimonónico remozado a fines del siglo XX por el Departamento de Estado Norteamericano para proscribir y condenar a cualquier movimiento insurgente. Personalmente no lo uso, tampoco lo acepto a la hora de hacer un análisis serio de la violencia en el Perú. Con esa palabreja se pretende censurar posiciones y parcializar la historia. Militando en la izquierda, uno está más próximo a la cosmovisión de cualquier sujeto dispuesto a jugarse la vida por sus ideales. Luego un escritor así puede cumplir fácilmente con la labor del médium, tal como decía Julio Cortázar, y los personajes se nos encarnan y nos hacen escribir como ellos quisieran. Hay cuentos míos que parecen inspirados en hechos reales, pero simplemente los imaginé a partir de situaciones ajenas a la lucha. Por ejemplo, Pepebotas, cuento que se me ocurrió después de una bronca de cantina en la cual acabé a golpes con un sujeto que me acusaba de terrorista. Llegué a mi casa y escribí el cuento de un tirón. Cambié las circunstancias de la bronca con tanta arbitrariedad que tampoco tenía relación con el hecho que me impulsó a escribirlo.

-¿Qué otros autores y autoras peruanos/as han tocado el tema de Sendero Luminoso, y del MRTA?

Sobre el MRTA se ha escrito poco. Como Sendero Luminoso apareció antes y también se multiplicó a todos los escenarios de la sociedad, los narradores del 80 giraron más en torno de ellos. También es un caso de elección del escritor que pertenece a un escenario determinado. La mayoría de escritores de la violencia, son andinos, muchos son oriundos de las zonas frecuentadas por el PCP-SL. Existe la antología del cuento de la violencia hecha por el norteamericano Mark Cox: es el trabajo que se debe consultar a la hora de referirse a la literatura violentista. Según me comunican, vienen en camino otras antologías. Yo presenté recientemente una de narradores surgidos en el penal de máxima seguridad Miguel Castro Castro, el viernes 05 de mayo. Ésta es de los presos del PCP-SL. Espero que mis alumnos del taller de narrativa dirigido a los presos del MRTA no me defrauden y también saquen la suya.

-¿Cuáles son otros temas relevantes en la literatura peruana actual?

Creo que se debería abordar el tema de las migraciones. Por ejemplo, dar cuenta de los sectores sociales emergentes, aparecidos con el proceso de urbanización del migrante andino. Igualmente la migración de retorno, aunque sea en escala menor que la otra, van reconfigurando el panorama nacional. Pasando a temas más específicos, es bastante extraño que en el Perú no haya surgido la novela del narcotráfico. ¿Qué están esperando los nuevos autores para abordar este tema? No hay una novela sobre los agricultores cocaleros tampoco.

-¿Qué opinas sobre Sendero Luminoso y su actuación entre 1980 y 1992 ? y ¿qué piensas de Abimael Guzmán y de Néstor Cerpa? ¿Has hablado con A.G.? ¿Conociste a Néstor Cerpa? Si hablaras con Abimael Guzmán, ¿qué le dirías? ¿Sabes si Guzmán ha leído alguno de tus cuentos que tiene como temática S.L.? ¿Sabes si Néstor Cerpa leyó alguno de tus cuentos sobre el MRTA?

Es un tema complicado, pero que no rehuyo. La sobre-teorización del PCP-SL hizo que cometieran errores garrafales y terminasen enfrentados con las masas campesinas. Nunca los consideré maoístas, sino gonzalistas. Acuñé un neologismo para denominar a su teoría: el fundamentalismo gonzalista. Con Guzmán tuvimos un diálogo tenso en los pasillos universitarios a fines de 1979, cuando yo ni soñaba con ser escritor. No me consta que haya leído alguno de mis cuentos, pero supongo que hay cosas que no compartiría con este autor. La visión que tiene Guzmán sobre la literatura más se parece a la del norcoreano Kim Zong Il, pero en nada a la del Mao Tse Tung de las Tesis del foro del Yenán. Cerpa no leyó mis cuentos sobre el MRTA, pues éstos fueron publicados e circunstancias difíciles, lejos de sus escenarios. Generalmente los emerretistas me reprochaban que mi narrativa se ocupase de los senderistas. Los senderistas hubieran querido que mi literatura fuera panfletaria, reproductora del mensaje del partido. Ambos campos ya han madurado la idea de que el escritor es un sujeto social, pero individuo al fin.

-¿Qué te parecen las revueltas políticas actuales en Nepal, el grupo maoísta nepalí que reconoce a Sendero Luminoso como a su padre ideológico?

Nepal tiene su propio proceso, incomparable con el proceso social de Perú. Aquí no combatimos a una monarquía absolutista, ni tenemos terratenientes feudales como en Nepal. He escuchado que reivindican a Mao, pero en cuanto a la admiración por Gonzalo, no tengo noticias. Si la hubiera, no sería trascendente, puesto que los maoístas en el poder no alterarían la correlación mundial de fuerzas desde Nepal. Un triunfo en Nepal no tiene el mismo peso que un triunfo en Colombia, dentro de una América del Sur que vira hacia la izquierda.

-¿Cuáles son tus proyectos literarios actuales y cuáles los próximos? ¿Estás escribiendo un libro ahora? ¿Qué libro o libros estás leyendo ahora, y cuáles son tus libros de cabecera?

Tengo varios archivos en maceración, unos de ensayo, otros de cuento y otros son novelas. No dispongo del tiempo necesario para ordenar mis materiales. Actualmente leo mucho al historiador Jorge Basadre y en cuanto a ficción literaria, a mis contemporáneos. La literatura que se hace en los establecimientos penales me atrae por su veracidad, por eso esta antología “Desde la persistencia” que presenté el día 05 de mayo, fue una de mis lecturas más recientes. ¿Mi libro de cabecera?... Una edición en papel cebolla de las Tradiciones Peruanas Completas de Ricardo Palma.

-¿Qué críticos literarios peruanos e internacionales te parecen los más lúcidos y objetivos?

Conozco poco de críticos internacionales. Aquí en el Perú sigue siendo Ricardo Gonzáles Vigil un buen crítico, aunque a veces lo abrumen de trabajo. Después de la muerte de Antonio Cornejo Polar, su silla ha quedado vacante en San Marcos y no podría juzgar a Tomás G. Escajadillo como un crítico objetivo. No confío en él. Hay también un facilismo intelectual que no contribuye decisivamente a la literatura. Muchos confunden la labor de gacetillero con la del crítico, el amiguismo con la objetividad, las reseñas con las monografías.

-Hay aparentemente en Cuba cierto resurgimiento o flexibilidad con respecto a las ideas de León Trotsky, ¿qué opinas tú de esto? ¿Puedes referirte a los aspectos positivos y los méritos de ese gran intelectual que fue León Trotsky?

Es un grueso contrabando ideológico para minar la autoridad del comandante en jefe. Si abrazas el trotskismo, exigirás la libertad de fracción dentro del partido, cuestionarás la autoridad del partido único y propondrás el pluripartidismo, como también la mitomanía de la libertad de prensa. El trotskismo acusará a Fidel por sostener el “socialismo en un solo país”. El trotskismo en Polonia se dio la mano no sólo con el sindicato Solidaridad, sino que le hizo el trabajo sucio al Vaticano y a la CIA. Ahora en Cuba se da un caso similar, cobijado por algunos dirigentes venales del PCC, que se imaginan la crisis de poder que se desatará cuando el comandante en jefe tenga necesariamente que fallecer. Trotski no tuvo la estatura intelectual de Lenin, sin embargo escribió para demostrar que no se hubiera hecho la revolución bolchevique sin él. El leninismo, como “el marxismo de la era del imperialismo”, empieza a construirse en 1903, mientras que Trotski se mantuvo menchevique hasta 1917, sin aportar a la fundación de la línea bolchevique. El resto es trapacería, tráfico de ideas, demagogia ilustrada. El cuento del judío maravilloso todavía engaña a incautos. Pero, como el sarampión, es una enfermedad infantil y temporal. Todos los pequeños burgueses que abrazaron el trotskismo en nuestra edad universitaria, hoy son fieles servidores de la burguesía.

-¿Qué críticas políticas le harías a Cuba, a la revolución y dictadura de Fidel Castro? Sospecho que será difícil responder esto ya que Cuba es un país que conoces de cerca y al que te unen muchos vínculos políticos y afectivos; y tu esposa es una escritora cubana, por ejemplo.

He vivido bajo tres dictaduras tuteladas por el imperialismo yanqui, luego he tenido la suerte de vivir en Cuba, con todas las limitaciones del periodo especial. En Cuba, al menos, nunca me sentí presionado, perseguido ni espiado. El pueblo cubano me acogió mejor que sus dirigentes culturales. Por eso quiero para ese pueblo lo mejor. No me gustaría verlos como a los puertorriqueños: son una estrella más en la bandera yanqui y ni siquiera tienen presupuesto para que funcione su parlamento. Mis compromisos con el pueblo cubano no me atan a censura alguna. Deploro casos como Aldana o Robaina, a quienes pondría ante el pelotón de fusilamiento, pero celebro que Ricardo Alarcón de Quesada o Silvio Rodríguez sean parlamentarios muy queridos por su pueblo. Me cae muy bien Carlos Lage, pero Roberto Fernández Retamar no. Aparte de eso, ¿recordará Vargas Llosa cuando declaró a Vanidades Continental (1977) que se sentía mejor bajo dictaduras de derecha que bajo dictaduras de izquierda, refiriéndose a Pinochet y a Videla?... A mí me ocurre lo contrario... Al fascismo lo combato usando todos los medios, principalmente la insurgencia y no me gustan las democracias fariseas que sirven de careta a la tiranía económica. He aprendido que la libertad de expresión en el capitalismo dependiente sólo sirve a los dueños de los medios de comunicación y sus periodistas viven bajo censura simulada.

-¿Qué opinas acerca de la falta de objetividad de Gabriel García Márquez en relación a Fidel Castro y su dictadura? ¿Sería este magnífico escritor colombiano el "intelectual de la revolución cubana"?

¿Siempre elaboras las preguntas así?... Sugerir con antelación un juicio que limita al entrevistado, es lo menos profesional que se puede hacer. Si calificas a Gabo de falto de objetividad y a Fidel como dictador, ¿qué margen de posibilidades me dejas para responder?... ¿El de un defensor de dictaduras que también carece de objetividad?... No conoces la realidad cubana, ni tampoco el compromiso de Gabo con ella, que va más allá de Fidel. Por ejemplo, nadie recuerda que el cortesano predilecto de los eventos del comité central en Cuba era Alfredo Bryce Echenique. Ahora, como enderezó el timón a la derecha, todos olvidan que allá fue el arlequín de la corte. Gabo no puede ser el intelectual orgánico del proceso cubano, puesto que ese proceso tiene sus propios intelectuales orgánicos. Ha perdido hermosos años de su vida sin aproximarse a Marulanda (FARC) , que es a quien se debería reportar.

-¿Cuáles son tus críticas a Stalin, y a Mao?

Hombres que han hecho la historia. Dos triunfadores, incomparables al lado de un especulador derrotado como Trotski. El entierro más masivo y doliente del siglo XX fue el entierro de Stalin, cuyo pueblo despidió con lágrimas a quien los condujo a la victoria sobre el nazismo. Esa es una verdad que se pretende ocultar por todos los medios. Le reprocho a Stalin no haber tenido mano fuerte con Trotski antes que éste saliera de la URSS. Reconozco además que cometió un 30% de errores y un 70% de aciertos. Hoy los obreros rusos revaloran la figura de Stalin en todas sus marchas y eventos. Vean el del 1° de mayo. Y creo que ellos saben más que nosotros sobre él, y son quienes tienen mejor derecho de juzgarlo. A Mao Tse Tung se le escaparon de las manos algunas situaciones comprometedoras al final de su vida, como la relación con Nixon y la caída de Lin Piao, ambos hechos íntimamente relacionados. Reprocho su reconocimiento de la dictadura de Pinochet, como también su última evaluación acerca de los dos imperialismos, declarando al “social-imperialismo” soviético como el "enemigo principal", como "el más feroz". Pienso que la Gran Revolución Cultural Proletaria fue protagonizada por las masas, contra el burocratismo y los dirigentes aburguesados. En síntesis, fue el único intento serio de democratizar el socialismo realmente existente, sin hacerle concesiones al enemigo. Las equivocaciones de un Mao senil fueron aprovechadas por los seguidores del camino capitalista dentro del partido.

-En una encuesta mundial Noam Chomsky fue elegido el intelectual más influyente del mundo? ¿Estás de acuerdo con eso? ¿A qué otros intelectuales agregarías tú en la lista de los más importantes?

Chomsky se ha ganado ese lugar merecidamente por sus críticas a la despiadada gestión de George Bush y sus secuaces petroleros. Es un intelectual al servicio de la humanidad y de los pobres de este planeta. Le ha faltado hurgar un poco más en cuanto a los atentados del 11 de septiembre. Llegaría a responsabilizar directamente a los verdaderos culpables, no por negligencia, no por omisión, sino por intención deliberada. Yo agregaría en la lista, junto con Chomsky, a Samir Amín y a James Petras. Humberto Eco también mantiene una visión progresista sobre la problemática del mundo. Vale la pena recordar igualmente a Gunther Grass.

-¿Cuáles han sido y son para ti los políticos más notables de la historia peruana; Haya de la Torre, Mariátegui, Túpac Amaru, Ramón Castilla, etc.?

Túpac Amaru protagonizó una rebelión de carácter continental que estuvo a punto de jaquear al poder del colonialismo español. Los jóvenes españoles de hoy, quienes no tienen porqué cargar con las culpas del pasado, recién entienden nuestro trauma histórico cuando leen la sentencia a Túpac Amaru. Ramón Castilla fue un tipo admirable en extremo, pese a la poca instrucción que tuvo. Es él quien organiza las instituciones de la República y quien acaba con la anarquía caudillista. Muere como un auténtico rebelde, al pie de su caballo, tratando de iniciar una nueva rebelión contra los usurpadores del poder. José Carlos Mariátegui es el fundador del marxismo latinoamericano, a quien nos debemos todos los que intentamos cambiar el destino del país hacia una sociedad más justa y solidaria. Tanto Túpac Amaru como Mariátegui han tenido continuadores como Luis de la Puente Uceda. Usando palabras de Mariátegui, Haya de la Torre sólo fue una vedette prosopopéyica.

-¿Te parece, como a mí, que al Perú le hubiera ido mil veces mejor si Mario Vargas Llosa hubiera ganado las elecciones de 1990 en vez del entonces desconocido Alberto Fujimori?

Vargas Llosa no tiene madera de gobernante, carece de tolerancia y abunda en soberbia. Como candidato ha sido un dolor de muelas para sus propios auspiciadores. Representa directamente los intereses de la burguesía monopólica internacional. En momentos en que la guerra interna ponía contra la pared al Estado peruano, los mismos militares optaron por apoyar a Fujimori, considerando que Vargas Llosa no tenía mano firme ni prudencia. Pecaría unas veces por debilidad, otras por dureza. Ya lo habíamos conocido frente al caso Uchuraccay, donde murieron ocho colegas periodistas y nada se aclaró. La comisión Vargas Llosa no fue una comisión investigadora, sino una comisión encubridora de las graves responsabilidades que tuvo la Marina de Guerra en esa zona. Poner al artífice de la impunidad a administrar el país, en pleno conflicto interno, hubiera sido contraproducente. Como el pueblo no votó por él, inmediatamente dio rienda suelta a una pataleta infantil y caprichosa, demoliendo su monumental residencia de Barranco y adoptando la nacionalidad española. Fujimori ejecutó el plan de Vargas Llosa, aplicó el shock económico que nos dejó en la calle y sin centavos, un verdadero trauma nacional ordenado por el FMI y el BM. Era previsible que tanto Vargas Llosa como Fujimori cometerían autogolpe, pues no podían gobernar sin mayoría parlamentaria en medio de un “equilibrio estratégico” con la subversión.

-¿Cuáles ves tú como los principales problemas del Perú?

El Perú padece de una deuda externa mortífera que pudo solucionarse hasta con el Jubileo 2000, de Juan Pablo II. Pero siguen naciendo peruanitos que ya vienen debiendo los intereses de la deuda acumulada. Nos han reducido a una reprimarización de la economía en virtud del nuevo modelo de opresión. Y el neoliberalismo es incompatible con la democracia, pues requiere del arrasamiento de la legislación laboral, de los derechos sociales elementales, del rol tuitivo del Estado. En síntesis, no hay argumentos para sentirse optimista y muchos se marchan aunque sea a vender hamburguesas en EEUU.

-¿Quién preferirías que ganara las elecciones peruanas este año y por qué?

Si no las gana el genocida Alan García, estaré conforme. Pero no tengo preferencia por algún candidato.

-¿Cuál es la situación de la cultura en el Perú? ¿Hay algún candidato presidencial que haya incluido en su programa planteamientos sobre la cultura? O todos como dice Alonso Cueto, ¿han pasado por alto el tema?

El pueblo hace cultura todos los días. El Estado siempre llega tarde o nunca a valorar esa sobreproducción cultural. Los candidatos hacen demagogia cada cinco años y cuando tocan la cultura, por causalidad, no tienen planes de desarrollo cultural. A los defensores de neoliberalismo, no les interesa una gestión cultural que obligadamente requeriría del paternalismo estatal. Lástima que algunos escritores se presten a apoyar candidaturas antipopulares y vendan su alma al diablo.

-Si tuvieras la oportunidad de ser Ministro de Educación en el Perú, ¿qué cambios sugerirías?

Opino, como Mariátegui, que no se puede cambiar la educación si antes no cambiamos al país. Mi opción es socialista, incluso en cuanto a la educación. Sólo habrá educación socialista en una sociedad socialista. El mejor o el peor de los socialismos, cualquiera que escojas como botón de muestra, ha resuelto el problema educativo. No así las democracias serviles al imperialismo, abundantes en analfabetismo y en pobreza extrema. Una auténtica reforma educativa presupone una reforma medular del Estado. La educación es un derecho, no un privilegio; por lo tanto hoy luchamos contra los intentos privatizadores de este servicio público, así como exigimos mejorar las condiciones económicas de los maestros para que puedan brindar mejores servicios a los estudiantes. Empezaríamos por aumentar el presupuesto para la educación, mejorar la infraestructura educativa y resolver el tema salarial de los docentes.

-¿Cómo ves el flamante gobierno de Evo Morales? ¿Son Perú y Colombia países "traidores" al haber firmado un TLC con EE.UU, como dice Evo Morales ?¿Qué opinas sobre las alianzas comerciales y estratégicas (no sólo las regionales sino también las trasatlánticas) que Hugo Chávez está formando?

Perú y Colombia son los dos gobiernos que desentonan con el viraje hacia la izquierda en Sudamérica. La firma del TLC no constituye una traición contra Chávez o contra Evo, sino contra los intereses del pueblo peruano. He visto a Chávez madurando, pero no con la celeridad que hubiera yo deseado. Le faltan algunas cantáridas de ideología y programa, cosas que van más allá de las alianzas comerciales, pero que le sobran a Fidel Castro. Evo Morales es un líder de muchedumbres, tiene que acostumbrarse a gobernar sin ceder a presiones del imperialismo.

-Si pudieras nacer de nuevo, ¿qué lugar del mundo escogerías para hacerlo y en qué época te hubiera gustado vivir?

Me hubiera gustado vivir en la época de las luchas por la independencia, asistir a grandes batallas, como Junín y Ayacucho, conocer grandes personajes como los libertadores. No cambiaría de nacionalidad, pues ser peruano me resulta siempre fascinante.

-¿Cuáles son tus cualidades más resaltantes y cuáles tus peores defectos? ¿Y qué cualidades y/o defectos tuyos se reflejan según los críticos y/o según tú mismo, en tu literatura?

Si tengo que hacerme una autocrítica, empezaría por mis defectos, pues no me reconozco muchas cualidades. Soy informal, impuntual, impredecible, excepto cuando se trata de conspirar. No sirvo para nada, excepto para escribir y también para luchar por causas que considero justas. Sobre esas cualidades, le cedería la posta a una persona que me conozca bien y que, aún así, tenga suficiente objetividad para juzgarme.

-¿Cómo ves tu vida de aquí a 5, o 10 años?

Hay que ver la forma de envejecer con decoro, sin claudicar en los principios por causas de climaterio político y sin dejar de escribir sobre cosas que convocan a las nuevas generaciones. En síntesis, deseo envejecer en la docencia, haciendo también literatura, sin renunciar a mis ideales de justicia social.

 

© María-Elvira Luna-Escudero-Alie 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero33/dantecas.html