Espéculo

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Albert Edelfelt

Cartas del viaje por España

Edición de Mª Carmen Díaz de Alda Heikkilä

             

 

Albert Edelfelt: mirando las luces del sur

Joaquín Mª Aguirre Romero
UCM

 

Contenido de la obra:

ESTUDIO PRELIMINAR

Albert Edelfelt y la Finlandia del siglo XIX.
El neorromanticismo

Unas relaciones cruzadas: Las Cartas finlandesas de Ángel Ganivet y las Cartas del Viaje por España de Albert Edelfelt

Las Cartas del Viaje por España:
Entre la literatura de viajes y el género epistolar
España y los viajeros decimonónicos

Viajeros alemanes
Viajeros británicos
Viajeros americanos
Viajeros italianos y franceses
Los viajeros nórdicos

Escena y escenarios: Al hilo del viaje
"Estoy esperando con verdadera ilusión ver`la bella, la maravillosa España... "

Edward Darling Boït y Albert Noël
"Dos cosas han superado todas mis expectativas aquí en Madrid: el Museo y las mujeres... "

Ricardo de Madrazo
"Lo que los libros no pueden transmitir es la impresión que yo tenía, cuando a solas, en una maravillosa mañana de primavera, bebía a largos sorbos esa belleza... "

La Fonda de los Siete Suelos

Don Diego Castillo
"Lo más interesante desde el punto de vista de un pintor es la gran fábrica de tabaco... "

José de Irureta Goyena

Antonio Carmona
"Aquí en Toledo he pasado diez de los más extraordinarios días de mi vida... "

Matías Moreno y Eugenio de Olavarría

Obras realizadas o inspiradas en España

Biografía del artista

Observaciones sobre la edición

Agradecimientos

Referencias y Bibliografía

CARTAS DEL VIAJE POR ESPAÑA (1881)

Cartas a Alexandra Edelfelt

Cartas a B. O. Schauman

INDICE ONOMÁSTICO

INDICE

 

Hay veces en las que aparecen ciertos libros que vienen a llenar huecos en la cultura, vacíos de los que no teníamos conciencia. Este es el caso de Cartas del viaje por España, de Albert Edelfelt, en cuidada edición de la profesora Mª Carmen Díaz de Alda Heikkilä, ocupada desde hace ya muchos años en establecer los puentes necesarios entre España y Finlandia. Asentada en Finlandia, la profesora Díaz de Alda tiene el mérito de irnos acercando cada día más a ese país nórdico a través de sus estudios. Se va llenando, poco a poco, esa relación cultural que la distancia espacial y de mentalidades han mantenido abiertas. Hoy es tiempo de acercamientos y, por lo tanto, sean bienvenidos todos los esfuerzos para reducir distancias.

Que España fue destino de viajeros románticos durante el siglo XIX es conocido. Estos viajes se tradujeron en una abundante literatura repartida por diversos géneros (cuentos, leyendas, cartas, teatro, etc.). España era el país europeo que significaba para la Europa romántica el pasado del que estaban saliendo. La admiración por España es la atracción del exotismo cercano, proximidad espacial y distancia temporal. España significa para muchos de ellos las antípodas del movimiento de modernización degenerativo que observan en sus países. La queja de Stendhal de que ser español es una de las pocas cosas que merecen la pena, debe ser entendida en los dos sentidos: la elaboración de una España mítica, medieval y el desprecio romántico por los procesos de industrialización, de modernización, de racionalización que están viviendo en sus propios países. España pasa a ser el país pintoresco por excelencia, una ventana a un tiempo desaparecido.

El libro que nos ocupa se inscribe en el género epistolar registrador de los viajes por nuestro país. Albert Edelfelt (1854-1905), el viajero, está considerado como una de las cimas de la pintura de Finlandia en el siglo XIX. Las cartas recopiladas por la profesora Díaz de Alda nos abren a las impresiones de un viajero con el deseo de abrir sus ojos a unos espacios diferentes, a unos colores distintos a los habituales. Las cartas son, además, un testimonio vivo, directo, una exhumación de los sentimientos que el pintor trató de compartir con los suyos, compensando con las palabras la ausencia de sus destinatarios. En este sentido, la editora nos indica:

Además de su valor autobiográfico, la correspondencia de Edelfelt desde España tiene el aliciente de ser el relato pormenorizado de un viaje compuesto "sobre el terreno", casi con la inmediatez con que se producen los hechos. El estilo descuidado (incoherencias gramaticales, términos innecesariamente repetidos, vocablos imprecisos, ideas que no termina de desarrollar...) refleja en realidad el orden en que nacen sus pensamientos, casi como un monólogo interior que se introduce en el relato sin haber pasado por el filtro de la razón. El pintor es consciente de ello y por eso insiste a Alexandra Edelfelt en que no se publiquen sus cartas, pues necesitarían ser revisadas por completo. Pero a los ojos del lector de hoy, interesado en saber qué pensaba de España uno de los primeros viajeros nórdicos que la pisaron, cómo la vio y por qué la percibió de esa manera, el estilo atropellado, más que un defecto, contribuye a la credibilidad del relato (pp. 27-28).

A este valor documental, el de reflejar de forma directa sus impresiones sobre la España que se muestra ante él, se le añade el valor de suministrarnos la información sobre el viaje interior, la trasformación que Edelfelt experimenta ante la diferencia entre lo imaginado y lo visto, entre el viajero que partió y el que regresa ("No me es posible decir cuánto echo de menos España. Y aquí me repito a mí mismo a cada minuto: 'ce n'est plus ce-la' [Ya nada es igual]" p. 254). La profesora Díaz de Alda explica:

A falta de otro tipo de anotaciones, el epistolario de Edelfelt será la vía que nos permitirá adentrarnos en esa experiencia vital que tuvo lugar en 1881, durante su viaje a España, y descubrir, con el ritmo entrecortado y cadencioso de los diálogos a distancia que son las cartas, lo que sorprende, extraña y acontece a quien se incursiona en una cultura ajena. Se narra pues un viaje real, en primera persona, en el que el autor, aparte de la descripción geográfica, histórica, artística o costumbrista de los lugares visitados, incorpora a la narración sus impresiones personales, permitiéndonos seguir el día a día de su autor casi como un diario, del que en ocasiones apenas se distingue, si no fuera porque la existencia del destinatario condiciona el tono, el contenido y la forma.

El epistolario de Edelfelt está exento de grandes dudas vitales y existenciales, pero el lector actual encontrará en él no sólo la comparación entre las distintas rutinas y formas de vida que caracterizan a los países, sino la inmersión en la extrañeza y en la alteridad de un pueblo (el español), descubriendo en las palabras del viajero nórdico lo que sigue atrayendo hacia nuestras ciudades (p. 29).

Vista de un patio de Granada (1881)En estas condiciones, es de agradecer el trabajo de documentación realizado por la profesora Díaz de Alda. A través de las notas, el lector puede acercarse y completar los escenarios, personajes y situaciones de los que Edelfelt da cuenta en sus misivas. Un trabajo extraordinariamente útil para la contextualización. Su conocimiento, tanto del lado español como de la realidad finlandesa, son esenciales para poder situarse en el entorno de esa España decimonónica, especialmente del entorno pictórico. Dado el carácter privado de las cartas, muchas de las referencias se perderían para el lector actual. Gracias, como decimos, a la profusa documentación empleada este peligro se sobrepasa sin dificultad. En este sentido es de agradecer la libertad editorial concedida a la autora de la edición, algo poco frecuente en estos tiempos restrictivos.

Granada, Sevilla, Madrid, Toledo... desfilan ante los ojos de Edelfelt y ante los del lector de hoy. España, nos dice, ante la mirada de un pintor, es "una tierra de promisión" (p. 264). Los Madrazo, además, le sirven de introductores para sus relaciones en los distintos lugares por los que va pasando. Al término de su estancia, va al Prado "a despedirme cordialmente de Velázquez, Tiziano, Goya" (p. 250). A su llegada a París, España sigue presente en su ánimo y en su retina, y escribe:

El viaje a España me ha enseñado muchas cosas; y sólo necesito pensar en alguno de los cuadros que he visto en Madrid, para reconocer humildemente que todo lo que he hecho hasta hoy no ha sido sino mediocre, y pedirle a Dios fervientemente que me dé energía, empeño y perseverancia, esta última lo que probablemente más falta me hace (p. 253).

Hasta donde sabemos, este es el primer trabajo de este tipo publicado en España sobre Edelfelt y su relación con nuestro país. Nos encontramos, pues, ante una obra de interés para diversos públicos: para los interesados en los viajes decimonónicos por España; para aquellos interesados en la pintura europea, es una fuente documental sobre uno de los grandes pintores nórdicos desconocidos desde nuestra perspectiva española; tambien posee interés para aquellos que gustan de las visiones directas de nuestro país a través de otras miradas; y, por último, para el creciente público que gusta de la literatura epistolar. El estudio inicial de la editora es, además, un importante complemento para el lector, que dispondrá de una amplia introducción sobre la líteratura de viajes, el sentido de España en el romanticismo europeo y una aproximación a una cultura distante como es la finesa. Sea compaña el texto con una serie de reproducciones de cuadros y apuntes de Edelfel junto con otros de pintores españoles relacionados. Un detalle más para apreciar a este pintor.

2/10/2006

 

© Joaquín Mª Aguirre 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero33/edelfelt.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2006