“El matasellos”, de Heriberto Yépez

Julio Salinas Lombard

Universidad de Monterrey
Maestría en Humanidades
jsalinaslombard@hotmail.com


 

   
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Descripción
Partiendo de la definición de narrativa y novela de Vítor M. Aguiar e Silva, se explora brevemente la obra “El matasellos”, de Heriberto Yépez, como un ejemplo no convencional de novela, destacando algunos de los rasgos que la caracterizan y alejan del modelo teórico.

Description
From the definitions of narrative and novel established by Vítor M. Aguiar and Silva, this essay explores briefly "El matasellos", of Heriberto Yépez, as a nonconventional novel, pointing out some of the characteristics that move it away of the theoretical model..

Palabras clave: novela, narrativa, ensayo, género literario.

 

Yo definiría “El matasellos” como la novela que no.
Heriberto Yépez

Según Aguiar, la narrativa, que es donde ubica a la novela (género narrativo “por excelencia”), es distinta a la lírica por mostrar el mundo objetivo, por describir exhaustivamente los objetos; otra peculiaridad de esta “forma natural” es que emplea un tiempo dinámico y regresivo.

Esta definición, sin embargo, no sólo no es una regla sino que no parece ya propiamente una definición sino una variación de algo más amplio y complejo. Un ejemplo de esto podría ser la novela “El matasellos”, de Heriberto Yépez (Editorial Sudamericana, México, 2004. 183 pp.). Antes de ofrecer algunos comentarios, reproduzco una declaración del autor sobre su propia novela:

La novela como estructura ya está acabada. Unos han concluido que sigue su muerte. Soy de otra opinión, quizá influida por Bajtin o quizá por la música electrónica. Creo que cuando algo se acaba, comienza su carnavalización, su remezcla y su loop de muertes. Como mexicano viviendo en la frontera con las próximas ruinas del imperio norteamericano, escribo narrativa tomando la tradición occidental de la novela -incluida su ala experimental y posmoderna- como un cuerpo extraño, sobre el cual opero. La "novela" es para mí un género eurocéntrico con el cual no me identifico, que sólo me interesa como algo que he llamado una estrategia apócrifa. El matasellos, ¿es una novela sobre la novela? Más bien creo que es una ex novela sobre la post-novela. No es una novela, es uno de sus accidentes post mortem o pre resurrección. [1]

La intención del autor, desde la perspectiva de Aguiar y aun de Kayser, es la menos autorizada en la crítica de un texto. Sin embargo, la he citado por la misma razón por la que un lector común y corriente recurre a fuentes alternas en un ejercicio de comprensión, quizá vano, de una obra que se resiste a ser interpretada de manera convencional.

La respecto, el escritor Tryno Maldonado escribió sobre ésta:

Hacinar este libro a las convenciones de la novela resultaría cuando menos ingenuo. La anécdota del suicidio colectivo de los cuatro viejos y la narración de la historia de la filatelia desde sus inicios hasta el aerograma, así como su hipotética incursión en la Internet y sus consecuencias, son acaso meros subterfugios que nos disparan al hipertexto, en donde radica buena parte de la valía de la obra. [2]

Confieso que elegí esta obra sin saber un ápice del autor. Y reconozco que conforme avancé en su lectura, a través de una prosa contradictoriamente nítida y fluida, más de corte ensayístico, fui experimentando dudas que crecieron desinhibidamente. Bien a bien, al terminarla, no pude definir qué había leído. No había una historia qué contar. Y tampoco me pareció que la obra estuviera preocupada por asistir al lector en esa travesía. Me sentí burlado, sí, pero también cómplice de esa burla: había en esas páginas un código abierto que obligaba al protagonismo del lector. Un protagonismo irónico: el autor se ríe de sí mismo, asumiendo que el lector hará lo mismo.

La perplejidad sucumbió ante la curiosidad. La novela, si puede llamársele así, no ofrece una historia sino varios discursos que toman una historia, que no es, por cierto, lo más elaborado de la obra, como pretexto para contar algo más. Pero ese “algo más” es un dispar enjambre de voces entre las que a veces resultan reconocibles los personajes, el autor o “los autores”, como se afirma en varias ocasiones. Me es difícil reconocer un “asunto”, y las aproximaciones al “tema” me parecen insuficientes. Citaré unos cuantos ejemplos para ilustrar la marcada heterodoxia de la obra:

Las abundantes indicaciones

El libro parece estar concebido para ser explorado cartográficamente. Las indicaciones están dadas a modo de juego. En la página 14 hay un insólito pie de página en el que se realiza una “confesión metodológica” que remata con lo siguiente:

Se ha querido depositar esta confesión metodológica en esta temprana etapa de la obra porque más tarde no se efectuará ninguna mención a este respecto, siguiendo una vieja costumbre académica de mantener las advertencias al principio y no al fin de una discusión.

Se sobrentiende la ironía, pero además declara su anti-academismo, presagiándole al lector la naturaleza anti-convencional con que está entramada la obra.

En la página 22, el lector se encuentra con otro pie de página que hace referencia a otro texto, de otra índole (filosófica):

El concepto de mala fe de Sartre en El ser y la nada es pertinente en esta imagen, así como también el concepto de diseminación de Derrida.

Este ejemplo se suscribe a lo dicho por Tryno Maldonado, cuando afirma que “dispara al hipertexto”, a una referencia externa al texto mismo que sitúa a la historia en una circunstancia y un tiempo.

Hay pies de página que parecen provenir de una voz autónoma que se introduce en la historia para corregirla, rebatirla, negarla. En la página 25 se lee (el primer paréntesis es mío):

Esta explicación (sobre la ausencia total de mujeres en el club filatelista) no es satisfactoria. La inexistencia de mujeres en el club tiene razones más escabrosas seguramente. Léase Para comenzar necesitamos una (muerta) mujer, de Hélene Cixous.

Y, como ya apunté, otro rasgo distintivo, no sólo presente en las indicaciones sino en el cuerpo “narrativo”, (pistas equivocadas, distracciones diversas) es el humorismo. En la página 30 se lee una breve nota al pie de página (el paréntesis es mío) que, a decir verdad, no añade nada a la historia salvo su propia intrusión:

Camisetas (de Norman, uno de los personajes), por supuesto, características de la tienda Sears.

Del discurso narrativo al ensayístico

A lo largo de la obra se combinan episodios fácilmente identificables con la narrativa (cuentan algo) y la ensayística (esmerada, a veces, y casi siempre vinculada con la filatelia, uno de los motivos predominantes de la obra).

En la página 27, por ejemplo, el autor se olvida de la historia, de la descripción de los personajes, de las circunstancias del suicidio que pretende esclarecer o al menos relatar, y habla sobre “la marca de agua” presente en los sellos postales; en la página 36 discurre entorno al arte de la filatelia, presentando fuentes históricas (que, a menos que sea un experto en la materia, si no fueran ciertas, el lector común y corriente podría tomarlas como tales).

En la página 90 se lee un texto explicativo truncado:

En la etapa tardía de la modernidad todo se ha roto. Desde nuestra percepción hasta nuestro lenguaje, todo se ha fragmentado. Por eso debemos estudiar sistemáticamente todas nuestras instancias de

De pronto el lector es interpelado

En la página 46 se lee una advertencia para el lector, acaso a esas alturas del libro ya más consciente de la inconvencionalidad de la novela, que comienza así:

¿Hay alguna razón por la cual el lector sospechoso desearía continuar con la lectura de la novela?

Capítulos hiperbreves, juguetones o cancelados

En las páginas 50 y 51, los capítulos se reducen a una línea cada uno, y parecen perseguir la derrota del lector:

El nivel de una complejidad puede llegar a ser increíble.

¿Están siendo los personajes construidos? ¿Qué ha sido de Francisco, el vendedor?

Y a esa pregunta, que subraya la ausencia de uno de los personajes hasta en la historia, le sigue un pie de página:

¿Qué era lo que vendía este personaje?

Seguros ( ) Enciclopedias ( ) Autos ( )

Respecto a los capítulos cancelados, en la página 84, que corresponde al capítulo 35, dice:

[El texto ha sido borrado]

Y el capítulo 55 se limita a la siguiente expresión:

[Capítulo innecesario]

¿Sintaxis virtual? ¿Poemas?

En las páginas 95 y 96, quizá para mantener viva la perplejidad del lector, dispone de la página para repetir, de distintas formas (interespaciada, flotantemente) la expresión TOC, incluso con una pequeña viñeta.

El capítulo 78, en la página 157, se lee un poema que discurre sobre la inutilidad del texto.

¿Qué es esto?

No he dicho nada sobre las constantes referencias al psicoanálisis que el autor emplea para describir a los personajes (filatelista masculino que menstrua, hombre-mujer), referencias a Aburto (que sería, en su siguiente novela, el personaje principal) ni a los acontecimientos propios de la historia, que son pocos y más bien, ante la elocuencia de la forma, secundarios.

La novela no parece novela pero tampoco parece algo más. El mérito de la obra, me parece, es que se ambiciona parecerse sólo a sí misma, ser única. No obstante la detallada resistencia que opone a la categorización académica, y su lúdico hermetismo, capaz de despertar desesperación o fatiga en lectores poco aventureros, es notable el esfuerzo que el autor pone en mantener a distancia -pero mantener- al “sospechoso” lector en su obra. Lo hace provocándolo y haciéndolo cómplice de su subversión. Su irreverencia a lo formal es patente en el capítulo 86, cuando atribuye al lector un pequeño poema:

Cervantes
intentó descifrar
el secreto
antes de tiempo.
Demasiado temprano
fue su intento.

No debe ser casual la mención de Cervantes. El Quijote es una novela que supera una crisis, la de la novela de caballería. Pensar que Cervantes intentó “descifrar el secreto” es tanto como asumir que desde su génesis la novela fue objeto de “aniquilamiento”. La historia de la decadencia del género (o especie histórica, como llama Aguiar), parece no ser tema nuevo. José Donoso ubica un antecedente del discurso apocalíptico de la novela en 1902, en un ensayo de H. G. Wells [3].

La trivialización del género, su muerte, que da pie a lo que el propio Yépez llama “carnavalización” de la novela, no es quizá sino una objeción a su concepción utilitaria, la que se subleva al uso de instancias agotadas para nacer de nuevo. En ese sentido, comparto la opinión de David Gallagher:

Probablemente la novela con un fin utilitario siempre ha estado en crisis, porque la novela no tendría por qué tener un fin fuera del que le es propio. [4]

“El matasellos” se presta para innumerables interpretaciones dada su naturaleza abierta: ninguno de los discursos es terminante, no moraliza ni comparte una versión unívoca de lo narrado. Es, en cierto modo, un ejercicio de “deconstrucción” donde la autoridad narrativa es puesta en duda a través del constante asedio de las singularidades, el libre discurrir, la des-centralización obsesiva. Poner en predicamento un género, pudiera ser una forma de verlo, es también perpetuarlo, mantener su vigencia. De otro modo, desde luego. En ese sentido, tiene mucho sentido lo que Donoso afirma de la nueva novela (una acepción nada lejana de la novela Yépez):

De pronto a la novela ya no le basta con ser novela, además tiene que ser ensayo, tiene que ser poesía, tiene que ser crítica. Luego tiene otros ingredientes que antes no se conocían dentro del género. Pero esto no sucede únicamente en la novela, creo que todo el quehacer artístico contemporáneo tiene esta meta: la pintura que deviene en escultura, la escultura que deviene en pintura. [5]

 

Notas:

[1] Entrevista efectuada por Juan Carlos Hidalgo al escritor Heriberto Yépez. Texto rescatado el 30 de septiembre de 2005 en

[2] Artículo de Tryno Maldonado. Texto rescatado el 30 de septiembre de 2005 en

[3] Comentarios de José Donoso y David Gallagher durante el coloquio “Límites y horizontes de la novela contemporánea”. Texto rescatado el 30 de septiembre de 2005 en

[4] Ídem.

[5] Ídem

 

© Julio Salinas Lombard 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero33/masellos.html