"Un libro no es un castigo ni una obligación;
es una oportunidad"

Entrevista con David Lozano

Diego Chozas


 

   
Localice en este documento

 

En el confuso gremio de los escritores, se ha dado recientemente la bienvenida a un joven maestro, David Lozano Garbala (Zaragoza, 1974) que, con su tercera novela, Donde surgen las sombras, se ha hecho merecedor del Premio Gran Angular, uno de los más importantes del mundo de la literatura juvenil, concedido por la Fundación SM y dotado con 100.000 euros. El acto de entrega, presidido por los Príncipes de Asturias, tuvo lugar el uno de marzo, y a principios de mayo, David recibió la alternativa de manos de Fernando Lalana en la primera presentación pública de la novela, que vino a ver la luz en el inmejorable ambiente de penumbras de un salón subterráneo rodeado de ruinas perteneciente al Museo del Foro Romano de Zaragoza. Polifacético, brillante (y hasta deslumbrante) en el trato personal como un personaje de Oscar Wilde, David Lozano, sin embargo, escribe historias sombrías, revolviendo en su narrativa los miedos más oscuros, administrados en tramas impecables, inteligentes y de enorme poder adictivo. Las sombras surgen del subsuelo...

 

PREGUNTA: Abogado, profesor de economía y literatura, presentador de televisión, novelista, actor de cortometrajes y de un largo... David, ¿tienen todas estas dedicaciones tuyas algún punto en común, algún mínimo común denominador?

RESPUESTA: En el fondo de todas ellas subyace la pasión por crear historias y divulgarlas, compartirlas. Y aquí incluyo la enseñanza; mis asignaturas permiten un margen de maniobra bastante amplio en ese sentido y una libre interpretación de la realidad. La ventaja añadida de la docencia con respecto a la escritura o la TV, es que puedo obligar a los destinatarios de mis historias a que me escuchen, jeje.

P: La novela ganadora del Gran Angular, Donde surgen las sombras, sigue con coherencia la línea de tu narrativa anterior (El último huésped y La senda del Ébano) convirtiéndote en un fiel creador de novela negra. Háblanos un poco de tu relación con este género.

R: Tan temprana como mi vocación para escribir lo fue mi afición a la lectura, y muy pronto definí mis gustos. Me comporté con coherencia: quería leer el mismo tipo de historias que me gustaba crear: suspense, oscuridad, ambientes góticos, el crimen, tramas policíacas… Por eso desde pequeño (comencé con Los tres investigadores, de Alfred Hitchcock), me fui acercando a la novela negra (desde la exquisitez inglesa de Agatha Christie o el romanticismo de Conan Doyle, hasta obras más genuinamente de novela negra, como las de Chandler), pero no es mi única fuente; mi tendencia diríamos que estética hacia lo siniestro me llevó a saborear los textos de Allan Poe, los cuentos de Hoffmann, a disfrutar los evocadores relatos de terror atávico de Lovecraft. También he pasado ratos apasionantes con bestsellers de Stephen King, Dean koontz, Peter Straub… En la actualidad hace tiempo que leo de todo, incluyendo literatura intimista, poesía… etc.

P: Ahora que lo dices, ¿hay un homenaje consciente a la colección de Los tres investigadores en el hecho de que uno de los protagonistas sea un muchacho intelectual y algo grueso, como Júpiter Jones, y que otro sea un joven atlético, como Pete Crenshaw?

R: Efectivamente, muy sagaz. Se trata de una colección de un gran valor sentimental para mí, que todavía conservo. En el fondo, he rendido con mi novela un pequeño homenaje a aquellas aventuras de las que disfruté en mi infancia y adolescencia.

P: Dentro de tu trayectoria en el género negro, ¿qué novedades presenta tu última novela en relación con las dos anteriores? ¿Es tal vez más terrorífica?

R: Creo que, en efecto, he logrado recrear atmósferas más inquietantes con respecto a mis obras anteriores. El propio marco en el que se desarrolla la acción es también más oscuro. En la primera parte de la novela, la presencia del mal es absolutamente lovecraftiana. Pero hay elementos puros de novela negra, como la presencia de un inspector de policía o el indudable peso de las investigaciones.

P: El inspector Garcés... que suele reflexionar dándose golpecitos con el dedo el la papada... Enhorabuena por este detalle...

R: La literatura está plagada de personajes dotados de un gesto característico que acaba siendo un elemento fundamental de su personalidad, casi una parte más de su propio cuerpo. De hecho, por volver a la colección de Los Tres Investigadores, recuerda que Júpiter Jones se mordía el labio inferior cuando reflexionaba…

P: ¿Te gusta pasar miedo?

R: Desde luego. Pero me refiero a la sensación de temor que te genera una imagen o una historia; sería incapaz de hacer puenting, por ejemplo, ni de montar en una montaña rusa. Mi forma de soltar adrenalina es de otro estilo: escuchar una historia de terror en medio de un bosque o junto a un cementerio por la noche, entrar en una tétrica casa abandonada… (Te das cuenta de que para mí el marco es muy importante, ¿verdad?).

P: Sin embargo, no recurres a elementos sobrenaturales...

R: De momento no, aunque no lo descarto en el futuro. Y es que el tema de la muerte me atrae, da mucho juego, y meterme en ello se presta a acceder a otros mundos. En cualquier caso, el tema concreto de la posesión infernal no me divierte, por ejemplo.

P: El personaje más malvado de la novela es el que afirma en determinado momento lo que parece la poética de David Lozano: “El miedo es una sensación sublime que convierte la capacidad de generarlo en un arte”.

R: Sí, has detectado uno de esos instantes en los que el autor experimenta una complicidad, una íntima sintonía con algunos personajes. Supongo que esas palabras podrían haber salido de mis labios sin ningún problema. Pero que quede claro que, en mi caso, se trata exclusivamente de generar inquietud a lectores aficionados a la intriga a través de mis ficciones. Provocar miedo con otros medios o a otro tipo de personas no es aceptable; nadie debe pasarlo mal de forma involuntaria. Por otra parte, esa afirmación que extraes de la novela va entroncada con toda esa corriente ideológica que concibe la comisión de un crimen como un acto no ajeno a lo artístico: el logro del crimen perfecto, irresoluble, creativo.

P: Como activo personaje del cine de Zaragoza, frecuentador de la A.C.A. (Asamblea de Cineastas Aragoneses) y actor protagonista en varios de los trabajos del que fue su presidente, José Ángel Delgado, ¿has recibido alguna influencia de este mundo, o de la perspectiva que da este mundo, a la hora de escribir?

R: Indudablemente. No sólo en cuanto a temas, personajes… sino también respecto a la forma de afrontar una narración: el planteamiento de todas mis historias obedecen a esquemas de película, y mi forma de recrear los diferentes episodios recuerda mucho a las escenas de un film. De hecho, la crítica, cuando alude a mis novelas, siempre hace referencia a lo visuales que son. Un director de cine ya ha comentado sobre mi última obra que resultaría muy fácil hacer un guión cinematográfico de ella. Y la directora General de la DGA, Dª Pilar Navarrete, afirmó que leerla había sido como ver una película.

P: ¿Te gustaría que tu última novela fuera adaptada al cine? ¿Pondrías alguna condición?

R: Sería un sueño, al que ya han aludido en algún momento personas vinculadas al mundo del cine, por cierto, como te he comentado en la pregunta anterior. En principio, en mi contrato con la Editorial SM he cedido los derechos de negociación para ese supuesto. La única condición que pondría es una mínima garantía de que el resultado final va a ser digno y de que va a respetar la esencia de la historia. Por otra parte, me encantaría colaborar en la elaboración del guión.

P: Con el premio Gran Angular pasas de escritor periférico, con dos novelas publicadas en la zaragozana Mira, a nacional (con tendencia a global) de la mano de la potente S.M. ¿Cómo has vivido (y estás viviendo) ese cambio?

R: Impresionado; uno no está preparado para un cambio tan radical en poco tiempo. De repente, eres alguien; te llaman las administraciones, te invitan a cenas importantes, ves tu obra en las mejores librerías y en lugares especiales… Sobre todo, es la sensación de que en el ámbito de la literatura, se empieza a contar contigo; existes. Y la maravilla de contar con una distribución muy buena, con lo que las posibilidades de llegar a más lectores se multiplican.

P: Por cierto, ¿por qué Zaragoza como escenario? ¿No era arriesgado intentar llegar a un público nacional centrándose en una capital de provincias?

R: Por un lado, me hacía ilusión utilizar la ciudad donde he vivido siempre, lo que además facilita la labor documental del escritor. Por otro, si la historia engancha lo suficiente puedes llevar al lector a cualquier lugar del mundo (o a cualquier mundo, de hecho, como ocurre con la literatura fantástica), que te seguirá. Hay grandes historias que se desarrollan en lugares poco significativos, y no han perdido por ello atractivo.

P: ¿Recomendarías tu libro también a adultos? ¿Qué es lo que la convierte en ideal para un público más joven?

R: Mi libro se puede leer perfectamente por un público adulto, siempre y cuando lo que se pretenda con la citada lectura sea pasar un rato entretenido, disfrutar de la intriga, distraerse. Y ésa es justo la pretensión de los grandes bestsellers. Si lo que se busca son cuestiones de mayor profundidad, entonces mi novela quizá no satisfaga todas las expectativas. De todos modos, ya te puedo decir que muchos adultos han devorado mi novela con una rapidez pasmosa. Y eso es muy sintomático.

P: Es que has conseguido el prodigio de la invisibilidad del lenguaje, a la que muchos aspiran, de manera que no se tiene la sensación de leer, sino la de “ver” lo que pasa. En fin, volviendo a los jóvenes, ¿tu experiencia como profesor de enseñanza secundaria te ha sido útil para conocer los gustos e inquietudes de tu público?

R: Sin duda. La proximidad con tus lectores te permite conocer mejor lo que buscan, lo que les inquieta, su estilo de vida… Y esto es una información clave para escribir sobre protagonistas jóvenes. Si logras que el lector se identifique con los protagonistas, disfrutará de lleno de la historia.

P: Uno de los motores de la historia es un siniestro juego de Internet. Como profesor y autor de Donde surgen las sombras, ¿cómo ves la competencia entre Internet y los libros en los adolescentes de hoy?

R: La amenaza no es Internet, sino la imagen en general. Acuérdate de la frase “Una imagen vale más que mil palabras”, que puede servir en muchos ámbitos pero no en el de la lectura. Todo lo que cuenta con imágenes (y sonido), lo audiovisual, tiene una capacidad de magnetismo indiscutible para los jóvenes, por su propia espectacularidad y comodidad. De ahí el uso masivo de consolas. El chaval juega con la rentabilidad de su esfuerzo: si algo es fácil y además obtiene mucho -a su modo de ver, muchas veces superficial-, pues adelante. Los libros, a su juicio, puede que ofrezcan mucho -aunque hasta eso dudan- pero requieren un mayor esfuerzo, y entonces optan por alternativas menos comprometidas para llenar su tiempo libre. Además están en una edad en la que la pertenencia al grupo es vital, por lo que poseer y dominar juegos de ordenador es necesario para ellos. En el grupo de amigos no se habla de libros normalmente, se habla de videojuegos.

El caso es que todo parte de una concepción equivocada: la imagen no es incompatible con los libros, del mismo modo que quien lee no tiene por qué renunciar a los videojuegos. Los jóvenes disponen de tiempo para ambas cosas, y deben aprovecharlo, porque además cada opción ofrece ventajas distintas, todas interesantes. Pero para que se den cuenta de ello tienen que convencerse de que la lectura puede ser divertida, apasionante. Un libro no es un castigo ni una obligación; es una oportunidad.

P: ¿Tienes ya nuevos proyectos literarios? ¿Volverás a escribir para jóvenes?

R: Ya estoy preparando el comienzo de una nueva novela, que afrontaré en verano. Sí será de nuevo juvenil, pues tras este comienzo de lujo que he tenido, me gustaría consolidar mi posición en el sector. Así demostraré que lo de Gran Angular no ha sido algo casual. Necesito merecer la confianza que un prestigioso jurado me ha ofrecido, a través de dos vías: por un lado, obteniendo una buena respuesta de lectores (ventas) con “Donde surgen las sombras”, y por otro escribiendo un nuevo libro digno. A ver qué tal va la cosa.

 

© Diego Chozas 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero34/dlozano.html