El hipertexto Quijote: el silencio de Cervantes.
Apropiaciones quijotescas en Latinoamérica

Jorge Moreno Pinaud

Universidad Católica de Chile
jfmoreno@uc.cl


 

   
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Resumen: Este trabajo pretende dar cuenta de las diversas apropiaciones interpretativas del Quijote de Cervantes. Ello se realiza por medio del análisis de hipertextos que entregan prácticas discursivas en torno a las significaciones de la novela cervantina en la sociedad y en la cultura latinoamericana.

 

Introducción

La presencia del Quijote en las culturas y sociedades latinoamericanas ha situado la novela en diversas formaciones discursivas con sus ideologías, estéticas y políticas, lo que lleva a considerar el texto cervantino desde un amplio espacio discursivo, que es en donde se mueven y luchan estos discursos. Ahora bien, esta manera de entender el texto de Cervantes, parte de un lugar en el cual la novela es apropiada, es decir, que por diversos mecanismos discursivos la novela cervantina, al contrario de una crítica idealista o estetizante, es considerada producto cultural y, por lo tanto, simboliza o representa una serie de políticas.

Este trabajo se interesa en considerar estas formas de apropiación, en donde el Quijote funciona como “una estructura formada por diferentes elementos, a menudo en competencia, que no solo producen cultura, sino que la producen a través de apropiaciones. [Lo que] indica un proceso de fabricación o de transformación” (Dollimore 144). Estos mecanismos de fabricación que crean formas discursivas capaces de actuar en el campo social, estructuran la novela cervantina y la extraen de su archivo literario y la hacen interactuar con otros productos, ideas, acciones, etc.

Esto en Latinoamérica ha sido una constante que no deja de tener sus resonancias colonialistas y dependientes de formas metropolitanas de cultura para pensarse a sí misma, por lo mismo, el texto cervantino u otro tipo de texto canónico europeo es apropiado por América, proyectando sus discursos regionales como si fuesen universales descuidando las fronteras entre las culturas (Mignolo 270); es decir, para considerarse universal, los americanos necesitan de un lenguaje metropolitano, que tanto la lengua española como sus productos culturales les proporcionan, sin embargo, no atienden a las diversas tecnologías (educación, programas interculturales, propagandas turísticas, etc.) que funcionan para determinar esta dependencia y apropiación. Lo que se intenta realizar en este trabajo es un recorrido por diversos materiales textuales en los cuales estas tecnologías han producido las formas de apropiación del Quijote en Latinoamérica.

Un punto desde el cual comienza este análisis es a través de la observación que hace el Centro Virtual Cervantes, una página web que contiene diversos trabajos, ensayos, críticas y referencias a la obra de Cervantes y que, últimamente, lanzó una sección del Quijote en América, en el cual cartografía, a su manera, las apropiaciones quijotescas americanas:

Durante las gestas independentistas don Quijote encarnó los ideales de justicia y libertad de los patriotas. En cambio, al declinar aquel siglo se evocaría la figura del hidalgo como símbolo de la nobleza y el idealismo de la España derrotada... En el siglo XX... se exaltará su figura bien desde el espíritu democrático o desde el sueño redentorista de algunas izquierdas. Es decir, que los hispanoamericanos, al margen de su ideología, se apropiaron del Quijote, síntesis de una hispanidad idealizada y soñada, y de una americanidad vigorosa proyectada hacia el futuro (2005 [A]).

Este punto de partida sirve para distinguir dos caminos presentes en el trabajo. Por un lado, muestra, con una ideología continuista e imperial, las formas en que la metrópolis, por medio de la novela cervantina, ha configurado la historia americana respecto a España, estableciendo lazos comunes que no ha tomado en cuenta las formas de dominación que tal continuidad ha ejercido. Estas formas de entender América desde el texto de Cervantes no solo lo expresa una página de Internet, sino una forma de educación, una ideología estética y social que están, de alguna forma, presente en los materiales que se analizaran.

Otro camino que posibilita esta cita es presentar el corpus que se pretende cartografiar. Los materiales recogidos para el análisis son hipertextos: “tecnología informática que consiste en bloques de textos individuales, las lexias, con enlaces electrónicos que los enlazan entre ellos” (Landow 17), extraídos de diversas fuentes de Internet. La elección de este material corresponde a una ampliación de las “herramientas de la ideología crítica e incluir otros puntos en los que también se desarrolle la producción de conocimientos e identidades” (Giroux 135), esto es, el espacio discursivo de Internet, que ha ampliado su cobertura dentro de las practicas sociales, también es un lugar de producción de sentido, de maneras de colocar las ideologías y las discursividades en juego entre sí.

Por otra parte, también la elección del material obedece a una operación crítica por la cual la apertura hacia nuevas tecnologías de conocimiento y producción permite registrar las diversas luchas simbólicas, políticas y sociales que se presentan en torno a objetos culturales, entre ellos el Quijote, que de alguna forma socava con una reverencia institucionalizada a ciertos materiales de estudio como el libro. Así, con Internet: “la formación de cánones y autoridades se ve gravemente socavada por la naturaleza electrónica de los textos. Los textos se vuelven hipertextos que son reconstruidos en el acto de la lectura, convirtiendo al lector en autor y trastocando la estabilidad de los expertos o autoridades” (Poster 197).

Aunque esta visión optimista de las nuevas tecnologías tenga una política de desestabilización de los saberes y las instituciones que las producen y mantienen, no logra visualizar diferentes aspectos que están unidos a esta supuesta democratización de los textos, entre ellos, el acceso económico a las tecnologías de comunicación o los productores de los hipertextos y de las paginas web: “no todos los sistemas de hipertextos actuales incluyen la democratizante y crucial característica de permitir al lector contribuir al texto. [Se debe] tener cuidado de no confundir... los efectos de los sistemas de solo de lectura y los de los sistemas de lectura y escritura” (Landow 32). Internet puede que no signifique una innovación crucial para cambiar la textualidad o para crear focos de resistencia a los poderes institucionales, sean educacionales, económicos o políticos, sin embargo, hay que atender a las múltiples practicas culturales que se llevan a cabo en su espacio, ya que en ella también se juega la lucha política por las significaciones, los símbolos, la identidad y las representaciones sociales.

De esta manera, los materiales de Internet escogidos corresponden a una serie de apropiaciones quijotescas que intentan articular diferentes ideologías o practicas en torno a la novela y, por la cual, se desea proyectar una política cultural hacia diversos ámbitos de lo social. Entre todos los hipertextos que pueden encontrarse en la red, se escogieron los que tenían una relación entre apropiarse, directa o indirectamente, del Quijote y pensar Latinoamérica, es decir, cómo los discursos que emergen desde una interpretación o crítica de la novela, hacen surgir sentidos que son utilizados para desarrollar un discurso en torno a múltiples aspectos culturales de Latinoamérica. Así, el primer apartado corresponde a un hipertexto que relaciona la acción de un conquistador venezolano con don Quijote; en el segundo apartado, el espacio quijotesco funciona en dos hipertextos que permiten una reflexión en torno a la lectura, la educación y la lengua española; el último apartado, pretende poner en funcionamiento cómo el texto cervantino entra en diversas políticas relacionadas con la cultura de masas en Chile.

 

I. En la conquista

Las apropiaciones del texto cervantino forman parte de políticas interpretativas que tienen diversas funciones dentro del entramado social, entre ellos, amortiguar los procesos imperiales llevados a cabo en América. Aunque la analogía entre caballeros andantes y los conquistadores sea una forma de integración pacífica a la constitución de la historia americana, el proceso de conquista no se cierra en retomar un tópico literario para restituir el valor de una época colonial, sino que permite ver como unos discursos, aparentemente literarios, consiguen recrear una imagen limpia de un proceso sangriento: “Don Quixote’s adopted surname would, in time, turn into an adjetive for New World conquerors, who are ritually describes as ‘quixotic’. Because of its long and international history, the term ‘quixotic’ remains hard to define: ‘admirably idealistic’, ‘romantically exalted’...” (De Armas 218-19). En este sentido, el Quijote constituye una referencia constante para configurar un espacio en donde los conquistadores son encubiertos dentro del ropaje literario del personaje cervantino, logrando una amortiguación política y una aceptación social. Con lo cual, por una parte, se reconoce el sentido positivo de la figura quijotesca y, por otro, el sentido colonialista que puede aceptar tal figura, porque ella misma es incorporada a ese sentido.

Estos son los flujos que recorre el hipertexto “La quijotada de Ledesma” de Miguel Azpúrua: “Alonso Andrea de Ledesma participó en casi todo los hechos significativos de la conquista del hoy territorio venezolano” (2005 [B]). Su quijotada consistió en enfrentar él solo a los hombres del pirata Preston, quienes se dirigían hacia Caracas. Su configuración quijotesca esta relacionada con las acciones de conquista que realiza este hombre llamado “idealista y ejemplar”, donde actúa la imagen de buscar en la conquista una acción no destinada a la colonia y la explotación, sino a la constitución de una tierra hecha por hombres ejemplares.

Desde aquí, la historiografía conservadora puede hallar una línea continua, de descendencia, entre los conquistadores y los sujetos que por tradición han conformado la clase de poder en América: “el noble mártir de 70 años de edad, entregó su vida por Caracas-su Dulcinea-; afortunadamente los venezolanos podemos sentirnos orgullosos de llevar en los genes herencia de Ledesma y de muchos más que se inmolaron ante el altar de la patria” (ídem). Esta misma acción por la patria la llevaron a cabo los héroes de la independencia, luego, la clase política dirigente, hasta las dictaduras latinoamericanas de los setenta y ochenta.

Este discurso de confeccionar una línea de sucesión entre diferentes formaciones del poder, hace de la apropiación del texto cervantino una fuente institucional y hegemónica que otorga legitimación no a una historia pasada de héroes míticos, sino a una serie de acontecimientos sociales y políticos en Latinoamérica, esto es, constituye practicas “mediante las cuales los hombres y las mujeres de una época se apropian, a su manera, de los códigos y los lugares que le son impuestos, o bien subvierten las reglas comunes para conformar practicas inéditas” (Chartier 70). La quijotada de Ledesma ocurrió diez años antes de la publicación de la primera parte de la novela de Cervantes, por ello, esta manera de pensar un hecho histórico que se proyecta hacia el pasado para entender el presente confirma una practica de apropiación de un modelo dominante, que por medio de un texto literario, realza las continuidades de una historia colonial.

Los quijotes, antiguos y modernos, diseminan este discurso de libertad y desprendimiento, de lucha y abnegación por los pueblos americanos que se sustenta en la novela cervantina. Lo cual manifiesta que todo imperio tiene su épica que legitima su poder y el Quijote ha sido venerado en tal sentido. Sin embargo, este tipo de discurso no logra observar las construcciones históricas de estas interpretaciones, en donde, “quijotesco” o “quijotismo” se mutan con el tiempo y estas calificaciones obtiene otro sentido, así lo expresa De Armas respecto a la función del Quijote en un diagrama entre “chivalry, the feudal institution whose available and automatic language Don Quixote aims to revive, and imperialism, the more contemporaneous, and more American, institution to which his exploits often allude” (De Armas 219). De esta manera, desenmascarar tal apropiación constituye un gesto político que no observa solo una manera de entender la novela en una historia cultural, social y política, sino que ve en la misma textualidad, en la “gran obra de arte” un discurso que se dispara más allá de su propia esfera literaria.

 

II. Un Quijote cotidiano

El texto cervantino se convierte en un eje por el cual todo transitar esta delimitado por su horizonte, sobre todo cuando se hace necesario revisar las legitimaciones políticas e institucionales que toman a este texto como un referente. Este es el caso de dos hipertextos que aluden a las prácticas culturales que están presentes en la vida cotidiana y en la formación de una vida académica y de una forma de entender Latinoamérica a través del Quijote.

La profesora de la Universidad Sergio Arboleda de Colombia, Blanca Inés Gómez, recorre, en su hipertexto “Don quijote y yo”, sus prácticas académicas, dilucidando las instancias en que la novela cervantina ha producido su subjetividad en torno a los libros y a su carrera: “mi familia tenia como personaje central a mi abuela... que sabía hacer de la lectura el deleite de grandes y chicos [...] Fue entonces cuando comencé por primera vez hablar de molinos de viento y de magos encantadores” (2005 [C]). Aquí, el Quijote aparece en una instancia no-disciplinante en la cual la cultura no esta relegada a las instituciones y en donde el libro no forma parte de los soportes por el cual se transmiten los textos, pero que ya están dando cuenta de la formación cultural de la autora.

A partir de la institución escolar, el sujeto traspasa los limites cotidianos de formación y, por ello, el texto, como reglamentación de lectura, de institucionalidad, se abre y, para el sujeto, esto es un camino para seguir dentro de las instituciones académicas: “me convencieron de que mi verdadera vocación no era la de ser una alta ejecutiva y deje de aspirar a la falda estrecha y los tacones, futuro previsible para las niñas de mi generación” (ídem). El tránsito del sujeto está dirigido por las tecnologías educativas que fomentan sus formaciones disciplinantes y efectos de poder que “reparten, definen papeles, modelan a los individuos. Son, por ende, a su manera, productores de los sujetos mismos” (Chartier 116-17), y así, la novela cervantina se erige para constituir esta producción de saber que practican las instituciones y que modelan las formas por las cuales los sujetos se entienden a sí mismos.

Luego, en la Universidad Complutense: “el Quijote fue tema recurrente en mis lecturas... En él aprendí los secretos de ser caballero divino. Martín de Riquer y Américo Castro me condujeron a su tiempo y a su mundo. En Las palabras y las cosas aprendí que don Quijote es un largo grafismo y el rey de las analogías” (2005 [C]). La lectura, en tanto constituyente de una vida académica, supone la supervisión crítica del discurso que emerge de esta, sin embargo, en esta profesora, la lectura es parte formativa de una institucionalidad, de su recorrido para ser un sujeto con un determinado saber, por esto, no logra percibir que la lectura no es un acto individual y relegado a la soledad, no visualiza que “conocer, y sobre todo ser capaces de ‘degustar’ ciertas obras maestras de la literatura, independientemente de sus buenas consecuencias para el degustador... es también la inscripción del consumidor en una posición asignada en el seno de la institución para el estilo de vida alto” (Pozuelo Yvancos 108). Para ella, la biblioteca es parte de la autobiografía, pero también parte de una política que constituye prácticas sociales que conlleva la valoración por el libro.

Esta forma ilustrada de entender la lectura, en tanto forma de saber, permite considerar que el libro y, en este caso el Quijote, producen instancias por las cuales se hace posible mantener y hacer circular los saberes académicos. El recorrido que expresa la profesora no solo demuestra su intima relación con el texto cervantino, sino que dislumbran los recorridos por los cuales la lectura se transforma en una práctica institucional y, por lo mismo, esta actividad no está encerrada a una subjetividad interior, por donde parece que el texto entra en una extraña y estética relación con los lectores, también compromete formaciones discursivas que se extienden a todo el entramado social: formas de educación, de distinción cultural o de maneras de pensar en los textos.

El siguiente hipertexto forma parte de una sección de una página web titulada Cuadernos de lengua: crónicas personales del idioma español: el cual consiste en entablar una reflexión en torno a la lengua en aspectos cotidianos de la vida. Por este camino, el hipertexto “Por la calle de don Quijote” de Victoriano Colodrón Denis recrea una situación en la cual el autor se encuentra por la calle don Quijote, en Madrid, con un cartel publicitario de la compañía aérea Iberia: “Latinoamérica. Más de 500 años unidos por una lengua. Los últimos 75, por una línea aérea” (2002). La conexión con el Quijote se patentiza por cuanto este producto funciona en tanto símbolo de una cultura y una lengua que se ha transmitido a Latinoamérica. Aquí, el mensaje publicitario de Iberia no solo recrea una línea continua de una forma colonial de entender la lengua, en la cual colonias e imperio están unidas, ya no por un régimen político, sino económico y cultural, lo que supone que los productos culturales españoles siguen construyendo un imaginario colonial para mantener su influencia en el nuevo mundo.

Por lo mismo, para el autor “el tópico del español como idioma común de España y los países hispanoamericanos responde a una realidad... y no creo que se le pueda negar a Iberia el haber contribuido y seguir contribuyendo a que lo sea” (ídem); pero ese tópico no es un simple lugar común que establece una punto de referencia entre la metrópoli y sus colonias, sino que reclama su posición política como forma de control que posibilita producciones culturales destinadas a mantener ese control o a acentuarlo. En esto Iberia, para el autor, contribuye al tópico ya que para una comunidad lingüística se mantenga se hace necesario unas comunicaciones intensas y fluidas que difundan y den a conocer las variedades de la lengua. Este compromiso por la difusión lingüística corresponde a una situación que no logra construir las mediaciones sociales, económicas y culturales que supone un intercambio en una dirección centro-periferia.

En eso, el Quijote ha sido considerado un tipo de intercambio que facilitó la ideología lingüística del idioma español como forma de articular el poder imperial hispano en América y que dio forma “a las conexiones culturales entre significación y legitimación: el modo en que las creencias, las practicas y las instituciones legitiman el orden social dominante” (Dollimore 137); es decir, por medio de la novela cervantina, grupos dominantes han establecido maneras en las cuales el texto permite continuidades hegemónicas que se dan desde la educación hasta la crítica filológica e idealista para mantener formas políticas dominantes. Así, el texto cervantino, al igual que los aviones de Iberia, realizó un viaje colonial que sirvió para normalizar las interacciones entre España y Latinoamérica: estos viajes constituyen una manera de comprender que, desde los descubridores y conquistadores hasta Iberia, el imaginario de un mundo al cual llegar y dominar sigue manteniéndose: es un horizonte que ya no se da con armas y fusiles, sino con otros tipos de productos, pero que ahora se desatienden de ese supuesto belicista y se traslada a la cultura, el idioma o el arte.

Por la misma calle, el autor observa un local de inmigrantes peruanos llamado Mi Huanchaco querido, que le parece “algo muy cervantino, quizá como son cervantinos siempre de algún modo el silencio, la modestia, la pobreza y las historia de inmigrantes” (2002). El Quijote, ahora, es considerado una historia de inmigrantes porque es una sustitución de espacios, de viajes y de continuas mutaciones que ya Cervantes había vivido. Es interesante observar que las asociaciones cervantinas con los inmigrantes sustituye la asociación entre su producto (la novela) y las políticas que se han apropiado de este objeto para disciplinar, permitiendo una horizontalidad entre sujetos no coloniales, que no crean funciones legitimadoras de un imperio: tanto Cervantes como los inmigrantes latinoamericanos forman un conjunto absorbido por las instituciones y los controles pero que crean formas de entender y combatir tales formas de poder.

Por eso, dejar de entender el Quijote como símbolo de una cultura y lengua imperial es sacarlo de una épica dominante y restituirle su valor indeterminado en cuanto producto cultural, es decir, observar los flujos que posee, sean flujos imperiales y subversivos, y ponerlos dentro de las formaciones de sentido que crea.

Observar las disposiciones discursivas que mantienen los autores de estos hipertextos en torno al Quijote, permite considerar que no atienden el hecho de que sus formas de entender la novela cervantina y sus apropiaciones interpretativas no serían posible sin “los complejos procesos de competencia lectora y la inscripción de tal competencia en un sistema normativo, que inconscientemente asume el orden de una ideología carismática que coincide, por lo demás, con una disposición estética consagrada por el nivel académico más alto” (Pozuelo Yvancos 110). Atender a tales procesos constituye una manera de poner en juego las diferentes variantes ideológicas que hacen del texto cervantino un discurso institucional.

 

III. El Quijote en Chile

Los siguientes hipertextos pertenecen a dos representantes del espacio cultural en Chile: el escritor Gonzalo Contreras y el ministro de cultura José Weinstein. En estos hipertextos la figura del Quijote actúa conformando un lugar desde donde ejercer una perspectiva crítica en torno a la cultura de masas, es decir, es un referente utilizado para mostrar las maneras en que los medios de comunicación se han apropiado de objetos culturales que desde esta posición no tienen un valor equiparable a los objetos del arte, ya sean estrellas de cine, de teleseries, modelos, dibujos animados o futbolistas. Este discurso que pretende ser crítico con los objetos culturales que solo son mercancías consumibles se revela politizada, ya que “rehúsa tratar su propio programa político y suele silenciarlo mediante el uso de una metodología, una objetividad y un concepto de equilibrio y apelación a la profesionalidad engañosos” (Giroux 139). Apelan a una universalidad de sus propios valores culturales para restringir la fuga de sentidos que los objetos adquieren sin una perspectiva institucionalizada o profesionalizada de la interpretación y la apropiación de tales objetos por determinados grupos hegemónicos.

En una columna de un diario, el hipertexto titulado “El Quijote y el ratón Mickey” de Gonzalo Contreras sitúa el texto cervantino dentro de las mercancías establecidas para el consumo literario y al ver al Quijote en la lista de los libros más vendidos del país se pregunta: “¿cómo es posible que en nuestro farandulizado país el libro más vendido sea ése?” (2004 [A]). Luego de establecer que esto se puede deber a la nueva edición del libro por Alfaguara, no se explica el hecho de que sea el de mayor venta, ya que eso supondría que mucha gente necesita leer la novela.

En ese instante aparece lo que para este escritor significa la novela: “se trata de un libro de difícil y ardua lectura, y al menos para mí no deja de ser meritorio este impulso masivo por conseguir aquella obra, que es, a casi quinientos años de su publicación, un hito capital de la historia universal” (ídem). Este discurso reverencial hacia el objeto de arte supone una instancia que dota a tal objeto de una importancia cultural de la cual no es posible abstraerse. Esta misma reverencia que deja al texto apartado de las configuraciones sociales y educativas a que es sometido, se convierte en un artículo codiciado porque permite encontrar una posición dentro de un espacio imaginario en donde obtener grandes obras de arte deriva en una acción de legitimación social. En esta legitimación que se deriva de la ideología de Contreras “el gusto es el operador práctico de la transmutación de las cosas en signos distintos y distintivos [...] Transforma unas prácticas objetivamente enclasadas... en prácticas enclasantes, es decir, en expresión simbólica de la posesión de clase” (Bourdieu [A] 174). Con lo cual, la operación crítica de Contreras sobre la novela cervantina distingue un impulso de clase por desarrollar su política cultural elitista e intentar mantener sus posiciones sociales por medio de la legitimación de los productos de los cuales se ha apropiado: “cabe esperar que sus compulsivos compradores no lo hayan adquirido sólo para pagar su mala conciencia acerca de la lectura y dejarlo después como adorno de sus estanterías” (2004 [A]).

No obstante, la compra de un objeto de arte obedece a un tipo de discurso publicitario que es desde donde ejerce su crítica Contreras. El Quijote se compra porque es un hito histórico, porque es la novela que instaura a nuestra lengua en el plano universal-occidental, etc.: toda una instancia educativa o académica ejerce su discurso como una industria cultural más y, por ello, el objeto se convierte en un articulo de decoración, ya que cumple con los procesos de legitimación que se busca con su compra. Por lo mismo, el llamado de Contreras impulsa esta acción en vez de revertirla: silencia a Cervantes cuando desea que hable.

En esta línea, que toma a la novela de Cervantes dentro de una función delimitada: promover la “verdadera” cultura en Chile, se presenta en el discurso del ministro de cultura José Weinstein. En una entrevista titulada “El Quijote de las artes que lucha contra la farándula”, el ministro delinea las posiciones que su política disemina en torno a la cultura y las formas en que esta se articula en el país: “los medios de comunicación masivos son tan generosos con la farándula y tan mezquinos con las artes y la cultura. Eso no significa que el país real, la creación verdadera, sea la que está puesta en ellos” (2005 [D]). Por una parte, que el titulo de la entrevista le otorgue el apelativo de Quijote al ministro fomenta una lectura que ve en él una manera de preservar, en formas precarias y sin un apoyo masivo, un personaje que lucha contra algo que no puede vencer.

Por otra, el discurso que emerge de este imaginario supone una recepción masiva de la representación: podemos entender que es un don Quijote porque todos saben lo que eso significa. Por ello, su lucha contra la cultura de masas es dentro de la entrevista una forma de hacer llegar a lo que él valora como cultura a un mayor número de personas por medio de la masificación de esta. En esta operación, lo que realiza Weinstein y los entrevistadores es construir una política cultural masiva, pero que mantenga una valoración específicamente de alta cultura. En cierta medida, aquí se puede expandir el concepto de Bourdieu de “mercado de bienes simbólicos” (Bourdieu [B] 213), que establece para los objetos una importancia a la significación en tanto objeto de arte puro para consumidores calificados, más que a su valor de mercancía. Así, para Weinstein productos como el Quijote no deben quedar solo en este mercado simbólico sino expandirse a una masificación más amplia socialmente, pero manteniendo el valor cultural de tal producto, esto es, espera que tales productos no solo sean para consumidores calificados, profesionales o de un campo artístico específico, sino que sea para cualquier consumidor dentro del mercado en el cual se mueven los productos culturales de masas, aunque diferenciado y valorado más que a los otros productos.

Por este camino, Weinstein ve en la gente una recuperación del arte y de sus instituciones: “la avidez efectiva de la gente por tener acceso a estas grandes obras de arte” (2005 [D]). Lo que supondría una resistencia a la cultura de masas por parte de la misma sociedad. Ahí, el punto político donde desea ejercer su valoración del arte esta en el libro, en su compra u obtención: “el 15% de ellos [la gente] no tiene un solo libro, pero tienen televisión a color” (ídem). Esta dirección hacia el libro como objeto cultural, que revela una epistemología ilustrada, por cuanto en la lectura es en donde se adquiere y se produce cultura, el ministro pretende realizar una operación de masificación de la lectura y, por ello, uno de los proyectos para fomentar la actividad es el programa “los Quijotes de la lectura” el cual consiste en capacitar a dos mil monitores de lectura en diversos puntos del país de modo de incentivar la lectura, que encuentra muy atrasada. Aunque reconoce que Internet cambia el soporte del libro, no cree que este sustituya su función. En esta función del libro, el centro de irradiación cultural, es donde el ministro se posiciona en cuanto generador de tales políticas que luchan por abrir los textos literarios: su figura de Quijote impuesto en la entrevista declara una inversión, esto es, su lucha está en intentar imponer un objeto, el libro, que nunca ha podido ser impuesto dentro del espacio social, y cuando ha sido masivo, lo fue cuando logró configurarse fuera del espacio estrictamente literario.

Desde aquí, el ministro ve que lo que aparece en los medios de comunicación no muestra las diversas producciones culturales del país: la cultura de masas no representa la “cultura”. Sin embargo, este tipo de discurso no considera su posición epistemológica al intentar construirle un sentido: arte, letras y patrimonio arquitectónico surgen como propuestas verdaderas y legítimas, lo demás es espejismo, construcciones de una industria que solo intenta entretener para vender. Lo que no se observa es que tal concepción de cultura entra en el espacio político como una idea hegemónica que desecha cualquier objeto que no este dentro de esa epistemología del arte; por ello, el quijotismo del ministro esta en ver sucesos que en realidad no están ocurriendo: la creación también se encuentra en la comunicación de masas, en sus diversas formas de producción cultural: no otorgarle una validez epistemológica para su creación y estudio es fomentar una reacción política, educativa y cultural que el propio ministerio de cultura fomenta en Chile.

De esta manera, el Quijote para Contreras y Weinstein se presenta para reformular las políticas culturales ilustradas, es decir, que se esfuerzan por crear una subjetividad racional por medio de una formación letrada, centrada en los textos, en contraposición con una cultura de la seducción y el entretenimiento representada por los medios masivos de comunicación. Por lo mismo, esta apropiación de la novela cervantina como una obra de arte inmaculada, la mantiene encerrada dentro de un formato, sea libro, lectura textual, análisis literario, etc. que no permite revitalizar el producto cervantino dentro de las dinámicas culturales de los medios masivos. Por otra parte, tanto Contreras como Weinstein se apropian de la novela cervantina para lograr insertar sus habitus, en términos de Bourdieu, con lo cual colocan sus prácticas, sus formas de distinción, a todo el entramado social para constituir su “mundo social representado, esto es, el espacio de los estilos de vida” (Bourdieu [A] 170) de un grupo social específico como formas de legitimación social. Así, no intentan equilibrar el texto cervantino con otros objetos: no desean dotarlo de luchas ideológicas, de valores estéticos o sociales, que en definitiva es el temor de todo elitismo cultural.

 

Conclusión

Las apropiaciones quijotescas en Latinoamérica constituyen un espacio cultural en donde es posible cartografiar prácticas discursivas, sociales o políticas, por las cuales el texto es posicionado dentro del entramado social, esto es, se lo dirige al terreno de las luchas ideológicas, de las políticas culturales, que definen movimientos discursivos o posiciones dentro de las instituciones.

Lo que se intentó en este trabajo es proyectar el silencio de la novela, en tanto que no reproduce un saber dentro de un espacio determinado, en este caso, el literario-estético, es decir, en la apropiación del texto, este no se abre para observar lo que “dice” la novela, al contrario, en estos hipertextos la novela cervantina permanece en silencio para dar paso a los diversos discursos que se expanden, no por medio de la lectura de la obra, sino por lo que representa el texto en tanto objeto cultural: “el punto de confluencia de las representaciones simbólicas, la vida cotidiana y las relaciones materiales de poder” (Giroux 128). En ese sentido, el Quijote obtiene un valor cultural que no depende de las formulaciones literarias para funcionar en la sociedad, ya que por diversas prácticas institucionales o cotidianas, sea la educación, la publicidad, los medios de comunicación, etc., el texto permanece proyectándose hacia diferentes coordenadas políticas, culturales o sociales.

En los hipertextos estudiados en este trabajo, la novela cervantina configura formas de entender las maneras en que el poder, la historia, la vida cotidiana, la lectura, la cultura de masas entran en una relación social, en la cual se posicionan discursivamente en los diferentes condiciones materiales por las cuales han recibido y se han apropiado del texto. En estas apropiaciones quijotescas, poco importa la adecuación textual que pueda observarse entre las interpretaciones y el texto cervantino, sino que lo que en este trabajo se intentó fue cartografiar esos discursos más allá de esa adecuación y analizar los funcionamientos sociales y culturales que realizaban en sus operaciones de apropiación del Quijote: ese es el caso de “La quijotada de Ledesma” y el discurso colonial que funciona entre este hipertexto en torno a la conquista; en “El Quijote y el ratón Mickey” con un discurso de elitismo cultural frente a la cultura de masas; “En la calle de Don Quijote” con un discurso imperialista en torno a las relaciones de España y América y la lengua española.

En definitiva, lo que realizan estos hipertextos es “reconfigurar las premisas básicas de nuestra cultura sobre textualidad, autoría, propiedad creativa, enseñanza y una extensa gama de temas” (Landow 51), esto es, permite descentralizar los discursos encerrados en los archivos institucionales y abrirlos a un espacio limitado (Internet), pero que está adquiriendo importancia cultural en nuestra sociedad, ya que “coloca los actos culturales y las simbolizaciones de toda índole en manos de los participantes..., descentraliza radicalmente las posiciones del discurso” (Poster 193).

Ahora bien, luego del análisis de estas prácticas discursivas en torno a un objeto cultural y de configurar posiciones sociales que cobijan estos discursos, la pretensión de buscar un control de las interpretaciones, de un saber que se reproduce a sí mismo en un campo académico específico, parece intentar encontrar una coherencia discursiva frente a la proliferación de sentidos que se dan en objetos culturales tan paradigmáticos como el Quijote. Por lo mismo, la producción de textos que parten de este objeto permite entender que interpretar un texto se convierte en una “practica discursiva a la vez que un análisis de las condiciones institucionales” (Giroux 76) en las cuales se producen tales discursos.

En ese sentido, preguntarse por qué la novela cervantina tiene tanta importancia cultural o por qué aun sigue siendo éxito de ventas, desplaza lo que puede significar tal texto, ya que lo que importa es considerar cómo funciona, para quién y a qué va dirigido el Quijote, lo que significa recorrer un espacio lleno de textos, de discursos, de críticas, de opiniones que se hace necesario considerar para encontrar los funcionamientos sociales que se realizan con el texto.

Desde aquí, para finalizar, es interesante observar el sentido de editar el Quijote hoy en día, lo que se busca analizar históricamente con una nueva publicación; es así como lo expresa el editor venezolano del Grupo Santillana, en la preparación de una nueva edición de la novela:

Transitamos esos tiempos en los que nos parece a diario que vamos rectos al desastre y, a la vez, que se remueven cuestiones esenciales de la vida social y política del mundo entero. Justamente en esos tiempos, nosotros (junto a la RAE) publicamos una nueva edición del Quijote. El Quijote es un clásico de la libertad, y también un clásico de la transformación. Don Quijote no cesa [...] El Quijote es un clásico vivo, si vale la expresión. Un clásico blando, si se quiere, también, al que el lector le puede entrar como si no fuera un monumento sino, simplemente, una novela, una amigable narración de aventuras (2004 [B]).

Quizás, como expresa el editor, el Quijote sigue funcionando en la sociedad porque con él se busca otorgarle sentidos a las condiciones materiales de nuestras experiencias históricas, sociales y culturales. En este sentido, el silencio del libro es una manera prolífica de hacer hablar a don Quijote y a Cervantes hoy en día, lo cual es su gran mérito.

 

Bibliografía

Corpus

Azpúrua, Miguel. “La quijotada de Ledesma” en
www.letrainversa/notitarde.com. 2005 [B].

Centro Virtual Cervantes. “Introducción al Quijote en América” en
http://cvc.cervantes.es/obref/quijote_america/. 2005 [A].

Colodrón Denis, Victoriano. “Por la calle de don Quijote” en
http://cuadernodelalengua.com/cuaderno6.htm. 2002.

Contreras, Gonzalo. “El Quijote y el ratón Mickey” en
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Jorge Moreno Pinaud, Licenciado en Letras, mención Literatura Hispanoamericana y chilena. Actualmente, estudiante de posgrado en la Universidad Católica de Chile. Área de interés, teoría y crítica literaria hispanoamericana y chilena

 

© Jorge Moreno Pinaud 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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