Modelo Estratégico Intercultural
para la didáctica de la comunicación oral en
lenguas extranjeras en contextos de inmersión sociocultural:
dimensiones, configuraciones y relaciones

Lic. Yaritza Tardo Fernández

Asistente. Lic. en Letras
Estudio de Educación Superior “Manuel F. Gran” Universidad de Oriente
ytardo75@yahoo.es


 

   
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Resumen: Con este trabajo se explica y fundamenta el modelo estratégico intercultural que se propone, el cual es expresión de las relaciones esenciales que entre sus configuraciones se establecen, las que se van configurando en procesos integradores para dar lugar a movimientos y transformaciones del objeto, a través de nuevas dimensiones estrechamente relacionadas. La regularidad didáctica que se revela en el modelo deviene vía que posibilita organizar y desarrollar la dinámica de las estrategias de comunicación oral para el perfeccionamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje de la comunicación oral en lenguas extranjeras en contextos de inmersión sociocultural.

 

INTRODUCCIÓN

Con el presente trabajo se explica y fundamenta una propuesta de modelo estratégico intercultural como contribución teórica para el perfeccionamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje de la comunicación oral en lenguas extranjeras en contextos de inmersión sociocultural, ante la necesidad de nuevos aportes a la didáctica en este campo específico de profundizar en sus aspectos teóricos y contextuales ante la insuficiente sistematización de un proceso interpretativo contextualizado que permita revelar las relaciones esenciales intrínsecas que enriquezcan la dinámica comunicativa para estimular un proceso de autogeneración y construcción del intercambio oral por parte de los estudiantes extranjeros que se insertan en el aprendizaje y uso de la lengua en un contexto determinado.

Los presupuestos teóricos que fundamentan su concepción toman como punto de partida el sistema de categorías de la didáctica según la teoría holístico-configuracional del Dr. Homero Fuentes y otros autores (1998), que se constituye en el postulado epistemológico que lo dinamiza, en tanto caracteriza e interpreta su esencia, al revelar las configuraciones y dimensiones del proceso como expresiones de sus relaciones, desarrollo y transformación.

Tal asunción holístico-configuracional deviene expresión de la naturaleza dinámica del modelo, de su carácter totalizador y de su principal regularidad que permite explicar, predecir e interpretar el comportamiento del proceso, al tiempo que reconoce el papel de los sujetos participantes en el intercambio intercultural, quienes, al convertir el propio proceso en sentido de su actuación estratégica comunicativa, se constituyen en los protagonistas de su construcción, y por ello, en gestores de su transformación. Lo anterior posee una profunda significación en la praxis oral ya que, en las relaciones que se establecen entre las configuraciones, en tanto procesos y cualidades que se constituyen expresiones dinámicas de las mismas y se sintetizan en configuraciones de orden superior para dar lugar a las dimensiones como expresiones del movimiento y la transformación del proceso, deviene un método de construcción estratégico-comunicativo, en un empeño por perfeccionar la dinámica de la enseñanza-aprendizaje de la comunicación oral en lenguas extranjeras en contextos de inmersión sociocultural.

Los referentes constructivistas y cognitivos (Vigotsky, 1968; 1987; Escandell, s/f; D. Gaonac´h, 1987; citado por Santos Maldonado, 2003), también se constituyen en sustentos psicológicos importantes para el proceso de modelación teórica, a partir de considerar al aprendizaje como construcción social e individual de significados por parte del alumno, lo que implica establecer una dinámica de construcción del proceso oral que resulte comunicativa y estratégicamente significativa para el estudiante, conduciendo así al desarrollo de procesos relevantes para que el aprendiz perfeccione su capacidad de actualizar y activar los esquemas cognitivos en función del contexto y los factores interactivos, analizar la realidad de la situación comunicativa y decidir el modo más eficaz para intervenir en ella.

Por otra parte, el reconocimiento y valor de la interculturalidad como proceso que rige los intercambios comunicativos, implica armonizar y articular desde la pragmática, el modelo de competencia comunicativa intercultural de Michael Byram (2004) como sustento que implica un reconocimiento de las habilidades de un hablante extranjero de actuar de forma adecuada y flexible al enfrentarse con acciones y expectativas de personas de otras culturas, lo que posibilita revelar su esencia hacia una lógica didáctica de conducción de la praxis interactivo-estratégica para intercambios orales más eficientes y autónomos por parte del aprendiz en sus relaciones sociales en el contexto de inmersión de la lengua que aprende, al propiciar que éste vaya adquiriendo niveles cualitativamente superiores de comprensión e interpretación de la dinámica estratégico-comunicativa a la que se enfrenta.

Se asumen, además, los presupuestos de Bachman (1990) y del Marco de Referencia Europeo (2002), de valorar la comunicación oral como proceso de gestión, que se sustenta en una dinámica de planificación, ejecución, control y evaluación, los cuales se constituyen en fundamentos del modelo, a partir de que éste toma en cuenta el sistema de relaciones de carácter social que se establecen entre los sujetos implicados en el intercambio oral, lo que significa entender este complejo fenómeno como proceso que comprende actividades de orientación, planificación, conducción y construcción interactiva desde un desarrollo consciente, encaminadas a la consecución de determinados fines orales. Al mismo tiempo, es expresión de un desarrollo flexible y adaptable a la dinámica de la diversidad interactiva, lo que justifica la búsqueda de un modelo estratégico intercultural que se adecue a la realidad del entorno sociocultural y a la variabilidad del proceso didáctico.

En el orden didáctico se toma, como punto de partida para definir el proceso de aprendizaje comunicativo-estratégico, la teoría del aprendizaje comunicativo (Engeström, 1987; 1996; 1999; citado por Martínez Lafuente, 2005), basada en la resolución de conflictos derivados de las interacciones de los individuos con su entorno, a partir de los presupuestos del enfoque histórico-cultural de Vigostky y sus seguidores, y deviene un proceso que evoluciona desde el concepto de la transmisión del conocimiento, al concepto de generar aprendices activos mediante interacciones sociales y negociaciones comunes.

Desde esta orientación y tomando en cuenta las características propias del objeto de estudio, se asume la idea de que el tratamiento didáctico de la comunicación oral en lengua extranjera debe ser abordado desde una óptica que favorezca el desarrollo de un aprendizaje comunicativo-estratégico, entendido como el proceso: 1) activo, caracterizado por la puesta en marcha por el estudiante de una serie de procedimientos que le permitan activar sus mecanismos interactivos y cognitivos; 2) constructivo, pues las actividades que realizan los estudiantes tienen como finalidad construir su propio proceso comunicativo desde una perspectiva personal; 3) significativo, pues el estudiante construye significados, poniendo en relación los saberes nuevos con los ya adquiridos, a partir de tomar en cuenta sus experiencias individuales en el intercambio interactivo intercultural, que le permitan formar una estructura de pensamiento nueva, mucho más trascendente, lo que genera un desarrollo oral autónomo y autorregulado; 4) regulador, ya que los estudiantes tienen un dominio de diferentes estrategias comunicativas y saben regularlas, condicionarlas y ajustarlas a las situaciones comunicativas o demandas contextuales; 5) desarrollador, porque se refleja de manera consciente los procedimientos, permitiendo potenciar los conocimientos, habilidades y valores necesarios para el desarrollo comunicativo; 6) heurístico, porque brinda la posibilidad de que el aprendiz vaya descubriendo de forma autónoma y consciente su propia dinámica de construcción estratégico-comunicativa desde la reflexión lógica y contradictoria de sus propios procedimientos; 7) sistematizador, porque favorece un proceso continuo de sucesivos niveles de esencialidad y consolidación de la lógica de construcción y desarrollo oral de las relaciones de intercambio intercultural.

Resulta necesario, por tanto, establecer las relaciones de naturaleza dialéctica que se manifiestan en el proceso, que permitan determinar sus configuraciones, y dimensiones, como expresión de una dinámica de construcción estratégico-comunicativa desde la didáctica de las lenguas extranjeras, que revele de manera consciente su naturaleza interpretativa, como aporte significativo de la presente investigación.

 

Modelo estratégico intercultural para el perfeccionamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje de la comunicación oral en lenguas extranjeras en contextos de inmersión sociocultural.

El presente modelo estratégico intercultural comprende tres dimensiones que son expresión de sus movimientos internos y permiten revelar, a partir de sus relaciones con otras configuraciones, la transformación del proceso. Estas dimensiones son:

Dimensión de la comprensión contextual

Dimensión interactiva estratégica

Dimensión interpretativa intercultural

 

· Dimensión de la comprensión contextual

Llegar a dilucidar esta dimensión del proceso significa explicarla como expresión de su movimiento a partir de las relaciones esenciales que se producen entre sus configuraciones, como procesos intrínsecos. En este caso, se revela:

— La sistematización de la comprensión contextual como síntesis de la contradicción entre la movilización cognitiva estratégica y la orientación de la contextualización comunicativa

La movilización cognitiva estratégica, como configuración, comprende un proceso interno de adquisición y estimulación cognitiva no sólo del sistema de la lengua para la comunicación, sino también de los recursos para operar y conducir el intercambio de acuerdo con los referentes contextuales que rigen la interacción.

Lo anterior significa que para que se logre el proceso de adquisición cognitiva, es preciso que el docente estimule las condiciones necesarias para favorecer el aprendizaje por parte del alumno, a partir de la potenciación en él de un comportamiento que le facilite dinamizar sus recursos funcionales y estratégicos, de acuerdo con sus esquemas comunicativos previos, para garantizar un proceso que debe reflejar que el buen comunicador-estratega planifica, regula y moviliza sus patrones y su realidad interna.

Durante el proceso didáctico el profesor debe potenciar una dinámica que permita al aprendiz activar sus operaciones mentales para que a partir de ellas, visualice las estrategias comunicativas más apropiadas de acuerdo a la diversidad de situaciones orales a las que se enfrenta, lo que favorece en él un control de sus mecanismos de desarrollo oral, que estimule sus recursos cognitivos y funcionales y orienten al estudiante hacia un nivel de reflexión más consciente acerca de cómo construye su comunicación oral.

En tal sentido se debe valorar la movilización cognitiva estratégica como espacio generador de una dinámica de construcción didáctica que permita al aprendiz planificar sus recursos funcionales y estratégicos, a partir de analizar a qué obedece la selección estratégica realizada, saber explicarse y argumentar por qué activa determinadas estrategias comunicativas y no otras, qué mecanismos perceptuales y afectivos están incidiendo en el control de su plan estratégico que lo motiva a elaborar su dinámica contextual e interactiva desde una dirección específica. Es reflexionar en conjunto sobre la construcción interna de sus recursos para propiciar el intercambio a partir de la búsqueda de las claves que operan en el empleo de sus recursos, que le permitan autodescubrir sus esquemas cognitivos desde la propia concepción y modificación de estos.

Quiere esto decir, que durante esta construcción estratégica que desde una estimulación didáctica desarrolla el estudiante, se produce un proceso de dinamización mucho más consciente, no sólo de sus estructuras y esquemas funcionales para operar satisfactoriamente en el intercambio oral y la interacción intercultural a partir de formular su expresión de la manera más apropiada, reconstruyéndola en caso necesario, sino también, se activan sus estrategias y recursos para la preparación y conducción comunicativa y afectiva, la búsqueda del equilibrio en el desarrollo de la comprensión, expresión e interacción oral, se favorece la motivación para el intercambio, y se estimulan sus potencialidades internas para comprender la dinámica del proceso, lo que se traduce en un dominio y control de sus procesos orales de acuerdo con las previsiones de un plan estratégico con sus posibles modificaciones, desde una toma de conciencia de la realidad contextual y las condiciones en que se desarrolla la interacción.

Se trata de un proceso activo que se orienta en dos direcciones: por un lado, dirigido a estimular los recursos estratégicos necesarios para encauzar la intencionalidad de las acciones hacia un objetivo comunicativo concreto, que opera directamente en los esquemas internos de procesamiento y desarrollo expresivo e interactivo, y potenciar los mecanismos para la exteriorización verbal de forma reflexiva, a partir de desarrollar la lógica de estimulación cognitiva, afectiva, que permita, no sólo su concientización, sino también su cuestionamiento, para lograr niveles de apropiación e interiorización más esenciales, desde el propio proceso de reconstrucción comunicativa, por otro.

La lógica del proceso oral, que se da a través del aprendizaje comunicativo-estratégico y que se concreta en esta configuración de movilización cognitiva estratégica, no existe como función autónoma, sino que es consecuencia del carácter perceptivo y operacional del proceso. El primero, al ser expresión de cómo es asimilada y entendida la realidad por parte del aprendiz, a partir de sus esquemas culturales, afectivos y cognitivos; y el segundo, en tanto dinamiza los procedimientos funcionales y estratégicos de acuerdo con sus percepciones, a los que se integra su valor estructurador, entendido a partir de los procesos que tienen como objetivo el tratamiento de la información o material presentado, según los esquemas del sistema cognitivo que se aplican para ello, lo que refuerza el reconocimiento de los procesos internos responsables de los reajustes, relaciones y saberes previamente asimilados por el sujeto, como pantallas conceptuales para comprender los hechos, acciones y mensajes recibidos a través de la comunicación.

Por tanto, se trata de un proceso de aprendizaje comunicativo estratégico centrado en el sujeto y su construcción y reconstrucción oral, lo que se traduce en que el docente no puede ignorar o rechazar los saberes que lleva el alumno a las situaciones de comunicación a las que se enfrenta, lo que hace tomar conciencia de que el acto de intercambio comunicativo implica un proceso de elaboración cognitiva constante, en tanto potencia en el alumno su propio funcionamiento comunicativo, su actividad movilizativa de estrategias comunicativas, habilidades interiorizadas, comportamientos y conocimientos generales de las situaciones, interlocutores, temas orales y otros factores contextuales que condicionan su capacidad de predectibilidad, inferencia, análisis y de comprensión y producción de la lengua, para una mayor eficacia comunicativa, que debe ser modelada necesariamente en la práctica docente sistemática.

La movilización cognitiva estratégica, por consiguiente, queda definida, a efectos de la didáctica del aprendizaje comunicativo-estratégico, como la configuración que es expresión del proceso estratégico y consciente, con carácter perceptual, operacional y estructurador, donde se dinamizan esquemas cognitivos, afectivos y operaciones lingüístico-estratégicas, por parte del aprendiz, en función no sólo de la consecución expresiva verbal, sino también de la construcción y reconstrucción de una lógica mental a partir de la situación de comunicación, los factores contextuales y las informaciones vertidas durante el curso del intercambio oral.

Por su parte, la orientación de la contextualización comunicativa en el aprendizaje comunicativo-estratégico implica, en su esencia, una doble actualización: en tanto percepción del uso de la lengua sólo cuando funciona en un contexto, y como guía, a partir de ese contexto, para dirigir y operacionalizar el intercambio oral. Se trata de un proceso que permite una toma de conciencia sobre las acciones comunicativas, desde un análisis de los referentes que intervienen en el acto oral, que ofrece nuevas posibilidades de conducir las interacciones entre los hablantes.

Significa esto, que la lengua no se experimenta de forma aislada, sino siempre en relación a un escenario social y a una realidad mental, lo que condiciona construcciones orales caracterizadas por la diversidad, que son el resultado de la multiplicidad de aproximaciones comunicativas que desarrollan los estudiantes en sus usos de la lengua.

Por consiguiente, resulta vital, para la articulación del aprendizaje comunicativo-estratégico desde este proceso de orientación contextualizada, la potenciación en la dinámica, de los procedimientos necesarios para que el aprendiz correlacione y conecte sus procesos de elaboración comunicativa a partir de los vínculos y relaciones objetivas con sus referentes cognitivos, sociales y culturales, lo que se traduce en un proceso formativo que desarrolle la capacidad del estudiante para aprender a encauzar sus intercambios orales y la concepción operativa de los mismos en el marco de las relaciones interculturales.

Esta configuración permite dilucidar en la praxis del aprendizaje comunicativo-estratégico, la vía estratégica para dirigir las operaciones y procedimientos individuales, teniendo en cuenta los requerimientos contextuales, en el sentido más amplio del término, en tanto equivale a ubicar el proceso dentro de las relaciones espacio-temporales y mentales, donde se combinan, en todo su dinamismo e integración, referentes concretos, observables, y estructuras que sirven como reguladoras y conductoras de la interacción y que operan en los contextos internos.

Orientar la contextualización comunicativa significa propiciar en el estudiante la capacidad de implicarse contextualmente a partir de una situacionalidad objetivo-subjetiva, mucho más trascendente, en tanto significa ir asumiendo los intercambios orales desde una perspectiva más consciente de la diversidad interactiva que los condicionan y caracterizan, a través de la búsqueda de sucesivas vías de adaptación e inserción en un proceso de interrelación constante entre los contextos mentales, aportados por los sujetos implicados en la intervención, y los contextos externos, que rodean y condicionan las relaciones, lo que les permite ir descubriendo en ambos entornos, los datos y claves necesarias para ubicarse en ellos y desde ellos, en una dinámica que genera el tránsito hacia un nivel comunicativo más esencial, para orientar al hablante en la comprensión del contexto en toda su dimensión.

De esta forma, el aprendiz estará en mejores condiciones para enfrentar la diversidad interactiva, generadora de conflictos, a partir de desarrollar su capacidad personal de adaptación en el intercambio intercultural a través de una relación didáctica que opera en unidad, sobre la base de activar y orientar los contextos mentales de acuerdo con la variabilidad de situaciones de comunicación en las que se ve inmerso, desde un reconocimiento de los parámetros que rigen y condicionan los contextos orales y que determinan sus procesos internos.

A partir de revelar los nexos de esta configuración de orientación de la contextualización comunicativa, se puede definir la misma, como el proceso que posibilita situar y articular de forma consciente las operaciones orales y acciones individuales de los hablantes en el intercambio comunicativo, a partir de reconocer y ubicar los referentes aportados por los contextos internos y externos que condicionan el acto oral.

La relación dialéctica entre la movilización cognitiva estratégica y la orientación de la contextualización comunicativa es expresión de su carácter contradictorio, en tanto procesos que se oponen y, a la vez, se complementan. La oposición está dada, en lo movilizativo, al ser expresión de una operación procesal, lógica y consciente, llevada a cabo por el aprendiz, signada a partir del conocimiento racional, consecuencia de un proceso que activa sus estructuras cognitivas, afectivas y esquemas perceptuales previos adquiridos a lo largo de su devenir; y en lo orientador, el estar encaminada a encauzar los vínculos y relaciones entre los esquemas y representaciones individuales y los factores ajenos al sistema de la lengua, lo que implica que se asuma como acción procedimental para la transformación y el cambio comunicativo.

La interrelación dialéctica entre ellas tiene un carácter contradictorio, puesto de manifiesto en la unidad indisoluble entre ambas: allí donde la orientación de la contextualización comunicativa tiene lugar, es debido a la movilización de los esquemas cognitivos y afectivos, estructuras funcionales de la lengua y de una lógica estratégica; la movilización cognitiva estratégica supone todo un proceso de orientación, pues la lógica mental que estimula los patrones estratégicos y funcionales individuales sólo se completa en integración con el proceso de orientación de la comunicación a partir de sus relaciones contextuales.

Es decir, no basta con que el estudiante movilice, en el plano individual, sus estructuras cognitivas, afectivas y operaciones lingüístico-estratégicas para operar, percibir y conducir sus intervenciones orales de acuerdo con la diversidad de situaciones comunicativas, sino que precisa orientar ese proceso movilizativo a partir de articular y situar los presupuestos y relaciones contextuales y mentales aportados por la realidad social e individual que matiza dicha interacción. De ahí su complementación como par dialéctico.

Esta contradicción dialéctica se sintetiza en la sistematización de la comprensión contextual, como configuración de orden superior, que va adquiriendo, a partir de las relaciones entre la movilización y la orientación, un nivel cualitativamente superior de interpretación del objeto, para dar lugar a una cualidad de comprensibilidad comunicativa, la cual emerge de esta dimensión de comprensión contextual.

A su vez, esta categoría síntesis es expresión de otro movimiento del proceso que, a través de la dimensión interactiva estratégica, expresa la relación entre la proyección de la intencionalidad estratégica y la gestión de la cooperación intercultural.

 

· Dimensión interactiva estratégica

— Esta dimensión es expresión del movimiento que se produce desde la sistematización de la comprensión contextual, como síntesis configuracional, de la relación entre la proyección de la intencionalidad estratégica y la gestión de la cooperación intercultural.

La visión general sobre la comunicación contextualizada que se va revelando a través de la sistematización de la comprensión, efectuada por el aprendiz, y que se realiza en un plano individual, a partir de movilizar los referentes cognitivos y funcionales de la lengua y las acciones desarrolladas por él, para orientarse de acuerdo con los parámetros situacionales y contextuales que operan en el intercambio oral, no resultan suficientes si no se toma en cuenta un sistema de relaciones e interacciones sociales que se establecen entre los sujetos implicados, lo que condiciona un movimiento del proceso orientado hacia la gestión comunicativa, y hace énfasis en el carácter estratégico del mismo.

En tal sentido, hay que tener en cuenta que los vínculos comunicativos que se producen entre los hablantes de una lengua extranjera implican un proceso de interactividad y cooperación constante, que no se reducen sólo a presuponer una disposición positiva de los interlocutores para la realización oral, sino que significan una postura mucho más trascendente, en tanto generan y desarrollan las bases para el intercambio, pues comprende los procesos de planeamiento, conducción, seguimiento y evaluación de un conjunto de decisiones y acciones, para buscar la solución de distintos problemas interactivos que puedan presentarse y, al mismo tiempo, lograr determinados objetivos comunicativos.

Lo anterior se traduce en reconocer la comunicación oral como proceso que puede ser gestionado por los estudiantes, en tanto proceso flexible y variable, sujeto a un desarrollo dinámico, a partir de operar en una realidad cambiante y en una diversidad situacional e intercultural, que condiciona la dinámica de los intercambios orales. Se trata de un proceso que de modo consciente se desarrolla a través del amplio sistema de relaciones e interacciones de carácter social que se establecen entre los sujetos implicados en el mismo, dirigido a crear las condiciones necesarias para estimular el intercambio entre los hablantes, desarrollar los procedimientos para organizar la lógica de construcción comunicativa de acuerdo con los contextos donde tiene lugar la interacción, y preservar un clima favorable para la comunicación intercultural.

Para ello se requiere que en la dinámica del proceso de enseñanza-aprendizaje comunicativo-estratégico se favorezcan las condiciones necesarias para valorar el carácter intencional del intercambio oral, no sólo desde la definición consciente de aquellos aspectos de la realidad interactiva considerados comunicativamente relevantes de acuerdo con las situaciones comunicativas, sino tomando en cuenta el reconocimiento reflexivo de la acción comunicativa desde su intencionalidad, dentro de la propia lógica de construcción comunicativa.

La proyección de la intencionalidad estratégica, como configuración dentro de la dinámica del proceso, implica planificar, seleccionar, y estructurar los medios necesarios por parte del estudiante para alcanzar sus fines comunicativos y llevar a cabo negociaciones importantes para el logro de este propósito. De esta forma, se propicia su función retroalimentadora, en tanto deviene un proceso transformador estratégico de las acciones orales del alumno, a partir de valorar la efectividad de las mismas.

Por tal motivo, el aprendizaje comunicativo-estratégico debe estimular un proceso consciente de toma de decisiones en una dialéctica que opere desde el qué al cómo y del cómo al qué, en tanto sea capaz de estimular en el aprendiz, la reflexión activa y consciente sobre qué decir y cómo decirlo, de acuerdo con los propósitos que persigue al interpretar y enunciar los mensajes durante la interacción, al tiempo que le permita reorientar, en la misma medida, su desarrollo oral a partir del cómo lo dijo hacia una reconstrucción del qué. Deviene, por tanto, un proceso constante de orientación, control y valoración que funciona como regulador de las acciones comunicativas y la conducta de los participantes durante el intercambio intercultural, signado por el carácter estratégico que rige sus comportamientos verbales y sus acciones.

Es necesario, en consecuencia, que el docente favorezca en los estudiantes la necesidad de proyectar la intencionalidad como proceso sistemático e imprescindible para el logro de una comunicación más eficiente, propiciando durante el proceso de aprendizaje, las condiciones necesarias para discutir estratégicamente la efectividad de los procedimientos utilizados para conseguir sus objetivos orales, a partir de generar un desarrollo que posibilite al aprendiz la construcción reflexiva y analítica de su intencionalidad, de acuerdo con sus propósitos orales y estratégicos y con los factores que rigen y condicionan las situaciones de intercambio oral.

En resumen, la proyección de la intencionalidad estratégica se traduce en la configuración que es expresión de un proceso retroalimentador y regulador que permite al estudiante dirigir, controlar, valorar, comprobar y reorientar, a partir de la reflexión estratégica, los medios y procedimientos necesarios para alcanzar sus propósitos comunicativos, durante el intercambio intercultural.

En la misma medida que el alumno valora la efectividad de sus acciones intencionales durante la interacción oral, se ve precisado a establecer y propiciar las relaciones comunicativas entre los sujetos implicados en los contactos interculturales. Quiere decir esto que, dentro de la dinámica del proceso, la dimensión interactiva estratégica sólo es complementada a partir de la relación que se establece entre la intencionalidad de las acciones con la configuración de gestión de la cooperación intercultural.

Significa que a la capacidad de los hablantes para planificar, construir y emitir sus mensajes se debe integrar la capacidad para gestionar la cooperación con el interlocutor, en tanto implica la necesidad de tener en cuenta al otro en diversos sentidos, valorando las condiciones de reciprocidad y colaboración impuestas por la dinámica de la comunicación intercultural, desde la planificación y ejecución de una lógica y racionalidad interactiva, devenida actividad transaccional y negociadora que, desde la propia cooperación con el interlocutor, permita la construcción personal del acto oral y, en esa misma medida, ir reconstruyendo y modificando las estrategias de intercambio para garantizar la cooperación con el otro.

Para que el aprendiz consiga el objetivo de trasmitir su intención comunicativa del modo más eficaz posible resulta necesario no sólo un conocimiento del contexto exacto en que se realizará la interacción, lo que remite a su capacidad de orientación en los contextos internos y externos, sino también desarrollar sus potencialidades para diseñar y transmitir dicha intencionalidad, de modo que sea interpretada correctamente en ese contexto, lo que condiciona la planificación de la interacción.

Al mismo tiempo, precisa organizar las intervenciones, activando, además de su capacidad de emisión, sus potencialidades para la interpretación sólo en función de ese contexto, que le permita valorar y reorientar los intercambios para propiciar su ejecución, creando las condiciones para dar solución a los posibles problemas y malentendidos que puedan surgir durante el curso de la relación interactiva, brindando la posibilidad de analizar y comprobar el desarrollo del proceso, a través de un comportamiento activo con respecto a qué aspectos se constituyen en conocimiento mutuo y cuáles no, para conseguir ser informativo y hacer aportaciones relevantes, sin caer en repeticiones, aburrir, o correr el riesgo de no ser entendidos, lo que implica un control constante de la efectividad de la cooperación y una construcción conjunta del intercambio y el discurso.

Quiere decir esto que la necesidad de tomar en cuenta al otro en el intercambio intercultural debe trascender la simple actividad negociadora y transaccional, que estimula los mecanismos interactivos, hacia un redimensionamiento de la misma como proceso de gestión, que permita dar cuenta de los procedimientos a desarrollar por el estudiante para ver cumplidas sus expectativas iniciales al participar en la comunicación y dar solución a un problema; ser efectivo, a partir de obtener el resultado esperado en la interacción, de acuerdo con sus objetivos; hacer un uso adecuado de los contenidos comunicativo-estratégicos necesarios para el logro de su propósito, recurriendo a los medios para ello, lo que destaca la validez del proceso.

Hablar en términos de gestión de la cooperación intercultural, desde una visión interactiva, implica dotar a la interactividad de un sentido de valor trascendente, en tanto esta configuración, como proceso, contiene en sí mismo, su propia dinámica estratégica interna que posibilita la construcción operativa de la cooperación, desde una apertura que valore los condicionamientos situacionalmente determinados durante el intercambio oral, valorar estratégicamente las características del entorno interno y externo que rige el proceso oral, establecer las relaciones con el entorno, y orientar la cooperación a partir de la identificación de roles y la participación de los sujetos implicados en la interacción, construyendo la relación de intercambio a partir de favorecer el vínculo social y la afectividad entre los participantes con procedimientos concretos para el logro de tales propósitos, en un proceso constante de reorientación en caso necesario.

Es decir, significa que el aprendiz se convierta en el propio gestor de su proceso comunicativo, de forma consciente, flexibilizándolo y adaptándolo, de acuerdo con la evolución que se opera en la dinámica de desarrollo interactivo, lo que le permite la construcción de su propia estrategia de gestión cooperativa, a partir de reconocer y comprender las características específicas de cada situación oral, sobre la base de su elaboración y organización lógica.

A partir de estos rasgos, que caracterizan esta configuración, es posible entender la gestión de la cooperación intercultural como aquel proceso que, de modo consciente, se desarrolla a través de un sistema de relaciones e interacciones cooperativas que se establecen entre los sujetos implicados en el intercambio intercultural dirigido a promover la negociación interactiva a partir de planificar, conducir y controlar las decisiones y acciones para dar solución a las dificultades, favorecer la afectividad, construir el discurso conjunto y lograr los objetivos comunicativos propuestos.

La gestión de la cooperación intercultural tiene que ser interpretada en íntima relación con la proyección de la intencionalidad estratégica, como procesos que se dan en unidad dialéctica. La intencionalidad de la comunicación implica proyectar conscientemente el propósito real de lo que se dice y la manera en que se dice, lo que permite adaptar la conversación a la índole del intercambio verbal en que participan los hablantes, y esto, a la vez que estimula la gestión de la cooperación a partir de propiciar la interacción en el marco intercultural, y encauzar este proceso, se opone a él, cuando dicha gestión no cumple con todas sus funciones de acuerdo con los propósitos que se persiguen con el vínculo oral.

Por tanto, un proceso de gestión de la cooperación que no conlleve en sí la intencionalidad comunicativa estratégica puede conducir a resultados contraproducentes a la misma gestión. No basta con que el estudiante analice y reflexione, de forma individual, sobre el objetivo que pretende con el intercambio oral, y los procedimientos utilizados para elaborar, movilizar, y redefinir sus estructuras funcionales y cognitivas, con vistas a lograrlo, sin que esto conlleve gestionar el proceso hacia el establecimiento y mantenimiento de relaciones de implicación social y afectiva entre los participantes en la comunicación. Al mismo tiempo, el vínculo comunicativo intercultural desde un proceso de negociación de significados y sentidos que se produce entre los sujetos en contacto, remite inevitablemente a una reorientación y redefinición de la intencionalidad comunicativa a partir de las exigencias de dicha cooperación.

Quiere decir lo anterior, que un proceso de comunicación intercultural en el que la gestión de la cooperación no sea orientada dinámicamente a partir de una intencionalidad de sus objetivos comunicativos, puede llegar a resultados inoperantes para el intercambio y la efectividad del proceso, lo que limita la autonomía del alumno y reduce su sistematización de la comprensión del contexto donde se desarrolla la acción oral. Por eso, ambas categorías se condicionan, a la vez que se excluyen mutuamente, como pares dialécticos

La relación entre ambas configuraciones tiene su síntesis en la sistematización de la comprensión contextual, como un proceso más esencial, que revela esta dimensión interactiva estratégica, lo que deviene una cualidad de interactividad estratégica. La sistematización de la comprensión contextual comunicativa, por tanto, en su relación con otras configuraciones, es expresión de los movimientos y transformaciones del proceso, a través de las dos dimensiones explicadas: la comprensión contextual y la interactiva estratégica.

La comprensión, como proceso cognitivo de alto nivel, es valorada como proceso constructivo, en el que la información de un estímulo o evento se relaciona con otra existente en la memoria, lo que condiciona los mecanismos de análisis, búsqueda, activación y ajuste entre las diversas fuentes de información, entendida en términos de procesamiento.

En relación con lo anterior, comprender el contexto comunicativo en términos interculturales significa entenderlo en todo su dinamismo, en un proceso de construcción de significados y sentidos, de acuerdo con las normas que rigen los intercambios orales y las condiciones que envuelven a los hablantes y sus contextos. Se trata que el estudiante sea capaz de implicarse y reconocer la existencia de patrones diferentes a los suyos, que necesita comprender para poder operar de forma efectiva en la nueva realidad, a partir de encauzar y activar sus referentes y los referentes que tipifican las relaciones en las que se verá inmerso.

Por consiguiente, se hace necesario sistematizar esta comprensión contextual a efectos didácticos, en tanto se constituya en expresión de un grado de esencialidad de orden superior, que tome como base tanto la acción oral de los sujetos como el saber sobre esta acción oral, que deviene punto de partida del proceso de sistematización. Esta práctica de “hacer y saber hacer” que le antecede al mencionado proceso, como saberes contextuales comprendidos y reconocidos inicialmente por el aprendiz, en su interacción con los presupuestos de otra lengua y cultura, son recuperados, analizados y recontextualizados a través de la sistematización de dicha comprensión.

Este proceso se desarrolla a partir de una toma de conciencia por parte del estudiante no sólo de sus decisiones con relación a sus acciones intencionales y objetivos comunicativos, desde una valoración de su conducta a seguir de acuerdo con un propósito determinado, sino también orientado hacia un proceso, dirigido y meditado, que permita proyectar la planificación, control, y construcción de intercambios y negociaciones más eficaces, para favorecer la interactividad desde los presupuestos de la interculturalidad.

Sistematizar significa, entonces, revelar una lógica procesal, que permite al estudiante, en una consecutividad de la comprensión contextual, ser capaz de explorar la gama de posibilidades que utiliza para desarrollar este proceso, a partir de orientarse y activar sus referentes cognitivos y estratégicos, para contribuir a generar un proceso no sólo de ejecución y autocontrol, sino también de reevaluación y reconstrucción expresiva y conductual y de gestión cooperativa de la comunicación, con todas las implicaciones internas y externas que ésta encierra para la comprensión contextual.

En tal sentido, la labor del estudiante será construir la sistematización de la comprensión, a través de potenciar los recursos necesarios para ello, que estimulados por la labor del docente, garanticen un proceso de aprendizaje comunicativo-estratégico que permita hacer visible la construcción de significados y sentidos de los hablantes, para que puedan ser confrontados y recuperados en un nivel superior de análisis y acercamiento al proceso, a partir de reflexiones y valoraciones más organizadas del mismo.

La sistematización de la compresión contextual se determina por la visión general sobre la comunicación contextualizada, adquirida por el estudiante durante el proceso de aprendizaje comunicativo-estratégico, a partir de aplicar sus potencialidades orales y capacidades cognitivas, de orientación contextual, de dirigir la intencionalidad, y de negociación interactiva. De esta forma, se van revelando, gradualmente, nuevos niveles de enriquecimiento, que a la vez que son potenciados, devienen dinamizadores de la disposición mental del aprendiz hacia la cooperación y el análisis, orientado a niveles más profundos de esencialidad en la construcción de la comunicación a través de una lógica estratégica, que sustente las bases iniciales para el tránsito hacia una nueva dimensión de interpretación de la realidad del proceso oral.

Este proceso de sistematización tiene un carácter reflexivo, ordenador y retroalimentador, en tanto pretende organizar y aplicar lo que ha sido la marcha del proceso de comprensión del contexto comunicativo, buscando, en la explicación de su dinámica, las razones que propician que la reflexión y el análisis se produzca de una forma y no de otra, intentando dilucidar el significado y el sentido que tiene dicha comprensión contextual para el estudiante, lo que se traduce en una generación cognitiva constante, como un primer momento de acercamiento al proceso oral, desde sus experiencias de intervención y asunción de la realidad comunicativa.

Sistematizar la comprensión contextual implica investigar, e investigar implica pensar y comprender la realidad oral y experencial en la que se inserta el aprendiz, a partir de la explicación consciente de la misma, lo que significa generalizar esta reconstrucción reflexiva en el contexto de interacción comunicativa. Esto se traduce en producir saberes desde el contexto y sobre él, desde construir y nutrir estos saberes en y desde la acción comunicativa, teniendo en cuenta las visiones perceptuales, la realidad de la situación oral donde se efectúa el intercambio, y las relaciones de cooperación entre los sujetos que en ella participan, como la base objetiva desde donde es posible sistematizar la comprensión.

Por consiguiente, sistematizar las prácticas reales experencialmente significativas para el estudiante, deviene un esfuerzo consciente por captar y reflexionar acerca de los significados y sentidos de las acciones comunicativas experimentadas por ellos y sus efectos, como “lecturas” organizadas a partir de sus patrones culturales y vivenciales y las relaciones de acercamiento, orientación y cooperación en el entorno, para volver a él, en un desarrollo en espiral que dé lugar a nuevos niveles de comprensión contextual y permitan aplicar y explicar nuevas “lecturas” desde una visión más enriquecida del proceso de comprensión, donde la reflexión deviene una forma de tratar los problemas prácticos y enfrentarse a las discrepancias entre lo que ocurre en sus acciones y las previsiones que tenían sobre ellas.

Se trata de estimular una dinámica de “cuestionamiento de la comprensión contextualizada”, entendida en términos de confrontar la explicación y reflexión sobre la práctica oral y experencial del estudiante, en un proceso retroalimentador y transformador que estimula la recuperación, el análisis y la gestión de la comprensión contextual comunicativa, como expresión de un proceso superior de desarrollo que, de forma organizada, permita transitar hacia un nivel superior, esencial y diferente, de interpretación de la comunicación estratégica intercultural, con mayor eficacia.

En resumen, sistematizar la comprensión contextual, como configuración de orden superior se entiende como proceso reflexivo, ordenador y retroalimentador que permite la consecutividad de la comprensión comunicativa contextualizada del estudiante, en una lógica procesal, posibilitadora de una visión general y consciente a partir de confrontar su percepción y orientación contextual sobre la praxis oral, movilizar sus recursos cognitivos, proyectar su intencionalidad estratégica y gestionar la cooperación intercultural durante la construcción estratégico-comunicativa.

La sistematización de la comprensión contextual, como síntesis de las relaciones que entre las configuraciones de movilización estratégica cognitiva, en contradicción dialéctica con la orientación de la contextualización comunicativa, y la relación que entre la proyección de la intencionalidad estratégica y la gestión de la cooperación intercultural se establece, es expresión de dos movimientos del proceso y lo conducen hacia dos cualidades trascendentes, que lo proyectan hacia dos nuevas dimensiones que se desarrollan en una integralidad: la dimensión de comprensión contextual y la dimensión interactiva estratégica.

Ambas dimensiones, como expresiones de la transformación del proceso, a la vez que se constituyen en manifestación de las relaciones entre las referidas configuraciones, permiten desarrollar las capacidades cognoscitivas de reflexión, crítica y valoración, por parte de los estudiantes para transformar la realidad de sus intercambios interculturales, como protagonistas activos, generadores y sistematizadores de la comprensión de sus acciones comunicativas.

 

· Dimensión interpretativa intercultural

La relación dialéctica que entre la proyección de la intencionalidad estratégica y la gestión de la cooperación intercultural se establece, da lugar a otro movimiento del proceso, a partir de profundizar en nuevas relaciones, que se sintetizan en la configuración de relativización de la interpretación intercultural.

La función retroalimentadora que caracteriza la proyección de la intencionalidad como proceso, no se reduce sólo a una lógica de adaptación a partir de ir comprobando la efectividad o no de los mecanismos utilizados para el logro de los propósitos durante la interacción, sino que, a su vez, deviene un proceso interpretativo para analizar las conductas y comportamientos de los participantes en la intervención.

Esta perspectiva conduce a una dimensión de orden superior que trasciende los niveles de sistematización de la comprensión general de las situaciones comunicativas e implica una transformación de los patrones y concepciones mentales que han sido activados por los aprendices durante el proceso movilizativo estratégico, a partir de una posición cualitativamente superior de acercamiento al acto oral sobre la base de una nueva proyección de la intencionalidad de y por los propios sujetos involucrados en la interacción.

Esta configuración se constituye en expresión de una cualidad que adquiere en la interculturalidad, como principio normativo que rige los procesos sociales y orienta los individuales, su reafirmación desde una óptica cualitativamente superior, en tanto implica una reevaluación constante, por parte del alumno, de las situaciones orales, acontecimientos comunicativo-culturales y procesos conductuales y actuaciones verbales que permiten generar espacios de construcción de significados y sentidos desde la interpretación de los propósitos estratégicos gestionados desde su contexto.

Significa, por consiguiente, asumir la intencionalidad estratégica a partir de comprobar desde el propio proceso de reorientación de los propósitos que se pretenden al efectuar un acto comunicativo, el sentido que tienen las cosas para los sujetos implicados desde sus propios patrones culturales y experiencias individuales. Es decir, se trata de concebir los cambios y reajustes en los procedimientos verbales y conductuales de los participantes de acuerdo con los parámetros, normas y vivencias contextuales, lo que propicia la interpretación de la realidad oral y el enriquecimiento de las relaciones de intercambio intercultural.

En resumen, la proyección de la intencionalidad estratégica, desde otra dimensión, representa un reconocimiento de la diversidad situacional e individual en un esfuerzo por valorarla en toda su complejidad, lo que expresa la necesidad de desarrollar en el estudiante su capacidad de discernir esta heterogeneidad interactiva en la cual se verá implicado en sus contactos interculturales, como sustento para modificar su actuación comunicativa, con el objetivo de que sus intervenciones resulten relevantes.

Sin embargo, no basta con que el alumno asuma la variabilidad interactiva como parte esencial de una realidad que no le resulta ajena en tanto él también es parte de ella y que, le permita hacer los reajustes y comprobaciones que se precisan, para orientar la efectividad del proceso de intercambio oral, sino que resulta imprescindible un reconocimiento de la necesidad de la integración intercultural desde el propio proceso de gestión cooperativa.

No se trata de procesos que ocurren en una linealidad, sino en una integración dialéctica, como contradicción que expresa otras relaciones: la proyección de la intencionalidad estratégica, en tanto reconstruye y reconduce la evolución del intercambio oral, de acuerdo con la diversidad que lo caracteriza, demanda de la gestión de la cooperación las posibilidades de dirigir el proceso comunicativo hacia la integración intercultural, que debe matizar las relaciones dialógicas entre los hablantes de diferentes sistemas socioculturales. Al mismo tiempo, gestionar la cooperación orientándola hacia un proceso de integración, implica necesariamente, reconocer en la diversidad las propias herramientas para evaluar y reconducir los procedimientos que apuesten por la integralidad.

Gestionar en términos interculturales, significa la asunción de la diversidad interactiva de los contactos en un nivel más trascendente y cualitativamente superior de interpretación de los hechos y situaciones desde una dinámica que opere entre lo individual y lo social, en tanto, se propicia una relación de reajustes y reacomodos de la lógica de construcción de los intercambios evaluados a partir de la negociación, lo que implica considerar a los sujetos que participan en el proceso en términos de cooperación, y esto se traduce en favorecer la interacción sociocultural desde la perspectiva de establecer un acuerdo básico entre los interlocutores estimulando su disposición para la comunicación intercultural.

De ahí que la sistematización de la comprensión contextual no resulte categoría suficiente para dar respuesta a la contradicción que desde este par dialéctico se genera en términos interculturales, en tanto deviene un nuevo movimiento del proceso que no se determina por aplicar visiones generales de la realidad de los fenómenos, hechos culturales y situacionales que intervienen en el intercambio comunicativo, a partir de generar sólo una dinámica de confrontación reflexiva de cómo el estudiante comprende su práctica oral y experencial como expresión de la significatividad de éstas, sino que debe transitar a un nivel cualitativamente superior de apropiación y aprehensión del proceso en una dimensión interpretativa intercultural que tenga en la configuración de relativización de la interpretación intercultural su cualidad sintetizadora, como un nuevo nivel de esencialidad.

Por consiguiente, relativizar, desde el punto de vista de la didáctica comunicativa estratégica, implica flexibilizar en el estudiante su comprensión sistematizada de los procesos orales desde una visión explicativa que reflexione sobre la realidad experencial y las situaciones y factores contextuales e individuales hacia un razonamiento más meditado y completo que le permita interpretar el sentido de la totalidad de la praxis sociocultural, a partir del significado que ésta asume de acuerdo con posibles variantes espacio-temporales y multifactoriales que la condicionan, en una dimensión mucho más gestionada de la propia interpretación.

Se trata de un proceso constructivo y hermenéutico que se desarrolla no a partir de una linealidad, sino desde una lógica ascendente en espiral, de avances y zigzagueos, donde el alumno va gestionando su razonamiento a través de explicaciones, argumentos y acciones concretas para dirigir su lógica de construcción que le permita convencerse de la coherencia de su desarrollo, en una dialéctica que permita transitar desde una comprensibilidad del proceso oral, sistematizada en términos de acercamiento general y de confrontación explicativa, hacia una interpretación estratégica, menos absoluta, que favorezca relativizar la realidad de los fenómenos interculturales y su asunción crítica de los mismos a partir de sus particularidades, y posibilite, desde esta relativización interpretativa particular y gestionada, enriquecer la perspectiva general de sistematización de la comprensión contextual, como procesos en integración.

Desde esta categoría sintetizadora, expresión de un nivel de esencialidad en la transformación del objeto, es posible lograr un proceso más trascendente, que permite profundizar en su esencia didáctica intercultural en tanto es dinamizadora de las relaciones de naturaleza intercultural que matizan el carácter de los encuentros contextuales que se establecen entre los sujetos implicados en el proceso, lo que se relaciona con la significatividad que adquiere para el alumno convertirse en gestor de la propia interpretación de las experiencias que para él tienen un significado o han motivado conflictos en la interacción, para dar paso a nuevos niveles interpretativos de esas experiencias desde posiciones menos absolutas, que le ofrezcan los recursos para gestionar su propia relativización de los procesos y situaciones orales en el contexto de intercambio.

Relativizar la interpretación intercultural deviene, por tanto, un proceso de valoración y reconocimiento de la diversidad cultural, social e individual en el intercambio comunicativo, lo que supone adaptar estratégicamente los patrones cognitivos, afectivos y perceptuales de acuerdo con la variabilidad de situaciones orales en una posición de mayor tolerancia interactiva y respeto a la heterogeneidad, que permita al estudiante, modificar, regular y evaluar su comprensión general de los procesos y fenómenos generados en la comunicación para trascender a una dimensión que flexibilice no sólo la dinámica de los contactos, sino también la perspectiva interpretativa de ellos, al ser consecuentes con la esencia relativa de los procesos de intercambio intercultural.

Esta relativización interpretativa de la comunicación desde bases estratégicas y culturales es consecuente, por consiguiente, con la idea de la diversidad interactiva de los contactos orales, lo que supone propiciar en el estudiante la asunción de una postura más flexible, y a la vez, más reflexiva, para que la diversidad sea el vínculo hacia la integración intercultural, lo que significa potenciar en ellos sus capacidades para valorar la interculturalidad como asunción positiva de las situaciones conflictivas y variables en la que se encuentran inmersos en sus intercambios con el contexto y promueva, desde la propia búsqueda de nuevas interpretaciones acerca de los intercambios comunicativos y la realidad cultural, la clave esencial para gestionar su propio proceso comunicativo.

Lo anterior implica un trabajo de indagación y distanciamiento de su propia cultura y de los esquemas individuales aprehendidos a partir de la cultura de acogida, por medio de una postura relativizadora de interpretación y comparación de los valores, hechos, individuos y situaciones culturales propias, interiorizadas o asumidas, con respecto a otras posibilidades vivenciadas desde su cultura o dentro de la propia cultura meta, que no son únicas, y mucho menos absolutas y generales, lo que posibilita encaminar la práctica comunicativa hacia el fomento de la autonomía interpretativa desde una perspectiva más consciente y orgánica del análisis y la reflexión intercultural.

La interpretación, en consecuencia, deviene valor trascendente en esta dimensión pues alcanza en ella su máxima expresión como cualidad esencial, en tanto es en sí misma síntesis de un nivel de mayor esencialidad en el razonamiento y generadora, a la vez, de nuevos procesos de interpretación a partir del análisis meditado y profundo de la diversidad desde presupuestos alejados de la generalidad y más cercanos al carácter relativo que la condiciona, en un tránsito hacia la integración. Significa una asunción hermenéutica que reconozca en las relaciones entre el sentido de la totalidad de los múltiples factores que caracterizan los intercambios y situaciones orales donde están inmersos los hablantes, y la praxis intercultural e interactiva generada por ellos en sus intervenciones, el sustento que desarrolla y, al mismo tiempo, transforma el propio proceso comunicativo.

Quiere decir esto que interpretar relativizadamente, como espacio constructivo y cognitivo, trasciende a un proceso hermenéutico de connotaciones más profundas que no se simplifica a comprender las situaciones y procesos comunicativos por parte del aprendiz a partir de hipótesis, de sensaciones, de conocimientos, que pueden resultar, en ocasiones, incompletos o estereotipados, lo que puede conducir a generalizaciones, a poner etiquetas a una situación interactiva o acontecimiento comunicativo-cultural, sino que implica dar el salto hacia un nivel más esencial de interpretación dirigida a una funcionalidad menos esquemática y global, pues requiere de una sensibilización al reconocimiento de la diversidad en toda su expresión, y una flexibilización más consciente de sus asunciones del contexto, proyectada hacia acercamientos paulatinos a los procesos y sus circunstancias desde miradas cada vez más abiertas a la interculturalidad como fenómeno que propicia relaciones de integración.

Es decir, se asume la relativización de la interpretación intercultural como proceso consciente que reconoce en la interpretación estratégica la clave esencial para que el alumno flexibilice sus patrones cognitivos, atendiendo al respeto por la diversidad interactiva y sociocultural a partir de una construcción dinámica, desarrolladora y transformadora de la sistematización de la comprensión contextual, que determinada por la relatividad de los intercambios, situaciones y relaciones entre sujetos, implique una asunción de la integración intercultural.

La sistematización de la comprensión contextual y la relativización de la interpretación intercultural, como niveles de esencialidad en la construcción del objeto, devienen una contradicción dialéctica: el proceso de sistematización de la comprensión contextual es síntesis que genera la aparición de un nuevo momento necesario en el movimiento del objeto, dado en la relativización de la interpretación intercultural, la cual permite alcanzar un mayor nivel de consolidación y desarrollo en la sistematización de la comprensión contextual en tanto en estos dos procesos de síntesis se establece una relación conexa.

La interpretación relativizada de los hechos y situaciones interculturales necesita de una sistematización de la comprensión contextual como proceso generador, desde la propia comprensión del contexto comunicativo, de nuevas relaciones que permiten una continuidad de la visión generalizada asumida desde lo cognitivo, lo intencional, lo contextual y la gestión del proceso mismo. Al mismo tiempo, las interpretaciones que se van asumiendo en esta construcción oral flexible, resultan generadoras de nuevos momentos de sistematización de la comprensión hacia niveles de esencia cualitativamente superiores en la reafirmación general del comportamiento del proceso, lo que conduce a un movimiento cíclico y progresivo.

Este modelo estratégico intercultural propuesto se articula en tres dimensiones que devienen expresión del movimiento interno del proceso de construcción de las estrategias comunicativas a partir de las relaciones que se establecen entre las configuraciones y que se concretan en: dimensión de la comprensión contextual, la cual es resultado de la relación dialéctica que se establece entre la movilización cognitiva estratégica, como cualidad dinamizadora de los esquemas cognitivos y operaciones funcionales y estratégicas del aprendiz en función de su construcción lógico mental y la orientación de la contextualización comunicativa, como proceso que permite ubicar y articular el intercambio desde el reconocimiento contextual. Estos procesos, tienen en la sistematización de la comprensión contextual, la configuración síntesis que adquiere un nivel cualitativamente superior de comprensión e interpretación del proceso. Este movimiento, desde esta tríada, es expresión de una cualidad trascendente de comprensibilidad contextual.

Otra dimensión del proceso, como resultado de un nuevo movimiento del mismo tiene lugar, a su vez, en esta categoría sintetizadora de sistematización de la comprensión contextual a partir de la relación que se establece entre la proyección de la intencionalidad estratégica y la gestión de la cooperación intercultural. Esta relación dialéctica opera desde el reconocimiento de las interacciones sociales como espacio de construcción de significados y sentidos para los estudiantes. La proyección de la intencionalidad estratégica, desde esta dimensión, es expresión de los procesos de reajustes y análisis en función de orientar la comunicación hacia la efectividad de sus objetivos, y la gestión, como su par contradictorio, expresa un proceso negociador y socializador que dirige la construcción interactiva favoreciendo la cooperación. Esta relación, desde la dimensión interactiva estratégica, conduce a una nueva cualidad de interactividad estratégica del proceso.

La proyección de la intencionalidad estratégica y la gestión de la cooperación intercultural desde otras relaciones internas, abordadas en términos de relaciones interculturales, conducen a una nueva dimensión interpretativa intercultural que alcanza en la relativización de la interpretación intercultural su síntesis para, desde una cualidad superior de interpretación intercultural, ser expresión de una profundización interpretativa, relativa, flexible y trascendente, que favorezca un desarrollo didáctico del aprendiz mucho más funcional y coherente para el intercambio oral en el marco intercultural.

La comprensibilidad contextual, la interactividad estratégica y la interpretación intercultural devienen cualidades que son expresiones de una construcción estratégica intercultural del objeto transformado, que funcionan en una integralidad y no en una sucesión temporal y en un desarrollo que transcurre en espiral, en el que los procesos de construcción comunicativa se construyen en síntesis sucesivas de interpretación del objeto, y a la vez, generadores de nuevas síntesis cualitativamente superiores.

Estos movimientos que se desarrollan en el objeto devienen expresión de un desarrollo más trascendente de entender el proceso como movimientos internos en integración que generan niveles de esencialidad en el objeto y sucesivas transformaciones en los sujetos implicados, en tanto durante la dinámica, éstos van alcanzando de manera continua niveles más profundos de síntesis reflexivas que les permiten construir la comunicación estratégica a partir de estadios de comprensión, interacción e interpretación del objeto que no se dan de manera lineal, sino en una compleja integralidad, pues no pueden coexistir como procesos independientes ya que se articulan sobre la base de una interrelación como unidad (Ver gráfico).

Revelar el movimiento del objeto implica reconocer su sistema de relaciones esenciales, lo que permite la interpretación de su transformación y comportamiento. A partir de las relaciones entre:

· La sistematización de la comprensión contextual como síntesis de la relación entre la movilización cognitiva estratégica y la orientación de la contextualización comunicativa, devienen movimiento y nivel de esencialidad, generador de la dimensión de comprensión contextual,

· La sistematización de la comprensión contextual como síntesis de la contradicción entre la proyección de la intencionalidad estratégica y la gestión de la cooperación intercultural, es expresión de una dimensión interactiva estratégica del proceso, y

· La relativización de la interpretación intercultural que se desarrolla entre la proyección de la intencionalidad estratégica y la gestión de la cooperación intercultural, para favorecer el desarrollo de una dimensión interpretativa intercultural.

Se revela como regularidad esencial: la lógica integradora entre la comprensión contextual, la interactividad estratégica y la interpretación intercultural en la dinámica de construcción de las estrategias de comunicación oral, desde un proceso esencialmente interpretativo contextualizado.

 

CONCLUSIONES

A partir del proceso interpretativo realizado, ha sido posible la elaboración de un modelo estratégico intercultural, el cual ha permitido revelar las relaciones esenciales entre los procesos que lo integran, lo que conduce a la dimensión de comprensión contextual, la dimensión interactiva estratégica y la dimensión interpretativa intercultural, las cuales enriquecen la visión didáctica de la interpretación del proceso de enseñanza-aprendizaje de la comunicación oral en las lenguas extranjeras en contextos de inmersión sociocultural.

Por consiguiente, a partir de revelar las relaciones esenciales que se establecen entre estas dimensiones, emerge una regularidad esencial que está dada en la lógica integradora entre la comprensión contextual, la interactividad estratégica y la interpretación intercultural en el proceso de enseñanza-aprendizaje de las estrategias de comunicación oral, desde un proceso esencialmente interpretativo contextualizado. Esta regularidad didáctica que se revela deviene vía que posibilita organizar y desarrollar la dinámica de las estrategias de comunicación oral para el perfeccionamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje de la comunicación oral en lenguas extranjeras en contextos de inmersión sociocultural.

 

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La autora investiga en temas relacionados con la didáctica del proceso de enseñanza-aprendizaje de la comunicación oral en lenguas extranjeras en contextos de inmersión sociocultural y la dinámica de las estrategias de comunicación. Actualmente se encuentra en la fase final para optar por el Grado Científico de Doctora en Ciencias Pedagógicas con su tema: “Modelo estratégico intercultural para el proceso de enseñanza-aprendizaje de la comunicación oral en lenguas extranjeras en contextos de inmersión sociocultural”

 

© Yaritza Tardo Fernández 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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