Espéculo

  Reseñas, críticas y novedades

 

 

Amos Oz

De repente en lo profundo del bosque

  

 

Los ojos del espíritu

Noelia Maldonado Cerrada

Universidad Complutense de Madrid

A través de las aventuras de dos niños, Maya y Mati, que deciden indagar en el porqué de la ausencia de animales en su querido pueblo, Amos Oz nos muestra el mundo de la imaginación, el mundo atemporal donde sólo quien sabe mirar a través del alma puede llegar a comprender el milagro.

La modernidad dantesca invade esta parábola. Así, el espacio-tiempo del cuento están indefinidos, el mundo de la fantasía es el marco que envuelve la historia haciendo que el lector, obligadamente, se deje guiar por la intuición y lo inconsciente para llegar a las profundidades en las que nos sumerge el autor.

Dante nos hizo ver en Beatrice lo Absoluto, la Perfección, la Imaginación. A Beatrice, y a todo lo que significa, no se puede acceder si uno no se rasga las vestiduras de la razón, de lo aparente, de lo artificial... Sin embargo, ese Absoluto no es algo que no conozcamos, es algo que hemos olvidado y ha de ser recordado.

En nuestro cuento, los habitantes del pueblo no quieren recordar porque es doloroso, prefieren vivir en un olvido gris que se siente amenazado por un pasado que les persigue, angustiándolos. Un pasado que se acabará imponiendo porque cuando se intenta ocultar una gran verdad, se siembra la duda en el corazón de algunos que anhelan descubrir qué hay detrás de las palabras, detrás de lo aparente.

El pueblo de este cuento se encuentra sumido en el misterio: no existe ningún animal, pero hay indicios de que existieron en algún tiempo. A pesar de ello, la mayoría de los adultos del pueblo se empeña en negar que hubieran existido alguna vez, y aseguran que, aunque así hubiera sido, eso ya no tenía importancia. Tan sólo unos pocos se negaban a olvidar: la profesora Enmanuela, que enseñaba a los niños el sonido de los animales, el pescador Almón, que hacía figuritas de los mismos o Danir, que a veces contaba historias increíbles al respecto, pero nunca se sabía si lo hacía en tono irónico.

Este cuento nos muestra la valentía de aquellos que luchan contra una mayoría que piensa al unísono, contra una mayoría que teme contradecir las creencias generales de un grupo por miedo a la soledad, a la burla, a la crítica. Todos necesitamos ser queridos, sentirnos arropados pero, ¿cuál es el precio?

Enfrentarse a la verdad a pesar de todos los obstáculos, luchando contra una gran mayoría que utiliza la burla para hacernos desistir en nuestro empeño por descubrir la verdad, eso es llegar a ser Hombre. Varios personajes del cuento (como la profesora, el pescador, Danir, Lilia la panadera, que arrojaba miguitas de pan aunque ya no hubiera pájaros) se niegan a olvidar el pasado. La mayoría de estos personajes son considerados, a la vista de los demás, dementes y perturbados. El hecho de que no sigan la norma del olvido les hace diferentes, el único que se salva de la burla es Danir, ya que él utiliza el tono burlesco para hablar de la existencia de un pasado con animales.

Hay otros personajes que deciden ser libres sin intentar cambiar nada, éstos son: Nimi, Guinom y Nehi. Los tres deciden vivir al margen de la hipocresía y las críticas del pueblo.

Nimi es un niño del cual todos se burlan por su aspecto, pero no se conforma con una vida así y decide transgredir las normas. Un día, Nimi se adentró en el bosque, el cual daba pavor a todo el pueblo ya que se decía que allí vivía Nehi, el diablo de las montañas. Cuando regresó, nunca volvió a pronunciar una palabra, simplemente se dedicaba a relinchar, de ahí que le acabaran llamando Nimi el Potro. Todo el pueblo decía que el pobre Nimi tenía relinchitis y que era peligroso. Pero, ¿quién era realmente peligroso, un niño harto de las burlas que huyó al bosque en busca de algo de paz o un pueblo que se dedica a criticar al prójimo haciéndole la vida imposible?

Guinom, el herrero, fue al bosque y cuando fue encontrado sólo era capaz de decir “Nehi” y “lamento”, así comenzó su enfermedad del olvido. A partir de ese momento, fue encogiéndose hasta caber en un carrito. Guinom se comportaba como un cordero ya que, en muchas ocasiones, emitía balidos. La transformación de Guinom, al igual que la de Nimi, ¿fue voluntaria? Si así fue, ¿a qué se debió?

La respuesta a estos enigmas la encontramos con la historia de Maya y Mati, los únicos personajes que dejan abierta la posibilidad de la libertad unida a un intento de cambiar el olvido del pueblo por la verdad.

Maya y Mata son dos niños que querían saber la verdad sobre la desaparición de los animales, sobre el misterio del bosque y sobre Nehi. Sabían que el primer sitio donde debían buscar respuestas era en el bosque. Allí se encuentran con el verdadero Nimi, un niño sereno y educado que decidió ser libre en el bosque mientras hacía creer a los demás que se había vuelto loco. También se encontraron con Nehi, quien les contó su historia, una historia conmovedora y cruel.

Nehi, antes de ser el diablo de las montañas, fue un niño del pueblo que jamás fue aceptado. Cada vez que intentaba adaptarse a los demás sólo recibía más burlas. El odio hacia la gente del pueblo le hizo huir de allí, creándose su propia realidad, una realidad junto a todos los animales, un paraíso incompleto ya que jamás sentiría el calor humano.

¿Realmente Nehi consiguió ser libre al huir del pueblo? ¿Y Nimi o Guinom? No, no eran totalmente libres. Nehi seguía bajando por las noches al pueblo, cuando todo el mundo estaba en sus casas encerrados por temor al diablo de las montañas. En esos breves momentos, Nehi observaba las muestras de amor humano: un padre leyendo un cuento a su hijo pequeño, un abrazo, un gesto de comprensión, de perdón... Observaba todo aquello que jamás podría tener y que tanto deseaba. ¿La libertad de Nehi era verdadera libertad o una forma de venganza?

Por otra parte, Nimi también estaba muy resentido con el pueblo, simplemente no encajaba. ¿Su decisión de hacer creer que tenía relinchitis le hacía más libre o meramente le distanciaba de tener que luchar en contra de las burlas?

Guinom se quedó marcado por la verdad, él fue el primero que fue al bosque, el primero que comprendió qué había sucedido en el pueblo. Todo ello provocó en él un gran impacto, haciéndole perder las ganas de vivir, las fuerzas para luchar contra la enfermedad del olvido intentando que todo el pueblo asumiera la realidad e intentarán cambiar las cosas.

Es difícil desafiar la mentira de muchos. Es difícil luchar contra una falsedad impuesta. Es difícil arremeter contra aquellos que son una mayoría y se creen superiores porque todos se mueven en las mismas mentiras. Es difícil creer que te puedes levantar después de una vida de humillaciones y sufrimientos. Es difícil soñar con un mañana mejor cuando la oscuridad parece imperar en todas la direcciones. Es difícil creer en las posibilidad de cambio en un mundo lleno de mentiras... Pero, si realmente queremos Ser, entonces, hemos de mantenernos en pie ante las dificultades, hemos de intentar abrir los ojos del corazón a los demás, transmitirles la verdad, aunque sea dolorosa, para que así no caigan en la enfermedad del olvido.

¿Mati y Maya contarán al pueblo lo que han descubierto? ¿Harán que los demás sean capaces de ver más allá de lo que quieren ver? ¿Serán capaces de enfrentarse a las burlas de los demás? Todas estas cuestiones se dejan abiertas en el relato. En la decisión de los niños se deja una posibilidad de esperanza, un futuro, un mañana.

Querer olvidar una verdad innegable es vivir sobre una mentira que nos va comiendo, es convertirnos en nuestros propios verdugos haciendo que nuestra conciencia se pudra. Para vivir siendo, hemos de mirar con los ojos del espíritu, los ojos con los que San Juan de la Cruz veía a su enamorado en las montañas, en el agua clara, en los animales... Si miramos tal como Dante a Beatrice, como San Juan a su amado, entonces, la Verdad se presentará ante nosotros, una Verdad sublime que nos hará mirar al futuro, que nos dará fuerza para enfrentarnos a todo, a pesar del miedo y de la incertidumbre.

Amos Oz nos aproxima a ese mundo que tan sólo pueden ver aquellos que miran más allá de las apariencias, aquellos que viven teniendo presente el mundo de la Imaginación y de las Utopías, aquellos que aún sueñan, al margen de una horrible realidad que intenta aniquilar la verdad del corazón. Este cuento nos revela que este mundo al que me refiero existe, y tal y como dice el narrador del cuento“se revela a veces, sólo un instante, a quien busca con los ojos del espíritu, a quien sabe escuchar con los oídos del alma y tocar con los dedos de la mente”.

 

© Noelia Maldonado Cerrada 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero34/prbosque.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2006