El oscuro sino de «si no»:
puntuación de una construcción elíptica

Miguel Ángel de la Fuente González

Escuela Universitaria de Educación de Palencia
Universidad de Valladolid


 

   
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El juego del título trata de llamar la atención sobre la desatención que nos parece sufre la forma si no como construcción elíptica, lo que ha motivado que le dediquemos este pequeño trabajo.

1. SI NO, SINO y EL SINO

El parecido de estos tres términos oculta diferencias importantes de contenido y función. Pero vayamos a ejemplos concretos:

Luis trabaja porque, si no, se aburre.

Luis no es aburrido sino trabajador.

El trabajo es el sino de Luis.

Tenemos, por tanto, esta diferenciación:

si no sino el sino
conj. + adv. conjunción sustantivo
acento en no palabra átona palabra llana.
pausa posterior sin pausa posterior pausa circunstancial

A todas, o algunas de estas diferencias, se han referido varios autores, intentando dar algunas soluciones prácticas para el momento de la escritura. Así, José Polo (1974: 179), aparte de algunas sutiles observaciones sobre el acento, lo plantea de esta forma:

Pero la cosa no tiene misterio alguno: basta jugar con el si, condicional afirmativo, y el si no, condicional negativo; el otro [el fatídico sino] se deduce como residuo (o viceversa) [...].

Seco (1987: 345-346) advierte que isino, conjunción adversativa, “es átona —la pronunciación /sinó/ es errónea—; si no tiene tónico el segundo elemento [el adverbio no]”. La diferencia se puede percebir en este ejemplo:

No come sino trabaja (En vez de comer, trabaja).

No come si no trabaja (No come, en caso de no trabajar).

Lechuga Quijada (1997: 111) propone, para diferenciar sino y si no, ”poner un pronombre en medio”. Así: “Si (él) no trabaja…”. Por su parte, Buitrago y Torijano (2000: 204) aconsejan probar a sustituir sino por pero sí. Por ejemplo: ”No debe jugar para ganar, sino (pero sí) para divertirse”.

 

2. TRES CONSTRUCCIONES CON SI NO

Avanzando un poco más en el terreno, conviene establecer otras diferencias; así, en principio, y con respecto a las condicionales, nos interesa distinguir, al menos, estas tres posibilidades, según los ejemplos siguientes:

Tiene tiempo de sobra; si no lo tuviera, su vida sería una pesadilla.

Tiene tiempo, si no de sobra, suficiente para que su vida no sea una pesadilla.

Tiene tiempo de sobra; si no, su vida sería una pesadilla.

Los tres ejemplos corresponden a estos tres esquemas:

Si no + verbo

Si no + sintagma residual

Si no + Ø

En este trabajo nos fijaremos en las construcciones segunda y tercera, que son las que parecen plantean más problemas de puntuación.

 

3. EFECTOS DE LA CONFUSIÓN

Ante las posibilidades planteadas hasta aquí, y para algunos redactores, gana terreno, en ocasiones, la forma adversativa sino; y, así, podemos encontrar casos como los siguientes:

Sal pronto, *sino van a pensar que robamos gallinas... (Chejov 1971: 354)

Cuerpo echado, *sino dormido, reposado (Ibáñez 1990: 75).

En su propia casa, cada hombre era, *sino un Dios, un profeta del Antiguo Testamento, en tanto que la comunidad local estaba regida por una colección de aquellos seres (Lane 1991: 227).

¿O, más bien, [Sancho se iría haciendo más complejo] en una sedimentación que pasaría, *sino por una serie de rupturas, al menos, por cambios más o menos bruscos? (Canavaggio 2000: 236).

Antes las iglesias ofrecían listas de indulgencias para abreviar el purgatorio en el otro mundo, con sus precios respectivos, y hoy los grandes almacenes ofertan sus catálogos con las novedades y rebajas que nos permitirán aliviar las penalidades de la vida terrena y convertirla, *sino propiamente en paraíso, al menos en un parque temático provisto de voluntariosos y caros remedos del Edén (Savater 2003: 132-133).

Y, sin embargo, la trascendencia de tan escasas situaciones ha sido de tal calibre que, sin riego de caer en la magnificación de su labor, se puede decir que los sindicatos y los empresarios han dado tanta —*sino más— estabilidad que los políticos a la conformación de esta comunidad autónoma (Foces 2005: 20).

“Me gano la vida así”, me responde. “¿De qué *sino iba yo a vivir?” (Nooteboom 2005: 16).

 

4. CUATRO VARIEDADES DE SI NO ELÍPTICO

Pero, volviendo a nuestro problema preferente, y a fin de tener una mayor seguridad en la identificación de si no, vamos a detenernos en las cuatro variantes siguientes (algunas, ya tratadas): el si no de verbo previo, el de opinión, el de antecedente negativo y el que conserva residuos oracionales.

4.1) Si no con elipsis de verbo previo. Este parece el caso prototípico, donde resulta fácil restaurar el verbo elidido. Por ejemplo:

Levántate temprano porque, si no, llegarás tarde.

Levántate temprano porque, si no [te levantas temprano], llegarás tarde.

Pavón Lucero (1999: 628) menciona estos casos en que el conector si no «se refiere anafóricamente a lo expresado en una oración anterior: Tienes que estudiar más; si no, no vas a aprobar el examen (“si no estudias más…”)». Por su parte, Montolío (1999: 3712) considera si no entre los «elementos que recogen elípticamente una información anterior y la presentan como una suposición a partir de la cual debe interpretarse la proposición que le sigue». Es lo que denomina prótasis elíptica o procondicionales.

4.2) Si no de verbo presupuesto (de opinión u otro). Según Santos Río (2003: 596-597), «condensa la idea aproximada de “si acaso no lo crees”, “si aún no parece verdad”, “si por ventura lo dicho no convence del todo”»; también advierte su presencia, como discurso repetido, en la estructura (y) si no, que se lo pregunten a X; o y si no, al tiempo; o vean, si no, X.

Vamos a poner, primero, algún ejemplo plenos, sin elipsis:

Y uno, que miraba a su alrededor, descubría que casi todos participaban de esa idea; que los empresarios que se declaraban liberales de toda la vida nunca le hacían ascos al proteccionismo, que se refugiaban encantados de la vida bajo el paraguas de una administración interventora cuando alguien de afuera amenazaba su estatus. Y si no lo creen, ahí tienen a EE. UU., el país más proteccionista del mundo con su industria (Val 2006B: 29).

Salvo honrosas excepciones, los adolescentes son esencialmente audiovisuales y consideran la lengua escrita una lengua muerta; a ellos, un texto de más de diez líneas les suena a latín o a sánscrito. Si no me creen, pregunten a los libreros cuántos de sus clientes tienen menos de treinta años (Cuevas 2004: 2).

Si no me lo creen, pregúntenselo al país más poderoso de la Tierra (Vargas Llosa 2002: 191).

Y ahora, ejemplos ya con elipsis:

Corren malos tiempos para el verbo deslenguado y la libertad sexual: vean, si no, los modelos de comportamiento que propone «Sexo en Nueva York» (Sánchez 2003: 74).

Cómo cuesta acabar con los clichés. Que se lo digan, si no, a los arqueros brasileños (Balague 2006: 46).

La desgracia enseña..., y si no, vean esa Francia, esa prosperidad, esa inteligencia, ese patriotismo..., esa manera de pagar los cinco mil millones... (Pérez Galdós 2005: 166).

En España existe un fuerte movimiento anarquista, y esta gente cree firmemente en lo que hace. ¿Cómo explicar, si no, la quema masiva de iglesias, asesinatos de curas o fusilamientos sin juicio? (Unamuno 2003: 411).

En este caso, pues, el verbo elidido no es el de la proposición previa (como sucede en el primer tipo), sino de un verbo supuesto de opinión. Aquí, si no equivale a si no se han dado cuenta, si no opinan lo mismo, si no lo creen así o similares, referidos a una opinión presupesta.

4.3) Si no con antecedente también negativo. Santos Río (2003: 597) advierte que «en el lenguaje culto escrito, que tiende a cuidar la fidelidad analítica, este uso puede resultar chocante». Recordemos que dos negaciones afirman. Un ejemplo:

Así que no sigo, porque, si no, seguro que se me va a parecer alguien (Navarro 2003: 79).

La forma plena, no elíptica, sería así:

No sigo, porque, *si no no sigo, seguro que se me va a aparecer alguien.

Sustituciones adecuadas podrían ser la condicional positiva no elíptica (si + verbo elidido); o de + el infinitivo. Por ejemplo:

No sigo, porque, si sigo, seguro que se me va a aparecer alguien.

No sigo, porque, de seguir, seguro que se me va a aparecer alguien.

Veamos algunos ejemplos de este tipo:

—Gracias a Dios que no hubo viento, señor —dijo el viejo, dirigiéndose al estudiante—. Si no, señor, en una hora hubiésemos ardido todos (Chéjov 2003: 348-349).

El mítico Yeti, el abominable hombre de las nieves, no debe de existir porque si no, Juanito Oiarzábal lo habría visto alguna vez (Maestro 2003: 42).

—Cuando vengan a mirarnos los pasaportes no quiero que ninguno de vosotros diga nada ¿Entendido? Ni una palabra.

—¿Por qué no? —preguntó Ana.

—Porque si no, el hombre dirá: “Qué niña tan horrible y parlanchina, me parece que le voy a quitar el pasaporte” (Kerr 1995: 48)

4.4. Si no con residuo oracional, con algún componente o complemento oracional (ya mencionado antes). Así, partimos de este ejemplo:

Los manifiestos de los Rosa-Cruz eran, al menos por lo que dicen sus presuntos autores, un juego erudito, y, si no era una broma, por lo menos era un ejercicio literario que puede adscribirse al género de las utopías (Eco 2002: 307).

Podemos transformarlo con elipsis:

Y, si no una broma, por lo menos era un ejercicio literario.

Algunos ejemplos:

Y me parece que todos los españoles lo somos, católicos. ¿Usted no está convencido de ello? Verá, si no todos, al menos un noventa por ciento (De Miguel 1974: 214)

La realidad literaria medieval “romance” acontece en sus variantes, éstas son el romance, no meras “modificaciones” o desviaciones de un texto, si no escrito y conservado, al menos ideal (Marías 1967: 89).

Una diferencia importante de este tipo (con residuo oracional) con respecto a los tres primeros (sin residuo) es que la pausa no viene inmediatamente después de si no, sino que se retrasa hasta después de ese elemento residual (como marcan las comas):

Si no una broma, // por lo menos era un ejercicio literario

Si no, // por lo menos era un ejercicio literario

4.5. Terminamos con un caso problemático: si no con residuo, en contextos interrogativos. Según Santos Río (2003: 597), «la secuencia interrogativa en que a no le sigue un sintagma de rango inferior al de sintagma verbal (sintagma nominal, sintagma adverbial...), que comportaría la ausencia de pausa tras si no, no es hoy gramatical (*¿Quién si no él...?; piénsese en ¿Quién sino (salvo) él, estaba capacitado para resolverlo?)».

Vamos a partir de casos en que figura verbos:

¿De dónde, si no es de la oposición que en su día opusieron al franquismo, podría surgir la absurda y descabellada etiqueta de progresismo que partidos como el PNV ostentan? ¿En qué, si no es en la más pura nostalgia, se puede basar la simpatía que la llamada causa vasca despierta en muchos intelectuales de la izquierda? (Val 2006B: 29).

Si se elide el verbo, quedaría así:

¿De dónde, sino de la oposición que en su día opusieron al franquismo, podría surgir...? ¿En qué, sino en la más pura nostalgia, se puede basar la simpatía?

Por tanto, serían cuestionables los siguientes ejemplos:

¿Quién, *si no ella, podía haber conducido precisamente a su comportamiento a aquel retaco, en un tren semivacío? (Kohout 2006: 312).

Roberto Cotoreno, en su reciente Si una mañana de verano un niño (Taurus: Madrid, 1996), intenta una exégesis; está claro, ¿quién llevaba un Stetson *si no Pound? (Eco 2002: 164).

¿Quién puede haber sido, *si no él? (Chejov 1984: 87).

Sin embargo, sin el residuo, lo correcto es que vayan separados:

¿Quién, si no, podía haber conducido precisamente a su comportamiento a aquel retaco, en un tren semivacío?

Está claro, ¿quién llevaba un Stetson si no?

¿Quién puede haber sido, si no?

 

5. LA NORMATIVA ORTOGRÁFICA

La Ortografía de la lengua española (RAE 1999: 62) no se refiere concretamente a los problemas de puntuación de si no, aunque sí a los de elipsis en general: «En los casos en que se omite un verbo, porque ha sido anteriormente mencionado o porque se sobrentiende, se escribe en su lugar una coma». Tampoco en el Diccionario panhispánico de dudas (2005: 146) hemos encontrado referencia a este caso concreto.

Sólo hemos localizado a un autor que señala los problemas de significado que pueden surgir si no se puntúa. Benito Lobo (1992: 63) se refiere a la puntuación de elipsis verbal en contextos de yuxtaposición, con este ejemplo de proposición condicional negativa:

Buscad al médico, si no se muere

Buscad al médico; si no, se muere.

Por tanto, con la puntuación de si no, se logra delimitar esta unidad, destacar sus límites, para que no los rebase ni se integre en la oración siguiente (motivo contextual); lo que podría suponer un significado diferente.

 

6. MOTIVOS DE PUNTUACIÓN

Para cubrir adecuadamente los casos de puntuación de si no (el signo que va delante y el que va detrás), conviene tener en cuenta los motivos de puntuación: su contenido, su colocación dentro de la frase, el contexto y el estilo. Concretemos.

A) En cuanto al contenido del segmento, podemos diferenciar si ese si no conserva o no residuos de la oración:

Corremos, si no, el riesgo de enaltecer la holgazanería

Corremos, si no el riesgo de enaltecer la holgazanería, el de criminalizarla.

B) Ubicación dentro de la frase (inicio, interior o final):

Si no, corremos el riesgo de enaltecer la holgazanería.

Corremos, si no, el riesgo de enaltecer la holgazanería.

Corremos el riesgo de enaltecer la holgazanería, si no.

C) Tipo de oración en la que se encuentre: completa o interrumpida (puntos suspensivos):

Tiene que estar sola; se volverá loca, si no.

Tiene que estar sola; si no...

D) El contexto inmediato anterior (si le precede palabra tónica o átona):

Y corremos, si no, el riesgo de enaltecer la holgazanería.

Y corremos si no, el riesgo de enaltecer la holgazanería (puntuación parcial).

Y, si no, corremos el riesgo de enaltecer la holgazanería.

Y si no, corremos el riesgo de enaltecer la holgazanería (puntuación parcial).

E) Dentro de los motivos de estilo, podemos incluir la elección de puntuación total o parcial. Esto parece suceder tras átona especialmente (menos veces, tras tónica); y también al final de frase:

¿Qué iban a ser, si no?

¿Qué iban a ser si no?

 

7. CASUÍSTICA DE PUNTUACIÓN Y EJEMPLOS CON SI NO

Hechas estas aclaraciones, vamos a ver los difentes casos, enmarcados en los tres apartados siguientes:

        7.1) Posición inicial: le precede punto, punto y coma, raya o paréntesis

        7.2) Posición media: le precede palabra átona o tónica

        7.3) Posición final: con o sin coma, con punto o puntos suspensivos.

7.1) En posición inicial

En estos casos precede a si no, una pausa, representada normalmente por punto, punto y coma, raya o paréntesis.

7.1.1) Tras punto (inicio absoluto):

Descubra todo lo que pueda. Si no, nunca quedará en paz consigo mismo (Coetzee 1996: 115).

Si quiere que le explique qué representan esos colores, se lo puedo decir. Si no, pregúnteselo a Matriona; estoy seguro de que también lo sabe (Coetzee 1996: 172).

Porque la religión, más —y antes— que religar a los hombres con Dios, ha de religar a unos hombres con otros. Si no, de antemano estará muerta... (Gala 1994: 107).

¿Es lícito arrojar bombas atómicas? Si lo es, ¿cuándo? Si no, ¿se las puede fabricar como medio de intimidación? (Spaemann 2003: 269)

Una voz le apercibe: “Sigue tu camino, de prisa. Si no, no llegarás” (Gala 1977: 23).

7.1.2) Tras punto y coma:

Benito Lobo (1992: 63) se refiere a la puntuación en contextos de yuxtaposición (es decir, al inicio de frase): «Cuando entre la oración que lleva el verbo elidido y la precedente no existe conjunción, van necesariamente separadas por punto y coma; la ausencia de nexo refuerza la pausa, para evitar errores en la delimitación sintáctica».

Algunos ejemplos:

Ella sabe qué es falso y qué es verdadero; si no, con esa mirada honda se propone averiguarlo (Coetzee 1996: 34).

Don Pío se transformó en un ser glacial, jurídico, en portavoz inflexible de la norma legal: las leyes, sagradas, debían prevalecer sobre los sentimientos; si no, no habría civilización (V. Llosa 2003: 259).

Si la cosa [lo que escribes] funciona y más o menos te gusta y le gusta a la gente, bien; si no, ¿a quién le importa? (Monterroso 1990: 39).

Tengo que golpear en la puerta, y entonces la criada —porque el cuarto da a la cocina— me abre, si está allí; si no, me aguanto (Gala 1994: 102).

Hay que confiar en que sí [comprenderán esta situación los gobernantes], por el bien de todos; si no, como decía en los años sesenta el escritor James Baldwin a propósito de las discriminaciones en Estados Unidos, “la próxima vez, el fuego” (Naïr 2005: 18).

No consideramos correcto el uso de coma (en vez de punto y coma) en esta posición; aunque pueden encontrarse hoy bastantes casos, dado el actual abandono del punto y coma.

7.1.3) Tras paréntesis o raya (en cabeza de un inciso):

Después, el 11-S llevó al ataque contra Irak —si no, no habría ocurrido—, y eso provocó la discordia en el seno de Europa, y entre Europa y Estados Unidos (Calvo 2005: 24).

Después, el 11-S llevó al ataque contra Irak (si no, no habría ocurrido), y eso provocó la discordia en el seno de Europa, y entre Europa y Estados Unidos (ejemplo manipulado de Calvo 2005: 24).

7.2) En posición media (como elemento interpuesto):

Veamos algunos ejemplos, agrupados según contextos: precedidos de palabras átonas (conjunciones) o de tónicas (verbos, etc.).

7.2.1) Tras átonas, con puntuación total (a ambos lados). Así, cuando precede una conjunción, como las copulativa y, o y pero, aunque no hay que excluir los relativos átonos, por ejemplo. Además, Montolío (1999: 3713) advierte que es muy frecuente el valor argumentativo de si no, por lo que encontraremos casos en que «le precede la partícula causal prototípicamente argumentativa porque, o su variente oral de carácter justificativo es que […]».

García Madrazo y Moragón (1989: 60) se refieren a contextos con átona, aunque no en la sección ortográfica, sino al diferenciar los diversos valores de si no; allí leemos:

Frecuentemente, van las dos palabras solas [si, conjunción, y no, adverbio] entre comas, permaneciendo elípticos los demás elementos:

Date prisa, que, si no, llegaremos tarde.

(si no equivale a si no te das prisa).

Más ejemplos con puntuación total:

Pero aquí sólo estamos preocupados por un Ave que beneficiará más fuera que dentro. Y, si no, al tiempo (Tanarro 2005: 20).

Recuerden, fíjense en los rabelos y en unas montañas que tienen escalersa. O, si no, tiren hacia arriba... (Pérez Andrés 2005B: 18).

En cualquier caso, yo pienso escribirle, se lo he prometido. En español, si me las apaño; y, si no, en inglés (Maaluf 2005: 390).

Pareciera que, huérfana de creencias más trascendentales, [la izquierda laica] cambia el cielo de los otros por una buena memoria, por una buena autobiografía de penar y de implicación social, considerada si se puede en vida y, si no, en el recuerdo tras la muerte (Rivera 2005: 22).

Necháiev defiende en primer lugar y por encima de todo el derrocamiento violento de todas las instituciones de la sociedad, en nombre de un principio de igualdad, de felicidad igual para todos o, si no, de desdicha igual para todos (Coetzee 1996: 43).

7.2.2) Tras átona, con puntuación parcial:

Parece que lo interesante en ellos [en los viejos insignes] es que no estén viejos, es decir, que sigan rindiendo; que todavía escriban, pinten, hagan música, enseñen. Y si no, que adornen; que sean «glorias nacionales»; que nos den motivo de envanecimiento (Marías 1967: 32).

En estos momentos debe de estar postrado, presa de sus demonios, agobiado y sin fuerzas. O si no, bebiendo (Dauxois 1998: 223).

Le dije que viniera a Puerto Real, por favor, que quería hablar con ella despacio. Que si no, iría yo a Carmona (Martín Gaite 1994: 104).

Y si el amor va a ser compartido, vivido, hay que soportar la vida de lo que se ama… y si no, todo se hace más fácil como lo fue al fin para don Quijote, para Dante […] (Zambrano 1989: 30).

Te incluyo una receta de Loramet. No sé si es el somnífero que tomas, pero si no, te lo recomiendo (Martín Gaite 1994: 32).

Se disfruta con ello, claro es, pues si no, no se haría, pero tiene inconvenientes (Bustello 2006: 15).

7.2.3) Tras tónica, con puntuación total:

Fíate de los corsos y no corras. Que se lo preguntaran, si no, a Carlos IV, ex rey de España (Pérez-Reverte 2002: 20).

Es más, uno de los motivos por los que Blair aceptó, a regañadientes, la traición franco-alemana en relación con la PAC fue que temía —y justificadamente— que Francia, si no, fuera a oponerse a la ampliación (Ash 2005: 11).

Para que el método deliberativo dé frutos hace falta que la gente quiera dialogar, y no parece que eso sea fácil. Vea, si no, cómo está la política española (Pérez Oliva 2006: 16).

7.2.4) Tras tónica, con puntuación parcial

Se trata de un caso en que se refleja la ausencia de pausa previa al si no. Algunos ejemplos:

A veces, los refranes semejan una especie de antievangelio pagano, pero otras parecen extraídos de alguna regla monástica. Veamos si no, en la dolencia, paciencia; en la aflicción, resignación (De Miguel 2000: 231).

A ver si no, de qué (Pérez Reverte 1998: 178).

7.2.5) Tras tónica, con signos parentéticos: Aunque no hemos encontrado ningún ejemplo, cabe la posibilidad de que alguien utilice las rayas, por ánfasis:

Que se lo preguntaran —si no— a Carlos IV, ex rey de España (ejemplo manipulado de Pérez-Reverte 2002: 20).

Pero aquí sólo estamos preocupados por un Ave que beneficiará más fuera que dentro. Y —si no— al tiempo (manipulado de Tanarro 2005: 20).

7.3) Al final de la frase

7.3.1) Con puntuación previa (coma):

—¿Por qué lo dice? —susurra él con sequedad

—¿Por qué? Porque es verdad. ¿Por qué, si no? (Coetzee 1996: 96).

«El lujo es poseer lo escaso, ¿no es cierto? —te sonreí indagando tu reacción—: lo que los demás no tienen». «Claro, ¿qué, si no?» (Gala 1994: 33).

—¿Usted se refiere al propietario de la empresa inmobiliaria?

—¿A quién, si no? (Sorrentino 2005: 313).

Lo cierto es que esas conversaciones existieron, y fueron políticas (¿qué iban a ser, si no?), y en ellas estuvo Redondo Terreros, y el PP fue informado (J. Ortiz 2005: 2).

Zapatero no conoce América (y Moratinos menos) y dice eso tan sentimentaloide de que los populares hacían política exterior con los poderosos (¿con quién, si no?) y el PSOE la hace con los pobres (Prieto 2006: 4).

7.3.2) Sin puntuación previa:

—No sé qué iba a hacer si no —dijo Heimpi (Kerr 1995: 41).

La precaución es una norma. ¿Y cómo si no? Aquello era un orfanato (Gallego 2003: 111).

—¡Claro que es necesario! —dijo mamá— ¿Qué van a comer los niños si no? (Kerr 1995: 139).

Te sientes desplazado [en primavera]; es una celebración a plazo fijo en la que no se cuenta con tu humor; trabajas mal, porque comprendes que no es el trabajo lo que deberías hacer, pero ¿qué si no? (Gala 1994: 23).

—Si confiesa, lo llevarán con los demás alemanes al liceo de señoritas, que es donde debe estar.

—¿Y si no? (Kohout 2006: 476).

Ronaldinho (el mejor jugador del mundo (quién si no) pertenece a esa casta futbolística que ponen el arte a sus pies (Rigalt 2006: 72).

7.3.3) Con puntos suspensivos finales

Se trata de los casos en que se ha elidido el verbo de la oración a que se subordina el si no. En los ejemplos que tenemos no hay coma previa, con lo que, sin duda, se trata de reflejar la inexistencia de pausa y su carácter coloquial. Veámoslos:

Y cuando hace de perro no ladra porque todos sabemos cómo ladra un perro, que si no... (Robles 2003: 50).

«Cavaco en primavera, y si no...» (Domínguez 2006: 28).

Hombre, si le mandan [a Torrente] protegerla [a la infanta Leonor], probablemente esté de los nervios. Pero si no... (Marín 2005: 64).

Mira, hija: algunos meses me veo tan agonizada, que no sé qué hacer. Dios me protege, que si no... (Pérez Galdós 2005: 57).

Voy a terminar el discurso mejor, porque si no, si no... No me puedo concentrar... ¿Qué estaba diciendo? (R. Ruiz 2006: 28).

 

8. UN CASO ESPECIAL DE CONTEXTO: SI NO, NO…

Aparece, dos veces seguidas, la negación, lo que puede producir cierta perplejidad en el lector, si no los separa una coma. Por lo tanto, aquí tenemos otro motivo contextual más. Veamos algunos ejemplos:

En donde sea, estaremos todos juntos de nuevo, riendo y bromeando. Si no, no habría derecho (Gala 1987: 317).

Si me pregunta, le contesto. Si no, no le hablo (Sorrentino 2005: 306).

Seguro que esa niña de trenzas rubias y cara de interrogación en algún momento supo resolver problemas de Matemáticas; si no, no la habrían aprobado (Martín Gaite 1994: 111).

Por descontado que picaresca hay; si no, no estaríamos en Andalucía (Gala 1987: 224).

El liberalismo debe ser pecado, porque si no, no es nada (Unamuno 2003: 178)

Es que no sé, te lo querría contar bien, porque, si no, no lo voy a entender yo tampoco, menos mal que te puedo escribir (Martín Gaite 1994: 51).

 

9. SI NO CON RESIDUO ORACIONAL

Al igual que acabamos de hacer con si no, en los apartados anteriores, vamos a tratar ahora los casos que tienen residuo oracional. Y distinguiremos también las tres posiciones: inicial (le precede punto, punto y coma, raya o paréntesis); posición interior (le precede palabra átona o tónica); y posición final (con punto o puntos suspensivos).

9.1) En posición inicial

9.1.1) Tras punto:

Si no hoy, mañana se desenamorará y volverá a huir a San Petersburgo, llevado, naturalmente, de sus ideas... (Chéjov 2000: 39).

Además de poder exhibir, llegado el caso, un cuadro de actividades secretas altamente seductor, [José Luis Barros] ha ido sometiendo a un selecto método narrativo el monto de sus predilectas andanzas públicas. Si no al desiderátum, su avidez lo aproxima en este sentido al regodeo (Caballero Bonald 2001: 91-92).

9.1.2) Tras punto y coma:

Casi todas las lenguas cuentan con esta primera persona del singular [“yo”]; si no el pronombre, tienen al menos, como en latín, el verbo en la primera persona del singular (Morin 2001: 169).

9.1.3) Tras raya o paréntesis (inicio de inciso):

La integración con otra subcultura ofrece al movimiento una mayor capacidad de movilización, y unas mayores posibilidades de elevar la centralidad de los valores con los que comulga el movimiento (si no en toda la totalidad, sí al menos en la subcultura con la que se ha llevado a cabo la unión) (Calle Collado 2000: 45).

9.2) En interior

9.2.1) Tras átona, con puntuación completa:

Al alma suele gustarle la amistad de la piedra o, si no para otra cosa, esas tallas sirven para que otros poetas las hagan poemas, algunos de ellos sorprendentes como aquel en el que Gabriel Celaya nos recuerda que las estatuas están vivas, que se mueven (Val 2005: 29).

Uno de aquellos días, estando reunidos en casa de Celaya un grupo de amigos, se organizó una trifulca de veras aparatosa y, si no al río, la sangre sí llegó a otros sitios próximos (Caballero Bonald 2001: 79).

Solo me he atrevido a recomendarle alguna dirección de Internet donde, si no alivio, hallará al menos el consuelo de los tontos, que es el mal de muchos (Díaz 2006: 29).

9.2.2) Tras átona, con puntuación parcial:

Ha dicho que «la familia atraviesa los momentos más difíciles de su historia». Creo que es mucho decir y lo digo con todos mis respeto. Y si no con todos, con algunos (Alcántara 2005: 72).

El caudillo —y si no ellos, quienes viven a su sombra— se apalanca en el poder y crean una doctrina política tan inconcreta como letal (Zuloaga 2006: 7).

9.2.3) Tras tónica, con comas:

Y también había pasado un tiempo, si no en Bebek, un poco más allá, en la fortaleza de Rumeli (Gürsel 2005: 26).

Hoy día el fururismo me parece más remoto que la Antigüedad Clásica. Pero para Maiakovski, que murió joven, permanecía, si no vivo, indudablemente cercano (Ehrenburg 1964: 64).

También Su Majestad el Rey ha pedido, si no un nuevo orden mundial, que no continúe el desorden en España (Alcántara 2005B: 64).

Las manifestaciones de Damasco y Beirut se realizaron, si no con el aliento, al menos con el visto bueno sirio (Espinosa 2006: 4).

Es cierto, pero [la teología de la liberación] sigue cayendo en una especie, si no de confusión, sí de fusión entre el reino de Dios con el reino de la tierra (Pérez Oliva 2006: 15).

9.2.4) Tras tónica, con rayas:

En este sentido, conviene entender dos hechos: primero, estamos en la hora industrial del español [...]; segundo, es importante que los centros de decisión política entiendan la circunstancia y, asimismo, entiendan que la lengua española, al aglutinar a una de las escasas comunidades lingüísticas multinacionales que hay en el mundo, supone un bien económico de primer orden —si no el primero de todos— para que los países hispanohablantes se integren exitosamente en la sociedad de la información y comunicación que se avecina [...] (Lodares 2004: 12).

Es posible imaginar, por simetría con la sintaxis, «escalas de semanticidad» que permitirían evaluar las frases como más o menos —si no significativas— próximas a un enunciado significativo (Oleron 1981: 71).

La serie destila el sello Globomedia, y la corrección —si no política, sí la otra— se impone sobre la transgresión formal (Sánchez-Mellado (2005: 45).

Espero que las nuevas generaciones —si no por cuestión social, sí por rebeldía— cambiarán las cosas (Mora 2006: 24).

Creo que fueron algunos compañeros míos de colegio, que son jesuitas hoy día, los primeros —si no los de mi promoción, los de la anterior— en ir a la universidad, después del noviciado, para hacer una licenciatura (Cremades 1999: 288)

9.2.5. Tras tónica, con paréntesis:

Nemo es, en cierto sentido, el precursor (si no el coetáneo) de Ravachol, Auguste Vaillant, Emil Henry, Santo Caserio, anarquistas violentos cuya filosofía se traduce en bombas y asesinatos [...] (Manguel 2005: 16).

El resto de retablos de la parroquia no es menos interesante y revela la influencia (si no la mano) de Diego de Siloé y Felipe Bigarny (Esquivias 2005: 13).

Vidal es uno de los mejores (si no el mejor) y más ácidos ensayistas políticos estadounidenses de la segunda mitad del siglo XX (E. González 2005: 40).

9.3) En posición final

9.3.1) Con puntuación previa:

De noche presidió en la cena, a la diestra del fraile, el metafísico de más luenga barba, si no el más profundo de España (Azaña 2003: 162).

Ten en cuenta que debo por las tiendas lo menos setecientos rublos, si no más (Chéjov 2000: 96).

No en balde [Fernández Santos y Aldecoa] son dos autores que se han formado juntos, de tal manera que no sólo sus lecturas sino que el intercambio de puntos de vista ha creado en ellos un ideal estético muy aproximado, si no común (Delibes 2006C: 85).

Todo está igual (si no peor); parece que fue ayer el día en que partí (Pérez de Ayala 1985: 11).

9.3.2) Sin puntuación previa:

Cuerpo tendido, descansado si no dormido (Ibáñez 1990: 75).

 

10. SI CON RESIDUO ORACIONAL

También tenemos el si condicional elíptico con residuo, además de los negativos (si no) que acabamos de ver. Santos Río (2003: 593) se refiere a la posibilidad de esta elipsis «en algunos contextos sintácticos, pero normalmente supondrá marca de registro o género especiales». Veamos estos ejemplos:

No tiene tiempo suficiente; si lo tuviera de sobra, viviría mejor.

No tiene tiempo suficiente; si de sobra, viviría mejor.

No tiene tiempo suficiente; *si, viviría mejor.

El esquema, comparado con el sin no, sería el siguiente:

Si + verbo       //       Si no + verbo

Si + sintagma residual       //       Si no + sintagma residual

*Si + Ø       //       Si no + Ø

La forma de puntuar es similar a los casos positivos y, aunque no sea muy frecuente, tenemos algunos ejemplos:

¿Se acomodarán los islamistas a una cohabitación [...] con el presidente Mahmud Abbas, líder de Al Fatah y elegido hace sólo un año con el 62,5% de los votos, o tratarán de forzar su renuncia? Si lo primero, ¿bajo el control de quién van a quedar los incontables cuerpos de seguridad de la ANP, reclutados desde 1994 con criterios de lealtad partidista y usados antaño para reprimir a Hamás? (Culla i Clará 2006: 17).

Mario Camus siguió fielmente la obra que, si corta, no fue para él una camisa de fuerza que le inmovilizara, esto es, pudo eliminar —y eliminó de hecho— personajes y escenas que restaban fluidez al relato [...] (Delibes 2006: 104).

La inteligencia, si notoria, siempre es subversiva (Caballero Bonald 2001: 25).

El planteamiento del problema, si simplista, es, creo yo, irreversible: a mayor civilización menos pájaros y más cándidos (Delibes 2006B: 70).

Unos consideran que Rajoy debía exigirle a Zapatero que le diera cuenta de los oscuros prolegómenos del alto el fuego: cuántos contactos habían mantenido los representantes de ETA-Batasuna con el PSE o el Gobierno; [...] cuándo y dónde habían tenido lugar las reuniones; y qué, si algo, habían llegado a acordar (Älvarez de Toledo 2006: 2).

En verdad es extraña esta pasión española actual [por la masificación irresponsable]. Si no por lo que señalaba Ford, sí al menos por lo siguiente: si uno aísla con la imaginación a un berreante forofo, o a un manifestante con estridente pito, o a un gañán de botellón, o a un beato desafiante en procesión, apenas le cuesta aceptar que podría entenderse con él, comprender sus motivos, mantener una charla sin dificultad (Marías 2006: 98).

La construcciones encabezadas por si bien o si que, con valor concesivo, parecen tener el mismo comportamiento ortográfico que si no. Algunos ejemplos:

Pero [Fray Luis de León] no olvida que Tasso se había valido de un expediente parecido —un cuadro estacional, si bien de primavera— como preámbulo para exhortar a Capilupo; y, muy probablemente conforme a ese modelo, cambia la invitación que Poliziano dirigía a sus alumnos (Lázaro Carrater 2003: 143).

Pero el censo convencional —si bien meritorio— no resultaba suficiente para satisfacer los proyectos de las autoridades (Sorrentino 2005: 46).

Así, mientras que el motivo de terror puede ser desterrado o, al menos, disminuido por las intervenciones correspondientes, acompaña siempre a la existencia humana un miedo que todo lo más puede ser aliviado o atemperado, e incluso —si bien sólo puntualmente— convertido en virtud (heroísmo) (Innerarity 2004: 173-174).

Hasta alguien se creyó que [La Cierva] sería el Bismark español. Y el pobrte hombre —porque en el fondo no es sino un pobre hombre, y acaso un vesánico— llegó a creérselo. Y recordando que Bismarck fue, si bien sólo de forma, militar, se propuso absorber lo más que pudiera de sustancia militar (Unamuno 2006: 233).

Las antiguas, si que breves, manchas de encina, al hallar una prolongación en las pimpolladas de las laderas, han formado mohedas de cierta prestancia donde las piaras se refugian y viven a gusto (Delibes 2006D: 150).

Sobra decir, para terminar, tratándose de un libro mío, que una vez más —si que cada vez con más menguadas esperanzas— mi pluma se ha movido activada por tres impulsos esenciales [...] (Delibes 2006D: 9).

 

11. ALGUNOS SUSTITUTOS DE SI NO

Montolío (1999: 3713) menciona la existencia de «sintagmas procondicionantes especializados en variar la polaridad del enunciado precedente, como de lo contrario, de otro modo o de no ser así, parafraseables por “si no es así” o “si las circunstancias no son las que acaban de exponerse”». A las anteriores, podrían añadirse de otra suerte, en otro caso, en caso contrario y similares. Vamos a poner algunos ejemplos.

11.1) En posición inicial:

[…] Ese algo presupuesto posee una consistencia o textura tal, que se deja encontrar, capturar por el razonamiento. De otro modo, carecería de sentido buscarlo con la razón (Ortega 1975: 35).

¿Has elegido los muebles del comedor? En caso contrario, el sábado podríamos ir juntos a Levison (Crawford 1998: 114).

Es provisional, piensa: no hay números definitivos, todos son provisionales; en caso contrario, el juego tendría que terminar antes o después (Coetzee 1996: 16).

¡Por lo menos no molestes a los demás seres vivientes y no andes por encima de sus cabezas; de lo contrario, cogeré el fusil y te agujerearé junto al árbol! (Sholojov 1974: 183).

—Quizá sería mejor que te marcharas, Nekrassov; de lo contrario, podría suceder que éste... te pegara sin querer (Sholojov 1974: 187).

11.2) Tras átona, con puntuación total:

Dice Huxley que nuestro cerebro debe de emanar una sustancia que nos impide ver en todo su esplendor la belleza del universo; porque, de no ser así, desatenderíamos nuestras oblicaciones inmediatas y no subsistiríamos (Gala 1998: 62).

Quería —quiere— salvar del derrumbamiento su dinero y su vida, o, de no ser posible, su alma en último extremo (Gala 1995: 112).

Se produce un hartazgo en el público, como recientemente señalaba Jiménez Lozano en un coloquio sobre El Quijote, cuando pedía moderación “porque (de lo contrario) se le puede llegar a coger tirria a Cervantes” (Antuñano 2005: 28).

11.3) Tras átona, con puntuación parcial:

Accedimos a recibir a Iván Andréich, y con él, naturalmente, a usted, porque de no hacerlo así, él se hubiera enfadado (Chéjov 2000: 81).

Por consiguiente nos falta algo. Y este «algo» debemos restaurarlo entre nosotros, pues de lo contrario, las contradicciones no tendrán fin (Chéjov 2000: 123).

11.4) Tras tónica:

Hay que suponer que esta penosa circunstancia [que no viera a su madre moribunda] debió de ser producida, sobre todo, por otro ataque de rabia y celos del susceptible Lev. ¿Se puede entender, de lo contrario, que los doctores dejasen entrar al cuarto de la escritora a otras personas y no a su propio hijo? (Prado 2001: 59-60).

11.5) En posición final:

Quizá sería mejor que te marcharas; podría pasar algo, de lo contrario (ejemplo manipulado de Sholojov 1974: 187).

 

12 CUANDO NO: UN SUSTITUTO ESPECIAL

Santos Río (2003: 299) se refiere al valor de «locución adverbial condicional anafórica» de cuando no, equivalente a si es que no, en caso contrario, de otra suerte, si no. Esta forma de sustitución se produce tanto en casos sin elementos residuales ( cuando no) como con ellos (cuando no X). Veamos algunos ejemplos.

12.1) En inicio:

La historia era inteligible si podíamos prestarle rostro y acento complutenses; cuando no, caía en las tinieblas exteriores (Azaña 2003: 88).

12.2) En interior

12.2.1) Tras átona, con puntuación parcial:

País de locos. Y cuando no, de tontos (Unamuno 2003: 373).

12.2.2) Tras átona, con puntuación total:

País de locos. Y, cuando no, de tontos (ejemplo manipulado de Unamuno 2003: 373).

12.2.3) Con comas, tras tónica:

No obstante, le he complacido relatándole algo que desde mi juventud me he obstinado en considerar como recuerdo propio, aunque lo más probable es que provenga de informaciones ajenas, cuando no de ese mismo episodio referido a alguno de mis hermanos menores: el día que me arranqué a andar, el momento en que di mis primeros pasos (Delibes 2006: 93-94).

Los menos, los narradores de calidad, nos ofrecen ejercicios literarios enriquecedores, cuando no interesantes, mientras que los menos dotados nos exigen un esfuerzo intelectual desproporcionado y, las más de las veces, inútil (Delibes 2006C: 151).

Todavía en la actualidad, [Uxmal] es una visita que presenta cierto peligro para los novatos, debido a los escalones altísimos y muy resbaladizos, a la vegetación omnipresente y pérfida, y a los reptiles e insectos, cuya única preocupación parece morder, cuando no envenenar, al turista (Grecia 2000: 197).

[...] Queda suficientemente justificado el tono aflictivo de esta literatura y, consecuentemente, el hecho de que las tres primeras novelas de posguerra sean, cuando no crueles (Pascual Duarte), amargas (Mariona Rebull) o de psicologías atormentadas (Nada) (Delibes 2006: 206).

12.2.4) Con rayas:

La euforia industrial que se había vivido en España como consecuencia de la guerra toca a su fin y la ecuación formada por la congelación o reducción de salarios —cuando no el paro— y unos elevados precios propicia un estallido social (Lafuente 2003: 48).

El mercado español es ajeno —cuando no abiertamente hostil— al cine español, pues está gobernado, en un abrumador porcenaje, por las manos de otros intereses no sólo diferentes, sino divergentes de los suyos, por lo que difícilmente puede echar raíces y crecer en su propio terreno (Fernández Santos 1989: 49-50).

Si del primer incidente se puede deducir una actitud negligente —cuando no prepotente— por parte de Biaggi, la clave del segundo es la sorpresa del propio piloto de HRC al verse tan contundentemente contestado por un Melandri correoso y batallador (Garriga 2005: 66).

Esa disciplian [la historia], como ustedes saben bien, es la que narra cómo todo lo que nos precedió se fue transformando —cuando no destruyendo— para dar paso a una realidad absolutamente distinta (Val 2006: 27).

Es indudable que la corrección política no es a menudo sino una máscara de la hipocresía y el fariseísmo biempensante —cuando no de la simple estupidez—, pero lo cierto es que llevarle por sistema la contraria a la corrección política, fiándolo todo al prestigio memo o infantiloide del inconformismo, no ganatiza tener razón (Cercas 2006: 10).

12.2.3) Con paréntesis:

Esta [la tradición española del XIX] se correponde con la debilidad de los partidos (cuando no su prohibición), el personalismo o “fulanismo” de la política, un cierto gusto literario de la vida parlamentaria (De Miguel 1982: 39).

12.3) Al final de frase:

En este caso significa una clara prepotencia del varón que los enuncia, cuando no desprecio (De Miguel 2000: 62).

Y afortunadamente las imágenes futbolísticas de nuestros cámaras de televisión suelen ser buenas, cuando no excelentes (Delibes 2006: 31).

En el resto de mis libros expongo un solo tema con variantes anecdóticas: la frustración, el acoso del individuo por una sociedad indiferente, opresiva, cuando no hostil (Delibes 2006C: 165).

El resto [del cine] ha sido discreto, cuando no francamente malo (Galán 2006: 40).

A fuerza de chillar y de subrayar, los documentales militares —empezando por los del muy sobrevalorado Michael Moore— acabaron por convertirse en caricaturas de sí mismos, cuando no en involuntarias campañas de prensa a favor del enemigo al que pretendían denigrar (D. Torres 2006: 51).

Otra forma equivalente es ya que no (o por lo menos con similar comportamiento ortográfico). Algún ejemplo:

En cambio para otra obra sapiencial traducida del árabe, el Calila, tenemos, ya que no una versión previa pehlví, sí modelos de ésta en sánscrito más o menos aproximados (Rodríguez Adrados 2006: 17).

Empezaban a entrar a casa cartitas y a desarrollarse esas intrigüelas inocentes que son juegos de amor, ya que no el amor mismo (Pérez Galdós 2005: 58).

 

13. CIERRE

A pesar de todas sus limitaciones, esperamos que este artículo sirva para aclarar un poco la situación y llamar la atención sobre los problemas ortográficos del si no elíptico.

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© Miguel Ángel de la Fuente González 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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