Espéculo

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Duong Thu Huong

La tierra de los olvidos

  

 

Triángulos de memoria

Alejandro Hermosilla Sánchez
Universidad de Murcia

Hay infinitas maneras de mostrar el horror. Muchas formas de presentar el vacío y el absurdo que conllevan consigo las guerras. Muchas de ellas pueden llegar a ser reiterativas o caer en el agujero sin sentido de la sobreexposición del mal a la que se ven sometidas en tantas ocasiones muchas obras fallidas. Pero otras pueden ser mucho más sutiles, pueden encadenar en su desenvolvimiento un registro narrativo y temático que nos permita visualizar sin necesidad de vanos ejercicios de explosión literarios ese tremendo dolor que deja a su paso -tanto en las filas de los vencendores como en las de los vencidos- toda guerra.

Una de esas últimas es la acometida con sumo tacto narrativo, equilibrio y sensibilidad por Duong Thu Huong en esa novela desesperanzada -todo un lienzo existencialista del Vietnam de finales del siglo XX- que es la inquietante La tierra de los olvidos.

La propuesta que nos plantea esta mujer en cuya biografía se encadenan todo tipo de actos que hubieran enmudecido la voz de muchos -participación activa en la Guerra del Vietnam para liberar a su país de las tropas invasoras norteamericanas, expulsión, arrestamiento y encarcelamiento por parte del partido Comunista debido a su empeño en mantenerse fiel a su concepción de la libertad y algún matrimonio fallido- es la siguiente: Mien se encuentra felizmente unida a su esposo Hoan con el que tiene un hijo cuando, sorpresivamente, Bon (su antiguo marido y combatiente en la guerra del Vietnam donde se le dio por muerto) reaparece y pide recuperar su lugar perdido junto a Mien. Efectivamente, Bon recuperará este lugar pues las leyes del país respecto a los combatientes de la guerra le otorgan un trato preferencial pero ya no podrá volver a hacer reverdecer el antiguo amor vivido junto a Hoan como, a su vez, tampoco podrá evitar que Mien y Hoan luchen -a pesar de la ausencia, la imposibilidad y el nuevo vacío instalado en sus vidas- por volver a unirse.

De esta manera, la novela se plantea como un tríptico o un puzzle sin aparente forma de conjugar una válida unión entre los personajes donde se nos ofrece un retrato pormenorizado y, por momentos puntilloso del vacío, el rencor, la pérdida de sentido y orientación que sufrirán estos tres personajes víctimas de una situación de la que ninguno fue responsable: la ya opacada guerra de Vietnam.

Duong Thu Huong sabe deslizarse sigilosamente durante toda la narración por este terreno escarpado y apela a una ecuanimidad bastante bien fundamentada a la hora de permitir hablar a los personajes de cara a la comprensión de sus determinados, únicos y exclusivos puntos de vista. De esta manera, los tres personajes nos son retratados sin favoritismos y con una visión que hace hincapié en lo frágil e inestable de su condición a tono con la situación vital de un país imposibilitado para adquirir y cimentarse en una identidad fraternal, vistas las circunstancias que lo determinan.

Por ello, resultan especialmente reseñables las escenas enmarcadas al fondo o trasluz de la novela a través de las que observaremos la indecisa y frágil vida rural de Vietnam como el cambio de opinión progresivo que los vietnamitas irán manteniendo sobre esta relación triangular conforme Hoan vaya ayudando a que la economía del poblado que habita vaya en ascenso. Asimismo, es de reseñar cómo hábilmente se nos va ofreciendo ese retrato del Vietnam real a través de los escarceos forzosos de Hoan con las prostitutas para suplir el amor nunca perdido de Mien o el funcionamiento interno de los ejércitos y el Apocalipsis sin sentido de todas las guerras a partir de la rememoración de la participación en la guerra de Bon.

De esta manera, La tierra de los olvidos se nos aparece como un retrato sobre las miserias de la guerra así como una desmitificación de los heroísmos que las mismas generan y un retrato agudo sobre las condiciones de la vida en comunidad y soledad de los hombres sometidos a un estado totalitario que no por casualidad ha sido comparado con el genio siempre atento a los detalles dentro de un amplio campo de batalla de Balzac. Pues Duong Thu Huong ha sabido trazar dentro un amplio y vasto panorama dentro del que se desenvuelven muchas vidas humanas y, al menos, un par de generaciones un retrato narrativo no sólo del deshonor, la podredumbre y la miseria que se corresponden con un mundo ajeno a todo sentido sino, a la vez, un retrato de costumbres de ese mundo y la fuerza liberadora -el amor- que empuja a, al fin, descubrir que hay siempre un porqué por el que luchar sea cual sea la circunstancia en que se encuentre el ser humano.

Sin duda, es difícil apartar de la mente los pensamientos de cada uno de los personajes presentados en el libro con un matiz sumamente reflexivo sin que ello suponga una caída en el pausado pero ágil ritmo de la narración: el sentimiento de desconcierto de Bon al comprobar que su particular Penélope (Mien) ha encontrado marido y nadie es capaz de reconocer al viejo héroe vuelto al hogar como él tampoco es capaz de reconocerse en la mirada ajena, los sentimientos de pérdida, apatía, vacilación e incertidumbre -siempre opacados por su silencio- al tener que volver a compartir su vida con la de un hombre que creía muerto y que se le aparece como un fantasma contra el que tendrá que luchar para volver a recuperar la fe en la vida o los esfuerzos de Hoan por no perder su dignidad y reencontrar su fe perdida en sí misma obligado a rehacer su vida de nuevo y por sorpresa lejos, muy lejos de quienes eran parte íntima y sustancial de la misma.

Y son, por supuesto, remarcables y a considerar -además de narrados con sabia pericia sintética- las escenas embrujadas en las que Bon intenta conseguir un brebaje para volver a sostener una erección que le permita fecundar a Mien para encadenarse para siempre a ella de una manera que el destino no le ha permitido conseguir: todo un símbolo de la falsa y artificial virilidad que se esconde tras el dispositivo técnico-semiótico que promueve todas las guerras.

Así, en continuas sinalefas que unen pasado y presente y fusionan las vidas y voces internas de los tres personajes unidos a sus miserias, dudas y anhelos y sometidos a la tensión de tener que recrear momentos olvidados y elididos de su propia vida y de los demás para poder llenar la suya con recuerdos que no les pertenecen pero les expliquen su situación actual transcurre un libro que va poco a poco llevando al lector de la mano y le va susurrando el final de una historia que ha de cerrarse en un final abrupto y trágico pero, a su vez, certero.

Si para los gnósticos, el olvido era uno de los mayores pecados y de las más intensas traiciones que el ser humano podía procurarse hacia sí mismo, en el libro de Thu Huong se nos revela, a su vez, las trampas que habitan en el rescate de una memoria que no nos pertenece como, a su vez, que el mayor temor y descrédito no radican -como ejemplifica el personaje de Bon- en olvidar a los demás sino en ser olvidado por ellos pues esto supone la entrada al círculo infernal, repetitivo y solitario del infierno. Un infierno ambivalente -en manos de Duong Thu Huong- que nos muestra que este estéril lugar sin aparentes vías de escape puede ser -al mostrar la realidad de la persona y el país que lo habita- el mejor lugar para repensarse, reconstituirse y volver a soñar un nuevo nacimiento en el que tanto la narradora como Bon -a pesar de su escepticismo y los sinsabores continuos de la vida- parecen todavía creer al final del libro.

Un libro, La tierra de los olvidos, que se mueve en el terreno peligroso y particularmente movedizo que se encuentran entre los pliegues crudos de ese desfiladero ante el que se encontrara Prometeo -obligado por los picotazos de los buitres a reconocer quién fue, la naturaleza de su falta y el absurdo poder por el que tiene que purgar su falta- que recordar puede ser el ejercicio más peligroso pero, a su vez, un elemento necesario si queremos llegar a vertebrar una identidad auténtica y lastrada por el siempre peligroso olvido, más allá del dolor que este hecho traiga consigo.

 

© Alejandro Hermosilla Sánchez 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero34/tolvido.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2006-2007