Misticismo / Erotismo:
algunos ejes de la poética de Octavio Paz

Leonardo Sancho Dobles

Universidad de Costa Rica


 

   
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Entre lo que veo y digo,
entre lo que digo y callo,
entre lo que callo y sueño,
entre lo que sueño y olvido,
la poesía.
         Octavio Paz “Decir: hacer”

 

Pretexto

En el ámbito de la producción literaria latinoamericana el ensayo -tanto como práctica significante, como discurso o como género literario- viene a significar el espacio en el que emerge el pensamiento de los intelectuales quienes persiguen las respuestas a los enigmas e incertidumbres que sostienen la identidad y la cultura misma. A lo largo de los años y los siglos, desde el ensayo como práctica de escritura se postulan los lineamientos en torno a la identidad cultural latinoamericana, se trazan perspectivas políticas, se evalúan las producciones culturales y se cuestionan el pasado, el presente y se perfila el futuro teórico e ideológico del continente.

El caso particular de la producción ensayística del escritor mexicano Octavio Paz, el ensayo en tanto género literario viene a significar, entre otros, el espacio textual en el que plasma su pensamiento político, cultural, antropológico, histórico y teórico alrededor de la poesía y el amor: El laberinto de la soledad, Los signos en rotación, Los hijos del limo, El ogro filantrópico, In/mediaciones, El signo y el garabato, Conjunciones y disjunciones son sólo algunos títulos ensayísticos los cuales conforman el universo del pensamiento de este intelectual. Lo significativo del pensamiento y la producción literaria de Octavio Paz viene a ser que los temas del amor y la poesía los ha teorizado tanto en el género ensayístico como en el lírico; con ello en su universo significante el escritor abarca tanto la teoría como la práctica en torno a esas incertidumbres y enigmas que traen consigo el amor y la poesía. Su teoría trasciende la esfera del pensamiento y es puesta en práctica en su misma escritura y se erige en una poética y una erótica de la palabra porque es -a la misma vez- teórica y lúdica.

El concepto de Poética constituye el pensamiento y la comprensión teórica y práctica que propone y sostiene un escritor sobre el arte y la literatura -sobre el particular, en el apartado siguiente se hace una observación en torno al concepto de poética y su relación con el concepto teoría-; un “Arte poética” vendría a ser un texto literario en el que un escritor teoriza y ejemplifica algunas ideas y preceptos en torno a la literatura. En este sentido, la producción lírica de Octavio Paz evidencia una buena cantidad de poemas escritos a lo largo de toda su vida en los que pone en práctica su pensamiento alrededor de la poesía y el poema, entre algunos: “Retórica”, “Las palabras”, “El cántaro roto”, “Piedra de sol”, La palabra dicha”, “La palabra escrita”, “Decir: hacer” y “Carta de creencia”.

Particularmente, en tanto teoría y pensamiento, como punto de partida de la Poética de Octavio Paz en estas páginas se tomará las nociones postuladas en algunos de sus textos ensayísticos. En las páginas sucesivas se lleva a cabo un rastreo de los temas quizás más importantes alrededor de la poética de Octavio Paz en su producción ensayística; para lo cual se tomarán como base los ensayos El arco y la lira del año 1956, en el cual profundiza en torno a la poesía moderna y hace una serie de referencias al misticismo, y La llama doble publicado hacia el final de su vida en el año 1993, en el que teoriza sobre el erotismo, el amor y la poesía. A partir de ambos textos, relacionando algunos temas que tienen en común, abordaremos los ejes en torno a los cuales se articula la propuesta teórica de Paz sobre la poesía, el misticismo y el erotismo.

 

Entre teoría y poética

Con el propósito de establecer una relación entre las concepciones de teoría y poética, es necesario hacer una serie de consideraciones previas en torno a dichos conceptos, ya que para efectos de este ejercicio son considerados como equivalentes. En esta oportunidad se entiende el concepto teoría en su acepción etimológica (theoría) cuyo significado aludía a la “observación”; por su parte, el concepto poética se toma en su sentido etimológico también, (poiein) cuyo significado original era el del verbo “crear” y “producir”; en este sentido ambos términos se refieren a la construcción de una perspectiva de observación o de análisis.

El término poética se ha utilizado en el campo de los estudios en torno a la literatura como sinónimo del término teoría; ambos conceptos se utilizan en algunos casos indistintamente y en otras oportunidades los estudiosos del fenómeno literario prefieren hacer uso de manera separada. En el Diccionario de Términos Literarios los autores en un principio parten de Aristóteles, pues con su obra poietikh tecnh (Poietike techne), se establece la primera reflexión teórica alrededor de la producción literaria, inicialmente el concepto poética se trataba de “una disciplina cuyo objeto es la elaboración de un sistema de principios, conceptos generales, modelos y metalenguaje científico para describir, clasificar y analizar obras de arte verbal o creaciones literarias.” (Estébanez, 1996, 858) Más adelante se define particularmente el significado del término de la siguiente manera: “Poética sería la denominación con la que, desde Aristóteles, se habría designado la disciplina a la que incumbe la formulación del mencionado sistema de conceptos, principios, modelos y terminología científica para el estudio de fenómenos literarios, disciplina a la que hoy se denomina comúnmente Teoría de la Literatura.” (Estébanez: 1996, 858)

Luego de precisar la definición en el diccionario se establece un recorrido histórico por lo que a lo largo de diferentes épocas se ha entendido en torno al concepto poética, este recuento se lleva a cabo desde el propio Aristóteles, la literatura latina, la Edad Media, el Renacimiento, el Siglo de Oro hasta llegar al presente. Llama la atención en este recorrido que el poeta simbolista francés Paul Valéry -quien fuera discípulo de Mallarmé al cual recurre Octavio Paz en su propuesta teórica-poética- en el año 1945 revalorizara el término poética y hace que en el siglo pasado el concepto recuperara su significado original; en el mismo diccionario se citan las palabras del poeta francés “entendiendo esta palabra según su etimología, es decir, como nombre de todo aquello que se relaciona con la creación o la composición de obras de las cuales el lenguaje es, al mismo tiempo, la sustancia y el medio y no en el sentido restringido de la colección de reglas o de preceptos relativos a la poesía.” (Estébanez: 1996, 861) con lo cual se entiende que la palabra poética engloba tanto la producción a partir de la palabra y el pensamiento que se suscita en torno a ella. Este último sentido del término ha sido el que retomaron las diferentes escuelas teóricas y críticas del siglo XX como el New Criticism, la Estilística, el Estructuralismo checo y el francés, la Semiótica, la Teoría de la Recepción y la Pragmática.

Por su parte, los estudiosos de la literatura y el lenguaje Oswald Ducrot y Tzvetan Todorov en el Diccionario Enciclopédico de las ciencias del lenguaje proponen que el concepto poética designa, en principio, toda teoría interna de la literatura, con lo cual se inscribe dentro de un campo abstracto que formula leyes, observa el fenómeno literario como un objeto científico y propone categorías, las cuales se establecen como estrategias conceptuales y dialógicas para interpretar o describir un determinado objeto textual. En este sentido, las palabras de dichos teóricos resultan esclarecedoras:

“Ante todo, la poética debe responder a esta pregunta: ¿qué es la literatura? En otros términos, la poética procurará hacer de ese fenómeno sociológico que ha sido llamado “literatura” una entidad interna y teórica (o demostrará la ausencia de tal entidad). O bien, intentará definir el discurso literario con relación a otros tipos de discurso, proponiéndose así un objeto de conocimiento resultante del trabajo teórico y apartado, pues, de los hechos de observación. La respuesta a esta primera pregunta será a la vez punto de partida y de llegada: en la actividad de quien se consagre a la poética todo debe contribuir a su elucidación mediante definiciones nunca concluidas. ” (Ducrot/Todorov, 1980, 99)

En este sentido, el término poética concuerda con el trabajo de Octavio Paz, ya que en su producción sobre todo ensayística se postula como un esfuerzo por esclarecer teóricamente los misterios de la poesía.

 

Misticismo y poesía

Con respecto a la poética de Octavio Paz, es pertinente observar la noción de misticismo para ubicar este concepto en el universo de pensamiento de este intelectual mexicano. En ámbito del pensamiento teológico, y en la práctica literaria también, el misticismo surgió como un estado del espíritu que pretendía aproximarse a la divinidad desde la experiencia humana hasta alcanzar un grado de perfección religiosa denominada éxtasis, al lograr la unión del alma con Dios:

“El misticismo es esencialmente la tentativa de sacar el yo de los límites de la naturaleza humana, transportándolo a un nuevo plano en el que toda oposición entre el yo y el mundo, el hombre y la realidad, toda oposición espacial y temporal, ceden ante un sentimiento de la divinidad que trasciende inteligencia, voluntad y sentimiento individual. Su aspecto más visible, en todas las religiones, viene dado, efectivamente, por la aspiración al éxtasis, en el que el yo está, o cree estar ajeno de sí mismo.” (Bertín: 1967, 39)

Mediante el éxtasis los místicos se despojaban de todo raciocinio y suspendían sus facultades sensibles con tal desentrañar los misterios Dios y entablar una comunicación entre el alma y la divinidad; aunque los misterios de la divinidad no han podido esclarecerse fácilmente puesto que son secretos que se aceptan como dogma y a los cuales se les rinde una fe.

La mística, es entendida entonces como la expresión literaria de la experiencia alcanzada en el misticismo. En el campo de la literatura española la mística fundó una escuela teológica y literaria sumamente importante en las letras hispánicas, de la cual son el Beato Juan de Ávila, San Pedro de Alcántara, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús y Fray Jerónimo Gracián, son algunos de los presentantes que llevaron el misticismo al plano de la producción literaria e intentaron -a veces fallidamente- revelar los secretos y misterios de la divinidad mediante la palabra.

Por otra parte, podemos ver que el misticismo trasciende la cultura occidental y lo podemos observar también en la India con los “Upanisad” y el pensamiento oriental a los que también Octavio Paz dedicó buena parte de su reflexión ensayística.

Lo interesante del misticismo y la mística es que -más allá de las doctrinas teológicas y escuelas literarias- el estado de perfección al cual se pretende llegar, el éxtasis, trae consigo otras significaciones como euforia, alegría y admiración. Esa euforia -además de los intentos de los místicos, poco acertados y cuestionados desde la teología, de tratar de explicar los misterios de la divinidad y conceptual izarlos mediante la palabra y el lenguaje -asirlos en el verbo- significan en buena medida los elementos que retoma Octavio Paz para postular su poética: La revelación poética y la consagración del instante.

Sobre la relación manifiesta entre el misticismo y la poesía, en un texto del año 1942 -escrito por Octavio Paz en ocasión de un ciclo de conferencias en el que se conmemoraba el cuarto centenario del nacimiento del místico español San Juan de la Cruz- titulado “Poesía de soledad y poesía de comunión” y publicado posteriormente en el año1957 en el texto Las peras del olmo, el ensayista y poeta enunciaba lo siguiente al respecto del lenguaje como objeto y la comunicación en tanto proceso en la mística y la poesía:

“Ahora bien, la operación poética ¿es una actividad mágica o religiosa? Ni lo uno ni lo otro. La poesía es irreductible a cualquier otra experiencia. Pero el espíritu que la expresa, los medios de que se vale, su origen y su fin, muy bien pueden ser mágicos o religiosos. La actitud ante lo sagrado cristaliza en el ruego, en la oración, y su más profunda manifestación es el éxtasis místico: el entregarse a lo absoluto y confundirse con Dios. La religión -en este sentido- es diálogo, relación amorosa con el Creador. También el poeta lírico entabla un diálogo con el mundo; en ese diálogo hay dos situaciones extremas: una, de soledad; otra, de comunión. El poeta siempre intenta comulgar, unirse (reunirse, mejor dicho), con su objeto: su propia alma, la amada, Dios, la naturaleza... La poesía mueve al poeta hacia lo desconocido. Y la poesía lírica, que principia como un íntimo deslumbramiento, termina en la comunión o en la blasfemia. No importa que el poeta se sirva de la magia de las palabras, del hechizo del lenguaje, para solicitar a su objeto: nunca pretende utilizarlo, como el mago, sino fundirse a él, como el místico.” (Paz: 1971, 97)

Estas reflexiones presentan los temas germinales que el ensayista ahondaría en muchos de sus textos. Ahora bien, en la sección titulada “La revelación poética” de El arco y la lira, el ensayo en el que profundiza sobre la poesía moderna, Octavio Paz acerca los secretos misterios de la comunicación mística entre el alma y la divinidad con los secretos y misterios de la comunicación poética entre el poeta y su alteridad. Toma como punto de partida algunos lineamientos del teólogo protestante alemán y filósofo de la religión Rudolf Otto (1869-1937) para perfilar sus postulados teóricos.

En este apartado de El arco y la lira Octavio Paz -además de advertir que los primeros en reconocer el origen común entre el amor y la religión y la poesía fueron los poetas- inicia diciendo “La experiencia poética como la religiosa es un salto mortal: un cambiar la naturaleza que es también un regreso a nuestra naturaleza original” (Paz: 1998, 137) y, conforme avanza en su elaboración teórica, argumenta y profundiza en los aspectos del misticismo y la poesía que ya había esbozado en su ensayo de 1942 “Poesía de soledad y poesía de comunión”. Sostiene -además de la estrecha relación entre los místicos y los poetas- que en el lenguaje, el amor y el erotismo existe un vínculo entre el poeta y su objeto, entre el amante y la amada, y que la comunicación que se logra alcanzar entre ellos es semejante a la comunión religiosa, al éxtasis:

“En toda experiencia de lo sagrado se da un elemento que no es temerario llamar ´sublime`, en el sentido kantiano de la palabra. Y a la inversa: en lo sublime hay siempre un temblor, un malestar, un pasmo y ahogo, que delatan la presencia de lo desconocido e inconmensurable, rasgos del horror divino. Otro tanto puede decirse del amor: la sexualidad se manifiesta en la experiencia de lo sagrado con terrible potencia; y éste en la vida erótica: todo amor es una revelación, un sacudimiento quehacer temblar los cimientos del yo y nos lleva a proferir palabras que no son muy distintas de las que emplea el místico. En la creación poética pasa algo parecido: ausencia y presencia, silencio y palabra, vacío y plenitud son estados poéticos como religiosos y amorosos” (Paz: 1998, 141)

En este sentido, Octavio Paz trasciende el pensamiento sobre la comunicación en la poesía y la mística, al incorporar, además del tema del amor -que de suyo se sobreentiende en ambos campos- el del erotismo, aspecto se hará referencia más adelante. Para el autor, la base sobre la que se fundamenta la poesía y el misticismo es la palabra, pero los objetivos que se persiguen mediante ella son distintos. La revelación que se busca es lúdica en el caso del poeta, mientras que para el místico es racional. Tanto el poeta como el místico buscan comunicarse con una alteridad: Dios, el cosmos, la amada... Por medio de la revelación el místico persigue revelar un misterio de la divinidad, crea teofanías y ritos, el poeta crea ritmos e imágenes con el objetivo de revelar el amor. La palabra en el caso del místico es interpretativa, dogmática, en cambio para el poeta es creativa. Las ideas de Octavio Paz en torno a la palabra en el misticismo y la poesía se pueden ubicar en el siguiente cuadro:

PALABRA CARACTER OBJETIVOS METAS OBJETOS
Poética Lúdica Creativo Significante Ritmos e imágenes
Religiosa Intelectual Interpretativo Sentido Teofanías y ritos

La poesía es una imagen que se sustenta en sí misma, es una revelación de sí misma que el hombre hace de sí mismo, es decir una imagen; por su parte, la religión revela un misterio que es ajeno a la condición humana, es una explicación racional que necesariamente debe recurrir a lo sobrenatural.

De acuerdo con el pensamiento de este teórico los poetas han sido los primeros en advertir el origen común entre el amor, la religión y la poesía. La poesía es, entonces, religión en estado silvestre; lo que distingue a la experiencia religiosa de la poesía es el carácter interpretativo de la revelación original y no la revelación en sí; por lo tanto la palabra religiosa se diluye en “balbuceos”, silencios y ruidos; a su vez la palabra poética se transforma en imágenes y ritmos; metáforas mediante las cuales lo decible es capaz de fundirse con lo indecible y se logra así la comunión y comunicación con la alteridad.

El poeta y el místico buscan una comunicación/comunión con la alteridad, mediante el éxtasis y la sublimación; gracias al lenguaje ambos persiguen un encuentro amoroso con el ser amado -llámese Dios o la amada.

En este sentido, las relaciones que Octavio Paz ofrece en cuanto al erotismo y la poesía, más allá del misticismo, también resultan reveladoras en su pensamiento poético y no se pueden desligar de la teoría sobre la poesía y la creación poética.

 

Erotismo y poesía

Al respecto del erotismo y sus relaciones con la poesía, en un texto titulado “La metáfora” escrito sobre una caricatura de José Guadalupe Posada y publicado en Conjunciones y disyunciones en el año 1969 -sobre el cual Paz sienta algunas de las bases de su ensayo posterior La llama doble- el escritor mexicano, con respecto al lenguaje y a la comunicación entre el cuerpo masculino y femenino. A partir de lo anterior establece una de las relaciones entre el erotismo, la poesía y el misticismo y plantea lo siguiente:

“Me he extendido sobre el tema del lenguaje porque el falo y el coño, además de ser objetos (órganos) simbólicos, son emisores de símbolos. Son el lenguaje pasional del cuerpo. Un lenguaje que sólo la enfermedad y la muerte acallan -no la filosofía. El cuerpo es imaginario no por carecer de realidad sino por ser la realidad más real: imagen al fin palpable y, no obstante, cambiante y condenada a la desaparición. Dominar el cuerpo es suprimir las imágenes que emite -y en esto consisten las prácticas del yogi y el asceta. O disipar su realidad -y eso es lo que hace el libertino. Unos y otro se proponen acabar con el cuerpo, con sus imágenes y sus pesadillas: con su realidad. Pues la realidad del cuerpo es una imagen del cuerpo fijada por el deseo. Si el lenguaje es la forma más perfecta de la comunicación, la perfección del lenguaje no puede ser sino erótica e incluye a la muerte y al silencio: al fracaso del lenguaje... ¿El fracaso? El silencio no es el fracaso sino el acabamiento, la culminación del lenguaje...” (Paz, 1996: 119-120)

El tema de la poesía y el erotismo posteriormente es desarrollado con amplitud en el ensayo La llama doble tal y como se ha mencionado, en este texto Octavio Paz reúne una serie de ideas entorno a los temas que hemos esbozado y que fue desarrollando y atesorando a lo largo de su vida tanto en su producción lírica y como ensayística. En el capítulo titulado “Un sistema solar” plantea que la sexualidad y el lenguaje, a través los vehículos del coito y el poema persiguen, por un lado, la perpetuación de la especie humana y, por otro lado, la comunicación. Se observa que la sexualidad es entendida entonces en tanto una poética corporal y el lenguaje una erótica verbal ya que para Octavio Paz el acto poético es ritmo y metáfora mientras que el acto erótico es rito y ceremonia.

De acuerdo con este escritor, el erotismo trasciende la sexualidad y produce el amor y, por su parte, la poesía trasciende el lenguaje y produce el poema. Hacia el final de cada una de estas vías el lenguaje roza el erotismo y la sexualidad la poética porque, en este sentido, el lenguaje deviene en una erótica verbal y la sexualidad en una poética corporal.

El paralelismo entre el lenguaje y la sexualidad se puede observar en el siguiente esquema, en el que a partir de dos necesidades primordiales del ser humano, la perpetuación de la especie y la comunicación, se establecen una serie de contrastes que relacionan el erotismo con la poesía:

LENGUAJE poesía comunicación poema erótica verbal
SEXUALIDAD erotismo perpetuación amor poética corporal

En este sentido, se puede observar la manera en la que la poesía suspende el acto comunicativo al hacer un paréntesis en el proceso de significación porque el sentido deja de ser transparente; del mismo modo, el erotismo hace un paréntesis y posterga la reproducción. Poesía y erotismo: ambos juegan, eluden, burlan y se revelan contra la necesidad primordial para la cual sirven al ser humano: comunicar y perpetuar

Ahora bien, el misticismo también esta relacionado en el pensamiento de Octavio Paz con el erotismo “Muchos textos religiosos, entre ellos algunos grandes poemas, no vacilan en comparar el placer sexual con el deleite extático del místico...” (Paz: 1993, 22). La anterior lo podemos entender con respecto al clímax erótico y el éxtasis místico, al finalizar un acto poético y un acto erótico el ser humano experimenta sensaciones que no pueden ser asidas por el lenguaje, son indecibles; en eso reside, entonces, la analogía entre poesía, erotismo y misticismo.

“El acto en que culmina la experiencia erótica, el orgasmo es indecible. Es una sensación que pasa de la extrema tensión al más completo abandono y de la concentración fija al olvido de sí; reunión de los opuestos, durante un segundo, la afirmación del yo y su disolución, la subida y la caída, el allá y el aquí, el tiempo y el no-tiempo. La experiencia mística es igualmente indecible: la instantánea fusión de los opuestos, la tensión y la distensión, la afirmación y la negación, el estar fuera de sí y el reunirse con uno mismo en el seno de la naturaleza reconciliada.” (Paz: 1993, 110)

En el clímax erótico, el éxtasis místico y la revelación poética el lenguaje se desnuda de toda significación y referencia, se despoja de toda artificialidad y recupera instantáneamente su condición primitiva, original y primigenia; de ahí que el lenguaje en esos momentos de máxima sublimación se despliegue en grito, gemido, balbuceo o silencio.

Por otra parte, en el erotismo, la poesía y el misticismo los opuestos -Dios, la amada, la pareja-se unen y reúnen en un instante climático y extático el que el tiempo se eterniza; finalmente se da una comunión entre el hombre y su alteridad. En el caso de la poesía, mediante el ritmo, la imagen y la metáfora los poetas logran una fusión con lo innombrable: la sensación carente de significado preciso, pues para Octavio Paz en la imagen poética el poeta es capaz de nombrar lo indecible “Hay que volver al lenguaje para ver cómo la imagen puede decir lo que, por naturaleza, el lenguaje parece incapaz de decir.” (Paz : 1998, 106)

Para Paz ese momento de éxtasis -efímero y eterno a la vez- es cercano a la muerte, a la no vida y al no lenguaje, es ese momento en el que la pareja se une mediante el amor, en la caricia más allá de la cópula, que no es tiempo y tampoco es eternidad, el espacio en el cual paradójicamente el ser, finalmente, es. Se revela por fin el sentido de su existencia.

Ese espacio temporal del instante eterno es el del éxtasis místico y el del clímax erótico, en el que el lenguaje y el amor nos aproximan a lo indecible en un lapso efímero e imperecedero a la vez: “Un instante y para siempre. Instante en el que somos lo que fuimos y seremos. Nacer y morir: un instante. En ese instante somos vida y muerte, esto y aquello.” (Paz : 1998, 155). Se trata, entonces, del espacio temporal en el que los contrarios se unen en un solo ritmo: Eros y Tánatos, la pareja, el yo y la alteridad, el alma y Dios, la hembra y el macho, el Andro y el Ginos y, en el pensamiento oriental, el Yin y el Yang. Lo anterior es en lo que a lo largo de El arco y la lira Octavio Paz denomina el salto mortal hacia la otra orilla, al cual se llega mediante el abrazo de la pareja en el caso del erotismo, mediante el ritmo y la metáfora en el caso de la poesía y mediante la comunión en el caso del misticismo.

La unión amorosa, tanto por la divinidad como por la persona amada, es una de las experiencias más sublimes del ser humano y esa experiencia hace al hombre rozar las dos vertientes del ser: vida y muerte, noche y día, el bien y el mal, el Eros y el Tánatos. Al retomar el concepto de Tao de la filosofía oriental la idea del pensamiento en la que los opuestos se unen y relacionan en un todo, Paz propone lo siguiente en cuanto los opuestos que se complementan:

“Dotados de un dinamismo creador de realidades, Yin y Yang se alternan y alternándose engendran la totalidad. En esa totalidad nada ha sido suprimido ni abstraído, cada aspecto está presente, vivo y sin perder sus particularidades. Yin es el invierno, la estación de las mujeres, la casa y la sombra. Su símbolo es la puerta, lo cerrado y escondido que madura en la oscuridad. Yang es la luz, los trabajos agrícolas, la caza y la pesca, el aire libre, el tiempo de los hombres, abierto, Calor y frío, luz y oscuridad, ´tiempo de plenitud y tiempo de decrepitud: tiempo masculino y tiempo femenino -un aspecto dragón y un aspecto serpiente-, tal es la vida´. El universo es un sistema bipartito de ritmos contrarios, alternantes y complementarios.” (Paz : 1998, 59)

Al pensar en los opuestos complementarios, en el abrazo erótico o en una comunión mística, podemos pensar que lenguaje y sexualidad se complementan en un juego de alternancias. Erotismo, poesía y misticismo se enlazan conformando un trinomio indisoluble sustentados por la comunicación y el amor como se puede observar en el siguiente diagrama:

Poesía, misticismo y erotismo constituyen en el pensamiento de Octavio Paz y juego de equivalencias al pretender los tres, a partir del amor, llevar la comunicación y el lenguaje a un estado límite en el que las palabras ya no alcanzan puesto que se hace imposible nombrar lo indecible, la sensación carente de significante y de significado.

 

Una poética más allá de la palabra

Si el ensayo es el género literario que por excelencia es utilizado para postular las ideas y el pensamiento, en el caso del las ideas de Octavio Paz es también el espacio para hacer teoría sobre la producción poética en general y la suya propia en particular. El pensamiento de este autor se erige en una teoría de la creación poética, pero también en una teoría del lenguaje, de la comunicación, del tiempo y del amor.

Al relacionar el misticismo con el erotismo y la poesía; el éxtasis místico, el clímax erótico y la revelación poética, Octavio Paz propone, además, una disolución del lenguaje en tanto vehículo de la comunicación porque los tres discursos: religioso, corporal y poético llevan el lenguaje hacia los límites de lo indecible: el grito, el gemido, el balbuceo, el susurro o silencio.

Por otra parte, la palabra poética se torna erótica y el lenguaje corporal se torna poesía porque ambos son vehículos mediante los cuales el amor se comunica; con lo cual observamos que la poética de Octavio Paz es una poética también del erotismo. Su propuesta es una erótica de la palabra y una poética del erotismo.

En el afán por desentrañar los misterios de la poesía y el amor, Octavio Paz abre nuevas dimensiones en la comunicación y el lenguaje que son equivalentes a los secretos y misterios de la fe y las religiones en busca de una revelación divina. A parte de ofrecer una versión diferente de la poesía, el misticismo y el erotismo, también aporta aspectos interesantes como la noción de tiempo, muerte y existencia en el ser humano.

Finalmente, en la propuesta teórica en torno a la poesía, en lo relativo a la unión de los opuestos -a la comunicación o a la común unión, comunión como se le puede llamar también-, la poesía al erigirse en poema le ofrece al ser humano ese espacio para que los opuestos se (con)fundan y (con)funden en una fusión mística, poética y eróticamente más allá del lenguaje.

 

Bibliografía:

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Todorov, Tzvetan y Ducrot, Oswald. Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje. México D.F.: Siglo veintiuno editores. 1980.

 

© Leonardo Sancho Dobles 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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