Los Orishas en Calypso

Inés Izquierdo MIller


 

   
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La novela Calypso de Tatiana Lobo muestra un mundo apasionado y extraordinario donde los personajes se mueven en un escenario agreste y selvático, en el cual las leyes y normas de la mal llamada civilización pierden su connotación y sentido. Y aunque parezca fantasía, nosotros tercermundistas íntegros sabemos que ésa es la realidad y el pan nuestro de cada día de nuestras infelices tierras.

De todos los aspectos que la novela Calypso encierra, me ha resultado muy significativo cómo la autora aborda el fenómeno de la religión afrocaribeña. Por mi condición caribeña y mi inmediatez en algunos aspectos me he sentido identificada con ciertos elementos de este tema y es por eso que quisiera abordar brevemente aspectos interesantes sobre la religión llamada santería en esta novela de Tatiana Lobo.

Para empezar voy a referirme a qué se llama Santería o Regla Lucumí, la cual se origina en el Oeste de África, en la región conocida en la actualidad como Nigeria y Benin. Es la religión tradicional del pueblo Yoruba. La trata de esclavos trajo muchos de estos yorubas a las costas de Cuba, Brasil, Haití, Trinidad y Puerto Rico, entre otros sitios. Sin embargo junto con los fornidos cuerpos que se trajeron para vender como si fuera una mercancía más, sus captores no se percataron que a nuestras tierras habían arribado también dos elementos vitales de la condición humana que nunca tendrán precio: las costumbres y la religión de la cultura africana.

En el Nuevo Mundo, los orishas y la mayor parte de su religión se ocultaron detrás de la fachada del catolicismo, fue así que ellos representaron sus deidades, buscando los puntos de contacto que había entre sus orishas y los santos de la religión católica. Es por esa razón que esta religión llegó a ser conocida como Santería.

Aclarada esta parte podemos decir que en la novela Calypso de Tatiana Lobo aparecen ciertos rasgos de la religión afrocaribeña manifestada a través de varios personajes, como por ejemplo miss Emily y la albina Stella, a quien ella educa.

Según se nos cuenta en la novela, Emily acudía a un lugar apartado y allí hacía su ritual a través de bailes y posesiones extrañas. Todo este ritual no es más que lo que en la santería se conoce como La Posesión a través del Trance. Recordemos la escena final cuando Stella trata de salvar a Omfí y danza para él como lo vio hacer “a las matronas negras para invocar a las fuerzas subterráneas de la madre naturaleza”, y ese baile provoca el cataclismo que arrasa con el pueblo y destruye todo, hasta llegar al estadio inicial cuando Lorenzo y Plantitah arribaron allí.

También en la novela ciertos personajes tienen los atributos y características de los principales dioses de la santería. Hagamos un breve recorrido por el panteón de los Orishas, los cuales gobiernan las fuerzas de la naturaleza y los asuntos de la humanidad.

Podemos empezar diciendo que Plantitah es como un hijo directo de Elegba (también llamado Eleggua o Elegguá) que es el dueño de los caminos y puertas en este mundo. Él es el depositario del Ashé. Los colores rojo y negro o blanco y negro son suyos, y codifican su naturaleza Tiene una relación muy estrecha con el orisha de la adivinación, Orunmila, quien para mí en este caso es miss Emily, un personaje con poderes adivinatorios y sobrenaturales. Elegba siempre es llamado antes que ningún otro orisha, pues abre las puertas entre los mundos y abre nuestros caminos en la vida. Se reconoce por los números 3 y 21.

Pero también este personaje de Plantitah tiene mucho que ver con Changó (también le dicen Shangó, es el equivalente de Santa Bárbara en la religión católica) que es quizás el más popular de los orishas, gobierna los relámpagos, los truenos, el fuego, los tambores y la danza. Es un orisha guerrero de inteligencia o ingenio agudo, temperamento irascible y la personificación de la virilidad. Está casado con Obba, pero mantiene relaciones amorosas con Oyá y Oshún.

Es un orisha extremadamente fogoso y de voluntad fuerte, que ama todos los placeres del mundo: el baile, los tambores, las mujeres, los cantos y la comida (rasgos que sabemos Plantitah tenía). En reconocimiento de la grandeza de este rey, todos en la religión se yerguen en la punta del pie (o se levantan del asiento si están sentados), a la mera mención de su nombre. Sus colores son el rojo y el blanco, y él se reconoce a si mismo en los números cuatro y seis. A menudo se le representa por un hacha doble.

El personaje de Lorenzo se puede relacionar con Ogún que es el dios del hierro, la guerra y las faenas. Es el dueño de toda la tecnología, y como esta tecnología forma parte de su naturaleza, es casi siempre utilizada primero en guerras, recordemos que Lorenzo llevó la carretera y el teléfono al pueblo. Así como Elegba abre los caminos, es Ogún el que limpia los caminos con su machete. A Ogún se le reconoce en el número 7, y sus colores son verde y negro.

Oshosi es el tercer miembro del grupo de orishas conocido como Guerreros, y es recibido junto con Elegba, Ogún y Oshún para proteger al iniciado en Guerreros, y así abrir y limpiar sus caminos. Oshosi es el cazador y explorador de los orishas, y asume el papel de traductor para Obatalá, con el cual tiene una relación muy estrecha. Sus colores son azul y amarillo. Pienso que la albina Stella tiene esa misión, encomendada por miss Emily, debe cuidar a Eudora de los males que la asechaban

Obatalá es el padre bondadoso de todos los orishas y de la humanidad. Es el dueño de todas las cabezas y las mentes. Fue el creador del mundo y de la humanidad, es la fuente de todo lo puro, sabio, apacible y compasivo. No obstante tiene un aspecto guerrero a través del cual impone justicia. Su color es blanco, al cual a veces se le da realce con rojo, morado u otros para diferenciar sus diferentes caminos. Obatalá es el único orisha que tiene caminos masculinos y femeninos. Después de ver estas características podemos afirmar que Eudora es "hija" de Obatalá (La Virgen de las Mercedes), no solo por sus cualidades, sino porque en su búsqueda del placer sexual, lo mismo sostiene relaciones con hombres que con mujeres.

Matilda es digna hija de Oshún, (Caridad del Cobre para los cubanos) la reina de las aguas dulces del mundo, los arroyos, manantiales y ríos, personificando el amor y la fertilidad. Es la más joven de los orishas femeninos, (al igual que Matilda que era la descendiente más joven de Plantitah). Oshún cura con sus dulces aguas y con la miel, de la cual es también poseedora. Es la "femme fatale" de los orishas.

Ella se reconoce a sí misma en los colores amarillo y oro, y su número es el cinco. Los pavos reales y los buitres son suyos. Recordemos el final de la novela donde se dice que el espíritu de Matilda danza por las noches sobre los restos de la barca de Lorenzo.

Yemayá (Virgen de Regla), esa negrita de rostro hermoso y augusto vive y reina en los mares y los lagos. Ella domina la maternidad en nuestras vidas y es la Madre de Todos. Su nombre es una abreviación de Yeye Omo Eja, que quiere decir La Madre cuyos Hijos son los Peces, nombre que evidencia el hecho de que sus hijos son innumerables.

Así, de esta forma Yemayá se revela a sí misma como la verdadera madre de todos. Se viste con siete faldas o sayas azules y blancas. Al ver estos rasgos de Yemayá de inmediato se piensa en Amanda, y su relación con las aguas. Primero el río donde Lorenzo la vio desnuda y después el mar que se la llevó junto al gallo negro.

Estas son sólo algunas consideraciones sobre los personajes principales de la novela Calypso y ciertos atributos de ellos que pueden ser representativos de los orishas de la religión afrocaribeña. Sin embargo cuando una lee detenidamente esta novela encuentra otras afinidades y vínculos que permiten aseverar con meridiana claridad que en Calypso los orishas también encontraron su morada.

 

© Inés Izquierdo MIller 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero35/orishas.html