Similitudes y diferencias
entre la prosa de Jane Porter y Walter Scott

Enrique García Díaz *

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Resumen: Walter Scott ha sido reconocido como el auténtico creador de la novela histórica. Sin embargo, cabe señalar que este calificativo puede estar sujeto a ciertas dudas. En un principio hay que establecer la definición de lo que es una novela histórica para poder afirmar con plenas garantías que Scott es el genuino creador de este género. Si aplicamos una de las varias definiciones de lo que es una novela histórica esto es, una narración de acontecimientos pasados de los que el autor no ha sido testigo presencial, entonces podemos considerar como novela histórica toda la narrativa anterior a Scott cuyo tema central sea la historia pasada. De este modo la novela de Jane Porter The Scottish Chiefs, bien podría considerarse como una novela histórica.

Abstract: When Sir Walter Scott published Waverley or ‘Tis Sixty Years Since in 1814 he was creating a new literary genre: the historical novel. However, if we pay attention to the literary market during the XIX century we shall see that the historical novel has been already cultivated by women. Amongst those female writers we have chosen Jane Porter’s The Scottish Chiefs (1810) which may be considered as one of the first historical novels. What Scott did was to continue with an invented genre, but with several differences. Scott’s Waverley Novels are novels of manners because Scott’s intention was to depict the manners of his forefathers.

Palabras clave: Comparativa, Jane Porter, Walter Scott, Scottish Chiefs, Waverley.

 

Introducción.

El propósito que persigue este trabajo es comparar la prosa de Jane Porter con la de Walter Scott a fin de demostrar dos aspectos. Uno sería presentar la obra de la escritora escocesa como una de las primeras creaciones históricas de la literatura inglesa. Y el segundo aspecto se centraría en establecer un estudio comparativo con la narrativa de Scott quien, por otra parte, poco o nada tiene que ver con la narrativa de Porter, pese a que como Andrew Hook explica en su edición de Waverley or ‘Tis Sixty Years Since, es difícil creer que el éxito de Jane Porter fuese desconocido para Scott, que no le animara a publicar su novela. De hecho existe una conocida anécdota del escritor escocés en la cual admitió algo así en una conversación privada con Jorge IV. (Hook 1998: 17).

Para llevar a acabo este análisis comparativo he elegido la primera y más conocida novela de Jane Porter The Scottish Chiefs, y la primera y más importante novela de Scott Waverley, or ‘Tis Sixty Years Since. Para ello me centraré en cuatro puntos que considero importantes a la hora de establecer las similitudes y diferencias entre ambas novelas: el papel del héroe, el de la heroína, el tema de la violencia, y el nacionalismo escocés.

Cuando en el año 1814 Walter Scott publicó su primera novela Waverley or ‘Tis Sixty Years Since la crítica la catalogó como la primera novela histórica inglesa. Dicha afirmación es correcta, aunque habría que matizar algunos aspectos al respecto. Antes de la publicación de Waverley el mercado literario ya estaba copado por esta clase de novelas. Según un estudio de Peter Garside durante la primera década del siglo XIX las novelas escritas por mujeres superaban en número ampliamente a las escritas por los hombres durante los años 1810, 1812, 1813, 1814, y 1816. De este dato se desprende la afirmación de que las Waverley Novels surgieron en un momento en el que la prosa era un género ajeno a los escritores. (Garside 1999 : 4). La narrativa era considerada un género femenino, mientras que la poesía lo era para el masculino. Cualquier estudioso de la producción novelística de Scott sabe que el escritor escocés había obtenido una más que merecida reputación como poeta con obras como The Lay of the Last Minstrel o The Lady of the Lake entre otras. El dato aportado por Garside en referencia al mercado de la prosa a comienzos del siglo XVIII es significativo, ya que indica que el propio Scott era conocedor de este mercado literario. Esta puede ser una de las posibles razones por las que se decidiera a publicar su novela bajo seudónimo. El hecho de que la narrativa estuviera dominada por mujeres pudo llevar a Scott a abandonar su proyecto de escribir Waverley, or ‘Tis Sixty Years Since junto con la mala impresión que el manuscrito le produjo a John Erskine.

En ese mercado literario femenino anteriormente citado destacaban escritoras como Amelia Opie, las hermanas Porter (Jane y Anne Marie), Jane West, Catherine Cuthbertson, o Sophie Ristaud Cottin entre otras. Estas escritoras cultivaron la novela histórica años antes de Waverley, or ‘Tis Sixty Years Since fuese publicada en 1814. Sin embargo, la crítica y en concreto los estudiosos de la obra literaria de Scott discrepan acerca de la idea de que antes de Scott se escribiera novela histórica. Críticos como Herbert Butterfield, Avrom Fleishman, George Lukácks o Harry Shaw catalogan a esa ficción histórica previa a la publicación de Waverley, or ‘Tis Sixty Years Since como un mero drama costumbrista. Como señala Anne H. Stevens hay críticos como Katie Trumpener para quienes la ficción histórica no comienza con Scott, ya que la novela histórica del Romanticismo es diferente a la discontinúa ficción histórica del siglo XVII. (Stevens 2001 : 2).

 

El héroe

La primera diferencia importante entre ambos escritores aparece en la elección del héroe de la novela. Mientras Jane Porter se decanta por la figura histórica de William Wallace, Scott deja el peso de la acción a un personaje de ficción como es Edward Waverley. Pero no es esta la diferencia más significativa sino el comportamiento de ambos personajes en la novela. La elección de William Wallace como personaje principal pudiera proceder, como explica la propia Jane en la introducción a su novela, de cuando siendo niña acudía a visitar a la señora Luckie Forbes: “I used to run to her own little home, and sit down on a stool by her side, while she told me of the wonderful deed of William Wallace:- of his fighting for Scotland against as many cruel tyrants...” (Porter 1831 : iv). Es esta señora la que hace que Jane sienta una completa admiración por Wallace como ella misma confiesa: “to her I must date my early and continued enthusiasm in the character of Sir William Wallace”. (Porter 1831: v).

Por su parte Scott no sitúa al frente de sus novelas a ningún personaje histórico conocido, sino que su héroe es un gentleman de clase media. Por lo general posee un inteligencia práctica, nunca superior, rectitud y decencia moral que incluso le lleva a sacrificarse por los demás pero a quien nunca embarga una intensa pasión humana. Su misión es la de poner en contacto los extremos cuya lucha constituye la novela. Para D.D. Devlin, los héroes de Scott son aquellos que consiguen sobrevivir al cambio del pasado al presente. Evolucionan con las épocas y se benefician de éstas, porque saben reconocerlas. (Devlin 1969 : 88). Edward Waverley es un oficial inglés de su majestad el rey Jorge que se adentra en las Highlands persiguiendo a un ladrón de ganado, y que tras entrar en contacto con la sociedad patriarcal de los clanes se queda a vivir entre ellos durante algún tiempo. En varias novelas de Scott, como son Waverley, or ‘Tis Sixty Years Since o Rob Roy, el héroe emprende una especie de viaje o peregrinaje desde las Tierras Bajas (Lowlands) de Escocia hacia las Tierras Altas (Highlands) en un momento histórico en el que el sentimiento nacionalista escocés está en alta estima debido a la llegada de la casa de los Estuardo. Y este personaje se ve involucrado bien por azar, o bien por simpatía pero no emocionalmente, en esa situación aunque al final de la novela regresa a casa. No se trata de un líder. Ni de un héroe al estilo de la épica clásica como lo eran Aquiles o Héctor, sino que se ven envueltos en conflictos armados por los cuales se dejan arrastrar y aceptan su desenlace. Son meros espectadores del mundo que les rodea. Su misión es la de observar sin intervenir directamente en la trama. El comportamiento de Edward Waverley en la batalla de Prestonpans difiere mucho del de William Wallace en Stirling o en Falkirk. Aquí corre en ayuda de un oficial inglés que está a punto de ser atacado por los hombres del clan Mac-Ivor.

“It was at this moment of confusion and terror, that Waverley remarked an English officer, apparently of high rank, standing alone and unsupported, by a field-piece, which after the flight of the men by whom it was wrought, he had himself levelled and discharged against the clan of Mac-Ivor. [...] Struck with his tall, martial figure, and eager to save him from inevitable destruction, Waverley outstripped for an instant even the speediest of the warriors, and, reaching the spot first, called him to surrender.” (Scott 1865 : 252)

Por otra parte, las grandes figuras históricas como en el caso de Waverley, or ‘Tis Sixty Years Since, el príncipe Estuardo son sólo personajes secundarios desde el punto de vista narrativo lo cual no impide que, sin actuar desde ese primer plano, posean gran importancia para la correcta articulación de la trama. (Román Álvarez 1983: 84). Decía anteriormente que el héroe de las novelas de Scott no era un líder como si es el caso de Wallace quien se erige así mismo como tal con el beneplácito de sus seguidores.

“Wallace turned away; but the men exulting n the sight, with a shout of triumph exclaimed, ‘So fall the enemies of Sir William Wallace!”

“Rather so fall the enemies of Scotland”! cried he: “from this hour Wallace has neither love nor resentment but for her. Heaven has heard me devote myself to work our country’s freedom or to die. Who will follow me in so just a cause?”. (Porter 1831: 78)

William Wallace no es un ermitaño, sino un guerrero cuya misión es lograr que su país se libere del yugo inglés. Y así se lo explica a Halbert el propio Wallace:

“I have nothing that binds me to life but my country; and henceforth she shall be to me as mistress, wife and child. Would you deprive me of this tie, Halbert?. Would you by persuading me to resign my interest in her, devote me to a hermit seclusion amongst these rocks? For I will never again appear in the tracks of men if it be not as the defender of her rights”. (Porter 1831: 80).

El personaje de Wallace aglutina todas la características típicas de lo que se entiende hoy en día por un héroe. Es viril, atractivo, valiente, decidido, entre otras cualidades. Se asemeja a las figuras de Aquiles o Héctor. Jane Porter vierte en él todas estas cualidades convirtiéndolo en el prototipo de héroe de la literatura frente al héroe de Scott el cual no derrama sangre, sino que pretender salvar la vida de un oficial ingles; no tiene el carisma necesario para erigirse en líder, sino que anuncia un cambio en la sociedad escocesa de la época que acepta sin enfrentarse a ello.

 

La heroína

Este es otro donde ambos escritores difieren claramente. Si la concepción del personaje principal de sus novelas era totalmente opuesta, lo mismo puede decirse que ocurre con el papel de la heroína. En ambos casos ese papel lo representan dos mujeres. En el caso de The Scottish Chiefs es en un principio Marion, esposa de Wallace, la que toma ese papel para posteriormente dejarlo en manos de Lady Mar. Por su parte Scott presenta también a dos mujeres opuestas entre sí como son Rose Bradwardine y Flora MacIvor.

Las heroínas de Jane Porter participan de ese sentimiento nacionalista que impregna la novela. Marion es una patriota que se enfrenta al oficial inglés para proteger a su propio esposo. “A tyrant’s law, sir, to which no freeborn Scot will submit! But even were it allowed by my countrymen, in this case it can have no hold on my husband...” (Porter 1831 : 49). Y que posteriormente morirá a manos del gobernador inglés de Lanark sacrificando su propia vida por su marido y por Escocia.

“A momentary of strength darted from the heart of Lady Wallace to her voice. “I kneel to Heaven alone, and may it never preserve my Wallace from the fangs of Edward and his tyrants”

“Blasphemous wretch!” cried the infuriate Heselridge; and in that moment he plunged his sword into her defenceless breast...” (Porter 1831 : 58).

Por otra parte, Lady Mar decide encargarse en un principio del entierro de Marion por el aprecio que siente por Wallace. Pero lo que más llama la atención de este personaje es que en el momento en que los ingleses buscan a Wallace y a sus hombres ella misma se dirige a los hombres como si de un soldado más se tratase.

“The moment she appeared, a shout of joy bade her welcome. Murray waved his hand in token of silence; while she, smiling with the benignity that spoke her angel errand, spoke with agitation: “My brave friends!” said she, “I thank you for the ardor with which , by this night’s enterprise, you assist me to pay, in part, the everlasting tribute due to the man who preserved to me the blessing father”.

[...]

“With that spirit then,” returned she, “I address ye with greater confidence. Who amongst you will shrink for following this standard to the field of Scotland’s honor? Who will refuse to make himself the especial guardian of the life of Sir William Wallace? And who, in the moment of peril, will not stand by him to the last?.” (Porter 1831: 90).

La embarga una pasión y excitación poco habitual en un personaje femenino. En parte se debe al estado en el que se encuentra el país, pero también Wallace. Se entusiasma con la idea de liberar Escocia de la tiranía del monarca inglés. Y en medio de todo ese entusiasmo y sentimiento patriótico se enfrenta a su propio padre por no acudir en ayuda de Wallace. Todo ese sentimiento de admiración hacia Wallace se debe a que Lady Mar se siente atraída por él pese a que el propio Wallace ha renunciado a las mujeres. Pero Lady Mar quiere su presencia como protector y como amante. Se da cuenta de que él es el único que puede hacer frente a los ingleses. Y de que si él fracasa Escocia no será jamás libre.

Por lo que respecta a las heroínas de Scott, Rose Bradwardine y Flora MacIvor no representa la lucha, ni el liderazgo como Lady Mar. Ni mueren defendiendo sus ideales patrióticos. Rose Bradwardine es la prometida de Edward Waverley. Es una escocesa de clase media que vive en casa de su tío. Rose representa la cordura, el sosiego, el bienestar, la comodidad. Por su parte Flora, hermana del jefe del clan, representa lo desconocido, la aventura, es un espíritu libre y salvaje que habita en las Tierras Altas. Es por ello por lo que Edward se siente atraído por ella desde un principio y lo que le lleva a alistarse en los ejércitos del príncipe Estuardo sin tener muy claras sus ideas políticas. A Edward Waverley no le importa quien se siente en el trono de Inglaterra mientras él esté cerca de Flora. Al final de la novela Edward regresa con Rose Bradwardine. Vuelve a un estado de cordura más acorde con él.

En ambas novelas llama la atención el papel de la mujer en un mundo de hombres como es el militar. En medio de las guerras y las batallas ellas saben sobrevivir y salir adelante a excepción de Marion como ya he señalado. Y mientras que en The Scottish Chiefs hemos visto a Lady Mar hablando a los hombres como si fuera un capitán, en las Waverley Novels el mundo está dominado por los personajes masculinos. La única ocasión en la que Scott sitúa a una mujer al frente de una novela es The Heart of Mid-Lothian.

 

La violencia y el nacionalismo escocés.

The Scottish Chiefs es una novela que irradia una violencia extrema casi desde la primera página. Y es fácil perder la cuenta de los muertos y heridos que aparecen. Es precisamente ésta la que desencadena los acontecimientos. El asesinato vil y despiadado de Marion a manos de Heselrigge provoca una espiral de violencia que continúa con la propia muerte del gobernador a manos de Wallace. Sin embargo, es contradictorio el comportamiento de Heselrigge una vez que ha acabado con la vida de Marion, pues reconoce que se ha dejado llevar por la ira del momento; ha ido demasiado lejos. Como resultado de este comportamiento algunos nobles deciden separarse de él en prueba del rechazo a su vil comportamiento en especial Grimsby, quien acaba desertando del ejército. Porter hace un despliegue de violencia sin igual en la novela, pero por otra parte la rechaza con el comportamiento de Grimsby. Esa violencia es fruto de la venganza. Wallace se venga de la muerte de Marion matando al gobernador de Lanark.

“Marion!, Marion!” cried Wallace, as he threw himself towards the bed and buried the sword, yet red with her blood, through the coverlid, deep into the heart of the murderer. A fiend-like yell from his slain Heselrigge, told him his work was done; and drawing out the sword he took the streaming blade in his band. “Vengeance is satisfied” cried he. (Porter 1831 : 78).

La crueldad llega a un punto álgido con el destino que les aguarda a Lord Mar y su familia. Son exhibidos de las almenas del castillo de Stirling con un nudo alrededor de su cuello. Las descripciones de los asesinatos y matanzas se hacen desde un primer plano. Porter describe a los personajes desenvainando las espadas para dar el certero golpe después. Hay una escena que define perfectamente este parecer. Cuando Lord Soulis acaba con la vida de un escocés acusándolo de traición al monarca inglés.

“Traitor!” cried the English commander, while with a sudden and dreadful stroke of his battle-axe, he laid the body of the generous Scot a headless corpse at his feet”. (Porter 1831 : 99).

Porter describe la batalla de Falkirk en los siguientes términos: “The field was heaped with dead; the brooks which flowed down the heights ran with blood”. (Porter 1831: 454).

Todos estos elementos son impensables e inimaginables en las Waverley Novels. Scott huye de estas escenas de batallas, traiciones, y asesinatos a sangre fría. Sí hay villanos al estilo de Heselrigge, Lord Soulis o De Valence pero su comportamiento dista mucho del que Porter les atribuye en su novela. Las escenas de batallas que aparecen en Waverley or ‘Tis Sixty Years Since no son tan explícitas como en la obra de Porter. Scott huye de la violencia en todo momento. Las muertes de sus personajes no son sangrientas, ni causan horror en el lector. Lo hace con elegancia y informando al lector que no va a describir detalles escabrosos. Así, al final de la novela cuando Fergus MacIvor y Evan Dhu Maccombich son apresados, juzgados y condenados a muerte Scott describe su ajusticiamiento de una manera un tanto poética.

“In about an hour and half, which seemed an age of unutterable suspense, the sound of the drums and fifes, performing a lively air, and a confused murmur of the crowd which now filled the streets, so lately deserted, apprised him [Waverely] that all was finished, and that the military and populace were returning from the dreadful scene. I will not attempt to describe his sensations”. (Scott 1861 : 365).

Por último quiero hacer una breve mención al tema del nacionalismo escocés que está presente en ambas novelas de una manera diferente. Jane Porter pone un énfasis especial en la política tiránica del rey Edward. Sus ejércitos arrasan Escocia quemando castillos y abadías. No dudan en matar a cualquier escocés que les haga frente a ellos o a la política del rey. Es por esto que surge la figura de Wallace quien representa la unidad de los escoceses, el sentimiento nacionalista. Su afán por liberar a su patria de la tiranía de Edward. Ya he señalado como se convierte en el líder de la rebelión aclamado por los demás incluida Lady Mar. Wallace y sus hombres luchan por la independencia de Escocia. Por devolverla a su condición de nación independiente de Inglaterra. Y para llevar a cabo esta misión están dispuestos a sacrificar sus propias vidas. Por otra parte Wallace representa al verdadero héroe escocés. Es el icono con el que se identifica la independencia de Escocia, pese a que fue Robert Bruce quien la obtuvo en la batalla de Bannockburn. Por lo que respecta a Scott su idea de nacionalismo al final de la novela es ambigua. En principio quiero puntualizar, que cuando Scott escribe sobre su propio país lo hace desde una perspectiva nacionalista, pero no como Porter. Scott siente nostalgia por el pasado de Escocia, y por su condición de nación independiente. Pero al mismo tiempo acepta de buen grado el futuro prometedor que aguarda a su país al haberse unido a Inglaterra en 1707. Es como su héroe quien acepta la evolución del tiempo y se adapta a ella perfectamente. En una novela como Rob Roy Scott lega a decir que gracias a la unión con Inglaterra hay carreteras en Escocia, o que Glasgow se ha convertido en el centro comercial del país capaz de exportar a toda Europa y América. Por lo tanto la idea de nacionalismo en Scott es ambigua.

 

Conclusión.

Porter y Scott representan dos formas diferentes de contar la historia de su propio país. Dos puntos de vista distintos, pero igualmente aceptables en el marco literario. Decía Hook en su edición de Waverley or ‘Tis Sixty Years Since que Scott se pudo haber basado en cierto modo en la obra de Porter. Es posible que lo hiciera en cuanto al tema, que no la forma. El hecho de que Porter estuviera obteniendo un éxito sin precedentes narrando la historia de su país fue lo que tal vez incitó a Scott a escribir su obra entre otros motivos. Espero que hayan quedado claras algunas diferencias existentes entre ambos escritores. En cualquier caso ambas novelas han gozado de una grata acogida por parte del público ya que, mientras que The Scottish Chiefs es la obra más conocida y aclamada de Jane Porter Waverley, or ‘Tis Sixty Years Since lo es de Walter Scott.

 

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Enrique García Díaz es doctorando en el Departamento de Filología inglesa de la Universidad de Salamanca. Título de la tesis: “Ficción e historia en la obra de Walter Scott. Las ‘Scottish Novels’, o novelas de tema escocés”. Miembro de “The Edinburgh Sir Walter Scott Club

 

© Enrique García Díaz 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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