Odón Betanzos-Palacios:
"Lengua de diálogo y lengua de cultura"

Entrevista con el Director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española

Fernando Olszanski


 

   
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La Academia Norteamericana de la Lengua Española con 34 años de vida es el ente que estudia, protege y promueve el español en los Estados Unidos. Para analizar la situación actual de la lengua, la proyección al futuro y el impacto que está teniendo en nuestra sociedad, le pedimos a su Director, Don Odón Betanzos-Palacios, que nos cuente su visión de la actualidad norteamericana enfocándose alrededor del español.

¿Cómo ve la situación del español en los Estados Unidos y de cara al futuro?

OBP: Creo que el español ha ido ganando terreno en Estados Unidos en los últimos cincuenta años, pero a su vez ha ido perdiendo espacio con la cantidad de errores que se comenten, ya que la lengua, algunas veces, no está bien aprendida, descuidos en el aprendizaje de ella y sobre todo por la cantidad de errores y de anglicismos innecesarios a que nuestra lengua está sometida. El anglicismo sí es válido cuando nuestra lengua no tiene la voz y de esta forma se enriquece. El anglicismo innecesario es tan grande en el presente y tan extendido por el mundo hispánico que viene a alterar, de formas variadas, nuestra lengua.

¿Cuáles son los proyectos e la Academia para promover el idioma en Estados Unidos?

OBP: Múltiples y variados. Tenga en cuenta que no sólo es la Academia Norteamericana, sino también la veintiuna academias además de la Real Academia Española, ya casi tricentenaria que se completan con veintidós con la Filipina y la Norteamericana. Por lo pronto, en lo que a Estados Unidos se refiere, tenemos miembros numerarios en todo el país y correspondientes no sólo en países extranjeros sino en todos los estados de la Unión Americana. De forma ordenada la colaboración con las universidades, colegios, instituciones de cultura. Vamos repartiendo nuestros mensajes de manera superior y señalando, al mismo tiempo, los grandes problemas existentes. Quizá el proyecto de más alcance sea los muchos mensajes que divulgamos por el país, alentando al hablante para que sienta orgullo por su lengua, respetando, por otro lado, la lengua inglesa y señalando al hispano que un bilingüe vale por dos.

¿Cómo afectaría a los hispanohablantes de este país la oficialización del inglés?

OBP: el resultado, creo, sería vacío y negativo. Podrán imponer el inglés pero más de 45 millones de seres hablan español en Estados Unidos y con todos los problemas e incluso de muchas formas, sienten respeto por su lengua y amor por ella al mismo tiempo. Y bien puede quedar con su lengua cinco veces centenaria y con el inglés, lengua del país.

¿Hoy hostilidad contra el español en Estados Unidos?

OBP: La hay por la fortaleza de su lengua mayoritaria, por verse la presencia de cuarenta y cinco millones de hispanohablantes en su seno, por sentirse pueblo superior como dueños y señores. Creo que en el fondo el de la lengua española sabe o presiente la fortaleza de su lengua madre aunque, algunas veces y por desgracia, no pueda manejarla a la perfección.

¿Es el espanglish una alternativa valedera?

OBP: No, sino todo lo contrario, porque no es una lengua. Por el país y por el espacio de nuestra lengua en la tierra han aparecido disparateros ignorantes que han creído encontrar una forma de lengua valedera que en realidad no existe. El anglicismo innecesario es uno de los grandes lastres del presente. Todas las lenguas se han enriquecido con otras lenguas cuando la nuestra no tenía de su voz, pero con los innecesarios se van deformando, relajando y prostituyendo el español, una de las lenguas más perfectas y completas de la tierra.

¿Cree que en la interacción de las dos lenguas el español sale más perjudicado?

OBP: Sí, en el caso del inglés porque es el mayoritario en el país. Téngase en cuenta, por otro lado, que a largo plazo el hispanohablante en Estados Unidos será una minoría importante y tendrá los medios para saber defenderse y lograr el espacio que le corresponde.

¿El auge actual del español en el mundo es sólo una moda o una realidad solvente?

OBP: Es, creo, una realidad incluso con los grandes problemas existentes. Es una lengua superior, clara, contundente y además en expansión. Lengua de diálogo y lengua de cultura, firme, bien creada pero en permanente evolución y, además, “como para hablar con Dios”. Muchas de las grandes obras de creación, cultura e investigación están en nuestra lengua. Lengua abierta, dinámica, clara y fácil en su escritura, pronunciación, manejo y comprensión.

¿Es bueno castellanizar palabras extranjeras o es mejor buscar alternativas dentro de nuestra propia lengua?

OBP: Si no tenemos el significado en nuestra lengua, sí. Así se han enriquecido y se siguen enriqueciendo todas las lenguas. Si tenemos la voz en nuestra propia lengua no necesitamos la extranjera que vendría a alterar o deformar la nuestra.

¿El futuro del español se decide en Estados Unidos? Nos referimos a la gran publicidad que tiene el idioma desde Hollywood, por ejemplo.

OBP: No creo que ese futuro tenga que decidirse en Estados Unidos. Más bien creo que la lengua española, a largo plazo estará a la misma altura que la lengua inglesa. El español, como lengua de fondo, cultura, regada en todas las direcciones, protegida, está extendida por toda la tierra. Creo que en su ámbito de cultura el que determina su permanencia, su porvenir y sus largos alcances.

¿Cómo ve a la Academia Norteamericana de aquí al futuro, en qué función, en desarrollo, en qué situación social?

OBP: Como la Academia está bien concebida, bien hecha y bien dispuesta la veo como una de las más dinámicas e influyentes entre las otras veintiuna de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Tiene como lastre el ser la más nueva (sólo tiene 34 años de fundada). Téngase en cuenta que la Academia madre (la Real Academia Española) será tricentenaria dentro de seis años y fue la iniciadora y propulsora y la que sería la creadora de las otras academias del mundo hispano, incluidas también, como es natural, la Academia Filipina y Norteamericana en el seno de Estados Unidos. Hace sesenta años, por otra parte, que la Academia Mejicana tuvo la iniciativa de alentar la creación de la Asociación de Academias de la Lengua Española, donde están las veintidós academias hermanas.

La Academia Norteamericana tuvo su iniciador en un miembro numerario de la Real Academia Española, Don Tomás Navarro Tomás, exiliado en Estados Unidos a consecuencia de la Guerra Civil Española. Él fue el que seleccionó a cinco profesores universitarios en Estados Unidos para la creación de la Academia Norteamericana, deseo concebido y no realizado por cien años. Doy los nombres porque fue un grupo perfecto por el trabajo creador y por la hermandad: fueron los doctores Carlos McHale, chileno de 76 años, Gumersindo Yépez, ecuatoriano de 73 años, Jaime Santamaría, español de 72 años, Juan Avilés, puertorriqueño de 75 años, y el más joven de ellos Odón Betanzos-Palacios, español de 48 años. El primer director fue el chileno Carlos McHale, fallecido en 1978 al que sucedió quien esta contestando estas preguntas.

La función esencial de la Academia Norteamericana de la Lengua Española es la misma de las otras veintidós: la defensa, unidad e integridad de nuestra lengua; su desarrollo intenta y busca el enriquecimiento, expansión y aumento de la calidad y respeto por una de las lenguas más completas y perfectas de la tierra y su situación social es la que corresponde a una academia, que si bien está dentro del mundo estadounidense tiene sus raíces más hondas en la lengua, quehacer y destino dentro del mundo hispánico.

 

Fernando Olszanski, autor de la novela Rezos de marihuana, reside en Chicago, donde es Director Editorial de la Revista Contratiempo.

 

© Fernando Olszanski 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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