El viaje en la obra de Sara Sefchovich

Dra. M. Isela Chiu

Utah State University


 

   
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Resumen: En este estudio nos proponemos hacer un análisis del significado del tema del viaje en las novelas de Sefchovich y establecer si en éstas se cumple las teorías de Deleuze y Guatarri sobre el desplazamiento (“desterritorialización”).
Palabras clave: Sara Sefchovich, narrativa mexicana, narrativa femenina, desterritorialización, nomadismo

 

El motivo del viaje ha sido un tema clásico en la literatura a través de los siglos. Entre los textos de viaje más famosos se encuentran La Odisea de Homero, Los cuentos de Canterbury de Chaucer, Los viajes de Marco Polo. Por milenios -por lo menos desde la epica de Gilgamesh- los viajes se han considerado como una oportunidad única para educarse y autotransformarse [1]. Entre los íticos literarios que se han dedicado al estudio del significado del viaje recordamos a Joseph Campbell quien en su libro A Hero with a Thousand Faces hace un análisis de los diferentes pasos que experimenta el héroe a través de su recorrido. Otras teorías más recientes como la poscolonial, tratan en alguna forma con situaciones relacionadas con desplazamiento, exilio, espacio. Aún en los análisis culturales no se puede prescindir del estudio de los espacios que en cierta manera están relacionados con identidad. Otro de los discursos sobre espacio, desplazamiento e identidad conocido como Nomadología, es el de los teóricos franceses, Gilles Deleuze y Félix Guatarri quienes en su ensayo, Capitalisme e Schitzofrénie (1980) y el segundo volumen Mille Plateaux, hacen una interpretación poética de una condición nómada en el norte de Africa de una mobilidad violenta. Un concepto básico en esta filosofía es la “desterritorialización” que podría explicarse como un desplazamiento del territorio. El término, según la crítica Isabel Hoving, se refiere al movimiento posmoderno de un continuo desplazamiento de significados, lenguajes, discursos e identidades, un cambio que implica constantes deconstrucciones y reconstrucciones [2]. Deleuze y Guattari, según Hoving, “argue that this nomadic way of traveling/signifying is opposed to the imperialistic one which would aim at settling and appropriating.” (205) Otro de los argumentos de Deleuze y Guattari es que el ser humano recurre a esa condición nómada en su afán de librarse de la opresión.

El nomadismo del que hablan Deleuze y Guattari se manifiesta en la literatura femenina frecuentemente. Este tipo de expresión es más común entre las obras de escritoras de países en cuya historia se ha experimentado el colonialismo y que podrían colocarse dentro del postcolonialismo. Si bien dicho desplazamiento obedece a un deseo de libertad, existe en éstas un aspecto en el que difieren del constante nomadismo estudiado por los teóricos franceses. La importancia del regreso o de un destino específico, con propósitos específicos, se manifiesta en dichos relatos. En estas narraciones el desplazamiento físico está casi siempre unido a la identidad de la protagonista. Una de las creadoras en cuyas novelas se expone la condición nómada es la mexicana Sara Sefchovich.

La obra narrativa de la escritora mexicana se compone de tres novelas: Demasiado amor (1990), La señora de los sueños (1993) y Vivir la vida (2001). En sus novelas, Sefchovich expone la vida de tres mujeres cuyas vivencias son un recorrido hacia el centro de sí mismas y un peregrinar por el camino de la experiencia. El viaje es un aspecto constante dentro del corpus narrativo de Sefchovich. La protagonista de Demasiado amor canta las bellezas naturales y culturales de un México que nos recuerda a “Suave Patria.” Ana Fernández en La señora de los sueños viaja a través de los siglos y a través de los personajes de las historias que lee. Susana M. de Lara en Vivir la vida vive en un constante deambular por la vida. En este estudio nos proponemos hacer un análisis del significado del tema del viaje en las novelas de Sefchovich y establecer si en éstas se cumple las teorías de Deleuze y Guatarri sobre el desplazamiento.

Demasiado amor, la primera novela de Sefchovich, se compone de dos hilos narrativos, uno epistolar y otro, una especie de diario dirigido a un narratario identificado como “tú.” La experiencia del viaje se manifiesta en esta segunda línea narrativa en la que la protagonista-narradora recorre la belleza geográfica y cultural mexicana en compañía de su amante. Este recorrido es tal que Elvira Sánchez-Blake lo ha llamado “un desplazamiento permanente a través de lo erótico y lo geográfico.” (105)

Por tu culpa empecé a querer a este país. Por tu culpa, por tu culpa, por tu grandísima culpa. Porque tú me llevaste y me trajiste, me subiste y me bajaste, por veredas y caminos, por pueblos y ciudades. Me llevaste en coche, en lancha, en avión, en camión, en bicicleta y a pie. Me llevaste por rincones y explanadas, cerros y cañadas, iglesias, edificios y ruinas. Me llevaste por unos lugares planos y por otros empinados, por puentes de ríos anchos y por puentes de lechos secos... (7)

Así, a través de una narración totalizante que abarca todos los extremos de la geografía, de la historia, de la cultura, de la comida, de la flora, de la fauna, de las tradiciones y las emociones, Beatriz, la protagonista, conoce y se reconoce. Ese constante movimiento por su cuerpo y por la topografía mexicana es una forma de amor absoluto en el que la protagonista ofrece todo a cambio de nada. Ese demasiado amor que le profesa al amante se enfrenta con un total desinterés de parte del mismo. Ese repetitivo, “tú me llevaste,” “tú me trajiste,” “tú me enseñaste” que se expresa en el relato de los viajes, ejemplifica el control del amante sobre ella. Es a través del desplazamiento geográfico que Beatriz llega a la decisión de liberarse de las ataduras que su amante representa.

Paralelo a éstos acontecimientos, se desarrolla el segundo hilo narrativo que incluye las cartas que la protagonista escribe a su hermana quien se ha mudado a Italia para convertir en realidad el sueño que las dos tienen de administrar su propia casa de huéspedes a orillas del mar. Conforme pasa el tiempo, Beatriz quien trabaja como secretaria, empieza a conseguir clientes en el restaurante Vips que frecuenta, y termina cobrando por sus favores sexuales.

Es importante observar que el recorrido y el descubrimiento que la protagonista de Demasiado amor experimenta está relacionado con el conocimiento de sí misma y de su sexualidad. Felicia Fahey ha dicho que “Sefchovich explores the process of imagining and constructing new sexual identities.” (54) Esa nueva identidad que construye a través de Beatriz es la de la mujer que se libera del yugo que representa el amor.

Treinta y dos años y setenta y nueve kilos tenía yo cuando decidí no verte más, no bajar más a esperarte los viernes al Vips, no ir ya contigo los fines de semana por los caminos de Dios en este país, no hacer más el amor contigo. (180)

Pero así tenía que ser. Yo lo había convertido en Dios y al Dios hay que arrastrarlo por los templos. (185)

Así, Sefchovich desterritorializa, como dirían Deleuze y Guattari, extrae a la mujer del patrón cultural que la sociedad le ha impuesto, su dependencia del hombre. Al mismo tiempo que deja al amante, la protagonista acepta la liberación sexual que ha experimentado en el otro hilo narrativo. Acepta, sin remordimientos, su derecho a disfrutar libremente de su sexualidad.

Si en Demasiado amor la protagonista se desplaza por el territorio mexicano, en la segunda novela, La señora de los sueños, los viajes se llevan acabo a través de las lecturas. Ana Fernández, protagonista de la segunda novela de Sefchovich, es una ama de casa que nos recuerda a las mujeres de la generación de la que hablaba Betty Friedan en su libro Feminine Mystique, una generación de mujeres que había vivido por y a través de otros. (69) En el caso de Ana esos “otros” son su marido y sus hijos. Ante la realidad de una vida vacía e insatisfactoria, la protagonista recurre a la lectura como terapia y es a través de ésta que logra vivir en forma vicaria vidas diferentes y más interesantes que la propia.

Los personajes oníricos de Ana Fernández provienen de diferentes épocas y diferentes culturas. Son mujeres cuyas vidas están condicionadas por factores tanto internos como externos. Así por medio de las vivencias que experimenta Ana en sus lecturas, Sefchovich expone el desarrollo de la mujer a través de los tiempos a la vez que propone una reescritura del papel de la mujer en la historia.

Las lecturas de Fernández la transportan desde la vida de una mujer árabe, Aisha, cuyo cometido en la vida es el de la mujer tradicional, una esposa obediente y humilde, hasta el de una mujer neoyorkina completamente libre de ataduras. Del personaje de Aisha la narración pasa al relato personificado por Maria Alexandrovna, una joven ucrania, aristócrata del Siglo XIX. Ya en este personaje vemos una manifestación de rebeldía cuando la joven cuya posición social la condiciona al papel de esposa, se desvía del mismo y se atreve a manifestar su instinto apasionado al tener una relación extramarital con un joven músico llamado Franz Liszt.

Al igual que Franz Liszt, aparecen otros personajes masculinos importantes, como Charles Darwin y Fidel Castro. La diferencia estriba en que es la mujer, compañera de estos hombres, quien merece la fama y el reconocimiento que ellos han recibido. En la historia intitulada, “Los suspiros de los solitarios,” Camila/o, una joven naturalista que se va a vivir a las Islas Galápagos para lograr su proósito de descubrir el origen de la vida, tiene que mudar de nombre y de disfraz para poder dedicarse a la ciencia. En este sueño, Camila/o es quien descubre, por medio de sus investigaciones el origen de las especies y comparte su información con un joven naturalista inglés llamado Charles Darwin quien más tarde publica estas teorías, sin darle crédito a la joven. Por medio de este relato, Sefchovich critica a una sociedad patriarcal que además de no permitir la posibilidad de que una mujer desarrolle su aspecto intelectual, cuando lo hace, no se le otorga el reconocimiento merecido.

En La señora de los sueños, la autora propone la literatura como un vehículo de liberación para la mujer. Es éste el medio por el cual la mujer puede desplazarse, lograr salir del territorio que la limita y liberarse de la ataduras que implica el papel que la sociedad le ha impuesto. En su última sesión con la psicóloga, Ana se despide y dice:

Lo que sucedió usted lo sabe: aprendí a leer y mi soledad encontró compañía, el silencio se pobló de voces, el vacío se llenó de fantasías.

En los libros encontré lo que necesitaba, ahora es mío el mundo y hasta una porción de la eternidad. Como dice el poeta: “¡Poseo dragones y dioses y lunas!” (291)

Esa condición nómada que Ana Fernández experimenta a través de sus lecturas y que la lleva a diversas experiencias, tal vez sea la única opción que tiene en una sociedad que aún no está preparada para aceptar la liberación femenina.

El final de La señora de los sueños es hasta cierto punto desconcertante, puesto que después de sus lecturas y aventuras vicarias, Ana Fernández decide no cambiar su papel de esposa y madre. Sin embargo, debemos recordar que las experiencias de la protagonista han ejercido ya un cambio en ella. Como su mismo marido lo expresa al hablar con la psicóloga que consultan:

Pero, ¿sabe una cosa? nada de esto me molesta como antes porque a pesar de las locuras hay algo diferente, no sé bien qué es. Como que mi esposa se ha vuelto sabia (...) Como dice mi esposa, la vida es una, se la debe gozar (...)

Creo que es hora de salir un poco, ir alguna vez al cine, jugar un dominó a lo mejor hasta leer un libro y ¡quien quita y me gusta y hasta empiezo a volverme como ella! (225-226)

Estas palabras del marido de Ana nos confirman que la transformación se ha ejercido en él también y ésto muestra el poder de la lectura como vehículo de liberación.

Si en La señora de los sueños, la lectura es el factor transformador, en Vivir la vida, la tercera obra de Sefchovich, ese factor es la escritura. En la reseña de esta obra, Franscesca Gargallo la clasifica como una “trágica novela divertida.” (El Universal 2/24/01 pág. 3) Trágica porque la protagonista experimenta una violación múltiple, la pérdida de sus senos a causa de un diagnóstico equivocado, un tratamiento contra el cáncer, el engaño de su primer marido quien se casa con ella para ocultar su homosexualidad, una suegra terrible, un segundo marido machista, el encierro en un manicomio, en fin, todas las tribulaciones posibles en la vida de una mujer. Sin embargo, la obra es divertida porque hasta los acontecimientos más trágicos están narrados con gran humorismo y porque “la personaja”, como su autora la llama, enfrenta todo con tal estoicismo que ninguna de sus terribles experiencias le impide seguir luchando.

El motivo del viaje se manifiesta en esta novela por medio de un constante deambular de la protagonista que se inicia a pocos días de su primer matrimonio.

Cuando el marido de Susana no consuma el matrimonio, ésta decide abandonarlo. Dicha acción se presenta simbólicamente al cortar el vestido de novia que ha llevado por días y abandonar el espacio del hogar. Según la escritora Rosa Beltrán, en Vivir la vida, Sefchovich ha literalizado la metáfora de la virginidad y la pureza a través del vestido de novia que Susana no puede quitarse.” (El Universal 2/24/01 pág. 3) Realmente lo que vemos a través de la obra es que Sefchovich ha hecho más que literalizar esta metáfora. La autora ha demitificado toda una serie de antiguas tradiciones culturales o religiosas que han dictado y restringido la vida de la mujer no sólo en México, sino en otros países en los que la mujer es siempre el objeto y no el sujeto. Al abandonar al primer marido y aventurarse en la ciudad desconocida, Susana está rompiendo con las ataduras impuestas por la sociedad falocéntrica.

Si bien Susana escapa del espacio-hogar desde el cual muchas escritoras continúan presentando el mundo interior de la mujer, ésta vuelve nuevamente al mismo sitio al contraer sus segundas nupcias. La segunda transgresión de la tradición la ejerce la joven al ir en contra de lo que se podría llamar el determinismo biológico que recae en la mujer con la maternidad. Alice Walker en su libro Just One en el que implora que la mujer tenga sólo un hijo para no coartar su libertad, dice: “Mothers bear the curse of being known as the most sedentary variety of women imaginable, and therefore. . . the most vulnerable.” (213) Susana de Lara, sin embargo, no ha seguido el consejo de Walker y tiene tres hijos. Para ejercer el papel que Walker ha nombrado como “la mujer en movimiento” o sea la mujer que puede moverse e ir en busca de su identidad, un buen día Susana va a comprar helados para sus hijos y empieza a caminar y no para hasta que se aleja completamente de su marido y sus hijos. Haciendo alusión al cuento popular del hombre que sale a comprar cigarros y nunca vuelve a su hogar, Sefchovich invierte los papeles y en su novela es la mujer la que ya no regresa al seno familiar. Empleando otro conocido cuento, el de la manzana de Eva, Susana nos dice que es una manzana la que la pierde. Después de mucho tiempo de vivir fuera de su hogar, lejos de su familia y tomando las riendas de su vida, compra una manzana y al pagarla con su tarjeta de crédito, el marido la localiza y la obliga a volver a casa.

Este acto subraya el hecho de que la dependencia económica es uno de los lazos que coarta la libertad de la mujer.

Si en los dos hechos antes mencionados la evasión de los elementos que representan ataduras sociales se da en el plano físico, en su nuevo intento de liberación, ésta se logra por otro medio. La protagonista recurre a la escritura como acción liberadora para escapar de su nueva situación de encarcelamiento. Las paredes que la alienan son ahora las del manicomio en el que la encierran su marido y su suegra por votar por el partido de izquierda. A través de las cartas que Susana escribe a un periódico haciéndose pasar por la esposa del tenor de moda, Luciano Panzacotti, a quien éste ha abandonado por una jovencita, la protagonista se solidariza con la mujer. El acto de escribir se convierte en un vehículo que le permite liberarse del silencio y del encarcelamiento que se le ha impuesto. Así la escritura se convierte en una forma diferente de resitencia y rebelión.

Ese movimiento constante de la protagonista entre hogar/calle, opresión/libertad se experimenta por toda la novela. Susana se convierte en esa “mujer en movimiento” de la que habla Alice Walker y que ya antes mencionamos. Esa forma de auto-exilio es un patrón común en la literatura de algunas escritoras latinoamericanas y de escritoras africoamericanas como la misma Alice Walker, Toni Morrison y Jamaica Kincaid. Por medio de ese constante movimiento se expone la búsqueda de identidad, el deseo de alejarse de los lazos que oprimen. Según la crítica Isabel Hoving en su artículo, “Cross Atlantic Reading: A Discussion on Space and Identity” dice “Women do travel, and they do construct their identities around notions of travel and motion” (212) Sobre el auto-exilio, la misma Hoving dice: “A self chosen form of exile signifies a renouncing of the confinement in the “hole” (212) Ese hoyo del que habla Hoving se refiere al espacio-hogar, pero también a cualquier espacio que limite la libertad de la mujer.

En Vivir la vida hemos observado que Susana se desplaza físicamente y a través de la escritura. Después del rompimiento inicial cuando se deshace del vestido de novia y abandona a su primer marido, Susana levanta el vuelo cada vez que le place. Así la vemos viajando a España con un grupo de activistas españoles que son deportados por la autoridades mexicanas al querer ingresar al territorio chiapaneco para apoyar a los zapatistas. Cuando conoce a Gilda Rosalie, una mujer profesionista de quien dice “Era exactamente como yo hubiera querido ser: dueña de su vida” (196) la sigue constantemente y con ella va a Los Angeles, Berlín, Moscú, Tokio, Sydney y Tel Aviv. Aunque Susana regresa siempre al hogar, en la novela hay una sensación de movimiento constante.

Sin duda alguna, las personajes de Seefchovich recurren a la condición nómada que analizan Deleuze y Guatarri con el fin de liberarse. Cada una de ellas, emprende un viaje ya sea físico o simbólico para luchar contra las reglas establecidas y lograr empoderarse. En las novelas de Sefchovich hemos visto que se ejerce una desterritorialización de los patrones sociales establecidos con respecto al papel de la mujer. A través de una serie de deconstrucciones y reconstrucciones, la autora modifica el papel tradicional femenino y propone un patrón diferente. En Demasiado amor se deconstruye la postura sobre la sexualidad femenina y las ataduras amorosas. Sefchovich presenta a través de su protagonista una nueva mujer que acepta su libertad sexual y emocional. En La señora de los sueños, el sueño de libertad se convierte en realidad por medio de la lectura. El poder de la misma transforma no sólo a la mujer sino a su familia y juntos reinician su camino. Al mismo tiempo que modifica la posición de la mujer en el matrimonio, deconstruye el papel del hombre en la historia y nos presenta una visión femenina de la misma. Por último, en Vivir la vida presenciamos un rompimiento simbólico y físico de todo el bagage cultural y social que limita a la mujer y ésta logra su liberación a través de la creación. La obra novelística de Sara Sefchovich plasma y celebra los cambios ejercidos en el papel de la mujer y propone una reconstrucción total del rol femenino.

 

Notas

[1] Ver Detiefsen, Karen. “Travel” Penn Humanities Forum on Travel 2006-2007. http://www.phf.upenn.edu/topics06.shtml

[2] Ver Hoving Isabel. “Three Local Cases of Cross-Atlantic Reading. A Discussion on Space and Identity.” 203-218

 

Obras Citadas

Detiefsen, Karen. “Travel” Penn Humanities Forum on Travel 2006-2007. http://www.phf.upenn.edu/topics06.shtml

Delleuze, G e Guattari, F,. Mil Platos Capitalismo e Esquizofrenia. Vol. I. Trad. Neto, A.G. e Costa, C.P. Ed. 34. Tans: Rio de Janeiro, 1995

Fahey, Felicia. “(Un)Romancing Mexico: New Sexual Sandscapes in Sara Sefchovich’s Demasiado amor.” Inti: Revista de cultura hispánica. 54 (Autum 2001): 99-120

Fox, Nick. “Nomadology” Nick Fox on the Web. December 1999

Friedan, Betty. The Femenine Mystique. New York: Dell, 1963

Hoving Isabel. “Three Local Cases of Cross-Atlantic Reading. A Discussion on Space and Identity.” in The Practice of Cultural Analysis. Exposing Interdisciplinary Interpretation. Ed. Mieke Bal. Standford: Standford University Press, 1999. 203-218

Maceda, Elda. “Traza la realidad de un país que no es ejemplar.” El Universal 22 de febrero 2001, Cultura, pág. 3

Sánchez-Blake, Elvira. “Mujer y patria: La inscripción del cuerpo femenino en Demasiado amor de Sara Sefchovich.” Confluencia, 13 (2), Spring 1998: 105-113

Sefchovich, Sara. Demasiado Amor. México: Planeta, 1990

_____________. La señora de los sueños. México: Editorial Planeta, 1993

_____________. Vivir la vida. México: Alfaguara, 2001

 

© M. Isela Chiu 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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