Walt Whitman y el ideal poético racial
en la América prebélica

José Iván Ortega Galiano

Universidad Complutense de Madrid
onthesurfacesimplicity@gmail.com


 

   
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Resumen: El análisis objeto de este ensayo trata de ilustrar en qué modo Walt Whitman, a través de la redacción de su obra poética “Leaves of Grass”, trata no sólo de dar voz a aquellos que son racialmente distintos, sino de erigirse como centro articulador de dicho mensaje de unión para de este modo llegar a un entendimiento y comunión universal. Para Whitman, pues, el dar voz a la alteridad equivale a ser, de algún modo, dominado por su discurso reconciliador, y es de este modo en que hay que entender el mensaje que intenta trasladar a sus lectores. Walt Whitman ofrece un imaginario mediante el cual el rasero por el que todos los individuos son medidos es igualitario: el color de la piel nunca marca diferencia, y sí la experiencia frente a la vida.
Palabras clave: Walt Whitman, Leaves of Grass, poesía norteameticana XIX

 

El ideario propiamente Whitmaniano es utópico en esencia y como tal desarrolla su propio credo poético a lo largo de toda su obra. En consonancia con esto, Whitman, impulsa y celebra una ‘América unificada y diversa’ (Folsom, 45) como centro de su inspiración poética. Nada más alejado de la realidad política y racial de los Estados Unidos durante aquellos años, caracterizados en este periodo por las tensiones que dieron lugar a la terrible guerra civil norteamericana. Con la utopía rota tras el desastre de la guerra, el ideal poético que la cuestión racial supone para él también queda profundamente herido, y se ve obligado a adoptar nuevos modelos que se correspondan a su nueva ideología. Es entonces cuando en su visión humanitaria respecto al asunto racial en América se produce un punto de inflexión.

Sin embargo, es el Whitman anterior a 1855, año de la publicación de la primera edición de ‘Leaves of Grass’ [1], el que centrará el análisis de este ensayo, y no aquel resultante de la guerra civil. Este Whitman anterior a la guerra civil, como quedó apuntado en el párrafo anterior, se caracteriza principalmente por su carácter idealizador de la sociedad norteamericana. Así pues, su deseo es ser capaz de englobarlo todo a través de su discurso, contener todas las voces e unirlas en su propia persona para de este modo articular un mensaje que invite a la reconciliación entre individuos, hasta ahora separados por su condición racial, y generando así una fuerza motriz que cambie al mundo [2]. De esta manera, en los primeros borradores que escribió para ‘Song of Myself’ él mismo se autodefine en los siguientes términos:

‘I am the poet of slaves,
and of the masters of slaves
I am the poet of the body
And I am’ (I Am the Poet of Slaves, líneas 1-4)

Es importante destacar de igual manera que la preocupación racial en Whitman no está focalizada únicamente sobre los esclavos negros (tema que más adelante se pasará a debatir), sino que también los nativos americanos tendrán un lugar destacado en su poesía, como reflejan algunos pasajes de ‘Song of Myself’:

‘The friendly and flowing savage, who is he?
Is he waiting for civilization, or past it and mastering it?
Is he some Southwesterner rais'd out-doors? is he Kanadian?
Is he from the Mississippi country? Iowa, Oregon, California?
The mountains? prairie-life, bush-life? or sailor from the sea?
Wherever he goes men and women accept and desire him,
They desire he should like them, touch them, speak to them, stay with them.’ (69)

A través de estas stanzas de ‘Song of Myself’ podemos ver la superioridad moral que Whitman imbuye al nativo Americano. Éste, bien esperando a la civilización o dominándola sin que ésta haya podido hacer nada por percatarse de su dominio, se establece como aquel que no entiende de fronteras por ser dueño de la nación entera (y Whitman va mucho más allá, pues le atribuye también el dominio de toda Norteamérica al incluir Canadá en el listado). Así pues, el indio queda establecido como imagen casi-religiosa (como queda reflejado en la última stanza seleccionada), recalcando de este modo su supremacía moral frente al resto de los hombres. Es aquí donde también contrasta la percepción racial que Whitman tiene sobre América, pues si al indio americano le dota de cierta superioridad frente al hombre blanco (pues es a quienes está comparando con el nativo en estas líneas), no se muestra tan turbado por la figura del (esclavo) negro.

Es aquí donde sucede la paradoja de la obra de Whitman, pues si en cierto modo ‘Leaves of Grass’ se articula como defensa a la democracia a través de esa voz que todo lo engloba, el negro no se ve incluida en esta, tal vez porque necesariamente una concepción poética no se tiene por qué corresponder a una actitud propia en la vida (Glicksberg, 327), y quizás parte de esto se explique en el hecho de que la actitud de Whitman en sí no era fundamentalmente abolicionista [3]. Creía en el fin de la esclavitud no por una preocupación humanitaria o moral por el destino de los esclavos negros, sino por no verla extendida a los nuevos territorios americanos, perjudicando así a los trabajadores blancos: ‘the young men of the free States must not be shut out from the new domain (where slavery does not exist now) by the introduction of an institution which will render their honourable industry no longer respectable’ (palabras de Whitman en Klammer, 30).

Por tanto es importante recalcar que el interés de Whitman en los esclavos negros, en aquellos que él dibuja a través de su poesía, estará basado únicamente en su interés poético [4]. Dicho interés poético no se centrará únicamente en hablar por ellos, sino que Whitman buscará hablar ‘as the black slave-in that way the black seems to be able to speak only when the white poet imagines himself speaking as a black slave’ (Folsom, 51), entendiéndose así que el gesto de dar voz a aquellos que no la tienen debería realzar su carácter humano (pues es gracias al poeta blanco que el mensaje del esclavo negro encuentra salida). El ‘I’ del poeta, es utilizado como mero médium mediante el cual el negro expresa su mensaje, pasará a ser por tanto el ‘I’ del esclavo, dotándole de autoridad para articular su propio mensaje:

‘(…) Now Lucifer was not dead--or if he was, I am his sorrowful terrible heir;
I have been wrong'd--I am oppress'd--I hate him that oppresses me,
I will either destroy him, or he shall release me.
Damn him! how he does defile me!
How he informs against my brother and sister, and takes pay for their blood!
How he laughs when I look down the bend, after the steamboat that carries away my woman!
Now the vast dusk bulk that is the whale's bulk, it seems mine;
Warily, sportsman! though I lie so sleepy and sluggish, the tap of my flukes is death.’ (The Sleepers, 111)

La trasgresión de este pasaje de ‘The Sleepers’ reside en que por primera vez un poeta blanco da voz a un esclavo negro con todo derecho y sin censura. Lucifer, mezclando aquí Whitman inteligentemente la imagen del ángel rebelde con la del esclavo que expresa su cólera, articula un mensaje totalmente incendiario para la época en que el poema fue publicado [5], y reivindica su subjetividad rechazando la objetivización a la cual los demás esclavos (él habla de ‘my brother and sister’ para designar a los otros como sus iguales mediante un lazo de sangre) habían sido sujetos. La resolución que Whitman le da al poema y al mensaje del esclavo no es finalmente de ira; es una resolución de entendimiento y unidad: ‘The call of the slave is one with the master’s call… and the master salutes the slave’ (114). La respuesta del amo esclavista es por tanto de respeto hacia su esclavo, una respuesta en la línea utópica de la poesía de Whitman. Sin embargo, como Ed Folsom apunta, ‘in the end it fails because it does not reach America as to change the fate of African-American after the war’ (52). El mensaje del esclavo, de forma indiscutible, es contra la institución misma por la que se encuentra subyugado, el sistema esclavista. Una vez se ha terminado con la institución de la esclavitud, el mensaje de Lucifer se vuelve anacrónico, ya que su reivindicación en la nueva América de la posguerra podría entenderse como una demanda de iguales derechos que los blancos, y de esta forma ha de entenderse la posterior supresión del personaje en las siguientes reediciones de ‘Leaves of Grass’. Como se ha apuntado ya antes, Whitman no compartía la visión humanitaria sobre los esclavos que sí tenían los abolicionistas, y por tanto él no abogaba por una igualdad total en derechos para los mismos. La única solución que Whitman encuentra para que el mensaje de Lucifer no se interprete como un grito a la igualdad es pues eliminar a ambos, al esclavo y al mensaje que éste transmite.

Sin embargo, el contrario que en este pasaje de ‘The Sleepers’ donde se apela a la no objetivización de los cuerpos (o más bien se denuncia el que esto se lleve a cabo), Whitman, en otros pasajes de sus poemas, ofrece distintos ejemplos de dicha objetivización, unos de corte sensual y sexual así como otros que de nuevo sirven como denuncia.

Lo interesante en los pasajes de corte sexual es que Whitman expone su propio deseo homoerótico hacia el cuerpo del negro. Así pues, al comenzar el poema ‘The Sleepers’, el ‘I’ de Whitman expone:

‘Now I pierce the darkness, new beings appear,
The earth recedes from me into the night,
I saw that it was beautiful, and I see that what is not
the earth is beautiful.
………………………………………………………

Darkness, you are gentler than my lover, his flesh was
sweaty and panting,
I feel the hot moisture yet that he left me
………………………………………………………

Be careful darkness! already what was it touch'd me?
I thought my lover had gone, else darkness and he are one,
I hear the heart-beat, I follow, I fade away.’ (105-107)

Por un lado Whitman identifica a esa oscuridad a la que ha ‘penetrado’ con su amante (masculino, pues utiliza ‘his’), dotando de carga sexual al negro. La idea de penetración, de unión del amante con lo oscuro y como él le sigue y desaparece bajo ese amante, indican una cierta comunión con el deseo que el negro le despierta. Esta atracción queda mejor retratada mediante el siguiente ejemplo del poema ‘Song of Myself’:

The negro holds firmly the reins of his four horses, the block swags
underneath on its tied-over chain,
The negro that drives the long dray of the stone-yard, steady and
tall he stands pois'd on one leg on the string-piece,
His blue shirt exposes his ample neck and breast and loosens over
his hip-band,
His glance is calm and commanding, he tosses the slouch of his hat
away from his forehead,
The sun falls on his crispy hair and mustache, falls on the black of
his polish'd and perfect limbs.
I behold the picturesque giant and love him, and I do not stop there,
I go with the team also.’ (35)

La contemplación del negro es puramente visual y la recreación del poeta sobre el cuerpo del esclavo totalmente estética y detallada. Sin embargo es interesante recalcar que Whitman no especifica si el negro al que observa es esclavo o no. De este modo se acentúa la duda final de quién es esclavo de quién ¿es el negro a quien describe un esclavo o es un negro libre? Para Whitman en realidad esto carece de importancia, pues las víctimas del sistema esclavista son tanto el hombre negro como el blanco, y por eso al final del pasaje no sabemos quién está haciendo qué a quién (Grossman, 178). El negro pues impone su personalidad sobre el observador.

Sin embargo, es en el poema ‘I Sing the Body Electric’ donde se nos muestra de forma más dramática dicha objetivización del cuerpo relacionada con la idea de esclavitud. Para Karen Sánchez-Eppler, respecto al pasaje de este poema sobre la venta de esclavos, ‘the slave at auction provides the quintaessetial instance of what it means for one’s identity to be entirely dependent upon one’s body’ (Grossman, 180), pues la identidad del esclavo es totalmente destruida a la vez que su cuerpo es fragmentado, de igual manera que si fuese a venderse por piezas en un mercado, reducido a objetos de consumo:

‘A Slave at auction!
I help the auctioneer . . . . the sloven does not half know his business.
Gentlemen look on this curious creature,
Whatever the bids of the bidders they cannot be high enough for him,
For him the globe lay preparing quintillions of years without one animal or plant,
For him the revolving cycles truly and steadily rolled.
In that head the allbaffling brain,
In it and below it the making of the attributes of heroes.
Examine these limbs, red black or white . . . . they are very cunning in tendon and nerve;
They shall be stript that you may see them.
Exquisite senses, lifelit eyes, pluck, volition,
Flakes of breastmuscle, pliant backbone and neck, flesh not flabby,
goodsized arms and legs,
And wonders within there yet.’ (121)

El esclavo es reducido a meros trozos de carne, su subjetividad por lo tanto arrebatada. Whitman, en este pasaje del poema, se atribuye también responsabilidad en la participación de esta orgía de la carne (‘I help the auctioneer’) apropiándose del discurso del vendedor, enunciando de algún modo que todos aquellos que alguna vez han participado [6] activa o pasivamente en el mercado de esclavos son culpables por haberlo permitido.

Sobre este pasaje del poema es interesante también resaltar que tras las guerra, Whitman lo modificó en ediciones posteriores de ‘Leaves of Grass’, suprimiendo el grito ‘a slave at auction!’ por un más políticamente correcto: ‘a man’s body at auction’. ¿Intentaba de esta forma conferir humanidad al esclavo una vez la guerra ya había pasado? ¿O bien esconder una parte de la historia al suprimir la palabra de la vergüenza? Tal vez ambas cosas, pero el final del pasaje sugiere lo primero, pues ‘Whitman claims for universal humanity, especially insofar as these emerge in his ventriquolized auctioneer’s cry’ (Grossman, 194):

‘Within there runs his blood . . . . the same old blood . . the same red
running blood;
There swells and jets his heart . . . . There all passions and desires
all reachings and aspirations:
Do you think they are not there because they are not expressed in parlors
and lecture-rooms?
This is not only one man . . . . he is the father of those who shall be
fathers in their turns,
In him the start of populous states and rich republics,
Of him countless immortal lives with countless embodiments and enjoyments.
How do you know who shall come from the offspring of his offspring through the centuries?
Who might you find you have come from yourself if you could trace back
through the centuries?’ (I Sing the Body Electric, 121-122)

Las preguntas que finalmente lanza Whitman son terribles por sus consecuencias, pero nuevamente de comunión entre los individuos. Pues si únicamente existe un padre para todos los hombres, independientemente de la raza, todos somos hermanos ‘(…) And I know that (…) all the men ever born are also my brothers…’ (Song of Myself, 29), asegura Whitman, confiriéndole al crimen, si cabe, un cariz mucho peor que el que de por sí ya tiene.

¿Por qué aúna Whitman las voces del esclavo y del esclavista de nuevo al final de este pasaje del poema? ¿Qué importancia tiene el que entre los individuos exista ese nexo que nos una por sangre-físicamente, o a través de deseos sensuales o de la mente-espiritualmente? Y para responder esto tenemos que volver al primer poema mencionado al comenzar este ensayo: ‘I am the poet of slaves / and of the masters of slaves’, pues esta aseveración es el fin mismo del sistema esclavista. Únicamente cuando el amo esclavista y el esclavo pudiesen ser ambos representados por la misma voz, cuando uno experimentase al otro en su interior, sólo entonces sería posible el fin del sistema esclavista (Folsom, 50-51). Por lo tanto se puede asegurar que el ideal poético de Whitman sí llega a su meta: Whitman consigue relacionar ambos discursos opuestos, aunarlos y enfrentarlos, llegando finalmente al estado de reconocimiento del lazo que nos une a todos como hermanos y que nos hace iguales, y por tanto libres. La utopía poética que propone, por consiguiente, queda finalmente materializada a través de su obra poética. ‘Leaves of Grass’ se alza como obra unificadora de la sociedad Norteamericana, y Whitman, aquél que le da voz a esta visión conciliadora, en su profeta.

 

Notas

[1] La edición sobre la que se centrará el análisis es la realizada por la editorial Penguin Books, donde se recupera la versión original de la obra publicada en 1855. La referencia completa puede encontrarse en la bibliografía.

[2] Whitman, pese a esto, no puede quedar definido únicamente por su carácter conciliador e inclusivo de la dialéctica establecida entre esclavos y esclavistas. Su visión, claramente marcada por la realidad personal del momento en que vive, también está teñida de cierto carácter xenófobo producto de su tiempo, y que queda sobretodo reflejado en algunos pasajes de sus poemas, principalmente en aquellos posteriores a la guerra civil (menos perceptible en los poemas anteriores al conflicto). En palabras de Newton Arvin ‘Whitman did not internalize his apparent tender feelings toward blacks in his verse, but rather he wrote sympathetic portraits from the stimulus of his poetic imagination’ (Peeples, 28). Así pues, según Arvin, es importante recalcar la separación entre Whitman-the poet (donde realiza labor de defensa y celebración de la diversidad) y Whitman-the social thinker (donde actúa como defensor de la primacía de los blancos) (Peeples, 28) para así poder entender como en algunos de sus ‘retratos’ en ‘Leaves of Grass’, la representación de estos se debe más a un ideal político exclusivo de Whitman que al discurso propio de un esclavo negro, a veces llevado incluso a la exageración.

[3] De hecho la familia de Whitman había contado con esclavos en sus tierras hasta que el cumplió 8 años de edad, año en que se abolió la esclavitud en el estado de New York (Peeples, 27).

[4] Ensalzando de este modo su yo más humanitario. Ejemplo de esto es la ‘slave-narrative’ en ‘Song of Myself’ en la que Whitman abre las puertas de su casa para recoger a un esclavo negro que ha huído. En sus obras ensayísticas, sin embargo, se pone de manifiesto su verdadera visión sobre la cuestión de la esclavitud, donde no se muestra tan benévolo con los esclavos negros.

[5] Ya que como Ed Folsom indica, durante la época se sucedían las revueltas de esclavos rebeldes en el sur (49).

[6] Y sabido es que la participación pasiva de Whitman se remonta a 1848, cuando se instala en New Orleans para trabajar en el Daily Crescent. El hotel en que se alojaba Whitman estaba cerca del puerto de New Orleans, donde desde el medio día hasta la tarde se realizaba la venta de esclavos en el que se consideró el mercado de esclavos más temible de todo el sur estadounidense. El mercado pues se establece como ‘epitome of local identity’ (Grossman, 163).

 

Bibliografía

Charles I. “Walt Whitman and the Negro.” Phylon (1940-1956), Vol. 9, No. 4. (4th Qtr., 1948). 326-331.

Folom, Ed. “Lucifer and Ethiopia: Whitman, Race and Poetics Before the Civil War and After.” A Historical Guide to Walt Whitman. Ed. David S. Reynolds. New York: Oxford UP, 2000. 45-95.

Grossman, Jay. Reconstructing the American Renaissance: Emerson, Whitman, and the Politics of Representation. Durham, NC: Duke UP, 2003.

Klammer, Martin. (1956) Whitman, Slavery and the Emergence of Leaves of Grass. U.S.A.: Pennsylvania SUP, 1996.

Peeples, Ken Jr. “The Paradox of the "Good Gray Poet" (Walt Whitman on Slavery and the Black Man).” Phylon (1960-), Vol. 35, No. 1. (1st Qtr., 1974). 22-32.

Whitman, Walt. (1855). Leaves of Grass. U.S.A.: Penguin Books, 1986.

-. “I am the Poet of Slaves”. Walt Whitman’s Manuscript Drafts of ‘Song of Myself’. Bailiwick @ University of Iowa Libraries. 16 Mayo 2007.
http//bailiwick.lib.uiowa.edu/whitman/specres04.html

 

© José Iván Ortega Galiano 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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