La palabra sin máscara: Cecilia Rojas

Elena Méndez


 

   
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Cecilia Rojas: Una escritora joven, entusiasta, divertida, tierna. Cecilia Rojas nació en La Paz, Baja California Sur, en 1979. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Baja California Sur. Se desempeña como Promotora Cultural en la Dirección de Cultura Municipal.

En 1999 obtuvo el primer lugar en el concurso "Creando historias para mujeres" convocado por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE)- Cultura. Obtuvo en el 2002 el Premio Estatal de Cuento "Fiestas de Fundación de La Paz", con su libro Cuando todo esto acabe (Instituto Sudcaliforniano de Cultura, 2005). Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes (FESCA) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), en los periodos 2001-2002, 2004-2005 y 2007-2008, categoría Jóvenes Creadores: la primera ocasión en cuento y las dos últimas en novela, respectivamente. Su cuento 'Mariana García' fue incluido en Novísimos cuentos de la República Mexicana (selección, prólogo y notas de Mayra Inzunza, Fondo Editorial Tierra Adentro, 2004).

Tiene inédita su novela El Grifo, misma que trabajó durante su época de becaria en FONCA. Dicha novela aborda el suicidio colectivo; para realizarla, fue asesorada por el extinto escritor Rafael Ramírez Heredia [1]. Actualmente es alumna del taller de novela coordinado por Daniel Sada [2]. Su proyecto se titula El fabuloso circo River, que trata sobre la vida de una familia de cirqueros. Entre sus temáticas se encuentran la soledad, el tedio, el fracaso, la desesperanza, la vida circense, las conductas obsesivas y la muerte; mismas que realza con un lenguaje depurado, breve, poético y una sutil ironía.

 

Su fascinación por el tema del circo en su cuento que lleva por título el mismo nombre y en su novela inédita El fabuloso circo River ¿estaría vinculada con la presencia del fracaso, la soledad y la desesperanza que pueden encontrarse en dicho sitio?

—En cierta parte sí. Existe la imagen del payaso con su eterna sonrisa que esconde la tragedia bajo el maquillaje y la idea de que el show tiene que continuar. Pero mi interés va más en el sentido de la convivencia, del estilo de vida que los mantiene unidos por largas temporadas. Las relaciones familiares o la manera en que las familias se planifican o crecen responden a los intereses del negocio. Los artistas del circo se casan y son padres a muy corta edad, y por su trabajo tienen que conservarse jóvenes físicamente, así que de repente hay dos generaciones que parecen una sola. Ésta es mi apreciación sobre el circo, claro. En ésta cabe la historia de mi personaje femenino en El fabuloso circo River, Anya, una chica de veinte años que compite continuamente con su hija de seis.

Leímos en la página de Conaculta [3] una nota donde usted habla sobre su próxima novela, El Grifo, y revela que trata sobre el suicidio colectivo. ¿Cómo surgió su interés por este tema, al punto de consagrarle un libro?

—Las sectas son grupos de personas unidas por la fe, ya sea en la religión o en fenómenos de otro tipo (como los Ovnis o cometas). Sus adeptos, personas vulnerables que viven angustiados e insatisfechos, renuncian a la vida fuera de la secta y son capaces de llegar al suicidio con la promesa de un futuro de bienestar. El Grifo está ubicado en la ciudad de La Paz y habla sobre eso, sobre un hombre frustrado que ve cómo su ciudad se transforma y con ese mismo discurso consigue convencer a un grupo de personas asustadas para que se lancen de uno de los edificios más altos de la ciudad, de sólo cinco pisos. La novela tiene tres personajes principales: el líder, el grupo y la ciudad. Cada uno, en distintas formas, se extingue, muere para transformarse y continuar.

Identificamos en su ya citado cuento ‘El circo’ y en ‘Espectacular’ una gran necesidad de aceptación en sus personajes femeninos. ¿A qué se debe esto?

—Cuando todo eso acabe fue lo primero que escribí; fue un trabajo hacia adentro, sin ningún interés por encontrar el hilo negro de la literatura ni nada por el estilo, sino la simple gana de escribir lo que en ese momento era importante para mí: yo misma y lo que me ocurría. Si he de ser sincera, te confesaré que ambos cuentos fueron prácticamente mi diario, de hecho soy protagonista de los once cuentos, que originalmente eran doce.

En su cuento ‘Réquiem por un genio’ crea una alegoría sobre la imposibilidad de escribir. Como autora ¿ha vivido algo similar?

—Muy seguido. Ahora mismo que no puedo terminar el River. Te digo que soy demasiado autobiográfica. Mis respetos a los escritores disciplinados, a los que tienen el oficio de sentarse y escribir aunque no se les ocurra nada. Yo no puedo teclear si no tengo la escena completa en la cabeza, así que puedo decir que escribo mientras lavo ropa y sobre todo en los últimos minutos antes de caer dormida. Hasta entonces puedo prender la máquina y escribir lo que ya conozco a la perfección. Cuando tengo que escribir algo para entregar entonces sí que lo paso muy mal, porque me bloqueo.

En su cuento 'Mariana García' la protagonista narra su propia historia, dando varias versiones sobre la misma. ¿Qué relación tendría dicha situación narrativa con la planteada en La hija del caníbal [4] donde Lucía, el personaje principal, hace algo parecido?</P>

—No he tenido la oportunidad de ver la película ni de leer la novela, pero el recurso de narrar una historia desde diferentes perspectivas o de ‘clonar’ una historia para tener así varias versiones es un ejercicio que me gusta mucho, a pesar de que no lo hago con frecuencia.

¿Qué opinión tendría sobre la literatura mexicana juvenil actual que se crea y desarrolla dentro de un taller literario?

—Un taller, con un asesor objetivo y una dinámica de trabajo constructiva, fomenta la capacidad de escuchar las críticas. Lo riesgoso es volverse dependiente de las opiniones y escribir para complacer al maestro o a los compañeros.

¿Qué vasos comunicantes halla en su narrativa respecto a la producida por los escritores de su generación?

—No lo sé. Probablemente el espacio. De la literatura escrita por jóvenes que he leído, casi toda se ubica en la ciudad. No importa si el autor es de puerto o selva, los temas aterrizan en la urbe y el regionalismo se va quedando en simples anécdotas dentro de las historias.

¿Qué opinión tendría sobre la literatura mexicana juvenil actual en comparación con la producida, en otros países, por escritores jóvenes?

—Los temas universales se pueden escribir en una cuartilla, las estructuras formales varían, pero no hay mucho que se pueda hacer. No hay nada nuevo en ese sentido. Lo que hace que la literatura se refresque y renueve día a día son los autores y su realidad histórica. La visión que cada uno tiene de la vida depende de la situación social, política, económica, cultural e histórica en la que le tocó nacer y sobrevivir. En general creo que impera una tendencia a escribir sobre la modernidad, sobre la existencia superficial, pero con perspectivas distintas. No creo que exista mucha diferencia entre el escritor joven mexicano y los del resto del mundo, aparte de la formación personal. Todo está tan globalizado que las influencias y las tendencias son muy similares.

¿En qué radicaría la predilección de los escritores mexicanos por publicar novelas como primera obra, en vez de cuentos, según su perspectiva de narradora joven?

—Tal vez se debe a que es lo que más se publica y los escritores queremos ser publicados. ¿Por qué es lo que más se publica? Seguramente porque es lo que se vende. ¿Por qué casi no se lee poesía o ensayo, por ejemplo? No lo sé. A lo mejor porque el ritmo de vida es tan apresurado que no nos permitimos hacer pausas para la reflexión, y nos es más familiar leer y escribir historias porque vemos mucha televisión y cine. Todo es muy rápido hoy en día.

¿Cuál es su perspectiva sobre la narrativa sudcaliforniana actual?

—Por lo que he tenido oportunidad de ver, puedo decir que hay un enorme crecimiento en la actividad literaria local. Mi estado ha tenido buenos escritores, pero desgraciadamente no tuvieron las ventajas que tenemos ahora. La distancia física con el resto del país dificultaba la formación, el perfeccionamiento y la difusión del trabajo. En la actualidad no es tan difícil recibir talleres con escritores de trayectoria importante. Ahora noto una tendencia a la profesionalización, sobre todo en los jóvenes, que ya no se conforman con ser reconocidos a nivel local, sino que buscan (buscamos, pues) salir de la península, por lo menos con nuestra obra.

Elena Méndez
(Entrevista realizada el 18-jun-07)

 

NOTAS

[1] Escritor mexicano nacido en Tampico, Tamaulipas, en 1942. Ganador del Dashiel Hammett, premio otorgado por la Asociación Internacional de Escritores Policiacos durante la Semana Negra de Gijón, España, con su novela La Mara (mismo que compartió con el argentino Raúl Argemí, por Penúltimo Nombre de Guerra). Murió en la Ciudad de México, Distrito Federal, en 2006.

[2] Escritor mexicano nacido en Mexicali, Baja California, en 1953. Entre sus múltiples reconocimientos destacan el Premio Xavier Villaurrutia en 1992; el José Fuentes Mares en 1999; y el Nacional Colima para Obra Publicada en 2004.

[3] Puede consultarse dicha nota en: http://www.conaculta.gob.mx/saladeprensa/index.php?indice=3&fecha=2005-07-20

[4] Dicha novela fue escrita por Rosa Montero (Madrid, España, 1951), quien la publicó en 1998. Fue adaptada al cine en 2002 por Antonio Serrano.

MÁS DE CECILIA ROJAS: www.elgrifovegetariano.blogspot.com

 

Elena Méndez (Culiacán, Sinaloa, México, 1981).- Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Narradora. Ha participado en los talleres literarios de los escritores mexicanos María Baranda, David Toscana y Cristina Rivera Garza. Escritos suyos han sido publicados en TEXTOS, Acequias, La Pluma del Ganso, La Línea del Cosmonauta, La Prensa, Expreso, Milenio, Universo de el Búho, Replicante, Avión de Papel, Letras.s5.com, Miel y Amoniaco, Espiral, Espéculo, Baquiana, El coloquio de los perros y Homines.

 

© Elena Méndez 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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