El cine y la identidad latinoamericana: prejuicios y alienaciones

Myung Choi

Ph.D. en Literatura Comparada. Purdue University
Profesor Asistente California State University, San Bernardino.
mchoi@csusb.edu


 

   
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Resumen: Uno de los temas que atañe a los latinoamericanos que inmigran a los Estados Unidos es el problema de clase, raza e identidad. Sin duda los hispanos, como otras minorías, están destinados a prejuicios. También los clichés o las imágenes que los no hispanos proyectan en conección a los hispanos son más negativos que positivos, como por ejemplo los estereotipos cinematográficos como el payaso, el bufón femenino y el bandido entre otros. Aunque no exista unanimidad sobre el concepto de estereotipo, en la mayoría de los casos, estereotipo es entendido como el acto de juzgar al otro otorgando características negativas ya sean éstos individuos o grupos. El siguiente paso que lleva la categorización a la discriminación es el prejuicio de juzgar a los otros como innatamente inferiores basándose en sus orígenes étnicos. Lo alarmante es que estos estereotipos y prejuicios pueden conducir a la discriminación y la alienación, como se ven en las escenas de la película El norte.
Palabras clave: cine latinoamericano, identidad cultural, alienación

 

Uno de los temas que atañe a los latinoamericanos que inmigran a los Estados Unidos es el problema de clase, raza, identidad y prejuicio como lo indica la siguiente frase: “Casi todas las personas entrevistadas notaron que lo mejor de los Estados Unidos es […] ‘poder trabajar,’ ‘es mas fácil de lograr lo que uno se propone,’ ‘mejor oportunidad de empleo.’ Mas […] notaron que lo peor de este pais es ‘el racismo’ […] y el prejuicio hacia los latinos” (Oboler 1997: 148) [1].

Sin duda los hispanos, como otras minorías, están destinados a prejuicios. También los clichés o las imágenes que los no hispanos proyectan en conección a los hispanos son más negativos que positivos, como por ejemplo los estereotipos cinematográficos como el payaso (Alfonso Arau en Romancing the Stone), el bufón femenino (Jacqueline Obradors en Six days and Seven Nights), el bandido (Al Pacino en Scarface), y el amante latino (Antonio Banderas en Never Talk to Strangers) (Berg 2006: 68-76).

Aunque no exista unanimidad sobre el concepto de estereotipo, en la mayoría de los casos, estereotipo es entendido como el acto de juzgar al otro otorgando características negativas ya sean éstos individuos o grupos. Obviamente, el agente activo es el grupo mayoritario quien juzga con barómetros equivocados y muy generales al otro grupo minoritario. En general el proceso de categorización implica por lo menos dos grupos: los in-groups o grupos ya establecidos y los out-groups o los grupos exteriores del grupo ya formado. Para que se desarrolle el estereotipo--negativo, es de suponer que los in-groups tienen ya formados la categorización de que los out-groups son siempre diferentes e imperfectos. El siguiente paso que lleva la categorización a la discriminación es el prejuicio de juzgar a los otros como innatamente inferiores basándose en sus orígenes étnicos. Los prejuicios negativos étnicos incluirían que los del otro grupo no son limpios, trabajadores, civilizados, honestos, inteligentes… porque son diferentes en sus lenguas, nacionalidades y color de piel.

Un ejemplo de ésto es visto en la película Falling Down con Michel Douglas. Esta película que clasifica, encasilla, degrada y categoriza diversos tipos de gentes y razas --incluyendo al protagonista en mi opinión--, es un caso que proyecta la imagen de estereotipo latino. El protagonista, conocido como D-Fens se enfrenta a dos latinos; éstos tienen piel oscura, obviamente no han recibido educación y claro son “bandidos” que amenaza al protagonista quien es retratado intencionalmente como inteligente, superior y con altos valores morales a pesar de los crímenes que comete.

Pero siendo el prejuicio sólo una característica de un grupo de personas, no es correcto aplicar a la totalidad y mucho más en la vida real. Sí, existen bandidos mexicanos como que existen gángster italianos, pero el problema es cuando estos conceptos son aplicados a la totalidad y a culturas específicas como si fuera la característica del grupo entero cuando puede tratarse de cualquier grupo o sólo de una parte del conjunto.

Los estereotipos y los prejuicios son como las dos caras de la misma moneda. El peligro es que más allá de lo que denota el estereotipo siempre termina con un resultado connotativo. Si la imagen del bandido mexicano es el significante, este nivel simplemente denotará el físico como el color de la piel, bigotes, pelo engrasado con sombreros y pistolas pero en el nivel connotativo después de años de repetición, ésto puede llegar a asociarse con el significado como: deshonesto, violento, cruel e irracional, llegando a confundirse como la identidad del mexicano y por consiguiente, hispano. Es cierto que en el cine han cambiado la imagen de estos bandidos salvajes a los más civilizados en apariencias como el papel que Andy García ha actuado en 8 Millions Ways to Die (Berg 2006: 69) y el papel de villano que el actor Joaquín de Almeida ha representado en Clear and Present Danger (Berg 2006: 19), ya impecablemente vestidos sin embargo, proyectando los mismos significados característicos del bandido.

Los estereotipos son resultados de la falta de información y comunicación como lo indica las siguientes entrevistas: “Ellos tienen una imagen tan pobre de nosotros. No saben nada de nosotros, si lo supieran nos tratarían mejor.” “Piensan que somos raros porque nuestras costumbres son diferentes. Piensan que somos buenos para trabajar pero ignorantes y a veces hasta estúpidos pero con carácter fuerte” (Oboler 1997: 147) [2].

Lo alarmante es que estos estereotipos y prejuicios pueden conducir a la discriminación. Como está expresada en la siguiente frase: “Sé que no nos entienden porque nos discriminan sólo por ser hispanos” (Oboler 1997: 147) [3].

Otro tema a considerar además de prejuicio es la alienación. Robert Blauner [4] idenfica cuatro formas de alienaciones empíricas: a) powerlessnes (impotencia); la experiencia que resulta de no poder influenciar su medio ambiente, b) meaninglessness (ausencia de sentido); cuando no es posible verificar la contribución del individuo al producto, c) isolation (aislamiento); la falta de sentimientos de integración en el trabajo, y d) self-estrangement (autoalienación); la falta de recompensa psicológica del trabajo. Una de las películas que demuestra todo esto es la película El norte del director Gregory Nava. Las cuatro categorías pueden ser aplicadas en el caso de Rosa y Enrique. Si en Guatemala no pudieron evitar la alienación de las primeras dos categorías [5], en los Estados Unidos enfrentan los dos últimos: el aislamiento y la autoalienación. En la película es evidente el mensaje que de una forma u otra los hispanos corren el riesgo de alienación [6]. Sin embargo el director no nos da una respuesta, mejor nos deja con más incertidumbres e inquietudes con las palabras de Rosa: “No somos libres. En nuestra tierra no hay lugar para nosotros. En el norte no somos aceptados.”

 

El norte

Esta película semidocumental refleja las situaciones de los hispanos en los Estados Unidos y ofrece momentos de reflexión sobre una variedad de asuntos, entre ellos la identidad de los hispanos en los Estados Unidos.

El norte es sobre dos hermanos guatemaltecos, Rosa y Enrique, sus sueños americanos y la larga trayectoria a los Estados Unidos a través de México. La historia es narrada desde el punto de vista de los protagonistas y por eso es más tierno y tiene la capacidad de comunicar mejor la difícil situación que enfrentan tanto en Guatemala y los Estados Unidos donde la vida es aún más difícil. Paralelamente, las imágenes de la película cándidamente muestran las situaciones socio-económicas al que los hispanos están expuestos.

Siendo una película narrada por los protagonistas, no se requiere el esfuerzo de analizar las imágenes en un nivel connotativo mas bien esta película ofrece imágenes que denotan metonímicamente la vida de los hispanos en su inicio de una nueva vida en territorio desconocido, los valores culturales y lo que implica ser hispano. De ahí surge la pregunta ¿cómo se interpretan las culturas? Si traducir palabra por palabra es difícil, interpretar una cultura es una tarea ardua que requiere paciencia y trabajo porque se trata de contextualizar ideas y conceptos. Cuando el contexto de una cultura falla en reconocer en su sistema la otra cultura, proceden con el procedimiento más fácil que es el rechazo y el prejuicio.

El norte es una película que ofrece momentos de reflexión sobre estos aspectos al permitir observar a los personajes tratando de imitar lo inimitable, los mundos al que están expuestos y el desastroso final de sus sueños pisoteados. En esta película la identidad hispana es algo que los protagonistas deben de abandonar lo más pronto posible porque está en relación directa con la sobrevivencia. En El norte se ven dos mundos físicos: Guatemala y los Estados Unidos pero debajo de estos dos mundos coexisten otros mundos de sueño y fantasía, alimentados por la revista El buenhogar y los mundos que ellos mismos han inventado en sus sueños americanos [7], que sustentan la ilusión de sus personajes pero que como espejismos desaparecen cuando creen haberlos alcanzado.

 

La realidad latinoamericana

La película está dispuesta en tres segmentos; empieza en Guatemala donde Enrique y Arturo, su padre, son braceros en la plantación de café. Arturo se une a los obreros para protestar sobre las condiciones de trabajo. La sublevación tiene consecuencias graves; Arturo muere, la madre de Enrique es llevada por la policía, y Rosa y Enrique a penas pueden salir de Guatemala. En la película existe un breve momento donde se muestra la vida pacífica del pueblo. Durante una cena los padrinos de Rosa hablan de los Estados Unidos, “el norte,” y cuentan maravillas sobre este pais donde todo parece perfecto para los que oyen, especialmente para Rosa y Enrique. Cuando la desgracia no les deja otra opción, deciden ir al “norte.”

El primer segmento tiene el propósito de mostrar la vida del pueblo guatemalteco: pacífica con gentes humildes, costumbres y tradiciones propias donde el abuso y el mal trato es común con el poder en manos de unos pocos. La realidad del pueblo guatemalteco como la mayoría de los países de Centroamérica es difícil. En Guatemala, los doce años de dictadura de Justino Rufino Barrios fue seguida con la dictadura de Manuel Estrada Cabrera por veintidós años. Cuando en 1954 los derechistas tomaron el poder, sólo los dueños de la plantación de cafés, los terratenientes y los inversores extranjeros y sus subsidiarios restituyeron de nuevo el poder bajo la protección del nuevo gobierno conservatista. Hacia los años 1990 cuando los guerrilleros marxistas fueron perseguidos, los que más fueron perjudicados fueron la población indígena quienes tuvieron que pasar a México. Cronológicamente, la historia de El norte toma lugar en estos tiempos donde el abuso de los militares y los terratenientes han llegado a su límite. Arturo antes de morir comenta a su hijo: “En todo el mundo es la misma cosa, para el rico el campesino son solamente brazos, puro brazo para trabajar. Trata mejor a sus animales. Somos gentes, todos igual.”

Fuera de Centroamérica las condiciones en el resto de los países latinoamericanos no han diferido en cuanto a la repetición de: historia de oligarquías, represiones y las malas condiciones de la población indígena. Pero Latinoamérica es una región muy compleja y difícil de idenficar porque cubre una amplia sección de gente y geografía. Así Latinoamérica es, una y múltiple. Las diferentes caras de Latinoamérica podrían ser mínimamente expresados en los siguientes contrastes: a) Latinoamérica ha gozado de estabilidad y tumulto al mismo tiempo. La conquista ha empezado con la tradición de violencia que ha culminado en asesinatos, movimientos guerrilleros, intervenciones militares y dictaduras. b) Ideológicamente, se encuentra dominado entre el liberalismo, positivismo, y la religión. c) Y al último, Latinoamérica es próspera y pobre. Si el oro y la plata de los tiempos de la conquista representaban la riqueza de estas tierras hoy en día son el café, el azúcar y la mano de obra. Latinoamérica es tierra rica y pobre a la vez (Skidmore 1992: 5-7).

Además de estos contrastes los hispanos tienen complejidades internas: las diferencias étnicas, mitos culturales y la homogeneidad en sus propios países. Estos contrastes y complejidades se convierten en dificultades en territorios extranjeros como los Estados Unidos donde todos los hispanos, de donde sean y quienes sean son interpretados bajo mismo código y contexto.

 

El sueño americano

La sección intermedia es el viaje hasta México en autobús. Cuando Rosa y Enrique bajan del autobús, el sueño americano parece convertirse en realidad en las palabras de los coyotes quienes repiten “No va a sufrir, puros dólares, casa, carro, no hambre, el norte es lo más lindo de la vida.” Todo lo que habían visto en la revista El buenhogar les parece estar más cerca que nunca y por eso arriesgan sus vidas y deciden cruzar la frontera en la manera más peligrosa pero segura, gateando por los túneles del drenaje. Pero las escenas que muestra la película en México son tristes porque la vida de esta ciudad perdida contrasta drásticamente con las palabras de los coyotes que intensifica el carácter quimérico de sus sueños y es comos si fuera el preludio de lo que será la vida de Rosa y Enrique después de cruzar la frontera.

El segmento final toma lugar en Los Angeles donde Enrique consigue trabajo en un restaurante y Rosa en una fábrica y luego como una criada. El director a propósito arroja a los protagonistas en el centro de la sociedad americana quienes gozan todo lo que Rosa y Enrique habían visto en las revistas. El restaurante es de lujo y la casa es de alta clase social. Por su puesto la vida en la nueva tierra no es fácil y Rosa como Enrique tratan de adaptarse aprendiendo el inglés, como así en el caso de Rosa, trata de cambiar de apariencia. En una de las escenas Nacha, la amiga de Rosa comenta “Tu pareces ‘india’.” El maquillaje y el cambio de ropa de Rosa le causa risa a Enrique quien insiste que Rosa se parece a un payaso. Pero Rosa responde “No, parezco gringa.” En efecto, para los personajes lo más importante es adaptarse al nuevo mundo, que exigirles conciencia de identidad parece obsoleto. Es más, la identidad hispana es algo que los protagonistas deben de abandonar lo más pronto posible.

Pero aprender inglés ni cambiarse de ropa les ayuda a acercarse o pertenecer a esta sociedad tan distante donde la cultura de los gringos es tan o más difícil que aprender a usar la lavadora y la secadora eléctricas. Para Rosa que prefiere lavar la ropa a mano y tenderlas al sol, la vida de los gringos es extraña como poder asistir a las escuelas públicas gratis cuando son indocumentados, a lo que Nacha comenta “Si tu tratas de entender a los gringos te darían dolor de cabeza.” Sin embargo la dificultad no es solamente de esta índole, Rosa observa y pregunta “¿Dónde están los gringos?” Nacha le responde “Ellos viven allá en sus colonias.”

 

Método válido de interpretación

Ya Gabriel García Márquez en el discurso de aceptación del Premio Nobel ha mencionado sobre la dificultad de la búsqueda de identidad del pueblo latinoamericano, indicando mayormente como causa principal, los métodos interpretativos: “La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios” (Márquez 1982). Asumiendo que la identidad es la concretización de la cultura en los individuos, la tarea de la búsqueda de identidad de los hispanos de los Estados Unidos se complica porque en este plano es doble la labor de la población hispana ya que deben establecer primero sus identidades según sus nacionalidades o descendencias y más tarde como una nación hispana en conjunto.

El ejemplo siguiente explica por sí la situación. En una conferencia en una universidad de los Estados Unidos una estudiante de descendencia mexicana hizo la siguiente pregunta a una de las presentadoras que venía de México ¿A quién considera Ud. autor mexicano? la respuesta fue muy simple, para la presentadora “autor mexicano” era aquel que había nacido o crecido desde pequeño en México. Por su puesto siendo la estudiante de descendencia mexicana, ésta no era la respuesta que había esperado y fue obvia su decepción (Oboler 1997: 158-9). Como demuestra esta situación, la búsqueda de identidad hispana en los Estados Unidos no es obra simple, más aún para las generaciones nuevas quienes nacieron y crecieron en los Estados Unidos. Según Suzanne Oboler, estas generaciones pueden confrontar dilemas al respecto a sus identidades personales, entendimiento de culturas, identidades étnicas y afiliaciones de nacionalidades. El fenómeno de agruparlos indiscriminadamente bajo el estigma general de “hispano” y tratarlos como foreign Others (extranjeros) tampoco ayuda en establecer sus identidades (Oboler 1997: 159).

Sin embargo, las situaciones han cambiado positivamente como se puede ver en el cambio de la vieja noción del melting pot (crisol) que expresaba la idea de que aquellas culturas que llegan a los Estados Unidos se mezclan para crear una nueva población americana, es decir, parte de la población anglo-americana [8], ha sufrido un cambio drástico hacia los años 60, refutando la vieja noción por “la coexistencia de pluralidad étnica con igualdad de diferencias”.

Con 2.187.144 [9] de población de descendencia hispana, la cultura hispana tiene la ventaja de preservar sus culturas e identidades a diferencia de los inmigrantes europeos (alemanes, italianos, polacos o griegos) quienes han perdido el uso de sus lenguas ancestrales. Por su puesto los prejuicios todavía existen y conservar la lengua implica el riesgo de ser tratados eternamente como extraños en sus propias tierras como la última escena donde Enrique con mucha humillación dice “Yo señor, yo tengo brazos fuertes, lléveme.” Obviamente, la dramatización de la situación hispana es una exortación a la auto examinación de lo que significa vivir como hispano en los Estados Unidos.

 

Obras citadas

Berg, Charles Ramírez (2006): Latino Images in Film. University of Texas Press, Austin.

Edgar, Andrew y Peter Sedgwick (2005): Cultural Theory. Routledge, New York.

Fox, Geoffrey (1997): Hispanic Nation. University of Arizona Press, Tucson.

Márquez, Gabriel García: “La soledad de América Latina.” Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982.

Oboler, Suzanne (1997): Ethinic Labels, Latino Lives. University of Minnesota Press, Minneapolis.

Skidmore, Thomas E. y Peter H. Smith (1992): Modern Latin America. Oxford UP, New York.

 

Notas:

[1] Todas las traducciones de los textos originales son mías.

     “Almost all of the people I interviewed noted that the best thing about the life in the United States was […] ‘that you are always working,’ ‘it is easier to achieve what you want here,’ ‘better employment opportunities.’ Yet […] noted that the worst thing about this country was ‘the racism’ […] and prejudice against Latinos” (Oboler 1997: 148).

[2] “They have such a poor image of us. They don’t understand anything about us if they did they’d treat us better.” “They think that we are very backward because we don’t have their customs. They think that we are good for work, rather ignorant or at times even stupid, but with a strong character” (Oboler 1997:147).

[3] “I know that they don’t understand us because they discriminate against us just because we are Hispanics” (Oboler 1997: 147).

[4] “a) powerlessness; the experience of being unable to influence one’s environment, b) meaninglessness; from the inability to identify one’s contribution to the product, c) isolation; the lack of any sense of belonging to the work organization, and d) self-estrangement; the lack of any psychological reward from the work” (Edgar 2005:19).

[5] Pertenecieron a una clase social sin poder de influencia y en la plantación no hubo manera de verificar sus contribuciones del trabajo.

[6] En realidad el caso no atañe solamente a Rosa y a Enrique sino a Carlos, el personaje que sale como “el pocho,” palabra utilizada en la película para designar a los descendientes mexicanos-documentados pero que hacen el mismo trabajo que los indocumentados.

[7] A veces la idealización del sueño americano es referida como la colonización de los americanos como se ve en el comentario siguiente: “Cuando decidí dejar mi pais pensé que la razón era por la revolución que me había engañado y traicionado mis ideales de una sociedad justa y libre. Pero años más tarde comprendí que la razón principal que me hizo venir a los Estados Unidos fue que pensé que realizaría el sueño a lo Hollywood, y que podría hacer realidad las fantasías de mi juventud.”

     “When I decided to leave the country I thought it was because the revolution had betrayed me, had betrayed my ideals of a free and just society. But years later I began to realize that the main reason why I’d come to the United States was that I thought I could make those old Hollywood dreams come true, that I could turn the fantasies of my youth into reality” (Fox 1997: 193).

[8] El término fue introducido por el dramaturgo Israel Zangwill en 1909. Su significado cambió drásticamente después de la primera Guerra Mundial.

[9] Oficina de Censo, año 2000.

 

© Myung Choi 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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