El Cuento: Pacto e Intercambio

Magaly J. Guerrero R.

Profesora de Literatura Hispanoamericana y Venezolana
Universidad de Oriente, Núcleo de Sucre,
Cumaná, Venezuela
magajosgue@hotmail.com


 

   
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Resumen: El Cuento como género literario invita a meditar sobre su origen y naturaleza. Muchos cuentistas han asumido la tarea de orientarnos sobre este género artístico. De allí parte el presente artículo, motivado por las opiniones de algunos autores sobre el cuento y es una reflexión profana sobre el origen, naturaleza y función social del Cuento.
Palabras clave: Cuentista, Cuento, Lector, pacto, intercambio

 

El narrador:
donairoso, dice las cosas con gracia,
artista del labio y de la boca.

El buen narrador:
de palabras gustosas, de palabras alegres,
flores tiene en sus labios.
>En su discurso las consejas abundan,
de palabra correcta, brotan flores de su boca.
Su discurso: gustoso y alegre como las flores;
De él es el lenguaje noble y la expresión cuidadosa.

El mal narrador:
Lenguaje descompuesto,
Atropella las palabras;
Labio comido, mal hablado.
Narra cosas sin tino, las describe,
Dice palabras vanas, no tiene vergüenza.

                  Poema Náhualt,en el Códice Matritense de la Real Academia, fol.122. En: Miguel León Portilla (1978), Literatura del México Antiguo, Caracas, Biblioteca Ayacucho, Nº 28.

 

Primera Reflexión

Una reflexión sobre la naturaleza del Cuento como género literario lleva a preguntarnos: ¿De qué estamos hablando? ¿De lo que entendemos hoy como Cuento o de historias tan antiguas como las del Génesis bíblico? Mirar uno u otro ejemplo nos sitúa en dos instancias distintas en las que la mediación del tiempo es factor determinante. Decimos Cuento y viene a nuestra mente El Aleph y El Inmortal de Jorge Luis Borges; La gallina degollada de Horacio Quiroga; Diles que no me maten de Juan Rulfo; La nariz de Nikolai Gogol; La Caperucita Roja de Charles Perrault, La Cucarachita Martínez y el Ratón Pérez, del folclor venezolano con evidente raigambre universal, reelaborado por el poeta y cuentista venezolano Antonio Arráiz. Un mostrario variopinto de artefactos parecidos en algo y distintos en mucho. Unos elaborados por plumas maestras, otros por autores anónimos.

Lo cierto es que en todas las comunidades del mundo y en todas las épocas ha existido el arte de narrar y de contar historias. Ya sea porque se congrega una comunidad en torno a un relator, o porque se reúne un grupo de amigos para conversar y contarse las alegrías y las vicisitudes del día. El relato de experiencias individuales y colectivas forma parte de la vida de todos los seres humanos. Es una actividad tan necesaria como comer o dormir, inherente al ser humano [1].

Segunda

El primer punto es dilucidar qué entendemos por CUENTO. El Diccionario de Sinónimos [2] registra: "Cuento: relación, relato, fábula, narración, anécdota, referencia, conseja, fabliella, alegoría, ficción, novela, romancero, folletín, folletón, jácara, apólogo, parábola, chascarrillo, chiste, cómic."

La variedad de términos remite a diferentes situaciones o instancias discursivas que tienen en común el arte de narrar. Unos términos aluden a situaciones de la vida cotidiana, implícitas en la conversación, en la palabra que viaja de boca en boca: la anécdota, que según el diccionario citado anteriormente se relaciona con "(…) chilindrina, lance, habladuría, intriga, conseja" [3]; la jácara, el chascarrillo, el chiste. Otros términos no sólo sugieren la idea de cuento como "palabra viajera", sino también sugieren un ejercicio de palabra con mayor elaboración y especialización. Así, por ejemplo:

Relación: No sólo alude a la palabra que circula entre los seres humanos sino también a "(…) ilación, trabazón, enlace, encadenamiento, conexión, articulación, eslabonamiento, concadenación, concatenación, lazo, relato, cuento, narración, lista, catálogo, reparto, enumeración (…)" [4]

Según lo anterior, el Cuento como hecho de palabra supone la habilidad para "llevar las cuentas", hilvanar, relacionar hechos y acontecimientos y ser presentados en determinado orden, es decir, resume lo que es el arte de narrar.

En segundo lugar, el término Relato: "narración, reiteración, detalle, pormenor, crónica, cuento, historia, anécdota, fábula, leyenda, conseja, versión (…)" [5] Puede apreciarse que este término mantiene en algunas acepciones la idea de hilvanar, relacionar elementos, y también, simultáneamente, sostiene la idea de que es un hecho de palabra ejercido por alguien habilidoso que narra o recita ( en forma oral o escrita) los "detalles", "pormenores", "anécdotas", y además, en ocasiones pueden producir un efecto moralizante como en el caso de la conseja, pero no necesariamente.

En tercer lugar, la palabra Fábula: "cuento, mito, ficción, argumento, quimera, alegoría, leyenda, símbolo, parábola, mentira, rumor (…)" [6] En este caso, la connotación del término se relaciona con un hecho de palabra elaborado, que no es verdad: lo ficticio.

De acuerdo a lo anterior, puede considerarse al Cuento como el ejercicio de la palabra oral o escrita capaz de relacionar o llevar en cierto orden, hechos y acontecimientos e insiste en detalles y pormenores en lo narrado. Puede o no dar un consejo a la comunidad y, finalmente, puede "ser" verdadero o falso.

 

Tercera

El Cuento puede "ser" verdadero o falso. Esto indica que algunas historias proceden de la realidad y otras de la imaginación. En la significación de las palabras fábula y ficción aparece la noción de mentira. Se da en ambas la idea de fingimiento. De hecho, cualquier diccionario nos sitúa en el concepto: "Ficción (Del lat. Fictio, -onis) f. Acción y efecto de fingir/ 2. Invención, cosa fingida. (…)" [7] O también: " Ficción: f. (lat-fictio). Acción y efecto de fingir/ Creación de la imaginación: dejarse engañar por una ficción fabulosa., (SINON. Comedia y engaño) [8]

Se entiende el término como un fingimiento, un engaño, un producto de la imaginación, estableciéndose una dicotomía entre lo que tiene existencia real y lo que es imaginario. Se le asigna a lo real la noción de verdad y a lo imaginario, la noción de mentira. Platón, en La República propuso, entre otros aspectos, desterrar a los poetas de ese lugar ideal por mentiroso [9].

El Cuento se "nutre" de lo real y de lo imaginario. Pero la única manera de vincularse con la realidad es a través de la palabra, del signo lingüístico. Entramos, entonces, en el juego de las denotaciones y las connotaciones. En la denotación la referencia de la realidad queda instituida a través del signo lingüístico. Representa a la Realidad, fundándola como diría Hölderlin, nombrándola. La connotación se construye a partir de la denotación, creando nuevos sentidos para el mismo signo lingüístico. Es uno de los vehículos del arte literario en general y el arte de la fabulación. La referencialidad queda delimitada en principio por la denotación del signo, pero también por el límite de la Historia. Diacronía y sincronía se cruzan en la conformación de todo hecho de palabra, inclusive en el Cuento.

Hay un tercer aspecto relacionado con la referencialidad: la simbolización. Es el dominio de la connotación y de la alteración de la noción de la realidad. Esta se instala en el Cuento desde afuera, por intermedio del signo lingüístico. Internamente se transformará en una NUEVA REALIDAD que es la Literatura. Existe como invención y crea incertidumbre entre quienes intercambian este proceso de palabra que va más allá del ámbito de lo social y de lo individual. No hay fronteras entre la Realidad y la Realidad Literaria , pues la ubicuidad forma parte de esta nueva realidad. El Cuento como hecho literario es invención a partir de la realidad, ficción.

 

Cuarta

No todo relato es un Cuento. Los pueblos de la Antigüedad contaban su origen y su historia a través de relatos y narraciones que iban desde lo extraordinario como la aparición de un ser sobrenatural, hasta lo inmediato, como la dominación de un pueblo sobre otro. A través del mito y de los actos comunitarios ritualizados se fundaba la idiosincrasia de un pueblo.

Este tipo de relato se aproxima a lo que se conoce como narración histórica . Nortrop Frye [10] habla de "narración folklórica", "leyenda","epopeya", "mito". Sin duda, el Cuento corresponde a otra forma de expresión cuya finalidad se particulariza más en la acción del individuo. El relato de acontecimientos da pie para la expresión de sentimientos colectivos que se vinculen con la presencia de un grupo humano en el mundo. El Cuento, también relato de hechos y acontecimientos, puede incorporar los ideales colectivos pero concretándose en la figura de un individuo, que bien podría ser la figuración de la sociedad a la que pertenece.

Las historias narradas responden, posiblemente, a una instancia social pero la persona que enfrenta las experiencias es un ser humano con todas sus particularidades sicológicas, sociales, culturales. Pensemos, por ejemplo, en las historias de José, el hermano soñador del Génesis, que llega a ser gobernador en Egipto, al servicio del faraón. José es calumniado y expulsado de su país, pero luego es recompensado y su presencia en Egipto honra a todas las castas de Israel. En una lectura amplia, José es el pueblo de Israel en su grandeza, pero desde el punto de vista del relato, José es un muchacho impertinente que con sus sueños genera la envidia de sus hermanos. Una historia particular, de un individuo y su familia. En el contexto general de la Biblia, la familia de José, es un antecedente remoto de las castas que darán origen al Mesías Jesús. Una lección ejemplar para la comunidad israelita.

 

Quinta

El Cuento es una forma de expresión, ya oral o escrita que surge de la sociedad y del individuo. Su finalidad está en íntima relación con los intereses de cada uno. Con el paso del tiempo hubo una ruptura entre las finalidades sociales y las individuales. Cuando el relato de acontecimientos se centró más en las necesidades del individuo, el Cuento comenzó a perfilarse como una "pieza" expresiva especializada, una forma de expresión que era practicada y difundida por individuos dotados de ciertas cualidades, como el furor o elan creador del que se ha hablado desde la Antigüedad y también de la locura creadora que arrebataba al individuo y lo sacaba fuera de sí, en función mágica casi divina. La figura del relator se asocia a esta práctica de intercambio entre la comunidad y ese individuo con dotes particulares para ejercer la palabra y la imaginación.

Con el tiempo, cuando las sociedades evolucionaron de su estadio comunitario pequeño a uno de expansión y de dominación de un pueblo sobre otro, comenzó a variar el rol de ese relator de minorías. La imagen del erudito, del sabio, también acompaña a grandes estrategas, como un Alejandro Magno instruido por Aristóteles. Grandes cortes, rodeadas de disímiles personajes de la Ciencia y de la Cultura. Ya no son los representantes de la voz de la comunidad que intercede y se conecta con lo divino.

En la Edad Media y después en el Renacimiento se puede precisar mejor esa imagen del individuo especializado en ejercer la palabra del relato, del arte de contar historias: el cuentista o narrador con remuneración del Mecenas o Benefactor. Evidentemente, la imagen del cuentista y del Cuento de hoy responde más a la idea moderna del oficio especializado por el que se percibe un sueldo.

 

Sexta

El Cuento surge en la Edad Moderna como "artefacto" o "pieza" de expresión lingüística especializada. Los tratadistas y preceptistas a través de las Poéticas delinearán la imagen de lo que hoy conocemos como Cuentos. Las historias del Decamerón, por ejemplo, pueden reflejar la vida cotidiana de entonces, pero son historias ficticias, producto de la invención del cuentista, anónimo o no. La capacidad inventiva es uno de los elementos que entran en juego; el poder de la palabra, otro. La capacidad de expresar al ser humano en sus grandezas y en su cotidianidad, también. Se trata, pues, de un oficio tan especializado, que se elevó a la categoría de arte, en donde la noción de lo bello también comienzó a ser valorada.

El relator de la Antigüedad sabía que debía elevar su palabra, usar el lenguaje que lo pondría en contacto con los dioses: el sánscrito, el latín culto, los tlatolli nahuas… Pero en la Antigüedad el concepto de lo bello se asociaba a lo divino, a la conexión mágica con los dioses. En los tiempos modernos, la expresión de la belleza responde a erudición, sapiencia y ludismo: el placer por lo bello, la palabra ejercida como divertimento, buscando la belleza. Doble finalidad: social y satisfacción personal, individual. Antes, la actividad narrativa estaba asociada a un auditorio colectivo. En la etapa moderna, el Cuento y toda la Literatura escrita, normada, concebida desde los preceptos de las Poéticas, funda la imagen del lector.

 

Séptima

Cuentista, Cuento, Lector. Otra persona interviene en el arte del narrar: el lector. Pero éste ya no puede modificar el texto del relato como ocurrió con los cuentos en la Antigüedad, que eran anónimos, de creación colectiva, hasta que fueran retomados por el relator, quien terminaba de agregar, suprimir o modificar el texto que generaciones anteriores habían elaborado oralmente. [11]

El cuentista moderno trabaja su relato como si se tratase de pulir un diamante. Procura elaborar una pieza perfecta en la que los detalles ni sobren ni falten. Son los cuentistas de genio y talento. Es una época (Renacimiento, Barroco, Clasicismo…) en la que ya se habla de géneros literarios: Poesía, Cuento, Novela, Ensayo, Teatro. Son los grandes géneros que vienen a sustituir la división tripartita de Aristóteles: Épica, Lírica, Dramática.

Para algunos, el Ensayo y la Novela son géneros "imperfectos" en sí mismos, por su cualidad de ser "abiertos", crecientes, desbordantes, sin limitación formal, salvo la que le exija su propia naturaleza. Mientras que el Cuento y la Poesía resultarían géneros de estructuras "perfectas" en su desarrollo interno, en donde no cabe el exceso. Todo encaja en un equilibrio notable que los convierte en joyas de la palabra.

 

Octava

El Cuento como joya de la Literatura tiene una estructura perfecta en la medida en que se establece un equilibrio entre las partes. Sólo el genio creador induce la noción de equilibrio que variará de un autor a otro.

En principio, en el cuento se narra algo sobre alguien, en un día cualquiera o en una circunstancia determinada. Y se explora esa circunstancia, se recrea desarrollando los elementos de esa circunstancia, a través del acontecimiento, o del tiempo en que se narra, o en que transcurre la acción, o de cómo ocurre la anécdota, o a través del personaje, o del ambiente, o haciendo énfasis en los diálogos. De lo que se trata es, como dice Julio Cortázar [12] de que el cuento tenga su "mecánica interna", en la que también participan las diferentes estrategias discursivas para inducir al lector. Gerard Genette [13] demostró en su obra Palimpsestos que aunque esté fuera del discurso narrativo, el lector está implícito en el despliegue del mismo. El narrador procura mantener el interés de ese lector ( narratario en palabras de Genette) a través de diferentes recursos, prácticamente obligándole a fijarse solamente en lo que el narrador quiere, manteniéndole en jaque, en suspenso.

La conjunción de los elementos narrativos se ve respaldada por el uso de la palabra. Cada una de ellas adquiere un peso decisivo, en el desarrollo de la historia que se relata. Puede hablarse de una arte combinatoria en la ejecución del Cuento. Desde la primera palabra se establece un pacto o contrato entre el autor y el lector, de aceptación incondicional.

 

Y va de vuelta

Mantener al auditorio con los ojos abiertos y los oídos en alerta, o al lector en suspensión, como deseaba Julio Cortázar ha sido, tanto para el relator como para el cuentista, asunto de primordial importancia. El relator ha debido recurrir a su voz, a sus gestos, a su cuerpo, al maquillaje y aditamentos, a la música, a la danza, a la palabra. El cuentista sustituye todos esos recursos y los instaura desde la primera palabra: "Érase una vez", "Había una vez", "Hace mucho tiempo". Son frases que inauguran el discurso del relato. Y aunque hoy se use otro tipo de fórmula retórica-estilística, está implícita en ellas la mención a un "tiempo anterior", lo que Mario Lancelotti [14] denomina "temporalidad del cuento". Consiste en que "(…) en el cuento el suceso ya ocurrió al iniciarse la narración, a partir de cuyo momento vamos a enterarnos de los incidentes que le atañen (…)". Por tal razón denomina al cuento como un "pasado activo" que convierte al cuento en una "forma cerrada" que se opone a la estructura abierta de la novela. [15]. En palabras de Julio Cortázar se trata de la "esfericidad" del Cuento [16].

A finales del siglo XIX y en el presente, muchos cuentistas, tal vez por el influjo de Edgar Allan Poe [17], han sugerido cuáles son las cualidades del relato contemporáneo y pueden resumirse a partir de los criterios del autor norteamericano: el cuento debe caracterizarse por su brevedad (no sólo formal sino que, además, no lleve más de una hora de lectura), unidad de efecto e impresión (en el lector), capacidad para sugerir en pocas palabras, originalidad, novedad de tono y tema, plan previo de composición para que el desenlace produzca eficazmente un efecto en el lector.

Las diferentes opiniones coinciden en que la relación con el lector es condición esencial en el proceso de creación - que es eminentemente solitario - e impulsa al autor a orientar su discurso para establecer estrategias narrativas y retóricas, que no sólo respondan a la mecánica interna del relato, sino también se vinculen con el lector, de tal manera que llegue a transmitirle sentimientos variados (desde el terror hasta la ternura, por ejemplo) y que permitan un diálogo y un intercambio apasionante entre ambos, para llegar a ser co-creadores y, como sugiere Edgar Allan Poe [18] llegar a ser "amigos, unidos por lazos de simpatía".

 

Bibliografía

Cortázar, Julio (1993) "Algunos aspectos del Cuento". En: Carlos Pacheco y Luis Barrera Linares. Del Cuento y sus alrededores. Caracas: Monte Ávila Latinoamericana; pp.379-396.

__________ "Del Cuento breve y sus alrededores". En: Carlos Pacheco y Luis Barrera Linares. Del Cuento y sus alrededores. Caracas: Monte Ávila Latinoamericana; pp.397-408.

__________ "Sobre el Cuento". Documento en línea: Revista electrónica Ciudad Seva (Puerto Rico), Sobre el arte de narrar. Biblioteca Digital Ciudad Seva. Disponible: http://www.ciudadseva.com/textos/teoría/opin/cortazar2.htm. [s.f.] Consulta:[13/07/07]

Diccionario de la Lengua Española. (2000) Madrid: Real Academia Española de la Lengua-Espasa, Tomo I.

Diccionario Ilustrado Larousse. (1992) Madrid: Ediciones Larousse.

Diccionario de Sinónimos y Antónimos Thesaurus. (1991) Barcelona: Sopena, Tomos I y II.

Eco, Umberto. "¿Hay un futuro para el libro?". Conferencia ante la Escuela de Libreros y Editores de Humberto Eco y Elisabetta Mauri, Fundación Cini de Venecia, Enero de 1998, [Laura Cisneros, trad.]. Documento en línea: Revista electrónica Letralia (Venezuela), sección Aula Letralia. Cómo se aprende a escribir. Disponible: http://www.letralia.com/aula/magister/010101eco.htm. [13/07/07]

Frye, Nortrop. (1992) La Escritura Profana . Caracas:Monte Ávila.

García Márquez, Gabriel. "¿Todo cuento es un cuento chino?". Documento en línea: Revista electrónica Ciudad Seva (Puerto Rico). Sobre el arte de narrar. Biblioteca Digital Ciudad Seva. [s.f.] Disponible: http://www.ciudadseva.com/textos/teoría/opin/ggm4htm. Consulta: [13/07/07]

Genette, Gerard. (1989) Palimpsestos. La Literatura en Segundo grado. Madrid: Taurus, col.Persiles, 95, serie Teoría y Crítica. [Cecilia Fernández Prieto, trad.]

Lancelotti, Mario (1965) De Poe a Kafka. Para una Teoría del Cuento.Buenos Aires:Eudeba, Nº 28.

León Portilla, Miguel (1978) Literatura del México Antiguo. Caracas, Monte Ávila Latinoamericana.

Pacheco, Carlos y Luis Barrera Linares. (1993) Del Cuento y sus alrededores. Caracas: Monte Ávila Latinoamericana.

Poe, Edgar Allan."Hawthorne y la teoría del efecto en el cuento" En: Carlos Pacheco y Luis Barrera Linares. Del Cuento y sus alrededores. Caracas: Monte Ávila Latinoamericana; pp.293-310.

__________"Sobre la trama, el desenlace y el efecto" En: Carlos Pacheco y Luis Barrera Linares. Del Cuento y sus alrededores. Caracas: Monte Ávila Latinoamericana; pp.311-314.

 

Notas

[1] Según Gabriel García Márquez "El cuento parece ser el género natural de la humanidad por su incorporación espontánea a la vida cotidiana (…)". En: "¿Todo cuento es un cuento chino?". Documento en línea: Revista electrónica Ciudad Seva (Puerto Rico), Sobre el arte de narrar. Biblioteca Digital Ciudad Seva. Disponible: http://www.ciudadseva.com/textos/teoría/opin/ggm4htm.

[2] Thesaurus,1991, p. 385.

[3] Ibid., p.105

[4] Ibid., p.1216.

[5] Ibid., p.1217.

[6] Ibid., p. 633.

[7] Diccionario de la Lengua Española. (2000) Madrid: Real Academia Española de la Lengua-Espasa, Tomo I, p.963. Subrayado en el original.

[8] Diccionario Ilustrado Larousse. (1992) p. 465.

[9] La noción aristotéllica de "mentira" dista en mucho de la acepción popular de hoy. Se refiere a la concepción platónica sobre la existencia de la Idea original de la cual parte la Naturaleza. El artista sería un imitador de la Naturaleza y por lo tanto, sería un copista de copias, inauténtico -un mentiroso- ya que copia a la Naturaleza y ésta a la Idea original.

[10] Nortrop Frye ,(1980), La Escritura Profana. Caracas:Monte Ávila, capítulo1.

[11] En 1998 Umberto Eco en una conferencia comentó que hoy (1998, pero es extensivo hasta nuestros días), debido a la presencia de los recursos electrónicos como el disquete hipertextual y las actividades en línea, es posible que el lector participe en "cambiar el final o someter al personaje a nuevas experiencias o permite a diferentes lectores, como en una competencia, su intervención directa para demostrar quién sabe desarrollar la historia de forma más interesante". En: "¿Hay un futuro para el libro?". Conferencia ante la Escuela de Libreros y Editores de Humberto Eco y Elisabetta Mauri, Fundación Cini de Venecia, Enero de 1998, [Laura Cisneros, trad.]. Documento en línea: Revista electrónica Letralia (Venezuela), sección Aula Letralia. Cómo se aprende a escribir. Disponible: http://www.letralia.com/aula/magister/010101eco.htm.

[12] Julio Cortázar (1993) "Algunos aspectos del Cuento" Cortázar, Julio (1993) "Algunos aspectos del Cuento". En: Carlos Pacheco y Luis Barrera Linares. Del Cuento y sus alrededores. Caracas: Monte Ávila Latinoamericana; p.394.

[13] Genette, Gerard. (1989) Palimpsestos. La Literatura en Segundo grado. Madrid: Taurus, col.Persiles, 95, serie Teoría y Crítica. [Cecilia Fernández Prieto, trad.]; p. 13.

[14] Mario Lancelotti, (1965), p.34).

[15] Ibid., p. 35.

[16] Ante la pregunta "¿Qué concepto tiene del cuento?" hecha a Julio Cortázar, responde el autor: "Muy severo: alguna vez lo he comparado con una esfera; algo que tiene un ciclo perfecto e implacable; algo que empieza y termina satisfactoriamente como la esfera en que ninguna molécula puede estar fuera de sus límites precisos". En: " Sobre el Cuento". Documento en línea: Revista electrónica Ciudad Seva (Puerto Rico), Sobre el arte de narrar. Biblioteca Digital Ciudad Seva. Disponible: http://www.ciudadseva.com/textos/teoría/opin/cortazar2.htm .

[17] Edgar Allan Poe, (1993), pp. 293-314.

[18] Ibid., 298.

 

© Magaly J. Guerrero R. 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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