Espéculo

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Enrique Villagrasa

Línea de luz

           

 

Simeón Martín Rubio
IES Avempace de Zaragoza

Hace años, cuando apareció Silaba del anochecer, dije que Enrique Villagrasa había derramado el tintero. Presumía que se estaba cerrando un ciclo en el quehacer poético del autor. No fue así, la prueba la tenemos delante. Línea de luz supone una vuelta de tuerca más, un profundizar la huella.

En mis conversaciones con Enrique sobre su obra, le he repetido que cada uno de sus libros no son sino reescrituras de un único libro, verbalizaciones obsesivas que están instaladas en el autor desde aquellos lejanos Arpegios. Son muchos los autores que han hecho y harán lo mismo. Todos los grandes autores, y no grandes, no hacen más que glosar su biografía. Enrique es, en su trayectoria literaria, fiel a su geografía, a su infancia, a su existencia y a su lucha constante con el lenguaje. Toda la poesía de Villagrasa no es sino la búsqueda de la afirmación del poeta y el rendimiento de cuentas por su empeño en dar con la clave de lo poético. Alguien ha dicho que la obra del poeta contemporáneo está caracterizada por la construcción de una voz donde experiencia lírica y experiencia intelectual conviven.

Lector atento de la poesía de otras épocas y autores muestra en sus versos el poso y el peso de aquellos autores y momentos que más le han impresionado. No es difícil encontrar en él la huella del conceptismo barroco. Manierista consciente y arriesgado lleva su búsqueda hasta las últimas consecuencias. Marini reclamaba para el poeta la capacidad de maravillar, “fare stupire”, repetía. “Poesía es el arte que se manifiesta por el lenguaje y que busca conmover”, dice Enrique en Notas para una poética. “La maraviglia”, teorizada por los preceptistas, nos lleva a quedar sorprendidos por las imágenes ingeniosas o por las relaciones insólitas o inexplicables entre ciertos términos. “Es palabra sujeta a ritmo y suplementada retóricamente”, sigue diciendo nuestro poeta. “El poder del lenguaje es puro hechizo, fuerza plasmadora, magia verbal” ¿Cadencias que el aire dilata en las sombras, como decía Bécquer?

En el canto mismo
Y su dolor esquivo.
(24)

Siempre mar adentro,
en busca de la distancia,
y todavía es verano
. (25)

El verso alumbra:
ha germinado la palabra.
(30)

Como Lope, de quien ha tomado el gusto por el juego en los sonetos al soneto, que no es más que un alarde que escandalizaría al preceptor de los Pisones, va y viene de sus soledades en una búsqueda obsesiva.

Tu sola compañía es la palabra.
La soledad del verso te sustenta.
(51)

Como Bécquer, busca denodadamente “ese himno gigante y extraño” que no se puede cifrar, no hay notas, no hay palabras. Y como él reconoce que luchar por ello es un vano empeño.

¿Acaso dudas poeta
del fugaz espejo
y su impotencia?
(38)

Misterio, linea de luz
que ni el sabio conoce.
(40)

En tinieblas y más sombras
sin luz,
así camino por ese canto.
(41)

Con Juan Ramón Jiménez, desnuda la poesía hasta el máximo.

Pluralidad diversa.
Dintel.
Llega a ti. Penetra
Raíz oscura. Esencia.
(31)

Con los poetas de su tiempo, busca la poesía en lo inmediato.

No debes olvidar el silencio
del mar de la Arrabassada,
y por encima de sus olas
romper en alegres lágrimas.
(19)

Escribir es existir. “Poetizar es, qué duda cabe, un enfrentamiento con las realidades interiores y exteriores imbricadas en uno mismo”. El poeta sólo lo es cuando, tras esa agonía, logra convertir en materia poética cuanto le rodea, cuando como, Baudelaire, sabe que las flores lo son, aunque sean del mal.

… En la noche alcohólica
no existe amigo que te sirva de guía.
La profunda borrachera abraza.
aceleran pluma y verso los pasos.
tiembla la página.
Lo sensato será aceptar la sonrisa de la puta,
pero dan escalofríos las ruinas.
(49)

Poesía que encuentra su razón de ser en las “mesmas aguas vivas de la vida” decía Santa Teresa. De todo hay. “La poesía es creación por la palabra mediante la oración, la efusión amorosa, la libre invención imaginativa o el pensamiento metafísico”, sigo las palabras de Gerardo Diego. “El poema, dicen las notas del propio Villagrasa, debe tener capacidad de evocación y de sugerencia. (…) Debe quedar suspendido en los márgenes imprecisos de la insinuación, de la seducción y de lo prohibido”. “The best words in the best order”

Línea de Luz es un poemario intenso, dividido en tres partes, con delantales ante cada una de ellas de poetas que ha dejado amplia huella en la producción poética de Villagrasa. La primera parte arranca con una cita de Valente (Naufragio, un poema dedicado a Coral su mujer), la segunda se abre con unos versos de Claudio Rodríguez (Ahí mismo) y se cierra el libro con los versos de Hierro (Todo-nada).

Un libro desnudo donde conviven experiencia lírica y experiencia intelectual, donde la poesía encuentra una de sus definiciones definitivas “algo que da razón simultánea del cambio y de la inmutabilidad” (Matsuura, Director General de UNESCO, día de la poesía 2006).

Sería reducir, y por lo tanto apartarse del todo poético del libro, quedarse en la metaficción, o en la metapoesía si se prefiere, aunque haya sido una obsesión del autor desde sus primeras creaciones. Obsesión repetida y repetible que busca en la poesía, en la palabra en suma, el poder absoluto, divino, como en el inicio del evangelio de Juan. ¿No suena a algo bíblico, a una paráfrasis casi del evangelio

“Al principio fue el gesto
y el gesto fue el sonido;(…)
y el sonido se hizo palabra”?
(Límite infinito).

Caben para nuestro autor, lo que dijo Antonio Ortega, hablando de José Ángel Valente, poeta admirado y seguido por Enrique, muestra una singularidad que viene subrayada “por su grado de lealtad con la palabra”

Un ansia de eternidad, como en Machado, o la poesía desnuda, como en Juan Ramón, poesía esencia como en Guillén, o tomando unos versos de un libro anterior de nuestro autor

La vida como la poesía
es el límite infinito del lenguaje.
Es habitar con el verbo
en la sombra de tu pluma
. (Límite infinito)

Son muchas las alusiones a la poesía, al poema, a la palabra a lo largo de los poemas que conforman esta Línea de luz y que analizaremos más detenidamente. De entre todas, quiero destacar la declaración siguiente:

El poema quiere
alumbrar con el verso
lo que el silencio clama
(50).

En Línea de luz se aprecia un enfrentamiento claro entre experiencia poética y poética de la experiencia, y la utilización de ambas como materia con la que conformar el universo poético del autor.

Pueden ejemplificar cuanto digo los siguientes versos:

La poesía es luz que sueña primavera,
la pintura es luz que sugiere verano
la música es luz que evoca otoño
y la vida toda es luz que sorprende invierno.
(37).

Curiosa representación del viejo problema de la correspondencia de las artes cuya solución ha ocupado a los grandes poetas de todos los tiempos y en especial a los grandes maestros de la poesía contemporánea, Mallarmé, Verlaine, Baudelaire …

Vaste comme la nuit et comme la clarté,
les parfums, les couleurs et les sons se répondent
.
Baudelaire. Correspondences.

En la lucha con el lenguaje y con el entorno, de eso saben mucho los místicos, todo se reduce a asir lo inefable, nuestro poeta se decanta por el lenguaje. La poesía lo es independientemente del contenido, o, mejor todavía, en el poema la forma es todo, el salvavidas de la forma. Así, el poema como algo absoluto pretende mostrar, en absoluto demostrar. El abate Brémond pregonaba que el sentido inteligible era innecesario. La lucha por la forma, “Pas la couleur, rien que la nuance!” No hay que repetir que el contenido no es lo único importante del poema.

El viaje poético en Línea de luz es un viaje dentro de sí mismo, una interiorización lírica del mundo, donde es más importante cómo el “yo” ve las cosas que cómo son en realidad. El poeta, en constante corrección y revisión de su obra, es el hombre que tiene un dios inmanente. Podemos aplicarle las palabras de Rubén Darío:

Sigue, entonces, tu rumbo de amor. Eres poeta
La belleza te cubra de luz y Dios te guarde.

La poesía de Villagrasa es, ante y sobre todo, sentimiento sin que entre en contradicción, con cuanto hemos dicho arriba, con hacer poesía de la poesía. Eso es seguir el rumbo del amor, el impulso poético. Crear en literatura no es sacar de la nada. En literatura el verdadero creador es el que sabe transformar los materiales preexistentes. No es menester traer aquí los ejemplos de los grandes autores que a lo largo de la historia de las letras han sabido aunar tradición y originalidad. La paradoja se instala en los versos desde el inicio. Como decía Claudio Rodríguez, “El poeta tiene que ser libre y, a la vez, preso en su propio canto”.

Uno de los aspectos interesantes en toda la producción del poeta es el tratamiento que hace del sujeto lírico. Aspecto este que viene siendo visitado por todos los críticos contemporáneos como una de las características definitorias de la poesía última.

Cuando Baudelaire anhelaba una poesía impersonal, Rimbaud pregonaba una poesía objetiva “je est un autre” o Mallarmé anunciaba la muerte del poeta, se inicia la modernidad no hacían sino considerar el sujeto lírico como sujeto distinto al poeta. Se salió del romanticismo huyendo del “yo”; en palabras de Gottfriend Benn se produce un deslizamiento de un “yo” hacia “él”. El sujeto lírico sale como una necesidad del “yo poético”. “El que habla, Barthes se refiere al relato, no es el que escribe en la vida, y el que escribe no siempre es el que es”

No creo que sea este el caso, o al menos absolutamente, en la poesía de Villagrasa. Es cierto, se ve fácilmente, que en determinados poemas nos hallamos ante una desegotización, despersonalización dice Friedrich, pero no ante una ruptura total entre el sujeto lírico y el sujeto autobiográfico.

En algunos poemas nos encontramos con una interpelación del “yo empírico” a un “tú” que no es sino el poeta, abriendo una brecha entre el “yo narrador” y el “yo protagonista”.

Tu vida niega lo que es la vida
y la poesía ya no es tu luz:
es, acaso, el Glenrothes de cada noche,
o la raya: fulgor eterno de las estrellas;
pero las sombras no entienden
tu depresiva búsqueda.
(17)

¿El yo autor recrimina al poeta? ¿Qué se esconde tras la paradoja inicial “Tu vida niega lo que es la vida”? ¿Qué supone que no sea la poesía su luz y lo pueda ser el Glenrothes o la raya?

Le gusta jugar con los términos opuestos: Te vas y regresas.(18)

En ocasiones la interpelación es un mandato:

No debes ignorar el silencio
del mar de la Arrabassada.
(19)

En ocasiones el autor se muestra como un narrador omnisciente que nos da cuenta de qué hace o qué piensa su personaje, el poeta o quienes le acompañan, 21, 22, 23, 24, 35, 50, o bien qué es la poesía 33, 37.

Una de las características de la poesía contemporánea quizá sea la narratividad. En los poemas el autor cuenta una historia breve, la minificción es otro ingrediente de lo moderno. Me permito la licencia de traer aquí las líneas que Antón Castro ha escrito como prólogo del poemario: “Podríamos imaginarnos así el cuento del poeta: el hombre que escribe, ebrio de poesía, está en la orilla del mar, amando ciegamente a un cuerpo cómplice, y percibe que el océano, en su incesante batallar, es el amante que se renueva de deseo, de ternura, de furia.”

Bien lo sabes:
ella es la distancia máxima:
en ti toda que se aleja
. (25)

Aparte del dialogismo, platicar consigo mismo, el poeta habla con un “tú” que es ella (la mujer).

Tu luz y mi destino
son sucesos evidentes.
(26)

En otras ocasiones, dentro del mismo poema, el “tú” se refiere al poeta y a ella (la mujer)

En el surco de la vida
que tu voz siembra,
el verbo se encierra.


Sólo la palabra y tu música
        es el infinito.
(40)

O en este otro

Todo bulle cuando la noche
tu mirada y la suya.


Duerme mujer tus sueños
tu cuerpo es tuyo.
(47)

No faltan versos en los que el “yo lírico” toma la palabra y nos hace un relato autobiográfico, ¿Habría que decir autopoético? Es el procedimiento más normal en la poesía desde siempre.

En tinieblas y más sombras
sin luz,
así camino por este canto.
(41)

Tan sólo quiero
cantos de nuevo.
(43)

El emisor en segunda persona singular con un interlocutor mudo, sea extratextual, el “tú” no está presente, o intratextual, el “tú” de la dedicatoria o de la invocación, que demuestra la presencia del interlocutor aunque no hable, este es el caso más repetido en el poemario, se refiere a dos sujetos bien diferenciados: el poeta y la mujer. En el caso del poeta, es el autor quien interpela al poeta:

¿Acaso dudas poeta
del fugaz espejo
y su impotencia?
(38)

En el caso de la mujer, es el poeta quien se dirige a la mujer como objeto del amor:

Cruzo tus labios entreabiertos
-rompió el mar contra las rocas-
y me enfrento a tu lengua,
terciopelo de vacío.
Y te ofreces con tu silencio
encima de la cama,
y mis manos recorren tus poros
y todos sus nombres.
(27)

Los besos tienen un protagonismo evidente en el poemario, recordemos cuál podía ser el cuento encerrado en la narración del poeta, según Antón Castro. En ocasiones se trata de

Recorrer el recuerdo de sus besos
despacio
en el lecho húmedo de la arena.
(19)

Cruzo tus labios entreabiertos. (27)

Continúo bebiendo
en el latir de tu boca
(41)

Lo hemos repetido varias veces antes, el aspecto más llamativo, la obsesión del poeta está en la búsqueda del lenguaje que lo haga poeta, de una poética que lo ancle, que lo defina, casi podríamos decir con Foucault que la realidad no existe, que sólo existe el lenguaje. No es del todo cierto que esto suceda en Villagrasa, pero no nos apartemos del comentario sobre el lenguaje y la poesía en este librito.

Desde el comienzo, en el primer poema, se nos anuncia algo terrible para el poeta, algo que va a provocar su obsesiva búsqueda, la persecución de esa línea de luz, que sirve de título al poemario:

Tu vida niega lo que es la vida
y la poesía ya no es tu luz:

pero las sombras no entienden
tu depresiva búsqueda.
(17).

Ya no es tu luz, parece ser una confesión. La constatación de una nueva realidad. En otra ocasión nos dejó dicho “Y la palabra es la vida / y la poesía es la luz”

En el poema siguiente, se afirma
La poesía como la música
nunca ha sido el límite de tu lenguaje.
(18)

Frente a “La vida como la poesía / es el límite infinito del lenguaje”.

Todo se convierte en materia poética y poetizable. Cuerpo, poema, / lenguaje y sudor: / insinuante música.(20). Materia y tiempo, / espacio, / todo metáfora / de rara belleza. (22). Tanto es así, que en alguna ocasión el universal poético “verbo” se convierte en algo tan prosaico y tan concreto como una ciudad. ¿Será como decía Aleixandre “No la poesía no es cuestión de palabras “ Eso parece probar la reescritura

El verso y la página
fueron poemas.
Tu luz y mi destino
son sucesos evidentes.
(26).

“Verso” ha sustituido a “coito” en una versión precedente y los “sucesos” evidentes eran “versos” en la versión anterior.

Todo, Todo reside en la palabra:
como fuego provocado.
(31)

Una palabra que “busca la luz”, que “conquista la ciencia que no concluye. La ciencia que todo lo explica”, es “siempre verdad en el poema” (33).

Podríamos seguir buscando las variantes en las diferentes versiones de los poemas, pero no creo que nos aportase nada para la comprensión más cabal de Línea de luz, justo por las mismas palabras del poeta en el poema 18. Pensemos en las palabras de Celan “dice verdad quien dice sombra”.

La poesía no siempre está para aclarar, el poema esconde cuidadosamente en sus pliegos secretos inextricables. El poema esconde lo no dicho, envuelto en preciosas palabras, la fermosa cobertura a la que aludía el Marqués de Santillana en su Carta Proemio. Los límites de la fabilidad o la inefabilidad. De lo coherente o de lo absurdo

¡Ah, luminosa luz
que elige la noche!
(38)

El poema quiere
alumbrar con el verso
lo que el silencio clama.
(50)

La poesía crea y revela la palabra, dice en 39, la poesía igual a vida, a fuente de vida.

Si la poesía es vida, no deberá extrañarnos que la vida se cuele también en la poesía, la geografía y la historia del poeta se cuelan en los versos. “El poema no es una forma literaria, sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre” Aunque pueda resultar arriesgado señalar el contenido biográfico de un poema, los límites entre realidad y ficción son borrosos, algunos rasgos del sujeto poético son propios del autor, al margen de las muchas interpretaciones que puedan ofrecerse. El poeta no afirma nada y por lo tanto no miente, decía Sir Philip Sydney . Como se quiera, están claros algunos datos que ponen en contacto el texto , “ à la fois tourné vers lui même et vers le monde”, con la biografía del autor.

Referencias a un espacio próximo y concreto: el mar de la Arrabassada, 19, a una celebración: la verbena de San Juan y la hogueras que iluminan la playa,20, los juegos infantiles de Arnau, su hijo, 22, algo tan insignificante como el nido de golondrinas en el portal / y su gatita Yeti”. Una prosaica merienda en casa Manolo, atendidos por Antonio la víspera de San Juan.23. El amanecer de Tarragona, tras la primera luz del alba. Evocaciones de una infancia perdida en Burbáguena y recobrada en un paseo con Arnau, 34.

Aquí me vienen a la mente aquellas palabras de Baudelaire “Le genie c’est l’enfance retyrouvée a volonté”. Alguien ha dicho que quien no sea capaz de salvar su niñez difícilmente llegerá a ser poeta. Para ello, para anclar la biografía en el pasado, nada más necesario que la memoria.

“Fija la distancia la memoria,
los anhelos heridos,
las lágrimas,
el calor de la tarde.
(36).

Los poemas 47 - 54 introducidos por la cita de Claudio Rodríguez del poema Ahí mismo, son los que responden más claramente a la historia erótica a la que se refiere Antón Castro. Claudio Rodríguez empieza su poema con los versos “Te he conocido por tu luz de ahora,/ tan silenciosa y limpia,/ al entrar en tu cuerpo, en su secreto,/ en la caverna que es altar y arcilla ,/ y erosión. Versos recorridos por el sexo y la pasión. “Sexo y vida”, se dice en 47. Embriagadora como un polvo, le dice a la mujer en 48, para unos versos más adelante dedicarle una de las metáforas más bellas del poemario : ¡Qué hermosa eres lágrima de mar! No siempre parece realizarse esa plenitud del amor, ¿o sí? El pene se derrama al alba, 53. “Y todo derrota/ en su nocturna polución”.54.

No puede faltar el alcohol
Coge una botella
y bebe esta noche de pasiones,
para encender en la penumbra
sus ojos y los tuyos.
(52).

En la noche alcohólica
no existe amigo que sirva de guía.
(49)

Quiero cerrar este comentario haciendo referencia a otra modificación introducida a lecturas anteriores. En Sílaba del anochecer se decía Baudelaire te entenderá y en Línea de luz el referente ha variado y alude a otro autor, maldito también, amigo de borracheras y burdeles,

Desgrana penosamente largos poemas,
que se aferran a los más sagrados euros.
(Boukwski te entenderá)
(49).

Concluimos que en Línea de luz está presente todo cuanto ha configurado el mundo poético que ha poblado las obras anteriores de nuestro autor: La lucha por el lenguaje, la metapoética, con una constante interacción entre creación y reflexión, una poesía breve, una minificción, presencia de una narratividad, el poeta cuenta algo, el empleo del versículo que acerca lo poético a lo narrativo, una clara intertextualidad, seguimiento no disimulado de unos modelos.

Cierro con unas palabras de Northrop Frye que me parecen clarificadoras: el valor estético es “individual, impredecible, variable, incomunicable, indemostrable y sobre todo intuitivo”. Y con la afirmación de Adorno “todas las obras de arte son enigmas”.

 

Notas:

[1] Israel Ramírez: El lector escindido.

[2] Samuel T. Coleridge. Table talk, Routledge, 1884.

[3] In principio erat verbum et Deus erat verbum. Et verbum caro factum est et habitavit in nobis…

[4] Valente Inédito. Cima del canto.

[5] “La forma se me vuelve salvavidas”, Cántico, Buenos Aires, 1950, p.263.

[6] La poesie pure, discurso pronunciado ante la Academia Francesa el 24-X- 1925.

[7] Verlaine, Art poétique.

[8] Atrio, Soneto de Rubén Darío que presenta la edición de Ninfeas, de Juan Ramón Jiménez, Tipografía la Moderna, 1900.

[9] Decía Sartre del poeta que pretendía “realizar su alteridad identificándose con el mundo entero” J.P.Sartre: Baudelaire, Madrid, Alianza-Losada, 1994, p. 117.

[10] Carta a Paul Demeny de 15 de mayo de 1871.

[11] Hugo Friedrich. Estructura de la lírica moderna, Seix Barral, Barcelona,1974, pp. 47-181.

[12] Rolland Barthes, La préparation du roman I y II, Senil, 2003.

[13] Hugo Friedrich. Ibid.

[14] Octavio Paz: El arco y la lira, FCE, México, 1998, p. 14.

[15] Cristian Gallegos Díaz, 2006: El sujeto poético, http://www.ucm.es/info/especulo/numero32/

[16] Dominique Rabaté, Figures du sujet lyrique, PUF, Paris, 1998, p.39

[17] Northrop Frye. Anatomía de la crítica. Monte Ávila, Caracas, 1991.

[18] T. Adorno. Teoría Estética, Orbis, Barcelona, 1983, p. 170.

 

© 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2007